viernes, 27 de enero de 2023

PALABRA COMENTADA

 

Viernes 3 de tiempo ordinario

Año Impar

Hebreos 10,32-39



REFLEXIÓN

Recordad aquellos días primeros, cuando, recién iluminados, soportasteis múltiples combates y sufrimientos: ya sea cuando os exponían públicamente a insultos y tormentos, ya cuando os hacíais solidarios de los que así eran tratados

Quizás todavía nuestro martirio no llegue al derramamiento de sangre ni a la tortura. No por eso se nos ahorran las oportunidades para testimoniar la fe y los principios que la conciencia iluminada por la fe extrae.

Porque vivimos en un mundo que presta mucha atención, asentimiento y aprobación a lo que los medios de comunicación masiva publicitan en complicidad con el mercado y la ganancia económica.

De tal manera que parece inconcebible que el secreto no sea complicidad y no se permite pensar en la posibilidad que sea una protección de la dignidad de la persona humana.

Descubrir secretos se tiene como una evidencia de culpabilidad, que en sí misma es una sentencia. Y así la exuberancia mediática además de desvelar es juez.

Hemos llegado al punto que emotivamente nos cuesta refrenar la opinión que condena, sin esperar a ponderar otros hechos y a iluminarlos por principios evangélicos y éticos.

Nuestro martirio actual entonces podrá consistir en la manifestación ecuánime de nuestra opinión a la luz del evangelio aunque no goce de una mayoría de votación. Porque la votación mayoritaria no hace de una falsedad una verdad.

No renunciéis, pues, a vuestra valentía, que tendrá una gran recompensa

Se trata de una valentía que no recibe galardón mediático alguno. Ni figura en alguna lista de popularidad para asegurar algún beneficio material.

Salmo responsorial: 36



REFLEXIÓN

Confía en el Señor y haz el bien

Porque si peleamos la causa del Señor Él sacará nuestra lucha de la frustración final.

El Señor asegura los pasos del hombre

La seguridad que tanto anhelamos como individuos y sociedad no se obtendrá con armas, ni represión sino con la valentía de la conciencia iluminada por el evangelio.

Marcos 4,26-34



REFLEXIÓN

El reino de Dios se parece

Son las claves de Jesús para entender y entenderse con el Reino, en el mundo y en la vida ordinaria.

La vida que discurrimos son visos de la vida definitiva.

Y podemos ayudarnos de lo que acontece para asomarnos a lo profundo, donde se debate el final.

la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo

El reino tiene su propia energía, la del Señor, no le hace que requiera nuestra colaboración.

La vida de Dios está en el mundo. No sabemos cómo, pero está.

Su presencia se nos actualiza en diferentes coyunturas y momentos.

Lo que parece exclusivo protagonismo nuestro, tiene una asistente misterioso que consiste en la vida de Dios.

Reconocerlo es un aprendizaje para la conciencia, que vivencia al Padre como un acompañante de su crecimiento, mientras camina en su existencia mundana.

Porque en toda esta gesta evangélica no nos podemos tampoco considerar actores únicos e irremplazables hasta el extremo de hundir la causa del reino.

Ya que el dueño de la mies sigue trabajando en todo, como en la semilla que sigue creciendo mientras dormimos.

"¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas."

Muchas otras parábolas o semejanzas podemos inventar, porque nos alienta la palabra de Jesús.

La creatividad en encontrar esos visos de presencia es parte del Espíritu del Señor que nos alienta.

Sin embargo, Jesús les afirmaba lo contrario: que el Reino de Dios nacía de los pobres, de los marginados, de los pecadores, es decir, del desecho de la sociedad... que los poderosos, empezando por los del templo, tenían que cambiar de vida... que los ricos debían compartir con los pobres sus riquezas, para así devolverles lo que habían robado

No es un automatismo evidente: el desecho de la sociedad. No es una fenomenología e identificación sociológica, o científico-social, aunque se apoye en ello. Los salvados son decisión de Dios, y una condición social no es garantía de salvación.

En la aparición y crecimiento de este reino se da una desproporción: lo más pequeño origina lo más grande, y no puedo medir lo uno por lo otro.

La humildad y el silencio de largas temporadas puede ser el presagio de una vida potente, que explosionará en algún momento, más que la paz de los sepulcros.

Todo aquél que honestamente se deja formar por la palabra en el tiempo oportuno, ofrecerá un testimonio relevante, también oportuno.

Porque es posible que otros vengan a unirse a este testimonio, atraídos por su vitalidad y fortaleza. Y en encuentren en él, el sentido de su propia fe.

Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado

Es la finalidad de un buen educador de la fe como Jesús: que entiendan.

Se trata de una cadena que formamos en la fraternidad, en la que unos a otros nos vamos formando y explicando las parábolas de la vida con sentido de reino. Somos a la vez unos para otros maestros y alumnos.

Es posible que la experiencia histórica enseñara a las comunidades, y el evangelio que transmiten, a fijarse en el sentido diverso para la comprensión del mensaje de Jesús de Nazaret.

Un grupo con un seguimiento más íntimo y cercano recibía explicaciones adicionales, dada la evolución escandalosa de los hechos: pasión y muerte de Jesús.

Esta suerte del Señor Jesús no era suficientemente entendida por otros, que desfallecían.

La pieza clave para pasar de una a otra comprensión era el acontecimiento pascual:la resurrección de Jesús por su Padre.

No podemos decir que ese problema no exista en nuestros días, ante la diversidad de comprensiones del mensaje de Jesús de Nazaret.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1618934675061481472?s=20&t=qWPdDsDlTsRRC9pdlsxdRA

 

DOCTORES DE LA IGLESIA

 


De las Homilías de san Juan Crisóstomo, obispo
(Homilía 2 sobre las alabanzas de san Pablo: PG 50, 480-484)

Pablo, encerrado en la cárcel, habitaba ya en el cielo, y recibía los azotes y heridas con un agrado superior al de los que conquistan el premio en los juegos; amaba los sufrimientos no menos que el premio, ya que estos mismos sufrimientos, para él, equivalían al premio; por esto, los consideraba como una gracia.

REFLEXIÓN

La gracia más bien, y motivo de acción de gracias, es poder descodificar el sufrimiento de la persecución por la fe, como una bendición y señal del agrado del Padre. Sólo una gracia trastorna nuestra repugnancia al sufrimiento y la humillación, en un gozo que no queda a disposición de ninguna circunstancia adversa y mudable.

Sopesemos bien lo que esto significa. El premio consistía ciertamente en partir para estar con Cristo; en cambio, quedarse en esta vida significaba el combate; sin embargo, el mismo anhelo de estar con Cristo lo movía a diferir el premio, llevado del deseo del combate, ya que lo juzgaba más necesario.
Comparando las dos cosas, el estar separado de Cristo representaba para él el combate y el sufrimiento, más aún, el máximo combate y el máximo sufrimiento. Por el contrario, estar con Cristo representaba el premio sin comparación; con todo, Pablo, por amor a Cristo, prefiere el combate al premio.
Alguien quizá dirá que todas estas dificultades él las tenía por suaves, por su amor a Cristo. También yo lo admito, ya que todas aquellas cosas, que para nosotros son causa de tristeza, en él engendraban el máximo deleite. Y ¿para qué recordar las dificultades y tribulaciones? Su gran aflicción le hacía exclamar: ¿Quién sufre angustias sin que yo las comparta? ¿Quién es impugnado por el enemigo sin que esté yo en ascuas?

REFLEXIÓN

Es verdad. Muchos creyentes comprometidos con la evangelización en alguna de sus modalidades sienten mucha atracción por el trabajo que hacen en favor de la Iglesia, de las comunidades, de las personas. Y para nada piensan en premios o descansos, porque le urge atender a los más que pueda. No se les aplica aquello de que la religión es opio.

Os ruego que no sólo admiréis, sino que también imitéis este magnífico ejemplo de virtud: así podremos ser partícipes de su corona.
Y si alguien se admira de esto que hemos dicho, a saber, que el que posea unos méritos similares a los de Pablo obtendrá una corona semejante a la suya, que atienda a las palabras del mismo Apóstol: He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, que el Señor, justo juez, me otorgará aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que hayan esperado con amor su venida. ¿Te das cuenta de cómo nos invita a todos a tener parte en su misma gloria?
Así pues, ya que a todos nos aguarda una misma corona de gloria, procuremos hacernos dignos de los bienes que tenemos prometidos.
Y no sólo debemos considerar en el Apóstol la magnitud y excelencia de sus virtudes y su pronta y robusta disposición de ánimo, por las que mereció llegar a un premio tan grande, sino que hemos de pensar también que su naturaleza era en todo igual a la nuestra; de este modo, las cosas más arduas nos parecerán fáciles y llevaderas y, esforzándonos en este breve tiempo de nuestra vida, alcanzaremos aquella corona incorruptible e inmortal, por la gracia y la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, a quien pertenece la gloria y el imperio ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

jueves, 26 de enero de 2023

PALABRA COMENTADA

 

Santos Timoteo y Tito

2Timoteo 1,1-8



REFLEXIÓN

llamado a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús

Cuál es la vida prometida en Cristo Jesús? Y por qué hay sectores en aumento a los que no entusiasma tanto?

De acuerdo a la encuesta http://redcresearch.ie/wp-content/uploads/2012/08/RED-C-press-release-Religion-and-Atheism-25-7-12.pdf

Se puede observar en las sociedades ricas o en proceso de riqueza una tendencia a la pérdida de religiosidad, mientras en las menos ricas hay una tendencia a incrementarse o mantenerse.

Es importante el mensaje de la Palabra sobre la vida que Jesús vivió y la que ofrece, y a la propagación de la cual se ufana Pablo en su carta.

Y sí podemos captar de esa vida algo que parece fundamental:pobreza y familiaridad con Dios Padre.

Los que luego emulan a Jesús y le siguen en diferentes momentos de la historia, en su mayoría destacan la pobreza y la unión con el Señor.

La pobreza y el amor a los pobres como estilo de vida y la comunión con el Padre son nuestros referentes en la participación de la vida nueva que Jesús nos comunica.

Eso nos lleva a una revisión de nuestro sentido de pobreza y cómo la vivimos. Y a su vez como esto contribuye a nuestra familiaridad con Dios.

refrescando la memoria de tu fe sincera, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice, y que estoy seguro que tienes también tú

La fe en la vida que nos ofrece y comparte Jesús, no brota como un hongo al azar, aunque Dios todo lo puede.

Como don suele estar asociado a las condiciones favorables familiares que la cuidan y la nutren.

Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios

El anhelo de evangelizar la vida nueva de Jesús es como un signo de cuán viva es en nosotros, y además de compartirla nos hace caer en cuenta de su importancia.

Pero evangelizar desde algún tipo de riqueza y autosuficiencia es una paradoja que esteriliza los esfuerzos en ese sentido.

Salmo responsorial: 95



REFLEXIÓN

Proclamad día tras día su victoria

La victoria del Señor se ha querido amarrar a nuestra fuerza testimonial. Y ésta no produce el efecto deseado si es una riqueza prepotente. La vida pobre es un lenguaje más persuasivo cuando comunica el don del Señor.

Porque cuando menos aferrados estamos a todo y nos vacíamos, somos más capaces de compartir y entregarnos con mayor generosidad. Así mostramos mejor la vida de Jesús.

Lucas 10,1-9



REFLEXIÓN

No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias

Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, por que el obrero merece su salario

comed los que os pongan, curad a los enfermos que haya

"Está cerca de vosotros el reino de Dios.""

Cuándo acercamos la vida de Jesús a los otros? Cuando actuamos con desprendimiento, en pobreza activa y viva. No en pobreza que signifique carencia, sino que muestre plenitud de bienes evangélicos:amor, paz, justicia, fraternidad.

Entonces la vida de Jesús prometida brota como un reino, un orden, una disposición de todas las cosas y de las relaciones.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1618575350883311617?s=20&t=tq4G-Ov17bdGdgptvHEqew

DOCTORES DE LA IGLESIA

 


De las Homilías de san Juan Crisóstomo, obispo
(Homilía 2 sobre las alabanzas de san Pablo: PG 50. 477·480) 

Qué es el hombre, cuán grande su nobleza y cuánta su capacidad de virtud lo podemos colegir sobre todo de la persona de Pablo. Cada día se levantaba con una mayor elevación y fervor de espíritu y, frente a los peligros que lo acechaban, era cada vez mayor su empuje, como lo atestiguan sus propias palabras: Olvidando lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que veo por delante; y, al presentir la inminencia de su muerte, invitaba a los demás a compartir su gozo, diciendo: Alegraos y congratulaos conmigo; y, al pensar en sus peligros y oprobios, se alegra también y dice, escribiendo a los corintios: Vivo contento en medio de mis debilidades de los insultos y de las persecuciones; incluso llama a estas cosas armas de justicia, significando con ello que le sirven de gran provecho.

REFLEXIÓN

Nuestro tiempo actual, tomando en cuenta el volumen de reclamos y quejas, amparados en derechos supuestos o reales, se ha debilitado la actitud de energía como la del apóstol, que sigue sin mirar atrás y no gasta tiempo en lamer sus heridas. Lo cual no debe ser una argumentación a favor de la insensibilidad con las víctimas verdaderas e inocentes de los diferentes abusos que producimos.


Y así, en medio de las asechanzas de sus enemigos, habla en tono triunfal de las victorias alcanzadas sobre los ataques de sus perseguidores y, habiendo sufrido en todas partes azotes, injurias y maldiciones, como quien vuelve victorioso de la batalla, colmado de trofeos, da gracias a Dios, diciendo: Gracias sean dadas a Dios, que en todo tiempo nos lleva en el cortejo triunfal de Cristo. Imbuido de estos sentimientos, se lanzaba a las contradicciones e injurias, que le acarreaba su predicación, con un ardor superior al que nosotros empleamos en la consecución de los honores, deseando la muerte más que nosotros deseamos la vida, la pobreza más que nosotros la riqueza, y el trabajo mucho más que otros apetecen el descanso que lo sigue. La única cosa que él temía era ofender a Dios; lo demás le tenía sin cuidado. Por esto mismo, lo único que deseaba era agradar siempre a Dios.

REFLEXIÓN

Lo único, lo que más deseaba era agradar a Dios. Su magis, la estatura máxima que se deseaba alcanzar era la identificación con el beneplácito de Dios. Lo cual por ser un Misterio de fe, entregado a nuestro discernimiento por obediencia de fe, no es fácil de determinar, porque todos amamos nuestra opinión por encima de todo, incluso en formas sutiles de búsqueda de nosotros mismos, no importa que probada santidad sea la nuestra.

Y, lo que era para él lo más importante de todo, gozaba del amor de Cristo; con esto se consideraba el más dichoso de todos, sin esto le era indiferente asociarse a los poderosos y a los príncipes; prefería ser, con este amor, el último de todos, incluso del número de los condenados, que formar parte sin él, de los más encumbrados y honorables.
Para él, el tormento más grande y extraordinario era el verse privado de este amor: para él, su privación significaba el infierno, el único sufrimiento, el suplicio infinito e intolerable.
Gozar del amor de Cristo representaba para él la vida, el mundo, la compañía de los ángeles, los bienes presentes y futuros, el reino, las promesas, el conjunto de todo bien; sin este amor, nada catalogaba como triste o alegre. Las cosas de este mundo no las consideraba, en sí mismas, ni duras ni suaves.
Las realidades presentes las despreciaba como hierba ya podrida. A los mismos gobernantes y al pueblo enfurecido contra él les daba el mismo valor que a un insignificante mosquito.
Consideraba como un juego de niños la muerte y la más variada clase de tormentos y suplicios, con tal de poder sufrir algo por Cristo.

miércoles, 25 de enero de 2023

PALABRA COMENTADA

 

La Conversión de san Pablo

Hechos 22,3-16



REFLEXIÓN

perseguí a muerte este nuevo camino

Pablo fue público y notorio perseguidor motivado por el celo fundamentado en su formación y opción farisea.

"Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Yo pregunté: "¿Quién eres, Señor?" Me respondió: "Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues."

Jesús sale a responder por sus seguidores, aunque no lo sepan. Y aunque no lo profesen, sale a responder por los perseguidos. Aunque no estén enterados de su causa. Se da en él un testimonio de un Padre amoroso y protector que mira por los vulnerables.

Éstos son muchos: todos los que pueden ser abusados y se encuentran impotentes para establecer y hacer respetar su derecho.

Son tantos que nos fatigamos e irritamos de tantos que aparecen. Esta parece una época así: los demandantes salen de todas partes y se manifiestan por todos lados, y el sistema no alcanza a dar respuesta.

Un encuentro cambia su rumbo y proyecto de vida a favor de la sinagoga.

Experimenta a Jesús de Nazaret vivo, que se solidariza, hace suya la suerte de los perseguidos, tal como se le atribuye en dichos de los evangelios.

Yo pregunté: "¿Qué debo hacer, Señor?"

No se trata de un relato de un equizofrénico sino uno de misión: qué debo hacer.

Un relato que refiere a un sentido de responsabilidad.

Es un relato ético: pone a Pablo en la senda de resarcir el daño que ha producido en muchos con su persecución.

Pablo ha respondido a la gracia que lo confronta y le pido cambio.

La naturaleza del encuentro gratuito con Jesús lo hace disponible. Cambia el objeto de su celo, se ofrece en una oportunidad única a la misión a la que lo llama la voz.

La disposiciòn que experimenta en este encuentro es abierta, para que el Señor Jesús disponga en adelante.

No pone ni reparo ni condición. Se deja llevar.Es la vivencia de la libertad sin barreras que infunde el Espíritu.

Un instante del tiempo-espacio en el que se respira a pleno pulmón.

Levántate, sigue hasta Damasco, y allí te dirán lo que tienes que hacer."

Que vuelva al tejido social pero con otro signo, a la comunidad.

"El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que vieras al Justo y oyeras su voz, porque vas a ser su testigo ante todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, no pierdas tiempo; levántate, recibe el bautismo que, por la invocación de su nombre, lavará tus pecados."

Hemos recibido el bautismo. Una sola vez. Único como la entrega de Jesús. Definitivo como su muerte y resurrección.

Sin embargo, se vive en la existencia con poco impacto. En parte porque no se vivencia lo suficiente. Su significado se pierde en la corta edad que se recibe, en el rito humano que ahoga el teológico.

Sólo la intervención de la comunidad irá haciendo posible su crecimiento y maduración hasta convertirnos en testigos de cierto peso y con la responsabilidad de una misión.

La Palabra nos invita a un reconocimiento a la gracia del Señor, que transforma el corazón humano y que elige una persona para una misión por el reino.

Nos pone el testimonio de Pablo perseguidor y apóstol, como un signo de su poder de conversión.

No obstante la conversión de Pablo no se reduce a un momento de encuentro, dramáticamente narrado, sino a todo un proceso en el que admite ser enseñado y se dispone a aprender nuevamente, aunque era alguien suficientemente capacitado en las escrituras del judaísmo.

Pablo vuelve a leer las mismas con una nueva clave:Jesús nazareno, el Justo. Pues así se le conoció en un principio, antes de la elaboración cristológica.

Cambio de clave, aprendizaje para el uso de la clave. Este es el proceso de conversión al que la gracia y misericordia del Señor nos llama constantemente. Nuestra existencia completa es una carrera hacia ese objetivo: apropiarnos de la clave.

Según esto podemos contemplar el universo y la realidad toda de nuestro entorno, en la red de relaciones que vivimos insertos, a una luz nueva: la del reino.

Pablo vive en carne propia lo que Jesús dijo a Nicodemo y él no entendía: para entrar en el Reino hay que nacer de nuevo.

Sólo una comunidad eclesial que trabaja por el Reino podía acoger al neonato en su fragilidad y vulnerabilidad, para iniciar el proceso de su reconstrucciòn en Jesús.

Se puede decir que la conversión de Pablo es el equivalente moderno de una refundación, de una reingienería.

Un punto de la existencia de una persona, comunidad u organización en que todo se re-define y re-estructura para lograr mejor sus objetivos antiguos y nuevos.

Un hecho así nos habla de la maravilla del Espíritu creador del Señor que hace todas las cosas nuevas, para que brote agua del desierto. Y consecuentemente de la potencialidad del humano hombre y mujer creado por el Señor, para redimirse, recrearse, regenerarse.

Si el Señor así se comporta con sus hijos, quiénes somos nosotros para negar esa posibilidad a otros?

 

Salmo responsorial: 116



REFLEXIÓN

Alabad al Señor

Su obra incesante merece nuestra alabanza y acción de gracias, por la conversión a las que muchos van siendo llamados para contribuir a la edificación del reino.

Vemos cómo se suceden reuniones y más reuniones afanosas por encontrar soluciones a los males económicos, sociales y culturales de las sociedades en nuestro tiempo.

Alabemos la intervención que en ellas produce el Señor para la conversión de muchos a su propia transformación y la de sus pueblos hacia caminos más acordes con el reino de los cielos, el reino de Dios, el reino del mundo nuevo.

su fidelidad dura por siempre

Él no defrauda y sigue interviniendo en la historia.

Pablo siempre debió pensar desde su conversión: si alguien es fiel, ése es el Señor, que sigue llamando y enviando.

Marcos 16,15-18



REFLEXIÓN

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos."

Se discute si estos versículos pertenecen al evangelio original, porque no aparecen en algunos manuscritos.

Sin embargo el mensaje concuerda con otros evangelios. Se trata de una misión universal que se encomienda a los discípulos y en ellos nos entendemos incluídos nosotros.

La misión por el reino es nuestra misión y el proceso de conversión permanente es su condición básica.

Nuestra fe apostólica, porque la recibimos de apóstoles y las comunicamos como apóstoles, imprime una dinámica existencial en nuestras vidas mediante la cual nos vamos apropiando de la clave: Jesús Nazareno, el Justo.

Y así como en el caminar del peregrino las sinuosidades del camino le permiten avisorar por momentos las cumbres más allá, y luego se le ocultan, así nuestro caminar apostólico, como proceso de fe y apropiación, nos ofrece los momentos refrescantes de contemplación del fin y cómo va tomando forma. Aunque en otros momentos se nos oculte.

Pero entonces tenemos la conciencia que ahí no termina todo, gracias a la clave que portamos.

No será condenado desde fuera, como una sentencia judicial. Sino que se labrará su propia , vivencial y existencial condenación, hasta que se vuelva, porque la conversión es una opción abierta y permanente por parte del Señor para toda conciencia.

No hay prodigio que rectamente entendido según el contexto y el testimonio, no podamos ofrecer para fortalecer el anuncio del evangelio y su recepción para la conversión.

Lo que se dice a los Once lo podemos también asumir nosotros como mandato de nuestra fe, porque en ella vivimos una buena nueva que pugna por ser comunicada a otros.

En esta comunicación se dan los signos que acreditan el mensaje como buena nueva: curaciones, exorcismos, protección contra riesgos y peligros.

Estos signos pueden ser identificados en nuestra vida cotidiana de hoy, si nos detenemos y observamos con fe.

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BEATO CARLO


 

De las Homilías de san Juan Crisóstomo, obispo
(Homilía 2 sobre las alabanzas de san Pablo: PG 50. 477•480)
 
PABLO LO SUFRIÓ TODO POR AMOR A CRISTO

 

Qué es el hombre, cuán grande su nobleza y cuánta su capacidad de virtud lo podemos colegir sobre todo de la persona de Pablo. Cada día se levantaba con una mayor elevación y fervor de espíritu y, frente a los peligros que lo acechaban, era cada vez mayor su empuje, como lo atestiguan sus propias palabras: Olvidando lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que veo por delante; y, al presentir la inminencia de su muerte, invitaba a los demás a compartir su gozo, diciendo: Alegraos y congratulaos conmigo; y, al pensar en sus peligros y oprobios, se alegra también y dice, escribiendo a los corintios: Vivo contento en medio de mis debilidades de los insultos y de las persecuciones; incluso llama a estas cosas armas de justicia, significando con ello que le sirven de gran provecho.

 Y así, en medio de las asechanzas de sus enemigos, habla en tono triunfal de las victorias alcanzadas sobre los ataques de sus perseguidores y, habiendo sufrido en todas partes azotes, injurias y maldiciones, como quien vuelve victorioso de la batalla, colmado de trofeos, da gracias a Dios, diciendo: Gracias sean dadas a Dios, que en todo tiempo nos lleva en el cortejo triunfal de Cristo. Imbuido de estos sentimientos, se lanzaba a las contradicciones e injurias, que le acarreaba su predicación, con un ardor superior al que nosotros empleamos en la consecución de los honores, deseando la muerte más que nosotros deseamos la vida, la pobreza más que nosotros la riqueza, y el trabajo mucho más que otros apetecen el descanso que lo sigue. La única cosa que él temía era ofender a Dios; lo demás le tenia sin cuidado. Por esto mismo, lo único que deseaba era agradar siempre a Dios.

 Y, lo que era para él lo más importante de todo, gozaba del amor de Cristo; con esto se consideraba el más dichoso de todos, sin esto le era indiferente asociarse a los poderosos y a los príncipes; prefería ser, con este amor, el último de todos, incluso del número de los condenados, que formar parte sin él, de los más encumbrados y honorables.

 Para él, el tormento más grande y extraordinario era el verse privado de este amor: para él, su privación significaba el infierno, el único sufrimiento, el suplicio infinito e intolerable.

 Gozar del amor de Cristo representaba para él la vida, el mundo, la compañía de los ángeles, los bienes presentes y futuros, el reino, las promesas, el conjunto de todo bien; sin este amor, nada catalogaba como triste o alegre. Las cosas de este mundo no las consideraba, en sí mismas, ni duras ni suaves.

 Las realidades presentes las despreciaba como hierba ya podrida. A los mismos gobernantes y al pueblo enfurecido contra él les daba el mismo valor que a un insignificante mosquito.

 Consideraba como un juego de niños la muerte y la más variada clase de tormentos y suplicios, con tal de poder sufrir algo por Cristo.

martes, 24 de enero de 2023

PALABRA COMENTADA

 

Martes 3 de tiempo ordinario

Año Impar

Hebreos 10,1-10



REFLEXIÓN

La Ley, que presenta sólo una sombra de los bienes definitivos y no la imagen auténtica de la realidad, siempre, con los mismos sacrificios, año tras ano, no puede nunca hacer perfectos a los que se acercan a ofrecerlos.

Por la vida nueva y verdadera que contemplamos en Jesús resucitado estamos en  contacto con la realidad y no con la sombra.

Esto tiene que ver con toda ley, como emblema de cualquier creación de este mundo, que pretenda instaurar la realidad auténtica.

Los creyentes de Jesús Nazareno somos unos desquiciados de este mundo, porque nos mantenemos a distancia de la sombra que cualquier estructura nos presente como realidad.

Aunque suena a Platonismo o neoplatonismo, y su consiguiente menosprecio del mundo corruptible, los creyentes amamos el mundo nuevo que va emergiendo en la sombra de realidad del mundo viejo, cuya Ley se centra en la denuncia del pecado pero no en una nueva creación.

Así la fe nos lleva a una actitud y actuación paradójica: no amamos el mundo antiguo que se degenera, pero amamos el mundo nuevo que en sus entrañas se construye.

"No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias", que se ofrecen según la ley. Después añade: "Aquí estoy yo para hacer tu voluntad.

Es nuestra punta de lanza para introducir en la corrupción la incorrupción de la vida nueva amanecida en Jesús Nazareno resucitado: celebrar el único sacrificio que él realizó más que en un rito, en la existencia de cada día.

Salmo responsorial: 39



REFLEXIÓN

en cambio, me abriste el oído; / no pides sacrificio expiatorio, / entonces yo digo: "Aquí estoy"

Toda espiritualidad como apropiación de la Palabra es un ejercicio de fe que la busca encarnar en la existencia cotidiana.

Los ejercicios ignacianos desde su presentación en las primeras anotaciones ubican el esfuerzo de fe que piden al ejercitante como una disponibilidad para hallar la voluntad de Dios.

Así los creyentes encontramos el sentido de la vida en la escucha, en abrir el oído, como lo hizo nuestro redentor y salvador.

Marcos 3,31-35



REFLEXIÓN

llegaron la madre y los hermanos de Jesús y desde fuera lo mandaron llamar

La institucionalidad del mundo, que es noble en su misión pero insuficiente respecto de la vida nueva.

La familia de Jesús probablemente no seguía complaciente sus andanzas, y más bien temería las consecuencias de su pretensión por el reino de Dios.

Quizás nos extraña que se pueda incluir a su madre en esta actitud, pero aún así María sigue siendo una guía porque no esconde sus propias dudas frente a la misión de su hijo.

Tener dudas no significa no tener fe, sino que pude significar una búsqueda más profunda de sentido para una apropiación más libre y entregada.

Este conjunto: madre y hermanos, pretendía cumplir en Jesús de Nazaret lo que todos los humanos en alguna forma experimentamos. A saber: el control social de la familia. Son los primeros que ejercen sobre nosotros el control de lo bueno y lo malo mientras crecemos. Y son quienes nos censuran si incurrimos en error, aunque no sea cierto.

Jesús desafía ese control, no por el gusto de rebeldía. Simplemente no es un rol apto para su misión que es controlada sólo por su Padre, quien lo envió.

"Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre."

En ese momento Jesús de Nazareth se pronuncia como hombre nuevo, y con él amanece la vida nueva del Padre.

Se trata de una nueva familia: la de los hijos de Dios y hermanos entre sí, sin más divisiones.

María ascenderá a esta visión y se considerará como madre de muchos hijos, una vez Jesús se transforme con la resurrección.

Ella también su une a la nueva familia de los que escuchan la Palabra y la ponen en práctica.

El costo será quedarse solo e incomprendido. Aunque no totalmente, porque la madre de Jesús en otros relatos le sigue fielmente hasta el final.

Señal que ella sí entendió su nueva maternidad como partícipe de la misión del Padre.

Y no porque el Padre suene a machismo, sino porque el Padre-Madre Dios, más allá de las categorías de género, en María llamó a una maternidad más allá de mujer, como colaboradora de una misión para un Reino novedoso.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1617841386581286912?s=20&t=dpLMG5mt3SJxA_UBWLxWMQ

DOCTORES DE LA IGLESIA



Nació en Saboya el año 1567. Una vez ordenado sacerdote, trabajó intensamente por la restauración católica en su patria. Nombrado obispo de Ginebra, actuó como un verdadero pastor para con los clérigos y fieles, adoctrinándolos en la fe con sus escritos y con sus obras, convirtiéndose en un ejemplo para todos. Murió en Lyon el día 28 de diciembre del año 1622, pero fue el día 24 de enero del año siguiente cuando se realizó su sepultura definitiva en Annecy.

 De la introducción a la vida devota, de san Francisco de Sales, obispo

En la misma creación, Dios creador mandó a las plantas que diera cada una fruto según su propia especie: así también mandó a los cristianos, que son como las plantas de su Iglesia viva, que cada uno diera un fruto de devoción conforme a su calidad, estado y vocación. La devoción, insisto, se ha de ejercitar de diversas maneras, según que se trate de una persona noble o de un obrero, de un criado o de un príncipe, de una viuda o de una joven soltera, o bien de una mujer casada. Más aún: la devoción se ha de practicar de un modo acomodado a las fuerzas, negocios y ocupaciones particulares de cada uno. Dime, te ruego, mi Filotea, si sería lógico que los obispos quisieran vivir entregados a la soledad, al modo de los cartujos; que los casados no se preocuparan de aumentar su peculio más que los religiosos capuchinos; que un obrero se pasara el día en la iglesia, como un religioso; o que un religioso, por el contrario, estuviera continuamente absorbido, a la manera de un obispo, por todas las circunstancias que atañen a las necesidades del prójimo. Una tal devoción ¿por ventura no sería algo ridículo, desordenado o inadmisible? Y con todo, esta equivocación absurda es de lo más frecuente. No ha de ser así; la devoción, en efecto, mientras sea auténtica y sincera, nada destruye, sino que todo lo perfecciona y completa, y, si alguna vez resulta de verdad contraria a la vocación o estado de alguien, sin duda es porque se trata de una falsa devoción. La abeja saca miel de las flores sin dañarlas ni destruirlas, dejándolas tan íntegras, incontaminadas y frescas como las ha encontrado. Lo mismo, y mejor aún, hace la verdadera devoción: ella no destruye ninguna clase de vocación o de ocupaciones, sino que las adorna y embellece. Del mismo modo que algunas piedras preciosas bañadas en miel se vuelven más fúlgidas y brillantes, sin perder su propio color, así también el que a su propia vocación junta la devoción se hace más agradable a Dios y más perfecto. Esta devoción hace que sea mucho más apacible el cuidado de la familia, que el amor mutuo entre marido y mujer sea más sincero, que la sumisión debida a los gobernantes sea más leal, y que todas las ocupaciones, de cualquier clase que sean, resulten más llevaderas y hechas con más perfección. Es, por tanto, un error, por no decir una herejía, el pretender excluir la devoción de los regimientos militares, del taller de los obreros, del palacio de los príncipes, de los hogares y familias; hay que admitir, amadísima Filotea, que la devoción puramente contemplativa, monástica y religiosa puede ser ejercida en estos oficios y estados; pero, además de este triple género de devoción, existen también otros muchos y muy acomodados a las diversas situaciones de la vida seglar. Así pues, en cualquier situación en que nos hallemos, debemos y podemos aspirar a la vida de perfección.

REFLEXIÓN

Fervor y celo, entre los denotados de devoción, son los que sobresalen como una actitud de entrega, de servicio, a las tareas, proyectos, designios de la propia vida o comunidad laica o religiosa, para perfeccionar y perfeccionarse, lograr metas y objetivos, realizarse y con ello alcanzar un sentido que colme de significatividad la existencia individual y colectiva, incluída la estructural. Pero el horizonte de esa devoción en el siglo 16 no es el mismo que del siglo 21, porque hoy la realidad no se concibe estática ni estratificada, ni sólidamente institucionalizada, sino fluída, cambiante, anti-sistema y relativa. De ahí la necesaria búsqueda y trasposición de una devoción o entrega que haga sentido a la vida actual.