viernes, 22 de agosto de 2025

PALABRA COMENTADA


 

VIERNES 20 DE TIEMPO ORDINARIO

Año Impar

Rut 1,1.3-6.14b-16.22



REFLEXIÓN

"No insistas en que te deje y me vuelva. Donde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo es el mío, tu Dios es mi Dios."

Una decisión por un Dios, el Dios de Israel, que se vincula a una relación humana de compañía y solidaridad. Como una amistad.

Sin que sea obligante Rut hace suya la suerte de Noemí porque la ha conocido y la prefiere, a irse por su cuenta y vivir independiente. Es una decisión libre pero con motivaciones de amistad.

Así entra el Señor en su vida, por una experiencia de amistad humana, que en sus gestos y con sus valores, alcanza a darlo a conocer y querer

La amistad entre nosotros hombres y mujeres, aun no creyentes, puede llevar a una experiencia de Trascendencia, de absoluto, de un Dios Padre, persona, amoroso, salvador.

La amistad de todo tipo en la medida de su autenticidad, fundada en motivos altruístas, es el tanto cuanto para hacer vida el Principio y Fundamento de los ejercicios espirituales ignacianos.

Salmo responsorial: 145



REFLEXIÓN

que hace justicia a los oprimidos, / que da pan a los hambrientos.

El Señor abre los ojos al ciego, / el Señor endereza a los que ya se doblan, / el Señor ama a los justos. / El Señor guarda a los peregrinos

Sustenta al huérfano y a la viuda

Vivimos una hora de activismo: protesta por diferentes razones y supuestas necesidades, que reclaman derechos supuestamente vulnerados, y para lo que no se tiene ya paciencia.

Las protestas en su mayoría pacíficas en cierta forma, recurren a otra forma de imposición: cerrar calles, obstaculizar la movilidad en las ciudades o carreteras de un país.

Ese activismo no tolera que no se le escuche.

Medido en tiempo este clamor es el de los pacientes impacientes, los pacientes que se cansaron de la paciencia, y están irritados porque las soluciones se dan para otros, que ya tienen sus necesidades básicas satisfechas.

El clamor de los pobres es el clamor que escucha el Señor, como en el Éxodo. No nos extrañemos de los cambios que impulsa su Espíritu en las circunstancias actuales de la historia.

Aunque el clamor nos incomode.

Mateo 22,34-40



REFLEXIÓN

""Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser." Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo."

Se trata de un primer mandamiento y uno segundo, pero semejantes, es decir, de igual rango.

En qué? En amar: agapao. Amor de preferencia, que implica a la persona. No es amor sólo de afecto como Fileo.

Así amar a Dios por sí mismo, amar al prójimo por sí mismos, porque son dignos de amor, y no excusas ni propaganda para amarlos.

Ambos ágapes se relacionan estrechamente como vasos comunicantes. Si crece uno, crece el otro. Si merma uno, merma el otro.

Somos una familia y amarnos unos a otros, en ágape, entraña que hay amor para todos y cada uno.

Este es el núcleo duro de la ley, los profetas y Jesús de Nazareth.

De la palabra revelada y encarnada de Dios.

Su mandato, su voluntad, su beneplácito, su gloria.

Si respecto a cualquier prójimo se procediera con un bien obrar intencional, deberíamos aplicar el discernimiento espiritual de segunda semana, de los ejercicios espirituales ignacianos, para personas que van haciendo la lucha por ser mejores.

Quizás más que pecar se pretende hacer bien las cosas. Pero, viene el enemigo y se mezcla.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1695021809354055931?s=20

https://x.com/motivaciondehoy  220825

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VIERNES 20 DE TIEMPO ORDINARIO

Año Impar

Rut 1,1.3-6.14b-16.22

La viuda como símbolo de vulnerabilidad, de pobreza en el sentido del despojo de su guardián, su defensor, su valedor. En el creciente sentido de la mujer como autónoma capaz de gestionar sus propios ingresos quizás el sentido tradicional de la viuda pierda color y significatividad. Pero se aplique a mujeres o varones indica todo estado de indefensión y vulnerabilidad en el que se cae cuando por alguna razón una persona queda a merced de las circunstancias porque no cuenta con la posibilidad de una vida autosuficiente.

Salmo responsorial: 145

De ahí la amplitud de la significación para nuestro mundo del huérfano, la viuda y el extranjero, como emblemas de precariedad en la subsistencia material y espiritual. Sentido que cobija a enfermos, ancianos, cautivos, víctimas en general de algún genero de violencia.

Mateo 22,34-40

Dos que son uno, en cuanto a mandamientos de la Ley de Dios. Pilares de la Ley y los profetas. Una establece y el otro aviva el cumplimiento pertinente. Es lo que hemos de acatar y cumplir para vivir para siempre.

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS


 

El Papa: Que los cristianos sean «artífices de la reconciliación» en un mundo herido

En un mensaje a los participantes en la Semana Ecuménica de Estocolmo, León XIV recuerda dos importantes aniversarios ecuménicos que se celebran este año, la Conferencia Cristiana Universal sobre la Vida y el Trabajo de 1925 y el 1700 aniversario del primer Concilio Ecuménico de Nicea, y subraya la misión común de los cristianos de promover la paz, la justicia y la dignidad humana. «Lo que nos une es mucho más grande que lo que nos divide».

Isabella H. de Carvalho – Ciudad del Vaticano

«La paz no es meramente un logro humano, sino un signo de la presencia del Señor entre nosotros» y «esto es tanto una promesa como una tarea, ya que los seguidores de Cristo están llamados a convertirse en artífices de la reconciliación». León XIV enmarca así la misión común de todos los cristianos en un mundo que «presenta las profundas cicatrices del conflicto, la desigualdad, la degradación medioambiental y un creciente sentido de desconexión espiritual», en un mensaje en inglés enviado hoy, 22 de agosto, a los participantes en la Semana Ecuménica de Estocolmo, que se celebra en la capital sueca del 18 al 24. Los cristianos están llamados «a afrontar la división con valentía, la indiferencia con compasión y a llevar la sanación donde ha habido heridas», subraya el Papa, destacando que el tema del evento, «Tiempo para la paz de Dios», no podría «ser más oportuno».

La Semana Ecuménica de Estocolmo, organizada por el Consejo de Iglesias Cristianas de Suecia, celebra este año el centenario de la Conferencia Universal Cristiana sobre Vida y Trabajo de 1925, una etapa importante en el nacimiento del movimiento ecuménico moderno. De hecho, en su discurso, el Papa recuerda este acontecimiento y destaca también otra importante conmemoración ecuménica: el 1700 aniversario del primer Concilio Ecuménico de Nicea. En ese Concilio, celebrado en el año 325, «obispos procedentes de todo el mundo conocido» formularon «las profesiones de nuestro credo» —explica León XIV— y articularon «la fe que sigue uniendo a los cristianos entre sí».

Ese Concilio fue un valiente signo de unidad en la diferencia, un primer testimonio de la convicción de que nuestra confesión común puede superar la división y promover la comunión.

El Pontífice reitera que fue «un deseo análogo» al de Nicea el que animó la Conferencia de 1925, que reunió a unos 600 representantes ortodoxos, anglicanos y protestantes. «Convocada por el pionero del primer movimiento ecuménico, el arzobispo Nathan Söderblom, en aquel entonces arzobispo luterano de Uppsala», continúa el Papa León XIV, «exhortó a sus hermanos y hermanas cristianos a no esperar a que hubiera consenso en todos los puntos de la teología, sino a unirse en un "cristianismo práctico" para servir juntos al mundo en la búsqueda de la paz, la justicia y la dignidad humana».

Aunque la Iglesia católica no estuvo representada en ese primer encuentro, puedo afirmar, con humildad y alegría, que hoy estamos a su lado como compañeros discípulos de Cristo, reconociendo que lo que nos une es mucho mayor que lo que nos divide.

De hecho, el Papa reafirma que, desde el Concilio Vaticano II, «la Iglesia católica ha abrazado plenamente el camino ecuménico» y cita el decreto conciliar Unitatis redintegratio, publicado en 1964, que «nos ha llamado al diálogo en humilde y amorosa fraternidad, basado en nuestro bautismo común y en nuestra misión compartida en el mundo».

Creemos que la unidad que Cristo quiere para su Iglesia debe ser visible, y que dicha unidad crezca a través del diálogo teológico, el culto común cuando sea posible y el testimonio común ante el sufrimiento de la humanidad.

Leone XIV también destaca las acciones y los encuentros — «piedras angulares ecuménicas» - que, a lo largo de las últimas décadas, han reforzado la misión común de los cristianos por la paz y la justicia, como el primer viaje de un Papa a Suecia, realizado por Juan Pablo II en 1989, que fue «acogido calurosamente» por el arzobispo Bertil Werkström, primado de la Iglesia de Suecia. Y también la «conmemoración conjunta de la Reforma en Lund, en 2016, cuando el Papa Francisco se unió a los líderes luteranos en la oración y el arrepentimiento comunes». Por último, el Pontífice se dice feliz de que su delegación pueda participar en la Semana Ecuménica de Estocolmo y «estar presente como signo del compromiso de la Iglesia católica de continuar el camino de oración y trabajo conjunto, donde sea posible, por la paz, la justicia y el bien de todos».

Que el Espíritu Santo, que inspiró el Concilio de Nicea y que sigue guiándonos a todos, haga que esta semana vuestra amistad sea más profunda y despierte una nueva esperanza para la unidad que el Señor desea tan ardientemente entre sus seguidores.