sábado, 29 de enero de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Sábado 3 de tiempo ordinario

2Samuel 12,1-7a.10-17



REFLEXIÓN

cogió la cordera del pobre y convidó a su huésped.

Es una parábola, una comparación, un símil. Un relato aparentemente inocente que lleva una historia, que dramatiza la vida corriente.

Un rico hace valer su prepotencia para arrebatar un bien económico afectivamente valioso para un pobre:la corderilla.

El arte del narrador que es Natán, voz del Señor en esta coyuntura, consiste en sensibilizar al escucha, porque se trata de un tercero. Así las defensas del ego son sorprendidas por debajo o por detrás.

Antes de autojustificarse el oyente, David en este caso, se ha identificado con la víctima: el pobre y su corderilla.

David se puso furioso contra aquel hombre

Somos nítidos en nuestro juicio condenatorio cuando se trata de otro. Casi no reparamos en ningún atenuante.

Natán dijo a David: "¡Eres tú!

Es lo valioso del inductor de la parábola, de la voz del Señor en ella: que el responsable asuma su responsabilidad sin excusas.

por haberme despreciado

La desobediencia al mandato de Dios contra el adulterio-idolatría, es un irrespeto contra los valores de su dominio que es el universo. Porque no somos dueños, sino colaboradores, en todo caso con-dueños. Obrar contra la voluntad del Señor es afectar la relación con El y contra nosotros porque somos socios.

Pudo parecer inocente o de poca monta el capricho que se diò David con Betsabé, máxime en una cultura de varias mujeres para un hombre, como aún existe hoy. Pero se tratò de la mujer del prójimo. Se perjudicò al pròjimo Urìas. Se le traicionò.

Aparece el lazo màs profundo que une el mandato del Señor en su dominio, con nuestra infracción, relativamente grave según nuestro criterio cultural: se trata de un daño al prójimo, se ha producido una víctima inocente.

Hoy nos disculpamos frente al pecado y quebrantamiento de algún mandato del Señor cuando nos convencemos que no hemos dañado a nadie. Eso creemos. Cuando profundizamos en la dinámica y proceso de la desobediencia siempre aparece una vìctima, entre la que nos contamos nosotros tambièn.

Pretendemos que nuestros criterios ético morales sean los que use el Señor en su juicio, irrespetando su alteridad, libertad, y violando su carácter irreductible a un antropomorfismo.

Una paradoja de nuestro tiempo, porque evitamos mitificar a Dios con nuestros antropomorfismos pero caemos en una antropomorfizaciòn e idolización de nuestros criterios egocéntricos.

Tú lo hiciste a escondidas, yo lo haré ante todo Israel, en pleno día

No es que sobrevenga un castigo sino que entre las consecuencias del pecado está el desorden que afecta todas las relaciones. En cierta forma se nos complica la vida.

¡He pecado contra el Señor!"

Ojalá los episodios pecaminosos de nuestra existencia culminaran en una confesiòn semejante, que es el reconocimiento de la propia responsabilidad, y el inicio de la sanaciòn por el perdòn del Señor.

"El Señor ha perdonado tu pecado”

Cuando se valora existencialmente el pecado y el dolor de haberlo actuado se convierte en arrepentimiento del corazón, el cual nunca es una alharaca ni algarabía, se aprecia confesarlo a quien pueda perdonar: una víctima, un confesor.

Salmo responsorial: 50



REFLEXIÓN

renuévame por dentro con espíritu firme

afiánzame con espíritu generoso

Solo un Espìritu creador renueva una firmeza y un amor generoso, que deben salir de lo profundo.

Marcos 4,35-41



REFLEXIÓN

Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua.

Con la tesis del calentamiento global y los seismos manifestados en mayor intensidad, este pasaje podría llamarnos la atención de modo más pertinente.

NO relacionamos en la fe culta los acontecimientos catastróficos con la voluntad de Dios, porque nos repugna un Señor que hace sufrir a sus criaturas con la rebeldía de la naturaleza.

Pero esta rebeldía está plasmada por Pablo en Romanos, como muestra sobre la opresión que sufre la creación por la vanidad de los hombres.

Aun así el evangelio nos da cuenta de Jesús como intercesor de los humanos ante la naturaleza.

A cambio de qué? De un mayor sentido del reino y su justicia.

"Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?"

Porque se despierta muestra que sí le importa. Que no es su voluntad esa tragedia.

Él les dijo: "¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?"

Como David cuya fe en el Señor le ayudó a la conversión de su pecado.

La fe es un proceso que nos libera de miedos y cobardías

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2Samuel 12,1-7a.10-17

Salmo responsorial: 50

Marcos 4,35-41

BEATO CARLO

EL BEATO CARLO POR SU FE OBTUVO LA ACEPTACIÓN GOZOSA DE SU MUERTE 

De la Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, del Concilio Vaticano segundo
(Núms. 18. 22)

 

EL MISTERIO DE LA MUERTE

 

El enigma de la condición humana alcanza su vértice en presencia de la muerte. El hombre no sólo es torturado por el dolor y la progresiva disolución de su cuerpo, sino también, y mucho más, por el temor de un definitivo aniquilamiento. El ser humano piensa muy certeramente cuando, guiado por un instinto de su corazón, detesta y rechaza la hipótesis de una total ruina y de una definitiva desaparición de su personalidad. La semilla de eternidad que lleva en sí, al ser irreductible a la sola materia, se subleva contra la muerte. Todos los esfuerzos de la técnica moderna, por muy útiles que sean, no logran acallar esta ansiedad del hombre: pues la prolongación de una longevidad biológica no puede satisfacer esa hambre de vida ulterior que, inevitablemente, lleva enraizada en su corazón.

 

Mientras toda imaginación fracasa ante la muerte, la Iglesia, adoctrinada por la divina revelación, afirma que el hombre ha sido creado por Dios para un destino feliz que sobrepasa las fronteras de la mísera vida terrestre. Y la fe cristiana enseña que la misma muerte corporal, de la que el ser humano estaría libre si no hubiera cometido el pecado, será vencida cuando el omnipotente y misericordioso Salvador restituya al hombre la salvación perdida por su culpa. Dios llamó y llama al hombre para que, en la perpetua comunión de la incorruptible vida divina, se adhiera a él con toda la plenitud de su ser. Y esta victoria la consiguió Cristo resucitando a la vida y liberando al hombre de la muerte con su propia muerte. La fe, por consiguiente, apoyada en sólidas razones, está en condiciones de dar a todo hombre reflexivo la respuesta al angustioso interrogante sobre su porvenir; y al mismo tiempo le ofrece la posibilidad de una comunión en Cristo con los seres queridos, arrebatados por la muerte, confiriendo la esperanza de que ellos han alcanzado ya en Dios la vida verdadera.

 

Ciertamente urgen al cristiano la necesidad y el deber de luchar contra el mal, a través de muchas tribulaciones, y de sufrir la muerte; pero, asociado al misterio pascual y configurado con la muerte de Cristo, podrá ir al encuentro de la resurrección robustecido por la esperanza.

 

Todo esto es válido no sólo para los que creen en Cristo, sino para todos los hombres de buena voluntad, en cuyo corazón obra la gracia de un modo invisible;

 

puesto que Cristo murió por todos y una sola es la vocación última de todos los hombres, es decir, la vocación divina, debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, de un modo que sólo Dios conoce, se asocien a su misterio pascual.

 

Éste es el gran misterio del hombre, que, para los creyentes, está iluminado por la revelación cristiana. Por consiguiente, en Cristo y por Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte, que, fuera de su Evangelio, nos aplasta. Cristo resucitó, venciendo a la muerte con su muerte, y nos dio la vida, de modo que, siendo hijos de Dios en el Hijo, podamos clamar en el Espíritu: ¡Padre!

viernes, 28 de enero de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Viernes 3 de tiempo ordinario

Año Par

2Samuel 11,1-4a.5-10a.13-17



REFLEXIÓN

y desde la azotea vio a una mujer bañándose, una mujer muy bella.

mandó a preguntar

le dijeron: esposa de Urías

mandó a unos para que se la trajesen

quedó encinta

Cuando llegó Urías, David le preguntó por Joab, el ejército y la guerra.

Luego le dijo: "Anda a casa a lavarte los pies

Pero Urías durmió a la puerta del palacio, con los guardias de su señor; no fue a su casa.

"Pon a Urías en primera línea, donde sea más recia la lucha, y retiraos dejándolo solo, para que lo hieran y muera."

y hubo bajas en el ejército entre los oficiales de David; murió también Urías, el hitita.

La Palabra, como la espada o daga de dos filos, hiere por todos los lados, porque interpela, busca una respuesta responsable, justa, una conversión al amor que corresponda al amor que nos dió primero.

En la secuencia presentada arriba del relato de David, se enfatiza una progresión del egoísmo, hasta plasmarse en la injusticia del crimen.

La Palabra nos presenta la tentación o la prueba como un proceso que puede y debe ser detenido en algún punto, para que no pase a mayores injusticias.

David el rey, hombre encumbrado, con poder, dio rienda suelta a su deseo sexual, a su encubrimiento de la preñez, para terminar fraguando y decidiendo desde lo alto de su trono, el crimen de su fiel guerrero. Pagó con traición la dedicación con su vida de Urías.

Desde el primer pecado que se presenta en Génesis la Palabra nos enseña para nuestra conversión, el asedio que nos hacemos por nuestras debilidades y decisiones injustas, que no solo nos afectan sino a otros, trayendo infelicidad, amargura, tristeza.

No hay ser humano que esté blindado contra este mecanismo o dinámica que entorpece y erosiona la propia felicidad sino también la de otros y más allá.

El pecado de cualquier tipo, denunciado desde el primero, tiene la cualidad de multiplicar sus efectos, debilitando y escandalizando a muchos.

Salmo responsorial: 50



REFLEXIÓN

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, / por tu inmensa compasión borra mi culpa; / lava del todo mi delito, / limpia mi pecado. 

Pues yo reconozco mi culpa, / tengo siempre presente mi pecado

Cuando el Espíritu toca el corazón por su Palabra hiere las entrañas y sensibilidad de las conciencias, para lograr el dolor por el daño infligido a sí y a otros.

Ese Espíritu es el que nos hace caer en cuenta que SOLO la misericordia del Señor nos prodigará sanación.

contra ti, contra ti solo pequé, / cometí la maldad que aborreces

Así como la tentación es un proceso destructivo, por etapas, la conversión al amor activo del Señor es un proceso de reconstrucción y regeneración.

Una fase de ese proceso entra en el descubrimiento vivencial, existencial, integral de que el pecado-ese es su sentido profundo-afecta nuestra relación amistosa con el Señor.

Es un misterio para contemplar, pero es una realidad para asumir, por insistencia de la Palabra.

Él no es indiferente, respecto a lo que decidamos al provocar la injusticia, máxime si afectamos víctimas inocentes como Betsabé y Urías.

Mira, en la culpa nací, / pecador me concibió mi madre.

Es una realidad que somos precedidos por circunstancias, y nos desenvolvemos en circunstancias, que afectan nuestra libre decisión.

No quitan la responsabilidad, nos conmina la Palabra, aunque declara que somos frágiles utensilios de arcilla, prontos a resquebrajarse y romperse en pedazos.

Hazme oír el gozo y la alegría, / que se alegren los huesos quebrantados. / Aparta de mi pecado tu vista, / borra en mí la culpa.

El proceso de regeneración y sanación integral cuenta con la alegría del perdón, y cierta conciencia de que no todo dependió de nosotros.

Pero ese Espíritu urge a asumir la responsabilidad de lo que nos toca, la vergüenza del juicio del Señor y el ajeno, y un compromiso de reparación en alguna forma como aporte y signo del perdón.

Marcos 4,26-34



REFLEXIÓN

El reino de Dios se parece

Son las claves de Jesús para entender y entenderse con el Reino, en el mundo y en la vida ordinaria.

La vida que discurrimos son visos de la vida definitiva.

Y podemos ayudarnos de lo que acontece para asomarnos a lo profundo, donde se debate el final.

la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo

El reino tiene su propia energía, la del Señor, no le hace que requiera nuestra colaboración.

La vida de Dios está en el mundo. No sabemos cómo, pero está.

Su presencia se nos actualiza en diferentes coyunturas y momentos.

Lo que parece exclusivo protagonismo nuestro, tiene una asistente misterioso que consiste en la vida de Dios.

Reconocerlo es un aprendizaje para la conciencia, que vivencia al Padre como un acompañante de su crecimiento, mientras camina en su existencia mundana.

Porque en toda esta gesta evangélica no nos podemos tampoco considerar actores únicos e irremplazables hasta el extremo de hundir la causa del reino.

Ya que el dueño de la mies sigue trabajando en todo, como en la semilla que sigue creciendo mientras dormimos.

"¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas."

Muchas otras parábolas o semejanzas podemos inventar, porque nos alienta la palabra de Jesús.

La creatividad en encontrar esos visos de presencia es parte del Espíritu del Señor que nos alienta.

Sin embargo, Jesús les afirmaba lo contrario: que el Reino de Dios nacía de los pobres, de los marginados, de los pecadores, es decir, del desecho de la sociedad... que los poderosos, empezando por los del templo, tenían que cambiar de vida... que los ricos debían compartir con los pobres sus riquezas, para así devolverles lo que habían robado

No es un automatismo evidente: el desecho de la sociedad. No es una fenomenología e identificación sociológica, o científico-social, aunque se apoye en ello. Los salvados son decisión de Dios, y una condición social no es garantía de salvación.

En la aparición y crecimiento de este reino se da una desproporción: lo más pequeño origina lo más grande, y no puedo medir lo uno por lo otro.

La humildad y el silencio de largas temporadas puede ser el presagio de una vida potente, que explosionará en algún momento, más que la paz de los sepulcros.

Todo aquél que honestamente se deja formar por la palabra en el tiempo oportuno, ofrecerá un testimonio relevante, también oportuno.

Porque es posible que otros vengan a unirse a este testimonio, atraídos por su vitalidad y fortaleza. Y en encuentren en él, el sentido de su propia fe.

Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado

Es la finalidad de un buen educador de la fe como Jesús: que entiendan.

Se trata de una cadena que formamos en la fraternidad, en la que unos a otros nos vamos formando y explicando las parábolas de la vida con sentido de reino. Somos a la vez unos para otros maestros y alumnos.

Es posible que la experiencia histórica enseñara a las comunidades, y el evangelio que transmiten, a fijarse en el sentido diverso para la comprensión del mensaje de Jesús de Nazaret.

Un grupo con un seguimiento más íntimo y cercano recibía explicaciones adicionales, dada la evolución escandalosa de los hechos: pasión y muerte de Jesús.

Esta suerte del Señor Jesús no era suficientemente entendida por otros, que desfallecían.

La pieza clave para pasar de una a otra comprensión era el acontecimiento pascual:la resurrección de Jesús por su Padre.

No podemos decir que ese problema no exista en nuestros días, ante la diversidad de comprensiones del mensaje de Jesús de Nazaret.

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DOCTORES DE LA IGLESIA

 

LAS OVEJAS REBAÑO DE JESÚS ERAN MOTIVO DE AFAN PARA CARLO

Viernes III semana

De las Homilías de san Juan Crisóstomo, obispo
(Homilía 2 sobre las alabanzas de san Pablo: PG 50, 480-484)

Pablo, encerrado en la cárcel, habitaba ya en el cielo, y recibía los azotes y heridas con un agrado superior al de los que conquistan el premio en los juegos; amaba los sufrimientos no menos que el premio, ya que estos mismos sufrimientos, para él, equivalían al premio; por esto, los consideraba como una gracia.

REFLEXIÓN

La gracia más bien, y motivo de acción de gracias, es poder descodificar el sufrimiento de la persecución por la fe, como una bendición y señal del agrado del Padre. Sólo una gracia trastorna nuestra repugnancia al sufrimiento y la humillación, en un gozo que no queda a disposición de ninguna circunstancia adversa y mudable.

Sopesemos bien lo que esto significa. El premio consistía ciertamente en partir para estar con Cristo; en cambio, quedarse en esta vida significaba el combate; sin embargo, el mismo anhelo de estar con Cristo lo movía a diferir el premio, llevado del deseo del combate, ya que lo juzgaba más necesario.
Comparando las dos cosas, el estar separado de Cristo representaba para él el combate y el sufrimiento, más aún, el máximo combate y el máximo sufrimiento. Por el contrario, estar con Cristo representaba el premio sin comparación; con todo, Pablo, por amor a Cristo, prefiere el combate al premio.
Alguien quizá dirá que todas estas dificultades él las tenía por suaves, por su amor a Cristo. También yo lo admito, ya que todas aquellas cosas, que para nosotros son causa de tristeza, en él engendraban el máximo deleite. Y ¿para qué recordar las dificultades y tribulaciones? Su gran aflicción le hacía exclamar: ¿Quién sufre angustias sin que yo las comparta? ¿Quién es impugnado por el enemigo sin que esté yo en ascuas?

REFLEXIÓN

Es verdad. Muchos creyentes comprometidos con la evangelización en alguna de sus modalidades sienten mucha atracción por el trabajo que hacen en favor de la Iglesia, de las comunidades, de las personas. Y para nada piensan en premios o descansos, porque le urge atender a los más que pueda. No se les aplica aquello de que la religión es opio.

Os ruego que no sólo admiréis, sino que también imitéis este magnífico ejemplo de virtud: así podremos ser partícipes de su corona.
Y si alguien se admira de esto que hemos dicho, a saber, que el que posea unos méritos similares a los de Pablo obtendrá una corona semejante a la suya, que atienda a las palabras del mismo Apóstol: He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, que el Señor, justo juez, me otorgará aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que hayan esperado con amor su venida. ¿Te das cuenta de cómo nos invita a todos a tener parte en su misma gloria?
Así pues, ya que a todos nos aguarda una misma corona de gloria, procuremos hacernos dignos de los bienes que tenemos prometidos.
Y no sólo debemos considerar en el Apóstol la magnitud y excelencia de sus virtudes y su pronta y robusta disposición de ánimo, por las que mereció llegar a un premio tan grande, sino que hemos de pensar también que su naturaleza era en todo igual a la nuestra; de este modo, las cosas más arduas nos parecerán fáciles y llevaderas y, esforzándonos en este breve tiempo de nuestra vida, alcanzaremos aquella corona incorruptible e inmortal, por la gracia y la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, a quien pertenece la gloria y el imperio ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén

jueves, 27 de enero de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Jueves 3 de tiempo ordinario

Año Par

2Samuel 7,18-19.24-29



REFLEXIÓN

"¿Quién soy yo, mi Señor, y qué es mi familia, para que me hayas hecho llegar hasta aquí?

Nuestra identidad, nuestra misión, nuestro sentido o propósito o proyecto de vida, desde la fe es una vocación. Un llamamiento del Señor. Una potencialidad de colaboración en el servicio a la creación.

No está reservada a notables exclusivamente, sino que es la herencia de cada ser humano antes, ahora y después, generación tras generación.

has hecho a la casa de tu siervo una promesa para el futuro, mientras existan hombres, mi Señor!

Cruza la individualidad en el aquí y ahora para proyectarse en la posteridad. Somos responsables de las futuras generaciones de hombres y mujeres.

La sensibilidad por la conservación de la naturaleza rescata en parte esta responsabilidad. porque nos recuerda que la fuentes de vida no son exclusivamente de la generación presente.

Has establecido a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre

El Israel de David se acercó como ninguno al sueño de la patria unida en torno a Yavé Rey, y a su vocación-misión mesiánica.

Una bendición para ese pueblo mientras mantuviera la orientación de siervo servidor y no de ideología monárquica.

Ahora, mi Señor, tú eres el Dios verdadero, tus palabras son de fiar, y has hecho esta promesa a tu siervo. Dígnate, pues, bendecir a la casa de tu siervo, para que esté siempre en tu presencia; ya que tú, mi Señor, lo has dicho, sea siempre bendita la casa de tu siervo

Nos tomará la existencia entera aprender a descifrar la promesa. en nuestras circunstancias históricas concretas y conocer la presencia permanente del Señor y su Espíritu, entre nosotros.

Salmo responsorial: 131



REFLEXIÓN

tenle en cuenta a David / todos sus afanes

Eso anhelamos y esperamos: que se nos tengan en cuenta los afanes por el reino, y no se nos juzgue como lo hace el mundo, por meras apariencias y circunstancias.

hasta que encuentre un lugar para el Señor

Nuestra buena voluntad deficitaria y precaria se orienta a buscarle lugar al Señor, sin darse cuenta de la necesidad de convertirse a encontrar la casa que el Señor ha dispuesto para nosotros. Esta gloria le pertenece a Él.

Marcos 4,21-25



REFLEXIÓN

Si se esconde algo, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz.

Cómo se puede descubrir lo que se hace a ocultas: solamente lo que se hace por solidaridad, pues en su momento brillará.

No por vanagloria sino por Espíritu de edificación.

La buena obra del reino se puede hacer con sigilo para evitar la presunción y la búsqueda de vanagloria, pero deja huella que acaba por darse a conocer.

No nos damos gloria pero el Señor nos cubre con la suya.

al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene

Tener y no tener qué? entrega, generosidad, solidaridad.

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DOCTORES DE LA IGLESIA

 

SU FE LO LLEVÓ A TENER A JESÚS SACRAMENTADO COMO AMIGO Y A MARÍA COMO INTERCESORA

Jueves, III semana

De las Homilías de san Juan Crisóstomo, obispo
(Homilía 2 sobre las alabanzas de san Pablo: PG 50. 477·480) 

Qué es el hombre, cuán grande su nobleza y cuánta su capacidad de virtud lo podemos colegir sobre todo de la persona de Pablo. Cada día se levantaba con una mayor elevación y fervor de espíritu y, frente a los peligros que lo acechaban, era cada vez mayor su empuje, como lo atestiguan sus propias palabras: Olvidando lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que veo por delante; y, al presentir la inminencia de su muerte, invitaba a los demás a compartir su gozo, diciendo: Alegraos y congratulaos conmigo; y, al pensar en sus peligros y oprobios, se alegra también y dice, escribiendo a los corintios: Vivo contento en medio de mis debilidades de los insultos y de las persecuciones; incluso llama a estas cosas armas de justicia, significando con ello que le sirven de gran provecho.

REFLEXIÓN

Nuestro tiempo actual, tomando en cuenta el volumen de reclamos y quejas, amparados en derechos supuestos o reales, se ha debilitado la actitud de energía como la del apóstol, que sigue sin mirar atrás y no gasta tiempo en lamer sus heridas. Lo cual no debe ser una argumentación a favor de la insensibilidad con las víctimas verdaderas e inocentes de los diferentes abusos que producimos.


Y así, en medio de las asechanzas de sus enemigos, habla en tono triunfal de las victorias alcanzadas sobre los ataques de sus perseguidores y, habiendo sufrido en todas partes azotes, injurias y maldiciones, como quien vuelve victorioso de la batalla, colmado de trofeos, da gracias a Dios, diciendo: Gracias sean dadas a Dios, que en todo tiempo nos lleva en el cortejo triunfal de Cristo. Imbuido de estos sentimientos, se lanzaba a las contradicciones e injurias, que le acarreaba su predicación, con un ardor superior al que nosotros empleamos en la consecución de los honores, deseando la muerte más que nosotros deseamos la vida, la pobreza más que nosotros la riqueza, y el trabajo mucho más que otros apetecen el descanso que lo sigue. La única cosa que él temía era ofender a Dios; lo demás le tenía sin cuidado. Por esto mismo, lo único que deseaba era agradar siempre a Dios.

REFLEXIÓN

Lo único, lo que más deseaba era agradar a Dios. Su magis, la estatura máxima que se deseaba alcanzar era la identificación con el beneplácito de Dios. Lo cual por ser un Misterio de fe, entregado a nuestro discernimiento por obediencia de fe, no es fácil de determinar, porque todos amamos nuestra opinión por encima de todo, incluso en formas sutiles de búsqueda de nosotros mismos, no importa que probada santidad sea la nuestra.


Y, lo que era para él lo más importante de todo, gozaba del amor de Cristo; con esto se consideraba el más dichoso de todos, sin esto le era indiferente asociarse a los poderosos y a los príncipes; prefería ser, con este amor, el último de todos, incluso del número de los condenados, que formar parte sin él, de los más encumbrados y honorables.
Para él, el tormento más grande y extraordinario era el verse privado de este amor: para él, su privación significaba el infierno, el único sufrimiento, el suplicio infinito e intolerable.
Gozar del amor de Cristo representaba para él la vida, el mundo, la compañía de los ángeles, los bienes presentes y futuros, el reino, las promesas, el conjunto de todo bien; sin este amor, nada catalogaba como triste o alegre. Las cosas de este mundo no las consideraba, en sí mismas, ni duras ni suaves.
Las realidades presentes las despreciaba como hierba ya podrida. A los mismos gobernantes y al pueblo enfurecido contra él les daba el mismo valor que a un insignificante mosquito.
Consideraba como un juego de niños la muerte y la más variada clase de tormentos y suplicios, con tal de poder sufrir algo por Cristo.

miércoles, 26 de enero de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Santos Timoteo y Tito

2Timoteo 1,1-8



REFLEXIÓN

llamado a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús

Cuál es la vida prometida en Cristo Jesús? Y por qué hay sectores en aumento a los que no entusiasma tanto?

Se puede observar en las sociedades ricas o en proceso de riqueza, una tendencia a la pérdida de religiosidad, mientras en las menos ricas hay una tendencia a incrementarse o mantenerse.

Es importante el mensaje de la Palabra sobre la vida que Jesús vivió y la que ofrece, y a la propagación de la cual se ufana Pablo en su carta.

Y sí podemos captar de esa vida algo que parece fundamental: pobreza y familiaridad con Dios Padre.

Los que luego emulan a Jesús y le siguen en diferentes momentos de la historia, en su mayoría destacan por la pobreza y la unión con el Señor.

La pobreza y el amor a los pobres como estilo de vida y la comunión con el Padre, son nuestros referentes en la participación de la vida nueva que Jesús nos comunica.

Eso nos lleva a una revisión de nuestro sentido de pobreza y cómo la vivimos. Y a su vez cómo esto contribuye a nuestra familiaridad con Dios.

refrescando la memoria de tu fe sincera, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice, y que estoy seguro que tienes también tú

La fe en la vida que nos ofrece y comparte Jesús, no brota como un hongo al azar, aunque Dios todo lo puede.

Como don suele estar asociado a las condiciones favorables familiares que la cuidan y la nutren.

Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios

El anhelo de evangelizar la vida nueva de Jesús es como un signo de cuán viva es en nosotros, y además de compartirla nos hace caer en cuenta de su importancia.

Pero evangelizar desde algún tipo de riqueza y autosuficiencia es una paradoja que esteriliza los esfuerzos en ese sentido.

Salmo responsorial: 95



REFLEXIÓN

Proclamad día tras día su victoria

La victoria del Señor se ha querido amarrar a nuestra fuerza testimonial. Y ésta no produce el efecto deseado si es una riqueza prepotente. La vida pobre es un lenguaje más persuasivo cuando comunica el don del Señor.

Porque cuando menos aferrados estamos a todo y nos vacíamos, somos más capaces de compartir y entregarnos con mayor generosidad. Así mostramos mejor la vida de Jesús.

Lucas 10,1-9



REFLEXIÓN

No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias

Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, por que el obrero merece su salario

comed los que os pongan, curad a los enfermos que haya

"Está cerca de vosotros el reino de Dios.""

Cuándo acercamos la vida de Jesús a los otros? Cuando actuamos con desprendimiento, en pobreza activa y viva. No en pobreza que signifique carencia, sino que muestre plenitud de bienes evangélicos: amor, paz, justicia, fraternidad.

Entonces la vida de Jesús prometida brota como un reino, un orden, una disposición de todas las cosas y de las relaciones.

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DOCTORES DE LA iGLESIA

 


San Bernardo Sermón sobre el Cantar de los Cantares 61,3-5

¿Dónde podrá hallar nuestra debilidad un descanso seguro y tranquilo, sino en las llagas del Salvador? En ellas habito con seguridad, sabiendo que él puede salvarme. Grita el mundo, me oprime el cuerpo, el diablo me pone asechanzas, pero yo no caigo, porque estoy cimentado sobre piedra firme. Si cometo un gran pecado, me remorderá mi conciencia, pero no perderé la paz, porque me acordaré de las llagas del Señor. Él, en efecto, fue traspasado por nuestras rebeliones. ¿Qué hay tan mortífero que no haya sido destruido por la muerte de Cristo? Por esto, si me acuerdo que tengo a mano un remedio tan poderoso y eficaz, ya no me atemoriza ninguna dolencia, por maligna que sea. Por esto, no tenía razón aquel que dijo: Mi culpa es demasiado grande para soportarla. Es que él no podía atribuirse ni llamar suyos los méritos de Cristo, porque no era miembro del cuerpo cuya cabeza es el Señor. Pero yo tomo de las entrañas del Señor lo que me falta, pues sus entrañas rebosan misericordia. Agujerearon sus manos y pies y atravesaron su costado con una lanza; y, a través de estas hendiduras, puedo libar miel silvestre y aceite de rocas de pedernal, es decir, puedo gustar y ver qué bueno es el Señor. Sus designios eran designios de paz, y yo lo ignoraba. Porque, ¿quién conoció la mente del Señor?, ¿quién fue su consejero? Pero el clavo penetrante se ha convertido para mí en una llave que me ha abierto el conocimiento de la voluntad del Señor. ¿Por qué no he de mirar a través de esta hendidura? Tanto el clavo como la llaga proclaman que en verdad está en Cristo reconciliando al mundo consigo. Un hierro atravesó su alma, hasta cerca del corazón, de modo que ya no es incapaz de compadecerse de mis debilidades. Las heridas que su cuerpo recibió nos dejan ver los secretos de su corazón; nos dejan ver el gran misterio de piedad, nos dejan ver la entrañable misericordia de nuestro Dios, por la que nos ha visitado el sol que nace de lo alto. ¿Qué dificultad hay en admitir que tus llagas nos dejan ver tus entrañas? No podría hallarse otro medio más claro que estas tus llagas para comprender que tú, Señor, eres bueno y clemente, y rico en misericordia. Nadie tiene una misericordia más grande que el que da su vida por los sentenciados a muerte y a la condenación. Luego mi único mérito es la misericordia del Señor. No seré pobre en méritos, mientras él no lo sea en misericordia. Y, porque la misericordia del Señor es mucha, muchos son también mis méritos. Y, aunque tengo conciencia de mis muchos pecados, si creció el pecado, más desbordante fue la gracia. Y, si la misericordia del Señor dura siempre, yo también cantaré eternamente las misericordias del Señor. ¿Cantaré acaso mi propia justicia? Señor, narraré tu justicia, tuya entera. Sin embargo, ella es también mía, pues tú has sido constituido mi justicia de parte de Dios.

REFLEXIÓN

Podríamos tomar más en serio el crucifijo, no la cruz sola y desnuda. No el martirio, la persecución, la acechanza. En el crucifijo, fijado en la cruz, encontramos al hombre inocente y generoso, que superó su propio miedo y aceptó entregarse a la justicia humana, pero sobre todo a la voluntad del Padre. Está fijado quien ya es glorioso, porque un trauma pasado, debe superarse para llevarnos a la gloria de la generosidad y la entrega. El cruci fijado nos debe inspirar potencialidad de libertad de todo lo que nos pueda someter, porque ya está glorificado.

martes, 25 de enero de 2022

PALABRA COMENTADA

 

La Conversión de san Pablo

Hechos 22,3-16



REFLEXIÓN

perseguí a muerte este nuevo camino

Pablo fue público y notorio perseguidor motivado por el celo fundamentado en su formación y opción farisea.

"Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Yo pregunté: "¿Quién eres, Señor?" Me respondió: "Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues."

Jesús sale a responder por sus seguidores, aunque no lo sepan. Y aunque no lo profesen, sale a responder por los perseguidos. Aunque no estén enterados de su causa. Se da en él un testimonio de un Padre amoroso y protector que mira por los vulnerables.

Éstos son muchos: todos los que pueden ser abusados y se encuentran impotentes para establecer y hacer respetar su derecho.

Son tantos que nos fatigamos e irritamos de tantos que aparecen. Esta parece una época así: los demandantes salen de todas partes y se manifiestan por todos lados, y el sistema no alcanza a dar respuesta.

Un encuentro cambia su rumbo y proyecto de vida a favor de la sinagoga.

Experimenta a Jesús de Nazaret vivo, que se solidariza, hace suya la suerte de los perseguidos, tal como se le atribuye en dichos de los evangelios.

Yo pregunté: "¿Qué debo hacer, Señor?"

No se trata de un relato de un equizofrénico sino uno de misión: qué debo hacer.

Un relato que refiere a un sentido de responsabilidad.

Es un relato ético: pone a Pablo en la senda de resarcir el daño que ha producido en muchos con su persecución.

Pablo ha respondido a la gracia que lo confronta y le pido cambio.

La naturaleza del encuentro gratuito con Jesús lo hace disponible. Cambia el objeto de su celo, se ofrece en una oportunidad única a la misión a la que lo llama la voz.

La disposiciòn que experimenta en este encuentro es abierta, para que el Señor Jesús disponga en adelante.

No pone ni reparo ni condición. Se deja llevar.Es la vivencia de la libertad sin barreras que infunde el Espíritu.

Un instante del tiempo-espacio en el que se respira a pleno pulmón.

Levántate, sigue hasta Damasco, y allí te dirán lo que tienes que hacer."

Que vuelva al tejido social pero con otro signo, a la comunidad.

"El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que vieras al Justo y oyeras su voz, porque vas a ser su testigo ante todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, no pierdas tiempo; levántate, recibe el bautismo que, por la invocación de su nombre, lavará tus pecados."

Hemos recibido el bautismo. Una sola vez. Único como la entrega de Jesús. Definitivo como su muerte y resurrección.

Sin embargo, se vive en la existencia con poco impacto. En parte porque no se vivencia lo suficiente. Su significado se pierde en la corta edad que se recibe, en el rito humano que ahoga el teológico.

Sólo la intervención de la comunidad irá haciendo posible su crecimiento y maduración hasta convertirnos en testigos de cierto peso y con la responsabilidad de una misión.

La Palabra nos invita a un reconocimiento a la gracia del Señor, que transforma el corazón humano y que elige una persona para una misión por el reino.

Nos pone el testimonio de Pablo perseguidor y apóstol, como un signo de su poder de conversión.

No obstante la conversión de Pablo no se reduce a un momento de encuentro, dramáticamente narrado, sino a todo un proceso en el que admite ser enseñado y se dispone a aprender nuevamente, aunque era alguien suficientemente capacitado en las escrituras del judaísmo.

Pablo vuelve a leer las mismas con una nueva clave:Jesús nazareno, el Justo. Pues así se le conoció en un principio, antes de la elaboración cristológica.

Cambio de clave, aprendizaje para el uso de la clave. Este es el proceso de conversión al que la gracia y misericordia del Señor nos llama constantemente. Nuestra existencia completa es una carrera hacia ese objetivo: apropiarnos de la clave.

Según esto podemos contemplar el universo y la realidad toda de nuestro entorno, en la red de relaciones que vivimos insertos, a una luz nueva: la del reino.

Pablo vive en carne propia lo que Jesús dijo a Nicodemo y él no entendía: para entrar en el Reino hay que nacer de nuevo.

Sólo una comunidad eclesial que trabaja por el Reino podía acoger al neonato en su fragilidad y vulnerabilidad, para iniciar el proceso de su reconstrucciòn en Jesús.

Se puede decir que la conversión de Pablo es el equivalente moderno de una refundación, de una reingienería.

Un punto de la existencia de una persona, comunidad u organización en que todo se re-define y re-estructura para lograr mejor sus objetivos antiguos y nuevos.

Un hecho así nos habla de la maravilla del Espíritu creador del Señor que hace todas las cosas nuevas, para que brote agua del desierto. Y consecuentemente de la potencialidad del humano hombre y mujer creado por el Señor, para redimirse, recrearse, regenerarse.

Si el Señor así se comporta con sus hijos, quiénes somos nosotros para negar esa posibilidad a otros?

 

Salmo responsorial: 116



REFLEXIÓN

Alabad al Señor

Su obra incesante merece nuestra alabanza y acción de gracias, por la conversión a las que muchos van siendo llamados para contribuir a la edificación del reino.

Vemos cómo se suceden reuniones y más reuniones afanosas por encontrar soluciones a los males económicos, sociales y culturales de las sociedades en nuestro tiempo.

Alabemos la intervención que en ellas produce el Señor para la conversión de muchos a su propia transformación y la de sus pueblos hacia caminos más acordes con el reino de los cielos, el reino de Dios, el reino del mundo nuevo.

su fidelidad dura por siempre

Él no defrauda y sigue interviniendo en la historia.

Pablo siempre debió pensar desde su conversión: si alguien es fiel, ése es el Señor, que sigue llamando y enviando.

Marcos 16,15-18



REFLEXIÓN

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos."

Se discute si estos versículos pertenecen al evangelio original, porque no aparecen en algunos manuscritos.

Sin embargo el mensaje concuerda con otros evangelios. Se trata de una misión universal que se encomienda a los discípulos y en ellos nos entendemos incluídos nosotros.

La misión por el reino es nuestra misión y el proceso de conversión permanente es su condición básica.

Nuestra fe apostólica, porque la recibimos de apóstoles y las comunicamos como apóstoles, imprime una dinámica existencial en nuestras vidas mediante la cual nos vamos apropiando de la clave: Jesús Nazareno, el Justo.

Y así como en el caminar del peregrino las sinuosidades del camino le permiten avisorar por momentos las cumbres más allá, y luego se le ocultan, así nuestro caminar apostólico, como proceso de fe y apropiación, nos ofrece los momentos refrescantes de contemplación del fin y cómo va tomando forma. Aunque en otros momentos se nos oculte.

Pero entonces tenemos la conciencia que ahí no termina todo, gracias a la clave que portamos.

No será condenado desde fuera, como una sentencia judicial. Sino que se labrará su propia , vivencial y existencial condenación, hasta que se vuelva, porque la conversión es una opción abierta y permanente por parte del Señor para toda conciencia.

No hay prodigio que rectamente entendido según el contexto y el testimonio, no podamos ofrecer para fortalecer el anuncio del evangelio y su recepción para la conversión.

Lo que se dice a los Once lo podemos también asumir nosotros como mandato de nuestra fe, porque en ella vivimos una buena nueva que pugna por ser comunicada a otros.

En esta comunicación se dan los signos que acreditan el mensaje como buena nueva: curaciones, exorcismos, protección contra riesgos y peligros.

Estos signos pueden ser identificados en nuestra vida cotidiana de hoy, si nos detenemos y observamos con fe.

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