sábado, 17 de septiembre de 2022

PALABRA COMENTADA

  

Sábado 24 de tiempo ordinario Año Par

1Corintios 15, 35-37. 42-49



REFLEXIÓN

 

¿Qué clase de cuerpo traerán?

 

No hemos cambiado. La muerte nos enfrenta a cuerpos sin vida y su corrupción hasta quedar en polvo. De ahí surge el bloqueo ante una novedad que depende de otro poder: el de la Palabra de Dios. No es asunto de percepción, sino de fe en la Palabra.

 

Lo que tú siembras no recibe vida si antes no muere

 

Muerte es lo que sembramos, cuando nos sepultan. Allí van nuestros

 

sueños, esfuerzos, gozos y tristezas, lo bueno y lo mal hecho.

 

Solo la Palabra nos ha prometido rescatarnos, por más que nosotros nos aferremos a la supuesta reencarnación de la materia.

 

Solo la Palabra en Jesús de Nazareth, atestiguado como vivo, nos promete vida nueva para siempre.

 

al sembrar, no siembras lo mismo que va a brotar después

 

Somos diseños de un designio lo suficientemente rico para expresarse en una diversificación sin fin.

 

Lo que somos aparecerá. No exactamente al modo del homúnculo, más como el microcosmos que se expande como el macrocosmos.

 

Una realidad que vendrá despampanante, arrolladora, impactante, inefable y para eso nos entrena la naturaleza y la historia con sus fenómenos y acontecimientos inéditos y apabullantes.

 

se siembra lo corruptible, resucita incorruptible; se siembra lo miserable, resucita glorioso; se siembra lo débil, resucita fuerte; se siembra un cuerpo animal, resucita cuerpo espiritual

 

En el caso de Pablo no habla de fantasías y deseos, no es retórica hueca. Se fundamenta en su experiencia del Jesús vivo, cuando perseguía sus seguidores. Y en el testimonio de los otros apóstoles, de quienes se hizo colega. La fuerza de nuestra fe está en el testimonio recibido.

 

No es primero lo espiritual, sino lo animal. Lo espiritual viene después

 

Así nos ha hablado la teoría de la evolución en sus diferentes variantes a lo largo de la historia de las ciencias. Solo que nuestra teoría de la evolución, la de los creyentes de la Palabra adjudica al poder de Dios la vida espiritual, cualitativamente diferente a la que desarrolle la materia, si lo hace.

 

Lo curioso es que las ciencias se confiesan teóricas no creyentes, pero sus axiomas son una especie de creencia, no de evidencia.

 

Salmo responsorial: 55



REFLEXIÓN

 

En Dios, cuya promesa alabo, / en el Señor, cuya promesa alabo

 

No nos quita ni un milímetro de dignidad humana reconocer que la promesa de nueva vida de la Palabra nos da esperanza.

 

Si no existiera esa Palabra se recortaría el horizonte de significado de nuestra existencia.

 

en Dios confío y no temo

 

Esta nueva realidad que late y se gesta en nuestro fondo debe y puede hacernos libres para amar sin debilidad; de amar con temor; con un amor convencido hasta los tuétanos que nada ni nadie nos separará del amor que Dios nos tiene en Cristo Jesús.

 

Te debo, Dios mío, los votos que hice

 Te los debemos porque nos

 desafiliamos una y otra vez.

 

La esperanza se cifra en haber guardado su semejanza. Y haber guardado algo de fidelidad, porque la lista de nuestras infidelidades es larga y recurrente.

 

porque libraste mi alma de la muerte, / mis pies de la caída; / para que camine en presencia de Dios / a la luz de la vida.

 

El salmista muestra el alivio de haber sido librado de un riesgo de muerte. Pero no es el alivio final. Toda intervención del Señor a favor de una liberación temporal nuestra, de un peligro de muerte, es un anticipo de la liberación final.

 

Lucas 8,4-15



REFLEXIÓN

 

se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo.

 

En Jesús la gente percibía ese alivio premonitorio del último alivio: la vida plena que no termina.

 

Y por eso como un imán atrae el hierro, atraía los anhelos de liberación de su entorno: enfermedades, posesiones, carencias, aflicciones.

 

 

Quién que haga cosas buenas por la gente, ayude sus necesidades, alivie sus penurias, podrá ser dejado de lado? En esto Jesús, al atraer multitudes ávidas no estaba haciendo nada que otros no hayan experimentado.

 

Pero en él reconocemos, como también lo hacía la multitud, un discurso y una conducta reveladoras del misterio de Dios. El rostro inédito de un Dios Padre emergía en su accionar.

 

Y así Jesús atendía un hambre más profunda, y para la que el pan que perece era sólo un símbolo de una realidad eterna.

 

El resto cayó en tierra buena y, al crecer, dio fruto el ciento por uno."

 

La pregunta es más bien qué significa exactamente esta parábola porque al escucharla en el contexto de la cantidad de gente que se le suma, parece que su sentido emerge automáticamente.

 

No todos son tierra buena aunque se sumen a seguir su camino.

 

 

Aun siguiéndolo somos capaces de ahogar, secar, esterilizar la semilla.

 

Ese sembrador que es Jesús puede, si somos lo que debemos ser para dar fruto.

 

Con la parábola daba a entender que no todo terminaba ahí: en el alivio temporal, sino que allí se depositaba una semilla de la Palabra, para que nos esforzáramos en hacerla germinar, crecer y fructificar. Porque como semilla no morimos para quedar estériles, según la Palabra.

 

Se achaca a un platonismo la preferencia a la realidad espiritual sobre la material. Esto por las consecuencias que puede acarrear de irresponsabilidad histórica.

 

Pero la materia puede ser apreciada, como lo es la semilla de una planta, y cuidada con responsabilidad para que se dé la transformación en el fruto de calidad.

 

 

La materia es así una realidad de paso en su presentación histórica, pero participante de la transformación que se va operando de un resultado esperado al final.

 

"A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan

 

Entre parábola y alegoría puede haber la separación histórica del enfoque unitario significante que dio Jesús a sus parábolas, según el sentido semítico del enigma, y por otro lado la posterior explicación de sus seguidores en las comunidades, en la que se acredita una catequesis y unos catequistas.

 

Separarlos y preferir aquél a costa de éste, es violentar el testimonio evangélico que entiende la palabra apostólica con la reverencia que se sentía por Jesús.

 

El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero con los afanes y riquezas y placeres de la vida se van ahogando y no maduran. Lo de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando".

 

Se dice que esta alegorización, en la que se le asigna a cada detalle de la narración un significado propio, es algo posterior en la historia de la redacción.

 

Al ser recogida por la primera generación de creyentes la parábola, quizá se perdió el mensaje nuclear que daba el contexto original y se subsanó con significados de detalle.

 

Para el conjunto de la fe con la que recibimos la Palabra de una tradición de comunidades creyentes, ambos métodos nos importan, y nos involucran en la rica dinámica de su interpretación.

 

El Espíritu va poniendo sensibilidades y acentos en la palabra que nos va llegando. Como lucecitas que van apareciendo en el firmamento, cuando en una primera mirada parecía que no las había.

 

La esperanza es que El da vida al universo.

 

 

 

 

 

Son dos actitudes básicas: escuchar con corazón noble y dar fruto perseverando, o no escuchar.

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DOCTORES DE LA IGLESIA


 

Sábado, XXIV semana

San Agustín Sermón sobre los pastores 46,11-12

El Señor, dice la Escritura, castiga a sus hijos preferidos. Y tú te atreves a decir: «Quizás seré una excepción.» Si eres una excepción en el castigo, quedarás igualmente exceptuado del número de los hijos. «¿Es cierto —preguntarás— que castiga a cualquier hijo?» Cierto que castiga a cualquier hijo, y del mismo modo que a su Hijo único. Aquel Hijo, que había nacido de la misma substancia del Padre, que era igual al Padre por su condición divina, que era la Palabra por la que había creado todas las cosas, por su misma naturaleza no era susceptible de castigo. Y, precisamente, para no quedarse sin castigo, se vistió de la carne de la especie humana. ¿Con qué va a dejar sin castigo al hijo adoptado y pecador, el mismo que no dejó sin castigo a su único Hijo inocente? El Apóstol dice que nosotros fuimos llamados a la adopción. Y recibimos la adopción de hijos para ser herederos junto con el Hijo único, para ser incluso su misma herencia: Pídemelo: te daré en herencia las naciones. En sus sufrimientos, nos dio ejemplo a todos nosotros. Pero, para que el débil no se vea vencido por las futuras tentaciones, no se le debe engañar con falsas esperanzas, ni tampoco desmoralizarlo a fuerza de exagerar los peligros. Dile: Prepárate para las pruebas, y quizá comience a retroceder, a estremecerse de miedo, a no querer dar un paso hacia adelante. Tienes aquella otra frase: Fiel es Dios, y no permitirá él que la prueba supere vuestras fuerzas. Pues bien, prometer y anunciar las tribulaciones futuras es, efectivamente, fortalecer al débil. Y, si al que experimenta un temor excesivo, hasta el punto de sentirse aterrorizado, le prometes la misericordia de Dios, y no porque le vayan a faltar las tribulaciones, sino porque Dios no permitirá que la prueba supere sus fuerzas, eso es, efectivamente, vendar las heridas. Los hay, en efecto, que, cuando oyen hablar de las tribulaciones venideras, se fortalecen más, y es como si se sintieran sedientos de la que ha de ser su bebida.

REFLEXIÓN

Hay pruebas, las hubo y las seguirá habiendo. Eso no tiene vuelta de hoja. Tienen una parte en el Amor con el que el Padre ama al Hijo, y en Él a nosotros. Jesús sigue siendo la clave del Misterio del Dolor y la prueba en ese Amor. Y cómo asistió al Hijo, lo hará con nosotros hasta que demos el último paso, hasta la última Pascua.

EJERCICIOS ESPIRITUALES



 SOBRE-LA-ELECCION

[169] PREAMBULO PARA HACER ELECCION.

1º puncto. En toda buena elección, en quanto es de nuestra parte, el ojo de nuestra intención debe ser simple, solamente mirando para lo que soy criado, es a saber, para alabanza de Dios nuestro Señor y salvación de mi ánima; y así cualquier cosa que yo eligiere, debe ser a que me ayude para al fin para que soy criado, no ordenando ni trayendo el fin al medio, mas el medio al fin; así como acaece que muchos eligen primero casarse, lo qual es medio, y secundario servir a Dios nuestro Señor en el casamiento, el qual servir a Dios es fin. Assimismo hay otros que primero quieren haber beneficios y después servir a Dios en ellos. De manera que éstos no van derechos a Dios, mas quieren que Dios venga derecho a sus affecciones desordenadas y, por consiguiente, hacen del fin medio y del medio fin. De suerte que lo que habían de tomar primero, toman postrero; porque primero hemos de poner por obiecto querer servir a Dios, que es el fin y secundario tomar beneficio o casarme, si más me conviene, que es el medio para el fin; así ninguna cosa me debe mover a tomar los tales medios o a privarme dellos, sino sólo el servicio y alabanza de Dios nuestro Señor y salud eterna de mi ánima.

REFLEXIÓN

[169] Se llega así al centro de toda la actividad de los Ejercicios Espirituales ignacianos: elegir de acuerdo al Principio y Fundamento, que fue el inicio. Ahora se llevará a la práctica y la realidad histórica. Podemos decir que estamos inmers@s en un ejercicio ético, trabajando por ser lo más responsable que podamos con nuestra libertad, para así lograr el fin de ella: la Voluntad de Dios.

[

viernes, 16 de septiembre de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Viernes 24 de tiempo ordinario Año Par

1Corintios 15, 12-20



REFLEXIÓN

 

Si anunciamos que Cristo resucitó de entre los muertos

 

Un anuncio no debe ser solo una proclamación oral sino también vivencial, existencial, experiencial.

 

Desde los mártires recibimos la muestra de un anuncio radical, con el ofrecimiento de la propia vida.

 

Pero también desde los confesores, que gastan la existencia en la dedicación a lo valores del evangelio, con intensidad y coherencia aun con debilidad. Con opción fundamental que significa una persistencia que viene desde el Espíritu, para mantenerse en la

 

lucha y en el caminar, no obstante nuestras constantes deficiencias.

 

Es aquí donde se hace comprensible lo que es pecar contra el Espíritu: derrotarse definitivamente. Como el binario del talento que lo soterró por miedo al amo.

 

si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación carece de sentido y vuestra fe lo mismo.

 

No sólo carece de sentido, que es como una cosmovisión, un ordenamiento irrebasable. Sino que carece de verdad, la que se constituye como roca que resiste los embates.

 

resultamos unos embusteros, porque en nuestro testimonio le atribuimos falsamente haber resucitado a Cristo

 

Ser mentirosos hoy, desde un punto de vista mediático y político, tiene mucho relieve y suscita gran escándalo, a veces fariseo porque está más atento al espectáculo que a la esencia del suceso.

 

seguís con vuestros pecados; y los que murieron con Cristo se han perdido

 

En el disco duro del universo creado, sin posibilidad de trascender.

 

somos los hombres más desgraciados

 

Gastados en un estilo de vida contracorriente

 

¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos

 

Como un grito que cohesiona desde los huesos, los afirma, los confirma, les da fortaleza, los mantiene erguidos, y anima a caminar hacia delante, y aun con miedos pero sin temor.

 

Como en el ojo del huracán donde la calma es un contraste asombroso con la furia que se va desatando en los bordes.

 

Salmo responsorial: 16



REFLEXIÓN

 

Señor, escucha mi apelación, / atiende a mis clamores, / presta oído a mi súplica, / que en mis labios no hay engaño

 

Al menos nos has hecho más conscientes de los engaños que mantengo y no desecho.

 

tú que salvas de los adversarios

 

Que son más de los que uno pensaba.

 

yo con mi apelación vengo a tu presencia

 

 

Porque nos vas enseñando a llamarte y esperar, a entender la espera en tu dominio, a apreciar la transformación que sigilosamente operas desde nuestro centro, y preferir lo trascendente que eres tú, a lo provisional que son todos los bienes deseables.

 

Es como buscar el Reino de Dios y su justicia y lo demás vendrá por añadidura.

 

Lucas 8, 1-3



REFLEXIÓN

 

Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo

 

Itinerando como algunos políticos han descubierto que hay que hacer para enterarse de primera mano de los problemas y dar a conocer sus personas y propuestas.

 

A diferencia de algunos de ellos, Jesús conmovía por la credibilidad que despedía su persona y atraía, como un tesoro que se encuentra sorpresivamente.

 

predicando el Evangelio del reino de Dios

 

Mostrando más bien, porque Jesús de Nazareth no prodigaba discursos demagógicos con promesas inciertas para quedar bien.

 

El ofrecía signos que provocaban fe y reflexión. Provocaban cambio de vida.

 

Un fenómeno de comunicación masiva de una buena noticia.

 

No podemos decir algo así hoy, con tanta mala noticia del anti-reino.

 

Una profusa divulgación sádico-masoquista que martilla obstinadamente lo malo del mundo y su cúmulo de pobrezas y carencias.

 

Un mundo así no parece que valga la pena vivirlo. Eso muestra la estadística de suicidios y deprimidos.

 

Parece como la agenda envidiosa de una fuerza que detesta la buena nueva. Un dominio fatigante, como un imperio que resiste la obra buena, la buena palabra, la buena intención y busca desarmar con críticas aniquiladoras su proceso de bienaventuranza.

 

María la Magdalena

 

Quien es hoy la matriarca de las feministas y las activistas de género.

 

A ellas le debemos por su reflexión e investigación, el énfasis en figuras que el sistema patriarcal no deja brillar suficientemente.

 

En este logro también se cuela quien ya sabemos, para dañar por su extremismo la buena obra.

 

otras muchas que le ayudaban con sus bienes

 

Jesús es un modelo de libertad: se deja colaborar además con bienes, con dinero, pero sin apegarse, ni dejarse atar o manipular.

 

Sin ese patrocinio quizá hubiera sido casi imposible la misión de Jesús por el Reino.

 

Pero tampoco tergiversó el sentido de una existencia que se mantenía lejos de la codicia.

 

Era el signo del Reino, donde el valor del dominio de Dios superaba todo inmediatismo y logro efímero.

 

La intervención de Jesús mediante sanación y respuesta a ciertas necesidades de la población más pobre, no era para hacer un reino en este mundo, sino desde este mundo.

 

Sino para abrirle paso a la comprensión del Reino del Padre y provocar una vida en armonía con él.

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DOCTORES DE LA IGLESIA


 

Viernes, XXIV semana

San Agustín Sermón sobre los pastores 46,10-11

Ya habéis oído lo que los malos pastores aman. Ved ahora lo que descuidan. No fortalecéis a las débiles, ni curáis a las enfermas, ni vendáis a las heridas, es decir, a las que sufren; no recogéis a las descarriadas, ni buscáis a las perdidas, y maltratáis brutalmente a las fuertes, destrozándolas y llevándolas a la muerte. Decir que una oveja ha enfermado quiere significar que su corazón es débil, de tal manera que puede ceder ante las tentaciones en cuanto sobrevengan y la sorprendan desprevenida. El pastor negligente, cuando recibe en la fe a alguna de estas ovejas débiles, no le dice: Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente. Porque quien dice tales cosas, ya está confortando al débil, ya está fortaleciéndole, de forma que, al abrazar la fe, dejará de esperar en las prosperidades de este siglo. Ya que, si se le induce a esperar en la prosperidad, esta misma prosperidad será la que le corrompa; y, cuando sobrevengan las adversidades, lo derribarán y hasta acabarán con él. Así, pues, el que de esa manera lo edifica, no lo edifica sobre piedra, sino sobre arena. Y la roca era Cristo. Los cristianos tienen que imitar los sufrimientos de Cristo, y no tratar de alcanzar los placeres. Se conforta a un pusilánime cuando se le dice: «Aguarda las tentaciones de este siglo, que de todas ellas te librará el Señor, si tu corazón no se aparta lejos de él. Porque precisamente para fortalecer tu corazón vino él a sufrir, vino él a morir, a ser escupido y coronado de espinas, a escuchar oprobios, a ser, por último, clavado en una cruz. Todo esto lo hizo él por ti, mientras que tú no has sido capaz de hacer nada, no ya por él, sino por ti mismo». ¿Y cómo definir a los que, por temor de escandalizar a aquellos a los que se dirigen, no sólo no los preparan para las tentaciones inminentes, sino que incluso les prometen la felicidad en este mundo, siendo así que Dios mismo no la prometió? Dios predice al mismo mundo que vendrán sobre él trabajos y más trabajos hasta el final, ¿y quieres tú que el cristiano se vea libre de ellos? Precisamente por ser cristiano tendrá que pasar más trabajos en este mundo. Lo dice el Apóstol: Todo el que se proponga vivir piadosamente en Cristo será perseguido.

REFLEXIÓN

Ni se debe, mucho menos se puede, permanecer en la permanente gratificación; ni en la permanente depresión, por malestar constante Frente a sube y baja de la vida, o se forra uno como un estoico, inmune a lo bueno y lo malo, para no desviarse de su propio poder, o se afianza uno en el más fuerte, para con él no enajenarse con la gloria, ni sucumbir con la desgracia. Ese más fuerte es Jesús Cristo.

EJERCICIOS ESPIRITUALES

 

[163] 2ª nota. La 2ª: la materia de las elecciones se comenzará desde la contemplación de Nazaret a Jordán, tomando inclusive, que es el quinto día, según que se declara en lo siguiente.

[164] 3ª nota. La 3ª: antes de entrar en las elecciones, para hombre affectarse a la vera doctrina de Christo nuestro Señor, aprovecha mucho considerar y advertir en las siguientes tres maneras de humildad, y en ellas considerando a ratos por todo el día, y asimismo haciendo los coloquios según que adelante se dirá.

REFLEXIÓN

[163] [164] La reflexión sobre las tres maneras de humildad, está entre consideración y oración. por el coloquio que la acompaña. Cuál sea la decisión vocacional o de gran calado que se haya de tomar, además de las consultas pertinentes, se debe enmarcar en esta consideración de grandísima importancia, para alinearse con una voluntad más específica sobre el futuro de la propia vida.

[165] 1ª humildad. La primera manera de humildad es necessaria para la salud eterna, es a saber, que así me baxe y así me humille quanto en mí sea possible, para que en todo obedesca a la ley de Dios nuestro Señor, de tal suerte que aunque me hiciesen Señor de todas las cosas criadas en este mundo, ni por la propia vida temporal, no sea en deliberar de quebrantar un mandamiento, quier divino, quier humano, que me obligue a peccado mortal.

[166] 2ª humildad. La 2ª es más perfecta humildad que la primera, es a saber, si yo me hallo en tal puncto que no quiero ni me afecto más a tener riqueza que pobreza, a querer honor que deshonor, a desear vida larga que corta, siendo igual servicio de Dios nuestro Señor y salud de mi ánima; y, con esto, que por todo lo criado ni porque la vida me quitasen, no sea en deliberar de hacer un peccado venial.

[167] 3ª humildad. La 3ª es humildad perfectíssima, es a saber, quando incluyendo la primera y segunda, siendo igual alabanza y gloria de la divina majestad, por imitar y parescer más actualmente a Christo nuestro Señor, quiero y elijo más pobreza con Christo pobre que riqueza, oprobrios con Christo lleno dellos que honores, y desear más de ser estimado por vano y loco por Christo que primero fue tenido por tal, que por sabio ni prudente en este mundo.

[168] Nota. Assí para quien desea alcanzar esta tercera humildad, mucho aprovecha hacer los tres coloquios de los binarios ya dichos, pidiendo que el Señor nuestro le quiera elegir en esta tercera mayor y mejor humildad, para más le imitar y servir, si igual o mayor servicio y alabanza fuere a la su divina majestad.

REFLEXIÓN

[165] [166] [167] [168] La humildad se muestra en el nivel de acatamiento o de obediencia de fe: mandamientos, faltas y seguimiento de cerca de Jesús, pobre y crucificado. La obediencia de fe no tiene relación exclusiva con una guarda moral de mandamientos, sino con la actitud de acatamiento a la voluntad de Dios, manifestada en sus mandamientos y disposiciones conocidas a través de la comunidad eclesial. Por lo tanto, se trata de creer, como venido de Dios, ese ordenamiento. Pero la época que vivimos con una mayor crítica a lo que cercene o limite indebidamente nuestra libertad, nos ubica en una mayor discreción de espíritus, para confirmar cuál es la voluntad de Dios legítima, a la que daremos nuestro asentimiento. Se trata de una humildad discernida.


jueves, 15 de septiembre de 2022

PALABRA COMENTADA

 

Nuestra Señora de los Dolores

Hebreos 5, 7-9



REFLEXIÓN

a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte

Jesús no quería morir, y evitaba las coyunturas de riesgo cuando podía.

No es la imagen del Jesús clásico que se dispone a morir sin angustia, sin problema.

Nos gusta que asuma el destino misión-cruz cuando llega al convencimiento de que es lo propio y le encuentra sentido.

La muerte del justo era un enigma en las escrituras, como la muerte del joven en la flor de la edad.

Se veía como una maldición. Ser arrancado de la tierra de los vivos a una existencia casi no existencia.

La de Jesús iba por el mismo camino. Una palabra acontecimiento de impotencia, de impunidad de la envidia, la conspiración, la acechanza, la encerrona, la emboscada, el asesinato premeditado y calculado, los intereses oscuros y aviesos.

Una realidad irritante y desesperante, símbolo de un mundo, de un orden desgraciado, infeliz, maldito, victimario.

Tenemos la honestidad de la Palabra que no esconde la aflicción de Jesús en su hora cero. En ella Jesús ora y suplica por él. Desea salvarse de la muerte. No fue a ella sin sentir miedo.

Jesús de Nazareth es acompañamiento de nuestra fe afincada en un sentido de protección y apoyo, que siempre buscamos y vivenciamos y experimentando.

El anuncio de sus gritos y lágrimas desde la época apostólica nutre la historia de hombres y mujeres que van desarrollando una fuerte esperanza: no estamos solos en nuestro drama.

Se puede vivir la propia existencia como tragedia, como comedia o como drama. Ésta es la perfección de la estabilidad de la esperanza humana, tejida de tragedia y comedia, pero siempre abierta al Señor.

cuando en su angustia fue escuchado

Fue escuchado en su angustia, en su miedo. Fue fortalecido en medio de su terror. Pero no fue librado del tormento.

Sólo la resurrección como palabra justiciera pudo salvar de ese significado que hacía de la violencia de los injustos el camino de victoria.

Por eso no se debe leer en Jesús, ni en nadie, muerte de cruz sin resurrección. Ambas se requieren para la fe en Jesús, como clave de revelación de la justicia de Dios y su justificación.

La justificación de Dios es la superación de la impunidad y el establecimiento de un orden nuevo. Por eso las víctimas encuentran en este signo un motivo de esperanza, si saben esperar y luchar, con las armas de Jesús que es la palabra de verdad.

En alguna forma Jesús hubo de sostenerse, ese es el Espíritu, con la esperanza de que ahí no terminaba todo, como un absurdo.

Es la reflexión que nos haremos constantemente en nuestras vidas: esto no es un absurdo, tiene que tener un sentido de justicia, de vida, de novedad, de bien integral.

Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer

Un aprendizaje que todos a nuestro pesar hemos de hacer: sufrir para obedecer.

Estamos llamados a contrariar nuestra inclinación y nuestra búsqueda autocentrada, por un bien mayor, que no reconocemos como tal.

El proceso de hacerse hijo en el Hijo es doloroso. Porque nuestra libertad está herida y tiende al vacío del yo.

Jesús aprendió la superación de este vacío estéril, en la entrega al Otro en los otros.

Mantuvo su entrega y servicio disponible, no obstante el acoso y malicia de los que le acosaban.

La obediencia, que sufriendo se aprende, es dada por el Espíritu de Jesús, nuestro maestro paráclito itinerante.

se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna

En estos momentos Jesús de Nazareth, como Hijo y nueva humanidad, es el brazo derecho del Padre. Su drama es para nosotros nuestro drama.

El sufrimiento se da en la vida. Lo importante es que impulse la obediencia. Es su energía.

La obediencia del Hijo, escuchado después de morir, es la causa de la salvación eterna: la de fondo.

 Celebramos a María como la obediente número uno. Fue bendecida por ser, no madre de sangre, sino escucha de la palabra.

Nosotros deberíamos proponernos cada día, cuando nos disponemos a ser escuchas de la palabra, escuchar para ir siendo, para desarrollar y dejar desarrollar el designio, el diseño, el proyecto de obediencia, a medida que asumimos el sufrimiento y la fe se fortalece en el autor o causa de la salvación definitiva.

Salmo responsorial: 30



REFLEXIÓN

no quede yo nunca defraudado

Otros nos han podido defraudar pero no tú.

inclina tu oído hacia mí

Podemos distinguir lo que parece ser salvación, pero tú trabajas la disponibilidad, para que acepte la que me vas presentando y va emergiendo como tu designio específico y concreto en mi historia de cada día.

Ven aprisa a librarme

Que el dominio eterno se nos haga asimilable por la prontitud de la respuesta de salvación del Señor.

A tus manos encomiendo mi espíritu

Jesús en su última hora no desistía de abandonarse en su Padre, como clave definitiva de todo el horror que vivía.

Aprendemos con Jesús que en todo y sobre todo en su Padre podemos confiar.

Sácame de la red que me han tendido, / porque tú eres mi amparo. / A tus manos encomiendo mi espíritu: / tú, el Dios leal, me librarás

Es Jesús quien ora en la cruz porque sigue esperando.

Plegarias como ésta tienen  sentido en el corazón de Jesús, cuando temía en vísperas de la crucifixión.

Eran oraciones para encontrar fortaleza y esperanza. Confiar con todas las fuerzas y dejar en manos de su Padre su suerte.

Qué bondad tan grande, Señor, / reservas para tus fieles, / y concedes a los que a ti se acogen / a la vista de todos

Este testimonio del Padre sobre su hijo debió ser conocido para ser creído libremente, sino no se hubiera podido dar la corriente de agua viva que salta hasta la vida definitiva.

Juan 19,25-27



REFLEXIÓN

estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena

Nuestro tiempo ha re-descubierto y sensibilizado a la mujer en la fortaleza que brinda a la humanidad.

Lo suyo parece caracterizarse por el cuido, el servicio misericordioso y compasivo, capaz de sanar heridas y nutrir.

Así estas mujeres dan testimonio de olvido de sí y servicio en el póstumo acompañamiento a Jesús de Nazareth en su patíbulo.

"Mujer, ahí tienes a tu hijo." Luego, dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre."

Una cesión al discípulo para que cuide su madre, leal colaboradora. Ella recibe parte de los pensamientos finales. Pero la calidad de madre se prolonga para el discípulo. Lo que fue para él, podrá seguirlo siendo para otros. Hasta quizás lo había ido siendo.

No es sólo una dolorosa: ella también aprendió a obedecer con el sufrimiento; sino una gozosa, pues su vida no termina ahí. Aprende la esperanza radical.

El Espíritu es inmensamente fértil para inspirar las alternativas constructivas

Dejaba resuelta su última preocupación, que ya no era él sino su madre. Una viuda sola.

Un símbolo de la exclusión y vulnerabilidad en Israel. Le procura protecciòn y seguridad de un hijo. Un gesto de amor último.

Es el Espíritu el que inspira la generosidad grata al Padre y que salva la historia.

Tiene sentido entonces la tradición que arranca desde la iglesia naciente, de ubicar a María en el núcleo de los seguidores de Jesús.

No estamos solos, por su sabiduría maternal, que sabe descifrar con el corazón los caminos de la obediencia que se hace con el sufrimiento.

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