jueves, 3 de abril de 2025

PALABRA COMENTADA


 

Jueves 4 de Cuaresma

Éxodo 32,7-14



REFLEXIÓN

el Señor dijo a Moisés: "Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto

La Palabra también hace conciencia en el dirigente, para que no huya al monte de su responsabilidad, y enfrente la desviación del creyente.

Pasaron los tiempos en que, por medio de la fuerza, se violentaba la conciencia humana para que creyera.

Por eso el dirigente, colaborador del Señor en el Designio, como Moisés colaboró con Yavé para sacar al pueblo de Egipto, debe ir a su pueblo a hablarle a la conciencia, para convencerlos de volver.

Nuestra oración constante deberá acompañarlos para que no desfallezcan en su misión, y nos quedemos huérfanos de pastores aptos.

Se atribuye a Moisés haber sacado al pueblo de Egipto. Ahora no se afirma que es el Señor, como si fuera iniciativa propia de Moisés. este liderazgo con un pueblo que se ha pervertido.

La perversión frecuente y constante del pueblo, no obstante los favores del Señor y los buenos oficios de los intermediarios, es un tema recurrente de la Palabra.

Es una manera de subrayar la distancia en el comportamiento: uno fiel y el otro traicionero.

Tales señalamientos son desesperantes porque no parece haber remedio permanente.

Tampoco nosotros en la buena nueva somos muy diferentes como pueblo. Quizá ahora utilizamos más los atenuantes de la responsabilidad por infidelidad, pero la perversión se mantiene a escala global.

Ha fracasado del todo el Señor? Es una victoria sólo para unos cuántos?

Se han hecho un novillo de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman:"Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto."

Hoy seríamos comprensivos y tolerantes con este fenómeno del pueblo. Buscaríamos causas culturales, sociológicas, psicológicas, económicas y casi podríamos justificar esta desviación de la idolatría.

Nos hemos vuelto permisivos frente a lo que está mal, y remisos frente a lo que está bien. Un buen trabajo del acusador.

Sin embargo la palabra es incansable en su señalamiento y en esto también es eterna.

Señala la idolatría como el fondo de las malas acciones: no tener fe auténtica en el el único Dios y Señor, como la causa profunda de todas las secuelas de perjuicios y males que nos azotan.

Así la palabra de Dios nos ayuda a corregir nuestro astigmatismo, y hacer pleno el señalamiento de cuán decisivo es optar por una visión-acción de fe, esperanza y amor que descodifique las circunstancias, bajo la clave del primer y segundo mandamiento.

¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Tendrán que decir los egipcios: "Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra"

Moisés se la devuelve. Se trata de una colaboración. Y no cabe una destrucción total. Sino el perdón.

Interesante relación la de Moisés y su franqueza en el diálogo con Dios.

Jesús al contrario, descarga a su Padre Dios de toda culpa y sospecha de malas intenciones, porque asume que es el único bueno.

Es como si una revelación del Señor por la palabra, fuera superada por otra, debido a nuestro limitado entender.

Una intercesión interesante de Moisés, quien busca hacer recapacitar a un Dios furioso.

Voces que se alzan en medio del diálogo de la oración, quizás con interlocutores parciales y provisionales, mientras se va logrando la verdad completa: sólo Dios es bueno y no castiga, sino que ama sin violencia.

Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo

Los antropomorfismos sobre el Señor son extraños, aunque no escasos, en la Biblia.  No alejan sino acercan al Señor.

No son al estilo griego que hacen los dioses con vicios humanos, como para cohonestar el propio modo de vida. Más bien dan una visión del hombre que contraría el estilo de los hombres.

Aquí se trata de que Moisés convence a Dios para que se arrepienta de su ira. Lo ordinario en estos pueblos es una ira radical ante semejante tozudez y desviación.

Esto abre espacio más bien, a un Dios misericordioso, paciente, que ama su proyecto aunque le fallen eventualmente sus elegidos.

Y a una dirigencia que sabe soportar la tensión entre los intereses del Señor y las debilidades del pueblo que se desvía.

Por eso tenemos santos y mártires, para que apoyados en su memoria, hagamos presente al Señor y a nosotros, que no todo está perdido.

Yo debo aprender que primero nos desengañamos  y arrepentimos nosotros, que tú de la misericordia.

Que de tu parte la intervención salvadora es permanente y definitiva en Jesús tu hijo.

Que las voces contrarias son modos engañosos y acusadores, para hacernos desistir de la fe y esperanza en tu misericordia y amor solamente.

Salmo responsorial: 105



REFLEXIÓN

cambiaron su gloria por la imagen

Nuestra tendencia es cambiar la gloria del Señor por nuestras imágenes.

Y es lo que Jesús nos enseña a pedir en primer lugar, porque nos afecta: santificado sea tu nombre.

Este es un misterio tremendo, que nos enardece de rebeldía: tienen que ser las cosas así?

Somos sujetos a la imagen, la necesitamos, porque la gloria de Dios a ratos no nos llega.

La imagen de Jesús es su intervención definitiva: es la gloria en la imagen.

Pero esta imagen se da en la fluidez del acontecimiento histórico y cultural.

La solución no parece completa.

O depende de nuestro empeño en hacerla funcionar como seguidores de Jesús: que resplandezca la gloria en la imagen, no obstante su precariedad histórica.

Se olvidaron de Dios, su salvador, / que había hecho prodigios en Egipto,

Tenemos una memoria frágil para recordar su gloria en los prodigios que nos prodiga.

Requerimos su acción de gracias radical, que es Jesús.

Moisés, su elegido, / se puso en la brecha frente a él

Jesús no se muestra en la brecha contra la decisión de Dios, sino todo lo contrario.

Se identifica con esa voluntad y proyecto, para que se transparente un Dios Padre, amoroso y paciente.

El pastor en seguimiento del Maestro, debe vivir adicionalmente la cruz de la tensión, entre el celo por el Reino de Dios y la misericordia por la locura humana.

Jesús pertenece a esa estirpe de hombres de la brecha, que se convencen por fe desde el Señor para seguir intentando.

Moisés muestra que la gloria de Dios ha prendido en el ser humano, porque es capaz de volverse a Dios a favor de sus hermanos desmemoriados.

Es como el que ya no ve las sombras de la caverna, sino mira la fuente de luz directamente: habla a la luz de los hombres, habla a los hombres de la luz. No siempre es aceptado. No siempre tiene éxito.

Juan 5,31-47



REFLEXIÓN

el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado

La contemplación que Juan evangelista hace de Jesús y su obra, ofrece la visión de una persona que se autoafirma en su misión, como originada en el Padre. Las obras que lleva a cabo son señales en esa dirección.

Nuestra contemplación de fe se nutre de las señales que los enviados del Señor realizan como obras salvíficas.

También de las que el pueblo creyente actúa como resultado de su obediencia de fe.

La obediencia de fe en nuestro tiempo tiene un lenguaje de rebeldía, que puede mezclarse y confundirse con increencia.

Nos corresponde discernir si se trata de un anhelo de una comprensión más actualizada de la buena nueva, o lo contrario: una rebeldía destructiva.

Jesús es un hombre que pasó haciendo el bien con buenas obras: curaciones, revivificaciones, dando alimento, enseñando.

No eran para su gloria, porque reconoce que son del Padre. Son para la nuestra, porque se trata de nuestro beneficio.

Y así Jesús se muestra como presencia de la salvación del Señor y no como alguien de iniciativa propia y para sí.

Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le creéis

Creer en Jesús es la clave para escuchar la voz de Dios y Señor Padre, ver su semblante y habitar en su palabra.

Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida!

Es importante sondear nuestro corazón tras la lectura orante de la Palabra para determinar si la clave Jesús de Nazareth nos produce vida: una calidad de vida que no se extingue.

Por eso necesitamos las señales de las obras del Padre. Para saber si vivimos.

No podemos empeñarnos en la Escritura, sin llegar a Jesús y creer en él. No se hacen vida sin esa fe.

¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios?

Porque nuestro modo corriente de proceder es el de dejarnos seducir por las obras humanas hasta el desengaño.

Porque en la imagen de Jesús llega la Gloria del Señor.

Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dais fe a sus escritos, ¿cómo daréis fe a mis palabras?"

Una materia pendiente entre nuestros hermanos judíos, masivamente separados.

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Jueves 4 de Cuaresma

Éxodo 32,7-14

Desconfio la gente de la lealtad del dirigente, porque no terminaba de regresar. En le emotividad del abandono, se buscaron un sucedáneo, para mantener la seguridad que habían iniciado con Moisés. La idolatría calma la desesperación.

Salmo responsorial: 105

Pero no es casual que actúen así, olvidando al Señor, porque a pesar de los muchos favores de su misericordia, la generacón del desierto pecó en varios momentos y formas. Tiende a no recordar todo lo que se ha hecho por ellos.

Juan 5,31-47

Jesús menciona los testimonios que le aportan credibilidad a su identidad: Juan Bautista, sus obras,su palabra que es la de Dios, las Escrituras que se refieren a él.

DOCTORES DE LA IGLESIA


 


San León Magno Sermón de la pasión del Señor 15,3-4

El verdadero venerador de la pasión del Señor tiene que contemplar de tal manera, con la mirada del corazón, a Jesús crucificado, que reconozca en él su propia carne.

REFLEXION

Una contemplación válida es aquella que promueve la identificación con la persona que sufre, como otro Jesús crucificado. Carne de mi carne, hueso de mis huesos, fue el resultado de la contemplación de Adán cuando le presentó Dios a Eva, tras el sueño en el que de una costilla fue formada. Allí se dio la identificación, con la otra, distinta de la serie de animales que le habían presentado antes. Y algo semejante , a la fusión de carnes, se le pronostica al hombre y la mujer que dejan su casa paterna, para poner su hogar propio aparte, desde donde seguirán el mandato de la reproducción. Con Jesús la identificación contemplativa es consigo y todo el que sufre, más allá de cualquier división, porque han cesado las fronteras de genero, de generación, de etnia y cultura.

Toda la tierra ha de estremecerse ante el suplicio del Redentor: las mentes infieles, duras como la piedra, han de romperse, y los que están en los sepulcros, quebradas las losas que los encierran, han de salir de sus moradas mortuorias. Que se aparezcan también ahora en la ciudad santa, esto es, en la Iglesia de Dios, como un anuncio de la resurrección futura, y lo que un día ha de realizarse en los cuerpos, efectúese ya ahora en los corazones.

REFLEXIÓN

Resucitar en los corazones es la esperanza de los que han perdido todo en las guerras de exterminio que se vienen dando por toda la tierra, en todos los rincones. No por ser de tal o cual lugar, lengua o cultura merecen nuestra identificación con su carne, sino por ser sufrientes, otros Cristos crucificados, unos mencionados colectivamente, alguno individualmente, otros absolutamente anónimos por parte de los medios que se interesan en visibilizarlos.

A ninguno de los pecadores se le niega su parte en la cruz, ni existe nadie a quien no auxilie la oración de Cristo. Si ayudó incluso a sus verdugos ¿cómo no va a beneficiar a los que se convierten a él? Se eliminó la ignorancia, se suavizaron las dificultades, y la sangre de Cristo suprimió aquella espada de fuego que impedía la entrada en el paraíso de la vida. La obscuridad de la vieja noche cedió ante la luz verdadera. Se invita a todo el pueblo cristiano a disfrutar de las riquezas del paraíso, y a todos los bautizados se les abre la posibilidad de regresar a la patria perdida, a no ser que alguien se cierre a sí mismo aquel camino que quedó abierto, incluso, ante la fe del ladrón arrepentido.

REFLEXIÓN

El exclusivo club de los salvados no existe, no hay tal. El único que no entra es el que se auto excluye, e incluso él será entendido en su rechazo, de manera que la misericordia duerma a su puerta, como un fiel can.

No dejemos, por tanto, que las preocupaciones y la soberbia de la vida presente se apoderen de nosotros, de modo que renunciemos al empeño de conformarnos a nuestro Redentor, a través de sus ejemplos, con todo el impulso de nuestro corazón.

REFLEXIÓN

Nuestra soberbia es tan refinada, fruto preciado del acusador, que brega a convencernos el inmerecido acceso al perdón, por el tamaño de la culpa. En eso toda culpa es un monstruo que e agiganta si se le alimenta con el resentimiento y la falsa vergüenza.

Porque no dejó de hacer ni sufrir nada que fuera útil para nuestra salvación, para que la virtud que residía en la cabeza residiera también en el cuerpo. Y, en primer lugar, el hecho de que Dios acogiera nuestra condición humana, cuando la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros» ¿a quién excluyó de su misericordia, sino al infiel ? ¿Y quién no tiene una naturaleza común con Cristo, con tal de que acoja al que a su vez lo ha asumido a él, puesto que fue regenerado por el mismo Espíritu por el que él fue concebido? Y además, ¿quién no reconocerá en él sus propias debilidades? ¿Quién dejará de advertir que el hecho de tomar alimento, buscar el descanso y el sueño, experimentar la solicitud de la tristeza y las lágrimas de la compasión, es fruto de la condición humana del Señor? Y como, desde antiguo, la condición humana esperaba ser sanada de sus heridas y purificada de sus pecados, el que era Unigénito Hijo de Dios quiso hacerse también hijo de hombre, para que no le faltara ni la realidad de la naturaleza humana, ni la plenitud de la naturaleza divina.

REFLEXIÓN

Quien llora como humano por la aflicción sufrida, entra en la humanidad de Jesús glorificada, que lo alcanza en su sufrimiento por padecerla. Hemos venido a ser carne consolada, perdonada, amada en su vulnerabilidad y por lo mismo salvada.

Nuestro es lo que por tres días yació exánime en el sepulcro, y al tercer día resucitó; lo que ascendió sobre todas las alturas de los cielos hasta la diestra de la majestad paterna: para que también nosotros, si caminamos tras sus mandatos y no nos avergonzamos de reconocer lo que, en la humildad del cuerpo, tiene que ver con nuestra salvación, seamos llevados hasta la compañía de su gloria; puesto que habrá de cumplirse lo que manifiestamente proclamó: Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo.

REFLEXIÓN

Ponerse de su parte es ponerse de mi parte, en aquella humanidad que necesita misericordia.

miércoles, 2 de abril de 2025

PALABRA COMENTADA


 

Miércoles 4 de Cuaresma

Isaías 49,8-15



REFLEXIÓN

"En tiempo de gracia te he respondido, en día propicio te he auxiliado; te he defendido y constituido alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir heredades desoladas, para decir a los cautivos: "Salid", a los que están en tinieblas: "Venid a la luz."

Jesús de Nazaret condensa, según los relatos de los evangelios, este anuncio gozoso. Él vivió el tiempo de gracia por el auxilio que el Padre le ofreció durante su vida a favor de otros desolados, cautivos y en tinieblas.

Según la teoría cognitiva vamos aprendiendo por especificación desde conceptos básicos y abiertos a la especificidad. Las oportunidades, coyunturas, circunstancias, encuentros en la vida van llenando esos básicos de especialidades y así nuestro conocimientos se va tornando cada vez más complejos.

Los básicos de la Palabra del Señor se dieron en la existencia de un pueblo, seleccionado para asumirlos con mayor genio que otros pueblos y culturas.

Ese genio la convirtió en un ethos: carácter único, proyecto específico, voluntad de logro hasta el presente.

La determinación que se da en Jesús de Nazareth, para sus creyentes y seguidores, desde hace , es la más alta y definitiva, fundamentada en los básicos de Israel, que étnicamente prosigue en la búsqueda de esa configuración final.

Porque los gentiles en Jesús y sus seguidores configuraron un Israel del Espíritu.

los conduce el compasivo

En las inmediaciones contextuales de los cantos del siervo de Yavéh se propone un esbozo de alguien por venir: un individuo y un pueblo. Serán compasivos.

Ser compasivo refleja una moción de esperanza que se transmite: vendrán otros mejores momentos. Y como señal y gesto concreto la compasión misma. Compasivos y compadecidos forman un pueblo-señal. Ellos comparten solidariamente la esperanza en gestos creyentes de amor. Y así se animan y construyen mientras aguardan.

Miradlos venir de lejos; miradlos, del norte y del poniente, y los otros del país de Sin.

Son muchos los que llegarán para ser compadecidos y cambiar su suerte.

¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré

Más que una madre, más que un Padre, es el Señor.

Un padre desconcertante-incluso para la mentalidad patriarcal-aparece en las parábolas.

Sin medida en su generosidad y amor a todos. Con predilección a los que soportan el rechazo y aislamiento del resto.

La gracia evangélica es una especial sensibilidad por la víctima que difícilmente alcanza algo de justicia y compasión.

Cuál podría ser el fondo que mueve la indignación ante la ofensa al más débil victimizado? El abuso de la fuerza? El aplastamiento de un ser indefenso? La captación de gracia, revelada por el Espíritu, que se trata de un hijo de Dios, hermano nuestro, que merece una vida digna, un mejor presente, un futuro promisorio? La percepción del derecho humano a vivir una libertad que lo afirme como protagonista de su propio destino?

Difícil expresarlo en una sola formulación pero es un conocimiento que nace de lo más profundo, carismático, donado por el Señor, que nos emparenta a Él, y nos hace su imagen y semejanza.

Si ya es difícil que una madre se olvide, pero sucede, con el Señor Padre no sucede.

Salmo responsorial: 144



REFLEXIÓN

El Señor es justo en todos sus caminos, / es bondadoso en todas sus acciones; / cerca está el Señor de los que lo invocan, / de los que lo invocan sinceramente

La imagen y semejanza como voluntad amorosa del Creador Padre-Madre se escenifica a la perfección en Jesús de Nazareth, quien la hace creíble con su muerte y se nos comunica con su resurrección.

Así queda despejado el camino para nuestra plena realización: divinizarnos como imagen y semejanza en nuestro justo y bondadoso caminar.

Se dan entonces las condiciones para que la familiaridad con Él se manifieste en su cercanía cuando lo invocamos.

Jesús nos orienta en la sinceridad para invocar al Padre, con el Padrenuestro: que nuestra gloria se apoye en la de Él, que nuestro destino descanse en Él; que nos fiemos de su paternidad para sostenernos en la existencia; que nuestra fraternidad de hijos de tal Padre sea hasta el extremo de perdonarnos; que nuestra vigilancia y alerta descanse en su protección para una vida confiada en su amor compasivo.

Ser sinceros para con Dios, más que una realidad, con mucha frecuencia es una presunción no comprobada existencialmente.

Es una vivencia inflacionada que no se corresponde totalmente con la realidad.

Nos sorprendemos no ser oídos, y es lo contrario, pero nuestra transformación hacia la sinceridad completa no camina con la misma velocidad.

Juan 5,17-30



REFLEXIÓN

llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios

La experiencia de Dios aportada por Jesús de Nazareth es profundamente perturbadora para todos los que se meten a creyentes.

Unos miraban a Jesús como un blasfemo porque se hacía igual a Dios. Esa igualdad provocaba su odio fratricida. Como los hermanos de José, que lo odiaban por envidia de su relación con Jacob.

Los catequizados por Jesús y los que vendrían en la historia del cristianismo, ensayarían una nuevo modo de expresar la experiencia con Dios: la familiaridad.

Aparece entonces el otro extremo de la experiencia que es: ser igual a Dios, sin Dios. Ser divinos por antonomasia.

Y así nos debatimos entre dos extremos, pero sin poder olvidar que el programa a realizar es la divinización como experiencia de Dios, pero como Padre, con quien formamos una familia, y con los otros que son nuestros hermanos.

Respecto de la divinidad pensada desde la antigüedad hasta nuestros días, pasando por los ídolos, Jesús construyó la especificación más nítida: un Padre doméstico.

Él es el portador de un Padre/divinidad domesticada, amigable, familiar, benéfica, en cuya relación no cabe temor ni suspicacia ni paranoia.

El carisma del evangelista es más teológico, porque no va sólo a la causa obvia: el sábado, sino a la causa profunda: llamar a Dios su padre, transmitía una igualdad que ofendía el monoteísmo judío.

Los partidarios de que este carisma aporta casi exclusivamente la propia cosecha del evangelista y no se corresponde con la realidad, se basan en la voluminosa reflexión que sobre los hechos más desnudos, presenta el cuarto evangelio.

Así cabe preguntarse: el exceso de reflexión es apologético, que desea defender una postura pro-divinización del hombre Jesús? O es teológica, que profundiza en la lectura de fe de esos hechos y penetra en su realidad carismática, es decir, que se dona gratuitamente? Quién lee mejor según la auténtica realidad de las cosas?

el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para vuestro asombro

El mundo del anti-reino no entiende este programa en el que hay que contar con el Padre para ser hermanos.

Se mantiene entonces la violencia que nace de violentar el Designio del reino.

Occidente en su tentación de divinización sin Dios Padre. Oriente en la exclusiva divinidad de Dios, sin familiaridad de Padre.

La nueva evangelización entraña la comunicación de una experiencia del Padre en el hijo Jesús de Nazareth, adecuada a las tentaciones de cada cultura, sin desfallecer en el Designio.

resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere

Como una muestra de su divinización Jesús recibió la vida y la concedía. Como un signo que propagara esa intención del Padre Creador.

porque ha pasado ya de la muerte a la vida

Escuchar la Palabra es experimentar la vida nueva. En ella resurgimos de las cenizas del anti-reino para el ágape del reino.

los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán

Será que cuando comparto la Palabra estoy consciente de la vida nueva que palpita en nosotros como una anticipo de nuestra divinización?

no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió

La divinización al estilo de Jesús trata de una colaboración de voluntades, y su lucha a favor de los débiles es para que no se les obstaculice ser también hijos de Dios Padre.

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Miércoles 4 de Cuaresma

Isaías 49,8-15

El siervo fluído pueblo-él, tiene una misión de cara a Israel. Israel vs. Israel. Una conciencia de pueblo en el pueblo.

Al conducir a su pueblo hará viable caminos en te colinas y valles, aplanando y dando seguridad. El eco en Juan Bautista

Salmo responsorial: 144

Cercanía, disposición amorosa, ternura, rodeo de toda clase de signos que aseguren la mejor de las intenciones

Juan 5,17-30

Se dan dos perspectivas mezcladas en el discurso : la vida eterna ahora , sin resurrección física, y la resurrección física al final con juicio. Ya si creemos tenemos vida eterna pero queda pendiente la transformación final y dar cuentas a los no resucitados. Implica juicio personal en la primera?

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS




 De las Cartas de san Máximo Confesor, abad
(Carta 11: PG 91, 454-455)
 
LA MISERICORDIA DEL SEÑOR PARA CON LOS QUE SE ARREPIENTEN
 
Los predicadores de la verdad y ministros de la gracia divina, todos los que desde el principio hasta nuestros días, cada uno en su tiempo, nos han dado a conocer la voluntad salvífica de Dios, nos enseñan que nada hay tan grato y querido por Dios como el hecho de que los hombres se conviertan a él con sincero arrepentimiento.
 Y, para inculcarnos esto mismo de un modo aún más divino, la divina Palabra del Dios y Padre, aquel que es la primigenia y única revelación de la infinita bondad, con un rebajamiento y condescendencia inefables, se dignó convivir con nosotros, hecho uno de nosotros; e hizo, padeció y enseñó todo aquello que era necesario para que nosotros, que éramos enemigos y extranjeros, que estábamos privados de la vida feliz, fuéramos reconciliados con nuestro Dios y Padre y llamados de nuevo a la vida.
 En efecto, no sólo curó nuestras enfermedades con la fuerza de sus milagros, no sólo nos liberó de nuestros muchos y gravísimos pecados, cargando con la debilidad de nuestras pasiones y con el suplicio de la cruz -como si él lo mereciera, cuando en realidad estaba inmune de toda culpa-, con lo que saldó nuestra deuda, sino que nos enseñó también, con abundancia de doctrina, a imitarlo en su benignidad condescendiente y en su perfecta caridad para con todos.
 Por esto afirmaba: No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. Y también: No son los sanos los que tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Y decía también que él había venido a buscar a la oveja perdida. Y que había sido enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Asimismo, insinúa de una manera velada, con la parábola de la dracma perdida, que él ha venido a restablecer en el hombre la imagen divina, cubierta por el repugnante estiércol de los vicios. Y también: Os aseguro que habrá en el cielo gran alegría por un pecador que se convierta.
 Con este fin, a aquel hombre que cayó en manos de los ladrones, que lo desnudaron, lo golpearon y se fueron dejándolo medio muerto, él lo reconfortó, vendándole las heridas, derramando en ellas aceite y vino, haciéndolo montar sobre su propia cabalgadura y acomodándolo en el mesón para que tuvieran cuidado de él, dando para ello una cantidad de dinero y prometiendo al mesonero que, a la vuelta, le pagaría lo que gastase de más.
 Nos muestra también la condescendencia del buen padre para con el hijo pródigo que regresa arrepentido, al que abraza, al que devuelve plenamente sus prerrogativas de hijo, sin echarle en cara su conducta anterior.
 Por esto mismo, cuando encuentra a la oveja que se había apartado de las otras cien, errante por los montes y colinas, la devuelve al redil, no a golpes y con amenazas ni agotándola de fatiga, sino que, lleno de compasión, la carga sobre sus hombros y la vuelve al grupo de las demás.
 Por esto también clamaba: Venid a mí todos los que andáis rendidos y agobiados, que yo os daré descanso. Y decía: Tomad sobre vosotros mi yugo, dando el nombre de yugo a sus mandamientos, esto es, a una vida ajustada a las enseñanzas evangélicas; y dándoles también el nombre de carga, ya que, por la penitencia, parecen algo pesado y molesto: Porque mi yugo -dice- es suave y mi carga ligera.
 Y en otro lugar, queriendo enseñarnos la divina justicia y bondad, nos manda: Sed santos, perfectos, misericordiosos, como vuestro Padre celestial. Y también: Perdonad y seréis perdonados. Y: Cuanto queréis que os hagan los demás, hacédselo igualmente vosotros.

martes, 1 de abril de 2025

PALABRA COMENTADA


 

Martes 4 de Cuaresma

Ezequiel 47,1-9.12



REFLEXIÓN

Era un torrente que no pude cruzar, pues habían crecido las aguas y no se hacía pie; era un torrente que no se podía vadear

Una situación difícil de resolver en un ámbito de fe como el templo. Puede ser una situación simbólica. Es un torrente de vida, que sanea, con el acompañamiento del Espíritu que conduce.

Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente

La Palabra no habla para anunciar desastres irremediables, sino para superar los que se vayan dando.

En nuestro mundo actual las aguas son un elemento esencial, son la mayor parte de nuestro planeta, el planeta azul, el planeta del agua: la Tierra.

Pero es un elemento amenazado por factores de cambio climático, por abusos de nuestras economías, por contaminación de nuestras culturas de desperdicio, contaminación y basuras, por la carencia y escasez de poblaciones que no tienen acceso al agua.

Pero se dan esfuerzos de concienciación, de sensatez en su administración, de mejor distribución, de saneamiento.

Estos esfuerzos están representados en el aporte de la Palabra, para volver a sanear lo deteriorado.

En todo esfuerzo curativo está la Palabra inspirando, iniciando, empujando, totalizando el saneamiento y la curación.

Es el reino que puja incansablemente por emerger y establecerse definitivamente.

Si todos convergiéramos y nos encontráramos en ese único esfuerzo de sanación personal, social, de la naturaleza y cósmico, sin odios, discriminaciones, repudios, rechazos y divisiones, probablemente se aceleraría nuestra curación total.

Por lo pronto la relación más sobresaliente es el tema ecológico, presente en casi todas las naciones de la tierra.

Existe una creciente preocupación por el agua: en algunos lugares escasa y mala. En otros sobreabundante y dañina.

Se trata de una fuente necesaria para la vida, que está amenazada por la escasez o la abundancia que mata.

Un resultado fijo es la precariedad de la vida, que un tiempo pareció estable como la creación, pero ahora se torna incierta por factores como el llamado calentamiento global.

En el fondo se denuncia el abuso por parte de los seres humanos, de unos más que de otros. Un tema ético, porque una generación está poniendo en apuros el futuro de otra.

Pero también se junta el tema de la desigualdad por la ambición y codicia del que más puede, por su potencia militar y económica, ya que amenaza las fuentes de vida de los que menos pueden.

Un clamor se levanta cada vez más alto y la protesta y rebeldía cunde, ante el asalto a que son sometidos estos recursos.

Y la Palabra asume el interés por su creación -envilecida una vez más - para generar buena voluntad de regeneración, para la creación sometida incluida.

La vida del agua que proviene del Espíritu y él acompaña, se proyecta a muchos seres para darles calidad de vida.

porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales

Se trata de promover un proceso, que es reconstrucción o refundación del paraíso, con realidades que aportan vida fértil.

Esta es la visión de una realidad deseable y quizás en ciernes, pero incierta en cuanto a su densificación y realización completa.

Salmo responsorial: 45



REFLEXIÓN

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, / poderoso defensor en el peligro. / Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, / y los montes se desplomen en el mar

La sensibilidad ecológica cuenta con el apoyo de la Palabra, y a ella debe su fuerza.

Es importante iluminar su presencia en las luchas por la conservación de la creación, para que no se conviertan también en una arena de confrontación de poder.

Necesitamos sentir en sentido fuerte y denso, que Él vive con nosotros: es Emmanuel. La aspereza de la existencia y el acusador, van erosionando esta convicción y por eso no debemos desmayar, en la oración que alimenta la fe del peregrino.

Venid a ver las obras del Señor, / las maravillas que hace en la tierra

En este empuje humano debe contar el Señor con su Palabra como fuente de vida, salud y sanación.

Volverle las espaldas, ignorarlo, prescindir de su presencia, además de empresa inútil es nocivo, porque nos aleja de la fuente.

Juan 5,1-3.5-16



REFLEXIÓN

allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos

La realidad inocultable y clamorosa de la indigencia humana patente, como testimonio de una solicitud de ayuda y solidaridad. Como una mano extendida pidiendo auxilio.

Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo

En este campo sembrado de cruces de infortunio, unas destacan más que otras, por el largo periodo de opresión sufrido.

Toda una generación enfermo, esperando la curación, postrado, discapacitado.

Otro tema, que subraya hoy la palabra, muy en alza en nuestro tiempo. Porque se piensa más en los inválidos o discapacitados, y se les hace espacio en la sociedad.

No con toda la fuerza necesaria, ni con toda la congruencia, pero con mayor sensibilidad a esa realidad.

Una prolongada enfermedad o dolencia que hace vivenciar la desesperanza.

y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo

Cúmulo de tiempo que mueve las entrañas de Jesús para sanar.

Quizá nuestra insidia se fije más bien, como hacemos hoy, en los enfermos que no fueron favorecidos, como agraviados en sus derechos. Más que en el don de la salud recuperada para un hermano, con quien debemos alegrarnos.

No es el único pasaje de los evangelios en los que el bien aportado por Jesús, se hace en medio de otros que no son favorecidos, y que pueden levantar sus voces de reclamo.

En qué hemos de fijarnos entonces: en lo que se hizo para dar gracias, o en lo que no se hizo para maldecir.?

El reino de Dios es un don de su amor, que hemos de recibir en sintonía con el Señor y su amor de sanación.

Porque una postración tan prolongada puede ser la sepultura de la esperanza. Jesús la resucita, le da vida a la ilusión de la salud. Porque Jesús requiere un resto de esperanza, como sustento de la intervención redentora del Padre.

Jesús se dirige a esta desesperanza acendrada y prolongada.

"Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado."

Toda una tragedia: cuarenta años casi sin un prójimo. Alguien que se le aproxime y auxilie. Casi como la falta de solidaridad de nuestras sociedades y culturas.

Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla

Este reparo al bien que hace el Señor es precisamente el sentido contrario a lo que busca provocar el signo del milagro.

La buena obra no es para causar más división, sino para converger la buena voluntad de todos y la solidaridad. Así como el Señor debemos hacer los demás: sanar, curar, liberar.

Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado

Pero la peor de las ingratitudes y la incomprensión proviene del favorecido por la buena obra del Señor.

Se da cuando no hay acción de gracias y la vida sigue igual que antes, como si el Señor no la hubiera visitado.

Porque el signo milagroso es una señal para la conversión.

"Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor."

En esto muestra Jesús su pertenencia a una mentalidad que atribuye la enfermedad al pecado? O más hondo, mira la realidad del pecado como resistencia al reino de la salud y salvación definitivas por parte del Señor?

Porque la sanidad del cuerpo expresa el bienestar del espíritu, o lo ayuda. Y la salud es un don del Señor que hemos de agradecer.

Así como la salud expresa la felicidad del Reino de Dios, la enfermedad es una amenaza a esa bendición como el pecado que es enemigo del Reino.

Cómo se aprende esta sabiduría?

Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

No obstante el modo oficial de celebrar el descanso del Señor, Jesús sana ese día.

Es persistente esta práctica, como un eje central en su acción profética y su mensaje revelatorio: Él es alguien más que el sábado. El sábado se hizo para el hombre-él y los demás- y no al revés.

Es la primacía del amor por el vulnerable, aunque se pase por encima de leyes y normas que protegen un orden humano, quizás sensato pero no más amoroso.

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Martes 4 de Cuaresma

Ezequiel 47,1-9.12

Abundancia del agua de vida, en relación a la mítica corriente del Paraíso, que también deja huellas en literatura Caananita y Mesopotámica.Eso sí, se recuerda que el origen de esa vida es el Santuario del Señor.

Salmo responsorial: 45

Cualquier guerra o conflicto, no es de temer, porque Dios es defensor, refugio y fuerza. Desde las guerras cósmicas, pasando por la de los países, y cualquiera que tiente meterse con el Señor de los ejércitos.

Juan 5,1-3.5-16

Con la curación termina la narración del milagro, pero el evangelista expande sobre el motivo de cargar en sábado la camilla y de curar en sábado. Y según Jesús, él como su Padre pueden trabajar en sábado, porque Dios no descansa por mantener la creación andando.