sábado, 2 de diciembre de 2023

PALABRA COMENTADA

 

SÁBADO 34 DE TIEMPO ORDINARIO

Año Impar

Daniel 7,15-27



REFLEXIÓN

y me turbaban las visiones de mi fantasía

La faceta apocalíptica, es además una fase dentro de un proceso. Solo que su aparición en nuestra conciencia parece aleatoria, aunque a la verdad es una complicidad con las leyes del inconsciente, que parecen espontáneas. Pero un análisis más detallado la encuentra recurrente.

Son las visiones pesimistas de la existencia, vivencias amargas fundamentadas en los fracasos del pasado, que se nos antojan siempre vivos, y prontos a repetirse en el futuro. No hay humano que no los viva, y muchos les llamamos pesadilla.

Este vaho enrarecido que brota de nuestra vivencia interior es el malestar de lidiar con nuestra contingencia, nuestra finalización en la existencia, nuestra muerte. Alrededor de ella como una constelación se alinean diferentes imágenes, todas mostrando, a veces en forma delirante, que el final ronda.

La apocalíptica y su simbólica, aun pareciendo, no son tan exclusivos de la fantasía y la creatividad de la imaginación, sino el discurso que muestra antropológicamente nuestra condición humana finita, sentida con terror, a pesar de nuestros intentos asépticos.

Pero los santos del Altísimo recibirán el reino y lo poseerán por los siglos de los siglos

Existe pues la alternativa de un reino para unos santos. Unos elegidos de Dios. No todo está perdido. Hay esperanza. Solo que estos Santos lo son por su voluntad, y su responsabilidad tiene que ver con el ingreso al reino. Los santos son quienes saben responder al don, a la llamada, a la esperanza.

aquel cuerno luchó contra los santos y los derrotó. Hasta que llegó el anciano para hacer justicia a los santos del Altísimo, y empezó el imperio de los santos.

Los santos del reino de solidaridad, justicia y amor no están exentos de la derrota por el mal y la iniquidad. Pero no será definitiva. Es una lucha que incluye fracasos, y posiblemente desaliento. Solo que los santos viven una esperanza operativa en el Señor, y aun en la brecha, confían en su auxilio.

Será un reino eterno, al que temerán y se someterán todos los soberanos.

Siempre, siempre, siempre en el horizonte vivencial el amanecer del sol de justicia del Señor, deberá ser nuestro soñar que no termina.

Interleccional: Daniel 3,82-87



REFLEXIÓN

Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor

Pueden bendecir porque pueden soñar, más allá de la amargura, en un reino nuevo del Señor, que no pasará como los otros.

Lucas 21,34-36



REFLEXIÓN

no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día

Toda evasión con la que nos intoxicamos, es un desvío de la misión fundamental de nuestra existencia: ESPERAR EL DÍA DEL SEÑOR.

La convergencia de nuestras energías y fuerzas debe apuntar hacia ese objetivo de fe y esperanza.

Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre."

Las realidades que nos fascinan a lo largo de nuestra existencia tienen la potencialidad de enajenarnos de nosotros mismos, provocando una adicción y apegos que nos hacen perder la pista de las prioridades del espíritu.

La consecuencia es la opacidad ante nosotros mismos, el desplome de la conciencia ética que nos permite un estado de alerta para mantenernos en pie, construyendo el reino de Jesús, que consiste en el ágape fraternal.

Por eso la máxima ignaciana del Principio y Fundamento cobra el máximo sentido. Hemos de gestionar las realidades fascinantes y buenas de la creación TANTO CUANTO para no trastornarnos en nuestra libertad herida. Con el despertar de la conciencia y el desapego, que nos libera del engaño y autoengaño.

pidiendo fuerza

Siendo honestos siempre con nuestra debilidad persistente

manteneros en pie ante el Hijo del hombre.

De pie, según dicen, es una traducción de bienaventurado, de feliz. Dispuestos al camino, a la lucha, a la brega, a la búsqueda, al amor, hasta el fin.El amor es y lo será todo.

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Daniel 7,15-27

La sucesión de poderes es interminable, cada uno más fiero que el anterior, porque se acumula la perversidad antónimo de la sabiduría. Pero la esperanza militante es la de que el Señor está por encima como poder definitivo.

Interleccional: Daniel 3,82-87

Bendecir motivado por lo que se encuentra en la creación y las relaciones es una ayuda para mantenerse en la espera vigilante y huir del embotamieno.

Lucas 21,34-36

Jesús exhorta a la espera vigilante como un estilo de vida. Hay que evitar lo que erosione la conciencia de la alerta y pero además hay que pedir para mantenerse. En esto nos recuerda que el espíritu está dispuesto con prontitud, pero la carne es remisa.

DOCTORES DE LA IGLESIA

                                            


SÁBADO, XXXIV SEMANA

San Agustín Sermón 256,1-3

Cantemos aquí el Aleluya, aun en medio de nuestras dificultades, para que podamos luego cantarlo allá, estando ya seguros. ¿Por qué las dificultades actuales? ¿Vamos a negarlas, cuando el mismo texto sagrado nos dice: El hombre está en la tierra cumpliendo un servicio? ¿Vamos a negarlas, cuando leemos también: Velad y orad, para no caer en la tentación? ¿Vamos a negarlas, cuando es tan frecuente la tentación, que el mismo Señor nos manda pedir: Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores? Cada día hemos de pedir perdón, porque cada día hemos ofendido. ¿Pretenderás que estamos seguros, si cada día hemos de pedir perdón por los pecados, ayuda para los peligros? Primero decimos, en atención a los pecados pasados: Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; luego añadimos, en atención a los peligros futuros: No nos dejes caer en la tentación. ¿Cómo podemos estar ya seguros en el bien, si todos juntos pedimos: Líbranos del mal? Mas con todo, hermanos, aun en medio de este mal, cantemos el Aleluya al Dios bueno que nos libra del mal. Aun aquí, rodeados de peligros y de tentaciones, no dejemos por eso de cantar todos el Aleluya. Fiel es Dios –dice el Apóstol–, y no permitirá él que la prueba supere vuestras fuerzas. Por esto, cantemos también aquí el Aleluya. El hombre es todavía pecador, pero Dios es fiel. No dice: «Y no permitirá que seáis probados», sino: No permitirá que la prueba supere vuestras fuerzas.

REFLEXIÓN

Es una frase común con la que nos animamos y animamos a otros a no detenerse ante las dificultades y conflictos, sino a superar esperando mejores días: adelante, caminemos, no nos detengamos. Pero debemos ubicarnos ante lo que pedimos en el padrenuestro: perdónanos y libéranos. Entre pasado y futuro transcurre el presente presagioso y precario en seguridad, porque nada ni nadie puede garantizar la seguridad absoluta. Ese es el lugar del Señor, y su seguridad bendita es una gracia.

viernes, 1 de diciembre de 2023

PALABRA COMENTADA

 

Viernes 34 de tiempo ordinario

Año Impar

Daniel 7,2-14



REFLEXIÓN

Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Reino, gobierno, poder, orden, economía global, G20, FMI, Banco Mundial, Fifa...

Todas palabras de organizar, que se asume, unos organizan y otros son organizados, en jerarquía, en niveles.

En todos, la historia viene diciendo que se dan abusos, explotación, mal uso, corrupción.

Frente a todos se han dado rebeldías, revueltas, protestas, huelgas, revoluciones.

Sin embargo el ciclo no se detiene, sino que las cenizas de un orden anterior dan pie a las expectativas del orden naciente, que muchas veces nacen viejos porque son estratagemas para cambiar de manos el poder.

La historia muestra que el ejercicio del poder se ha comportado lo mismo siempre: servirse en vez de servir, pero haciendo creer que sirve, dando esperanza.

El discernimiento evangélico aconseja mirar bien la propuesta de esperanza de cualquier poder, para determinar la clase de espíritu que la convoca.

Manipulación, simulación y mentira son estrategias para mantenerse el poder en su corrupción.

Frente a esta perspectiva la Palabra promete para algún momento un Reino nuevo, que según Jesús requiere conversión, y que ya está dentro de nosotros.

No hay que buscarlo muy lejos, ni hay que anhelarlo demasiado entre los poderes que vamos conociendo.

Sólo pide que queramos servir, porque hay más felicidad en dar que en recibir.

Interleccional: Daniel 3,75-81



REFLEXIÓN

bendecid al Señor

Hemos de seguir bendiciendo al Señor en todo momento y en todo lugar, ya que el poder de su servicio de amor y justicia es el único que perdurará.

Lucas 21,29-33



REFLEXIÓN

cuando echan brotes, os basta verlos para saber que la primavera está cerca

Sólo para quienes no han perdido la habilidad de observar las señales, que  se ofrecen en todo el conjunto de la existencia.

cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios

Podríamos pensar que en vez de atisbar el cielo y la tierra por señales terribles, terroríficas y portentosas, que pueden llamar a temer por el fin del mundo como lo conocemos, las calamidades son un llamamiento a la solidaridad con las víctimas y damnificados.

Entonces vemos un reino de fraternidad servicial en funcionamiento.

De esta manera se puede entender que el Reino está a la mano en cualquier momento.

El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán

Si queremos experimentar la vigencia de la Palabra y la contundencia del Reino de los cielos, no tenemos más que abrir nuestras entrañas a la voz que clama por ayuda en la necesidad.

Las palabras de Jesús siempre resuenan para advertir en las señales, en las obras, el juicio, la cercanía del Reino.

Las señales del fin del mundo pueden perfectamente referirse al mundo decadente de la falta de solidaridad, fraternidad y sororidad.

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Daniel 7,2-14

Los poderes del mundo, representados en imperios y reinos, van cayendo después de un esplendor que no es eterno. Para abrirnos a esperar al que sí es Eterno: Dios, hombre nuevo, pueblo nuevo, cielos nuevos.

Interleccional: Daniel 3,75-81

Su aliento nos persuade a continuar bendiciendo todo como don y signo de los bueno que es para con nosotros.

Lucas 21,29-33

Jesús nos insta a creer y esperar y seguir amando lo que está en nuestras manos, pero alertas ante los que está apareciendo y da signos, visos de irse presentando: el Reinar de Dios. Somos suficientemente inteligentes para ver señales de cambio, y para aceptar en su Palabra y signos que permanecen más allá de los cambios del mundo que pasa.

BEATO CARLO

 


 Del Tratado de san Cipriano, obispo y mártir, Sobre la muerte

(Cap. 18, 24. 26: CSEL 3, 308. 312-314)


RECHACEMOS EL TEMOR A LA MUERTE CON EL PENSAMIENTO DE LA INMORTALIDAD QUE LA SIGUE

Nunca debemos olvidar que nosotros no hemos de cumplir nuestra propia voluntad, sino la de Dios, tal como el Señor nos mandó pedir en nuestra oración cotidiana. ¡Qué contrasentido y qué desviación es no someterse inmediatamente al imperio de la voluntad del Señor, cuando él nos llama para salir de este mundo! Nos resistimos y luchamos, somos conducidos a la presencia del Señor como unos siervos rebeldes, con tristeza y aflicción, y partimos de este mundo forzados por una ley necesaria, no por la sumisión de nuestra voluntad; y pretendemos que nos honre con el premio celestial aquel a cuya presencia llegamos por la fuerza. ¿Para qué rogamos y pedimos que venga el reino de los cielos, si tanto nos deleita la cautividad terrena? ¿Por qué pedimos con tanta insistencia la pronta venida del día del reino, si nuestro deseo de servir en este mundo al diablo supera al deseo de reinar con Cristo?

Si el mundo odia al cristiano, ¿por qué amas al que te odia, y no sigues más bien a Cristo, que te ha redimido y te ama? Juan, en su carta, nos exhorta con palabras bien elocuentes a que
no amemos el mundo ni sigamos las apetencias de la carne: No améis al mundo —dice— ni lo que hay en el mundo. Quien ama al mundo no posee el amor del Padre, porque todo cuanto hay en el mundo es concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos y soberbia de la vida. El mundo pasa y sus concupiscencias con él. Pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre. Procuremos más bien, hermanos muy queridos, con una mente íntegra, con una fe firme, con una virtud robusta, estar dispuestos a cumplir la voluntad de Dios, cualquiera que ésta sea; rechacemos el temor a la muerte con el pensamiento de la inmortalidad que la sigue. Demostremos que somos lo que creemos.

Debemos pensar y meditar, hermanos muy amados, que hemos renunciado al mundo y que mientras vivimos en él somos como extranjeros y peregrinos. Deseemos con ardor aquel día en que se nos asignará nuestro propio domicilio, en que se nos restituirá al paraíso y al reino, después de habernos arrancado de las ataduras que en este mundo nos retienen. El que está lejos de su patria es natural que tenga prisa por volver a ella. Para nosotros,
nuestra patria es el paraíso; allí nos espera un gran número de seres queridos, allí nos aguarda el numeroso grupo de nuestros padres, hermanos e hijos, seguros ya de su suerte, pero solícitos aún de la nuestra. Tanto para ellos como para nosotros significará una gran alegría el poder llegar a su presencia y abrazarlos; la felicidad plena y sin término la hallaremos en el reino celestial, donde no existirá ya el temor a la muerte, sino la vida sin fin.

Allí está el coro celestial de los apóstoles, la multitud exultante de los profetas, la innumerable muchedumbre de los mártires, coronados por el glorioso certamen de su pasión; allí las vírgenes triunfantes, que con el vigor de su continencia dominaron la concupiscencia de su carne y de su cuerpo; allí los que han obtenido el premio de su misericordia, los que practicaron el bien, socorriendo a los necesitados con sus bienes, los que, obedeciendo el consejo del Señor, trasladaron su patrimonio terreno a los tesoros celestiales. Deseemos ávidamente, hermanos muy amados, la compañía de todos ellos.
Que Dios vea estos nuestros pensamientos, que Cristo contemple este deseo de nuestra mente y de nuestra fe, ya que tanto mayor será el premio de su amor, cuanto mayor sea nuestro deseo de él

jueves, 30 de noviembre de 2023

PALABRA COMENTADA

 San Andrés apóstol(30 de noviembre)

Romanos 10,9-18



REFLEXIÓN

Si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo  resucitó de entre los muertos, te salvarás

El exterior y lo profundo e íntimo     de la persona individual debe estar  comprometida con el Kerygma, el mensaje central de la evangelización, con el Señor Jesús y la obra del Señor Dios su Padre, en él.

Este compromiso tiene dos desafíos  principales: que sea juzgado aceptable para la salvación por parte del Señor, Dios nuestro. Y que motive obras congruas, que correspondan a la profesión.

Si no un signo de interrogación se  abre sobre su validez y eficacia.

Por eso hasta el fin, nuestra confianza está en su misericordia, que pondera nuestra fidelidad.

Ni la confesión exclusivamente es  garantía y seguridad de salvación, ni las obras, por su lado. Son errores que constantemente nos rondan, como polos de una esquizofrenia en la existencia creyente. A fuerza de confesiones creemos garantizar la salvación, porque sentimos alivio. A fuerza de  obras también, porque nos parece solucionar problemas sociales, que asumimos aportan salvación radical.

Pero la salvación, la vida plena en el Señor, en comunión con Él y  su amistad, es en definitiva un juicio, frente al cual nos posicionamos en su misericordia y no en el pago de una confesión o el mérito de una obra.

Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación

En este versículo hay una estructura llamativa y no común: la  primera parte de ambas no es sinonimia sino amplificación, despliegue.

Porque la “fe del corazón” se  amplifica en su sentido con la “profesión de los labios”.

La segunda parte sí es sinonimia, porque “justificación” es una forma de ver ”salvación”.La primera parte alude a totalidad de la persona: interna y externa, individual y social.

La segunda se enfoca en un sentido de salvación, como es la justificación.

Ésta en su origen puede haber tenido un origen forense, jurídico: una declaración autorizada sobre la

inocencia de alguien como resultado de un juicio.

Pero en sentido paulino va más allá: la recuperación del estado de  amistad con Dios, volver a ser justos. El Señor nos vuelve a dar su confianza y volvemos a ganar credibilidad para Él.

Puestas en relación la primera y segunda parte del versículo se puede atisbar un sentido tal como: haber sido hechos justos nuevamente  en nombre de Jesús atañe a la totalidad de la persona, incluyendo  su proyección social.

"Nadie que cree en él quedará defraudado." Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con  todos los que lo invocan

Tal praxis de fe está a disposición de toda sinceridad sin discriminación. Es el sentido de la  no distinción entre judío y griego.

Hoy en día existe una fuerte inclinación y sensibilidad a enfocar el sentido de fe más allá de la exclusividad en los del propio credo tradicional para tener en cuenta otros credos: también  antiguos y hasta nuevos.

Una explicación sociocultural  atribuye este movimiento de sensibilidad al desgaste de las religiones organizadas tradicionales.

Más allá de eso lo podemos asumir  como signo de los tiempos que sonoramente nos inducen a ser receptivos con otras confesiones de  labios, pero con un solo corazón.

¿cómo van a invocarlo si no creen en él?; ¿cómo van a creer, si no oyen  hablar de él?; y ¿cómo van a oír sin alguien que proclame?; y ¿cómo van a proclamar si no los envían?

Para salvarse en misericordia hay  que confesar, creer, oir hablar, oir proclamar, que el que proclama sea enviado. Una cadena de transmisión hasta que el mensaje es  recibido. No es suficiente un enviado, sino que debe proclamar. Y a su vez la proclama debe producir un conocimiento, que a su vez puede  llegar a suscitar la fe y por esta la salvación. Por lo que entre los extremos del enviado y la salvación, hay condiciones que llenar, todas colgadas de la misericordia del Señor, de su gracia, de su don, de la eficacia de su Espíritu. El operario de la viña del Señor, el evangelizador es  un trabajador carismático. Cosa que  puede ahogar y opacar una institucionalidad creada por hombres.

Se urge una consecuencia perentoria: la fe del corazón expresada en los labios, desde cualquier rincón tiene que ser comunicada, compartida para hacer  nacer o avivar la fe.

"Señor, ¿quién ha dado fe a nuestro mensaje?"

No debemos inhibirnos de esta proyección de nuestra fe si no parece despertar la fe de los que escuchan.

No se nos han dado garantías de que seremos escuchados. No obstante  seguimos siendo llamados a compartir, porque es la dinámica de  la fe del corazón.

Salmo responsorial: 18



REFLEXIÓN

Sin que hablen, sin que pronuncien, / sin que resuene su voz, / a toda la tierra alcanza su pregón / y hasta los límites del orbe su lenguaje

Con solo abrir los ojos y oidos entra en nosotros la naturaleza, para dar oportunidad de convertirse en creación y en ella un Creador.

Es un camino para llegar a la fe  del corazón y los labios.

La contemplación para alcanzar amor de los ejercicios ignacianos, como final que persiste de ese peregrinar de un mes, nos dispone a  tal contacto de fe con la creación, para aprender a comunicar implícita  y explícitamente nuestra convicción.

Ese es el sentido de contemplar  ignaciano: abrirse ahora a una revelación de la Palabra y contagiarse de la urgencia de compartir.

Mateo 4,18-22



REFLEXIÓN

Jesús ante el lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores

Compartir la fe del corazón, comunicarla con los labios y los gestos de solidaridad, son como los encuentros de Jesús con la personas  en su tiempo, cuando él veía detenidamente a las personas y estimaba su potencial para el reino  más allá de las apariencias.

Esa fe comunicada puede ser para  muchos la experiencia de un Jesús histórico, hecho presente en medio  de las actuales circunstancias y necesidades.

"Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres."

A menos que la fama de Jesús le precediese ya, y juntarse a él y su caminar fuera una oportunidad de mejoramiento social, la propuesta de Jesús, en frío, resulta un desafío enorme: dejar su medio de vida, el sustento de sus familias, su lugar en la sociedad, hasta su cierta independencia, lo conocido, para irse a lo nuevo, incierto, aventurero. Muy romántico, pero quizás “una locura”, como podrían

decirle sus familias.

Una transformación de nuestros proyectos de vida es lo que puede  significar la fe en Jesús de Nazareth.

Entonces las nuevas dimensiones de nuestra proyección social son insospechadas porque no sabemos todo lo que podemos llegar a ser.

Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron

Cuando esos pescadores entrevieron el nuevo programa quedaron cautivados por la brillantez de tal futuro y se sintieron capaces de desarraigarse y salir de sus apegos.

Eso puede pasar con nuestra fe.

Que emigremos de nuestra perspectiva actual con sus prejuicios hacia una tierra prometida, si compartimos nuestra  fe y atendemos el llamado.

 

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Romanos 10,9-18

El dedo en la llaga lo pone Pablo, porque por muy hermoso y significativo que sea la proclamación de la propia Creación sobre la Gloria de Dios, se requiere constantemente la voz humana para llegar a humanos de toda clase y condición, de toda cultura. Sólo a partir de esa comunicación es posible la conversión del corazón. Un efecto que no está asegurado en la voz humana, pero le abre acceso.

Salmo responsorial: 18

Proclamar y pregonar es una misión del todo, porque la Gloria de Dios no se contiene, se desborda. Y es contagioso unirse en la misión de la proclamación.

Mateo 4,18-22

Llamado de Jesús suficientemente perentorio como para dejar inmediatamente las redes. Es como el paradigma del discípulo ideal, que responde prontamente al llamado. Llamados a un cambio de proyecto de vida, menos material, y mas comunicacional. Pero significativo.

DOCTORES DE LA IGLESIA

                             

EL TRABAJO DE LA ORACIÓN PARA DA FORMA A LA UNIÓN CON EL ESPÍRITU


San Gregorio Nacianceno Sermón 45,9.22.26.28

El Hijo de Dios en persona, aquel que existe desde toda la eternidad, aquel que es invisible, incomprensible, incorpóreo, principio de principio, luz de luz, fuente de vida e inmortalidad expresión del supremo arquetipo, sello inmutable, imagen fidelísima, palabra y pensamiento del Padre, él mismo viene en ayuda de la criatura, que es su imagen: por amor del hombre se hace hombre, por amor a mi alma se une a un alma intelectual, para purificar a aquellos a quienes se ha hecho semejante, asumiendo todo lo humano, excepto el pecado. Fue concebido en el seno de la Virgen, previamente purificada en su cuerpo y en su alma por el Espíritu (ya que convenía honrar el hecho de la generación, destacando al mismo tiempo la preeminencia de la virginidad); y así, siendo Dios, nació con la naturaleza humana que había asumido, y unió en su persona dos cosas entre sí. contrarias, a saber, la carne y el espíritu, de las cuales una confirió la divinidad, otra la recibió Enriquece a los demás, haciéndose pobre él mismo, ya que acepta la pobreza de mi condición humana para que yo pueda conseguir las riquezas de su divinidad…

REFLEXIÓN

La perspectiva de la gracia libérrima del Señor, su gloria para ser compartida, su vida inagotable para ser participada, su pobreza para ser emulada, nos indican como claves de un camino por el que vamos peregrinando, la ruta verdadera hacia Él. Han hecho bien los promotores del activismo desde el hombre y para el hombre, sólo cuando esta perspectiva es el horizonte. No lo hacen, si se desconoce voluntariamente, o se enfrenta por mera rebeldía envidiosa. Se nos hace difícil aceptar nuestro rol de amigos, no de Esposo. 

miércoles, 29 de noviembre de 2023

PALABRA COMENTADA

 

Miércoles 34 de tiempo ordinario

Año Impar

Daniel 5,1-6.13-14.16-17.23-28



REFLEXIÓN

Apurando el vino, alababan a los dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera

Estaban en un colmo de la ofensa, desfachatez y desvergüenza: profanaban utensilios del templo y adoraban representaciones de dioses.

Para un piadoso israelita era una situación envilecedora e irritante.

Estas insensibilidades para el credo de algunos por parte de otros, minorías o no, se dan con alguna frecuencia en nuestro tiempo, y no sólo por parte de particulares sino también por gobiernos, incluso de estados antiguamente cristianos.

Con decir que se trata de un valor meramente cultural se piensa haber superado la afrenta a la conciencia, y se falla en el respeto, consideración y fraternidad que debemos construir.

Si nos ponemos a buscar quién empezó primero, y de quién es la culpa, no terminaríamos de discutir el origen histórico.

Entre las culpas los católicos y cristianos no están libres, porque también hemos sido irrespetuosos de otras confesiones.

Pero el presente puede edificar una convivencia diferente si nos empeñamos.

Es una obligación moral evitar guerras de religión por causa de la intolerancia y la insensibilidad.

tu reino se ha dividido y se lo entregan a medos y persas

Según los estudiosos Daniel fue escrito mucho después del reinado persa.

Tendríamos entonces aquí una profecía después del hecho, lo cual se puede considerar un fiasco, como adivinación, pero nos ayuda a profundizar el sentido del profetizar en Israel y en Jesús.

Se trata de leer el sentido teológico de los eventos acaecidos para impulsarse en la esperanza frente a los sucesos presentes.

Es como decir: “así como el Señor intervino en este acontecimiento de todos conocidos, así sigue interviniendo hoy”.

La lectura de fe es propia de la fe activa en constante relación con los hechos, a los que otorga un sentido desde la voluntad del Señor.

Vale para el creyente, que según él, es el sentido más real, consistente y profundo de la historia.

Otras mentalidades y otras creencias de otro tipo no aprecian ni utilizan esta clave y más bien la miran con prejuicio.

Un prejuicio contrario es que, una lectura de fe que considera posible y positiva la intervención de Dios, quita al ser humano la dignidad de ser el artífice de su propio destino.

Es una alienación y una irresponsabilidad respecto de su misión humana. Es un buen argumento.

Hay que vivir la experiencia de la fe como lectura teológica de la historia para llegar  al inteligencia de una posible colaboración entre un Señor y una criatura asociados en la responsabilidad de los hechos y en el sentido de la vida.

Interleccional: Daniel 3,62-67



REFLEXIÓN

bendecid al Señor       

Se puede bendecir al Señor, pero seguir atendiendo responsablemente su creación.

Lucas 21, 12-19



REFLEXIÓN

Os echarán mano, os perseguirán, estregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre

Se trata del tumulto externo y superficial. El eco de la tribulación de la comunidad por causa de su fe después de Jesús es animada por una profecía, que puede ser después del hecho, como venida del mismo Jesús, dicha no se sabe en qué momento, para dar coraje, firmeza, constancia y esperanza.

Para acercar al Señor del Cielo glorificado el caminar de la comunidad que lucha por serle fiel.

así tendréis ocasión de dar testimonio

Es la misión en medio de la historia

Haced propósito de no preparar vuestra defensa

Tenemos la disposición adecuada si no ansiamos defendernos,

yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

Pero sí actuar con poder de la fuerza y la arbitrariedad. No necesariamente el Espíritu nos librará de la fuerza, pero sí de las acusaciones infundadas. Sino que la defensa se construye en las mociones de su Palabra

Él será nuestra primera línea de defensa. Pero la estrategia no ha cambiado.

Su propia defensa fue su Padre, y sus palabras ante los jueces y verdugos fueron la sabiduría del Espíritu.

Empero fue condenado a muerte. A lo cual no hemos de temer, porque la condena no significa que la defensa no ha dado resultado, sino que se hace y ejecuta el Reino del Padre.

Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía

Lo nunca esperado, ni pensado, ni soñado, que nuestra carne nos repudie.

Estamos avisados y no debemos sorprendernos por la traición que nos puede venir en el ejercicio del testimonio

Estas palabras que el evangelista atribuye a Jesús y como tal son recibidas por la comunidad creyente o orante, se muestran vividas de antemano por el propio Señor. No pide nada que él no haya superado.

ni un cabello de vuestra cabeza perecerá

Lo fundamental estará asegurado.

Nuestra valentía y mar de fondo no es nuestro, sino el don de su apoyo y compañía en nuestro caminar de fe.

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Daniel 5,1-6.13-14.16-17.23-28

La fantasía apologética nos puede conducir a ver un arrebato culposo y tembloroso en aquellos que se jactan de sus logros y fuerzas, y ni se les ocurre pensar en la presencia del Misterio de Amar en la creación y la historia. No siempre será así y moriremos quizás sin ver ese espectáculo de resarcimiento y sabor de la venganza cumplida. Pero es el mensaje que no dudemos que Él está ahí.

Interleccional: Daniel 3,62-67

Bendecir parece un simple y fácil decir, pero el contexto puede ser difícil para explicitar una bendición, y una acción de gracias, porque vivimoes en una secularización en la que el Misterio está arrinconado.

Lucas 21, 12-19

La comunidad recuerda palabras de Jesús para tiempos de tribulación y persecución, por su nombre, que es además de su persona, su evangelio, su verdad completa. Y se pasa por esto porque es un modo de dar fe de que no es por interés personal de ganancia alguna que la fe nos mete en el testimonio del evangelio, sino por un movimiento de amar incoado desde el Espíritu de Jesús, como si nosotros nos convirtiéramos en zarza ardiente, en cuyo fuego también somos afectados, pero con su ayuda tenemos la esperanza de poder testimoniar.