sábado, 24 de diciembre de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Feria privilegiada de Navidad

24 de diciembre

2Samuel 7,1-5.8b-12.14a.16



REFLEXIÓN

"Mira, yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda." Natán respondió al rey: "Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo."

Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor: "Ve y dile a mi siervo David: "Esto dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella?

El magis ignaciano consiste en un proceso de discernimiento que llega hasta las últimas consecuencias en la intención de cumplir como voluntad del Señor el “mayor bien posible”.

Para ello estableció unos criterios que ayudan a determinar ese mayor bien entre otros, el que sea el más universal.

La buena voluntad del rey David, avalada inicialmente por el profeta Natán, nos puede parecer suficiente. Qué mayor agradecimiento que erigir un templo para que more el Señor!

Pero el mismo Natán, bien pensada la cosa en su reflexión de la Palabra, se desdijo y más bien le comunicó a David que ese no era el mayor bien, por ahora.

En nuestra vida de fe, nos movemos y movilizamos a causas buenas, pero si las discernimos más profundamente en el Señor, encontraremos que hay mejores causas que nos significan mayor amor.

Un enviado de Dios ha sido constituído de acuerdo al paradigma del Hijo, Jesús de Nazaret. Su filiación divina equivale, entre otras cosas, a la potencialidad que manifiesta este paradigma para inspirar, modelar, articular y estructurar realidades de acuerdo al designio del Padre.

Según este paradigma el Hijo vive del Padre y para el Padre. Hacerlo es propio de quien se deja llevar por la energía del Espíritu.

Así un paradigma como el del Hijo, encarnado en Jesús de Nazaret, corresponde al otro paradigma de la comunidad divina: Padre, Hijo y Espíritu Santo, interrelacionados entre sí y colaboradores mutuos de un solo propósito y designio: la comunión con la comunidad humana y el universo creado.

El paradigma del Hijo habla de docilidad y obediencia, hoy muy desgastadas y criticadas en nuestro tiempo, porque se ven como pasivas, poco proactivas e innovadoras.

Sin embargo tal docilidad requiere una alerta constante para otear las señales del designio del Padre en medio de las circunstancias históricas.

En el ejemplo de Natán, primero accediendo al impulso de David de construir una casa para el Señor, pero después escuchando una palabra que lo hace reconsiderar esta aceptación, se visualiza un discernimiento que no permite aferrarse a ninguna conclusión, por buena que parezca, como voz de Dios, sino que es capaz de cambiar contra su propio criterio, si el Espíritu lo hace sentir.

El discernimiento no es necesariamente y automáticamente la vía de la prudencia humana, pues puede aparecer lo contrario. Si no cuán imprudente pudiera parecer decirle al rey David que lo que deseaba construir era menos bueno que no construir.

Parece que el mensaje es un énfasis y afirmación de parte del Señor, en el caso de la intención del rey David: no es David quien le dará una casa, sino al revés, es el Señor quien dará una casa o dinastía a David, con una esperanza en el futuro.

Esta esperanza la creemos realizada en Jesús, estirpe de David.

Al Señor no se le da nada, sino que Él es quien da y se da.

Descubir y aceptar cómo se da en estas circunstancias concretas y no lo que creemos debe recibir.

Interesante que la intención inicial de David era buena y así lo pensó el profeta, pero eso se cribó y resultó algo más bueno, más allá de la negativa.

Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel

Para algunos israelitas apegados a las estructuras del pasado, el sistema de jueces representaba la más pura expresión del Espíritu de Yave impartiendo justicia.

Mas la nueva estructura de un rey, con mayor poder, que ejerza la función de justicia, aparece en este texto como algo superior.

Es posible que el texto se apoye en una ideología “davídica” que busca legitimarla, como proveniente de Dios, y sin embargo transmite ese designio, encarnada en las mediaciones de los cálculos políticos.

Yo seré para él padre, y él será para mí hijo

Nuestro Dios es Padre de todos y todas. No le hacemos crecer ni un milímetro con nuestras buenas decisiones, sino que el mayor bien que podemos hacer es quitarnos para que el obre lo más.

Porque el mayor bien es que Él nos salve compartiendo su vida con nosotros.

Salmo responsorial: 88


REFL


EXIÓN

anunciaré tu fidelidad por todas las edades

Es lo que nos toca: alabar su fidelidad. La Palabra que nos salva permanentemente, todos los días, a toda hora, durante toda la historia.

"Te fundaré un linaje perpetuo, / edificaré tu trono para todas las edades." R.

Aceptar un linaje perpetuo por parte del Señor como integrante de su Designio, implica mantener en el horizonte existencial un más, una instancia superior que promueva el éxodo de una estructura a otra buscando un mayor bien común.

El me invocará: "Tú eres mi padre

Jesús mantuvo ese horizonte trascendente: un Reino nuevo, con juventud eterna como Dios.

Por ello pudo relativizar toda estructura encarnada que al paso del tiempo se fosilizaba, desgastaba y perjudicaba.

Lucas 1,67-79



REFLEXIÓN

Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó

El padre de Juan Bautista no hubiera expresado esta bendición, con esta comprensión del sentido de la historia sino hubiera sido enviado al silencio, para volver a pensar las cosas, hasta que estuviera dispuesto a ser voz de Dios.

Una purificación que puede sufrir toda persona o institución que asume el rol de profetizar la voluntad del Padre en la historia.

Entre otras cosas esta voz reconoce en el aquí y ahora de los signos del nacimiento de Juan y de Jesús, un punto de inflexión del curso de la historia. La plenitud de los tiempos de Lucas.

suscitándonos una fuerza de salvación

Hemos de agradecer que el Señor se nos mantenga como fuerza salvífica en nuestra existencia frente a otras fuerzas negativas.

Cada vez que se da un liderazgo, en seguimiento del Evangelio en nuestro mundo, se nos da una señal de la actividad de esa fuerza salvífica.

Cada vez que nos manifestamos como constructores de paz y fraternidad se muestra la presencia de su fuerza salvadora.

La fuerza de salvación está en el proyecto o designio del Señor, quien se da o entrega su amor. No en nuestros planes autosuficientes.

Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.

La respuesta a esa iniciativa no es la de construir un templo, sino servir en santidad y justicia.

irás delante del Señor a preparar sus caminos

Y al hacerlo no tendrás el reconocimiento que parecería lo propio, sino el dispuesto por el Señor: cuando Jesús lo alaba pero lo declara menor que el más pequeño.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz

Es nuestra esperanza para esta navidad que nos siga visitando cada vez más fuertemente, para iluminarnos, y guiarnos.

No más tinieblas y muerte. Sí más paz.

Preparemos en esta vigilia de la natividad nuestro ánimo para el alumbramiento renovado de la luz sobre las tinieblas, la paz sobre la guerra, la justicia sobre la iniquidad, y sobre el odio el amor. Que así sea!

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DOCTORES DE LA IGLESIA



 De los Sermones de san Agustín, obispo
(Sermón 185: PL 38, 997-999)
 
LA VERDAD BROTA DE LA TIERRA Y LA JUSTICIA MIRA DESDE EL CIELO

 

Despierta, hombre: por ti Dios se hizo hombre. Despierta, tú que duermes, surge de entre los muertos; y Cristo con su luz te alumbrará. Te lo repito: por ti Dios se hizo hombre.

 Estarías muerto para siempre, si él no hubiera nacido en el tiempo. Nunca hubieras sido librado de la carne del pecado, si él no hubiera asumido una carne semejante a la del pecado. Estarías condenado a una miseria eterna, si no hubieras recibido tan gran misericordia. Nunca hubieras vuelto a la vida, si él no se hubiera sometido voluntariamente a tu muerte. Hubieras perecido, si él no te hubiera auxiliado. Estarías perdido sin remedio, si él no hubiera venido a salvarte.

 Celebremos, pues, con alegría la venida de nuestra salvación y redención. Celebremos este día de fiesta, en el cual el grande y eterno Día, engendrado por el que también es grande y eterno Día, vino al día tan breve de esta nuestra vida temporal.

 Él se ha hecho para nosotros justicia, santificación y redención. y así -como dice la Escritura- «el que se gloría que se gloríe en el Señor.»

 La verdad brota, realmente, de la tierra, pues Cristo, que dijo: Yo soy la verdad, nació de la Virgen. Y la justicia mira desde el cielo, pues nadie es justificado por si mismo, sino por su fe en aquel que por nosotros ha nacido. La verdad brota de la tierra, porque la Palabra se hizo carne. Y la justicia mira desde el cielo, porque toda dádiva preciosa y todo don perfecto provienen de arriba. La verdad brota de la tierra, es decir, la carne de Cristo es engendrada en María. Y la justicia mira desde el cielo, porque nadie puede apropiarse nada, si no le es dado del cielo.

 Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, porque la justicia y la paz se besan. Por medio de nuestro Señor Jesucristo, porque la verdad brota de la tierra. Por él hemos obtenido el acceso a esta gracia en que estamos: y nos gloriamos apoyados en la esperanza de la gloria de Dios. Fíjate que no dice «nuestra gloria», sino la gloria de Dios, porque la justicia no procede de nosotros, sino que mira desde el cielo. Por ello el que se gloría que se gloríe no en sí mismo, sino en el Señor.

 Por eso también, cuando el Señor nació de la Virgen, los ángeles entonaron este himno: Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

¿Cómo vino la paz a la tierra? Sin duda porque la verdad brota de la tierra, es decir, Cristo nace de María. Él es nuestra paz, él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, para que todos seamos hombres de buena voluntad, unidos unos a los otros con el suave vínculo de la unidad. Alegrémonos, pues, por este don, para que nuestra gloria sea el testimonio que nos da nuestra conciencia; y así nos gloriaremos en el Señor, y no en nosotros. Por eso dice el salmista: Tú eres mi gloria, tú mantienes alta mi cabeza.

 ¿Qué mayor gracia pudo hacernos Dios? Teniendo un Hijo único lo hizo Hijo del hombre, para que el hijo del hombre se hiciera hijo de Dios.

 Busca dónde está tu mérito, busca de dónde procede, busca cuál es tu justicia: y verás que no puedes encontrar otra cosa que no sea pura gracia de Dios.

REFLEXIÓN

Todo es gracia, todo es don, todo es obsequio, y así la justificación verdadera es un don de amor, que supera la meritocracia que con tanto trabajo organizamos en nuestras sociedades y organizaciones, limitadamente. Vemos cómo para sorpresa, frustración y dolor nuestro, reciben reconocimiento y gloria, quienes muchas veces sabemos no merecerlo tanto. Así nos brota la esperanza de Alguien que sepa reconocer según nuestro valor, a fondo, sin componendas


viernes, 23 de diciembre de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Feria privilegiada de Navidad

23de diciembre

Malaquías 3,1-4.23-24



REFLEXIÓN

De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis

Por qué de pronto? La dimensión del Espíritu es totalmente otra: una alternativa de nuestro tiempo. Otro tempo. Que incursiona en el nuestro encarnadamente, pero no simultáneamente.

Ni mansamente. Por eso la exhortación a la vela, vigilancia, vigilia.

Lo de Dios es así: de repente. O así lo sentimos, porque su acompañamiento sutil nos asalta en ciertos momentos de conciencia y coyunturas especiales o Kayrós.

Hay veces nos manda mensajeros, signos que comunican su intención, pero no hacemos caso, entretenidos como andamos, o poco inteligentes que somos. Y nos sorprende con algo más ruidoso para alertarnos de su paso.

Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido

En esto nos colabora la fiesta del nacimiento de Jesús. A concretar su encarnación. Y como tal a purificar nuestra oblación.

Porque el creyente vive en oblación, con su cuerpo, su tiempo, el sentido que aporta a todo lo que hace.

El creyente con su amor doméstico y cotidiano aporta sentido.

Quién, que crea, no ama y que ama no cree? El incrédulo ama? No es incrédulo nada.

Mirad: os enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día del Señor, grande y terrible

Con esto es Jesús el día del Señor, grande y terrible, pero no destructor.

No hay ningún tipo de violencia que se precipite desde el cielo, por más que se desee.

La transformación viene desde lo íntimo hacia fuera.

Convertirá el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, para que no tenga que venir yo a destruir la tierra

Convertirnos mutuamente, amarse mutuamente, es el sentido de la fiesta del nacimiento, de la encarnación, de la pascua.

Conversión para la mentalidad rebelde contra la autoridad del padre y la madre. Para el abuso y explotación de la autoridad sobre el súbdito: hijo y hermano.

Salmo responsorial: 24



REFLEXIÓN

haz que camine con lealtad; / enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.

No sólo para que aprenda con sentido, sino para que también consecuentemente viva. Escuchar la palabra con lealtad es llevarla a la vida incansablemente.

Que no obstante las circunstancias que puedan hacer dudosa la entrega, se mantenga la misma por tu gracia y aceptación.

enseña el camino a los pecadores; / hace caminar a los humildes con rectitud

Porque no somos perfectos, necesitamos aprender constantemente, siempre.

El humilde y pecador es quien sabe quién es y de quién viene la salvación. Y está dispuesto a esperar.

Los humildes son pecadores convertidos que se mantienen en el proceso de conversión, por la conciencia de su reconciliación.

Su acción de gracias por el perdón y el verdadero conocimiento no cesa, ni así tampoco su vigilancia.

Lucas 1,57-66



REFLEXIÓN

 

empezó a hablar bendiciendo a Dios

Bendecir es un proyecto de vida, una valentía, una persistencia en el bien obrar, un reconocimiento constante de la colaboración del Señor en asociarnos a su designio.

Porque la mano del Señor estaba con él.

Por lo prodigios se puede decir esto de Juan Bautista y de Jesús.

Pero también de nosotros, cuando vivimos como justos, esperando más allá de cualquier expectativa.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1606248150397763586?s=20&t=0pfPaXktyV5L5hXrGCqauQ

BEATO CARLO


El Milagro Eucarístico de Eten sucedió aproximadamente hace 356 años en la ciudad peruana de Puerto Eten. En la Hostia que había sido expuesta para la adoración pública apareció el Niño Jesús y tres corazones de color blanco que resplandecían y estaban unidos entre sí. Cada año, la fiesta en su honor se comienza a celebrar el 12 de julio con el traslado de la imagen del Niño del Milagro de su Santuario al templo de la ciudad de Eten. Las fiestas se concluyen el 24 de julio


 Del Tratado de san Hipólito, presbítero, Contra la herejía de Noeto
(Cap. 9-12: PG 10, 815-819)
 
MANIFESTACIÓN DEL MISTERIO ESCONDIDO

 

Hay un único Dios, hermanos, que sólo puede ser conocido a través de las Escrituras santas. Por ello debemos esforzarnos por penetrar en todas las cosas que nos anuncian las divinas Escrituras y procurar profundizar en lo que nos enseñan. Debemos conocer al Padre como él desea ser conocido, debemos glorificar al Hijo como el Padre desea que lo glorifiquemos, debemos recibir al Espíritu Santo como el Padre desea dárnoslo. En todo debemos proceder no según nuestro arbitrio ni según nuestros propios sentimientos ni haciendo violencia a los deseos de Dios, sino según los caminos que el mismo Señor nos ha dado a conocer en las santas Escrituras.

Cuando sólo existía Dios y nada había aún que coexistiera con él, el Señor quiso crear el mundo. Lo creó por su inteligencia, por su voluntad y por su palabra; y el mundo llegó a la existencia tal como él lo quiso y cuando él lo quiso. Nos basta, por tanto, saber que, al principio, nada coexistía con Dios, nada había fuera de él. Pero Dios, siendo único, era también múltiple. Porque con él estaba su sabiduría, su razón, su poder y su consejo; todo esto estaba en él, y él era todas estas cosas. Y, cuando quiso y como quiso, y en el tiempo por él mismo predeterminado, manifestó al mundo su Palabra, por quien fueron hechas todas las cosas.

 Y como Dios contenía en sí mismo a la Palabra, aunque ella fuera invisible para el mundo creado, cuando Dios hizo oír su voz, la Palabra se hizo entonces visible; así, de la luz que es el Padre salió la luz que es el Hijo, y la imagen del Señor fue como reproducida en el ser de la creatura; de esta manera el que al principio era sólo visible para el Padre empezó a ser visible también para el mundo, para que éste, al contemplarlo, pudiera alcanzar la salvación.

 El sentido de todo esto es que, al entrar en el mundo, la Palabra quiso aparecer como Hijo de Dios; pues, en efecto, todas las cosas fueron hechas por el Hijo, pero él es engendrado únicamente por el Padre.

 Dios dio la ley y los profetas, impulsando a éstos a hablar bajo la moción del Espíritu Santo, para que, habiendo recibido la inspiración del poder del Padre, anunciaran su consejo y su voluntad.

 La Palabra, pues, se hizo visible, como dice san Juan. Y repitió en síntesis todo lo que dijeron los profetas, demostrando así que es realmente la Palabra por quien fueron hechas todas las cosas. Dice: Ya al comienzo de las cosas existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios; por ella empezaron a existir todas las cosas, y ninguna de las que existen empezó a ser sino por ella. Y más adelante: El mundo empezó por ella a existir, pero el mundo no la reconoció. Vino a los suyos y los suyos no la recibieron.


jueves, 22 de diciembre de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Feria privilegiada de Navidad

22 de diciembre

1Samuel 1,24-28






REFLEXIÓN

Este niño es lo que yo pedía; el Señor me ha concedido mi petición. Por eso se lo cedo al Señor de por vida, para que sea suyo.

Lo único de una viuda, como Abraham: lo único de unos ancianos, como las viudas del evangelio: lo único que tenía para vivir; cedido al Señor, en acción de gracias. Y el Padre, el único, lo cede en carne para la salvación de todos. Un diálogo de generosidad a generosidad, en “responsabilidad” compartida. En asociación para construir.

Acercarnos a esta generosidad que ofrece su único es la llamada del evangelio, para en ello encontrar el Reino.

Se nos conceda el gozo de la generosidad, para ir entregando lo único por lo único, para gloria de todos.

Para los creyentes toda vida es un don. Misterioso siempre porque carga y acarrea consecuencias. Ahora sabemos mejor que en el código genético vienen inscritas probabilidades de enfermedades, por ejemplo.

Según la Palabra, empero, es un don que vale la pena y por eso se agradece al Señor. Y se agradece con la consagración y dedicación hasta de por vida.

Hoy no practicamos la promesa vocacional que pueda emitir una madre por un hijo. Es una decisión personal. Ni la satisfacción de una penitencia que recaiga en los hijos, porque nos parece que es una responsabilidad individual.

Pero en nuestra fe agradecemos por la vida propia y de alguien y pedimos para que se despliegue en dedicación al designio del Señor, que es nuestro bien.

Es decir que el modo de agradecer al Señor su don de la vida es procurar nuestro bien, nuestra plenitud en sinergia con Èl.

Aquí encontramos el programa de aprendizaje de nuestra existencia. Aprender a ser perfectos, a ser plenos, a ser partícipes del bien, a ser felices.

Y aprendizaje significa ensayo y error.

No nos debemos desanimar en esta lección que perdura durante nuestra vida temporal.

El tema de la estéril que concibe y da a luz es recurrente desde Sara, la mujer de Abraham, pasando por Ana y terminando en Isabel, la madre de Juan Bautista.

Se trata de la bendición de la fertilidad en una cultura que la aprecia porque es una economía agraria, y los hijos son mano de obra que significa riqueza de recursos.

No es la única cultura que celebra la fertilidad pero en la bíblica se vincula con la benevolencia del Señor Yavé.

Igualmente el tema de la entrega al Señor del primogénito, como consagración y acción de gracias recurre. Es una respuesta humana generosa ante la bendición, un sentido más allá de la posesión que pueden tener los padres sobre los hijos.

En el caso de María se dará una entrega mayor aún, porque no se trata de esterilidad sino de virginidad. No entraba en los planes de María concebir en ese momento y lo permite como entrega a un llamamiento y misión de parte del Señor.

Luego en la reflexión del Nuevo testamento otros autores profundizarán sobre el simbolismo acumulado de esa entrega generosa para revelar la capacidad amorosa del Padre de Jesús, que llegó al extremo de entregar a su único hijo.

Se trata de un tema que confronta el creyente del evangelio respecto a su propia entrega al reino: cuánto ponemos en el asador?

El propio Dios nos da ejemplo de generosidad.

Interleccional: 1Samuel 2,1-8



REFLEXIÓN

mi poder se exalta por Dios

La agresividad, la vitalidad que puede hacer mucho daño, se puede convertir en energía de bien. La vitalidad dedicada a la búsqueda de perfección o realización hasta la cumbre. Que incluye la fuerza para salir de los propios errores.

mientras los cobardes se ciñen de valor

Se trastornan los valores del mundo y su gloria para exaltar lo que el Espíritu potencia: la debilidad.

Él levanta del polvo al desvalido, / alza de la basura al pobre

El cambio social está muy cerca del Reino de justicia. Solo que se trata de justicia y amor, no de justicia y venganza o desquite. Mientras persista en esta impureza, sus concreciones, se llamen como se llamen, si no combinan la justicia y equidad con la misericordia, no prevalecerán.

dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

La revolución de Dios en su creación.

mi boca se ríe de mis enemigos, / porque gozo con tu salvación

Se rompen los arcos de los valientes, / mientras los cobardes se ciñen de valor

La experiencia de la vida de fe entregada en generosidad al reino nos blinda frente al temor de daños por parte del anti-reino.

Por eso el gozo de la salvación es una serena posesión del Señor que nos hace fuertes.

No importa cuán débiles nos constatemos porque seremos empoderados.

En el mundo de hoy se está viviendo un clamor creciente por la equidad, la justicia, la paz, la fraternidad y nuevos modelos que lo hagan viable.

Es un clamor de débiles que inspira el Espíritu en su tránsito hacia el reino del Padre.

Lucas 1,46-56



REFLEXIÓN

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava

Se trata de un canto de liberación de una esclava: María.

Cómo o por qué es ella una esclava? Se abre un abanico de connotaciones: mujer que deja de ser estéril para colocarse en la mayor dignidad que esa sociedad patriarcal le concedía.

El énfasis tradicional en la mujer como progenitora gestadora, ha encallado en nuestros tiempos del siglo XXI en el pantano del los debates interminables.

Porque no se acepta fácilmente que la maternidad defina hoy a la mujer, quien antes es persona llamada a la libre autorealización. Habría un peligro de reducción en ello.

Tampoco la virginidad se estima como alternativa viable para muchos, porque se mira con sospecha de un posible trastorno sexual.

Todas estas ideas-mito plantadas por los medios financiados por intereses.

Pero en un sentido bíblico, el evangelista celebra a María como la mujer-madre que saborea el estar a disposición del Designio del Altísimo en sus planes. Por eso proclama su gozo.

Los perros ideológicos pueden seguir ladrando que no pasan de meras estridencias. No muerden la sustancia de la palabra que da vida.

María entona el canto de las estériles, no obstante no ser su problema. Se hace solidaria con el dolor de ellas y se constituye en su portavoz. La estéril israelita baja una escala más en la importancia de la sociedad. Es menos que mujer, siendo así que la mujer ya es inferior.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Es el modelo del que se hace portavoz: justicia y gracia.

María es consciente del don recibido, y descarta cualquier desquite, aun emocional, como lo hubiera podido sentir una estéril.

Podemos comparar el Magníficat con el canto de María hermana de Moisés en el Éxodo. Uno de los más antiguos del Primer testamento.

Podemos captar semejanzas y diferencias de la revelación de la Palabra sobre el Señor fundamento de dos pueblos: el de la Promesa y el del Reino.

En nuestra existencia de fe podemos ir pulsando en cuál etapa de revelación estamos comprometidos. Es posible que no transitemos aún por la novedad cristiana.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1605886971657740289?s=20&t=zyQ2IWCbjwSedIwCdTlbMA

BEATO CARLO


 

Del Comentario de san Beda el Venerable, presbítero, sobre el evangelio de san Lucas
(Libro 1, 46-55: CCL 120, 37-39)
 
MAGNIFICAT

 María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.»

«El Señor -dice- me ha engrandecido con un don tan magnífico e inaudito que no se puede explicar con palabras humanas, y el mismo corazón con todo su amor apenas puede llegar a comprenderlo. Por lo tanto, me entrego con todas mis fuerzas a la alabanza y a la acción de gracias, contemplando la grandeza de aquel que es eterno, y gustosamente le consagro mi vida, sentimientos y pensamientos, porque mi espíritu se alegra en la divinidad eterna de Jesús, es decir, del Salvador, que se ha revestido de mi carne y reposa en mi seno.»

Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

Estas palabras se relacionan con el comienzo del cántico, donde se dice: Proclama mi alma la grandeza del Señor. Sin duda que sólo aquel en quien el Poderoso hace obras grandes sabrá proclamar dignamente la grandeza del Señor y podrá exhortar a los que, como él, se sienten enriquecidos por Dios, diciendo: Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre.

Pues el que no proclama la grandeza del Señor, sabiendo que es infinita, y no bendice su nombre será el último en el reino de los cielos. Se dice que su nombre es santo porque, por su inmenso poder, trasciende toda creatura y está infinitamente por encima de todas las cosas creadas.

Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su misericordia. Con toda propiedad el cántico llama siervo o niño del Señor a Israel, pues, para salvarlo, Dios lo acogió como se acoge a un niño obediente y humilde, según aquello que dice Oseas: Cuando Israel era un niño yo lo amé.

Porque quien no quiere humillarse no puede tampoco ser salvado ni decir con el profeta: Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida, pues, el que se haga pequeño tal como este niño será el más grande en el reino de los cielos.

Como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre. 

Al hablar aquí de la descendencia de Abraham no se refiere a la descendencia según la carne, sino según el espíritu, es decir, no sólo habla de aquellos que han sido engendrados según la carne, sino también de todos aquellos que han seguido los pasos de Abraham por medio de la circuncisión de la fe. Porque Abraham creyó cuando estaba en la circuncisión y, ya entonces, su fe le fue tenida en cuenta para la justificación. 

Por lo tanto la venida del Salvador fue prometida a Abraham y a su descendencia por siempre, es decir, a los hijos de la promesa, de quienes se dice: Si sois de Cristo sois por lo mismo descendencia de Abraham, herederos según la promesa. 

Con razón la madre del Señor y la madre de Juan se adelantaron con sus respectivas profecías al nacimiento de sus hijos; con ello, de la misma forma que el pecado comenzó por la mujer, también por la mujer se inicia la salvación, y la vida, que fue perdida por el engaño que sedujo a una sola mujer, es ahora devuelta al mundo por la profecía de dos mujeres que compiten en su empeño por anunciar la salvación.

REFLEXIÓN

La acción de gracias de la Virgen, requiere una conciencia especial, en la que reconoce que ha sido promovida a un estado inaudito de gloria y gracia, ni pensado ni soñado ni querido. Agraciada en el límite que exclama María implica una medida no conocida, una dimensión no penetrada, una perspectiva global del mundo, la historia de salvación y su puesto en ello, más allá de toda consideración posible a ser o mujer humana precedente. María inaugura una visión trascendente absoluta porque identifica plenamente al Hacedor del don y en ella el grado máximo de elección. Por eso de la conciencia de María surge el anonadamiento ensimismado que la conduce a un corazón que medita y guarda para distribuir a su tiempo la sabiduría de Dios


miércoles, 21 de diciembre de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Feria privilegiada de Navidad 21 de Diciembre

Cantar de los cantares 2,8-14



REFLEXIÓN

Habla mi amado y me dice: "¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a mí! Porque ha pasado el invierno, las lluvias han cesado y se han ido, brotan flores en la vega, llega el tiempo de la poda, el arrullo de la tórtola se deja oír en los campos; apuntan los frutos en la higuera, la viña en flor difunde perfume. ¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a mí! Paloma mía, que anidas en los huecos de la peña, en las grietas del barranco, déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz, porque es muy dulce tu voz, y es hermosa tu figura."

 

Extracciones de la encíclica Deus Charitas Est , Dios es amor, de Benedicto XVI, de 2005

Introducción

Aunque el tema de esta Encíclica se concentra en la cuestión de la comprensión y la praxis del amor en la Sagrada Escritura y en la Tradición de la Iglesia, no podemos hacer caso omiso del significado que tiene este vocablo en las diversas culturas y en el lenguaje actual

Sin embargo, en toda esta multiplicidad de significados destaca, como arquetipo por excelencia, el amor entre el hombre y la mujer, en el cual intervienen inseparablemente el cuerpo y el alma, y en el que se le abre al ser humano una promesa de felicidad que parece irresistible, en comparación del cual palidecen, a primera vista, todos los demás tipos de amor

se trata más bien de una misma palabra que utilizamos para indicar realidades totalmente diferentes?

« Eros » y « agapé », diferencia y unidad

Digamos de antemano que el Antiguo Testamento griego usa sólo dos veces la palabra eros, mientras que el Nuevo Testamento nunca la emplea: de los tres términos griegos relativos al amor —eros, philia (amor de amistad) y agapé—, los escritos neotestamentarios prefieren este último, que en el lenguaje griego estaba dejado de lado. El amor de amistad (philia), a su vez, es aceptado y profundizado en el Evangelio de Juan para expresar la relación entre Jesús y sus discípulos. Este relegar la palabra eros, junto con la nueva concepción del amor que se expresa con la palabra agapé, denota sin duda algo esencial en la novedad del cristianismo, precisamente en su modo de entender el amor.

El cristianismo, según Friedrich Nietzsche, habría dado de beber al eros un veneno, el cual, aunque no le llevó a la muerte, le hizo degenerar en vicio.[1] El filósofo alemán expresó de este modo una apreciación muy difundida: la Iglesia, con sus preceptos y prohibiciones, ¿no convierte acaso en amargo lo más hermoso de la vida? ¿No pone quizás carteles de prohibición precisamente allí donde la alegría, predispuesta en nosotros por el Creador, nos ofrece una felicidad que nos hace pregustar algo de lo divino?

En efecto, las prostitutas que en el templo debían proporcionar el arrobamiento de lo divino, no son tratadas como seres humanos y personas, sino que sirven sólo como instrumentos para suscitar la « locura divina »: en realidad, no son diosas, sino personas humanas de las que se abusa. Por eso, el eros ebrio e indisciplinado no es elevación, « éxtasis » hacia lo divino, sino caída, degradación del hombre

entre el amor y lo divino existe una cierta relación: el amor promete infinidad, eternidad, una realidad más grande y completamente distinta de nuestra existencia cotidiana. Pero, al mismo tiempo, se constata que el camino para lograr esta meta no consiste simplemente en dejarse dominar por el instinto. Hace falta una purificación y maduración, que incluyen también la renuncia. Esto no es rechazar el eros ni « envenenarlo », sino sanearlo para que alcance su verdadera grandeza.

ni la carne ni el espíritu aman: es el hombre, la persona, la que ama como criatura unitaria, de la cual forman parte el cuerpo y el alma. Sólo cuando ambos se funden verdaderamente en una unidad, el hombre es plenamente él mismo. Únicamente de este modo el amor —el eros— puede madurar hasta su verdadera grandeza.

El eros, degradado a puro « sexo », se convierte en mercancía, en simple « objeto » que se puede comprar y vender; más aún, el hombre mismo se transforma en mercancía. En realidad, éste no es propiamente el gran sí del hombre a su cuerpo. Por el contrario, de este modo considera el cuerpo y la sexualidad solamente como la parte material de su ser, para emplearla y explotarla de modo calculador

¿Cómo hemos de describir concretamente este camino de elevación y purificación? ¿Cómo se debe vivir el amor para que se realice plenamente su promesa humana y divina? Una primera indicación importante podemos encontrarla en uno de los libros del Antiguo Testamento bien conocido por los místicos, el Cantar de los Cantares. Según la interpretación hoy predominante, las poesías contenidas en este libro son originariamente cantos de amor, escritos quizás para una fiesta nupcial israelita, en la que se debía exaltar el amor conyugal. En este contexto, es muy instructivo que a lo largo del libro se encuentren dos términos diferentes para indicar el « amor ». Primero, la palabra « dodim », un plural que expresa el amor todavía inseguro, en un estadio de búsqueda indeterminada. Esta palabra es reemplazada después por el término « ahabá », que la traducción griega del Antiguo Testamento denomina, con un vocablo de fonética similar, « agapé », el cual, como hemos visto, se convirtió en la expresión característica para la concepción bíblica del amor. En oposición al amor indeterminado y aún en búsqueda, este vocablo expresa la experiencia del amor que ahora ha llegado a ser verdaderamente descubrimiento del otro, superando el carácter egoísta que predominaba claramente en la fase anterior. Ahora el amor es ocuparse del otro y preocuparse por el otro. Ya no se busca a sí mismo, sumirse en la embriaguez de la felicidad, sino que ansía más bien el bien del amado: se convierte en renuncia, está dispuesto al sacrificio, más aún, lo busca.

 

Hay que asumir congruentemente que, nuestra unidad en la persona, de cuerpo y alma, se actúa en el amor libre.

Una eros en tránsito a ágape, madurando históricamente, procesualmente, en decisiones discernidas para exprimir nuestra libertad.

La misión más seria y trascendente que nos han delegado como humanidad es la maduración del amor a través de la libertad.

Padres, educadores, líderes de todo tipo deberán dar cuenta ante todo de las provisiones y oportunidades surtidas para el crecimiento de sus pequeños en el amor libre.

Enfrente de esta misión del reino del Padre, que es amor, están anticristos como el poder, que hace del amor una mercancía o un objeto, cambiable por otro.

Es crucial caminar la senda del amor en maduración, por libre opción, único que dignifica la persona.

Un texto que habla de una realidad común pero extraordinaria en su manifestación: el amor que va más allá de la muerte. Porque la muerte pasa pero el amor queda y hace vivos los recuerdos.

Una realidad cantada y glorificada pero también amargamente maldecida desde muy antiguo. Y no se desgasta ni pasa de moda.

Porque es un algo que une los seres y los funde siquiera por un fragmento del tiempo. Pero también se llora cuando hay traición o falta correspondencia.

Dónde radica su fuerza perenne? Porque es un magnetismo que puede expresar un “tú” único, intransferible y dar paso a una identidad compartida.

El dolor que sobreviene del amor fracasado muestra la crisis o la ruina del reconocimiento del propio valor.

Pero hay algo más: esta energía según la Palabra viene de Dios como una fuente, con la salvedad que la iniciativa de echarla a andar vino de Él.

El Señor nos amó primero y como muestra definitiva nos entregó a su Hijo.

Y su Hijo no amó como humano.

En lenguaje figurado, erótico, se puede tomar como el llamado entrañable y conmovedor que el Señor hace a nuestro ser para atraerlo desde lo más profundo, el cual produce una afectación en el espíritu más propia de un enamoramiento: sensibilidad y apego intenso con repercusiones sensibles, y al que se identifica como consolación.

Salmo responsorial: 32



REFLEXIÓN

cantadle un cántico nuevo,

el amor como el vino alegra el corazón y el canto muestra esa alegría.

El plan del Señor subsiste por siempre, / los proyectos de su corazón, de edad en edad

Plan y proyecto son el designio del amor libre. Nos distingue que pertenezcamos a su plan. Lo hacemos en la medida que amamos como personas: en cuerpo y espíritu.

Lo que proyecta viene desde su amor que nos dignifica.

Lucas 1,39-45



REFLEXIÓN

María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel

La mujer que más supo del Amor hasta el extremo de darle cobijo en su entrañas, no lo reserva para sí sola, por fuerza de ese mismo don. Lo comparte con gozo.

Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá

Así la madre de los creyentes de su hijo, nos precede en el camino de la fe que se transforma en amor libre.

Creer es amar. La dicha de amar contra toda adversidad y limitación.

Por la fe se accede a un plano de realidad que resulta como la antimateria: casi no se puede verificar que tal cosa existe.

Sólo la persistente solidez de tal realidad y el gozo que irradia, son testigos de su frágil, opaca y luminosa viabilidad.

No se sostiene en evidencias que satisfagan el razonamiento exacto.

Y no se libra uno de la incomodidad de estar en un reino tildado de mitológico, o bajo sospecha de manipulaciones subjetivas.

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