sábado, 4 de septiembre de 2021

PALABRA COMENTADA

 

SÁBADO 22 DE TIEMPO ORDINARIO

Año Impar

 

Colosenses 1,21-23



REFLEXIÓN

 

por la mentalidad que engendraban vuestras malas acciones

 

Una versión del ateísmo es la racionalización, como mecanismo de defensa psicológico, respecto de sus acciones malas, que distorsiona y bautiza como buenas o indiferentes.


Con lo cual, se hace árbitro absoluto quien es relativo, de lo bueno y lo malo, y evita darse y dar cuenta.

 

La negación de Dios, muy a la moda para un segmento de la población mundial, es crimen de lesa humanidad, porque como la psicopatía y sociopatía, se puede hacer daño impunemente y sin sentido de culpa.

 

De ahí que velar porque Dios tenga espacio en nuestra cultura, es velar por la humanidad y la responsabilidad social.

 

Tendrá algo que ver esta negación de Dios, teórica y práctica, con la espiral de violencia a gran escala que nos convulsiona, y en la que decaemos del respeto a la vida y dignidad humanas?

 

Por lo menos, en esta era globalizada, a la par de los que se inclinan por la guerra como solución de los conflictos, crece el clamor de quienes sienten la paz y el diálogo como el único camino viable y duradero.


La condición es que permanezcáis cimentados y estables en la fe, e inamovibles en la esperanza del Evangelio que escuchasteis

 

Se trata del proceso de fe y esperanza, en el cual se debe uno mantener abierto a las determinaciones que hará conocer El Señor, aguzando el oído de alumno, luchando por desnudarse y desembarazarse lo más posible de su desorden, para dejarse unir con Él, porque la unión es su don.

 

La estabilidad de la fe y la inamovilidad de la esperanza es don de Dios en el carisma eclesial de la roca que es Pedro.

 

Este carisma hoy oscurecido por la crítica y el desprestigio de la institución eclesial, sigue siendo vigente para el que quiere ver y oír, y su custodio es, más que conveniente, vital para las comunidades eclesiales, aún las tentadas de alejamiento.

 

Y también aún, para todas las personas de buena voluntad.

 

Salmo responsorial: 53



REFLEXIÓN


Oh Dios, sálvame por tu nombre, / sal por mí con tu poder. / Oh Dios, escucha mi súplica, / atiende a mis palabras. R.

 

Pero Dios es mi auxilio, / el Señor sostiene mi vida. / Te ofreceré un sacrificio voluntario, / dando gracias a tu nombre, que es bueno.

 

En el momento de nuestra oración de corazón, cuando clamamos al Señor como único, se da la respuesta de su Espíritu con una oferta para nuestra libre aceptación: que Él ya me escucha porque me sostiene en la vida y espera de nosotros un estilo de vida de entrega, al modo de Jesús de Nazareth.

 

De esa manera la oración nos transforma por un proceso espiritual, en hijos como el Hijo.

 

Lucas 6,1-5



REFLEXIÓN

 

"¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?"

 

Haciendo ver que está fuera de la ley, porque trabajan en día de descanso.

 

La ley de Dios, el descanso, pasa por la reglamentación cultural humana, estableciendo los tipos de actividad permitida y no permitida


en relación al descanso como memoria del Señor.

 

Jesús destraba la legislación cultural de la vinculación absoluta a la voluntad de Dios, e introduce una distancia crítica, propiciada por una necesidad humana básica: el hambre de los discípulos.

 

"¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre?

 

Pero Jesús revela otro enfoque más fundamental: la necesidad de comida en sí es una ley prioritaria.

 

"El Hijo del hombre es señor del sábado."

 

El Hijo del Hombre es Jesús que reordena las prioridades, pero es todo hombre que fundamenta sus decisiones en satisfacer las necesidades fundamentales: pan, salud, casa, educación.

 

El hijo del hombre que revela al Padre y su voluntad, y el hijo del hombre que pertenece a la nueva humanidad que genera esa filiación.

 

No es libertad para escapar la ley, que es palabra de Dios, sino para interpretarla mejor, para ir


más a fondo, y para cumplir más cabalmente.

 

Quien la hizo, la sabe leer mejor:

 

Señor del Sábado.

 

Puede que nos conforte saber que podemos vivir en pecado según la ley, pero es posible que no estemos violando la ley, al menos en una forma que nos aparte del amor del Padre. Y nos da miedo atrevernos a pensar así porque violar la ley nos hace sentir culpables, y sugiere cosas terribles si se viola.

 

Sentimos ir en una navecita en medio de un mar tensamente calmo, que a ratos se turba.

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DOCTORES DE LA IGLESIA

 

Sábado, XXII

San León Magno Sermón sobre las bienaventuranzas 95,4-6



Después de hablar de la pobreza, que tanta felicidad proporciona, siguió el Señor diciendo: Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Queridísimos hermanos, el llanto al que está vinculado un consuelo eterno es distinto de la aflicción de este mundo. Los lamentos que se escuchan en este mundo no hacen dichoso a nadie. Es muy distinta la razón de ser de los gemidos de los santos, la causa que produce lágrimas dichosas. La santa tristeza deplora el pecado, el ajeno y el propio. Y la amargura no es motivada por la manera de actuar de la justicia divina, sino por la maldad humana. Y, en este sentido, más hay que deplorar la actitud del que obra mal que la situación del que tiene que sufrir por causa del malvado, porque al injusto su malicia le hunde en el castigo, en cambio, al justo su paciencia lo lleva a la gloria. Sigue el Señor: Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Se promete la posesión de la tierra a los sufridos y mansos, a los humildes y sencillos y a los que están dispuestos a tolerar toda clase de injusticias.

REFLEXIÓN

Parece deslealtad consigo y los demás no reconocer que llanto y sufrimiento tienen que ver con males presentes en nuestro mundo actual. Parece evasión y ensueños negarlo, incluso no es señal de realismo y pies en la tierra. Para ser bendiciones felices hay que quitarle el automatismo de un silogismo o la conclusión mágica que así debe ser porque fue dicho. Se trata como todo en el anuncio evangélico de un don: el de atravesar felizmente benditos el llanto y la aflicción que nos acompañan en este mundo, y este don nos vacuna contra la desesperación con a esperanza de que un régimen alterno y trascendente excederá tan difícil y problemática existencia en esta realidad.

viernes, 3 de septiembre de 2021

PALABRA COMENTADA

 

VIERNES 22 DE TIEMPO ORDINARIO

Año Impar

 

Colosenses 1,15-20



REFLEXIÓN

 

Cristo Jesús es imagen de Dios invisible

 

Se ofrece a continuación lo que Jesús de Nazareth significa para y desde Dios: imagen del invisible. Ya no es el Ángel de Yave, ni la zarza ardiendo, ni los altos, ni los montes, ni los cielos, ni el cosmos. No está más allá, sino en el hombre Jesús de Nazareth glorificado.

 

Quien a su vez dijo estar en los pobres, en los niños, en medio de los que oran, en la cena común.

 

Se ha esparcido la imagen. Está por doquier.

 

 

 

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Ya no hay que mirar arriba, ni exclusivamente acudir a los lugares santos.

 

Escuchamos que se desmitifica el misterio del Dios invisible, pero no se anula: aún el misterio subsiste. Porque Misterio de Dios, más que superioridad, es Perfección, siempre mayor.

 

Es el riesgo que corre Dios con su encarnación. Deja de ser Dios, para ser Padre, Hijo y Espíritu.

 

Hace una década se llevó a cabo una investigación sobre la imagen de Dios, en estudiantes de primer ingreso, en un centro de estudios superiores.

 

La relación más ignorada y menos mencionada resultó la de Jesús de Nazareth como imagen de Dios.

 

Parece una señal de nuestra deficiente evangelización y catequesis.

 

Parecen ignorar esos creyentes la relación fundamental entre Jesús y Dios, y esto es básico para nuestra identidad cristiana.

 

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todo fue creado por él y para él

 

Esta glorificación extrema y radical de Jesús, en el inicio de la Iglesia, pero también ahora, no es acogida en algunos círculos, que la tienen como traición al Jesús histórico, quien nunca se puso el mismo como el centro del mensaje y revelación que declaraba de parte del Señor.

 

Según la doctrina dogmática del magisterio dogmático católico, la favorabilidad de esta glorificación es el centro de su Cristología, y teología.

 

Sin ella no hay nueva noticia, alianza, ni creación.

 

Según la Iglesia no dogmática pero sí carismática, el núcleo es Jesús el hombre auténtico, el hombre nuevo, que sirve a la novedad del Reinado de Dios, que transforma este mundo.

 

Son irreconciliables? Son énfasis aislados? Hay que elegir?

 

Es posible que nuestro modo de conocer una realidad que nos

 

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rebasa, por partes, nos conduce a callejones sin salida, y desgarramientos entre nosotros que traicionan la buena nueva.

 

en él quiso Dios que residiera toda la plenitud

 

Llegar a esta visión es un don del Padre, quien llama a su hijo.

 

Si el Señor en quien creemos es vivo y verdadero, nos atraerá hacia él.

 

haciendo la paz por la sangre de su cruz.

 

Con el signo contrario del mundo, el que usa para la venganza y la violencia. Porque no es lo mismo derramar sangre que hacerlo con la propia para dar paz y vida.

 

Salmo responsorial: 99



REFLEXIÓN

 

servid al Señor con alegría

 

Estamos participando de la obra del Señor. Todos somos del opus dei, así como todos somos llamados a la compañía de Jesús.

 

Otra cosa es que nos ubiquemos en ideologías que testimonian más nuestro sectarismo que nuestra fraternidad común.

 

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entrad en su presencia

 

Ella no se nos impone, ni nos avasalla: como hacen los poderosos.

 

Pero espera nuestra iniciativa para entrar en El.

 

Lucas 5,33-39



REFLEXIÓN

"Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber".

 

Juicios como éstos tienen hoy sus réplicas: cuando se juzga mejor persona a quien se manifiesta como activista de causas sociales de diferentes causas.

 

El hecho de ser activista para ciertos sectores es ya la proclamación de una cuasi-santidad.

 

O cuando se juzga que los asiduos participantes en liturgias y devociones son ya buenos y merecen el reconocimiento de tales por los demás.

 

Por eso el Espíritu en nuestro tiempo ha permitido que se cuartee la fachada de presunta santidad y bondad de personas y grupos

 

 

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etiquetados como tal, por los escándalos que se han conocido.

 

Las iglesias incluso, como organizaciones profesionalmente detentoras del bien y la santidad, han filtrado corrupción e iniquidad.

 

El ayuno es el duelo por su ausencia cuando se siente, y la fiesta es la celebración de su presencia, también cuando se siente.

 

Es una forma de vivir la presencia y ausencia escatológica, advertida a través sus señales: consolación y desolación.

 

¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán

 

En la existencia hay momentos de celebración de bodas, porque el novio se siente presente. En otros momentos se siente la ausencia. Guardar esos momentos en la memoria, y expresarlos en retiros, en liturgia, ayuda a contrastar y aprender un caminar que conlleva presencia y ausencia, consolación y desolación.

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A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: "Está bueno el añejo.""

 

Si la estrategia aconseja que lo nuevo vaya con lo nuevo, tampoco se descarta que lo viejo tenga su encanto.

 

No parece que lo añejo sea desacreditado, por ser viejo. Tiene su buen gusto, y es hasta preferible.

 

Pero no debe impedir que lo nuevo venga como lo nuevo y no como viejo o lo viejo como nuevo.

 

Hoy se habla de que los esquemas han de romperse.

 

Sí, a condición de que aquello que venga sea nuevo y se reciba como nuevo.

 

No así lo que aparenta ser nuevo pero es viejo. Y ni siquiera es añejo: sin buen gusto.

 

La novedad de Jesús y su evangelio nos conduce a nuevas formas de convivialidad.

 

Y así en nuestra época descreída y escéptica ante los símbolos y

 

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signos tradicionales de la santidad, el Espíritu de la Palabra nos urge la sinceridad y la pureza de la intención y la consistencia de la actuación.

 

Se trata de una nueva relación: escatológica. Es definitiva, es misteriosa.

 

Pide actitudes nuevas y gestos nuevos e innovadores.

 

Más allá de la institución eclesial, que puede sentirse retardataria en reconocer la novedad, preocupada como está de fijar límites.

 

En esta tensión que se crea por la búsqueda de los odres nuevos para el vino nuevo y los odres viejos del vino viejo, llama la atención la posición de algunos que sólo se fijan en las bondades de la creatividad, sin caer en cuenta que re-editan errores antiguos, y que un servicio a la novedad es la vigilancia para no caer en los mismos errores.

 

 

 

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Igualmente llama la atención que esta vigilancia, no simpatice y escrute con más benevolencia los intentos por los odres nuevos, y descalifique de partida los intentos realizados.

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DOCTORES DE LA IGLESIA

 

Viernes, XXII semana

San León Magno Sermón sobre las bienaventuranzas 95,2-3


Carlo no hacía distinción de personas. Su criado era su amigo.

 No puede dudarse de que los pobres consiguen con más facilidad que los ricos el don de la humildad, ya que los pobres, en su indigencia, se familiarizan fácilmente con la mansedumbre y, en cambio, los ricos se habitúan fácilmente a la soberbia. Sin embargo, no faltan tampoco ricos adornados de esta humildad y que de tal modo usan de sus riquezas que no se ensoberbecen con ellas, sino que se sirven más bien de ellas para obras de caridad, considerando que su mejor ganancia es emplear los bienes que poseen en aliviar la miseria de sus prójimos. El don de esta pobreza se da, pues, en toda clase de hombres y en todas las condiciones en las que el hombre puede vivir, pues pueden ser iguales por el deseo incluso aquellos que por la fortuna son desiguales, y poco importan las diferencias en los bienes terrenos si hay igualdad en las riquezas del espíritu. Bienaventurada es, pues aquella pobreza que no se siente cautivada por el amor de bienes terrenos ni pone su ambición en acrecentar la riquezas de este mundo, sino que desea más bien los bienes del cielo. Después del Señor, los apóstoles fueron los primeros que nos dieron ejemplo de esta magnánima pobreza, pues, al oír la voz del divino Maestro, dejando absolutamente todas las cosas, en un momento pasaron de pescadores de peces a pescadores de hombres y lograron, además, que muchos otros, imitando su fe, siguieran esta misma senda. En efecto, muchos de los primeros hijos de la Iglesia, al convertirse a la fe, no teniendo más que un solo corazón y una sola alma, dejaron sus bienes y posesiones y, abrazando la pobreza, se enriquecieron con bienes eternos y encontraban su alegría en seguir las enseñanzas de los apóstoles, no poseyendo nada en este mundo y teniéndolo todo en Cristo.

REFLEXIÓN

Así pues la pobreza bienaventurada y la humildad son hermanas gemelas, con mutua dependencia y amor. Mueven montañas, porque el discurso prepotente levanta un muro de resistencia, como el que sentimos hoy ante cualquier orden constituído. Pero la presencia indefensa y honesta gana partidarios de su causa, y muchos la endosan porque les seduce. Hay en el pobre bienaventurado un sexto sentido que reconoce a quien humilde no va tras riquezas y más bien busca la igualdad, sin presionar, sin manipular, sin propaganda y sin la insistencia machacona que gana lo contrario de la aceptación convencida. Cuando así fluye del modo propio de ser es un don y un gozo. Por eso es bienaventuranza

jueves, 2 de septiembre de 2021

PALABRA COMENTADA

 

JUEVES 22 DE TIEMPO ORDINARIO

Año Impar

 

Colosenses 1,9-14



REFLEXIÓN

 

consigáis un conocimiento perfecto de su voluntad, con toda sabiduría e inteligencia espiritual

 

No se trata de un esfuerzo sino de un don que se solicita.

 

El poder de su gloria os dará fuerza para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría, dando gracias al Padre

 

Una actitud que no se parece en nada a la queja constante ni al estoico soportar.

 

(Jara:gozo, alegría) Proviene de la gracia en el sentido de Dios, del dominio del Señor, y en el sentido de don inmerecido y desproporcionado, es decir, no merecido por esfuerzo y cálculo.

 

pueblo santo en la luz.

 

Luz es un elemento de la gloria, de la dimensión, dominio, reino del Señor.

 

Una señal del territorio de la vida de Dios, donde este elemento se muestra radiante, enceguecedor, brillante, transformador, porque cuesta reconocer las personas que allí habitan.

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Así se describe en los relatos de transfiguración, de aparición del resucitado, de revelaciones apocalípticas.

 

Con ciertos efectos especiales cinematográficos se puede sugerir la grandeza de esta luz, pero a una distancia muy grande, porque no es factible recrear la transformación que opera y el gozo que transmite.

 

Esta experiencia no está confinada a la subjetividad individual, sino también puede ser compartida en la intersubjetividad del acompañamiento y el servicio.

 

Pero por ser un estado de conciencia requiere ser apropiado por la persona individual o en grupo comunitario, como un don, que como tal depende de la libertad del Señor.

 

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo

 

Estamos en la luz, que irá transformándonos hasta hacerse completa en Dios. Seremos refulgentes y brillaremos.

 

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Salmo responsorial: 97



REFLEXIÓN

 

revela a las naciones su justicia

 

Porque revelar es dar de su luz, iluminar, sacar de la oscuridad.

 

HIMNO CRISTIANO ANTIGUO

 

OH LUZ GOZOSA

 

Oh luz gozosa de la santa gloria del Padre celeste inmortal, santo y feliz Jesucristo.

 

Al llegar el ocaso del sol,

contemplando la luz de la tarde,

 

cantamos al Padre y al Hijo y al Espíritu de Dios.

 

Tú eres digno de ser alabado

siempre por santas voces.

 

Hijo de Dios, que nos diste la vida, el mundo entero te glorificará.

 

Lucas 5,1-11



REFLEXIÓN

 

la gente se agolpaba (epikeimai:presionaba ansiosamente, estrujaba) alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios

 

La palabra de Dios mueve. Eso es bueno, pero no suficiente.

 

La gente se agolpa por un hambre distinta a la de pan. La gente también busca la verdad.

 

Por eso los sofistas y los populistas son demagogos que engañan una y otra vez a los hambrientos y se aprovechan de

 

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ellos para encumbrarse en el poder político y sacar provecho material. Pero éstos también son pobres hambrientos de la verdad.

 

Un liderazgo que convoca a un sentido diferente al que se despierta con la imposición violenta, o la sugestión de las promesas.

 

Un liderazgo basado en una palabra que confrontaba, interpelaba, no engañaba, no adulaba.

 

Y la cual, sin embargo, se anhela escuchar como gota de agua en el árido desierto.

 

los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes

 

Gente común en sus propias faenas, inmersos en sus propios intereses y preocupaciones.

 

Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

 

En su enseñanza Jesús no procedía como esos políticos engañosos sino que ante todo y sobre todo daba la verdad y por eso era insobornable.

 

Debió tener una voz clara y fuerte.

 

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Se ubicaba allí donde la gente vivía, laboraba, pasaba la vida.

 

No los alienaba, ni desarraigaba, ni aculturaba.

 

por tu palabra, echaré las redes

 

De allí la esperanza inagotable del creyente en Jesús de Nazareth. Siempre echando redes, porque no se debe descansar hasta cosechar la verdad que hace libres.

 

puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red

 

La palabra de Jesús se respalda con un portento, una señal del Espíritu de su misión, que no debe ser distorsionado como si fuera atracción de feria, como espectáculo, ni como culto a la personalidad.

 

el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido

 

Simón Pedro, se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: "Apártate de mí, Señor, que soy un pecador”

 

Un pecador, un idólatra, uno que rehúsa la verdad plena, pero un autocrítico capaz de abrirse a una

 

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realidad diferente y transformadora.

 

"No temas; desde ahora serás pescador de hombres."

 

La señal en el relato se le presenta a los que van a seguirlo. Deben vencer el temor que causa un portento, por magia, por el espectáculo y pasar a otro sentido: pescar hombres.

 

La vocación apostólica tiene mucho que ver con la inclinación a formar conciencias, que son el núcleo de las personas y su dignidad.

 

En las signos que nos transmite hemos de buscar: qué sentido revelan sus palabras.

 

Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron

 

En pos de ella, de la verdad que nos muestra Jesús, se dan los signos de liberación que dan fe de la seriedad de nuestra esperanza.

 

La señal en el relato se le presenta a los que van a seguirlo.

 

Deben vencer el temor que causa un portento, por magia, por el

 

 

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espectáculo y pasar a otro sentido:

 

pescar hombres.

 

En los signos que nos transmite hemos de buscar qué sentido revelan sus palabras.

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