sábado, 26 de marzo de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Sábado 3 de Cuaresma

Oseas 6,1-6


REFLEXIÓN


LEXIÓN

Vamos a volver al Señor: él, que nos despedazó, nos sanará; él, que nos hirió, nos vendará. En dos días nos sanará; al tercero nos resucitará; y viviremos delante de él. Esforcémonos por conocer al Señor

Jesús es el revelador de Dios Padre. Nos induce su conocimiento entrañable, vivencial. Nos comunica su familiaridad porque la vivió y la vive en su eternidad de mediador.

Qué nos comunica? Que los sinsabores, conflictos, dificultades, frustraciones experimentados en nuestra apropiación del proyecto de vida, del Designio, son expresiones del amor del Padre, no son pruebas, ni torturas, ni opresión de un poder prepotente.

Y si nuestro ego los toma mal y se resiste, pero no se convierte a su amor, la pasará peor, aunque inicialmente parezca que va bien. Porque nos alejaremos de la fuente de vida y languideceremos.

Nos despedazamos nosotros, nos herimos nosotros. Él nos acompaña y respeta, aunque su voluntad difiera.

Nuestras decisiones, condicionadas, enmarcadas, contextualizadas, situadas, engrendran consecuencias que se constituyen en nuevos contextos, que a su vez constreñirán o influirán, más o menos en las próximas decisiones.

Una maraña que no podemos eludir y con la que sensatamente debemos contar. Y frustrados culpamos al Señor, porque no nos sale la cosa.

Esta es nuestra esperanza: que lo que pasamos sea una prueba de amor, un gesto que lo acerca, una intervención que salva nuestra existencia.

Vivenciarlo así es una muestra de la vitalidad de la fe, que lee las señales y los signos, más allá de su desgracia y calamidad.

Es el esfuerzo por apoyarse más en Él, nuestro Señor, que en nuestro dolor y estupor.

Pero tiene fin, porque lo tuvo y se mantiene en Jesús de Nazareth y su Espíritu con nosotros.

Estamos llamados a vivir una responsabilidad de nuestras decisiones, que engendren condiciones favorables para mejores decisiones y en vez de dañar a terceros, los engrandezcan, con nostros.

Es la historia reversada, la contra-corriente, la contra-cultura, que hoy laboramos en el Reino de Jesús con dificultades, contrariedades y dolores, pero también con gozo y ánimo.

En breve tiempo, en muy poco tiempo. Porque la esperanza nutre el futuro de una realización, no de una realidad evaporada.

El amanecer se da, de tenue a palpable. La luz viene de suave a intensa. La lluvia temprana y tardía no es tormenta sino bajareque: va empapando, casi sin notarlo.

Es el amor-acción del Señor así: cumulativo, persistente, con imperceptible presión. Nos cerca sin descanso, como el can aguardando un gesto del amo.

Él es Señor y sin embargo lo trastorna todo actuando como siervo.

Dejándonos llevar por su Espíritu iremos a su profundidad y nos encontraremos con Él.

Dejándonos moldear por sus comunicaciones, más allá de lo impensable, y aun contra nuestra aceptación, iremos gustando de su modo de ser, adquiriremos esa sabiduría, y reconoceremos su paso.

Vuestra piedad es como nube mañanera, como rocío de madrugada que se evapora

Por nuestra tendencia a la inconstancia y superficialidad, las señales del amor del Padre, que sentimos dolorosas, buscan madurar nuestro agape, hacernos mejores amantes.

Cuando nos tienes cercados, nos acercas a ti. No dejas que te olvidemos, porque sabes que olvidamos con facilidad darte gracias.

Quiero misericordia, y no sacrificios; conocimiento de Dios, más que holocaustos.

No hay que dar tantas vueltas, ni elaborar mucho protocolo para el verdadero sacrificio.

Sólo conocer al Padre al modo de Jesús de Nazareth.

Su pluriforme interpelación es para que seamos como Él. Quiere rescatar su creación, su imagen y semejanza como  misericordia.

Que le queda a la misericordia cuando la impotencia no permite hacer mucho por otro?

Las buenas palabras, los buenos deseos, la oración insistente y confiada en su intervención.

Salmo responsorial: 50

REFLEXIÓN

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, / por tu inmensa compasión borra mi culpa; / lava del todo mi delito, / limpia mi pecado

Intentamos practicar ese tipo de borrón con algunas frases, como por ejemplo “Amor es nunca tener que pedir perdón”.

Y dice mucho esa expresión de la generosidad del amor y aceptación que no hace cuenta de la ofensa.

Pero la propuesta del Señor en su Palabra va más allá, porque se trata de eliminar todo rastro de culpa, de modo que no retoñe como la mala hierba. Y no vuelva a intoxicar el futuro con la suspicacia, el miedo, el daño, la desconfianza.

Es como si el Señor hubiera diseñado una clima organizacional óptimo, auto-regenerable.

Los sacrificios no te satisfacen: / si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. / Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; / un corazón quebrantado y humillado, / tú no lo desprecias

Cuando estemos quebrados en la existencia sabremos de la oportunidad de hacernos sacrificio agradable.

El quebranto significa el descalabro de nuestra visión y nuestro control, para motivar la renuncia a nuestra conducta y la vuelta al modo del Señor.

Cuando algo dentro de nosotros, amargo como la confesión, sube a nuestra garganta, para que logremos exclamar: nos equivocamos. No atendimos las señales, y nos equivocamos.

Por aquí habría que comenzar todo: por la autocrítica honesta, valiente, generosa, dispuesta al cambio.

reconstruye las murallas de Jerusalén: / entonces aceptarás los sacrificios rituales

En el ágape convivido de la fraternidad se reconstruye el tejido social inicuo y victimario. Ahí se da el sacrificio que agrada al Padre de Jesús.

Porque nos habrás cedido tu espíritu, con el cual todo tendra sentido y justicia, la que  viene de ti.

Lucas 18,9-14





REFLEXIÓN

a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás

Para determinar el sentido de la parábola, tal como está ubicada por el evangelista, conviene tener en cuenta el contexto en el que se crea.

Probablemente es el de la comunidad contemporánea al evangelista, a quien se le quiere catequizar en una situación concreta.

Así a Jesús se le vive y recuerda en las comunidades de fe, en las fraternidades de ágape, reflexionando en problemas concretos y buscando la mente, la actitud, el Espíritu de Jesús, tal como si Él estuviera presente.

Las parábolas de Jesús como enseñanza son situadas frente a actitudes y necesidades concretas.

Mira y conoce su auditorio, como buen Maestro para darles la palabra oportuna que se convierta en oportunidad de cambio.

Por eso gusta ya que no se presta a mantener la existencia tal como la están concibiendo, sino que les hace trastabillar en su seguridad, que es falsa y defensiva.

Si aramos en nuestra conciencia, no es difícil encontrar la actitud de superioridad con la que nos empinamos sobre otros, y los menospreciamos. Nos sentimos más justos, más justificados, más salvados.

De ese sentir emana una seguridad ofensiva al Señor, porque ya no lo necesitamos. Es como si la salvación fuera algo que por su posesión nos hace autosuficientes sin Él. Cuando la salvación es Él.

Uno era fariseo; el otro, un publicano

Dos íconos de ese momento: uno con prestigio y aura respetable; el otro con mala fama, pervertido por la corrupción y el colaboracionismo con el imperio.

porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano

El problema que se refleja en la comunidad es en este caso la discriminación entre hermanos, porque unos se creen más justos que otros. Se sienten mejores por lo que hacen.

Una situación que seguimos viviendo y es una peste de nuestras sociedades a todo nivel. Presumimos por situación social, económica, cultural, racial, religiosa, ideológica y por una lista interminable de razones.

Lo interesante es cómo por reinvindicarse frente a tales discriminaciones, se emprende una discriminación contraria, para sacarse el clavo.

Esta maravilla de justicia mediática, incurría con facilidad en el juicio del desacreditado publicano. Qué más dá! Si ya es despreciado, tenerlo como despreciable e indigno de justicia no añade nada.

Porque a mí no me sucede lo que a otros, con lo cual me siento bendecido y justo, diría.

Incluso somos audaces y temerarios identificando a otros como pecadores, por las circunstancias que los envuelven.

El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador

Sin autocrítica, perdón y agape no hay solución definitiva. Ni podemos ser justos justificados.

Y mostraba la conciencia más pura de su indignidad. Había llegado muy lejos en el conocimiento de su ser pecador y esperaba el perdón, no la canonización.

La conciencia de ser pecador, de haber errado en el blanco, permite abandonar el derecho al reino de salvación. Entonces es posible entender que es gracia, amor gratuito.

Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido

Es la frase más escandalosa que pueda haber imaginado el evangelio de la realización y éxito humanos en los diferentes sistemas históricos del logro y la fama.

El publicano es el anti-héroe diseñado por el Señor para hacer morder el polvo al héroe que forja la prepotencia en la cultura humana alienada.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1507678811751604227?s=20&t=ChGqmuP2nfDw8rW5b7whEw

BEATO CARLO


 
De las Disertaciones de san Gregorio de Nacianzo, obispo
(Disertación 14, Sobre el amor a los pobres, 38. 40: PG 35, 907. 910)

 

SIRVAMOS A CRISTO EN LA PERSONA DE LOS POBRES

 

Dichosos los misericordiosos -dice la Escritura-, porque ellos alcanzarán misericordia. La misericordia no es, ciertamente, la última de las bienaventuranzas. Y dice también el salmo: Dichoso el que cuida del pobre y desvalido. Y asimismo: Dichoso el que se apiada y presta. Y en otro lugar: El justo a diario se compadece y da prestado. Hagámonos, pues, dignos de estas bendiciones divinas.

 

Ni la misma noche ha de interrumpir el ejercicio de nuestra misericordia. No digas al prójimo: Anda, vete; mañana te lo daré. Que no haya solución de continuidad entre nuestra decisión y su cumplimiento. La beneficencia es lo único que no admite dilación.

 

Parte tu pan con el que tiene hambre, da hospedaje a los pobres que no tienen techo, y ello con prontitud y alegría. Quien practique la misericordia -dice el Apóstol-, que lo haga con jovialidad; esta prontitud y diligencia duplicarán el premio de tu dádiva. Pues lo que se ofrece de mala gana y por fuerza no resulta en modo alguno agradable ni hermoso. Hemos de alegrarnos en vez de entristecernos cuando prestamos algún beneficio. Si quitas las cadenas y la opresión, dice la Escritura, esto es, la avaricia y la reticencia, las dudas y palabras quejumbrosas, ¿qué resultará de ello? Algo grande y admirable. Una gran recompensa. Brillará tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana. ¿Y quién hay que no desee la luz y la salud?

 

Por esto, si me juzgáis digno de alguna atención, siervos de Cristo, hermanos y coherederos suyos, visitemos a Cristo siempre que se presente la ocasión, alimentemos a Cristo, vistamos a Cristo, demos albergue a Cristo, honremos a Cristo, no sólo en la mesa, como Simón, ni sólo con ungüentos, como María, ni sólo en el sepulcro, como José de Arimatea, ni con lo necesario para la sepultura, como aquel que amaba a medias a Cristo, Nicodemo, ni, por último, con oro, incienso y mirra, como los Magos, sino que, ya que el Señor de todo quiere misericordia y no sacrificios, y ya que la compasión está por encima de la grasa de millares de carneros, démosela en la persona de los pobres y de los que están hoy echados en el polvo, para que, al salir de este mundo, nos reciban en las moradas eternas, por el mismo Cristo nuestro Señor, a quien sea la gloria por los siglos. Amén

viernes, 25 de marzo de 2022

PALABRA COMENTADA

 

La Anunciación

Isaías 7,10-14;8,10



REFLEXIÓN

"Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo."

En la peregrinación de la fe, ante dilemas que plantean una decisión importante, pedimos una señal para no errar, para acertar, para alinearnos con el beneplácito del Señor, que intuímos será nuestra realización.

Ignacio de Loyola, hombre de fe, en su minucioso seguimiento de las señales del Espíritu, plasmó reglas que tampoco son evidencias absolutas, pero se pueden considerar aproximaciones a la voluntad de Dios.

En ese ensayo Ignacio daba por sentado la comunicación y comunicabilidad del Espíritu del Señor al espíritu del creyente, a la fe activa.

Y mientras mantenía su foco en las manifestaciones relevantes de la sicología humana e intentaba descodificar su signo espiritual para entender a Dios, también se esforzaba por hacerse sensible y disponible mediante el afinamiento que aporta el distanciamiento del propio amor, querer e interés.

"No la pido, no quiero tentar al Señor."

No hay regla fija, ni ubicación permantente en una actitud. Igual parecería prudente la respuesta de Acaz. Pero en esta coyuntura no lo era, porque el Señor por Isaías le manifestó su insistencia en darle una señal.

En este momento Acaz es sinónimo de hipocresía, porque una señal será el llamado para su propio compromiso y responsabilidad.

El Señor está presto a darnos muestras de su presencia amorosa, pero no sin algún tipo de involucramiento de nuestra parte en su designio.

¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal

Esa insistencia del Señor por salvarnos se propone en este texto. No está harto de nosotros porque no queramos una señal, sino por la poca fe que se resiste a aceptar la voluntad amorosa de salvación: Él sí quiere salvarnos, pero nosotros no lo dejamos!

Jesús mostrará ese cansancio o fastidio: dar señales que no llevan a un compromiso del beneficiario.

En nuestro servicio apostólico, por la construcción del Reino olvidamos que las señales que se brindan: comida,vestido, sanación, solidaridad…no son fines en sí, no son compra de conciencias ni de favores, son llamadas a un compromiso de ulterior solidaridad y conversión.

El Señor busca que su amor sea compartido fraternalmente, y no que se continúe la opresión de unos contra otros.

Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros

Pueblo de dura cerviz significa testarudo, aunque más bien debería ser testa-duro. No le gusta inclinar la cabeza, porque siente humillación, disminución.

En la historia bíblica, paradigma de una historia de salvación que hacemos todos, se da una tensión permanente entre el Designio del Señor y Padre y la testadurez de los que en principio aceptaron creer y obedecer, pero en el camino se encabritan.

Hay dos personajes en esta historia, entre otros, con los que nos quedamos en la etapa de la nueva alianza de esta historia salvífica: Jesús y María de Nazareth.

Y al enfocarnos en su fe-obediencia-colaboración con el Designio-reinado del Señor, caemos en cuenta que ellos cristalizan y consolidan expectativas y anhelos de logro de salvación en la historia.

Ellos recogen anuncios y profecías previos, para darles en su realidad toda la luminosidad y comprensión y así dar con el sentido total de la buena nueva.

Jesús y María de Nazareth son una pareja que salva, de acuerdo a la primera reflexión post-evangelios del siglo segundo. Son la re-edición de la primera pareja Adán y Eva.

Para nuestro siglo tan ávido de protagonismo femenino por encima del masculino se trata de un mensaje de colaboración, no de usurpación.

Igualmente, Jesús en su cuadrante cultural, no representó tampoco la dominancia del macho de la cultura patriarcal, sino que más bien tejió relaciones de colaboración con mujeres de su época.

Porque la colaboración es fraternización para hacer comunidad de ágape. Es el antídoto contra la dura cerviz egocéntrica.

La dinastía de David se mantendrá, es un significado inmediato.

Una mujer,María, dará a luz el mesías, Jesús de Nazareth.

Emmanuel sigue viniendo, en clave de la Palabra Encarnada, en nuestros días y en todo tiempo, porque la oferta de Salvación se mantiene y el Señor no se cansa de acudir.

También pudo haber dicho: la muchacha, la adolescente. Hoy el embarazo de adolescentes puede erigirse como señal ambivalente: por un lado muestra la erosión de la familia, en la que hijos e hijas desde temprano incursionan en el sexo fácil, que sus mayores les inculcan por no ofrecerles afecto y apoyo.

Por otro puede darnos a entender la vida desbordante que sobrepuja la muerte, a pesar de los abortos en cantidades industriales que practican nuestras sociedades.

Salmo responsorial: 39



REFLEXIÓN

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, / y, en cambio, me abriste el oído; / no pides sacrificio expiatorio, / entonces yo digo: "Aquí estoy."

Tú quieres disponibilidad: no tanto lo que se nos ofrece, sino lo que nos inspiras y hacia lo que nos llamas.

No todo está en la Palabra escrita, porque hay que escucharla cuando se aviva en la existencia, en el prójimo, el/la/los/las que se aproximan para que les sirvamos a su salvación.

Ignacio de Loyola creador de los Ejercicios Espirituales esperaba que la mínima Compañía de Jesús fructificara apostólicamente fundada en la disponibilidad: siempre estar dispuesto para dirigirse a la obra que el acompañante superior decidiera finalmente, aunque hiciera consultas, porque en fe se tomaba esa decisión como voluntad de Dios.

Es una muestra de la colaboración con el reino del Padre, que practicaron Jesús y María de Nazareth.

Para eso son sus señales: para abrirnos el oido y hacer su voluntad.

llevo tu ley en las entrañas

Así es la ley que se adhiere a las entrañas.

he contado tu fidelidad y tu salvación, / no he negado tu misericordia y tu lealtad / ante la gran asamblea

Esto es lo mínimo: confesarlo. Esta también es la cima: seguirlo confesando hasta el final.

La liturgia como inicio de su voz y nuestra escucha como pueblo, y como final también. Como cosecha del envío a hacer su voluntad.

Hebreos 10,4-10



REFLEXIÓN

"Aquí estoy yo para hacer tu voluntad."

Antes que Jesús lo expresó María de Nazareth. Y su disponibilidad fundamentó y amamantó la disponibilidad del hijo Jesús.

Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Nuestro hermano, la Palabra encarnada nos ha donado el Espíritu que la vivifica en nuestras entrañas.

También somos capaces de vivir el “aquí estoy para hacer tu voluntad”

Santificados, consagrados, orientados desde el fondo de nuestro ser al servicio de su voluntad, de su designio.

Como quebradas, arroyos, riachuelos y afluentes, nos vamos uniendo al gran caudal de aguas corriente abajo, hasta desembocar en el mar.

Lucas 1,26-38



REFLEXIÓN

se llamaba María

María como toda mujer que reformulará su rol en una sociedad para contribuir a la salvación.

Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo

Se trata de un gozo anunciado, pero que deberá apropiarse en la vivencia y en la existencia.

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél

El buen ángel puede turbar, incluso a personas de buen vivir, en la medida que impacta y cambia la orientación de sus vidas.

María es para nosotros desde entonces el paradigma de la sabiduría discerniente colaboradora del verbo encarnado.

Nos enseña a historizar el designio. El Señor se deja llevar por este discernimiento.

No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios

Parece un lenguaje cortesano, cuando no era cualquiera el que podía hablar al Soberano, ni obtener su atención.

Es una expresión de la dedicación amorosa de un gran Señor hacia una sierva, al modo de Ester mujer del rey persa.

¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?

Es la señal de la voluntad del Señor envuelta en circunstancias muy difíciles para María la casadera.

María, la sabia, interpela el supuesto plan de Dios, para hacerlo un designio realizable.

Pone la dosis de realismo, que transfiere cualquier sueño a la realidad de la existencia, para que no quede en una ilusión.

No ejercerá una maternidad mágica ni narcisista, que esquiva el desafío de la realidad, sino todo lo contrario.

Con ella preguntaremos siempre: Cómo será esto…? Por lo pronto ella no conoce varón.

Sabe que no se ha acostado con José ni con nadie, aunque las circunstancias externas, estar embarazada, la incriminen ante los demás.

ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible

Se le da una señal que anima su incipiente apertura de fe

El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios

para Dios nada hay imposible

Si nuestra fe es disponibilidad entonces encarna la Palabra para el mundo.

Porque en nuestra fe y obras colaboramos con la consolidación de la fraternidad.

Estamos celebrando la vida nueva de Jesús. Y recordar la encarnación es abrirnos a todo el fulgor y brillo de su Palabra como obra del Espíritu en colaboración de María.

hágase en mí según tu palabra

El sí definitivo de María, la madre creyente que hace suyo el “aquí estoy para hacer tu voluntad”, con toda su complejidad histórica.

Y se entrega al designio, a colaborarle y hacerlo vida concreta. María es así el correlato de Jesús quien en el salmo ha expresado que ha venido a hacer su voluntad.

Se presenta así la pareja que reversa una historia triste desde el principio: hombres y mujeres que no escuchan la palabra y no la ponen en práctica.

Todos los seres humanos en su diversidad cuentan para la salvación, y ninguna exclusión social, cultural, económica, política o religiosa es determinante para ello, porque la salvación es un don de amor del Padre en Jesucristo.

María es un gesto de inclusión de esa diversidad, como otros que Jesús obrará en su vida, y la comunidad de su Espíritu deberá realizar a través de la historia.

La inclusión en sus luchas debe ser discernida como un servicio de liberación que nos llama a conformar una sola fraternidad, con un solo Padre, en el paradigma de su hijo Jesús de Nazaret

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DOCTORES DE LA IGLESIA

 


San Gregorio Magno Morales 13,21-23

El bienaventurado Job, que es figura de la Iglesia, unas veces se expresa como el cuerpo y otras veces como la cabeza, de manera que mientras está hablando en nombre de los miembros, de repente se eleva hasta tomar las palabras de la cabeza. Por esto dice: Todo esto lo he sufrido aunque en mis manos no hay violencia y es sincera mi oración. Sin que hubiera violencia en sus manos, tuvo que sufrir también aquel que no cometió pecado, ni encontraron engaño en su boca, a pesar de lo cual arrostró el dolor de la cruz por nuestra redención. Fue el único entre todos los hombres, que pudo presentar a Dios súplicas inocentes, porque hasta en medio de los dolores de la pasión rogó por sus perseguidores diciendo: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. ¿Qué es lo que puede decirse o pensarse de más puro en una oración que alcanzar la misericordia para aquellos mismos de los que se está recibiendo el dolor?

REFLEXIÓN

Lo más puro, es aquí lo más contrastante, porque el que recibe daño perdona, no retalla.

Será que subrepticiamente, vilmente, busca un alivio de sus sufrimientos, dando lástima, y apareciendo víctima. Sería un pensamiento digno de una teoría de la conspiración, que mira detrás del enunciado algún secreto gusto, placer, desquite o venganza.

Pero no, en es te sentenciado la suerte está echada y no podrá conseguir ningún alivio.

Por lo tanto parece que su perdón es puro. Así vista las cosas no hay nada que parezca puro, ni que convenza, porque enfermos estamos de suspicacia.

Así, la misma sangre de nuestro Redentor, que los perseguidores habían derramado con odio, luego convertidos, la bebieron como medicina de salvación y empezaron a proclamar que él era el Hijo de Dios. De esta sangre, pues, se dice con razón: ¡Tierra, no cubras mi sangre, no encierres mi demanda de justicia! Al hombre que pecó se le había dicho: Eres polvo, y al polvo te volverás. Por ello, nuestra tierra no oculta la sangre de nuestro Redentor, ya que cada pecador que asume el precio de su redención, la confiesa y la alaba y la da a conocer a su alrededor a cuantos puede. La tierra tampoco oculta la sangre de nuestro Redentor, ya que también la Iglesia anuncia el misterio de la redención en todo el mundo. Fíjate también en lo que se añade después: No encierres mi demanda de justicia. Pues la misma sangre de la Redención que se recibe es la demanda de justicia de nuestro Redentor. Por ello dice también Pablo: La aspersión de una sangre que habla mejor que la de Abel. De la sangre de Abel se había dicho: La sangre de tu hermano me está gritando desde la tierra. Pero la sangre de Jesús es más elocuente que la de Abel, porque la sangre de Abel pedía la muerte de su hermano fratricida, mientras que la sangre del Señor imploró la vida para sus perseguidores.

REFLEXIÓN

La alabanza de la sangre como tema de salvación ha sido proscrita por la sensibilidad en el mundo de hoy. La repugnancia de los genocidios y matanzas, a manos de la humanidad en diferentes lugares y tiempos, ha revuelto el estómago y lo sigue revolviendo . Pero con mayor razón se habla de una sangre que no grita sino que perdona, y fin del conflicto. Tenemos en nuestro poder la poción mágica de la paz de las guerras: la sangre pacífica, la sangre perdonadora, la que no persuade de venganza.

jueves, 24 de marzo de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Jueves 3 de Cuaresma

Jeremías 7,23-28



REFLEXIÓN

Escuchad mi voz.

Un acumulado de preocupaciones pugna para interferir su voz.

En su momento San Ignacio en los ejercicios espirituales proponía ciertas estrategias para reducir esa pugnacidad y estática. Aplicarlas requiere generosidad, entrega, buena fe y voluntad de escuchar al Señor.

Sin embargo vivimos en tiempos de sicologías débiles de voluntad, en los que las afecciones neuróticas, psicóticas, los trastornos de todo tipo se muestran como los acompañantes permanentes nuestros.

Parece entonces que hay que poner el foco en terapias que ayuden a descontaminar la debilidad de la voluntad para escuchar al Señor y su designio.

En los ejercicios se ofrecen algunas iniciativas para reducir el ruido interno, que pertenecen al común de las espiritualidades del siglo XVI.

Muestra del interés y la preocupación por los aspectos humanos, los hábitos que entorpecían la sensibilidad al Espíritu.

La pregunta para nosotros es: qué hacemos para escuchar la voz del Señor? Nos disponemos y cómo, para ser eficaces en eliminar las interferencias? En esto se muestra generosidad y determinación como parte de la viveza de mi propia fe?

caminaban según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, me daban la espalda y no la frente

No es una condena sino un señalamiento, una advertencia para que desoigamos en nosotros lo que proviene de la maldad que reincide, obstinada.

Hoy suavizamos en base a una antropología comprensiva y permisiva, que en la práctica ignora la maldad anidada y su potencial destructivo.

Es como un adagio ideológico: el que piensa en el mal es el que lo crea, porque de suyo sólo hay bien. Con lo cual se parte de la contradicción de que piensa y crea el mal, el que siempre es bueno.

En todo este proceso quien sale perdiendo es la capacidad de responsabilidad y la redención, consecuentemente.

Podemos ser tan ciegos para creer que hacemos bien, cuando no es así en realidad.

Tenemos pecados ocultos, tinieblas cegadoras, luces engañosas, egoísmo ilusionista.

Ya puedes repetirles este discurso, que no te escucharán; ya puedes gritarles, que no te responderán

En el oráculo humano de la Palabra hay tonos de impaciencia y fastidio, ante la desobediencia sostenida del pueblo.

Mas sin embargo no hay una condenación absoluta en esa protesta, porque el Señor sigue buscando a un pueblo, a su pueblo.

Esto nos demuestra la calidad de su salvación, que es amorosa, incansablemente amorosa.

El Señor redunda en ternura y misericordia, según la concepción hebrea, o en ágape según la griega.

Lo pongamos como queramos, Él no es como nosotros, que nos cansamos e impacientamos cuando amamos.

Nosotros, liberados a nuestras solas fuerzas, construimos un ágape volátil e inconstante, porque nos disgustamos y peleamos continuamente, y no paramos de hacernos daño unos a otros.

Si notamos en nuestra relación fraterna que logra sostenerse más con paciencia y  tolerancia, se debe al Espíritu que hace su trabajo desde lo profundo de nosotros mismos.

La sinceridad se ha perdido, se la han arrancado de la boca.

Es un lema que puede funcionar como epitafio sino reaccionamos.

Por la desfachatez de ciertas costumbres y el modo de airear escándalos, maledicencia y difamación, buscando el poder, podemos decir que hemos perdido la sinceridad.

Salmo responsorial: 94



REFLEXIÓN

Venid, aclamemos al Señor

No obstante aclamemos al Señor. No hay otro como él.

el rebaño que él guía

Él sigue siendo nuestro guía. No tenemos otro.

cuando vuestros padres me pusieron a prueba / y me tentaron, aunque habían visto mis obras

Los milagros y señales que el Señor nos comunica frecuente y amorosamente en nuestra existencia, no son suficientes para mantener  el corazón humano en acción de gracias, si no dejamos seducir nuestra libertad por el impulso de su Espíritu.

Más bien nuestra condición normal es de olvido y consecuentemente de ingratitud.

Dudar del Señor, no obstante sus obras, es la más grande ofensa.

Hemos visto tus obras, no tenemos por qué dudar, ni desconfiar. Debemos ser fieles en la confianza.

Lucas 11,14-23



REFLEXIÓN

Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios

Jesús, para esos adversarios, era un creador del mal, no un dador de bien, porque ubicaba demonios y podía con ellos desde su potencialidad demoníaca.

Contaminar una obra buena con nuestro mal juicio y prejucio, es señal de mala fe o de inconsciente ligereza.

Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino?

Pero Jesús utiliza un simple razonamiento: puede lo malo tener un enemigo que lo derrote? Ese es Jesús de Nazareth.

Hoy podemos decirlo así: Acaso una iglesia particular, en nombre de Jesús, puede decirle malo a lo que nosotros no vemos así? Tal iglesia es mala porque condena como malo lo que vemos bueno? El sentido común nos dice que sabemos cuando hacemos mal y cuando nos engañamos, queriendo aparentar bien.

vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan?

Jesús es atacado en su credibilidad porque sus buenas obras para los adversarios son producto del demonio.

Pero con la misma lógica ninguna buena obra es creíble, como íntegramente buena, si se albergan sospechas de una autoría maligna.

En cierta forma, atacar la bondad y ternura del Dios de Salvación, es atacar el fundamento de toda credibilidad de lo bueno.

Y lo que queda, porque se nos echa encima, es una guerra de todos contra todos, porque nadie confía en otro u otra.

Jesús no actúa por odios o suspicacias. Sino con transparencia actúa para el bien siempre: sana al enfermo, alimenta al hambriento, defiende al indefenso, instruye al ignorante...

Porque la cultura moderna científica también echa demonios: la ignorancia, la miseria, la enfermedad, los trastornos. En nombre de quien? Hacer el bien es en nombre del mal?

Es una declaración pérfida y perversa.

Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros

Más bien lo propio del creyente sería considerar la buena obra como aportación al reino de Dios.

Ambos se relacionan, de modo que no veremos el reino entre nosotros si no creemos en la obra buena que salva.

Más bien hemos sido llamados por Jesús de Nazareth a una vida empleada en las buenas obras que hacen el Reino de Dios.

Lo cual también vale para la cultura moderna, que con sus estrategias para el bien busque servir al Reino.

Mas bien exorcizar desde el ámbito de Jesús, es purificar la mala intención, la mala voluntad que inhibe desarrollarse al buen obrar.

No son demonios mitológicos los que hay que echar, aunque éstos nos entretengan como espectáculo, sino las malas intenciones que salen de dentro y trastornan el buen obrar.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1506959893496008710?s=20&t=gNOGuzbaMCb74cMTCRtWMA

BEATO CARLO



 Del Tratado de Tertuliano, presbítero, Sobre la oración
                               (Cap. 28-29: CCL 1, 273-274)


NUESTRA OFRENDA ESPIRITUAL

La oración es una ofrenda espiritual que ha eliminado los antiguos sacrificios. ¿Qué me importa -dice- el número de vuestros sacrificios? Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de becerros; la sangre de toros, corderos y chivos no me agrada. ¿Quién pide algo de vuestras manos?

El Evangelio nos enseña qué es lo que pide el Señor: Llega la hora -dice- en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque Dios es espíritu y, por esto, tales son los adoradores que busca. Nosotros somos los verdaderos adoradores y verdaderos sacerdotes, ya que, orando en espíritu, ofrecemos el sacrificio espiritual de la oración, la ofrenda adecuada y agradable a Dios, la que él pedía, la que él preveía.

Esta ofrenda, ofrecida de corazón, alimentada con la fe, cuidada con la verdad, íntegra por la inocencia, limpia por la castidad, coronada con el amor, es la que debemos llevar al altar de Dios, con el acompañamiento solemne de las buenas obras, en medio de salmos e himnos, seguros de que con ella alcanzaremos de Dios cualquier cosa que le pidamos.

¿Qué podrá negar Dios, en efecto, a una oración que procede del espíritu y de la verdad, si es él quien la exige? Hemos leído, oído y creído los argumentos que demuestran su gran eficacia.

En tiempos pasados, la oración liberaba del fuego, de las bestias, de la falta de alimento, y sin embargo no había recibido aún de Cristo su forma propia.

¡Cuánta más eficacia no tendrá, pues, la oración cristiana! Ciertamente, no hace venir el rocío angélico en medio del fuego, ni cierra la boca de los leones, ni transporta a los hambrientos la comida de los segadores (como en aquellos casos del antiguo Testamento); no impide milagrosamente el sufrimiento, sino que, sin evitarles el dolor a los que sufren, los fortalece con la resignación, con su fuerza les aumenta la gracia para que vean, con los ojos de la fe, el premio reservado a los que sufren por el nombre de Dios.

En el pasado, la oración hacía venir calamidades, aniquilaba los ejércitos enemigos, impedía la lluvia necesaria. Ahora, por el contrario, la oración del justo aparta la ira de Dios, vela en favor de los enemigos, suplica por los perseguidores. ¿Qué tiene de extraño que haga caer el agua del cielo, si pudo impetrar que de allí bajara fuego? La oración es lo único que tiene poder sobre Dios; pero Cristo no quiso que sirviera para operar mal alguno, sino que toda la eficacia que él le ha dado ha de servir para el bien.

Por esto, su finalidad es servir de sufragio a las almas de los difuntos, robustecer a los débiles, curar a los enfermos, liberar a los posesos, abrir las puertas de las cárceles, deshacer las ataduras de los inocentes. La oración sirve también para perdonar los pecados, para apartar las tentaciones, para hacer que cesen las persecuciones, para consolar a los abatidos, para deleitar a los magnánimos, para guiar a los peregrinos, para mitigar las tempestades, para impedir su actuación a los ladrones, para alimentar a los pobres, para llevar por buen camino a los ricos, para levantar a los caídos, para sostener a los que van a caer, para hacer que resistan los que están en pie.

Oran los mismos ángeles, ora toda la creación, oran los animales domésticos y los salvajes, y doblan las rodillas y, cuando salen de sus establos o guaridas, levantan la vista hacia el cielo y con la boca, a su manera, hacen vibrar el aire. También las aves, cuando despiertan, alzan el vuelo hacia el cielo y extienden las alas, en lugar de las manos, en forma de cruz y dicen algo que asemeja una oración.

¿Qué más podemos añadir acerca de la oración? El mismo Señor en persona oró; a él sea el honor y el poder por los siglos de los siglos.

miércoles, 23 de marzo de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Miércoles 3 de Cuaresma

Deuteronomio 4,1.5-9



REFLEXIÓN

Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os mando cumplir. Así viviréis y entraréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar

Ahora y siempre no hay pueblo sin una organización, asi sea mínima, que a su vez es su constitución, su identidad, su ethos.

Termina expresándose oral o por escrito en fórmulas preceptuales que exigen respeto y obediencia, y así aseguran cierta estabilidad y orden.

Así es viable vivir en alguna forma y con alguna calidad y de lo contrario morir, si se transgrede.

Sin embargo tal conveniencia no es evidente ni de consenso general, porque se dan periodos de inestabilidad y desorden.

Para unos tales crisis son manifestación de caos y para otros de crecimiento y ajuste.

Lo cierto es que trigo y cizaña crecen juntos y hay que discernir constantemente

La actitud y habilidad de escuchar abarca poner atención, entender el lenguaje, comprender el significado, y disponerse a poner en práctica y actuar.

Lo que queda fuera de este control humano es el logro o éxito absoluto de tal práctica.

La Palabra humana no asegura que se la escuche. Lo pueden decir los padres que se quedan hablando a los hijos que ni escuchan, ni siquiera oyen.

Lo pueden decir también los maestros cuyos discípulos están distraídos en otra cosa.

La Palabra del Señor es poderosa porque se hace escuchar a pesar de nuestra falta de atención y voluntad de escuchar.

Sin embargo Ella también lo hace y enseña a hacer en forma sutil, paciente ante la falta de atención y voluntad del escucha.

Solicita suavemente la fe de la adhesión y la obediencia, aguardando los tiempos para la maduración de la libertad humana, tan arisca y recelosa de cualquier sombra de imposición.

Porque hombres y mujeres aun creyentes, repudian que se les arranque la escucha con violencia.

El islamismo cobija una gran cantidad de creyentes en diversas partes del planeta. Hoy se encuentra en el foco por las actuaciones de sus miembros más radicalizados y fundamentalistas, porque se perciben provocados históricamente por el occidente, sus creencias y estilo de vida laico.

Algunos pensadores islámicos han llegado a expresar que esa violencia sectaria es constitutiva de todo el islam, porque nunca ha superado su perspectiva tribal y que temprano o tarde hacia la violencia se desliza.

Otros no están de acuerdo por los ejemplos de convivencia pacífica que muchos de los creyentes islámicos han practicado a lo largo de la historia.

En todo caso occidente, excepto en caso de legítima defensa de la vida, deberá intentar sin descanso el diálogo razonable si quiere dar testimonio de poseer una actitud más constructiva y positiva que la de la violencia.

para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar

Nos quejamos generación tras generación de las estructuras que hemos ido levantando a través de la historia y cómo no han conseguido del todo paz, amor y justicia.

Nos dolemos hasta el cansancio por esta incompetencia y hasta nos culpamos unos a otros, irreconciliada y fratricidamente.

No hemos hecho en forma permanente el sentido o la conciencia sobre la necesidad de escuchar la Palabra, sus mandatos, y ponerlos en práctica, para así entrar en la tierra y vivir con calidad.

A pesar de eso el Designio avanza y nosotros con él.

Moisés hace de voz de Yavé Dios. Un pueblo, un grupo escucha y acepta esa encarnación. Para ello el líder ha hecho méritos: luchado con persistencia, asumido riesgos, confrontado autoridades, renunciado a comodidades y seguridades. Pero aún así ha tenido que recibir la rebeldía de la gente impaciente, por el tiempo que toman ciertas medidas a su favor.

Ponedlos por obra, que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos

Se da la percepción de que los pueblos no aprecian la sabiduría judeocristiana, ni estiman el legado de Jesús.

Incluso entre cristianos, la lucha por la estructura y su cambio, como señal del Reino de Dios, semeja una especie de guerra política, con poco aprecio del servicio humilde que se ofrezca hacer por el corazón humano para propiciar su proceso de conversión.

La mentalidad de sospecha, de conspiración, de crítica, está en un nivel que hace muy difícil la transmisión de un mensaje transparente, viable.

El emotivismo que se exacerba con las injusticias no deja entrar el equilibrio y ponderación que puede aportar el razonamiento o lo dificulta mucho.

Es un tiempo de paciencia, para dar testimonio de servicio y no de poder.

El sueño bíblico de Israel era un paradigma de justicia y derecho para el débil. Un orden salvador por misericordia, que corregía la justicia injustamente aplicada.

Sigue siendo el paradigma de muchos israelitas, cristianos y otros que de lejos lo miran como referente.

Los cristianos creen en la cristalización de ese sueño en Jesús de Nazaret, paradigma de realización auténtica de la salvación por una justicia misericordiosa.

entraréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar

Mirar la tierra en la que te adentras como prometida por un líder que habla en nombre de su Dios, supone un acto de fe, una convicción religiosa, pero tiene un impacto político que todavía se deja sentir, y es fuente de guerras y derramamiento de sangre.

Pudo el Señor de la Paz, y dueño de la historia concebir un designio que significara muerte para muchos, cuando lo que prometió era tierra para tener vida?

Más bien de su parte siempre hemos oido a través de los enviados designios de paz y fraternidad. Los torcidos somos nosotros, que no atinamos a cumplirlos en su verdadero Espíritu.

Por eso requerimos una constante autocrítica de nuestra praxis, una verificación honesta de la distancia que se da entre lo que confesamos y lo que ejecutamos, y lo que queda en pie.

Es en esta reciprocidad de obediencia de fe en la que hacemos crisis y dañamos todo plan de paz

No terminamos por convertirnos a gran escala en un pueblo de Dios

¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros, siempre que lo invocamos? Y, ¿cuál es la gran nación, cuyos mandatos y decretos sean tan justos como toda esta ley que hoy os doy?

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. No sabemos lo que hacemos. Y como dijo Jesús en cruz, que nos perdonen porque no sabemos el daño que nos hacemos.

Los convertidos al evangelio son los mejores testigos de la bondad de lo que muchos asumimos y vivimos con mediocridad, porque su conversión es una muestra de que escucharon una Palabra mejor que los convenció más y la aprecian con todo su ser y corazón.

Tal sueño nos entrega un Dios y Señor cercano y justo, humanizado en Jesús de Nazareth.

La motivación de obediencia es el memorial de su intervención constante en la historia y en su escucha a nuestra invocación.

Cómo será en otros pueblos la vivencia de la cercanía de sus divinidades?

cuidado, guárdate muy bien de olvidar los sucesos que vieron tus ojos,

Por eso es tan importante el memorial que siempre presente ante nuestra conciencia su cercanía favorable.

Salmo responsorial: 147



REFLEXIÓN

con ninguna nación obró así, / ni les dio a conocer sus mandatos

El error ha sido entender nación o pueblo en un sentido étnico, cuando más bien la Palabra se ha dirigido a todos los pueblos-etnias, para formar un solo pueblo.

En tres mil o cinco mil años de civilización documentada no hemos alcanzado aún ese sentido único universal.

Incluso la globalización actual mediática, tecnológica y económica no logra armar el único corazón que se unifica en la escucha de la Palabra.

Cuando este don de la elección se convierte en motivo de triunfalismo y no de misión, Israel pervierte su sueño.

La Iglesia Católica también cayó en la tentación del triunfalismo y su humillación secular hasta el presente se puede tomar como intervención del Señor para que retome la misión original.

Mateo 5,17-19



REFLEXIÓN

No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas

No solo pudo haberlo dicho Jesús para que los que le seguían no fueran a malentender que los convocaba a la desobediencia y la anarquía, sino también para aquellos que temían les arrebataran sus apreciados valores tradicionales.

Dos temores o actitudes: que no seamos suficientemente radicales en el cambio, o que no seamos suficientemente arraigados e inmovilistas en la tradición.

no he venido a abolir, sino a dar plenitud

Después de Moisés necesitábamos a Jesús, quien nos aporta el don del Espíritu que consiste en sabiduría y discernimiento, para escuchar y cumplir a la perfección la Palabra: ley y profetas.

Y así no sólo entrar en la tierra prometida sino construir el reino del Señor que dure siempre.

Jesús, más que Moisés, conoce el Espíritu de la Tora, y puede ir más allá de sus interpretaciones para cumplir a fondo con el designio.

Puede suceder un poco como la ley reglamenta la constitución, y alguien propone una interpretación más perfecta que cumple a cabalidad la norma constitucional.

El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos

Sólo Jesús ha saltado y enseñado como quien observa más de cerca el precepto más pequeño.

Un ejemplo es su observancia del descanso del sábado que contrasta con la minuciosidad de su práctica entre algunos pasados y presentes.

quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos

Ordinariamente las vidas humanas tienen existencias pequeñas. Una ínfima minoría lleva un trayectoria grandiosa a los ojos de los hombres.

En lo pequeños se suele tejer lo grande a los ojos de Dios. En la fidelidad pequeña se elabora el martirio sin sangre, pero testimonio del amor de Dios.

Se trata por tanto de una grandeza destinada para los obedientes discernientes que saben perfeccionar la tradición en el cambio de hombres y mujeres, corazones y estructuras, definitivo y eficaz.

Mínimo y grande implican una radicalidad en el cumplimiento de la Torá que llega hasta el mínimo detalle. Rigorismo vs.laxitud?

Se buscaba tranquilizar a los judeocristianos, más ortodoxos que los gentiles convertidos a las comunidades seguidoras de Jesús, después de su muerte?

O Más bien, un llamado a ir detrás de Jesús en sus propuestas interpretativas de la Alianza, asumiendo que él es el maestro y Espíritu de la Ley.

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