sábado, 22 de enero de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Sábado 2 de tiempo ordinario

Año Par

2Samuel 1, 1-27



REFLEXIÓN

¡Cómo sufro por ti, Jonatán, hermano mío! ¡Ay, cómo te quería! Tu amor era para mí más maravilloso que el amor de mujeres.

Este pasaje muestra un gran dolor por la muerte del amigo entrañable. Amado en forma especial. Uno de los hitos en la escala del amar: amor entre hombres.

Se usa este texto-para algunos se abusa-como justificación de la homosexualidad por parte de la Palabra.

Es anacrónico pronunciarse sobre enfoques actuales de cualquier problemática, fundamentados o legitimados por pasajes bíblicos, cuando quizás-hay que dar el beneficio de la duda- no tuvieron esa intención que le proyectamos.

Pero con todo, habla de una gran amistad entre hombres, como lo que pueden insinuar la de los compañeros de una causa, que se solidarizan unos con otros en su caminar, o los íntimos que encuentran una paz sin comparación, en compartir confidencias.

La Palabra recoge estas emociones humanas, cuyos atisbos hasta podemos entrever en la lealtad de ciertos animales, como preludio de la gran amistad con el Señor, que plenifica todos los matices, y en quien la pureza del amor del corazón humano es acogida, sin etiquetas de homofilia, homosexualidad u homofobia. En esto nos rebasa, como en otras cosas, su misterio.

Salmo responsorial: 79



REFLEXIÓN

Pastor de Israel, escucha

Es lo que nos inspira el Espíritu que alentó este salmo: que vayamos al Pastor que escucha. Que creamos que Él escucha. Que su silencio, su invisibilidad, su Misterio, no significan oidos sordos.

Marcos 3,20-21



REFLEXIÓN

no los dejaban ni comer.

Así de intensa era su vida pro muchos.

al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.

Es curioso que una familia no esté orgullosa de la fama que acumula su familiar. Y más porque entre los discípulos hay también parientes.

Porque en las familias habrá quienes entiendan y quienes no. De ahí una división que produce el evangelio, verdad de Dios.

No hay que temer a esas divisiones. Son necesarias para definir posiciones y liberar la energía de la palabra asegurando su pureza y eficacia.

Debemos pensar que en esa familia estaba María su madre. Quien a pesar de guardar las cosas en su corazón, no siempre tenía claridad suficiente para dar con la clave del misterio de su hijo.

Como nosotros en nuestras relaciones. No siempre tenemos claridad de las intenciones de las conductas de nuestros allegados. Y también tildamos de locura lo que no entendemos.

Jesús afrontó esa contradicción de sus parientes, porque persistió en su ministerio. La lealtad al Padre era superior.

Que es lo que podemos decir de quiénes vemos persistir en su ministerio de solidaridad, no obstante ser criticados por su conflictividad.

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BEATO CARLO

LÚCIDA Y LIBREMENTE OFRECE SU VIDA
 
Del Tratado de san Ireneo, obispo, Contra las herejías

                                        (Libro 4, 18, 1-2. 4. 5: SC 100, 596-598. 606. 610-612)


LA OBLACIÓN PURA DE LA IGLESIA

El sacrificio puro y acepto a Dios es la oblación de la Iglesia, que el Señor mandó que se ofreciera en todo el mundo, no porque Dios necesite nuestro sacrificio, sino porque el que ofrece es glorificado él mismo en lo que ofrece, con tal de que sea aceptada su ofrenda. La ofrenda que hacemos al rey es una muestra de honor y de afecto; y el Señor nos recordó que debemos ofrecer nuestras ofrendas con toda sinceridad e inocencia, cuando dijo: Si al llevar tu ofrenda al altar te acuerdas que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar, y ve primero a reconciliarte con tu hermano; vuelve luego y presenta tu ofrenda. Hay que ofrecer a Dios las primicias de su creación, como dice Moisés: No te presentarás al Señor tu Dios con las manos vacías; de este modo el hombre, hallado grato en aquellas mismas cosas que a él le son gratas, es honrado por parte de Dios.

Y no hemos de pensar que haya sido abolida toda clase de oblación, pues las oblaciones continúan en vigor ahora como antes: el antiguo pueblo de Dios ofrecía sacrificios y la Iglesia los ofrece también. Lo que ha cambiado es la forma de la oblación, puesto que los que ofrecen no son ya siervos, sino hombres libres. El Señor es uno y el mismo, pero es distinto el carácter de la oblación, según sea ofrecida por siervos o por hombres libres; así la oblación demuestra el grado de libertad. Por lo que se refiere a Dios nada hay sin sentido, nada que no tenga su significado y su razón de ser. Y por esto los antiguos hombres debían consagrarle los diezmos de sus bienes; pero nosotros, que ya hemos alcanzado la libertad, ponemos al servicio del Señor la totalidad de nuestros bienes, dándolos con libertad y alegría, aun los de más valor, pues lo que esperamos vale más que todos ellos; echamos en el cepillo de Dios todo nuestro sustento, imitando así el desprendimiento de aquella viuda pobre del evangelio.

Es necesario, por tanto, que presentemos nuestra ofrenda a Dios y que le seamos gratos en todo, ofreciéndole con mente sincera, con fe sin mezcla de engaño, con firme esperanza, con amor ferviente, las primicias de su creación. Esta oblación pura sólo la Iglesia puede ofrecerla a su Hacedor, ofreciéndole con acción de gracias del fruto de su creación.

Le ofrecemos, en efecto, lo que es suyo, significando con nuestra ofrenda nuestra unión y mutua comunión, y proclamando nuestra fe en la resurrección de la carne y del espíritu. Pues del mismo modo que el pan, fruto de la tierra, cuando recibe la invocación divina, deja de ser pan común y corriente y se convierte en eucaristía, compuesta de dos realidades, terrena y celestial, así también nuestros cuerpos, cuando reciben la eucaristía, dejan ya de ser corruptibles, pues tienen la esperanza de la resurrección

viernes, 21 de enero de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Viernes 2 de tiempo ordinario

Año Par

1Samuel 24, 3-21



REFLEXIÓN

el Señor te había puesto en mi poder dentro de la cueva; me dijeron que te matara, pero te respeté y dije que no extendería la mano contra mi señor, porque eres el ungido del Señor

El Espíritu del Señor inspira la conciencia de David para que proceda por conciencia: el ungido del Señor y no por oportunidad: en mi poder dentro de la cueva.

Saúl-algunos dicen que era un trastornado-actúa por pasíón, instigado por el rumor, imaginando en David una amenaza.

Nuestro tiempo da constantes muestras de relaciones sociales basadas en incitaciones de la subjetividad, y menos en certezas de conciencia.

Éstas requieren un temple para resistir las propias bajas motivaciones al desquite, la venganza, la envidia, los celos, la competitividad.

Ayudan estas pasiones la estructura social, económica, cultural que ahoga la sensatez de la conciencia, y que se oiga la voz de la convicción de ciertos valores por encima de la algarabía interesada de ciertos poderes, como algunos medios de comunicación, por ejemplo.

Salmo responsorial: 56



REFLEXIÓN

me refugio a la sombra de tus alas, mientras pasa la calamidad

La Palabra nos muestra una actitud que no es fácil de conquistar, pero que obtenida nos permite pensar dos veces antes de actuar movidos por la pasión y la subjetividad, y cometer una injusticia.

Marcos 3,13-19



REFLEXIÓN

Jesús subió a la montaña, llamó a los que quiso, y se fueron con él

Jesús es comparado con Moisés, que subió a la montaña del pacto. El texto subraya que su llamado es por iniciativa propia, por soberanía. No es un derecho, no es un arrebato de poder, no se pertenece por una revolución, ni por una protesta. Es un don, que habla de la libertad del donante. No es exigible, como parece sugerir la corriente del pluralismo religioso, cuando va más allá de la libertad de conciencia y de fe.

A doce los hizo sus compañeros

Una amistad de caminantes, que comparten el caminar, para comunicar una buena nueva del reino de Dios. Son un nuevo Israel, un nuevo Pueblo. Se muestra una intención de proyección futura, llámese o no institución eclesial.

Con más sentido de trabajo en equipo, que un protagonismo solitario.

Un nuevo comienzo, un nuevo Moisés y un nuevo pueblo, representado en 12 hombres-tribus.

para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios

Abriendo paso a una nueva realidad de libertad de la opresión maligna, ejercida por diversos agentes.

En la decepción de la acción guerrera, militar, sanguinaria, por la violencia de las armas confluyen en una liberación de otro tipo, con mayor énfasis trascendente y transformante.

Así constituyó el grupo de los Doce:

De ellos unos son caracterizados por alguna función o pronunciamiento: Pedro, hijos del Trueno, traidor.

Otros no se les caracteriza y poco sabemos de ellos.

En el nuevo pueblo peregrino todos son importantes, pero no todos son visibles.

El don puede ser pisoteado. La elección malversada. Y contarse un traidor entre los elegidos. Hay quienes trabajan y viven por oportunidad no por conciencia. Hay quienes empiezan por conciencia y terminan en oportunidad, porque les cansa estar entre perdedores. O más bien son ganadores? Ganadores de vida nueva, del Reino, de fraternidad, de conciencia transparente, enriquecidos en valores trascendentes.

Son enfoques y visiones contrapuestas que no pueden hacer las paces.

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DOCTORES DE LA IGLESIA


MUERE VIRGEN DEDICADO EXCLUSIVAMENTE A DIOS

 Del tratado de san Ambrosio, obispo, sobre las vírgenes
(Libro 1, cap. 2. 5. 7-9: PL 16 [edición 1845], 189-191)
 

NO TENÍA AÚN EDAD DE SER CONDENADA, PERO ESTABA YA MADURA PARA LA VICTORIA

 

Celebramos hoy el nacimiento para el cielo de una virgen, imitemos su integridad; se trata también de una mártir, ofrezcamos el sacrificio. Es el día natalicio de santa Inés. Sabemos por tradición que murió mártir a los doce años de edad. Destaca en su martirio, por una parte, la crueldad que no se detuvo ni ante una edad tan tierna; por otra, la fortaleza que infunde la fe, capaz de dar testimonio en la persona de una jovencita.

 

¿Es que en aquel cuerpo tan pequeño cabía herida alguna? Y, con todo, aunque en ella no encontraba la espada donde descargar su golpe, fue ella capaz de vencer a la espada. Y eso que a esta edad las niñas no pueden soportar ni la severidad del rostro de sus padres, y si distraídamente se pican con una aguja, se ponen a llorar como si se tratara de una herida.

 

Pero ella, impávida entre las sangrientas manos del verdugo, inalterable al ser arrastrada por pesadas y chirriantes cadenas, ofrece todo su cuerpo a la espada del enfurecido soldado, ignorante aún de lo que es la muerte, pero dispuesta a sufrirla; al ser arrastrada por la fuerza al altar idolátrico, entre las llamas tendía hacia Cristo sus manos, y así, en medio de la sacrílega hoguera, significaba con esta posición el estandarte triunfal de la victoria del Señor; intentaban aherrojar su cuello y sus manos con grilletes de hierro, pero sus miembros resultaban demasiado pequeños para quedar encerrados en ellos.

 

¿Una nueva clase de martirio? No tenía aún edad de ser condenada, pero estaba ya madura para la victoria; la lucha se presentaba difícil, la corona fácil; lo que parecía imposible por su poca edad lo hizo posible su virtud consumada. Una recién casada no iría al tálamo nupcial con la alegría con que iba esta doncella al lugar del suplicio, con prisa y contenta de su suerte, adornada su cabeza no con rizos, sino con el mismo Cristo, coronada no de flores, sino de virtudes.

 

Todos lloraban, menos ella. Todos se admiraban de que con tanta generosidad entregara una vida de la que aún no había comenzado a gozar, como si ya la hubiese vivido plenamente. Todos se asombraban de que fuera ya testigo de Cristo una niña que, por su edad, no podía aún dar testimonio de sí misma. Resultó así que fue capaz de dar fe de las cosas de Dios una niña que era incapaz legalmente de dar fe de las cosas humanas, porque el Autor de la naturaleza puede hacer que sean superadas las leyes naturales.

 

El verdugo hizo lo posible para aterrorizarla, para atraerla con halagos, muchos desearon casarse con ella. Pero ella dijo:

 

«Sería una injuria para mi Esposo esperar a ver si me gusta otro; él me ha elegido primero, él me tendrá. ¿A qué esperas, verdugo, para asestar el golpe? Perezca el cuerpo que puede ser amado con unos ojos a los que yo no quiero».

 

Se detuvo, oró, doblegó la cerviz. Hubieras visto cómo temblaba el verdugo, como si fuese él el condenado; como temblaba su diestra al ir a dar el golpe, cómo palidecían los rostros al ver lo que le iba a suceder a la niña, mientras ella se mantenía serena. En una sola víctima tuvo lugar un doble martirio: el de la castidad y el de la fe. Permaneció virgen y obtuvo la gloria del martirio.

jueves, 20 de enero de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Jueves 2 de tiempo ordinario

Año Par

1Samuel 18, 6-9



REFLEXIÓN

A Saúl le sentó mal aquella copla, y comentó enfurecido: "¡Diez mil a David, y a mí mil! ¡Ya sólo le falta ser rey!" Y a partir de aquel día Saúl le tomó ojeriza a David.

La Palabra es muy sobria en la descripción de las motivaciones profundas de la conducta humana, pero certera en su simplicidad. No se parece a nuestra compleja descripción de los estados mentales alterados, ni de los análisis de las decisiones apasionadas.

Quizás porque no es cómplice para suavizar en su juicio lo que está mal, y como tal lo establece.

Hoy somos muy comprensivos de las posibles circunstancias que pudieran atenuar la libertad de la voluntad que decide. Es que todos somos cómplices. Todos tenemos algo por lo que sentirnos culpables. Todos cuando somos sinceros nos reconocemos culpables de algo. Y las atenuaciones del juicio sobre las conductas manifiestan una empatía cercana a la impunidad. Juzgamos como quisiéramos que nos juzgaran. Más que misericordiosos somos complacientes y permisivos.

Saúl expresó –hoy diríamos que espontáneamente- su amargura por no ser reconocido en la copla que elogiaba más a David, su subordinado. Pero era objetivo al dejarse llevar por esa indignación? No porque David efectivamente había terminado la batalla con un despliegue de eficacia envidiable. Y eso fue lo que hizo palidecer a Saúl: la envidia. No era feliz con el reconocimiento ajeno.

Jonatán, hijo de Saúl, quería mucho a David y le avisó

La historia se construye con decisiones humanas favorables y desfavorables a otros. Para el creyente su estabilidad y paz, así como el sustrato que nutre sus decisiones según Dios, es la confianza mediante la que descansa en el abrigo que el Señor le provee contra las decisiones dañinas y perjudiciales. Y aun cuando sea víctima de ellas, cuenta con la esperanza de fortaleza para superar esas adversidades.

Esta visión aporta una perspectiva saludable y positiva sobre el curso de la historia personal y general. Por lo que los creyentes que han asumido libre y conscientemente la misma son ciudadanos constructivos de cualquier sociedad que quiera contar con ellos.

Saúl hizo caso a Jonatán y juró: "¡Vive Dios, no morirá!"

Una pausa, un respiro, una tregua. No la intención definitiva porque el corazón de Saúl siguió entenebrecido.

Inquinas susurradas al oído del corazón han determinado el desvío de muchas existencias del Designio del Señor. Como lo que nos cuenta Juan de Judas Iscariote, cuando salió de la última cena con Jesús a la oscuridad, a las tinieblas.

Salmo responsorial: 55



REFLEXIÓN

en Dios confío y no temo; ¿qué podrá hacerme un hombre?

Una oración que se puede convertir en mantra para preservar nuestra confianza y gusto por la vida, y alejar los nubarrones que inspiran pensamientos paranoides.

Marcos 3,7-12



REFLEXIÓN

Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo

La necesidad, la carencia, el dolor, el sufrimiento, la miseria imparable de la gente del tiempo de Jesús y de todo tiempo, hace pensar en un caldo de cultivo de otros males, y también de redención.

Porque a más de uno el servicio aportado por Jesús ha inspirado su propia vocación para aliviar a las gentes.

No solamente tal caldo de cultivo incita a la revancha del resentimiento incubado por tanta frustración. No solamente la revolución que no construye lo suficiente para compensar la destrucción ocasionada sale de ese caldo.

También la revolución silenciosa de servicio por el reino va cundiendo con su alivio, reparación, perdón, fraternidad.

Esto debieron aprender de Jesús sus discípulos conviviendo con él: inspirarse en él para servir la necesidad de muchos.

él les prohibía severamente que lo diesen a conocer

De los espíritus inmundos no puede provenir la confesión y reconocimiento del Hijo de Dios.

Jesús muestra saber bien quién es él, su autenticidad, su misión, y saber que cuenta con el amor de su Padre, de manera que no lo desvía, ni lo enajena, el elogio desproporcionado y desde fuera, o el oprobio que victimiza.

Jesús de Nazaret como paradigma de solidez y equilibrio que se autoustenta y se afirma en sus convicciones.

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BEATO CARLO



 De las Cartas de san Fulgencio de Ruspe, obispo
(Carta 14, 36-37: CCL 91, 429-431)

 

CRISTO VIVE PARA SIEMPRE PARA INTERCEDER POR NOSOTROS

 

Fijaos que en la conclusión de las oraciones decimos: «Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo»; en cambio, nunca decimos: «Por el Espíritu Santo.» Esta práctica universal de la Iglesia tiene su explicación en aquel misterio, según el cual, el mediador entre Dios y los hombres es Cristo Jesús, hombre también él, sacerdote eterno según el rito de Melquisedec, que entró de una vez para siempre con su propia sangre en el santuario, pero no en un santuario hecho por mano de hombre y figura del venidero, sino en el mismo cielo, donde está a la derecha de Dios e intercede por nosotros.

 

Teniendo ante sus ojos este oficio sacerdotal de Cristo, dice el Apóstol: Por medio de él ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el tributo de los labios que van bendiciendo su nombre. Por él, pues, ofrecemos el sacrificio de nuestra alabanza y oración, ya que por su muerte fuimos reconciliados cuando éramos todavía enemigos. Por él, que se dignó hacerse sacrificio por nosotros, puede nuestro sacrificio ser agradable en la presencia de Dios. Por esto nos exhorta san Pedro: También vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo. Por este motivo decimos a Dios Padre: «Por nuestro Señor Jesucristo.»

 

Al referirnos al sacerdocio de Cristo, necesariamente hacemos alusión al misterio de su encarnación, en el cual el Hijo de Dios, a pesar de su condición divina, se anonadó a sí mismo, y tomó la condición de esclavo, según la cual se rebajó hasta someterse incluso a la muerte; es decir, fue hecho un poco inferior a los ángeles, conservando no obstante su divinidad igual al Padre. El Hijo fue hecho un poco inferior a los ángeles en cuanto que, permaneciendo igual al Padre, se dignó hacerse como un hombre cualquiera. Se abajó cuando se anonadó a sí mismo y tomó la condición de esclavo. Más aún, el abajarse de Cristo es el total anonadamiento, que no otra cosa fue el tomar la condición de esclavo.

 

Cristo, por tanto, permaneciendo en su condición divina, en su condición de Hijo único de Dios, según la cual le ofrecemos el sacrificio igual que al Padre, al tomar la condición de esclavo fue constituido sacerdote, para que, por medio de él, pudiéramos ofrecer la hostia viva, santa, grata a Dios. Nosotros no hubiéramos podido ofrecer nuestro sacrificio a Dios si Cristo no se hubiese hecho sacrificio por nosotros: en él nuestra propia raza humana es un verdadero y saludable sacrificio. En efecto, cuando precisamos que nuestras oraciones son ofrecidas por nuestro Señor, sacerdote eterno, reconocemos en él la verdadera carne de nuestra misma raza, de conformidad con lo que dice el Apóstol: Todo sumo sacerdote, tomado de entre los hombres, es constituido en favor de los hombres en lo tocante a las relaciones de éstos con Dios, a fin de que ofrezca dones y sacrificios por los pecados. Pero al decir: «tu Hijo», añadimos: «que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo», para recordar, con esta adición, la unidad de naturaleza que tienen el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y significar de este modo que el mismo Cristo, que por nosotros ha asumido el oficio de sacerdote, es por naturaleza igual al Padre y al Espíritu Santo.

miércoles, 19 de enero de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Miércoles 2 de tiempo ordinario

Año Par

1Samuel 17, 32—51



REFLEXIÓN

El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las garras oso, me librará de las manos de este filisteo

David es para Israel el paradigma de una guerrero. Su valentía, audacia y astucia son aun para el Israel moderno, una inspiración de lucha. Condensa la expectativa de un régimen exitoso y próspero en medio de las naciones. Un dominio mesiánico, inclusive en lo civil y administrativo.

Pero la Palabra lo destaca y lo guarda para las futuras generaciones como alguien creyente fiel, que debe su éxito a la confianza puesta en el Señor, y en el reconocimiento de su soberanía y señorío.

Para la Palabra se trata de un ejemplo de mediador, de asistente, de rey en sentido salvífico. No dueño absoluto de un poder, sino lugarteniente de Dios, fiel administrador y subordinado.

todo el mundo reconocerá que hay un Dios en Israel; y todos los aquí reunidos reconocerán que el Señor da la victoria sin necesidad de espadas ni lanzas, porque ésta es una guerra del Señor

El reconocimiento del Señor es el objetivo fundamental del testimonio de confianza en la lucha. La guerra del Señor se cambiará a la viña del Señor, con Jesús de Nazaret. Pero los enemigos de la causa se mantendrán y contra ellos y sus mediadores, las mínimas armas de Dios, son suficientes.

Así venció David al filisteo, con la honda y una piedra; lo mató de un golpe, sin empuñar espada.

La desproporción como una parábola en acción debe provocar la admiración hacia la gloria del Señor.

Salmo responsorial: 143



REFLEXIÓN

Defiéndeme de la espada cruel.

Hay que reconocer que nuestro mundo y nuestra realidad no es un lecho de rosas, y además de los males hay malas intenciones de perjudicar, dañar y hacer iniquidades. Tanto desde las personas como desde las colectividades. Basta que se persiga un bien en forma exclusiva y egocéntrica, sin mirar el bien al que otros tienen derecho, para que la injusticia se desprenda como fruto maduro.

Por eso la Palabra en su invitación a la confianza en la defensa del Señor a sus ungidos, los bautizados en el nombre de su hijo, nos aporta un gran descanso y estabilidad. Una visión más serena de los conflictos.

Marcos 3,1-6



REFLEXIÓN

Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo.

La transgresión material del sábado por parte de Jesús es lo que obsesiona a sus adversarios. La escala de valores y sus prioridades no son las mismas para Jesús y sus enemigos. Es comprensible que en un sistema teocrático, con un templo magnífico como insignia de santidad y progreso material, ubique la tradición del sábado, transmitida durante cientos de años, como una piedra miliar.

La dedicación de este tiempo al Señor invisible preservó a Israel en el exilio. Es como si a los cristianos nos ofendieran en el rito sacramental del bautismo o la eucaristía.

Pero cuando estos medios se hacen fines y se olvida para quién y para qué están destinados, se trastocan los valores.

Jesús de Nazaret significa el rescate del ser humano desde su pobreza, en toda su riqueza semántica, para ponerlo como fin de los desvelos salvíficos del reino del Padre.

Jesús es el mediador en su carne de esta reestructuración.

"Levántate y ponte ahí en medio"

Jesús muestra así que el ser humano, pobre y pecador en cuanto la justificación, es el centro del Designio.

 

¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?

Una pregunta crucial que ataca la yugular de la hipocresía religiosa y moral. En muchas formas se repite en la historia inquietando el conformismo del establishment.

Solo que los inquietos de un momento son establishment más adelante y se endurecen, nos endurecemos, en nuestros supuestos logros.

Es un círculo fatídico de derrota para la humanidad? Más bien es la falla de la autocrítica: el reconocimiento oportuno que el espíritu se va convirtiendo en ley, el sábado va impidiendo curar al necesitado.

Es una cuestión fundamental. Es la base de la ética. Qué es lo permitido en un contexto de prohibición. La cultura judía contemporánea a Jesús hace del sábado-tiempo y lugar, un tabú. Jesús deshace el tabú.

Y corre el acento a lado humano en su vida y calidad de vida.

 Echando en torno una mirada de ira y dolido de su obstinación

Es la subjetivación de Jesús frente al endurecimiento.La ira al servicio de la justicia de Dios, no de la destrucción y el daño.

los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él

El establishemt fariseo y el herodiano se odiaban entre sí y se descalificaban. Pero a la hora de un enemigo común se alían. Nada nuevo.

Desde temprano la seguridad de Jesús estuvo en riesgo. Su mensaje concitaba fuerzas que aunque enemigas entre sí, se aliaban para derrotar un enemigo mayor de su establecimiento.

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BEATO CARLO

SU TESTIMONIO DE VIDA ES UN LLAMADO A LA UNIDAD DE UN SOLO PUEBLO  

De la Constitución dogmática Lumen géntium, sobre la Iglesia, del Concilio Vaticano segundo
(Núms. 2. 16)
 
YO SALVARÉ A MI PUEBLO

 

El Padre eterno, por un libérrimo y misterioso designio de su sabiduría y de su bondad, creó el mundo universo, decretó elevar a los hombres a la participación de la vida divina y, caídos por el pecado de Adán, no los abandonó, sino que les otorgó siempre los auxilios necesarios para la salvación, en atención a Cristo redentor, que es imagen de Dios invisible, primogénito de toda creatura. El Padre, desde toda la eternidad, conoció a los que había escogido y los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos.

 

Determinó reunir a cuantos creen en Cristo en la santa Iglesia, la cual fue ya prefigurada desde el origen del mundo y preparada admirablemente en la historia del pueblo de Israel y en el antiguo testamento, fue constituida en los últimos tiempos y manifestada por la efusión del Espíritu y se perfeccionará gloriosamente al fin de los tiempos. Entonces, como se lee en los santos Padres, todos los justos descendientes de Adán, desde Abel el justo hasta el último elegido, se congregarán delante del Padre en una Iglesia universal.

 

Por su parte, todos aquellos que todavía no han recibido el Evangelio están ordenados al pueblo de Dios por varios motivos.

 

Y en primer lugar aquel pueblo a quien se confiaron las alianzas y las promesas y del que nació Cristo según la carne; pueblo, según la elección, amadísimo a causa de los padres: porque los dones y la vocación de Dios son irrevocables.

 

Pero el designio de salvación abarca también a todos los que reconocen al Creador, entre los cuales están en primer lugar los musulmanes, que, confesando profesar la fe de Abraham, adoran con nosotros a un solo Dios, misericordioso, que ha de juzgar a los hombres en el último día. Este mismo Dios tampoco está lejos de aquellos otros que entre sombras e imágenes buscan al Dios desconocido, puesto que es el Señor quien da a todos la vida, el aliento y todas las cosas, y el Salvador quiere que todos los hombres se salven.

 

Pues los que inculpablemente desconocen el Evangelio y la Iglesia de Cristo pero buscan con sinceridad a Dios y se esfuerzan, bajo el influjo de la gracia, en cumplir con sus obras la voluntad divina, conocida por el dictamen de la conciencia, pueden conseguir la salvación eterna. Y la divina Providencia no niega los auxilios necesarios para la salvación a aquellos que, sin culpa por su parte, no han llegado todavía a un expreso conocimiento de Dios y se esfuerzan, con la gracia divina, en conseguir una vida recta.

 

La Iglesia considera que todo lo bueno y verdadero que se da entre estos hombres es como una preparación al Evangelio y que es dado por aquel que ilumina a todo hombre para que al fin tenga la vida.

martes, 18 de enero de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Martes 2 de tiempo ordinario

Año Par

1Samuel 16, 1-13



REFLEXIÓN

En aquellos días, el Señor dijo a Samuel: "¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si yo lo he rechazado como rey de Israel? Llena tu cuerno de aceite y vete. Voy a enviarte a Jesé, de Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mí"

Ni siquiera el vidente Samuel comparte del todo con el Señor su poco aprecio por Saúl, aun a pesar de sus errores.

Debe ponerse en marcha para buscar el sucesor y su nueva misión no da espacio para un duelo y nostalgia prolongados.

Los objetivos del pueblo son prioritarios y aunque no todas las tradiciones están de acuerdo en la necesidad de un rey, las circunstancias lo requieren, para sobrevivir a sus enemigos.

La marcha del designio del Señor en las circunstancias históricas concretas de un periodo, requieren superar ciertas sensibilidades, apegos y afectos, por legítimos que parezcan. El bien común es primero.

Sin embargo sucede que los que soportan las decisiones del poder en sus vidas cotidianas, no son avisados o comunicados de lo que la autoridad considera como bien común. Y la credibilidad en ese diagnóstico se erosiona.

Samuel contestó: "¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me mata". El Señor le dijo: "Llevas una novilla y dices que vas a hacer un sacrificio al Señor. Convidas a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que tienes que hacer; me ungirás al que yo te diga".

La nueva misión de Samuel no está exenta de riesgo porque se trata de una conspiración contra el trono, para reemplazar al rey repudiado por el Señor.

Además debe mentir, en aras del éxito de la misión encomendada. Qué dirían nuestros contemporáneos, las filtraciones contra el poder tan celebradas, la censura contra toda clase de mentira y simulación?

En el marco de la teología del poder para Israel, el verdadero rey es el Señor, y el monarca su subalterno. Tal reemplazo no alcanza a tener el nivel de una alta traición, porque es el verdadero rey el que decide y lo hace conocer por su profeta.

Un verdadero administrador, aun entre los seguidores de Jesús de Nazaret, es un subordinado que se desvive por servir la voluntad de su Señor, verdadero Rey. Incluso puede ser resistido en sus decisiones, en nombre de Dios, sin considerar en conciencia que sea un traidor.

La ética judeocristiana del súbdito cristiano lo convierte en un disidente potencial de cualquier autoridad, porque por encima de ellas está el Señor.

La recomendación de obediencia a las autoridades por parte del evangelio y Pablo, es relativa y no absoluta. Es una obediencia penúltima, porque la absoluta y última es la que vincula la conciencia al Señor Dios.

El todopoderoso objetor de conciencia, que sella in extremis su rebeldía y protesta, en nombre de un absoluto, sea de la religión que sea.

De ello se sigue que el creyente comprometido con la ética judeocristiana no puede apegarse, ni ser domesticado por ninguna autoridad. Pero tampoco puede esperar preferencias y una actitud amigable, en principio, de la autoridad que conoce la idiosincracia de estos súbditos.

Por eso el cristiano está obligado al discernimiento político del bien común, para obedecer u objetar en conciencia.

La época actual muestra abundantes manifestaciones de descontento y protesta en diferentes órdenes, y un alto nivel de participación de los que se consideran víctimas de diferentes abusos.

Lo mínimo para la ética del creyente es examinar la justicia y ponderar la verdad de tales protestas.

La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón".

Se nos da un criterio para aceptar las decisiones que el Señor hace conocer a través de la historia bíblica: él conoce el corazón del hombre.

Una sabiduría que recoge también el evangelio, porque Jesús es partícipe de ese conocimiento del lugar antropológico, donde la libertad humana se determina a tomar una decisión.

Sin embargo no siempre estamos inclinados a esa aceptación, porque tenemos nuestro propio juicio sobre el corazón humano.

En aquel momento invadió a David el espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante

David como Moisés y Jesús, es un líder señero y conviene que los relatos de su elección hagan constar la validación por la plenitud del Espíritu del Señor. El Espíritu es la vitalidad, el respirar del Señor en una criatura.

Salmo responsorial: 88



REFLEXIÓN

lo he ungido con óleo sagrado; para que mi mano esté siempre con él

Donde está su unción, está su Espíritu: y está Él. Es el sentido de los sacramentos con unción.

Quieren significar una presencia dinámica permanente, es decir, disponible siempre que la actitud del recipiente sea apta.

Pero supera esta presencia la intención y actitud del administrador, quien no la puede manipular.

Marcos 2,23-28



REFLEXIÓN

los discípulos iban arrancando espigas

En el orden social israelita la tradición que favorecía a los pobres, permitía que se dejaran sobras de la cosecha para que ellos obtuvieran alimento.

Un sábado atravesaba el Señor un sembrado

Pero el motivo de la confrontación es el sábado, no la propiedad. Actualmente se cambia la prioridad. Lo que nos interesa es la propiedad privada, privada más bien de función social.

Un sábado como tiempo dedicado a hacer espacio a la memoria del Señor, no parece tener lugar en una ciudad secular. Ni es problema.

cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre?

Jesús vuelve al espíritu de la ley, que es favorecer al hombre en sus necesidades humanas. Antes hay que comer que observar una prohibición de trabajo en sábado, que en este caso no se aplica, porque no es un trabajo sino una actividad lo que hacen los discípulos.

Jesús se muestra tomar partido por la necesidad sentida de hombres y mujeres. Eso vale más que una regulación prevista para momentos diferentes.

Son muchos los que claman por necesidad sentida y merecen atención por encima de legislaciones y sistemas que no los contemplan.

También se da los que levantan las necesidades como bandera de partidos para pugnar por el poder.

Entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros"

En el ejemplo que plantea Jesús el contraste es más extremo: un lugar sagrado, unos panes consagrados, un privilegio sacerdotal. Todo esto cayó en segundo plano ante la necesidad de alimentarse.

Jesús los refiere a un relato que se relaciona a algo considerado tan sagrado como el sábado: el templo y sus ofrendas.

Si la necesidad del ser humano requiere respuesta, no hay excusa para atenderla. Ni siquiera una en nombre de lo santo.

Es congruente con la ética judeocristiana de la objeción de conciencia. No hay mandato humano, ni siquiera divino formulado por humanos, que no sea posible confrontar en nombre de Dios, ante una necesidad humana apremiante.

Los pobres son los portadores de esas necesidades apremiantes y ellos reescriben las prioridades de los mandatos, dados a conocer en nombre de Dios.

"El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado."

El sábado es importante, o su equivalente como tiempo para la memoria y acción de gracias al Señor. Pero el propio Señor hay momentos que antepone la necesidad sentida, como prioritaria según su voluntad.

Hemos de estar abiertos a esas señales de los tiempos para adecuarnos a su inspiración y seguirla.

Igual habrá que proceder a desenmascarar las pretensiones de poder de quienes utilizan las necesidades sentidas de las personas.

No sólo Jesús, Hijo de hombre, es Señor, sino que todo hombre/mujer hijo de hombre es señor de toda estructura que ordena la convivencia para servicio de él/ella.

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