jueves, 31 de diciembre de 2020

PALABRA COMENTADA

 

Día 7 de la octava de Navidad

1Juan 2,18-21

Hijos míos, es el momento final. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es el momento final. Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros. En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis. Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad.



REFLEXIÓN

Hijos míos, es el momento final. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es el momento final

Es un momento final. Como muchos. Anticipo del final final.

Un día que artificialmente finaliza un periodo. Un momento que sirve de conclusión y relanzamiento. Un momento que quisiéramos contuviera la realización de las promesas no realizadas. O realizadas parcialmente.

Es el momento de la esperanza reafirmada en la intervención del Señor dueño de la historia y del designio. Es el abono al final completo: que deseamos feliz para siempre.

En este esjaton provisional gemimos y en nosotros el Espíritu, para vernos libres de la vanidad del mundo, enseñoreado por el pecado.

El gran pecado, el que sojuzga y domina, oprime e indignifica. El que nos habla constantemente al oído del insomnio sobre la ineficacia de la gracia y el sin sentido aparente del designio.

La Tentación de apostasía es el gran pecado, la que figura la serpiente del Génesis 3 y que odia la creación oponiéndole el mundo.

Los mil artilugios a su servicio intentan desfigurar su obra.

Por eso en este esjaton parcial, debemos reflexionar sobre nuestra misión de restauración, en seguimiento del evangelio del Señor Jesús.

Llega el final del año. No es el momento final apocalíptico, sino convencional, para una región del planeta, y eso a diferentes horas según el meridiano geográfico.

Pero somos litúrgicos los seres humanos, aunque sea una liturgia laica, no religiosa.

Necesitamos fraccionar el tiempo, detenernos y celebrar, resumir, evaluar, balancear, ubicarnos dónde estamos.

Quizás esta necesidad antropológica de muchas culturas la podamos ver asumida en la Palabra cuando nos habla del momento final, del juicio, del día del Señor, del día que vuelva Jesús.

Se expresa un deseo humano pero una –según la fe- voluntad divina. Este proceso llegará a un fin.

Y parece que es inevitable pensar que un fin es la muerte individual, cuando los individuos dejan de actuar históricamente y su ausencia es motivo de duelo, unos más prolongados que otros.

Entonces en previsión de ese fin, colectivo e individual, cuando probablemente no tengamos la misma conciencia, ahora celebramos anticipadamente un cíclico fin, reflexionando en nuestra cosecha parcial.

La sucesión de instantes vividos a los que llamamos tiempo cronológico puede cortarse artificialmente, arbitrariamente cuandoquiera. Es nuestra potestad y libertad proceder asi.

Lo hacemos por vivenciar un sentido unitario, global, un derrotero en un tiempo uniforme como el desierto o el océano, donde fácilmente nos desorientamos. Es nuestra brújula para el tiempo.

Son finales de periodos: semanas, meses, año que nos permiten recuperar memoria memorable, significativa y escudriñar lo posible del futuro.

Un anticristo es un falso mesías. Alguien o algo de quien se esperaba una salvación, pero resultó un fraude, un fiasco, un fracaso.

Reconocemos algo o alguien que describa esas condiciones? Probablemente se nos ocurren varios nombres, varias identidades, varios procesos.

En ese caso la lección que la Palabra nos induce y persuade es que un momento final llega a nuestra vida cuando una falsa esperanza cae.

Es posible que esto suceda hasta los más entregados a la Palabra, los cuales en su nombre habían discernido, sancionado, hasta santificado una causa, una persona. Pero no resultó según se esperaba.

Por eso la Palabra nos exhorta a guardarnos de falsas esperanzas y a poner nuestra confianza sólo en el Señor, el Trascendente.

Así hemos visto pasar de tiempo en tiempo varios anti-cristos: varios intentos de diferente tipo, para echar por tierra el reino de amor, justicia, verdad.

Convendría pues identificar cuál es es el anti-cristo más activo en nuestra existencia y dar gracias por la manera como el reino de Jesús ha ido superando la prueba: es lo que vale la pena.

Aunque se anunció uno han ido apareciendo muchos, porque el uno es figuración paradigmática de los muchos.

Y es que la última tentación  del gran pecado tiene su encarnación constante que fascina por su poder y eficacia según la carne.

Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros

Somos semillero para unos y otros Cristos y Anticristos. Jesús y Judas.

Está escrito y no debe haber sorpresas, aunque sí dolor.

El dolor que causa la actualidad de la traición al designio.

Late en nosotros la traición, crece como mala yerba junto con el maíz.

Y es nuestra tarea al servicio de la misión, auscultar constantemente el derrotero de la mala yerba para que no interfiera con el maíz.

Quizás no la podemos eliminar como sería nuestro gusto, para definir de una vez por todas los campos y la cosecha.

No nos toca sino trabajar sin descanso para vigilar que no se confundan y la siega se haga posible.

Puede ser que creamos y deseemos que alguien muy apreciado sea de los nuestros.

Pero no se puede forzar, sino que hay que respetar la libertad y responsabilidad personal.

Queda, eso sí, invitar y persuadir a ver sí se da la decisión favorable. Y orar insistentemente para que la decisión favorable permanezca, así como oramos por nosotros mismos para no desfallecer, mientras llega el gran final.

Jesús debió sufrir por la desviación del reino por parte de Judas. Era uno de los suyos. Alguien de confianza. Y lo tuvo que dejar partir para la traición del anti-reino.

Así nosotros a lo largo de nuestra vida vamos experimentando la vinculación con los que llamamos nuestros.

Y lloramos cuando llegamos a la conclusión que alguno termina por no serlo.

Porque la fidelidad absoluta nos la propone el Señor.

Estamos invitados a aceptar el Misterio del Señor, así como Él aceptó primero el nuestro.

Porque el Señor aceptó a Judas en su misterio y no sabemos si finalmente Judas lo aceptó a él.

En esto Jesús es nuestro Paradigma hermano, porque su muerte, aun rezumando desilusión de la misión a él encomendada por el Padre, siguió adelante en la aceptación del Misterio de su Designio.

Es quizá una conclusión de nuestro balance anual: estamos desilusionados de las expectativas no cumplidas, y de las esperanzas fallidas.

Pero seguimos invitados por el Misterio que nos aceptó y amó, a seguirlo aceptando y amando, hasta que el final absoluto llegue.

no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad

Ahora parece que conocemos una verdad mejor que antes, y que la mentira se reduce.

Es una responsabilidad creciente ante la conciencia, para tomar una responsable decisión.

Ahora se sabe mejor dónde ha estado la mala yerba y posiblemente dónde el maíz.

Por ahora no queda sino seguir de cerca el proceso esperando y creyendo en la intervención del Señor para un bien mejor, más integral.

Salmo responsorial: 95

Cantad al Señor un cántico nuevo, / cantad al Señor, toda la tierra; / cantad al Señor, bendecid su nombre, / proclamad día tras día su victoria. R.

Alégrese el cielo, goce la tierra, / retumbe el mar y cuanto lo llena; / vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, / aclamen los árboles del bosque. R.

Delante del Señor, que ya llega, / ya llega a regir la tierra: / regirá el orbe con justicia / y los pueblos con fidelidad. R.





REFLEXIÓN

Cantad al Señor un cántico nuevo

Se puede decir que la novedad viene del Espíritu del Señor, que inspira desde su Palabra nuevos enfoques, nuevos abordajes, inéditas reflexiones.

Es una fuente igual pero distinta. Un fenómeno de eterna juventud, que colma de energía la espera hasta que llegue el esponsal.

vitoreen los campos

Los sembrados, porque llega la mayor conciencia de la mala yerba y es posible alejar la confusión que dañaría la cosecha.

Delante del Señor, que ya llega

Aceptemos el Misterio del Señor. Aceptemos su llegar: cómo, dónde y cuándo sea.

regirá el orbe con justicia / y los pueblos con fidelidad

Al llegar a uno de los cortes del tiempo que solemos hacer, y al captar el sentido salvífico que la historia nos va entregando de parte del Señor, podemos confiadamente exclamar que seguirá rigiendo el Señor .

Cuando Ignacio de Loyola llega al final de sus ejercicios, que es un corte en el tiempo de cuatro semanas, impulsa a la contemplación para alcanzar amor.

Como si de ahí en adelante sólo una contemplación del conjunto y totalidad de la realidad circundante y posible, nos pudiera dar la clave del amor divino que pulsa en sus entrañas.

Cuando contemplamos es como si nos reclinaramos en el pecho del amado o amada, para dejarnos adormecer por los latidos de su corazón.

Juan 1,1-18

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: "Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."" Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.



REFLEXIÓN

 

En el principio ya existía la Palabra

La Palabra nos habla de sí misma y nos confiesa que siempre estuvo con nosotros, que nunca estuvimos solos.

Siempre fuimos humanidad acompañada.

Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho

Y cuando vemos algo hecho o buscamos hacer, nos damos cuenta que sin palabra no se puede hacer.

Así ha sido el Señor Dios haciendo con su Palabra.

En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió

Sólo somos testigos. El que no lo es, anticristo es. Usurpador de la Vida y Luz es.

El protagonismo y el hacerse el foco, son tentaciones de nuestro tiempo mediático, que conspiran contra el proceso de la Vida-Luz, y erigen ídolos y estrellas que terminan como los anticristos, destrozando esperanzas, y hundiendo ilusiones.

Por eso la Palabra nos dice en el primer mandamiento de la Alianza: no tendrás otro Dios más que yo. No tendrás ídolos, anticristos.

Por nuestra fe formamos parte de los que proferimos palabras de vida y luz. Y experimentamos el rechazo de las tinieblas.

Es un sino, un destino, un itinerario. Hay que hacerlo.

No era él la luz, sino testigo de la luz

Este es nuestro servicio: indicar la luz, contagiándonos de ella.

No podemos dar servicio a la luz si no somos luminosos y escondemos la fuente que nos ilumina.

Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció

El mundo-cultura es un campo de batalla en las  que las palabras-vida y luz confrontan las tinieblas. Por eso vamos con todo haciendo contra-cultura.

a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre

Si reemplazamos el nombre etiqueta por el nombre identidad es posible leer en este versículo que los que reciben la palabra de vida son capaces por su poder de llegar a hijos de Dios.

No hay límite, ni cultural, ni religioso, ni de ninguna clase o diferencia que pueda inhibir ese poder porque es el designio del Padre.

En cambio la aceptación de su Misterio cambia todo y hace posible la ilusión y la esperanza y el sueño más querido: ser hijo de Dios, ser como Dios.

La tentación primera realizada a la manera del Señor, y por sus caminos.

Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad

El autor nos entrega su testimonio de contra-cultura fraguado en la contemplación.

Ignacio nos alienta a la contemplación para colaborar con Jesús en la edificación del reino del Padre.

Porque contemplar es un ejercicio de acompañamiento cotidiano, que permite irse transformando en lo que se contempla.

Es el proceso apostólico al desarrollar la misión de servicio al designio del Padre.

la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo

Con Moisés supimos del primer mandamiento: no hacer ídolos. Con Jesús supimos de ser hijos de Dios.

A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer

Al final de nuestro momento final del año damos gracias al Padre en su Hijo Jesucristo y con el amparo de su madre María, porque ha intervenido en nuestra historia, llamándonos sin cesar a su servicio, para el designio de Dios. Rogamos nos siga acompañando. Nos acompañe Dios.

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DOCTORES DE LA IGLESIA

 

San León Magno Sermón en la Natividad del Señor 6,2-3.5

Aunque aquella infancia, que la majestad del Hijo de Dios se dignó hacer suya, tuvo como continuación la plenitud de una edad adulta, y, después del triunfo de su pasión y resurrección, todas las acciones de su estado de humildad, que el Señor asumió por nosotros, pertenecen ya al pasado, la festividad de hoy renueva ante nosotros los sagrados comienzos de Jesús, nacido de la Virgen María; de modo que, mientras adoramos el nacimiento de nuestro Salvador, resulta que estamos celebrando nuestro propio comienzo. Efectivamente, la generación de Cristo es el comienzo del pueblo cristiano, y el nacimiento de la cabeza lo es al mismo tiempo del cuerpo. Aunque cada uno de los que llama el Señor a formar parte de su pueblo sea llamado en un tiempo determinado y aunque todos los hijos de la Iglesia hayan sido llamados cada uno en días distintos, con todo, la totalidad de fieles, nacida en la fuente bautismal, ha nacido con Cristo en su nacimiento, del mismo modo que ha sido crucificada con Cristo en su pasión, ha sido resucitada en su resurrección y ha sido colocada a la derecha del Padre en su ascensión. Cualquier hombre que cree –en cualquier parte del mundo–, y se regenera en Cristo, una vez interrumpido el camino de su vieja condición original, pasa a ser un nuevo hombre al renacer; y ya no pertenece a la ascendencia de su padre carnal, sino a la simiente del Salvador, que se hizo precisamente Hijo del hombre, para que nosotros pudiésemos llegar a ser hijos de Dios.



REFLEXIÓN

Jesús es nuestra paz, y con Él recorremos mistagógicamente sus pasos históricos, desandando nuestro itinerario desviado en el principio. Por eso celebramos litúrgicamente, sacramentalmente los momentos de la vida de Jesús y sus seguidores, entre ellos su Madre y Padre. Así en cada hito depuramos y fortalecemos nuestra propia historia, porque la salvación va operando su sanación.

Sanamos en nuestra historia, la historia de todos, la historia de la red en la que nos imbricamos. Es el portento de la economía de gracia, que se distribuya equitativamente entre los participantes, no importa la diversidad que constituya su identidad.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

PALABRA COMENTADA

 

día 6 de la octava de Navidad

1Juan 2,12-17

Os escribo, hijos míos, que se os han perdonado vuestros pecados por su nombre. Os escribo, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os escribo, jóvenes, que ya habéis vencido al Maligno. Os repito, hijos, que ya conocéis al Padre. Os repito, padres, que ya conocéis al que existía desde el principio. Os repito, jóvenes, que sois fuertes y que la palabra de Dios permanece en vosotros, y que ya habéis vencido al Maligno. No améis al mundo ni lo que hay en el mundo.

Si alguno ama al mundo, no está en él el amor del Padre. Porque lo que hay en el mundo -las pasiones de la carne, y la codicia de los ojos, y la arrogancia del dinero-, eso no procede del Padre, sino que procede del mundo. Y el mundo pasa, con sus pasiones. Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.



REFLEXIÓN

se os han perdonado vuestros pecados

Si hemos sido perdonados, quiénes somos para negar el perdòn.

Será el perdón constante dañino para la dignificación de alguien?

No el perdón de los pecados porque ellos están dirigidos a la redención, que es decir renovación del espíritu, y no debe confundirse con un perdón sicológico, o manipulado, o arrebatado a quien está cansado de luchar.

El perdón de los pecados altera la propia memoria del mal recibido y alivia la sed de retaliación, dando paso a la buena fe y la esperanza en la conversión y transformación por el Espíritu del Señor.

No améis al mundo ni lo que hay en el mundo

No sabemos de cierto cuán efectivo en la gracia ha sido nuestro testimonio, para edificar la salvación de otra persona y la nuestra propia.

Si ya fuéramos conscientes de nuestra  debilidad, quizás no entendiéramos la debilidad de otros.

Pero podemos distinguir entre lo que no se justifica y lo que se compadece.

Si esta debilidad es cruz del Señor, Él seguirá dando energía, capacidad de aguante y amor discreto, para llegar hasta el final.

el mundo pasa, con sus pasiones. Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

El mundo es apasionamiento, aferramiento, apego a lo relativo en ficción de absoluto. La verdadera sabiduría que desciende de arriba consiste en amar al mundo en la verdad de su relatividad, guardando la libertad de los hijos de dios.

Salmo responsorial: 95

Familias de los pueblos, aclamad al Señor, / aclamad la gloria y el poder del Señor, / aclamad la gloria del nombre del Señor. R.

Entrad en sus atrios trayéndole ofrendas, / postraos ante el Señor en el atrio sagrado, / tiemble en su presencia la tierra toda. R.

Decid a los pueblos: "El Señor es rey, / él afianzó el orbe, y no se moverá; / él gobierna a los pueblos rectamente." R.



REFLEXIÓN

aclamad la gloria y el poder del Señor

No es el poder lo que se experimenta de Dios tantas veces.

Si confesáramos nuestra percepción dijéramos más bien, que Dios es experimentado como silente y renuente.

Pero nos sustentamos en una adhesión, una espera, una conformidad, una cierta serenidad que confia en que el Señor intervendrá, o que va interviniendo y que debemos estar abiertos a las señales, para cooperar.

Lucas 2,36-40

En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.



REFLEXIÓN

hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén

Era una liberación esperada como se daban las liberaciones sociales y políticas: por el esfuerzo de las armas y los ejércitos.

Pero anuncia un niño, algo desproporcionado a la expectativa, como respuesta.

Qué frustración, pero qué desafío a nuestra sabiduría. Se nos ofrece otra distinta.

se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba

Jesús es el maestro del camino al crecimiento y su madre es igualmente la maestra.

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BEATO CARLO

 






En la capellanía de la escuela secundaria ejerció cierta influencia con su ejemplo, lo que haría que más tarde fuera destacado por el plantel docente de la institución. Acutis transmitió en particular la importancia que tenía para él la Eucaristía que según él : «Es la calzada que lleva al cielo»

REFLEXIÓN

No dijo mucho, sino que dejó una impresión generalizada con su comportamiento constante respecto de la eucaristía. La gracia se echaba de ver en el modo de actuar.

Su generación no cree en nuestras palabras por su poco respaldo con nuestro comportamiento.

En el comportamiento sin discursos se da la denuncia aceptable y creíble para nuestro tiempo.

martes, 29 de diciembre de 2020

PALABRA COMENTADA

 

5 día de la octava de Navidad

1Juan 2,3-11



REFLEXIÓN

Quien dice que permanece en él debe vivir como vivió él

Y cómo vivió Jesús? Tal es la importancia de escuchar sus testigos, que llegan a nosotros en la Palabra escrita de las Escrituras, arropadas por la comunidad de fe, a lo largo de la historia.

Es cierto que a estas alturas de la existencia cristiana hay una noticia, un conocimiento genérico, de cómo vivió Jesús.

Sin embargo ese mismo conocimientos nos debe empujar, como a muchas comunidades de hermanos creyentes antes que nosotros, a escudriñar más minuciosamente, detenidamente, intensamente, a esos testimonios.

Así es entendible que se prosiga profundizando en la Palabra y su comprensión, a la luz de las actuales circunstancias de la cultura.

Que se relean y comprendan a cabalidad las afirmaciones que se consagran en el credo que nos une en una sola confesión.

Que participemos con madurez y criterio en la celebración de los símbolos sacramentales que nos nutren en nuestro caminar.

Y que nos aboquemos a un mejor conocimiento de nuestra memoria histórica, como hermanos en la fe.

Esforzarnos por vivir como Jesús trata de un compromiso integral para toda la persona, para toda familia, para toda comunidad de fe.

Integral porque se busca nutrir y afectar nuestros saberes cognitivos, afectivos y de convivencia.

no os escribo un mandamiento nuevo

os escribo un mandamiento nuevo

Una paradoja y enigma cuestionante e inquietante: cómo un mandamiento es antiguo y es nuevo?

Diríamos con nuestra mentalidad occidental que es uno u otro. Pero la matriz cultural semítica resiste la conciliación de los opuestos, y así penetra con mayor amplitud en la complejidad de la realidad vital.

Sólo si asumimos y emprendemos, con espíritu nuevo, lo recibido desde antiguo, lograremos ir hasta el final de algo.

Nuestras generaciones actuales tienen verdadera alergia a la tradición, y se rehusan tomarla en cuenta, a ella y a los encargados de transmitirlas.

Quizás el error es la ausencia de espíritu nuevo para asumir la novedad permanente de la tradición: Mis palabras no pasarán, dijo el Señor Jesús.

Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. Pero quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos

La fraternidad autocrítica que expone ante otros la atracción de la comunión solidaria, se nos presenta como el espíritu nuevo que logra reflotar la tradición.

Salmo responsorial: 95



REFLEXIÓN

Cantad al Señor un cántico nuevo

Cantemos lo que sea pero con espíritu nuevo, porque lo importante es el corazón gozoso que lo entona.

Como el ritual de año nuevo que recibimos con algazara, como una nueva oportunidad de lograr la antiguas metas incompletas.

Lucas 2,22-35


REF


LEXIÒN

Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel

Simeón es transformado por el acontecimiento Jesús en símbolo de la tradición, que porta la promesa en el espíritu, que la asume con novedad, en una coyuntura histórica.

Si nuestra búsqueda creyente de vivir como Jesús se asume con la novedad del Espíritu, daremos con él en nuestro programa de profundización de los testimonios.

una espada te traspasará el alma

Hemos de ser conscientes, con la inspiración de María, la madre de Jesús, que tal búsqueda entraña la espada que atraviesa el alma.

Por eso tantos dejan de buscar vivir como Jesús, entre los candidatos a ser sus testigos. Estoy dispuesto o dispuesta?

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1343892707043893248?s=20

DOCTORES DE LA IGLESIA

 

29 de diciembre
San Bernardo Sermón en la Epifanía del Señor 1,1-2

Ha aparecido la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor al hombre. Gracias sean dadas a Dios, que ha hecho abundar en nosotros el consuelo en medio de esta peregrinación, de este destierro, de esta miseria. Antes de que apareciese la humanidad de nuestro Salvador, su bondad se hallaba también oculta, aunque ésta ya existía, pues la misericordia del Señor es eterna. ¿Pero cómo, a pesar de ser tan inmensa, iba a poder ser reconocida? Estaba prometida, pero no se la alcanzaba a ver; por lo que muchos no creían en ella. Efectivamente, en distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios por lo profetas. Y decía: Yo tengo designios de paz y no de aflicción.



REFLEXIÓN

Qué añade a la eterna misericordia de Dios sobre todos, la carne de Jesús? La carne endiosada de Jesús es un acto de amor, es misericordia abierta y derramada en la cruz, eterna y para todos en la gloria de la Resurrección. La firma del Padre, con la sangre del Hijo, entregada por la fuerza del Espíritu, para todos generacionalmente, para siempre, en y más allá del tiempo.

lunes, 28 de diciembre de 2020

 

Santos Inocentes

1Juan 1,5-2,2

Queridos hermanos: Os anunciamos el mensaje que hemos oído a Jesucristo: Dios es luz sin tiniebla alguna. Si decimos que estamos unidos a él, mientras vivimos en las tinieblas, mentimos con palabras y obras. Pero, si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados. Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y no poseemos su palabra. Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.



REFLEXIÓN

el mensaje que hemos oído a Jesucristo

Poner cuidado en esas palabras es relevante y significativo. Poner atención a la palabra que nos llega, como un servicio de fidelidad a la escucha del maestro, nos debería motivar a la escucha y la sintonía.

Nos ayudaría a descansar en el sentimiento de pertenencia a la familia del Padre, hermanados en el seguimiento de Jesús.

Dios es luz sin tiniebla alguna.

Como el Acto Puro de Aristóteles retomado por Sto.Tomás de Aquino.

Concibe a Dios como un ser sin composición alguna, ni física ni metafísica, de ahí que lo piense como acto puro y pura forma, y por tanto eterno e inmutable. Dios es acto puro porque en El no se encuentra ninguna potencialidad sino que es forma plenamente realizada http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiagriega/Aristoteles/Acto.htm

Acto Puro es denominación aristotélica (usada por los medievales y comentadores tomistas) que designa al ser que carece de potencia, en el sentido real, es decir, de imperfección o restricción en su ser. http://seminariodeantropologia.org/index.php/Acto_Puro

Pero el cuerpo de escritos joaneo menciona más bien la Luz sin tinieblas, como expresión  simbólica, aunque no exenta de ideología gnóstica.No para prolongarla y diseminarla más aún, sino para contrarestarla y oponerse.

Así la luz gnóstica vive en pleito con las tinieblas, disputándose el señorío de la creación.

La luz joanea es única, superior, eminencial, por encima de toda tiniebla que la opaque.

Así es Dios, más allá de toda potencialidad, es pura realización. Plenitud.

No es de Él la oscuridad, ni aun la temporal, ni el ocultamiento de la luz.

Tenemos que buscar en nuestra propia responsabilidad, en nuestras decisiones y motivaciones, que son las que oscurecen, muchas veces intencionalmente, para acallar la conciencia de la luz.

si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos unidos(koinonian:comunión) unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados

No se trata de un asunto filosófico, sino ético. Vivir en Dios, que es luz, significa vivir en la luz, en unión, en el perdón de los pecados y su purificación.

Porque no es suficiente el perdón-reconocimiento de nuestra injusticia-sino es necesaria la proactividad que trabaja por eliminar o transformar el perjuicio de la iniquidad de la que hemos sido cómplices.

Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros

Es lo más propio de nosotros, aun con apariencia de bien.

De ahí la sospecha benigna, la reserva paciente, para ejercer la criba y el juicio.

si confesamos(homologeo:pronunciar juntos) nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia

Si tal confesión es, no un acto de transparencia para el mundo, sino un acto de conciencia en vías de regeneración, se dé por el medio que se dé.

Tantos confesamos a confidentes nuestro pesar, precisamente como el SOS que se emite en peligro de muerte.

La clave de la vida en Jesús, en el Padre, en la luz es la comunión mutua entre unos y otros: la fraternidad.

Una fraternidad que no está exenta de desviaciones, pero para la cual es posible el perdón y la regeneración, ganada por la sangre de Jesús, si juntos reconocemos esa desviación o pecado: la autocrítica.

Es la fórmula del cambio de estructuras tan anhelado por nuestro siglo, pero vana y estérilmente emprendido, por omitir la fraternidad autocrítica.

La cual tiene que estar motivada también, por el deseo honesto de revertir el mal ocasionado a favor de las víctimas.

si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero

Al ir viviendo y afrontando desafíos en la existencia, vamos comprobando la dimensión de la tiniebla, y tememos por el pecado, expresión de complicidad con la misma.

Podemos llegar a la parálisis del buen obrar por la duda creciente y persistente sobre la posibilidad de la luz en nuestras vidas. Jesucristo es quien nos salva, con su propiciación, de esta desesperanza.

La mirada de Jesús a Pedro, cuando éste lo traicionó, la noche de la pasión, es el gesto elocuente del perdón que hace la diferencia entre el dolor y la desesperación de la culpa.

Salmo responsorial: 123

R. Hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador.
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos: tanto ardía su ira contra nosotros. R.
Nos habrían arrollado las aguas, llegándonos el torrente hasta el cuello;nos habrían
llegado hasta el cuello las aguas espumantes. R.
La trampa se rompió, y escapamos. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que
hizo el cielo y la tierra. R
.



REFLEXIÓN

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, / cuando nos asaltaban los hombres, / nos habrían tragado vivos: / tanto ardía su ira contra nosotros

Las tinieblas apuestan por tejer en nuestro entorno la crispación, la duda, el miedo, la culpa y el colapso final de la confianza en la redención.

La trampa se rompió, y escapamos

La trampa que nos hacía caer en la postración del desvío del designio, por Jesús y nuestra fraternidad autocrítica, se rompió.

Y seguirá rompiéndose mientras nos mantengamos.

La intervención del Señor a nuestro favor viene por lugares y detalles inéditos, sorpresivos, aparentemente fortuitos.

Mateo 2,13-18

Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: -«Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto;quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.» José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: «Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto.» Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: «Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes;es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven.»



REFLEXIÓN

"Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo."

Saramago en su obra El evangelio según JesuCristo, intepreta la acción de José como sospechosa de mezquindad y egoísmo, porque habiendo sabido previamente lo que le sucedería al niño Jesús, no hizo nada para evitar la matanza de los inocentes.

Así, José no resultó ser tan justo, porque no avisó a los moradores de Belén lo que sabía por el sueño que tuvo sobre la matanza próxima.

La novela puede ser creativa en su actualización de los hechos. Pero implica elegir una óptica: no hay hechos especiales ni comunicaciones especiales, como la de los ángeles, porque pertence a una mentalidad mágica, mitológica, poco científica, racional, impropia de un humano en el mundo actual. Y así se elige un enfoque supuestamente más apto y congruente con el ser humano de hoy.

Por lo tanto se cierra la posibilidad de una comunicación de Dios a sus elegidos. De una intervención que procura el bienestar y la preservación de lo bueno.

Imagen de hombre e imagen de Dios, ambas en relación no excluyente sino implicada, porque de una depende la otra. Cuál elegimos?

Este reproche es semejante al que se puede escuchar respecto de ciertas actitudes piadosas que lamentan las desgracias, y acuden a asistir con solidaridad, pero son pusilánimes en evitar y prevenir los males para que no se sigan dando víctimas.

Es el enfoque de la lucha por la liberación que trabaja por las causas individuales y estructurales de los perjuicios, y no sólo en la sanación de los perjudicados.

Independientemente del juicio que nos merezca la obra de este premio nobel, nos debe hacer reflexionar sobre el giro mental que vivimos en nuestra época signado por la sospecha sobre las intenciones de los demás.

Hemos de reconocer que no es aceptable lo que sucede con las víctimas de este mundo por razones de violencia o pobreza.

Y mucho menos si una proporción de esas víctimas las encontramos entre la niñez, que representa la inocencia o no culpabilidad, de los males que le tocan en suerte: hambruna, desnutrición, maltrato y abuso, aborto.

Nos debe hacer pensar, examinar y resolver en nuestro seguimiento ético de Jesús y el evangelio del reino de Dios, para que se vaya convirtiendo en una acción íntegra, justa y equitativa en toda la extensión del término justicia.

En este sentido son de admirar las acciones honestas de los que se dedican a luchar por los derechos humanos desde diferentes trincheras, denunciando los poderes coadyuvantes injustos.

Sin embargo, habría que vigilar y superar la división que puede darse entre la gente de buena voluntad, entre los que se comprometen más en la denuncia solidaria, y los que actúan preferentemente en la asistencia a las víctimas. Ambas expresiones de solidaridad pueden –rectamente motivadas- contribuir a la buena noticia del reino.

Las víctimas inocentes son el objetivo a salvar, por denuncia y sanación. Su dolor y su sangre claman a nuestras entrañas para superar nuestra indolencia.

La mente de la Iglesia es que poseemos diversidad de carismas, expresión de la riqueza del Espíritu Santo, que buscan servir a la comunidad en unidad.

Sin embargo dejarnos llevar por la mentalidad de suspicacia que busca achacar culpas, es alejarnos de la confesión del propio pecado.

Se trata de la falta de autocrítica, sin la cual no se puede restaurar la comunión mutua, la fraternidad.

montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo

Aparece aquí una re-edición del faraón en tiempos de Moisés, quien se salvaría de un genocidio semejante.

"Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven".

Hemos de reconocer que si algo cambia con Jesús es el sentido de víctima, porque él se hace víctima para que muchos se salven, y no se escuda en la muerte de muchos para salvarse él. Toda una lección de solidaridad fraterna.

Damnificados que perdieron sus hijos en calamidades naturales lloran sin consuelo, porque este efecto es difícil de aceptar, tanto más que las causas son múltiples, pero el nombre es común: pobreza.

La tentación de castigar y eliminar la voracidad de los causantes de la pobreza es muy grande.

Pero no parece el mejor camino de construir la paz, como el bien supremo que permite la convivencia próspera.

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