sábado, 19 de marzo de 2022

DOCTORES DE LA IGLESIA

 


De los Sermones de san Bernardino de Siena, presbítero

(Sermón 2, Sobre san José: Opera 7, 16. 27-30)

 

FIEL CUIDADOR Y GUARDIÁN

 

Es norma general de todas las gracias especiales comunicadas a cualquier creatura racional que, cuando la gracia divina elige a alguien para algún oficio especial o algún estado muy elevado, otorga todos los carismas que son necesarios a aquella persona así elegida, y que la adornan con profusión.

 

Ello se realizó de un modo eminente en la persona de san José, que hizo las veces de padre de nuestro Señor Jesucristo y que fue verdadero esposo de la Reina del mundo y Señora de los ángeles, que fue elegido por el Padre eterno como fiel cuidador y guardián de sus más preciados tesoros, a saber, de su Hijo y de su esposa; cargo que él cumplió con absoluta fidelidad. Por esto el Señor le dice: Bien, siervo bueno y fiel, pasa al banquete de tu Señor.

Si miramos la relación que tiene José con toda la Iglesia, ¿no es éste el hombre especialmente elegido, por el cual y bajo el cual Cristo fue introducido en el mundo de un modo regular y honesto? Por tanto, si toda la Iglesia está en deuda con la Virgen Madre, ya que por medio de ella recibió a Cristo, de modo semejante le debe a san José, después de ella, una especial gratitud y reverencia.

Él, en efecto, cierra el antiguo Testamento, ya que en él la dignidad patriarcal y profética alcanza el fruto prometido. Además, él es el único que poseyó corporalmente lo que la condescendencia divina había prometido a los patriarcas y a los profetas. 

Hemos de suponer, sin duda alguna, que aquella misma familiaridad, respeto y altísima dignidad que Cristo tributó a José mientras vivía aquí en la tierra, como un hijo con su padre, no se la ha negado en el cielo; al contrario, la ha colmado y consumado.

Por esto, no sin razón añade el Señor: Pasa al banquete de tu Señor. Pues, aunque el gozo festivo de la felicidad eterna entra en el corazón del hombre, el Señor prefirió decirle: Pasa al banquete, para insinuar de un modo misterioso que este gozo festivo no sólo se halla dentro de él, sino que lo rodea y absorbe por todas partes, y que está sumergido en él como en un abismo infinito.

 Acuérdate, pues, de nosotros, bienaventurado José, e intercede con tus oraciones ante tu Hijo; haz también que sea propicia a nosotros la santísima Virgen, tu esposa, que es madre de aquel que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por siglos infinitos. Amén.

Sábado II semana de Cuaresma

San Ambrosio Huida del mundo 6,36; 7,44; 8,45; 9,52

Donde está el corazón del hombre allí está también su tesoro; pues el Señor no suele negar la dádiva buena a los que se la han pedido. Y ya que el Señor es bueno, y mucho más bueno todavía para con los que le son fieles, abracémonos a él, estemos de su parte con toda nuestra alma, con todo el corazón, con todo el empuje de que seamos capaces, para que permanezcamos en su luz, contemplemos su gloria y disfrutemos de la gracia del deleite sobrenatural. Elevemos, por tanto, nuestros espíritus hasta el Sumo bien, estemos en él y vivamos en él, unámonos a él, ya que su ser supera toda inteligencia y todo conocimiento, y goza de paz y tranquilidad perpetuas, una paz que supera también toda inteligencia y toda percepción. Éste es el bien que lo penetra todo, que hace que todos vivamos en él y dependamos de él, mientras que él no tiene nada sobre sí, sino que es divino; pues no hay nadie bueno, sino sólo Dios, y por lo tanto todo lo bueno, divino, y todo lo divino, bueno; por ello se dice: Abres tú la mano, y sacias de favores a todo viviente; pues por la bondad de Dios se nos otorgan efectivamente todos los bienes sin mezcla alguna de mal. Bienes que la Escritura promete a los fieles al decir: Lo sabroso de la tierra comeréis.

REFLEXIÓN

Apegarnos al Sumo Bien resulta entonces la cima del ágape, el amor en sentido prístino y ejemplar, atracción de todo amor menos puro e imperfecto. Sólo Dios único Bueno lo puede atraer, desde unos bienes relativos y a medio hacer, entre los que nos ensayamos para amar hasta la cumbre. Amar así no es fácil, pero es posible con su ayuda, que no se niega jamás.

viernes, 18 de marzo de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Viernes 2 de Cuaresma

Génesis 37,3-28



REFLEXIÓN

Al pasar unos comerciantes madianitas, tiraron de su hermano, lo sacaron del pozo y se lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas

Algunos detalles de la historia prefiguran rasgos de Jesús de Nazareth: el amor de su Padre, el celo de los hermanos que desean matarlo, su venta a los de fuera, la capacidad soñadora o visionaria de José.

Se dice que alguien quiso liberar a los que veían sombras al fondo de la caverna de Platón, diciéndoles que eran sombras, y la realidad estaba a sus espaldas.

La reacción fue asesinarlo: muerte al libertador.

Eco o no de un mito, éste es también un eco de realidades que se viven. Porque muchos que tienen sueños de cambio, visión de realidades diferentes a las vigentes, son amenazados y liquidados, ya que atentan contra la seguridad del presente en el actual orden de cosas.

Sin embargo el Señor para el proceso de realización de su designio, que es su sueño, nos sigue convocando y nos apoya en los riesgos.

Un educador también es un visionario, pero tiene en cuenta los sueños de sus educandos, para que tengan presente los elementos que pueden viabilizar su realización.

Las resistencias que encuentra en muchos de sus aprendices es parte del proceso de aprender que los sueños también tienen un protocolo o procedimiento para llegar a ser verdad. Y esto puede impacientar y hasta irritar. En casos extremos hasta provocar violencia.

La antipatía que el Magisterio católico despierta en muchos, radica en algo así. Contraría la expectativa de los sueños de la gente, porque señala un protocolo para realizarse. No es que no acepte los sueños del mundo, sino que busca no se conviertan en pesadillas.

Éstos se llevaron a José a Egipto

Hacer la lectura de la Palabra en perspectiva, como seres temporales e históricos, permite contemplar la línea del designio del Señor, y cómo todos, aún con autonomía, convergemos en su logro salvífico.

Curiosamente Islámicos e Israelitas mantienen un debate sobre cuál es el pueblo de la promesa: si Ismael o Isaac, ambos hijos de Abraham.

En el relato intervienen los ismaelitas como medio para que José llegue a Egipto, lugar que resolverá la subsistencia de Israel y muchos pueblos, por medio de José.

El texto nos propone una Palabra de esperanza y confianza en la presencia del Señor en las diversas circunstancias históricas, que los hombre y mujeres experimentamos en conflicto.

Salmo responsorial: 104



REFLEXIÓN

 por delante había enviado a un hombre, / a José, vendido como esclavo

La potencialidad humana para recuperarse, crecer y lograr cosas relevantes de impacto para muchos es una lección de la historia, constante y frecuente.

Igual se da para logros positivos que para los negativos.

Nos ayuda a respetar la riqueza y dignidad de todo hombre y mujer desde su origen y diversidad, por la capacidad que podrá desplegar en el futuro.

Y aun en la discapacidad se podrá contemplar la llamada del designio del Señor a cooperar con su solidaridad y ternura.

y la palabra del Señor lo acreditó.

La esperanza del Justo consiste en la acreditación de parte del Señor. Como Jesús de Nazaret cuando fue resucitado, mostrando el Padre su carácter de justo y enviado por Él.

Mateo 21,33-43.45-46



REFLEXIÓN

os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos

Una amenaza que pende sobre nuestra libertad humana: ser constructores del reino que produzca frutos para el Señor o perderlo.

Es una palabra que se mantiene abierta al futuro para ir concretando el reino histórico de Jesús con aquellos que son fieles.

Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos

Más que nada una clase dirigente que se reproduce infinitamente, ocupada más bien en sus propios intereses, que en el servicio al designio.

Son los que tienen más responsabilidad por su poder de decisión social. Pero nuestra decisión individual también puede serle cómplice y perpetuarlos.

El proceder del Padre no es vengativo. Es educativo hacia una conversión de las malas obras. Se busca un pueblo que sí cuide la viña y respete al hijo, desechando el anterior. Pero a la postre como dice Pablo, el desechado también tendrá su oportunidad.

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BEATO CARLO


 Del Tratado de san Ireneo, obispo, Contra las herejías
                          (Libro 4, 16, 2.5: SC 100, 564-572)


LA ALIANZA DEL SEÑOR


Moisés, en el Deuteronomio, dice al pueblo: El Señor, nuestro Dios, hizo alianza con nosotros en el Horeb; no hizo esa alianza con nuestros padres, sino con nosotros. ¿Por qué no hizo la alianza con los padres? Porque la ley no fue instituida para los justos; los padres, en efecto, eran justos y tenían escrito en su interior el contenido del decálogo, amando a Dios, su Creador, y absteniéndose de toda injusticia contra el prójimo; por esto no necesitaron la conminación de una ley escrita, ya que llevaban en su corazón los mandatos de la ley.

Pero al caer en olvido y extinguirse la justicia y el amor de Dios, durante la permanencia en Egipto, fue necesario que Dios, por su gran benevolencia hacia los hombres, se manifestara a sí mismo de palabra.

Con su poder sacó al pueblo de Egipto, para que el hombre volviera a ser discípulo y seguidor de Dios; y lo atemorizó con su palabra, para que no despreciara a su Hacedor.

Lo alimentó con el maná, alimento espiritual, como dice también Moisés en el Deuteronomio: Te alimentó con el maná, que no conocieron tus padres, para enseñarte que no sólo se vive de pan, sino de cuanto sale de la boca de Dios.

Además, le ordenó el amor de Dios y la justicia para con el prójimo, para que no fuese injusto ni indigno de Dios, disponiendo así al hombre, por medio del decálogo, para su amistad y la concordia con el prójimo; todo ello en provecho del hombre, ya que Dios ninguna necesidad tiene del hombre.

Todo esto contribuía a la gloria del hombre, otorgándole la amistad con Dios, de la que estaba privado, sin que nada añadiera a Dios, ya que él no necesita del amor del hombre.

El hombre, en cambio, se hallaba privado de la gloria de Dios, que sólo podía obtener por la sumisión a él. Por esto Moisés decía también al pueblo: Elige la vida, y viviréis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra.

Y, queriendo disponer al hombre para esta vida, el Señor promulgó por sí mismo el decálogo, para todos sin distinción; y, con su venida en carne, este decálogo no fue abolido, sino que sigue en vigor, completado y aumentado. En cambio, no promulgó por sí mismo al pueblo los preceptos que implican servidumbre, sino que los promulgó por boca de Moisés, como afirma el mismo Moisés: En aquella ocasión el Señor me mandó que os enseñara, mandatos y decretos.

Aquellos preceptos, pues, que implicaban servidumbre y tenían el carácter de signo fueron eliminados por el nuevo Testamento de libertad; en cambio, los que eran de ley natural, liberadores y comunes a todo hombre, los completó y perfeccionó, dando a los hombres, con suma liberalidad y largueza, el conocimiento de Dios como Padre adoptivo, para que lo amasen de todo corazón y siguieran al que es su Palabra sin desviarse.

jueves, 17 de marzo de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Jueves 2 de Cuaresma

Jeremías 17,5-10



REFLEXIÓN

Maldito quien confía en el hombre, y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor.

Una experiencia amarga, que debe hacerse antes que después en la vida, es la que se configura en la decepción específica de un ser humano sobre otro.

Se trata de una piedra para construir, no necesariamente de un derrumbe, aunque se siente como tal.

Cuando la carne débil es glorificada como un dios, produce un efecto subyugador que enamora y aliena. Despertar y mantener la lucidez frente a este deslumbramiento es una tarea tenaz, de mucha convicción.

En esa tarea contamos con el Espíritu que nos ilumina y despierta de la muerte, en la que nos vamos introduciendo.

La carne espiritual, como condensación de humanidad, del modo humano de ser y proceder, tiende a aliarse con la carne débil, esperando superar su congénita debilidad y volatilidad.

El anhelo de no ser debilidad y vulnerabilidad, la lleva a odiar su estirpe o apegarse desordenadamente.

La ascesis desencarnada, el odio fratricida, la lujuria y el erotismo pervertidos son géneros de ensayos de solución.

Pero para unos en poco tiempo, para otros hasta entrada la vejez, cuando la carne se amustia, una experiencia va precipitando su esencia hasta volverla una frustrada convicción: la carne no salva al anhelo profundo de supervivencia, al gemido de ser más, inscrito en sus tuétanos.

Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto

Cuando el corazón se preserva con la Palabra es posible esquivar esa fascinación y mantener distancia prudencial de cualquier adoración de la carne.

Se da una lucha que puede ser muy larga y durar toda la vida. Una crucifixión de la carne para que resplandezca finalmente con la vida que no se corrompe.

Desengañados de nosotros mismos, y anhelantes de solidez, arribamos como olas en la arena, a la fe en el Señor.

Nuestra ventaja es que Él lo sabe y su aceptación está ofrecida por su misericordia.

en año d e sequía no se inquieta, no deja de dar fruto

Los apegados al Señor son señales para tiempos de crisis, porque su lozanía y frescura anima a otros a seguir esperando, a confiar, a hacer la experiencia de confianza en el Señor, y así sentir la vida en la muerte.

Nada más falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo entenderá? Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta, según el fruto de sus acciones

Parece concurrir con el diagnóstico del emotivismo en nuestro tiempo.

Hay que profundizar más en la facultad que más estabilidad da al hombre: la razón.

Sin embargo hay que aceptar que también ella se enferma y contradice gravemente los intereses del corazón.

Ver con los ojos del corazón parece desde la literatura antigua una sabiduría popular que es sinónimo de acierto.

Pero parece que la palabra del Señor pone en cuestión esta sabiduría. Podríamos decir que en forma radical, no hay nada que no esté enfermo en el ser humano, hombre o mujer.

Se trata de una profecía sabia, que más que denunciar, alienta y persuade a un cambio de carril. Entender la veleidad del corazón y cuán enfermo puede ser persuade al desapego.

Por sus apegos y desapegos ciegos, miopes, estrábicos, astigmáticos, deformantes.

Nos hace caer una y otra vez. Es lábil al engaño del seductor. Es contradictorio e incongruente en sus filias y fobias.

Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta, según el fruto de sus acciones

Es nuestra última esperanza: alguien que nos ame tanto, más allá de nosotros mismos, que salve lo salvable porque sabe mirar nuestra hondura.

 

Salmo responsorial: 1



REFLEXIÓN

ni se sienta en la reunión de los cínicos(luts:desdeñoso, menospreciador)

La dificultad del momento, en la producción de una sinergia de comunicación que unifique la buena voluntad de hombres y mujeres, se encuentra en el lenguaje cínico, que puede o no, estar vinculado con el desdén de los valores tradicionales e institucionales.

Se trata de una secuela masificada y ya entrevista por algunos pensadores del ocaso del idealismo y del auge del materialismo.

Pero así como hay quienes pervirtieron el idealismo, por encubrir sus crímenes con la predicación de valores venerables, también encontramos materialistas, que recusan la transformación espiritual de la materia, para anclarse en el mero consumo placentero.

No hay posibilidad de sanar las patologías sino mediante una terapia curativa o preventiva. Sólo el discernimiento evangélico de la Palabra nos puede ayudar a amar con el corazón y la razón, esquivando sus desvíos y abismos.

sino que su gozo es la ley del Señor

Cuando entendemos ley como Palabra venida del Señor para nuestra vida verdadera, entonces salimos de la equivocidad de la norma que no da vida, sino que se la prestan.

da fruto en su sazón

Madurado con la brisa y el calor del sol del Espíritu que tiene su propio tiempo.

y cuanto emprende tiene buen fin

Lo cual no significa automáticamente que tenga éxito. Tener buen fin, como nos enseña Ignacio en las reglas de discernimiento, es iniciar, proseguir y terminar todo bien.

Se trata de un proceso que hay que vigilar para que no sufra desviaciones.

Lucas 16,19-31



REFLEXIÓN

con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico

Se trata de un cuadro de miseria sobrecogedor como el de nuestros miserables en las ciudades de nuestro entorno.

Da una medida de tiempo próspero para algunos, que es gastada en la opulencia ofensiva contra la necesidad de otros.

Y un tiempo triste del sufrimiento por hambre, y una situación depresiva de miseria.

Estos tiempos, para nosotros eternos e insufribles, tienen límite.

Las situaciones en sus predios son reversibles, y hasta por revolución o cambio sociopolítico, se puede dar la vuelta en contrario.

Hoy quizás por los medios de comunicación somos más conocedores de los tumultos de cambio que se están dando en el planeta.

Se siente una impaciencia en progresión de avanzada: un hambre de cambio, resarcimiento, equidad y hasta desquite.

La impaciencia toma caracteres anárquicos que nos parecen abusivos, pero que deben ser ubicados en un contexto más amplio para entenderlos.

Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron.

La pastoral de la liberación, que dio pie a la teología del mismo nombre, reinterpretó los tiempos para el cambio.

Se rebeló contra la anterior orientación que sostenía se debía pacientemente esperar y resignarse, para que en la eternidad se diera el cambio.

Fue una buena señal de los tiempos por parte del Espíritu del Señor. Nos despertó del conformismo, hasta de la crueldad e indolencia, con la que mirábamos el sufrimiento de colectividades, por hambre y violencia.

Esta tendencia oscureció y opacó algo que no ha sido retirado del anuncio de la Palabra y tiene significación aún: sí hay eternidad que signifique reversión definitiva de la injusticia y la iniquidad. Las luchas y logros temporales. no son la justicia eterna, por más que la anticipen y anuncien.

entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros

La distancia entre ricos y pobres, ocupa un lugar relevante en el evangelio de Jesús de Nazareth. No se reconcilian ni después de la muerte, según la parábola.

De aquí podemos sacar teorías sobre luchas de clases y revolución social, como auspiciadas por el mismo mensaje de Jesús.

"Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen."

Seguimos bajo este ámbito, porque la carne aun en procura de equidad es débil y el corazón humano, que alberga sentimientos de justicia, es volátil.

Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto

Pero hay otro método, el evangélico: escuchar la Palabra, para hacer caso de la resurrección de Jesús de Nazareth, cuyo camino no es el odio de clases, ni el caos social, aunque su mensaje no oculte la distancia infranqueable entre ricos y pobres.

Sería Lázaro resucitado una ocasión para que algunos escucharan? Y Jesús resucitado lo ha sido?

No obstante poseer la convicción del Señor Jesús resucitado, y dar testimonio de ello, la comunidad en torno a Jesús vivo por el Espíritu, no dejó de seguir escuchando la ley y los profetas, con clave de Jesús.

Se pensará erróneamente, entonces, que Jesús, como muerto resucitado, cae bajo su propia sentencia sobre los que no escuchan, vean lo que vean y oigan lo que oigan.

Lo cual sería desconocer la profundidad de la transformación humana que significó Jesús resucitado.

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DOCTORES DE LA IGLESIA

 


Jueves II semana de Cuaresma

San Hilario Salmo 127,1-3

El temor, en efecto, se define como el estremecimiento de la debilidad humana que rechaza la idea de tener que soportar lo que no quiere que acontezca. Existe y se conmueve dentro de nosotros a causa de la conciencia de la culpa, del derecho del más fuerte, del ataque del más valiente, ante la enfermedad, ante la acometida de una fiera o el padecimiento de cualquier mal. Nadie nos enseña este temor, sino que nuestra frágil naturaleza nos lo pone delante. Tampoco aprendemos lo que hemos de temer, sino que son los mismos objetos del temor los que suscitan en nosotros el consentimiento del temor. En cambio, del temor del Señor así está escrito: Venid, hijos, escuchadme: os instruiré en el temor del Señor. De manera que el temor de Dios tiene que ser aprendido, puesto que se enseña. No se le encuentra en el terror, sino en el razonamiento doctrinal; ni brota de un estremecimiento natural, sino que es el resultado de la observancia de los mandamientos, de las obras de una vida inocente y del conocimiento de la verdad. Pues, para nosotros, el temor de Dios reside todo él en el amor, y su contenido es el ejercicio de la perfecta caridad: obedecer a sus consejos, atenerse a sus mandatos y confiar en sus promesas.

REFLEXIÓN

Nuestro discurrir, entre conceptos, pensamientos y afectos, necesita escarbar y perforar sentidos de la expresión oral humana, porque se va cubriendo de capas, como la tierra se cubre de nuevas capas geológicas. Y la expresión temor de Dios es una que nos pone en la tarea de seleccionar el sentido más congruente con el conjunto del conocimiento teológico que nos transmite una Revelación del Dios misericordioso. Con este atributo debe ser matizado todo lo que digamos.

miércoles, 16 de marzo de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Miércoles 2 de Cuaresma

Jeremías 18,18-20



REFLEXIÓN

maquinemos contra Jeremías

Podría ser esta la afectación que nos deja sentir el rondar del acusador: hay una maquinación que nos roba la paz, nos hace desconfiar del Señor y su intervención salvífica, erosiona nuestra esperanza, ataca nuestra fe. Es la dañada intención del acusador, de cuya tentación profunda, más que el erotismo corporal, es que pedimos en el PadreNuestro que nos libere.

Las cadenas que Ignacio de Loyola enumera concatenadas, son la lujuria y placeres carnales, el amor a las riquezas y el dinero, y la soberbia de la vida, que a su vez son las tentaciones humanas vividas por Jesús, según los evangelios.

oye cómo me acusan

Es decir: el cerco de intranquilidad y angustia que viene con las tinieblas de la noche, puede también tener este sentido, a saber, una tentación del acusador. Quizás para apartarnos, o erosionar la, por ahora, entrega y aceptación del designio, y la ascensión al amor más pleno de la voluntad del Señor.

De bien en mejor subiendo, porque hay lucha y vigilancia hacia una liberación. Entonces además del ataque a lo que es sensible, hay el sutil colarse en lo que se piensa, anhela, discierne y actúa, en este proceso de purificar la intención.

¿Es que se paga el bien con mal, que han cavado una fosa para mí? Acuérdate de cómo estuve en tu presencia, intercediendo en su favor, para apartar de ellos tu enojo.

Esta reflexiòn de Jeremías, puede pasar por ser también de Moisés, quien también había intercedido por el Pueblo. Pero en Jesús, no se habla del enojo del Padre, sino que se ubica el daño en el acusador, más bien al modo de Job. Pero incluso lo supera porque siempre de Jesús brota una aceptación confiada y humilde a lo que su Padre disponga. Revela un Padre que no daña, aun en un abandono que no es tal, porque sujeta y sustenta, da fuerza y energía, para mostrar un amor creíble, total, desarmado, vulnerable, solidario.

Lo dice Juan en su prólogo: en Jesús se nos dio el amor y la benignidad de Dios. Su hesed w hemed. Sus entrañas de misericordia. Esta plegaria en medio de la conspiración contra él, es la antesala de la propia de Jesús de Nazaret. Ambos siervos de Yavé, por hacerle el mandado al Señor, y entregar la vida en ello.

En la vida ordinaria existimos a favor de otros, aunque no queramos. Nadie vive sólo para sus únicos e individuales intereses.

En la red de las existencias las oportunidades favorables se implican unas con otras, así como las desfavorables.

Terminamos entonces trabajando para alguien que es más señor y dueño y amo.

Es preferible hacerle el mandado al Señor que es justo. No se puede servir a dos señores porque se acaba sirviendo a ninguno. El corazón creyente viven en circunstancias históricas, que son una oportunidad de activar su fe, esperanza y ágape.

Por lo tanto nuestra realidad se compone de ambas instancias: la convicción profunda y las circunstancias que le sacan chispas y la ponen en movimiento, para que no dormite ni se duerma.

En el año de la fe, inaugurado en su papado, Benedicto XVI se ha despedido en público, con un gemido como el que nos trae la Palabra en boca de Jeremías.

El ministerio suyo ha sido el de la fe, y a eso ha dedicado su energía vital. Pero siente que ya no tiene más fuerza biológica para que lo sustente, y se retira a seguir orando.

En el mundo, como la divesidad de tierras que plantea el evangelio en una parábola, hay diferentes reacciones, unas más explícitamente creyentes que otras, porque parece que algunos creen cuando dudan y critican hasta la mínima intención del corazón de otros.

Pero el fondo de todo ha de ser, si nos afincamos en la Palabra, trata del Señor que provee el crecimiento, y debemos confiar en nuestra memoria agradecida, que ha experimentado su intervención salvadora, como prenda que no nos abandonará.

Salmo responsorial: 30



REFLEXIÓN

Sácame de la red que me han tendido, / porque tú eres mi amparo

No solamente la que tiene que ver con alguna persecución, sino también la de los afectos desordenados.

Éstos son los que nos ligan a intereses dañinos, aunque parecen convenientes, de modo que se envuelve uno como en red.

Es una red de causa y efecto, que constantemente se enreda y de la que no podemos salir. Sólo con la ayuda del Señor que disuelven los nudos más intrincados.

Porque hemos sido torpes en prevenir que se trataba de una red, y ya estamos enredados.

A tus manos encomiendo mi espíritu: / tú, el Dios leal, me librarás

El gesto de Jesús en la cruz, dejando escapar de sus labios la confiada entrega de su corazón en el Padre, es el legado de fe que nos deja para que lo asumamos, sobre todo cuando no vemos muy bien que pasará, y el futuro se muestre amenazante.

Es el gesto del papa renunciante: se mantiene en la cruz, orando al Padre en el que confía, aunque el mundo siga entorpecido en sus interpretaciones maliciosas.

Como el crucificado pudo ser visto como un fracasado ajusticiado y criminal, así su servidor de servidores para la fe, puede ser visto como un fracasado sin carisma para los clamores progresistas del mundo.

Pero la visión y contemplación de fe puede ser otra y muy gozosa: se va a dar la intervención del Espíritu Santo nuevamente, para otorgarnos otra piedra y asi seguir sustentando la fe.

Aunque sea con la muerte nos librarás.

En tu mano están mis azares:

Es el consuelo que llega desde el Espíritu.

En la madeja de la vida no resultará como la mosca en la telaraña: bocado de araña.

Que no sucumbamos a la debilidad de la confianza y lleguemos a creer que tu no nos fallas.

Mateo 20,17-28



REFLEXIÓN

y al tercer día resucitará

La insistencia de los anuncios de Jesús, registrados en los evangelios, y su misterioso colofón sobre la resurrección, no calaron del todo en sus seguidores, porque llegada la prueba vivieron al máximo la confusión y el temor. Porque no es suficiente ser anunciado el gozo para superar la desdicha, sino no se vive en carne propia.

Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda

Más bien siguieron haciendo cálculos ambiciosos de poder y conspirando, aun a través de terceros.

Jesús muestra que la urdimbre de intereses y tráfico de influencias no logra su efecto si la actitud es de fidelidad al designio del Padre.

Los honores y las glorias son la decisión del Señor. Jesús en cambio es servidor de los demás. No hay en él un plan de lucrar o sacar ventaja de su liderazgo.

La actitud de servicio de Jesús es la roca sólida a la cual aferrarse, contra la red de oportunidades de corrupción y el egoísmo de los afectos desordenados.

Cuando Ignacio de Loyola a través de los ejercicios espirituales sensibiliza ante Dios respecto al desorden de los afectos, es con la intención de promover un seguimiento de servicio desinteresado en pos de Jesús de Nazaret.

No se trata de practicar un discernimiento y examen sobre faltas y fallas. Sino que prepara la oportunidad de una liberación para más amar y servir. En todo amar y servir.

No sabéis lo que pedís.

No se sabe lo que viene detrás y a partir de una acto de ambición del poder, por desordenado

los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen

No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo

Es el perfil que nos entrega si queremos medrar en la fe de la Iglesia. Pero sólo se sustenta en la muerte y resurrección de Jesús de Nazareth. Sin ello no se puede resistir la ambición de poder del mundo.

Entre los seguidores de Jesús la relación es de fraternidad bajo una paternidad de Dios. Hermanos que se animan a amarse como el Padre nos ama, y nos servimos unos a otros como señal de ese amor.

para servir y dar su vida en rescate por muchos

La entrega de su vida es un pago para liberar esclavos. En vida de Jesús mostró como los iba liberando por su intensa entrega y desgaste hasta dar su último aliento. Liberaba enfermos, endemoniados, difuntos, iletrados, odios entre enemigos, cualquier contaminación a lo que era de Dios.

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BEATO CARLO


 

Del Tratado de san Ireneo, obispo, Contra las herejías
(Libro 4, 14, 2-3; 15, 1: SC 100, 542. 548)
 
A TRAVÉS DE FIGURAS, ISRAEL APRENDÍA A TEMER AL SEÑOR Y A PERSEVERAR EN SU SERVICIO
 
En el principio, Dios modeló al hombre, movido por su munificencia; a los patriarcas los eligió con miras a su salvación; iba formando a su pueblo, enseñándole a seguir a Dios, a pesar de su rebeldía; preparaba a los profetas, haciendo que el hombre se fuera acostumbrando, aquí en la tierra, a ser portador de su Espíritu y a gozar de la comunión con Dios; él, que de nadie necesita, hacía entrar en su comunión a los que de él necesitan. Y, a la manera de un arquitecto, iba esbozando, en favor de los que lo complacían, el edificio de la salvación: él mismo se constituyó en guía de los que en Egipto no veían, dio una ley perfectamente ajustada a los que en el desierto estaban inquietos, otorgó en herencia la tierra prometida a los que llegaron a entrar en ella, mata el novillo cebado para los que vuelven al Padre y los viste con la túnica más rica. Haciendo así que el género humano, de diversas maneras, vaya sintonizando con la salvación futura.
 
Por esto Juan, en el Apocalipsis, dice: Su voz era como el estruendo de muchas aguas. Realmente, son muchas las aguas del Espíritu de Dios, ya que es mucha la riqueza y grandeza del Padre. Y, con su acción sobre todos los hombres, el Verbo comunicaba con liberalidad sus favores a los que se le sometían, dictando una ley apta y adecuada a cualquier condición.
 
Mediante esta ley, ordenaba al pueblo la construcción del tabernáculo, la edificación del templo, la designación de los levitas, los sacrificios y oblaciones, las abluciones y todo el servicio cultual.
 
Él, ciertamente, no tenía necesidad de ninguna de estas cosas, ya que goza de la plenitud de todo bien y, aun antes de que Moisés existiera, contenía en sí mismo todo olor de suavidad y toda exhalación de agradable aroma; pero todo aquello era una constante llamada al pueblo, inclinado siempre a la idolatría, para exhortarlo a la perseverancia y al servicio de Dios; por las cosas secundarias lo llamaba a las cosas principales, es decir: por las cosas figuradas lo conducía a las verdaderas, por las cosas temporales lo conducía a las eternas, por las cosas carnales lo conducía a las espirituales, por las cosas terrenales lo conducía a las celestiales; como le fue dicho a Moisés: Te ajustarás al modelo que te fue mostrado en la montaña.
 
Durante cuarenta días, en efecto, aprendió a retener las palabras de Dios, los caracteres celestiales, las imágenes espirituales y las figuras proféticas del futuro, como dice el apóstol san Pablo: Bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Y añade también, refiriéndose a las antedichas prescripciones de la ley: Todas estas cosas les acontecían en figura y fueron escritas para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades.
 
Así, pues, a través de estas figuras, aprendían a temer a Dios y a perseverar en su servicio. De este modo, la leyera para ellos norma de vida y, al mismo tiempo, profecía de las cosas venideras.

martes, 15 de marzo de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Martes 2 de Cuaresma

Isaías 1,10.16-20



REFLEXIÓN

príncipes de Sodoma, escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra

Son pueblos a la orilla del Mar muerto que desde el libro del Génesis tienen fama por su pecaminosidad, prácticamente como símbolos de corrupción.

A su vez son también un ejemplar del juicio de Dios que actuó contra esa pecaminosidad generalizada de la población.

En el texto actual de Isaías hay más: el juicio, si se da un comportamiento según derecho, pero el derecho del Señor, el cual consiste en la protección del más débil: del oprimido, el huérfano y la viuda, abre la posibilidad del perdón para el pecado más grave que se hubiera cometido.

Aun Sodoma y Gomorra, emblemas de la pecaminosidad, incluso centrada por algunos rabiosamente en lo sexual homosexual, serán dignas del perdón del Señor si su comportamiento es según derecho de Dios.

Es una enseñanza (torah) apropiada para nuestro hoy, cuando nos obsesionamos unos y otros con el pecado sexual, incluída la pederastia de los curas.

Porque más que el coito y la sexualidad genital, como elementos intervinientes en el abuso, la verdadera corrupción es el abuso del que no se puede proteger: el niño.

Y esto es lo que nos retrata la Palabra del oráculo profético hoy: ojo con hollar al vulnerable

Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda.

Oprimido: alguien jorobado o doblado por el peso que debe soportar. Porque se lo han puesto o porque se lo ha acarreado.

Importa mucho el peso económico porque desencadena otras secuelas, configurando una constelación. El que no tiene ingresos afronta una dura situación para sobrevivir.

Una masa creciente va entrando en esta opresión y una acumulación de ingresos, más allá de lo necesario, se queda en pocas manos. Elite vs. Masa.

Enderezar al oprimido puede requerir medidas drásticas, profundas, revolucionarias en cierto sentido. A qué costo? Con qué otras secuelas? Por una violencia externa y estructural puede tener efectos inmediatos, pero con cuáles consecuencias adversas? Vale la pena?

Sin embargo lo importante es dejarse ablandar en lo profundo y elicitar acciones congruentes y consecuentes a favor del oprimido.

Entonces, venid y litigaremos

Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana.

El juicio del Señor empieza con nuestras buenas y malas obras. Llegará el momento que los pecados que nos avergüenzan ante Él, nos convencerá que ya no existen, si hemos practicado el derecho y la justicia.

Hoy es señal de los tiempos la justicia social amplia no sólo económica. Existe una generalizada sensibilidad y urgencia para que se incluya en el bien común a los excluídos por diferentes razones.

Luchar por ello se siente suficiente para borrar cualquier error cometido. Atender esa prioridad redime el abandono de otras. Es una poderosa mentalidad e inspiración actual.

Es como si se vivenciara la comunión con el Señor en algún género de solidaridad, que concreta el mandato de amor al prójimo, por encima o descartando cualquier otra expresión de amar a Dios.

La manera como se vive esta convicción tiene dimensiones de contagio y grandiosidad. Incluso de romanticismo.

Por lo contrario, este objetivo bueno también puede servir al sub angelo lucis. Puede ocultar un egoísmo camuflado de generosidad y entrega. Una búsqueda hipócrita de sus propios beneficios. Puede devenir otra variedad de fundamentalismo.

Nuevamente es la escucha a la Palabra, atenta, sincera, dispuesta a la conversión, que escruta y discierne para alejar los egoísmos, la que puede conducirnos por camino firme y sólido.

La pelea con el Señor es por la conversión. Su interpelación, aunque difícil de soportar, es amorosa con amor celoso y buscando nuestra mudanza.

Si sabéis obedecer, lo sabroso de la tierra comeréis; si rehusáis y os rebeláis, la espada os comerá

Esa obediencia edifica la justicia al oprimido, y consecuentemente acarrea la paz social, en la que se puede comer sin culpa. Lo contrario se paga con la división de clases y su confrontación en una guerra civil.

Salmo responsorial: 49



REFLEXIÓN

tú que detestas mi enseñanza / y te echas a la espalda mis mandatos

La enseñanza es sobre el Derecho del Señor: buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda

El que me ofrece acción de gracias, / ése me honra;

Pero más bien el sacrificio aceptable es el de la acción de gracias de la justicia con el oprimido.

La acción de gracias es el seguimiento del buen camino. La acción de gracias ofrecida por Jesús es su propia entrega. La acción de gracias en Jesús es su seguimiento en la propia entrega.

al que sigue buen camino / le haré ver la salvación de Dios

que es posible a quien sigue el camino del Derecho del Señor.

Mateo 23,1-12



REFLEXIÓN

haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen

La estrategia del anti-reino hoy parece ser la sutileza siguiente: hay que desprestigiar los que se sientan en la cátedra para no hacer lo que dicen, aunque digan que viene de Dios.

El mayor argumento para promover la desobediencia del Derecho de Dios es que sus representantes son incongruentes, y no practican lo que dicen.

Lo que resulta es que ni los que ordenan ni los que deben obedecer ejecutan ese Derecho.

En la cátedra de Moisés se sentaron papas, obispos y superiores religiosos también. Han sido y serán algunos de ellos incongruentes e inconsecuentes.

Esto es suficiente según muchos para abundar en la crítica de las deficiencias inocultables, como estrategia de debilitamiento de la propia responsabilidad y compromiso.

No sólo en lo religioso sino en todo ámbito: familiar y ciudadano.

No obstante el escándalo, no es excusa para hacer lo que se hace mal hecho. No debe ser una coartada hipócrita, para justificar lo que hacemos mal. Un equivalente es defenderse alegando que muchos lo hacen. Y lo invocamos para disminuir nuestra responsabilidad.

Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar

Pero no se puede ocultar que hay líderes que impulsan la desobediencia y el desprestigio del Derecho de Dios con su indolencia ante la carga que imponen.

Es el retrato del poder que no sirve, sino se sirve.

les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros

Como las reuniones de los líderes de todos los países que no solucionan nada de lo que venían a arreglar. Todo a costa de sus contribuyentes.

no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos

no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo

No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo

Se nos pide una actitud pro-activa respecto de los títulos, honores, derechos y prebendas anejas a un cargo de autoridad y liderazgo, de cualquier tamaño. Porque un simple catequista en una comunidad remota representa una autoridad ante sus sencillos catequizandos, también.

No hay liderazgo por ínfimo que sea que esté exento de la tentación de servirse de otros en vez de servir.

Podemos ser familia, conciudadanos, compañeros de lucha. Pero lo que se comparte en forma más constructiva es la fraternidad, pues en ella la igualdad se ubica en un contexto proporcionado, ni mecánico ni envidiable.

Porque nuestro programa o designio es la construcción de la fraternidad universal inspirada por la paternidad de Dios.

uno solo es vuestro Padre, el del cielo

La vivencia de Jesús por su Padre se convierte en él en un modo o estilo de existencia. Es hermano de los hombres y mujeres e hijo del Padre Dios.

El primero entre vosotros será vuestro servidor

El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido."

La humillación es una estrategia de servicio del poder. Al servicio del servir como Jesús, a los pecadores, para su conversión.

La exaltación por parte de Dios, es en la inspiración y a semejanza del Hijo que se humilló en cruz hasta la muerte y por eso fue exaltado.

Se humilló en su servicio de edificación del reino del Padre, hasta el final. Se gastó hasta la muerte.

No resulta ni comprensible ni aceptable que quien tiene poder lo ejerza humildemente, porque parecería no ser útil, ya que la opinión común es que si no eres pre-potente al mandar, no consigues el objetivo.

Las empresas de utilidad económica, y algunas organizaciones religiosas también lo son, usan esta lógica: poder ejercido con prepotencia para ganar bienes, aunque se pierdan las personas.

Sin embargo el mensaje evangélico es otro: poder de servicio ejercido con humildad para ganar, pero personas más que bienes.

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