sábado, 7 de mayo de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Sábado 3 de Pascua

Hechos 9,31-42



REFLEXIÓN

la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba construyendo y progresaba en la fidelidad al Señor, y se multiplicaba, animada por el Espíritu Santo

Es una descripción más bien esquemática, como si fuera un estribillo, para dar cuenta de un estado general en un espacio de tiempo y lugar.

Es como un oasis en medio de las dificultades, tribulaciones y persecuciones.

Cuál de los dos estados, el pacífico o el atribulado era el dominante en esos tiempos? Difícil de saber.

Pero nos enseña la actitud propia de lo creyentes reunidos en asamblea de elegidos por el Espíritu. Debemos confiar y vigilar para no sucumbir en las pruebas.

"Eneas, Jesucristo te da la salud; levántate y haz la cama."

Se trata de una asamblea de creyentes que perdura en el tiempo ofreciendo signos de la presencia salvífica de Jesucristo.

Sus llamados, sus elegidos están en función de su obra de salvación para los más.

Y nada, ni las tribulaciones deben acortar o reducir esa misión para todos, incluso para los perseguidores.

Lo vieron todos los vecinos de Lida y de Saron, y se convirtieron al Señor.

La mentalidad o modo de pensar que se trastoca en la conversión puede dejar una ideología de izquierda o derecha intacta, puede no afectar la postura conservadora o liberal, que en fin son etiquetas nuestras.

Lo que hace es cambiar el ser operante, el corazón, las decisiones que elicitan acciones vitales.

Los portentos o milagros, las obras admirables como signos tocan el corazón, lo circuncidan para que se hagan sensibles al paso del Señor y lo sigan.

Los signos pueden ser fuertes y arrebatadores, o sutiles como una caricia, pero como el maná, son para el momento, para incentivar a dar golpes de timón que enrumban la nave de la existencia, no para acumular como puntos o méritos de los cuales jactarse.

La conversión del corazón es una misión en contexto eclesial, un don a la comunidad, para el bien común.

"Tabita, levántate."

Entre los signos de la Pascua de Jesús está la revivificación como señal de la resurrección. Un volver a la salud y la vida, como una bendición que convierte y transforma para revestirse de una nueva vida totalmente otra.

Nuestros gestos de sanación, en el mundo de hoy, como señal de la presencia de Jesús vivo entre nosotros, son un mensaje para la salud y vida actuales, para prolongarlos.

Y también son preparación para asumir la vida nueva del Espíritu que nos está transformando para el Señor.

Salmo responsorial: 115



REFLEXIÓN

¿Cómo pagaré al Señor / todo el bien que me ha hecho?

Te ofreceré un sacrificio de alabanza, / invocando tu nombre, Señor

Aun en la desolación y la depresión puedo agradecer. Puedo adherirme a la acción de gracias por excelencia: la oblación de Jesús de Nazaret, perpetuada por su memorial.

Mucho le cuesta al Señor / la muerte de sus fieles

Nuestra muerte física es un desafío para la Pascua de vida de Jesús de Nazareth.

La fe en ella nos debería conducir a la esperanza de vida actual y futura. Ambas están vinculadas como el signo y su realización.

Juan 6,60-69



REFLEXIÓN

El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida

El evangelista plantea un conocimiento (gnosis) que requiere la transformación del creyente que arriba a tal conocimiento.

Deberá ser capaz de percibir realidades con ojos o sentidos diferentes, en otra calidad y nivel.

Aferrarse a la literalidad, a la materialidad no ayudará. La comprensión infundida por el Espíritu debe liberar ataduras cognitivas, actitudinales, culturales diríamos ahora.

Porque quien se da a conocer desde su dimensión de vida que no termina es un Misterio para nuestra limitada asimilación.

No es Misterio en el sentido de un claustro cerrado y prohibido, sino en el sentido del Arcano donde entramos si nos iniciamos, si nacemos de nuevo.Si nos descalzamos, como otrora la zarza ardiente.

Es una característica sobresaliente del hablar del Señor en su Palabra. No es posible maquillarla, porque rompe nuestras defensas lógicas y sicológicas. Su radicalidad sentida nos hace sentir vulnerables e impotentes para cumplirla. Nos hace sentir la dimensión de una vida nueva a la que accederemos por su misericordia.

Celebrar el memorial es vivir en la dimensión del Espíritu no de la carne, por la conversión del pan y vino en cuerpo y sangre de Jesús Resucitado.

El memorial eucarístico es la Palabra del Señor encarnada cada vez en palabras de los hombres, que se ofrecen como espíritu y vida.

Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: "Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede

Un sentido de la traición de Judas es emblemático del significado profundo de toda traición en el contexto de la mayor entrega, como la que narra el memorial: convertirse, ser del Padre, alimentarse y renovar fuerzas, agradecerle y alabarle, vivir el espíritu más allá de la carne es un DON no un automatismo resultante de ser y llamarse miembro.

muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él

Se trata del costo ineludible de la verdad: tiene sus adeptos y también sus detractores.

Hoy en día tomamos como señal positiva para el reino, lo positivo para el mundo, como si fuera una ecuación de igualdad. Es un error.

Jesús en su momento mantuvo la revelación del Misterio del Reino, a pesar del abandono por parte de algunos discípulos.

Ni rebajó, ni redujo el planteamiento y las exigencias del mensaje.

Su actitud no era la de un negociador, agente de lobby, tan valorado en nuestros días.

Desde antes de la pasión ya Jesús iba siendo abandonado por algunos seguidores. No era suficiente ser atendidos en sus necesidades sino que el Reino también comprendía la recepción y conversión del duro mensaje de Jesús.

Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna

Su actitud era la de fidelidad a la Palabra de su Padre, que él encarnaba, fuera o no popular.

sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios

La confesión de Pedro que conocimos en los sinópticos es profundizada en la recensión joanea. Pero sigue siendo una fraseología que en lenguaje hebreo no logra la trascendencia última.

Un santo consagrado era también cualquier enviado, profeta, sacerdote o rey.

El sentido de la comunidad en el tiempo y en las culturas irá aportando el peso específico que le asignamos hoy al unigénito, en Jesús de Nazaret.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1522900289749196800?s=20&t=A7-0noRKVqdz6ENhOMjEZg

DOCTORES DE LA IGLESIA

 


San Cirilo de Alejandría Sobre el evangelio de San Juan 4,2

«Por todos muero, dice el Señor, para vivificarlos a todos y redimir con mi carne la carne de todos. En mi muerte morirá la muerte y conmigo resucitará la naturaleza humana de la postración en que había caído. «Con esta finalidad me he hecho semejante a vosotros y he querido nacer de la descendencia de Abrahán para asemejarme en todo a mis hermanos». San Pablo, al comprender esto, dijo: Los hijos de una misma familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también él; así, muriendo, aniquiló al tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo. Si Cristo no se hubiera entregado por nosotros a la muerte, él solo por la redención de todos, nunca hubiera podido ser destituido el que tenía el dominio de la muerte, ni hubiera sido posible destruir la muerte, pues él es el único que está por encima de todos. Por ello se aplica a Cristo aquello que se dice en un lugar del libro de los salmos, donde Cristo aparece ofreciéndose por nosotros a Dios Padre: Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y en cambio me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo dije: «Aquí estoy».

REFLEXIÓN

Jesús logra, muriendo y resucitando por el Espíritu del Padre, abatir la muerte como última palabra, voluntad, señorío frente a la vida plena de Dios, que desde siempre estuvo disponible para ser compartida con toda la creación, eminencialmente con los humanos, estén donde estén. Así Jesús es la última palabra y definitiva a favor de la vida desde, en y con Dios, comunidad trinitaria. Mientras esta solución en Jesús nos se hubo dado, la familia de Dios no estuvo completa ni perfecta.

viernes, 6 de mayo de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Viernes 3 de Pascua

Hechos 9,1-20



REFLEXIÓN

Saulo seguía echando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor

En el camino de oposición al designio del Señor que pasa por el Reino de Dios, realizado en el misterio pascual de Jesús de Nazareth, se encuentra gente convencida de su buena fe y del servicio a la causa de Dios que han emprendido.

Por eso tiene sentido la oración de Jesús y luego de Esteban su seguidor: no le tengas en cuenta ese pecado. No saben lo que están haciendo. Porque su ímpetu debía estar mejor encaminado.

autorizándolo a traerse presos a Jerusalén a todos los que seguían el nuevo camino, hombres y mujeres

La complicidad de Pablo con la persecución de la comunidad era absoluta y radical. Él pasaría por un extremista o fundamentalista, que apela a la fuerza para retener a los que creen distinto a la ortodoxia.

Una comunidad como la nuestra en pos de Jesús de Nazareth viviente, nunca debió hacerse cómplice de ninguna persecución, de las que se han desarrollado a lo largo de la historia posterior.

Ha sido de los peores testimonios de adhesión a la fe cristiana, y ha debido producir y multiplicar el rechazo, la denuncia y el escándalo para la fe en el Designio del Padre en su hijo.

Así el peligro y la acechanza para los seguidores de Jesús está servida.

Ayer y hoy, quien emprenda el itinerario del nuevo camino será acechado, acosado, atacado en alguna forma, con el fin de que abandone el seguimiento.

una luz celeste lo envolvió con su resplandor

Cuando la verdad salvífica se abre paso en nuestra comprensión y captamos nuestro error y pecado, junto a un deseo de enmienda y reparación, volviendo sobre nuestros malos pasos, entonces estamos bajo el efecto de la luz que proviene de los cielos.

Los signos son extremadamente simples: luz y voz. La intervención del Señor a favor de los miembros de su cuerpo, el cuidado que tiene de él, se va dando en forma eficaz y no necesariamente portentosa. A veces son detalles que ni llaman la atención, pero entorpecen y neutralizan los planes contra el Reino y la bienaventuranza de los pobres.

Porque son éstos los que tienen la sensibilidad suficiente para sentir esa intervención favorable, dado que en su vida suelen confesar no tener otra gloria sino el favor del Señor.

"¿Quién eres, Señor?"

"Soy Jesús, a quien tú persigues

“Persigues mi pueblo”. Este encuentro es como el de Moisés con la zarza, en el que se revela una identidad y una misión.

Conocer al Señor en el aproximado perseguido, afligido, atribulado, excluído, oprimido, vulnerable, herido, es un don del mismo Señor. Su gracia y no un cálculo sociológico, aunque éste nos colabore como ciencia a la fe.

Porque este conocer implica conversión y misión. No se contenta únicamente con informarse.

Es un conocer desde las entrañas, desde lo profundo, donde somos agitados y movidos por el Espíritu de Jesús viviente.

Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada; así que lo llevaron de la mano y lo introdujeron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver y sin comer ni beber

La conversión de Pablo consiste en partir desde las víctimas, llegando a ser vulnerable como lo eran ellas.

Está orando, y ha visto a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista."

Pablo como Jesús ora para que su fe se abra a los caminos concretos del designio del Señor.

Ananías respondió:
«Señor, he oído a muchos hablar del daño que ese hombre ha hecho en Jerusalén a los que creen en ti; y ha venido con poderes de los sumos sacerdotes, para arrestar a todos los que invocan tu nombre».

Entre otras cosas en este nuevo camino Pablo tendrá problemas de credibilidad para las comunidades, pero también para sus antiguos correligionarios.

Una situación de desquiciamiento, una purga de las alianzas humanas y su poder. La naciente fe en Jesús deberá crecer en él para impulsarlo.

«Vete, porque éste es para mí un instrumento elegido para anunciar mi nombre a todas las naciones, a sus gobernantes, y al pueblo de Israel. Yo le daré a conocer cuánto tendrá que padecer por causa de mi nombre

Lo que menos puede entusiasmar, en una misión de la existencia congruente con Jesucristo, es el padecimiento.

Pero es un colateral que viene con la misión, por existir en profundidad para el reino. Es la cruz de Jesús, y es el sello de aprobación del Padre, como elegidos para su designio.

En el conjunto de la multiforme intervención del Señor a favor de sus santos se da una misión para el perseguidor convertido. Un bien para todos.

El perseguidor Saulo experimentará en carne propia el daño que hacía a otros. Una empatía existencial lograda como don del Señor para bien de la comunidad.

el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y te llenes de Espíritu Santo

Se levantó, y lo bautizaron

le volvieron las fuerzas

Como a Pablo las fuerzas nos vienen por la tríada Espíritu, bautismo y comida de acción de gracias. Es el alimento del camino.

se puso a predicar en las sinagogas, afirmando que Jesús es el Hijo de Dios

El encuentro, que se pudo tomar como la ruina de su carrera de maestro en Israel, sirvió para convertirlo en servidor de Jesús y pasar a vivir para proclamarlo.

Salmo responsorial: 116



REFLEXIÓN

Grande es su amor por nosotros

La fe esperanza y amor vivos son los que impulsan a reconocer el gran amor de Dios más allá de nuestro padecer por el reino.

Toda vida corriente en la medida que es evangélica, afán por el reino, conlleva una misión del Padre al mundo, para su conversión.

Cuando el Señor nos muestra su intervención, nuestra fe es llamada a confesar su misericordia. Su gloria y prestigio radica en nuestra confesión y reconocimiento.

Juan 6,52-59



REFLEXIÓN

"¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?"

Por el enfoque puramente material significaría un absurdo canibalismo. 

También, si el sentido es la debilidad de la carne, que hoy existe y mañana no.

El ser corriente y común de Jesús lo despojaba del glamour y el espectáculo de una divinidad histriónica.

Dios hace su revelación en Jesús para ver profundo en lo pequeño y despreciable.

Es una conversión de la visión y los valores por aquellos a los que se dirige preferencialmente.

El evangelista pone énfasis en la carne de Jesús, probablemente porque entre sus lectores cundía un discurso diferente que hacía daño a la fe recibida: Jesús tomado como una figura de semidios o un demiurgo.

Así la carne que en un contexto de mentalidad judía hace alusión a la limitación, debilidad y mortalidad humana es afirmada de Jesús de Nazareth como su sello de autenticidad.

Este verdadero ser humano es nuestro mesías.

El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré el último día.

Comer a Jesús además de hacerlo eucarísticamente es algo más: comerlo, asimilarlo, nutrirse de él en cuanta realidad lo haga presente y lo transmita.

El creyente es un ser abierto al mundo y a la realidad, para comer a Jesús dondequiera, y así vivir para siempre.

Las fuerzas que se recobran en el servicio a la misión muestran el vigor de la vida nueva que late en nosotros. Se trata de un efecto pascual.

El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí

Cohabitación, convivencia con y en la tríada de vida eterna: Pade, Hijo, Espíritu.

el que come este pan vivirá para siempre

Su palabra y su memorial.

 

Como el Padre que me envió posee la vida y yo vivo por él, así también, el que me coma vivirá por mí

Al comer a Jesús cotidiano en el sentido extensivo, y no privativo de lo sacramental y ritual, vivimos dentro del círculo íntimo de Jesús y su Padre. Ingresamos en una comunidad viva y de vida para siempre.

Los signos de los tiempos nos inducen a una práctica sacramental de la eucaristía que tome en cuenta el registro contextual de la sociedad en la que discurrimos.

El sacramento sin compromiso con el entorno puede convertirse en devoción intimista e idolátrica.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1522562654157651969?s=20&t=xuQupQH6Ly6WCkEgG1fh1A

DOCTORES DE LA IGLESIA

 


Viernes III semana del Tiempo Pascual

San Efrén Sermón sobre nuestro Señor 3-4.9

 Nuestro Señor fue conculcado por la muerte, pero él, a su vez, conculcó la muerte, pasando por ella como si fuera un camino. Se sometió a la muerte y la soportó deliberadamente para acabar con la obstinada muerte. En efecto, nuestro Señor salió cargado con su cruz, como deseaba la muerte; pero desde la cruz gritó, llamando a los muertos a la resurrección, en contra de lo que la muerte deseaba. La muerte le mató gracias al cuerpo que tenía; pero él, con las mismas armas, triunfó sobre la muerte. La divinidad se ocultó bajo los velos de la humanidad; sólo así pudo acercarse a la muerte, y la muerte le mató, pero él, a su vez, acabó con la muerte. La muerte, en efecto, destruyó la vida natural, pero luego fue destruida, a su vez, por la vida sobrenatural. La muerte, en efecto, no hubiera podido devorarle si él no hubiera tenido un cuerpo, ni el infierno hubiera podido tragarle si él no hubiera estado revestido de carne; por ello quiso el Señor descender al seno de una virgen para poder ser arrebatado en su ser carnal hasta el reino de la muerte. Así, una vez que hubo asumido el cuerpo, penetró en el reino de la muerte, destruyó sus riquezas y desbarató sus tesoros. Porque la muerte llegó hasta Eva, la madre de todos los vivientes. Eva era la viña, pero la muerte abrió una brecha en su cerco, valiéndose de las mismas manos de Eva; y Eva gustó el fruto de la muerte, por lo cual la que era madre de todos los vivientes se convirtió en fuente de muerte para todos ellos. Pero luego apareció María, la nueva vid que reemplaza a la antigua; en ella habitó Cristo, la nueva Vida. La muerte, según su costumbre, fue en busca de su alimento y no advirtió que, en el fruto mortal, estaba escondida la Vida, destructora de la muerte; por ello mordió sin temor el fruto, pero entonces liberó a la vida, y a muchos juntamente con ella.

REFLEXIÓN

Una alegoría, que implica una lectura de fe, desentraña una idea tradicional muy apreciada: Eva la madre de los vivientes, muerde el fruto que le da el tentador, y abre la puerta al morir de todos. María, madre del Viviente, da un cuerpo, que muerde la muerte pero da paso a la vida para todos. Se impone la astucia del Creador, con una estrategia semejante al Tentador.

El admirable hijo del carpintero llevó su cruz a las moradas de la muerte, que todo lo devoraban, y condujo así a todo el género humano a la mansión de la vida. Y la humanidad entera, que a causa de un árbol había sido precipitada en el abismo inferior, por otro árbol, el de la cruz, alcanzó la mansión de la vida. En el árbol, pues, en que había sido injertado un esqueje de muerte amarga, se injertó luego otro de vida feliz, para que confesemos que Cristo es Señor de toda la creación.

REFLEXIÓN

Otra alegoría en forma parecida establece una feliz comparación con el árbol donde el tentador injertó la muerte, y donde Jesús, por la cruz, la vida. Y así, en esta forma de leer, alumbrados por fe, revocamos en cada ser de la creación la muerte, y contemplamos la vida nueva emergente por Jesús Resucitado.

¡A ti la gloria, a ti que con tu cruz elevaste como un puente sobre la misma muerte, para que las almas pudieran pasar por él desde la región de la muerte a la región de la vida! ¡A ti la gloria, a ti que asumiste un cuerpo mortal e hiciste de él fuente de vida para todos los mortales! Tú vives para siempre; los que te dieron muerte se comportaron como los agricultores: enterraron la vida en el sepulcro, como el grano de trigo se entierra en el surco, para que luego brotara y resucitara llevando consigo a otros muchos. Venid, hagamos de nuestro amor una ofrenda grande y universal; elevemos cánticos y oraciones en honor de aquel que, en la cruz, se ofreció a Dios como holocausto para enriquecernos a todos.

REFLEXIÓN

Jesús inicia el camino y el caminar desde la muerte, que sepultada, germina la vida nueva.

jueves, 5 de mayo de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Jueves 3 de Pascua

Hechos 8,26-40



REFLEXIÓN

el ángel del Señor le dijo a Felipe

Hemos de reconocer que el mundo al que pertenecemos y con cuyas categorías juzgamos de las cosas y las personas, no concibe una relación con Dios de tanta familiaridad con la divinidad y sus enviados, como la que se expresa en la comunicación de dos vecinos o conocidos.

No sentimos esa proximidad y contundencia de la presencia sobrenatural, sino que más bien nos vemos lejanos, distantes, teniendo que emplear un esfuerzo adicional para hacer espacio a la presencia del Señor.

Incluso hasta dudamos sobre nuestra subjetividad y los autoengaños e ilusiones que nos podamos hacer pensando que quizás fingimos esa familiaridad.

No la tenemos fácil en este mundo positivista que descarta el misterio de la fe por principio, como una amenaza contra la lógica y la razón.

Saber qué ángel dice qué, es una preocupación de todos los que quieren tomar decisiones positivas, atinadas, buenas.

Las estrategias para definirlas con claridad son variadas. No se escapa el horóscopo, las cartas, los impulsos, las mociones en la oración, los encuentros, la biblia y muchas más.

Todas deben ser leídas o atendidas con cierta credulidad, religiosidad o fe.

Y la necesidad de tomar buenas decisiones tiene que ver con muchas coyunturas de la existencia donde se vive la tiniebla de la infelicidad, o el claroscuro de la incertidumbre.

Uno de los métodos más acreditados en la Iglesia por sus frutos es el del discernimiento de ángeles o espíritus de los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola.

En sus dos series de reglas, de primera y segunda semana, se debe mostrar un esfuerzo de oración, examen, penitencia, tiempo y purificación de las afectos desordenados.

Nada ni nadie se excluye del proceso, pero debe someterse a una criba que tiene su propio ritmo hasta que emerja con claridad la mejor decisión posible, la que produzca los mejores frutos.

Se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope

La visita del ángel a Felipe tiene el objetivo de todos los encuentros que se dan en las Escrituras judeocristianas: una misión de Dios para salvar, redimir y expandir el reino del Señor.

Se sigue abriendo espacio a la diversidad: etnias, condiciones humanas varias. El reino de Dios abraza todo, porque todo es creado por su amor.

era un eunuco

Alguien que cuidaba la cámara nupcial, o era castrado, o no se casaba y dormía sin pareja.

Parece que implica sin relaciones sexuales, libremente o forzado.

Es el camino aceptable para el homosexual en la enseñanza del catecismo católico. Se le acepta por y para que no tenga relaciones sexuales homosexuales. Debe ser por tanto abstinente.

Tanto para los heterosexuales y homosexuales, la abstinencia voluntaria por un ideal religioso, es una realidad que se ve con suspicacia en el mundo moderno, para quien la creencia dominante es que la abstinencia sexual está por encima de las fuerzas humanas, e incluso no es conveniente por reprimir valores humanos importantes.

La propuesta católica también está en el contexto de una sexualidad orientada, más que nada a la genitalidad que cae con frecuencia en el desenfreno.

Para todos, sobre todo jóvenes, se propone que en vez del uso del preservativo en las relaciones sexuales, se orienten a la abstinencia hasta el matrimonio.

Tendrá algo que ver la tendencia actual al sexo sin matrimonio, en la decadencia del mismo?

La abstinencia sexual es muy atacada porque se ve como cercenamiento de derechos de expresión sexual-genital en el ámbito de la libertad personal e individual.

Una duda surge-por otro lado- porque parece posible una conducta madura y responsable en la práctica sexual sin tener que esperar al matrimonio. Éste no es garantía de una prácica sexual madura.

"¿Entiendes lo que estás leyendo?" Contestó: "¿Y cómo voy a entenderlo, si nadie me guía?"

La guía para entender es el Espíritu Santo en palabra humana.

La misma hoy es diversa y plural. Incluso la palabra del magisterio eclesial está bajo sitio en base a errores objetivamente dañinos.

Sin embargo el ataque introduce otras causas y motivos no confesados, lo que parece más bien un oportunismo para la rebeldía, la desobediencia y una autonomía individual arbitraria y egoísta.

El eunuco le preguntó a Felipe: "Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?"

Un carisma de la Palabra es poner preguntas en nuestro corazón que inician la apertura a una clave o sentido de la vida, del mundo, de la existencia, del gozo y del sufrimiento.

le anunció el Evangelio de Jesús

El don del Padre consiste en la aceptación y recepción del Señor Jesús como buena nueva de la propia vida, y de la creación.

Cuando captamos por caminos diferentes esa realidad sobre Jesús como buena nueva, la alegría se hace parte de nuestro sentido de vida, para nosotros y para otros. Es un aporte de Cristo,nuestra pascua.

Felipe hizo lo que los cristianos del momento sabían: anunciar a Jesús de Nazaret como clave de las Escrituras y de todo.

El eunuco no volvió a verlo, y siguió su viaje lleno de alegría.

El gozo es la señal de la decisión acertada según el Espíritu.

Salmo responsorial: 65



REFLEXIÓN

porque él nos ha devuelto la vida

os contaré lo que ha hecho conmigo

Muchas veces se tiene miedo de dar el testimonio de alabanza por el cambio en la vida que representó la conversión.

El miedo se refiere a que no se pueda mantener el nuevo rumbo.

Pero también el miedo es a manifestar el compromiso en público, donde se hace radical la entrega.

Porque los demás pueden demandarme el cumplimiento de mi conversión.

Es un sentido sobre las personas que se comprometen con voto en público.

no dejó que tropezaran nuestros pies

Es la alabanza que pronunciamos cuando conocemos que la decisión fue acertada y nos libramos por su mano.

Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica / ni me retiró su favor

Este es el testimonio de Jesús ante todos, su total transparencia. Porque la resurrección convalida lo que Jesús pedía y confiaba en recibir. Por lo tanto su Dios es creíble.

Juan 6,44-51



REFLEXIÓN

Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí

Aprende(mazon): es sacar conclusiones de hechos de experiencia. No sólo escuchar la Palabra sino vivirla en la existencia. Reflexionar y sacar provecho.

La experiencia de vivir es parte del proceso de escuchar la Palabra del Padre.

el que cree tiene vida eterna.

Se aprende que por fe la existencia no es la única forma de vivir sino que en ella se teje otra para siempre.

éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.

Si los creyentes aportamos al mundo una solución de raíz, como es la superación de la muerte, porque vivimos de un pan que bajó del cielo, entonces estamos en la obligación de mostrarlo. Ya no debemos vivir una vida orientada a la muerte.

Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.

El pan eucarístico es un medio y signo para una vivencia y asimilación más completa de la carne-pan-palabra de Jesús en la existencia. Por eso el énfasis de Juan no está en el ritual del memorial, sino el lavatorio de los pies, que muestran una existencia dedicada al servicio, como los sirvientes esclavos.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1522174703057653761?s=20&t=7VxZCMbQwlk5hXp0lsglLw

BEATO CARLO

  
Del Tratado de san Ireneo, obispo, Contra las herejías
                         (Libro 5, 2, 2-3: SC 153, 30-38)


LA EUCARISTÍA, PRENDA DE LA RESURRECCIÓN


Si no fuese verdad que nuestra carne es salvada, tampoco lo sería que el Señor nos redimió con su sangre, ni que el cáliz eucarístico es comunión de su sangre y el pan que partimos es comunión de su cuerpo. La sangre, en efecto, procede de las venas y de la carne y de todo lo demás que pertenece a la condición real del hombre, condición que el Verbo de Dios asumió en toda su realidad para redimirnos con su sangre, como afirma el Apóstol: Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

Y, porque somos sus miembros, nos sirven de alimento los bienes de la creación; pero él, que es quien nos da estos bienes creados, haciendo salir el sol y haciendo llover según le place, afirmó que aquel cáliz, fruto de la creación, era su sangre, con la cual da nuevo vigor a nuestra sangre, y aseveró que aquel pan, fruto también de la creación, era su cuerpo, con el cual da vigor a nuestro cuerpo.

Por tanto, si el cáliz y el pan, cuando sobre ellos se pronuncian las palabras sacramentales, se convierten en la sangre y el cuerpo eucarísticos del Señor, con los cuales nuestra parte corporal recibe un nuevo incremento y consistencia, ¿cómo podrá negarse que la carne es capaz de recibir el don de Dios, que es la vida eterna, si es alimentada con la sangre y el cuerpo de Cristo, del cual es miembro?

Cuando el Apóstol dice en su carta a los Efesios: Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos, no se refiere a alguna clase de hombre espiritual e invisible -ya que un espíritu no tiene carne ni huesos-, sino al hombre tal cual es en su realidad concreta, que consta de carne, nervios y huesos, que es alimentado con el cáliz de la sangre de Cristo, y que recibe vigor de aquel pan que es el cuerpo de Cristo.

Y del mismo modo que la rama de la vid plantada en tierra da fruto a su tiempo, y el grano de trigo caído en tierra y disuelto sale después multiplicado por el Espíritu de Dios que todo lo abarca y lo mantiene unido, y luego el hombre, con su habilidad, los transforma para su uso, y al recibir las palabras consecratorias se convierten en el alimento eucarístico del cuerpo y sangre de Cristo; del mismo modo nuestros cuerpos, alimentados con la eucaristía, después de ser sepultados y disueltos bajo tierra, resucitarán a su tiempo, por la resurrección que les otorgará aquel que es el Verbo de Dios, para gloria de Dios Padre, que rodea de inmortalidad a este cuerpo mortal y da gratuitamente la incorrupción a este cuerpo corruptible, ya que la fuerza de Dios se muestra perfecta en la debilidad

miércoles, 4 de mayo de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Miércoles 3 de Pascua

Hechos 8,1b-8



REFLEXIÓN

Aquel día, se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén; todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y Samaría

La pregunta que surge sobre la presencia o no de los judeocristianos en la destrucción de Jerusalén del año 70 d.C., puede tener aquí cierta respuesta: la mayoría de los cristianos habían sido perseguidos por la Sinagoga desde la muerte de Jesús, antes de ese aplastamiento por parte de Roma.

La persecución instó a la comunidad cristiana a buscar refugio en otra parte para seguir viviendo y proclamando el evangelio. El Señor abrió nuevos horizontes a sus elegidos.

Así para el creyente la persecución puede ser una forma de manifestar la voluntad de cambio de rumbo para la comunidad.

Una voluntad que interviene en medio de las causalidades y contingencias del mundo.

Hoy siguen habiendo persecuciones, incluso mediáticas, las cuales asumidas con fe y humildad nos iluminan y revelan otras oportunidades para el crecimiento del Reino.

Por más que haga, y lo vemos en la historia, el anti-reino no hace sino dar oportunidades para que el evangelio sea anunciado.

Saulo se ensañaba con la Iglesia; penetraba en las casas y arrastraba a la cárcel a hombres y mujeres

Gente bien intencionada puede verse arrastrada por sus prejuicios y apasionamientos a cometer atropellos contra inocentes, sin la posibilidad de una investigación ecuánime o un juicio justo.

En momentos de gran carga emotiva negativa, permanecer como una voz sensata y ecuánime es como una candidatura al martirio. Y no todos son íntegros y valientes.

Pero incluso grandes perseguidores y maltratadores de la comunidad de hermanos cristianos, pueden ser tocados por el Espíritu del Señor.

Así cobra importancia la oración que la comunidad realiza por su perseguidores, no para que los elimine, sino para que alcancen la verdad salvífica y se conviertan.

los prófugos iban difundiendo el Evangelio

Porque la buena nueva es la pasión que mueve y aporta bienestar a la propia existencia, y cómo no comunicar lo que nos hace tanto bien?

Cuando experimentamos la alegría y el gozo no la podemos reprimir sino que nos urge compartirla.

Pero los caminos de la evangelización son misteriosos y se tejen con sangre y dolor, camino a la cruz, como el propio maestro y siervo Jesús.

La eficacia del evangelio tiene un camino trazado por el designio: que la semilla caiga en tierra y muera para renacer y dar fruto.

Ese es el sentido de la Pascua que los creyentes de Jesús de Nazareth crucificado y resucitado celebramos y compartimos en esta temporada.

de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban

Primero Esteban y luego Felipe, se van sucediendo quienes muestran el reino y su dinámica de salvación en medio de todos, como un testimonio del acompañamiento permanente del Señor Resucitado.

Salmo responsorial: 65



REFLEXIÓN

Decid a Dios: "¡Qué terribles son tus obras!"

En esas obras no podemos sino reconocer el paso del Señor, porque nos dejan abismados.

La fe viva en contacto con la vida corriente permite la visión de la intervención del Señor Jesús, llevando adelante el designio del Padre.

Desde esa visión realidades comunes cobran una perspectiva terrible en el sentido de asombrosas que inducen a reverencia, a reconocimiento de la presencia misteriosa del Señor.

Esta visión brota como una lógica novedosa, que se aparta del común, sin necesariamente declararse absurda.

Transformó el mar en tierra firme

Es el paradigma, el concepto primario y elemental que abrió nuestra mente a construir nuevos significados congruentes con la experiencia básica de salvación y a culminar la misma en la gesta de Jesús de Nazareth.

Juan 6,35-40



REFLEXIÓN

me habéis visto y no creéis

Porque no se trata de ver para creer. Se trata de ver y creer. Ver y creer más allá de lo que se ve. Saltar de lo visto a lo creído. La fe no se encadena servilmete a lo visto, sino que toma pie para su propia visión desde la visto. Ese tránsito, como el de la resurrección de la muerte, es posible con la asistencia del Espíritu.

La pastoral comete frecuentemente el error de la suposición forzada. Porque somos bautizados, porque estamos en mayoría de cristianos, porque culturalmente recibimos información y formación que nos ha enseñado a ver en cierta forma, asumimos específicamente la visión de fe. Sin respetar la exigencia de un compromiso de fe libre, específico, actual en presencia de la realidad vista. Porque para muchos esa realidad vista y creer no actúa como una ecuación. Es más, no debe actuar como tal.

Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio,

sino que lo resucite en el último día.

El último día, en lenguaje profético es cuando el Señor ejerza su juicio, y este puede ser en cualquier momento.

En lenguaje apocalíptico es cuando Él cierre la historia y haga un juicio final.

Pero Jesús nos ha revelado la consigna para ese juicio: que no se pierda nada.

No debemos ni podemos esperar el juicio de Dios como quien puede perderse, sino que todo seremos ganadores.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1521812516187385856?s=20&t=2twWX5hHODaFQNNGY3q_oQ

BEATO CARLO



 Del Tratado de Tertuliano, presbítero, Sobre la prescripción de los herejes
(Cap. 20, 1-9; 21, 3; 22, 8-10: CCL 1, 201-204)
 

LA PREDICACIÓN APOSTÓLICA

 

Cristo Jesús, nuestro Señor, durante su vida terrena, iba enseñando por sí mismo quién era él, qué había sido desde siempre, cuál era el designio del Padre que él realizaba en el mundo, cuál ha de ser la conducta del hombre para que sea conforme a este mismo designio; y lo enseñaba unas veces abiertamente ante el pueblo, otras aparte a sus discípulos, principalmente a los doce que había elegido para que estuvieran junto a él, y a los que había destinado como maestros de las naciones.

 

Y así, después de la defección de uno de ellos, cuando estaba para volver al Padre, después de su resurrección, mandó a los otros once que fueran por el mundo a adoctrinar a los hombres y bautizarlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 

Los apóstoles -palabra que significa «enviados»-, después de haber elegido a Matías, echándolo a suertes, para sustituir a Judas y completar así el número de doce (apoyados para esto en la autoridad de una profecía contenida en un salmo de David), y después de haber obtenido la fuerza del Espíritu Santo para hablar y realizar milagros, como lo había prometido el Señor, dieron primero en Judea testimonio de la fe en Jesucristo e instituyeron allí Iglesias, después fueron por el mundo para proclamar a las naciones la misma doctrina y la misma fe.

 

De modo semejante, continuaron fundando Iglesias en cada población, de manera que las demás Iglesias fundadas posteriormente, para ser verdaderas Iglesias, tomaron y siguen tomando de aquellas primeras Iglesias el retoño de su fe y la semilla de su doctrina. Por esto también aquellas Iglesias son consideradas apostólicas, en cuanto que son descendientes de las Iglesias apostólicas.

 

Es norma general que toda cosa debe ser referida a su origen. Y, por esto, toda la multitud de Iglesias son una con aquella primera Iglesia fundada por los apóstoles, de la que proceden todas las otras. En este sentido son todas primeras y todas apostólicas, en cuanto que todas juntas forman una sola. De esta unidad son prueba la comunión y la paz que reinan entre ellas, así como su mutua fraternidad y hospitalidad. Todo lo cual no tiene otra razón de ser que su unidad en una misma tradición apostólica.

 

El único medio seguro de saber qué es lo que predicaron los apóstoles, es decir, qué es lo que Cristo les reveló, es el recurso a las Iglesias fundadas por los mismos apóstoles, las que ellos adoctrinaron de viva voz y, más tarde, por carta.

 

El Señor había dicho en cierta ocasión: Tendría aún muchas cosas que deciros, pero no estáis ahora en disposición de entenderlas; pero añadió a continuación: Cuando venga el Espíritu de verdad, os conducirá a la verdad completa; con estas palabras demostraba que nada habían de ignorar, ya que les prometía que el Espíritu de verdad les daría el conocimiento de la verdad completa. Y esta promesa la cumplió, ya que sabemos por los Hechos de los apóstoles que el Espíritu Santo bajó efectivamente sobre ellos