viernes, 21 de agosto de 2026

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS



 


VIERNES, XX

Del Comentario de san Gregorio de Agrigento, obispo, sobre el Eclesiastés
(Libro 8, 6: PG 98, 1071-1074)

MI CORAZÓN SE ALEGRA EN EL SEÑOR

Anda, come tu pan con alegría y bebe tu vino con alegre corazón, que Dios está ya contento con tus obras.

Si queremos explicar estas palabras en su sentido obvio e inmediato, diremos con razón que nos parece justa la exhortación del Eclesiastés, de que, llevando un género de vida sencillo y adhiriéndonos a las enseñanzas de una fe recta para con Dios, comamos nuestro pan con alegría y bebamos nuestro vino con alegre corazón, evitando toda maldad en nuestras palabras y toda sinuosidad en nuestra conducta, procurando, por el contrario, hacer objeto de nuestros pensamientos todo aquello que es recto, y procurando, en cuanto nos sea posible, socorrer a los necesitados con misericordia y liberalidad; es decir, entregándonos a aquellos afanes y obras en que Dios se complace.

Pero la interpretación mística nos eleva a consideraciones más altas y nos hace pensar en aquel pan celestial y místico, que baja del cielo y da la vida al mundo; y nos enseña asimismo a beber con alegre corazón el vino espiritual, aquel que manó del costado del que es la vid verdadera, en el tiempo de su pasión salvadora. Acerca de los cuales dice el Evangelio de nuestra salvación: Jesús tomó pan, dio gracias, y dijo a sus santos discípulos y apóstoles: «Tomad y comed, esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros para el perdón de los pecados.» Del mismo modo, tomó el cáliz, y dijo: «Bebed todos de él, éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados.» En efecto, los que comen de este pan y beben de este vino se llenan verdaderamente de alegría y de gozo y pueden exclamar: Has puesto alegría en nuestro corazón.

Además, la Sabiduría divina en persona, Cristo, nuestro salvador, se refiere también, creo yo, a este pan y este vino, cuando dice en el libro de los Proverbios: Venid a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado, indicando la participación sacramental del que es la Palabra. Los que son dignos de esta participación tienen en toda sazón sus ropas, es decir, las obras de la luz, blancas como la luz, tal como dice el Señor en el Evangelio: Alumbre vuestra luz a los hombres para que, viendo vuestras buenas obras, den gloria a vuestro Padre celestial. Y tampoco faltará nunca sobre su cabeza el ungüento rebosante, es decir, el Espíritu de la verdad, que los protegerá y los preservará de todo pecado.

jueves, 20 de agosto de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Jueves 20 de tiempo ordinario

Año Par

Ezequiel 36, 23-28



REFLEXIÓN

cuando les haga ver mi santidad al castigaros

Cuando el testigo se echa a perder y olvida su misión el mismo Señor viene por lo suyo: su gloria y prestigio.

Tal intervención es correctora para ajustarnos de nuevo a la misión y para el designio de salvación.

Pero nos demuestra que también sin nosotros Él es Él. Que si nos llama a colaborar no depende de nosotros sino cómo y hasta dónde llega su libertad.

Mantener la fe de generación en generación es lo propio del Espíritu. La colaboración de diferentes agentes sociales en esa misión es una elección libre del Señor. Él sabrá suplir nuestra fallas. Es una gran esperanza para el cumplimiento del designio.

os daré un corazón de carne

Aquí la carne está en función de la sensibilidad a la voz de la Palabra. Esa es la importancia de una realidad que por otro lado es corruptible y termina en polvo.

Porque en nuestro núcleo personal el Padre-madre creador ha implantado un sensor de su voz y su presencia.

Todo aparato jurídico y normativo sólo puede algo si este sensor da paso a la aceptación y docilidad.

Por eso la pastoral de la Palabra emplea las estrategias que la misma Palabra ha ido enseñando a través de generaciones: hablar al corazón para que haya reacción.

Os infundiré mi espíritu

Desde la fe en Jesús confesamos que tenemos un Espíritu residente. Los sacramentos de las iglesias y la iglesia sacramento hacen gestos y señales para dramatizar esa realidad dinámica que poseemos.

Salmo responsorial: 50



REFLEXIÓN

Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; / un corazón quebrantado y humillado, / tú no lo desprecias

Aquí radica nuestro auténtico sentido de religión: en el sí que doy de corazón.

Mateo 22,1-14



REFLEXIÓN

habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo

Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.

La parábola en boca de Jesús no es un mero enigma para divertirse o quedarse pensando como ante una adivinanza, celebrando su creatividad o ingeniosidad. Es un llamado a decidirse por el Reino. Un llamado a una conversión.

Incluso es una exhortación a un trabajo que incluye un despertar de la seguridad de sentirse elegidos quizás por algún título: pertenencia a una cultura, raza, sociedad, credo.

Para desarrollar un mundo unido por lazos que broten de la propia entrega como sacrificio para la libertad y la solidaridad.

Las caricaturas pasadas o presentes del sentido del sacrificio de la cruz, como por ejemplo las desviaciones patológicas del masoquismo y el sadismo cubiertas de devoción, no deben echar a pique el sentido evangélico de sacrificio.

un rey que celebraba la boda de su hijo

El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad

Una realidad histórica sobre un reinado odiado sirve a Jesús como base para un relato que da a entender un cambio, pero no político.

salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos

Otro tipo de gente es invitada a entrar al reino y su festín.

Se plasma así el cambio que ha venido con Jesús porque los oficialmente incluídos serán excluídos para incluir a otros que estaban excluídos y ni se consideraban dignos.

"Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos""

El evangelista refleja una situación posterior a Jesús cuando comunidades cristianas estaban formadas de personas de diferente procedencia y condición. 

Entonces se advierte que también aquí hay posibilidad de selección, porque haber sido llamado al reino y su festín no asegura su permanencia.

Un nuevo llamado a nuestra colaboración en el seguimiento del designio.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1560228715006726144?s=20&t=UdV2COOiX5PQnb7Wmd1CuA

https://x.com/motivaciondehoy

COMPARTIR LA PALABRA


Jueves 20 de tiempo ordinario

Año Par

Ezequiel 36, 23-28

Salmo responsorial: 50

Mateo 22,1-14