sábado, 17 de febrero de 2024

PALABRA COMENTADA

PALABRA COMENTADA

 

Sábado después de Ceniza

Isaías 58,9b-14



REFLEXIÓN

Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía

La zona de desarrollo próximo ha sido establecida por la Palabra de este oráculo, en el contexto de los exilados en Babilonia.

No obstante el tenor consolador en general de este profeta, se plantean exigencias de conversión para ver tiempos mejores.

Se exige una solidaridad con el necesitado de tiempo completo, no esporádica. Porque hasta que un hambriento sacie su hambre ha de invertirse mucho más esfuerzo que dar un mendrugo, sin menospreciar tampoco este gesto.

Se exige por tanto una mayor radicalidad en la entrega solidaria.

Por otro lado hemos de llegar a aceptar que no son condiciones para cumplir satisfactoriamente al cien por ciento. Porque la indigencia, por una u otra razón, no cesa.

Sin el Dios de las causas imposibles será muy difícil remontar la cuesta.

Este es el designio del Señor. Su programa de convivencia, Koinonia. Es el camino de la recreación. Es remontar la historia de iniquidad y transformarla en amor justiciero al estilo del Siervo. 

Por eso el Siervo Jesús es hallado como la clave: su estilo concreto vivencial del Padre y existencial de servicio es la clave. 

La comunidad eclesial hace sus gestos, continúa gestando y gesticulando, animada con el Espíritu del Señor Jesús, este designio en medio del mundo.

Desde esta trinchera en la que nos hemos ubicado, por error y acierto, por nuestra poca sabiduría, seguimos urgidos para mantener en el horizonte de la vivencia y en el curso de la existencia, el designio en clave del Siervo y como miembro de la comunidad convocada. 

Acontecimientos que van sucediendo nos halan hacia áreas más abiertas a ese designio y menos domésticas y privadas. 

Quizás al final que se acerca debamos preguntarnos: qué, cómo y cuanto hice por el designio en el mundo que me tocó existir?

manantial de aguas cuya vena nunca engaña

Un mundo como el nuestro, tan obsesionado por las aguas renovables, requiere un símbolo fuerte como el que nos presenta la profecía. El mundo no contaminado es también el fruto de una transformación de la iniquidad por el amor justiciero en clave del Siervo Jesús. Cuando la comunidad eclesial inicial etiquetó a Jesús como Siervo, se debió a una fe que reconocía e identificaba a Jesús como el transformador de la existencia para todos. 

E hicieron todo lo que estaba a su alcance por participar de su Espíritu y transmitirlo.

Si la transformación anhelada se realiza definitivamente en continuidad de lo conocido o zarpando a lo nuevo desconocido, no lo sabemos en definitiva, porque la Palabra da pistas en ambos sentidos. 

Podríamos decir que lo conocido ayuda a proyectar lo desconocido, con reservas.

La reserva escatológica.

reconstruirás viejas ruinas, levantarás sobre cimientos de antaño; te llamarán reparador de brechas, restaurador de casas en ruinas.  

Nos habla de cómo a Él le interesan nuestros  proyectos porque podremos reconstruir, restaurar, volver a levantar.

Es una dimensión ausente en el agnóstico o en el ateo: la de un ser amoroso al que le importamos y le importa que lo busquemos en sí y su prestigio.

de buscar tu interés, de tratar tus asuntos

La Palabra comunica un Señor que busca relación desinteresada, o más bien interesada en Él, su honra, su gloria.

Porque la santidad no está en el tiempo ni en el espacio por sí mismos sino en alejarse del propio amor, querer, e interés para alabar, glorificar y amar al Señor, dueño de todo.

Salmo responsorial: 85



REFLEXIÓN

salva a tu siervo, que confía en ti

Esta experiencia tiene tres marchas o fuerzas. Dos hacia delante, una hacia atrás.

La fuerza solicitada en base a la confianza depositada en el Señor, ha de irse ganando por la profundidad de la entrega a Él en su voluntad, en su proyecto y designio. 

También ha de irse ganando en el desprendimiento de lo que estorba en esa dirección, de los apegos a las realidades que no son el Señor ni su designio.

También es posible retractarse o pausarse y echar para atrás en la entrega, provisionalmente o definitivamente. 

Su tolerancia y acompañamiento compasivo en nuestras marchas es su compromiso, para que no se pierda la oveja, siquiera una, nunca.

soy un pobre desamparado

De riquezas, de amores, de seguridad, que aún no se resuelve a confiar del todo, porque seguimos teniendo miedo.

Señor, escucha mi oración, / atiende a la voz de mi súplica

Más que nada aquella oración en la que buscamos fortalecer nuestra confianza en las fuerzas que el Señor nos aporta para realizar una solidaridad más radical.

Lucas 5,27-32



REFLEXIÓN

Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos

No lo vio arrepentido ya, sino en el ejercicio de su iniquidad: esquilmando a los paisanos, arrancando sus magros recursos, sin asco ni piedad. No era en ese momento alguien para canonizar.

El ver de Jesús de Nazaret no se detiene ante el que obra mal, sino que es capaz de hacer brotar un cambio de vida, de ese caos. El renueva el mundo corrupto o corruptible en sus agentes de opresión, incluso.

Un mensaje posible en la insistencia de Jesús de operar cambios en los actores de iniquidad y volverlos a sí, es mostrar el poderío sobre el mal y la estructura de dominación que oprime y aleja del Señor.

Es una forma de plastificar la eficacia del Reino de Dios, con un avance imparable, y derrochando amor por los enemigos del designio del Señor.

La mirada de Jesús va más allá de la etiqueta que clasifica al publicano en su odioso oficio de recaudar impuestos, de hacer presente al imperio, que oprime a este pueblo sometido hace ya mucho tiempo.

Hay un potencial de cambio a otro nivel en este publicano. Hay que darle la oportunidad. Eso hizo Ignacio con Francisco: le propuso un designio que retara su ambición a otro nivel

Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió

Pudo no hacerlo, y quedarse sentado sin escuchar la invitación. Es una forma de dramatizar la construcción del Reino, enfocando también el poder humano de decir sí o no.

Sería tan inmediato ese proceso de dejarlo todo para seguimiento, como nos hace sentir el relato? Probablemente no, al menos tal como lo vivenciamos en nuestra existencia. 

Es más, nos levantamos para seguir al Siervo Jesús y regresamos por nuestras antiguas posesiones. Somos ambivalencia pura a pesar de nuestros buenos deseos. La radicalidad en la entrega no es lo común, sino en pocos. El común hacemos un lento aprendizaje. Y debemos tener como asistencia del Espíritu no dejar dormir el proceso del todo.

"¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?"

Porque la maledicencia sobre el Reino recurre a las circunstancias maliciosamente y temerariamente interpretadas. Es el juicio del mundo que condena según las apariencias.

Los otros eran pecadores, otros etiquetados como lumpen contaminante. Cómo despertar el potencial de la escoria? El potencial para el seguimiento?.

"No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan."

Tampoco sirve de mucho a un enfermo dejar de cumplir el tratamiento, aunque se declare necesitado de médico.

Son realidades inter relacionadas: declararse enfermo, acudir al médico, seguir el tratamiento.

Porque si el tratamiento consiste en una solidaridad dedicada al necesitado, pero lo llevamos con poco compromiso, cuándo dejaremos de estar enfermos?

Según esto, los criticones, por ser justos o considerarse así, debían estar en lo mismo: sanando enfermos y perdonando pecadores. Pero más bien los han ubicado en un gheto, discriminando y condenando.

El justo en el reino que se construye es un pecador perdonado, que no olvida sus raíces y cómo llegó la salvación a su existencia.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1629430011932360705?s=20+

https://x.com/motivaciondehoy/status/1758822744098062506?s=20

COMPARTIR LA PALABRA

Isaías 58,9b-14

Salmo responsorial: 85

Lucas 5,27-32

DOCTORES DE LA IGLESIA

DOCTORES DE LA IGLESIA

El pàrroco se asombraba y admiraba a Carlo en su constante visita al Santísimo

Del Tratado de san Ireneo, obispo, Contra las herejías

(Libro 4. 13--14, 1: SC 100,534-540)

 

NUESTRA AMISTAD CON DIOS

 

Nuestro Señor, aquel que es la Palabra de Dios, primero nos ganó como siervos de Dios, mas para liberarnos después, tal como dice a sus discípulos: Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; os he llamado amigos, porque todo cuanto me ha comunicado el Padre os lo he dado a conocer. Y la amistad divina es causa de inmortalidad para todos los que entran en ella.

 Así, pues, en el principio Dios plasmó a Adán, no porque tuviese necesidad del hombre, sino para tener en quien depositar sus beneficios. Pues no sólo antes de la creación de Adán, sino antes de toda creación, el que es la Palabra glorificaba a su Padre, permaneciendo en él, y él, a su vez, era glorificado por el Padre, como afirma él mismo: Glorifícame tú, Padre, con la gloria que tenía junto a ti antes que el mundo existiese.

 Y si nos mandó seguirlo no es porque necesite de nuestros servicios, sino para que nosotros alcancemos así la salvación. Seguir al Salvador, en efecto, es beneficiarse de la salvación, y seguir a la Luz es recibir la luz. Pues los que están en la luz no son los que iluminan a la luz, sino que la luz los ilumina y esclarece a ellos, ya que ellos nada le añaden, sino que son ellos los que se benefician de la luz.

 Del mismo modo, el servir a Dios nada le añade a Dios, ni tiene Dios necesidad alguna de nuestra sumisión; es él, por el contrario, quien da la vida, la incorrupción y la gloria eterna a los que lo siguen y sirven, beneficiándolos por el hecho de seguirlo y servirlo, sin recibir de ellos beneficio alguno, ya que es en sí mismo rico, perfecto, sin que nada le falte.

La razón, pues, por la que Dios desea que los hombres lo sirvan es su bondad y misericordia, por las que quiere beneficiar a los que perseveran en su servicio, pues, si Dios no necesita de nadie, el hombre, en cambio, necesita de la comunión con Dios.

 En esto consiste la gloria del hombre, en perseverar y permanecer en el servicio de Dios. Por esto el Señor decía a sus discípulos: No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, queriendo indicar que no eran ellos los que lo glorificaban al seguirlo, sino que, siguiendo al Hijo de Dios, él los glorificaba a ellos. Por esto añade: Quiero que ellos estén conmigo allí donde yo esté, para que contemplen mi gloria.

REFLEXIÒN

La pica en Flandes que supondrìa precisar Gloria de Dios como Gloria del hombre, no reside en meritocracia antropològica, sino en sentido salvifico, porque gozar de la Gloria de Dios como sentido salvìfico conviene al ser humano y no aporta ni un àpice de ganancia a  Dios ya glorificado.Hay una jactancia ilusa y hasta demonìaca en esa precisiòn.

viernes, 16 de febrero de 2024

PALABRA COMENTADA

PALABRA COMENTADA

 

Viernes después de Ceniza

Isaías 58,1-9ª



REFLEXIÓN

denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados.

Gobernantes y gobernados tienen sus propios pecados y la Palabra hecha voz los denuncia a todos, sin excepción.

Pueblo y Casa de Jacob pueden referirse al grueso de la población y a sus gobernantes. Las denuncias que actualmente escuchamos, y son de temas objetivamente importantes y con señalamientos enérgicos, se centran exclusivamente en los gobernantes. Como si la dinámica de corrupción pudiera afectarse con uno de los extremos, cuando la complicidad es de todos: mandantes y mandados.

Es como ausencia de autocrítica de la sociedad, y de los denunciantes que pertenecen a la misma, con lo que se levantan suspicacias sobre su sinceridad.

La denuncia bíblica se muestra más libre, imparcial e independiente a favor de los más débiles y vulnerables, que son los afectados, y perjudicados siempre por la corrupción.

El efecto sobre los que nada pueden muestra la malicia de la iniquidad. Los siempre aplastados, siguen siendo los más aplastados.

Consultan mi oráculo a diario, muestran deseo de conocer mi camino, como un pueblo que practicara la justicia y no abandonase el mandato de Dios. Me piden sentencias justas, desean tener cerca a Dios

Aparentemente, por el protocolo que emplean, parecen, pero no son. Solo simulan querer conocer al Señor.

Quizás sociedades seculares menos pródigas en expresiones de fervor y menos confesionales en sus leyes y prácticas, sean más justas y equitativas.

Somos de una simulación sutil, acudiendo al Señor para vivir la ficción de una conversión que no se resuelve en hechos tangibles. Nuestra hipocresía no es superficial sino constitutiva, esquizofrénica.

Mirad: el día de ayuno buscáis vuestro interés y apremiáis a vuestros servidores; mirad: ayunáis entre riñas y disputas, dando puñetazos sin piedad

Es preferible enfocarse primero en la conducta justa con los hermanos, pero todos, aun fuera de nuestro círculo acostumbrado de carne y sangre, pensamiento y cultura.

No que los ritos y los símbolos no tengan valor. Son necesarios, más por nosotros que por el Señor, quien no vive de ellos.

Nos recuerdan y traen la memoria la importancia de mantenernos leales en la conducta a la confesión expresada para que no se convierta en palabra vana.

Hoy vemos como una sed ardiente por la congruencia. Una desesperación por encontrar rectitud, que se expresa en tonos acusatorios y en burlas de lo sagrado y respetable.

No nos gusta porque parece injusta y mentirosa en algunos casos, pero la podemos tomar en cuenta como señales que llaman renovadamente a la conversión que se muestra en la congruencia vivida.

¿Es ése el ayuno que el Señor desea, para el día en que el hombre se mortifica?, mover la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor?

Lo mismo se puede decir, transfiriendo el mensaje a la práctica externa y sin congruencia, de los sacramentos, repetidos incesantemente.

En la primera corintios Pablo reprende las eucaristías prostituidas por la comilona y la borrachera, y por la discriminación de los que menos tienen. 

Es como un eco de estas expresiones de ayuno y penitencia que se desarrollan en medio de escándalos y peleas. 

Las cosas buenas, los medios aptos pueden ser pervertidos durante su ejecución. 

Como nos alerta Ignacio de Loyola sobre el proceso del pensamiento que de bueno puede parar en menos bueno y en francamente malo.

Abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo, y no cerrarte a tu propia carne.

Desde la observación de los fenómenos sociales de masas actuales, se puede sentir que avanza una tendencia clamorosa a la queja, denuncia y señalamiento de situaciones de opresión e injusticia.

Los cepos que creamos y mantenemos con nuestra iniquidad activa y omisión pasiva

romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana

Le damos tantas vueltas en consultas y estudios. Las reuniones de alto, medio y bajo nivel para hacer acuerdos no cesan. Multiplicamos las declaraciones, cuyo costo en séquito, viajes, alojamiento y esplendor resulta una paradoja.

Pero no brilla nuestra luz, porque actuamos individual y colectivamente como segundos binarios: damos algo pero nos reservamos más. Manipulamos.

Parece claro. Por qué no aprenderemos.? Por qué una revolución, si bien logra alguna mejorías, encalla en un programa similar de opresión? A qué se debe que las víctimas, ya en el poder, se conviertan en verdugos?

Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: "Aquí estoy.""

Para algunos efectos, en esperanza por ahora.

Salmo responsorial: 50



REFLEXIÓN

Misericordia, Dios mío, por tu bondad

Porque no atinamos a salir de este laberinto de complicidad en el que nos hallamos pertrechados.

Pensar que tal situación deviene hasta en patologías de salud mental, porque cómo negar que trastornos de todo tipo tienen en su raíz la insuficiencia en asumir la propia responsabilidad frente a la realidad que nos circunda.

por tu inmensa compasión borra mi culpa

Purifica mi intención, nuestra intención. Ayúdanos a lograr el bien integral.

limpia mi pecado.

Aspirar a ser limpios en tal forma que ya no seamos más verdugos, ni nos transformemos en ellos.

Pues yo reconozco mi culpa

Reconozco que mi intención todavía no es pura

tengo siempre presente mi pecado

Esta forma mía de rehuir el compromiso del reino. Soy un evasor permanente en potencia y en acto.

un corazón quebrantado y humillado, / tú no lo desprecias

Quebrantamiento y humillación, por voluntad propia o venida de otras circunstancias, son verdaderas torturas para el Ego y sus ínfulas, para la conciencia de clase y sus proyectos, para la dominancia prepotente ubicada en los círculos de poder más altos y refinados, así como en las voluntades de poder individuales, que pasan por ser una inocente superación y realización, quizá a costa de otros más débiles.

Mateo 9,14-15



REFLEXIÓN

¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?"

Con todo y la predicación de Juan, sus discípulos no habían quebrado con el liderazgo de Moisés, que era el oficial. Lo de Jesús era muy novedoso y movía el piso de las antiguas creencias.

pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos?

Uno de los recursos de Ignacio en los ejercicios para disponerse a salir de la desolación, como ausencia del novio, es el ayuno y la mortificación.

No es que se active algún automatismo, de manera que si se ayuna desaparece la desolación. Sino que ayunar y hacer penitencia nos elevan el sentido del compromiso de la conciencia por un cambio de actitud, que puede impedir la presencia del novio.

Porque novio, como presencia del Espíritu de Jesús entre nosotros, está ofrecido en la fidelidad del Señor y su Palabra.

Somos nosotros los que lo perdemos de vista con frecuencia, y nos confundimos.

Vivir a plenitud el reino es vivir la actualidad de un festín de bodas, con el novio incluido. 

Por lo tanto, hemos de trabajar con mayor intensidad para mantenernos en esa presencia y de tanto en tanto ayunar para recobrarla.

Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán.

Sin embargo el novio no se ha ido del todo. Permanece su Espíritu. Nuestro ayuno no es de duelo, sino la memoria de la pobreza, como forma de solidaridad.

Es el señor Jesús resucitado un novio llevado? Nos pone en situación de ayuno? O más bien es el proceso de ir resucitando con Él, porque nos encontramos vivencialmente con momentos de separación y momentos de cercanía? 

Entonces el ayuno nuestro después de que Jesús fue resucitado no tiene el mismo sentido de luto, porque el vive para siempre y nosotros estamos llamados a hacerlo con Él. 

Es más, no debe haber ayuno. Si acaso un llamado a la reflexión y profundización del proceso de muerte y resurrección en nuestras vidas.

Somos bautizados que vamos haciendo una existencia de muerte y resurrección en Jesús, y nuestro ayuno forma parte de esa dinámica de transformación para la nueva vida.

El ayuno que nos pide la tradición eclesial nos recuerda siempre que el hombre viejo no ha muerto, en todo caso agoniza. A pesar de los triunfalismos progresistas.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1629084154016014343?s=20

https://x.com/motivaciondehoy/status/1758449158623477969?s=20

COMPARTIR LA PALABRA

Isaías 58,1-9a

Salmo responsorial: 50

Mateo 9,14-15

DOCTORES DE LA IGLESIA

DOCTORES DE LA IGLESIA

 


San Juan Crisóstomo Homilía VI, suplm.

El sumo bien está en la plegaria y en el diálogo con Dios, porque equivale a una íntima unión con Dios: y así como los ojos del cuerpo se iluminan cuando contemplan la luz, así también el alma dirigida hacia Dios se ilumina con su inefable luz. Una plegaria, por supuesto, que no sea de rutina, sino hecha de corazón; que no esté limitada a un tiempo concreto o a unas horas determinadas, sino que se prolongue día y noche sin interrupción. Conviene, en efecto, que elevemos la mente a Dios no sólo cuando nos dedicamos expresamente a la oración, sino también cuando atendemos a otras ocupaciones, como el cuidado de los pobres o las útiles tareas de la munificencia, en todas las cuales debemos mezclar el anhelo y el recuerdo de Dios, de tal manera que todas nuestras obras, como si Lecturas espirituales de la Iglesia estuvieran condimentadas con la sal del amor de Dios, se conviertan en un  alimento dulcísimo para el Señor. Pero sólo podremos disfrutar perpetuamente de la abundancia que de Dios brota, si le dedicamos mucho tiempo

REFLEXIÓN

La oración como la respiración debe ser abundante para que se convierta en una atmósfera más que en una rutina, en un entorno más que un rito o un procedimiento. Pero no se llega a esto sin dedicación consciente, generosa, ejercitada, examinada en sus diversos espíritus, porque de ella emergen decisiones que generan consecuencias. Éstas requieren muchas veces fortaleza para mantenerse responsables y libres.

jueves, 15 de febrero de 2024

PALABRA COMENTADA

PALABRA COMENTADA

 

Jueves después de Ceniza

Deuteronomio 30,15-20



REFLEXIÓN

Moisés habló al pueblo

Si comparamos a Moisés, en la responsabilidad que las tradiciones de la Torá le asignan sobre el pueblo, con el liderazgo de Jesús, hay una diferencia de tipo político. 

Jesús es más carismático, emergente, menos institucional. 

El tiempo de Mosisés en el cargo es de al menos una generación, y el de Jesús puede que no pase de un año y medio. 

El pueblo con Moisés tiene cierta cohesión y convive durante ese tiempo, y alcanza a organizarse. 

Con Jesús no hay organización, solamente en ciernes con un grupo más íntimo, a quien instruye.

Sin embargo, con todo y el peso del líder Moisés, los cercanos a Jesús lo colocan por encima.

Se puede decir que con la predicación de Juan Bautista sobreviene una ruptura con el liderazgo indiscutible de Moisés. 

Él ve en Jesús una cercanía a Yhwh mayor que la que se le reservaba tradicionalmente a Moisés. 

Con Juan B. Jesús es ungido como un Hijo predilecto, cuando se abren los cielos y una voz lo declara.

Este mensaje blasfemo y revolucionario, era una verdadera bomba para el establecimiento conformado por Sumos Sacerdotes, ancianos y escribas saduceos y fariseos. 

Predicarlo y confesarlo representaba un peligro para los apóstoles y discípulos. Ni los propios discípulos de Juan B. se atrevieron o entendieron el alcance de la ruptura de su maestro.

Sin embargo hay lecturas modernas Jesuológicas o Jesuánicas que minimizan y reducen el impacto de esta revelación, y degradan la trascendencia de la identidad de Jesús en su tiempo. 

En este proceso de reflexión de la palabra se va vivenciando con mayor énfasis el conocimiento de Jesús el Señor, como la clave de los acontecimientos de la existencia, en su matriz de crucifixión, muerte y resurrección.

Si obedeces los mandatos del Señor, tu Dios, que yo te promulgo hoy, amando al Señor, tu Dios, siguiendo sus caminos, guardando sus preceptos, mandatos y decretos, vivirás y crecerás

Lo fundamental: es un asunto de amor al Señor, de acción de gracias. Es el núcleo de esta transacción por encima del cálculo y del temor.

Por experiencia de vida, quienes se aman crecen, se enriquecen, se unen, ascienden a una calidad de vida superior.

No se enseña a amar, se contempla para alcanzar amor. Quien contempla mira y admira y se entrega.

La Palabra nos brinda así la clave de la antropología según el Señor: estamos hechos para amar y la libertad tiene un lugar eminencial para hacernos posible amar.

Entre las criaturas la libertad nos distingue. En la relación con el Señor y en la fraternidad, sin amor de ágape no se darán las condiciones de realización.

si tu corazón se aparta y no obedeces, si te dejas arrastrar y te prosternas dando culto a dioses extranjeros

Cuando nos devolvemos del extravío y del error, lo primero que se mueve y conmueve es el corazón, por cuyo apartamiento comenzó todo.

En los ejercicios ignacianos se nos inicia en el camino de la custodia del corazón ante las afecciones desordenadas. 

Las malas hierbas hay que identificarlas desde pequeñas.

Tanto examen, recomendado al final de la oración y en ciertos momentos del día, son para empatizar con el pulso del corazón y consultar sus inclinaciones y tendencias. 

Así trabajamos para que en algún momento no nos arrastre la afición desordenada que ha tomado fuerza en nuestra vulnerabilidad.

La tentación arrastra, si la dejamos. El corazón, donde la libertad cuece sus decisiones, es un campo de batalla, donde se suceden la persuasión y seducción.

La estrategia de la persuasión son las razones y los afectos, mostrar lo razonable que nos afecta. La seducción mueve pasiones. 

Sin embargo esta simplicidad se convierte en complejidad, cuando la razón es acompañada por pasión, porque ésta es vulnerable a la persuasión, no menos que a la seducción.

Hay que entrar entonces en la profundidad de la pasión para detectar su signo.

Es lo que las reglas de discernimiento de Ignacio de Loyola en los Ejercicios Espirituales nos enseñan para la segunda semana, cuando el mensaje evangélico de Jesús de Nazaret nos entusiasma y apasiona. 

En ese movimiento se puede colar el Seductor mal espíritu para un fin contrario al razonable.

Este proceso de decantamiento hacia el fin de la seducción puede tomar mucho tiempo de sutileza.

Elige la vida, y viviréis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, pegándote a él, pues él es tu vida

Para elegir el amor que es vida esta donada nuestra libertad. Cuando la libertad no está vinculada al amor se trastoca en una pesada tiranía bajo la cual, si somos honestos, gemimos.

Se trata de un seguimiento de vida. Esa vida reviste una calidad distinta, un sentido diferente al mundano.

Solo que a través de esa clave, Jesús, vivenciamos en la existencia, que no se da un automatismo entre seguimiento y bendición con bienes temporales y materiales. 

Porque la presencia del sufrimiento se planta como un enigma de misterio, que desafía ese automatismo y lo hace parecer una ecuación ingenua. 

Aunque la ingenuidad es letal, porque muchos podemos naufragar la fe cuando cruzamos ese enigma mientras podemos alcanzar alguna luz y consuelo.

Salmo responsorial: 1



REFLEXIÓN

Dichoso el hombre

Para que no tomemos esta declaración como publicidad engañosa, hemos de profundizar en el sentido de la dicha del justo, quien no está exento de la persecución por la justicia. 

Si no vivenciamos esta realidad corremos el riesgo de encallar la existencia de seguimiento de Jesús, el Justo.

Entonces el acusador tomará ventaja de nuestra perplejidad, como si no hubiéramos sido avisados, evangelizados por el kerygma de crucifixión, muerte y resurrección.

ni se sienta en la reunión de los cínicos

Es una época de cinismo generalizado, tanto en las viejas como en las nuevas generaciones. quizás cuando también lo fuimos y aun somos.

Así, no hay nada significante, ni noble y que valga la pena. Todo es sospechoso, incluso descalificable, como corrupto, imperfecto, malicioso, hipócrita, y no confiable.

El pozo de la desesperanza.

Ahora que la autoridad de la tradición está en entredicho, porque la revisión ideológica impone el descrédito de todo ejercicio de autoridad: padres, maestros, gobierno y demás, se aprecia la impiedad y el cinismo como virtud, porque se supone que desenmascara el poder injusto y opresor. 

Por tanto el hombre y mujer que se empeña en seguir la ley del Señor lo tienen difícil.

Será como un árbol / plantado al borde de la acequia: / da fruto en su sazón / y no se marchitan sus hojas; / y cuanto emprende tiene buen fin.

En esa condición esta bendición se logra con sufrimiento: el sufrimiento del justo del cual nos da testimonio también la Palabra.

No así los impíos, no así; / serán paja que arrebata el viento

Incluso es posible que no veamos la derrota de nuestros enemigos, porque ya no los tendremos. 

Jesús nos anima a perdonarlos, y así ya no existirán más.

Lucas 9,22-25



REFLEXIÓN

El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día

Este evangelio en particular con frecuencia utiliza el “tener que” que no significa un destino impersonal y fatal, sino un amoroso designio paterno.

Por eso hay una luz al final del túnel, cuando se menciona la resurrección como última palabra de este designio.

Ese padecimiento es la consecuencia de una lucha a favor del reino. No hay quien se sume a la intención del reino de Dios, que no sufra las consecuencias del anti-reino.

Como dice Teilhard se transforma la materia y en ella el hombre con su espíritu también, a través de las pasividades de disminución.

Aunque no muramos de martirio sangriento vivir el evangelio nos cuesta padecer con esperanza de resurrección.

Porque Jesús de Nazaret debió su sufrimiento a personas que no aceptaban la tradición a la que era fiel: la de su Padre. 

En muchas confrontaciones Jesús alegaba interpretar con mayor fidelidad al autor de la Alianza: el Señor.

Lo anunció varias veces. Tres veces es muchas veces. 

Los previno como colocando luces que se verían cuando la noche fuera tiniebla cerrada. 

Esas luces serían, además de iluminaciones para la comprensión del enigma, fortaleza para el ánimo. 

Se haría realidad en su seguimiento la dicha de la bienaventuranza sobre la persecución. Una dicha, un coraje y una fortaleza que venía de dentro, y no se confunde con la jactancia, ni la prepotencia, ni con ningún visaje triunfalista.

cargue con su cruz cada día

La custodia del corazón frente a las aficiones desordenadas no es un asunto meramente individual y de propiedad privada e íntima.

Afecta nuestra red relacional y por ende nuestra responsabilidad social.

Es la lucha contra la seducción aun en la búsqueda de lo mejor.

Más que una mortificación corporal debemos enfocarnos en la negación de la evidencia que nos presenta el acusador insistentemente, cuando sufrimos por alguna causa. 

Su plan de batalla es impedir el seguimiento de Jesús, que implica afrontar la iniquidad y la injusticia, con amor profundo y creyente.

Quiere desanimar para que no sigamos confesando: Yo sé de quién me he fiado. 

En Jesús comprendemos que se trata de la confesión del amor del Padre por encima de todo.

el que pierda su vida por mi causa la salvará

Esto es heroico cuando se trata de ir en contra de la mentalidad dominante.

Gastarse por un reino de justicia que no significa una igualdad matemática, que también puede fabricar la injusticia.

¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?

Porque el mundo y lo mundano tienen un dispositivo de autodestrucción, un programa de corrupción, seductor pero letal. 

Tanto que en algún tiempo y todavía ahora, provoca la huida de ciertas personas para darle más espacio al evangelio de vida. 

No se puede sobrevivir en la vida del Señor sin algún grado de odio al mundo apasionado por la seducción.

Esto le repitió Ignacio de Loyola a Francisco de Javier, cuando éste en su colmo de juventud y éxito, planificaba un futuro brillante.

Ignacio vertió vinagre, sin asco, en la conciencia infatuada de Francisco, afectando la lógica triunfalista y presumiblemente exitosa de su discurso.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1628722356687339520?s=20

https://x.com/motivaciondehoy/status/1758087694339448901?s=20

COMPARTIR LA PALABRA

Deuteronomio 30,15-20

Salmo responsorial: 1

Lucas 9,22-25