martes, 6 de enero de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Martes Después de Epifanía

1Juan 4,7-10



REFLEXIÓN

el amor es de Dios

todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios

La definición que hacemos del amor humano hace énfasis en la carencia del mismo y es como un movimiento hacia la plenitud.

El amor que nos revela la Palabra es la plenitud que goza en darse y prodigarse incluso sin esperar recompensa o exclusividad.

Se trata de otra dimensión a la que se entiende como gracia y gratuidad, porque mira no a la necesidad sino a la donación libre.

Este es el amor que salvó al mundo con la donación del hijo amado. Y es el Amor que transforma el amor de humanos para hacerlo salvífico.

Así el que ama como Dios nos ha amado es de Dios.

Es un amor al que podemos acceder libremente y podemos aprender a expresar con coraje.

Una expresión en la que vislumbramos el poderío de este amor, es la donación que se hace la pareja enamorada y se prolonga en la existencia en mil detalles de la vida cotidiana. Aunque aspira a la correspondencia y reciprocidad no se estanca allí, sino que se esfuerza en la donación.

Podemos sentir en nosotros el flujo del amor salvífico cuando, a pesar de nuestra cerrazón egocéntrica volvemos a intentar la donación y la entrega.

Los enamoramientos fuera de las obligaciones convencionales de una unión, nos pueden incentivar a profundizar en el compromiso que una vez hicimos. Porque nos muestran que hay energía en nosotros para seguir amando.

Quien no ama no ha conocido(egno:llegar a conocer, aprender, realizar) a Dios, porque Dios es amor(agape:amor, benevolencia, buena voluntad, estima, preferencia moral).

Cuando el amor se expresa como justicia que busca el interés de los demás, es también una expresión amorosa, como la que se muestra en los gestos anónimos de la vida cotidiana.

Para muchos esta Palabra expresa la cumbre de la Revelación de la intimidad de Dios en favor de nosotros, y descifra el gesto último del crucificado: Jesús de Nazaret.

En la mentalidad de Juan, en sus escritos, y aquí de manera nítida, la Revelación de la profundidad del Señor y Padre, que es amor, supera y deja atrás la Revelación de la Promesa en Moisés.

El gesto de Jesús entrega ese amor de Dios como su última Palabra. Ya no queda más para decir. La Promesa antigua se ha cumplido. Dudar del Dios amor y su enviado es imperdonable.

A los que mueve esta Revelación quedan en libertad como verdaderos hijos de expresar en su existencia diaria cómo ama el Padre.

Somos cómplices de la dificultad que experimenta el mundo de aceptar esta Revelación, por nuestro imperfecto ágape fraterno.

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él.

Este amor que vive en mí, será tanto más puro en la medida que trabaje por el bien ajeno sin búsqueda del propio, exclusivamente.

Las experiencias vividas entre personas concretas, han sido el don de Dios para aprender la entrega con menos cálculo, del propio amor querer e interés.

Cuando iniciamos nuestra carrera de amor, creemos que si nuestro pensamiento ha captado la sublimidad de su perfección, automáticamente se da la ejecución perfecta.

Y los tropiezos de la realidad nos desaniman para proseguir. Hasta que captamos que se trata de un proceso con señales de avance.

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados

Es el paradigma de amor, que supera lo que se muestra en el Banquete de Platón.

Y cada vez que proclamamos con hechos y palabras que Jesucristo es el Hijo, víctima propicia por nuestros pecados, anunciamos el amor de Dios en nuestra carne y convencemos que la gracia vence al pecado.

Salmo responsorial: 71



REFLEXIÓN

Dios mío, confía tu juicio al rey, / tu justicia al hijo de reyes

En el depósito de la Revelación del Nuevo Testamento, se guarda la verdad que somos reyes para reinar con Jesús: pueblo de reyes.

Tal decir no tiene sentido fuera del que tiene el reinar en Jesús: rey de justicia.

Nuestra justicia tiene que ir más allá de la humana, legal, imperfecta.

Sin agape nuestra justicia es incompleta.

socorra a los hijos del pobre

Como pueblo de reyes reinamos al amar haciendo justicia al vulnerable.

Marcos 6,34-44



REFLEXIÓN

Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor

Jesús hace algo más que enseñar con su lástima a los que necesitan. No se desentiende sino que atiende. No descansa.

Entrañas de misericordia y empatía para aquellos abandonados a su suerte que se sienten desamparados y faltos de salida para su miseria, de todo tipo, es lo que caracteriza el agape de Jesús.

En él la penuria humana de hombres, mujeres y niños es un combustible del fuego incesante que lo consume.

Así nos muestra que el agape de su Padre es como un horno de fundición para volcarse en la condición del hombre y el universo.

Nuestra diferencia con aquellos que creen en algún tipo de absoluto, es la naturaleza personal y amorosa de nuestro absoluto a quien llamamos Padre.

Nuestra fe no es filosófica, que llega a un principio rector por deducción. Sino teológica, que agradece la comunicación amorosa del Padre por medio de Jesús.

alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran.

No nos deja solos en la tarea de dar de comer sino que nos apoya con su bendición y multiplicación.

Hay una unión íntima entre la eucaristía y la búsqueda de alimento para los que necesitan. No se pueden desvincular.

El amor que llega a su plenitud, busca satisfacer el hambre de Dios y el hambre humana, sin buscar sus intereses: políticos, sociales, institucionales, de cualquier tipo.

Por eso es importante velar por la autonomía de los signos de este amor, para que promuevan la purificación de cualquier amor bastardo.

Debemos pasar del amor espúreo y egoísta, al de amor de hijos de Dios.

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https://x.com/motivaciondehoy  060126

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Martes Después de Epifanía

1Juan 4,7-10

Salmo responsorial: 71

Marcos 6,34-44

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS





 Del Sermón en la santa Teofanía, atribuido a san Hipólito, presbítero
(Núms. 2. 6-8. 10: PG 10, 854. 858-859. 862)

 

EL AGUA Y EL ESPÍRITU 

Jesús acude a Juan y es bautizado por él. ¡Cosa admirable! El río infinito que alegra la ciudad de Dios es lavado con un poco de agua. La fuente inconmensurable e inextinguible, origen de vida para todos los hombres, es sumergida en unas aguas exiguas y pasajeras. 

Aquel que está presente siempre y en todo lugar, incomprensible para los ángeles e inaccesible a toda mirada humana, llega al bautismo por voluntad propia. Se le abrieron los cielos y se oyó una voz que venía del cielo que decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien tengo mis complacencias.»

El amado engendra amor, y la luz inmaterial una luz inaccesible. Éste es el que es tenido por hijo de José, y es mi Unigénito según la esencia divina.

Éste es mi Hijo amado: el que pasa hambre y alimenta a muchedumbres innumerables, el que se fatiga y rehace las fuerzas de los fatigados, el que no tiene dónde reclinar su cabeza y lo gobierna todo con su mano, el que sufre y remedia todos los sufrimientos, el que es abofeteado y da la libertad al mundo, el que es traspasado en su costado y arregla el costado de Adán.

Mas prestadme mucha atención, porque quiero recurrir a la fuente de la vida y contemplar la fuente de la que brota el remedio. 

El Padre de la inmortalidad envió al mundo a su Verbo e Hijo inmortal, el cual vino a los hombres para purificarlos por el agua y el Espíritu: y, queriendo hacerlos renacer a la incorrupción del alma y del cuerpo, inspiró en nosotros un hálito de vida y nos revistió de una armadura incorruptible.

Por tanto, si el hombre ha sido hecho inmortal será también divinizado, y, si es divinizado por el baño de regeneración del agua y del Espíritu Santo, tenemos por seguro que, después de la resurrección de entre los muertos, será coheredero de Cristo. 

Por esto proclamo a la manera de un heraldo: Acudid, pueblos todos, al bautismo que nos da la inmortalidad. En él se halla el agua unida al Espíritu, el agua que riega el paraíso, que da fertilidad a la tierra, crecimiento a las plantas, fecundidad a los seres vivientes; en resumen, el agua por la cual el hombre es regenerado y alcanza nueva vida, el agua con la cual Cristo fue bautizado, sobre la cual descendió el Espíritu Santo en forma de paloma. 

El que se sumerge con fe en este baño de regeneración renuncia al diablo y se adhiere a Cristo, niega al enemigo del género humano y profesa su fe en la divinidad de Cristo, se despoja de su condición de siervo y se reviste de la de hijo adoptivo, sale del bautismo resplandeciente como el sol, emitiendo rayos de justicia, y, lo que es más importante, vuelve de allí convertido en hijo de Dios y coheredero de Cristo. 

A él sea la gloria y el poder, junto con su Espíritu santísimo, bueno y dador de vida, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

lunes, 5 de enero de 2026

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS




 

De los Sermones de san Pedro Crisólogo, obispo
(Sermón 160: PL 52, 620-622)

AQUEL QUE QUISO NACER PARA NOSOTROS NO QUISO SER IGNORADO POR NOSOTROS

Aunque en el misterio mismo de la encarnación del Señor no faltaron claros indicios de su divinidad, la solemnidad que hoy celebramos nos descubre y revela de diversas maneras que Dios tomó naturaleza humana, para que nuestra condición mortal, siempre envuelta por las tinieblas de la ignorancia, no pierda por ignorancia lo que ha alcanzado tener y poseer sólo por gracia.

Pues aquel que quiso nacer para nosotros no quiso ser ignorado por nosotros, y por eso se nos revela, para que este gran misterio de amor no se convierta en ocasión de gran error.

Hoy los magos encuentran llorando en la cuna al que buscaban resplandeciente en las estrellas. Hoy los magos contemplan claramente entre pañales al que larga y re· signadamente buscaban en los astros, en la oscuridad de las señales.

Hoy los magos revuelven en su mente con profundo estupor lo que allí han visto: el cielo en la tierra, la tierra en el cielo, el hombre en Dios, Dios en el hombre, y a aquel a quien no puede contener el universo encerrado en un pequeño cuerpecillo. Y, al verlo, lo aceptan sin discusión, como lo demuestran sus dones simbólicos: el incienso, con el que profesan su divinidad; el oro, expresión de la fe en su realeza; la mirra, como signo de su condición mortal.

Así los gentiles, que eran los últimos, llegan a ser los primeros, ya que la fe de los magos inaugura la creencia de toda la gentilidad.

Hoy entra Cristo en las aguas del Jordán, para lavar los pecados del mundo: así lo atestigua Juan con aquellas palabras: Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Hoy el siervo prevalece sobre el Señor, el hombre sobre Dios, Juan sobre Cristo; pero prevalece en vista a obtener el perdón, no a darlo.

Hoy, como dice el salmista, la voz del Señor sobre las aguas. ¿Qué voz? Éste es mi Hijo amado, en quien tengo mis complacencias.

Hoy el Espíritu Santo se cierne sobre las aguas en forma de paloma, para que así como aquella otra paloma anunció a Noé que el diluvio había cesado en el mundo, así ahora ésta fuera el indicio por el que los hombres conocieran que había terminado el naufragio del mundo; y no lleva, como aquélla, una pequeña rama del viejo olivo, sino que derrama sobre la cabeza del nuevo progenitor la plenitud del crisma, para que se cumpla lo profetizado en el salmo: Por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.

Hoy Cristo comienza la serie de sus signos celestiales al convertir el agua en vino. Más tarde, el agua se convertirá en el sacramento de su sangre, con lo que Cristo dará, a los que beban del vaso de su cuerpo, la auténtica bebida, dando así cumplimiento a las palabras del salmista: Y mi copa rebosa.

domingo, 4 de enero de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Domingo Epifanía del Señor

Isaías 60, 1-6



REFLEXIÓN

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!

En pie, bienaventurada. Bendecida y feliz. Júbilo y gozo es tu bienaventuranza.

tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos

caminarán los pueblos a tu luz; los reyes al resplandor de tu aurora

Hay un pueblo que es paradigma de bienaventuranza y luz, hecho y construído por la confluencia de todo pueblo, raza y nación.

Es iglesia, por ser llamados, convocados, y comparten la paz en itinerancia, movidos por un soplo de Espíritu que se ha posado como nube y les participa su gloria.

tu corazón se asombrará, se ensanchará, cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos.

El texto profético atribuído a Isaías anuncia el nuevo destino de Jerusalén, ciudad de shalom, de paz y bienestar.

Lo anuncia para los israelitas que retornan del exilio que le impuso tiempo atrás el imperio neobabilónico. Y ahora que ha surgido un nuevo Imperio Caldeo Persa, se les permite volver.

Se les anuncia realidades buenas, compensadoras de tantas amarguras pasadas y sufridas en el cautiverio: bienestar, alegría, comunión con el Señor de la historia.

No se anuncia venganza y que llegó el momento de sacarse el clavo por el mal sufrido y el perjuicio.

Sino todo lo contrario: otros pueblos, otros reinos gustarán de su paz, y fraternizarán.

Así Jerusalén será en forma inédita una ciudad de luz, paz, justicia y misericordia.

Los cristianos de Mateo el evangelio, usarán esta visión profética para desentrañar en el fenómeno Jesús de Nazaret, con quien han vivido y asumido su pasión, muerte y resurrección, su sentido de plaza abierta a la paz para la oikoumene: el mundo conocido y habitado.

Jesús no es la oportunidad para la venganza y la retaliación de la opresión, sino la del perdón a los enemigos como forma suprema de amor salvador.

Una Jerusalén actual como manzana de la discordia entre países y entre religiones, mantiene un sentido que traiciona el designio del Señor.

En algún momento se da el atisbo de lo que somos como pueblo de muchos orígenes y destinos.

Nos encontramos en una misión y servicio muchos diversos, fraternizando y hermanados.

Enriquecidos de dones mutuos.

Te inundará una multitud de camellos, los dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor.

La Palabra en boca del enviado se dirige a lo que queda de los desterrados. La realidad que confrontan es más bien dura y difícil, porque encuentran una Jerusalén en ruinas.

Por lo tanto lo que se busca es que se animen a reconstruir lo mejor que puedan, teniendo en el horizonte de esa reconstrucción la pasada grandeza que logró Israel en tiempos de Salomón, cuando los pueblos se inclinaban ante su gloria.

Las visiones del futuro también se pueden tomar como incitaciones a soñar, para concitar las energías y el compromiso.

Pero sucede que soñamos deseando que se nos haga el sueño en forma mágica, sin esfuerzo de nuestra parte.

Salmo responsorial: 71



REFLEXIÓN

Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes: para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud.

Nuestro ruego es por una auténtica delegación de poder en los líderes, para que ejerzan su autoridad como servicio, para el objetivo de la paz y la fraternidad.

para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud

Y de esto se trata cuando de nuevas oportunidades hablamos: hacerlo mejor en cuanto a la justicia y los humildes, porque los fracasos anteriores han debido enseñar que nuestra falla estuvo en eso.

Los pueblos pulsan con estadísticas el retroceso de la pobreza para mostrar logros políticos y económicos.

Pero sabemos que son insuficientes e insatisfactorios porque la inequidad persiste contrastando los índices de desarrollo.

Y es que nuestra alienación nos lleva a soñar con una equidad que hagan otros, sin nuestro esfuerzo personal.

No caemos en cuenta que sin un estilo de vida equitativo como sociedad en el conjunto, no la alcanzaremos.

Una nueva clase política, los antiguos guerreros ahora son conductores.

No vienen ya de la oligarquía política o plutocrática.

Se tiene la expectativa de que lograrán la equidad, pues por ella dispararon y mataron.

Se abre la interrogante: si y cuánto lograrán.

Porque él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres

La acción política de los líderes se origina en un designio de paz y fraternidad, de todos como hijos de Dios.

La estrategia pertinente busca devolver este derecho otorgado a hombres y mujeres como don del Padre, para que víctimas indefensas alcancen justicia y también se comprometan con la paz.

Sin nosotros no sucederá como por arte de magia.

Efesios 3, 2-6



REFLEXIÓN

también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la Promesa en Jesucristo, por el Evangelio

La equidad soñada no se refiere solamente a los bienes materiales y culturales, sino también a los lazos del Espíritu, que consolidan la fraternidad de hombres y mujeres del mundo.

La globalización ha sido usurpada como oportunidad de hacer riqueza, pero pudiera ser la oportunidad de la repartición de bienes entre hermanos.

El pluralismo religioso en cuanto no traicione el Designio universal de fraternidad, paz, justicia y amor entre todos, es voluntad del Señor.

Mateo 2, 1-12



REFLEXIÓN

Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes

No parece que ese Herodes fuera tan mal rey, pero sí imperfecto y ambicioso.

Como todo poder que se aferra al poder y se autoabastece, temía la competencia de un sucesor fuera de lo establecido, para beneficio de una elite.

Así temió el rumor sobre un mesías nacido en su reino, al cual no controlaba.

Y esta ambición de poder lo lleva a un genocidio de infantes al modo del Faraón, durante la cautividad de los hebreos en Egipto.

No es una narración histórica en sentido estricto, sino una actualización de la escritura para desentrañar el significado del fenómeno Jesús de Nazaret.

Los cristianos y personas de buena voluntad que buscan la fraternidad entre todos y la paz de una ciudad abierta, saben que los extremos del genocidio de inocentes son una realidad. que hace sufrir a muchos pueblos los excesos del poder injusto.

Incluso entre los colectivos que se precian de ser creyentes del evangelio de Jesús, como el caso de las víctimas de los sacerdotes pedófilos de la iglesia.

Ocurre con el evangelio que es una luz en medio de las tinieblas, las cuales se resisten con violencia y procuran hacer víctimas inocentes.

Pero el Reino se sigue abriendo paso.

 Ellos le contestaron: "En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta

Importa conocer el auditorio de este evangelista, porque es muy sensible a las referencias de las Escrituras.

Para ellos es importante que Jesús como Mesías acreditado, se muestre cumpliendo las escrituras, en cuanto al lugar de nacimiento.

Se puede discutir la historicidad según los criterios de nuestro tiempo, pero no se puede negar su carga simbólica-teológica.

Quieren decir: en cuanto a Jesús, éste es! Cumple con todo lo requerido para ser el Mesías.

"Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño, y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo"

En lo que sí nos puede alertar esta narración, que bien pudiera ser una elaboración narrativa, es en comunicarnos el grado de riesgo que representaba hacerse pasar por un mesías en tiempos de Jesús.

Implicaba levantar suspicacias sobre herederos al trono en un lugar que estaba ocupado por un Imperio a través de un procurador, y de un reyezuelo como Herodes en la región de Galilea.

Y como todo candidato al trono justificadamente o no, lo que se venía era una purga para impedir su coronación.

El evangelista comunica la expectativa sobre una figura real por venir, para arreglar las cosas.

El engaño y la perfidia disfrazada de buenas intenciones, como la serpiente del paraíso.

Su misión es apoderarse de lo bueno para impedir su avance.

Pero de parte del Señor tenemos la protección a su misión. En la medida que nos mantengamos en ella no sucumbiremos.

vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron

Pero lo que encontraron estos embajadores de pueblos lejanos no fue precisamente una corte, y un heredero regio, y sin embargo lo adoraron. Este es el mensaje evangélico.

Es también una catequesis y una pedagogía para el creyente sobre la aceptación de la naturaleza mesiánica de Jesús.

Un llamamiento evangélico a la dignificación de todo humilde, porque en ellos Jesús muestra su reino.

Legitimidad del poder, universalidad del mensaje, dones para compartir pasa por la adoración a este nuevo modo de servicio mesiánico de Jesús de Nazareth.

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Domingo de la Epifanía del Señor

Isaías 60, 1-6

Salmo responsorial: 71

Efesios 3, 2-6

Mateo 2, 1-12

DOCTORES DE LA IGLESIA




 
6 de enero
De los Sermones de san León Magno, papa
(Sermón 3 En la Epifanía del Señor, 1-3. 5: PL 54, 240-244)

EL SEÑOR DA A CONOCER SU SALVACIÓN EN TODO EL ORBE DE LA TIERRA

La providencia misericordiosa de Dios, cuando dispuso socorrer en la plenitud de los tiempos al mundo que perecía, determinó salvar a todos los hombres en Cristo.

Ellos forman la incontable descendencia prometida en otro tiempo a Abraham, descendencia que había de ser engendrada no según la carne, sino por la fecundidad de la fe, y que por esto fue comparada a la multitud de las estrellas, para que la esperanza del padre de todas las gentes tuviera por objeto no una progenie terrena, sino celestial.

Entre, entre en la familia de los patriarcas la totalidad de los gentiles, y reciban los hijos de la promesa la bendición de la descendencia de Abraham, a la que han renunciado los hijos según la carne. En la persona de los tres magos adoren todos los pueblos al Autor del universo; y sea Dios conocido no sólo en Judea, sino en todo el orbe, a fin de que en todas partes su fama sea grande en Israel.

Adoctrinados, amadísimos hermanos, por estos misterios de la gracia divina, celebremos, llenos de gozo espiritual, el día de nuestras primicias y el comienzo de la vocación de los gentiles, dando gracias a Dios misericordioso que, como dice el Apóstol, nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido; porque, como había profetizado Isaías, el pueblo de los gentiles que caminaba en tinieblas vio una grande luz; sobre los que habitaban en tierra de sombras brilló un intenso resplandor. De ellos dice el mismo profeta, dirigiéndose al Señor: Tú llamarás a un pueblo desconocido, un pueblo que no te conocía correrá hacia ti.

Éste es el día que Abraham contempló y saltó de gozo, al reconocer a los hijos de su fe que habían de ser bendecidos en su descendencia, que es Cristo; y, al contemplar de antemano que había de ser por su fe padre de todas las gentes, dio gloria a Dios, plenamente convencido de que Dios, que lo había prometido, tenía también poder para cumplirlo.

Éste es el día que cantó el salmista, cuando dijo: Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor, bendecirán tu nombre; y también: El Señor da a conocer su salvación, revela a las naciones su justicia.

Sabemos que estas predicciones empezaron a cumplirse desde que la estrella hizo salir de su lejano país a los tres magos, para que conocieran y adoraran al Rey de cielo y tierra. Su docilidad es para nosotros un ejemplo que nos exhorta a todos a que sigamos, según nuestra capacidad, las invitaciones de la gracia, que nos lleva a Cristo.

Todos, amadísimos hermanos, debéis emularos en este empeño, a fin de que brilléis como hijos de la luz en el reino de Dios, al cual se llega por la integridad de la fe y por las buenas obras; por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina con Dios Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
REFLEXIÓN

Compartir la elección y la bendición con la universalidad de los pueblos, como un buen administrador, es la consigna de la Palabra de Dios, aunque hoy se haga énfasis en la dudosa plataforma de poder en la que se sustenta la ideología de la elección y se distribuye la salvación. El terreno está minado para todo tipo de pretensiones en favor o en contra de un elegido, de un Mesías, que muchos confesamos en Jesús de Nazareth. Por eso damos gracias por el peso favorable que aporta el don de la fe, para mantenernos en la enseñanza tradicional y resistir el veneno sofista de los discípulos de la serpiente del paraíso, envidiosa del don del salvación para la humanidad.