sábado, 25 de marzo de 2023

PALABRA COMENTADA



 La Anunciación

Todos los seres humanos en su diversidad cuentan para la salvación, y ninguna exclusión social, cultural, económica, política o religiosa es determinante para ello, porque la salvación es un don de amor del Padre en Jesucristo.

María es un gesto de inclusión de esa diversidad, como otros que Jesús obrará en su vida, y la comunidad de su Espíritu deberá realizar a través de la historia.

La inclusión en sus luchas debe ser discernida como un servicio de liberación que nos llama a conformar una sola fraternidad, con un solo Padre, en el paradigma de su hijo Jesús de Nazaret

 

Isaías 7,10-14;8,10




REFLEXIÓN

"Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo."

En la peregrinación de la fe, ante dilemas que plantean una decisión importante, pedimos una señal para no errar, para acertar, para alinearnos con el beneplácito del Señor, que intuímos será nuestra realización.

Ignacio de Loyola, hombre de fe, en su minucioso seguimiento de las señales del Espíritu, plasmó reglas que tampoco son evidencias absolutas, pero se pueden considerar aproximaciones a la voluntad de Dios.

En ese ensayo Ignacio daba por sentado la comunicación y comunicabilidad del Espíritu del Señor al espíritu del creyente, a la fe activa.

Y mientras mantenía su foco en las manifestaciones relevantes de la sicología humana e intentaba descodificar su signo espiritual para entender a Dios, también se esforzaba por hacerse sensible y disponible mediante el afinamiento que aporta el distanciamiento del propio amor, querer e interés.

"No la pido, no quiero tentar al Señor."

No hay regla fija, ni ubicación permantente en una actitud. Igual parecería prudente la respuesta de Acaz. Pero en esta coyuntura no lo era, porque el Señor por Isaías le manifestó su insistencia en darle una señal.

En este momento Acaz es sinónimo de hipocresía, porque una señal será el llamado para su propio compromiso y responsabilidad.

 El Señor está presto a darnos muestras de su presencia amorosa, pero no sin algún tipo de involucramiento de nuestra parte en su designio.

¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal

Esa insistencia del Señor por salvarnos se propone en este texto. No está harto de nosotros porque no queramos una señal, sino por la poca fe que se resiste a aceptar la voluntad amorosa de salvación: Él sí quiere salvarnos, pero nosotros no lo dejamos!

Jesús mostrará ese cansancio o fastidio: dar señales que no llevan a un compromiso del beneficiario.

En nuestro servicio apostólico, por la construcción del Reino olvidamos que las señales que se brindan: comida,vestido, sanación, solidaridad…no son fines en sí, no son compra de conciencias ni de favores, son llamadas a un compromiso de ulterior solidaridad y conversión.

El Señor busca que su amor sea compartido fraternalmente, y no que se continúe la opresión de unos contra otros.

Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros

Pueblo de dura cerviz significa testarudo, aunque más bien debería ser testa-duro. No le gusta inclinar la cabeza, porque siente humillación, disminución.

En la historia bíblica, paradigma de una historia de salvación que hacemos todos, se da una tensión permanente entre el Designio del Señor y Padre y la testadurez de los que en principio aceptaron creer y obedecer, pero en el camino se encabritan.

Hay dos personajes en esta historia, entre otros, con los que nos quedamos en la etapa de la nueva alianza de esta historia salvífica: Jesús y María de Nazareth.

Y al enfocarnos en su fe-obediencia-colaboración con el Designio-reinado del Señor, caemos en cuenta que ellos cristalizan y consolidan expectativas y anhelos de logro de salvación en la historia.

Ellos recogen anuncios y profecías previos, para darles en su realidad toda la luminosidad y comprensión para dar con el sentido total de la buena nueva.

Jesús y María de Nazareth son una pareja que salva, de acuerdo a la primera reflexión post-evangelios del siglo segundo. Son la re-edición de la primera pareja Adán y Eva.

Para nuestro siglo tan ávido de protagonismo femenino por encima del masculino se trata de un mensaje de colaboración, no de usurpación.

Igualmente, Jesús en su cuadrante cultural, no representó tampoco la dominancia del macho de la cultura patriarcal, sino que más bien tejió relaciones de colaboración con mujeres de su época.

Porque la colaboración es fraternización para hacer comunidad de ágape. Es el antídoto contra la dura cerviz egocéntrica.

La dinastía de David se mantendrá, es un significado inmediato.

Una mujer,María,  dará a luz el mesías, Jesús de Nazareth.

Emmanuel sigue viniendo, en clave de la Palabra Encarnada, en nuestros días y en todo tiempo, porque la oferta de Salvación se mantiene y el Señor no se cansa de acudir.

También pudo haber dicho: la muchacha, la adolescente.

Hoy el embarazo de adolescente puede erigirse como señal ambivalente: por un lado muestra la erosión de la familia, en la que hijos e hijas desde temprano incursionan en el sexo fácil, que sus mayores les inculcan por no ofrecerles afecto y apoyo.

Por otro puede darnos a entender la vida desbordante que sobrepuja la muerte, a pesar de los abortos en cantidades industriales que practican nuestras sociedades.

Salmo responsorial: 39



REFLEXIÓN

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, / y, en cambio, me abriste el oído; / no pides sacrificio expiatorio, / entonces yo digo: "Aquí estoy."

Tú quieres disponibilidad: no tanto lo que se nos ofrece, sino lo que nos inspiras y hacia lo que nos llamas.

No todo está en la Palabra escrita, porque hay que escucharla cuando se aviva en la existencia, en el prójimo, el/la/los/las que se aproximan para que les sirvamos a su salvación.

Ignacio de Loyola creador de los Ejercicios Espirituales esperaba que la mínima Compañía de Jesús fructificara apostólicamente fundada en la disponibilidad: siempre estar dispuesto para dirigirse a la obra que el superior decidiera finalmente, aunque hiciera consultas, porque en fe se tomaba esa decisión como voluntad de Dios.

Es una muestra de la colaboración con el reino del Padre, que practicaron Jesús y María de Nazareth.

Para eso son sus señales: para abrirnos el oido y hacer su voluntad.

llevo tu ley en las entrañas

Así es la ley que se adhiere a las entrañas.

he contado tu fidelidad y tu salvación, / no he negado tu misericordia y tu lealtad / ante la gran asamblea

Esto es lo mínimo:confesarlo. Esta también es la cima: seguirlo confesando hasta el final.

La liturgia como inicio de su voz y nuestra escucha como pueblo, y final como cosecha del envío a hacer su voluntad.

Hebreos 10,4-10



REFLEXIÓN

"Aquí estoy yo para hacer tu voluntad."

Antes que Jesús lo expresó María de Nazareth. Y su disponibilidad fundamentó y amamantó la disponibilidad del hijo Jesús.

Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Nuestro hermano, la Palabra encarnada nos ha donado el Espíritu que la vivifica en nuestras entrañas.

También somos capaces de vivir el “aquí estoy para hacer tu voluntad”

Santificados, consagrados, orientados desde el fondo de nuestro ser al servicio de su voluntad, de su designio.

Como quebradas, arroyos,riachuelos y afluentes, nos vamos uniendo al gran caudal de aguas corriente abajo, hasta desembocar en el mar.

Lucas 1,26-38



REFLEXIÓN

se llamaba María

María como toda mujer que reformulará su rol en una sociedad para contribuir a la salvación.

Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo

Se trata de un gozo anunciado, pero que deberá apropiarse en la vivencia y en la existencia.

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél

El buen ángel puede turbar, incluso a personas de buen vivir, en la medida que impacta y cambia la orientación de sus vidas.

María es para nosotros desde entonces el paradigma de la sabiduría discerniente colaboradora del verbo encarnado.

Nos enseña a historizar el designio. El Señor se deja llevar por este discernimiento.

No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios

Parece un lenguaje cortesano, cuando no era cualquiera el que podía hablar al Soberano, ni obtener su atención.

Es una expresión de la dedicación amorosa de un gran Señor hacia una sierva, al modo de Ester mujer del rey persa.

¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?

Es la señal de la voluntad del Señor envuelta en circunstancias muy difíciles para María la casadera.

María, la sabia, interpela el supuesto plan de Dios, para hacerlo un designio realizable.

Pone la dosis de realismo, que transfiere cualquier sueño a la realidad de la existencia, para que no quede en una ilusión.

No ejercerá una maternidad mágica ni narcisista, que esquiva el desafío de la realidad, sino todo lo contrario.

Con ella preguntaremos siempre: Cómo será esto…? Por lo pronto ella no conoce varón.

Sabe que no se ha acostado con José ni con nadie, aunque las circunstancias externas, estar embarazada, la incriminen ante los demás.

ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible

Se le da una señal que anima su incipiente apertura de fe

El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios

para Dios nada hay imposible

Si nuestra fe es disponibilidad entonces encarna la Palabra para el mundo.

Porque en nuestra fe y obras colaboramos con la consolidación de la fraternidad.

Estamos celebrando la vida nueva de Jesús. Y recordar la encarnación es abrirnos a todo el fulgor y brillo de su Palabra como obra del Espíritu en colaboración de María.

hágase en mí según tu palabra

El sí definitivo de María, la madre creyente que hace suyo el “aquí estoy para hacer tu voluntad”, con toda su complejidad histórica.

Y se entrega al designio, a colaborarle y hacerlo vida concreta. María es así el correlato de Jesús quien en el salmo ha expresado que ha venido a hacer su voluntad.

Se presenta así la pareja que reversa una historia triste desde el principio: hombres y mujeres que no escuchan la palabra y no la ponen en práctica.

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Isaías 7,10-14;8,10

Aunque se discuta el término virgen, y de qué niño se trata, si un heredero real o un hijo de Isaías, se ofrece un signo de novedad como de parte de Dios, que no está vinculado a cálculos políticos y militares. Es un signo apropiado por los cristianos para ver en la historia de Jesús su cumplimiento. Esta circunstancia de un vástago en lo histórico y en la apropiación cristiana es bautizada con un nuevo nombre que revela el modo presente y actuante de Dios: Emmanu El

Salmo responsorial: 39

Un sacrificio nuevo está en curso, superior a los antiguos de animales y holocaustos. Es el que se tiene como más agradable y acepto a Dios: uno mismo, la propia persona.

Hebreos 10,4-10

Se terminó la vigencia del ritual que ofrenda víctimas y sangre, por inútil e ineficaz. Con la entrega histórica de la persona de Jesús, su cuerpo y sangre, la ofrenda se dio una sola vez para siempre. Es la realización de lo que estaba prefigurado.

Lucas 1,26-38

María recibe un enviado de Dios, Gabriel Arcángel. No una visión, no un sueño. Una visita, un mensajero.Hay sorpresa, recelo de parte de María, pero palabras de paz y serenidad. Un anuncio de gozo se impone: Alégrate.El mensaje se inserta en un contexto de historia de salvación. El mensajero invita a María a la aceptación de esta misión y ella accede.María pasa a ser entonces el modelo de concebir la Palabra de Dios en carne y entregarla.

 

DOCTORES DE LA IGLESIA


 
De las Cartas de san León Magno, papa
(Carta 28, a Flaviano, 3-4: PL 54, 763-767)
 
EL MISTERIO DE NUESTRA RECONCILIACIÓN

 

La majestad asume la humildad, el poder la debilidad, la eternidad la mortalidad; y, para saldar la deuda contraída por nuestra condición pecadora, la naturaleza invulnerable se une a la naturaleza pasible; de este modo, tal como convenía para nuestro remedio, el único y mismo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también él, pudo ser a la vez mortal e inmortal, por la conjunción en él de esta doble condición.

 El que es Dios verdadero nace como hombre verdadero, sin que falte nada a la integridad de su naturaleza humana, conservando la totalidad de la esencia que le es propia y asumiendo la totalidad de nuestra esencia humana. Y, al decir nuestra esencia humana, nos referimos a la que fue plasmada en nosotros por el Creador, y que él asume para restaurarla.

 Esta naturaleza nuestra quedó viciada cuando el hombre se dejó engañar por el maligno, pero ningún vestigio de este vicio original hallamos en la naturaleza asumida por el Salvador. Él, en efecto, aunque hizo suya nuestra misma debilidad, no por esto se hizo partícipe de nuestros pecados.

 Tomó la condición de esclavo, pero libre de la sordidez del pecado, ennobleciendo nuestra humanidad sin mermar su divinidad, porque aquel anonadamiento suyo -por el cual, él, que era invisible, se hizo visible, y él, que es el Creador y Señor de todas las cosas, quiso ser uno más entre los mortales- fue una dignación de su misericordia, no una falta de poder. Por tanto, el mismo que, permaneciendo en su condición divina, hizo al hombre es el mismo que se hace él mismo hombre, tomando la condición de esclavo.

 Y, así, el Hijo de Dios hace su entrada en la bajeza de este mundo, bajando desde el trono celestial, sin dejar la gloria que tiene junto al Padre, siendo engendrado en un nuevo orden de cosas.

 En un nuevo orden de cosas, porque el que era invisible por su naturaleza se hace visible en la nuestra, el que era inaccesible a nuestra mente quiso hacerse accesible, el que existía antes del tiempo empezó a existir en el tiempo, el Señor de todo el universo, velando la inmensidad de su majestad, asume la condición de esclavo, el Dios impasible e inmortal se digna hacerse hombre pasible y sujeto a las leyes de la muerte.

 El mismo que es Dios verdadero es también hombre verdadero, y en él, con toda verdad, se unen la pequeñez del hombre y la grandeza de Dios.

 Ni Dios sufre cambio alguno con esta dignación de su piedad, ni el hombre queda destruido al ser elevado a esta dignidad. Cada una de las dos naturalezas realiza sus actos propios en comunión con la otra, a saber, la Palabra realiza lo que es propio de la Palabra, y la carne lo que es propio de la carne.

 En cuanto que es la Palabra, brilla por sus milagros; en cuanto que es carne, sucumbe a las injurias. Y así como la Palabra retiene su gloria igual al Padre, así también su carne conserva la naturaleza propia de nuestra raza.

 La misma y única persona, no nos cansaremos de repetirlo, es verdaderamente Hijo de Dios y verdaderamente hijo del hombre. Es Dios, porque ya al comienzo de las cosas existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios; es hombre, porque la Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros.


viernes, 24 de marzo de 2023

PALABRA COMENTADA

 

Viernes 4 de Cuaresma

Sabiduría 2,1a.12-22



REFLEXIÓN

se gloría de tener por padre a Dios

La reflexión teológica del evangelio no brota espontáneamente de la nada, sino que viene preparándose, tiene su antecedente, en la reflexión teológica de la tora, los profetas y los escritos.

Pero en Jesús encuentran su asidero y concreción historizada y humanizada.

Se dijeron los impíos razonando equivocadamente

La autosuficiencia de criterios para juzgar es un género de impiedad. Creer que se sabe todo y atenerse exclusivamente a su propia evidencia, sin otro análisis, sin consulta.

No se trata necesariamente de una muestra de irreverencia, o de la poca frecuencia en muestras de piedad religiosa.

Lo básico de la piedad es la identificación con el mensaje de salvación, con la Palabra, con el Reino: amar a Dios y al prójimo aunque sea enemigo. Y no exclusivamente, pero sí preferencialmente, a los excluidos.

Los pensamientos y juicios que brotan de esa impiedad yerran, aun cuando las apariencias ofrezcan alguna imagen de éxito.

Veamos si sus palabras son verdaderas, comprobando el desenlace de su vida

El desenlace es una prueba, porque se muere como se vive. Jesús sin embargo no fue librado y murió apelando a su Padre; y fue resucitado.

Está en nuestras manos cómo queremos pasar esa prueba: viviendo coherentemente nuestra fe cada día.

En las escrituras se da un bosquejo, un perfil de competencias, de quién asumirá un rol mesiánico, salvífico y redentor.

Surge la duda sobre hasta dónde lo narrado sobre Jesús es historia o midrash: actualización de la escritura en un momento concreto. Y cuanto de acontecimiento histórico le sirve de base.

no conocen los secretos de Dios, no esperan el premio de la virtud ni valoran el galardón de una vida intachable.

La mentalidad escéptica, agnóstica e iconoclasta de algunos hoy, pareciera provenir, entre otras, de causas como la impaciencia, desilusión, frustración, intolerancia.

En todo caso son como soldados que se fatigan de luchar, de vivir la tensión del combate, y desertan. Todos los creyentes activos debemos ver en ellos un alerta a nuestra propia tentación de deserción.

Pero también podría tratarse de mejores combatientes que pasaron a una lucha distinta: creer desde la increencia, sin apoyos dogmáticos, doctrinales, magisteriales. Un olimpo de hidalguía y nobleza, que no espera el placebo de la vida eterna.

Es una rebeldía, hermosa de contemplar, pero con grandes riesgos de afrontar una muerte casi suicida. Porque creer desde la increencia puede ganar más para la incredulidad que para la fe auténtica.

Quizás la llamada soberbia de los ángeles caídos es su buena fe en creer que podían actuar algo mejor con su rebeldía, para servicio de la gloria del verdadero Dios, y no como los demás que creían en la obediencia de la fe.

Cuánto influye en nuestra existencia la fe en un último estadio junto al Señor.?

Sólo así lo que Jesús ha vivido y testificado por nosotros tendrá significación.

Sólo así escaparemos al reproche sobre la alienación que nos acarrea creer en este fin, porque nos desconecta del curso de este mundo.

Si nuestra conducta es justa porque está animada por la esperanza del Señor, entonces contribuirá a un mundo mejor y mantendrá la fortaleza en las pruebas de la vida.

Salmo responsorial: 33



REFLEXIÓN

Cuando uno grita, el Señor lo escucha / y lo libra de sus angustias

No siempre es cuestión de gritar: pero la esperanza está en el clamor que sube al cielo, por parte de los sometidos a alguna forma de opresión, aun venida de propia mano.

El Señor está cerca de los atribulados, / salva a los abatidos.

El evangelio es buena noticia porque abre el compás de ésta cercanía de Dios.

Es Emmanuel porque se acerca a los pecadores oprimidos, no sólo a los justos.

La experiencia de la iniquidad, sin un fin previsible, en la que podemos –queriendo o no- ser cómplices, es la oportunidad salvífica para experimentar el mal del mundo, su pecado, y abrirnos a la sanación y perdón.

Se acerca a los que tienen verdadera necesidad, como el enfermo del médico.

Aunque el justo sufra muchos males, / de todos lo librará el Señor

En el giro ordinario de una historia particular el justo o el pío, vive librado de muchos males por la protección del Señor.

Eso no excluye las pruebas, que pueden sobrevenir, como oportunidades de amor y crecimiento en el Señor.

Ni se trata de una protección garantizada a prueba de fallo, hagamos lo que hagamos, porque nuestras malas decisiones son las que acarrean malas consecuencias con frecuencia.

Él cuida de todos sus huesos, / y ni uno solo se quebrará.

Mencionarlo en los evangelios muestra que Jesús llena el perfil de la Palabra y que su suerte está en manos del Señor que cuida de él.

Juan 7,1-2.10.25-30



REFLEXIÓN

En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo.

No estaba en el ánimo de Jesús dejarse atrapar en cualquier momento, sino cuando su Padre lo decidiera.

yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado

Jesús muestra que conoce, mientras quienes lo conocen, muestran desconocer al veraz.

Es una tomografía computarizada del conocimiento ignorante del mundo, frente al verdadero conocimiento que nos aporta la Palabra por fe.

Por eso los creyentes cuando se fían del conocimiento que viene del Espíritu, leen los acontecimientos con una visión contemplativa donada por el Espíritu Santo.

Esa lectura es todo un estilo de vida piadoso, pío en el sentido antes mencionado en la primera lectura.

Sus efectos son la esperanza, la serenidad, la paciencia, y sobre todo, el anhelo de la mayor gloria de Dios.

Cuando el ejercitante, con la gracia del Señor, ha profundizado en los ejercicios ignacianos, emerge con ese estilo de vida contemplativo del ágape, que acarrea la mirada iluminada de la historia corriente.

En lo sicológico nos podremos perturbar, pero por la fe vivenciamos un fondo de conocimiento del Misterio.

En Jesús de nazareth creemos obtener el acceso al Dios desconocido y desconcertante. No es más una divinidad ambivalente, entre amor y odio, sino todo amor, como una Padre único.

Una madre animaba a su hijo en agonía. Le afirmaba el amor de Dios, mayor que el de ella, quien lo había acompañado en todo el proceso de su enfermedad y lo animaba a entregarse confiado a ese amor. La propia madre era mensajera de un mejor amor que el suyo.

Si alguien sabe cómo amar a un hijo es la madre. Que ella salga voluntariamente del foco del protagonismo, para que la gloria del amor de Dios resplandezca, significa un testimonio relevante.

todavía no había llegado su hora.

Se mostraba unido al designio del Padre, de quien depende la hora postrera.

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Sabiduría 2,1a.12-22

Discursos del malvado acechando el justo cuya conducta recrimina la opresión al vulnerable:huérfano, viuda, anciano y se burla de los mandatos de la ley. El justo sufre en la esperanza de una próxima justicia y le recuerdo después que muera.

Salmo responsorial: 33

El temor del Señor está en el centro de una vida dichosa que no está exenta de conflictos en comunión con Dios que apoya a los dolientes y oprimidos

Juan 7,1-2.10.25-30

Jesús vive la inseguridad en Jerusalén, en la fiesta de los Tabernáculos, porque algunos hablan bien de él, pero otros no, y esperan que las autoridades le echen mano. Es central el conocer a Jesús desde el Padre, como él se conoce, y todos le deben conocer, más en profundidad que el conocer superficial.

 

DOCTORES DE LA IGLESIA


 
De las Cartas pascuales de san Atanasio, obispo
(Carta 5, 1-2: PG 26, 1379-1380)
 
LA CELEBRACIÓN DE LA PASCUA JUNTA EN UNA MISMA FE A LOS QUE SE ENCUENTRAN CORPORALMENTE SEPARADOS

 

Vemos, hermanos míos, cómo vamos pasando de una fiesta a otra, de una celebración a otra, de una solemnidad a otra. Ahora ha llegado aquel tiempo en que todo vuelve a comenzar, a saber, la preparación de la Pascua venerable, en la que el Señor fue inmolado. Nosotros nos alimentamos, como de un manjar de vida, y deleitamos siempre nuestra alma con la sangre preciosa de Cristo, como de una fuente; y, con todo, siempre estamos sedientos de esa sangre, siempre sentimos un ardiente deseo de recibirla. Pero nuestro Salvador está siempre a disposición de los sedientos y, por su benignidad, atrae a la celebración del gran día a los que tienen sus entrañas sedientas, según aquellas palabras suyas: El que tenga sed que venga a mí y que beba.

 No sólo podemos siempre acercarnos a saciar nuestra sed, sino que además, siempre que lo pedimos, se nos concede acceso al Salvador. El fruto espiritual de esta fiesta no queda limitado a un tiempo determinado, ya que sus rayos esplendorosos no conocen ocaso, sino que está siempre a punto de iluminar las mentes que así lo desean. Goza de una virtualidad ininterrumpida para con aquellos cuya mente está iluminada y que día y noche están atentos al libro sagrado, como aquel hombre a quien el salmo proclama dichoso, cuando dice: Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche.

 Ahora bien, el mismo Dios, amados hermanos, que al principio instituyó para nosotros esta fiesta, nos ha concedido poderla celebrar cada año; y el que entregó a su Hijo a la muerte por nuestra salvación nos otorga, por el mismo motivo, la celebración anual de este sagrado misterio. Esta fiesta nos sostiene en medio de las miserias de este mundo; y ahora es cuando Dios nos comunica la alegría de la salvación, que irradia de esta fiesta, ya que en todas partes nos reúne espiritualmente a todos en una sola asamblea, haciendo que podamos orar y dar gracias todos juntos, como es de ley en esta fiesta. Esto es lo admirable de esta festividad: que él reúne para celebrarla a los que están lejos y junta en una misma fe a los que se encuentran corporalmente separados.


jueves, 23 de marzo de 2023

PALABRA COMENTADA

 

Jueves 4 de Cuaresma

Éxodo 32,7-14



REFLEXIÓN

el Señor dijo a Moisés: "Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto

La Palabra también hace conciencia en el dirigente, para que no huya al monte de su responsabilidad, y enfrente la desviación del creyente.

Pasaron los tiempos en que, por medio de la fuerza, se violentaba la conciencia humana para que creyera.

Por eso el dirigente, colaborador del Señor en el Designio, como Moisés colaboró con Yavé para sacar al pueblo de Egipto, debe ir a su pueblo a hablarle a la conciencia, para convencerlos de volver.

Nuestra oración constante deberá acompañarlos para que no desfallezcan en su misión, y nos quedemos huérfanos de pastores aptos.

Se atribuye a Moisés haber sacado al pueblo de Egipto. Ahora no se afirma que es el Señor, como si fuera iniciativa propia de Moisés. este liderazgo con un pueblo que se ha pervertido.

La perversión frecuente y constante del pueblo, no obstante los favores del Señor y los buenos oficios de los intermediarios, es un tema recurrente de la Palabra.

Es una manera de subrayar la distancia en el comportamiento: uno fiel y el otro traicionero.

Tales señalamientos son desesperantes porque no parece haber remedio permanente.

Tampoco nosotros en la buena nueva somos muy diferentes como pueblo. Quizá ahora utilizamos más los atenuantes de la responsabilidad por infidelidad, pero la perversión se mantiene a escala global.

Ha fracasado del todo el Señor? Es una victoria sólo para unos cuántos?

Se han hecho un novillo de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman:"Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto."

Hoy seríamos comprensivos y tolerantes con este fenómeno del pueblo. Buscaríamos causas culturales, sociológicas, psicológicas, económicas y casi podríamos justificar esta desviación de la idolatría.

Nos hemos vuelto permisivos frente a lo que está mal, y remisos frente a lo que está bien. Un buen trabajo del acusador.

Sin embargo la palabra es incansable en su señalamiento y en esto también es eterna.

Señala la idolatría como el fondo de las malas acciones: no tener fe auténtica en el el único Dios y Señor, como la causa profunda de todas las secuelas de perjuicios y males que nos azotan.

Así la palabra de Dios nos ayuda a corregir nuestro astigmatismo, y hacer pleno el señalamiento de cuán decisivo es optar por una visión-acción de fe, esperanza y amor que descodifique las circunstancias, bajo la clave del primer y segundo mandamiento.

¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Tendrán que decir los egipcios: "Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra"

Moisés se la devuelve. Se trata de una colaboración. Y no cabe una destrucción total. Sino el perdón.

Interesante relación la de Moisés y su franqueza en el diálogo con Dios.

Jesús al contrario, descarga a su Padre Dios de toda culpa y sospecha de malas intenciones, porque asume que es el único bueno.

Es como si una revelación del Señor por la palabra, fuera superada por otra, debido a nuestro limitado entender.

Una intercesión interesante de Moisés, quien busca hacer recapacitar a un Dios furioso.

Voces que se alzan en medio del diálogo de la oración, quizás con interlocutores parciales y provisionales, mientras se va logrando la verdad completa: sólo Dios es bueno y no castiga, sino que ama sin violencia.

Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo

Los antropomorfismos sobre el Señor son extraños, aunque no escasos, en la Biblia.  No alejan sino acercan al Señor.

No son al estilo griego que hacen los dioses con vicios humanos, como para cohonestar el propio modo de vida. Más bien dan una visión del hombre que contraría el estilo de los hombres.

Aquí se trata de que Moisés convence a Dios para que se arrepienta de su ira. Lo ordinario en estos pueblos es una ira radical ante semejante tozudez y desviación.

Esto abre espacio más bien, a un Dios misericordioso, paciente, que ama su proyecto aunque le fallen eventualmente sus elegidos.

Y a una dirigencia que sabe soportar la tensión entre los intereses del Señor y las debilidades del pueblo que se desvía.

Por eso tenemos santos y mártires, para que apoyados en su memoria, hagamos presente al Señor y a nosotros, que no todo está perdido.

Yo debo aprender que primero nos desengañamos  y arrepentimos nosotros, que tú de la misericordia.

Que de tu parte la intervención salvadora es permanente y definitiva en Jesús tu hijo.

Que las voces contrarias son modos engañosos y acusadores, para hacernos desistir de la fe y esperanza en tu misericordia y amor solamente.

Salmo responsorial: 105



REFLEXIÓN

cambiaron su gloria por la imagen

Nuestra tendencia es cambiar la gloria del Señor por nuestras imágenes.

Y es lo que Jesús nos enseña a pedir en primer lugar, porque nos afecta: santificado sea tu nombre.

Este es un misterio tremendo, que nos enardece de rebeldía: tienen que ser las cosas así?

Somos sujetos a la imagen, la necesitamos, porque la gloria de Dios a ratos no nos llega.

La imagen de Jesús es su intervención definitiva: es la gloria en la imagen.

Pero esta imagen se da en la fluidez del acontecimiento histórico y cultural.

La solución no parece completa.

O depende de nuestro empeño en hacerla funcionar como seguidores de Jesús: que resplandezca la gloria en la imagen, no obstante su precariedad histórica.

Se olvidaron de Dios, su salvador, / que había hecho prodigios en Egipto,

Tenemos una memoria frágil para recordar su gloria en los prodigios que nos prodiga.

Requerimos su acción de gracias radical, que es Jesús.

Moisés, su elegido, / se puso en la brecha frente a él

Jesús no se muestra en la brecha contra la decisión de Dios, sino todo lo contrario.

Se identifica con esa voluntad y proyecto, para que se transparente un Dios Padre, amoroso y paciente.

El pastor en seguimiento del Maestro, debe vivir adicionalmente la cruz de la tensión, entre el celo por el Reino de Dios y la misericordia por la locura humana.

Jesús pertenece a esa estirpe de hombres de la brecha, que se convencen por fe desde el Señor para seguir intentando.

Moisés muestra que la gloria de Dios ha prendido en el ser humano, porque es capaz de volverse a Dios a favor de sus hermanos desmemoriados.

Es como el que ya no ve las sombras de la caverna, sino mira la fuente de luz directamente: habla a la luz de los hombres, habla a los hombres de la luz. No siempre es aceptado. No siempre tiene éxito.

Juan 5,31-47



REFLEXIÓN

el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado

La contemplación que Juan evangelista hace de Jesús y su obra, ofrece la visión de una persona que se autoafirma en su misión, como originada en el Padre. Las obras que lleva a cabo son señales en esa dirección.

Nuestra contemplación de fe se nutre de las señales que los enviados del Señor realizan como obras salvíficas.

También de las que el pueblo creyente actúa como resultado de su obediencia de fe.

La obediencia de fe en nuestro tiempo tiene un lenguaje de rebeldía, que puede mezclarse y confundirse con increencia.

Nos corresponde discernir si se trata de un anhelo de una comprensión más actualizada de la buena nueva, o lo contrario: una rebeldía destructiva.

Jesús es un hombre que pasó haciendo el bien con buenas obras: curaciones, revivificaciones, dando alimento, enseñando.

No eran para su gloria, porque reconoce que son del Padre. Son para la nuestra, porque se trata de nuestro beneficio.

Y así Jesús se muestra como presencia de la salvación del Señor y no como alguien de iniciativa propia y para sí.

Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le creéis

Creer en Jesús es la clave para escuchar la voz de Dios y Señor Padre, ver su semblante y habitar en su palabra.

Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida!

Es importante sondear nuestro corazón tras la lectura orante de la Palabra para determinar si la clave Jesús de Nazareth nos produce vida: una calidad de vida que no se extingue.

Por eso necesitamos las señales de las obras del Padre. Para saber si vivimos.

No podemos empeñarnos en la Escritura, sin llegar a Jesús y creer en él. No se hacen vida sin esa fe.

¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios?

Porque nuestro modo corriente de proceder es el de dejarnos seducir por las obras humanas hasta el desengaño.

Porque en la imagen de Jesús llega la Gloria del Señor.

Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dais fe a sus escritos, ¿cómo daréis fe a mis palabras?"

Una materia pendiente entre nuestros hermanos judíos, masivamente separados.

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Éxodo 32,7-14

Desconfio la gente de la lealtad del dirigente, porque no terminaba de regresar. En le emotividad del abandono, se buscaron un sucedáneo, para mantener la seguridad que habían iniciado con Moisés. La idolatría calma la desesperación.

Salmo responsorial: 105

Pero no es casual que actúen así, olvidando al Señor, porque a pesar de los muchos favores de su misericordia, la generacón del desierto pecó en varios momentos y formas. Tiende a no recordar todo lo que se ha hecho por ellos.

Juan 5,31-47

Jesús menciona los testimonios que le aportan credibilidad a su identidad: Juan Bautista, sus obras,su palabra que es la de Dios, las Escrituras que se refieren a él.

DOCTORES DE LA IGLESIA

 


San León Magno Sermón de la pasión del Señor 15,3-4

El verdadero venerador de la pasión del Señor tiene que contemplar de tal manera, con la mirada del corazón, a Jesús crucificado, que reconozca en él su propia carne.

REFLEXION

Una contemplación válida es aquella que promueve la identificación con la persona que sufre, como otro Jesús crucificado. Carne de mi carne, hueso de mis huesos, fue el resultado de la contemplación de Adán cuando le presentó Dios a Eva, tras el sueño en el que de una costilla fue formada. Allí se dio la identificación, con la otra, distinta de la serie de animales que le habían presentado antes. Y algo semejante , a la fusión de carnes, se le pronostica al hombre y la mujer que dejan su casa paterna, para poner su hogar propio aparte, desde donde seguirán el mandato de la reproducción. Con Jesús la identificación contemplativa es con todo el que sufre, más allá de cualquier división, porque han cesado las fronteras de genero, de generación, de etnia y cultura.

Toda la tierra ha de estremecerse ante el suplicio del Redentor: las mentes infieles, duras como la piedra, han de romperse, y los que están en los sepulcros, quebradas las losas que los encierran, han de salir de sus moradas mortuorias. Que se aparezcan también ahora en la ciudad santa, esto es, en la Iglesia de Dios, como un anuncio de la resurrección futura, y lo que un día ha de realizarse en los cuerpos, efectúese ya ahora en los corazones.

REFLEXIÓN

Resucitar en los corazones es la esperanza de los que han perdido todo en las guerras de exterminio que se vienen dando por toda la tierra, en todos los rincones. No por ser de tal o cual lugar, lengua o cultura merecen nuestra identificación con su carne, sino por ser sufrientes, otros Cristos crucificados, unos mencionados colectivamente, alguno individualmente, otros absolutamente anónimos por parte de los medios que se interesan en visibilizarlos.

A ninguno de los pecadores se le niega su parte en la cruz, ni existe nadie a quien no auxilie la oración de Cristo. Si ayudó incluso a sus verdugos ¿cómo no va a beneficiar a los que se convierten a él? Se eliminó la ignorancia, se suavizaron las dificultades, y la sangre de Cristo suprimió aquella espada de fuego que impedía la entrada en el paraíso de la vida. La obscuridad de la vieja noche cedió ante la luz verdadera. Se invita a todo el pueblo cristiano a disfrutar de las riquezas del paraíso, y a todos los bautizados se les abre la posibilidad de regresar a la patria perdida, a no ser que alguien se cierre a sí mismo aquel camino que quedó abierto, incluso, ante la fe del ladrón arrepentido.

REFLEXIÓN

El exclusivo club de los salvados no existe, no hay tal. El único que no entra es el que se auto excluye, e incluso él será entendido en su rechazo, de manera que la misericordia duerma a su puerta, como un fiel can.

No dejemos, por tanto, que las preocupaciones y la soberbia de la vida presente se apoderen de nosotros, de modo que renunciemos al empeño de conformarnos a nuestro Redentor, a través de sus ejemplos, con todo el impulso de nuestro corazón.

REFLEXIÓN

Nuestra soberbia es tan refinada, fruto preciado del acusador, que brega a convencernos el inmerecido acceso al perdón, por el tamaño de la culpa. En eso toda culpa es un monstruo que e agiganta se se le alimenta con el resentimiento y la falsa vergüenza.

Porque no dejó de hacer ni sufrir nada que fuera útil para nuestra salvación, para que la virtud que residía en la cabeza residiera también en el cuerpo. Y, en primer lugar, el hecho de que Dios acogiera nuestra condición humana, cuando la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros» ¿a quién excluyó de su misericordia, sino al infiel ? ¿Y quién no tiene una naturaleza común con Cristo, con tal de que acoja al que a su vez lo ha asumido a él, puesto que fue regenerado por el mismo Espíritu por el que él fue concebido? Y además, ¿quién no reconocerá en él sus propias debilidades? ¿Quién dejará de advertir que el hecho de tomar alimento, buscar el descanso y el sueño, experimentar la solicitud de la tristeza y las lágrimas de la compasión, es fruto de la condición humana del Señor? Y como, desde antiguo, la condición humana esperaba ser sanada de sus heridas y purificada de sus pecados, el que era Unigénito Hijo de Dios quiso hacerse también hijo de hombre, para que no le faltara ni la realidad de la naturaleza humana, ni la plenitud de la naturaleza divina.

REFLEXIÓN

Quien llora como humano por la aflicción sufrida, entra en la humanidad de Jesús glorificada, que lo alcanza en su sufrimiento por padecerla. Hemos venido a ser de una carne consolada, perdonada, amada en su vulnerabilidad y por lo mismo salvada.

Nuestro es lo que por tres días yació exánime en el sepulcro, y al tercer día resucitó; lo que ascendió sobre todas las alturas de los cielos hasta la diestra de la majestad paterna: para que también nosotros, si caminamos tras sus mandatos y no nos avergonzamos de reconocer lo que, en la humildad del cuerpo, tiene que ver con nuestra salvación, seamos llevados hasta la compañía de su gloria; puesto que habrá de cumplirse lo que manifiestamente proclamó: Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo.

REFLEXIÓN

Ponerse de su parte es ponerse de mi parte, en aquella humanidad que necesita misericordia.