sábado, 4 de octubre de 2025

PALABRA COMENTADA


 

SÁBADO 26 DE TIEMPO ORDINARIO

Año Impar

Baruc 4,5-12.27-29



REFLEXIÓN

Os vendieron a los gentiles, pero no para ser aniquilados; por la cólera de Dios contra vosotros os entregaron a vuestros enemigos, porque irritasteis a vuestro Creador, sacrificando a demonios y no a Dios; os olvidasteis del Señor eterno que os había criado

No acabamos nunca de hacernos a la idea de la toxicidad de la pasta de la que estamos hechos.

Los profetas del narcisismo se recrean en los rasgos de nuestra nobleza y los absolutizan.

Miran para otro lado cuando se trata de enfrentar nuestros crímenes que llegan hasta el nivel de lesa humanidad.

Pero el Señor sí sabe de qué estamos hechos, y a pesar de la impaciencia condenatoria de sus voceros, que impulsa imágenes de cólera e irritación en Él, su capacidad de perdón es superior y trasciende con su bondad nuestra corrupción.

El Señor es una instancia superior de Perdón y Paz a la que puede recurrir cualquiera que se sienta víctima de lesa humanidad, sea de derechas o izquierdas.

Muy distinta de la justicia penal internacional, que han instituido los gobiernos para castigar los genocidas, cuya consecuencia viene a ser una paz precaria, sin perdón, plagada de motivos de venganza y retaliación, como si se tratara de un campo minado.

y afligisteis a Jerusalén que os sustentó. Cuando ella vio que el castigo de Dios se avecinaba dijo: "Escuchad, habitantes de Sión, Dios me ha enviado una pena terrible: vi cómo el Eterno desterraba a mis hijos e hijas; yo los crié con alegría, los despedí con lágrimas de pena. Que nadie se alegre viendo a esta viuda abandonada de todos. Si estoy desierta, es por los pecados de mis hijos, que se apartaron de la ley de Dios.

Jerusalén, María, toda mujer: viuda, madre soltera, esposa maltratada, en postración y vulnerabilidad.

Como el mural de la indígena crucificada, que se encuentra en algún lugar, como signo del maltrato, opresión y victimización más insigne, víctima de las víctimas.

Ánimo, hijos, gritad a Dios, que el que os castigó se acordará de vosotros. Si un día os empeñasteis en alejaros de Dios, volveos a buscarlo con redoblado empeño. El que os mandó las desgracias, os mandará el gozo eterno de vuestra salvación

La solución, la salida, no nos quedará fácil y hay que esforzarse, individuos y colectividades.

El perdón y la paz, justicia suprema, brotará de nuestra fraternidad, construida como un reino de los cielos que se fundamenta en la alteridad y solidaridad, pero se resta de la egolatría como la peor de las idolatrías.

Salmo responsorial: 68



REFLEXIÓN

Miradlo, los humildes, y alegraos, / buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón

Si alguien en este mundo puede encontrar la salida a los conflictos fratricidas que nos asolan, es el humilde y pobre, que posee una conciencia agradecida por la salvación, liberación y solución que viene de la misericordia del Señor y se gesta con sinceridad.

Lucas 10,17-24



REFLEXIÓN

"Veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

La delegación de poderes en los discípulos fue efectiva y la comunidad podía experimentar el acompañamiento del Señor Jesús más allá de su muerte.

Sin embargo en este poder muchos se perdieron a sí mismos, al olvidarse de la dimensión de servicio.

no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

Porque queremos medir la eficacia del ministerio por las obras que emprendemos inicialmente en nombre del Señor.

No recordamos que hemos sido elegidos para una convivencia más pura, sin asomo de mal.

Porque hay comunidades e iglesias que asumen una delegación de poderes por parte de Jesús de Nazaret y se enfocan exclusivamente en satanás.

Se pierde de vista que lo verdaderamente nuclear y específico del Reino que se anuncia es la novedad de vida que desde ya nos permite el gozo y la alegría.

Nuestra misión es la vida, no las tinieblas.

Una lección de humildad del Señor Jesús a sus engreídos seguidores, con el recién estrenado poder. Quién podía decir que no habían hecho el bien, transformado la realidad, construido una mejor sociedad como equivalente del reino? Pero la alegría más auténtica está en el final y mientras esto no llegue, todavía falta y no hay por qué envanecerse.

lleno de la alegría del Espíritu Santo

Y así esta perspectiva nos llenará de ese gozo del Espíritu: llamados a la convivencia con el Padre.

La alegría y el gozo son una consolación que indican la presencia del Espíritu de Jesús.

"Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar."

Esta es la felicidad de los puros de corazón: la convivencia con el Padre

Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis!

Otra bienaventuranza vinculada a la experiencia de revelación que nos aporta la Palabra encarnada: Jesús de Nazareth.

La experiencia de su revelación hace la diferencia en nuestra existencia cotidiana.

https://x.com/motivaciondehoy/status/1710620535858532498?s=20

https://x.com/motivaciondehoy 041025

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SÁBADO 26 DE TIEMPO ORDINARIO

Baruc 4,5-12.27-29

No importa que nos hayamos apartado por nuestra falta y debilidad, porque Él está con los brazos abiertos para estrecharnos si nos volvemos a Él.

Salmo responsorial: 68

Alegría desde la humildad, la que el Espíritu aporta a nuestra vida. Si planificación o estrategia que pueda llevar a fundamentarnos en nuestra supuesta eficiencia.

Lucas 10,17-24

Una sabiduría para y desde los pequeños en palabra de Jesús exclamadas con la alegría del Espíritu. Es una revelación de bienaventurados. Una bienaventuranza más. Nosotros con nuestro afán positivista de evidencia, querremos establecer el perfil de los pequeños, como si esxclusivamente fueran los niños. Pero sabemos que como don de Dios es parte de su misericordia y generosidad que lo ofrece gratuitamente.

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS


De las Cartas de san Francisco de Asís, dirigidas a todos los fieles
(Opúsculos, edición Quaracchi [Florencia], 1949, 87-94)

DEBEMOS SER SENCILLOS, HUMILDES Y PUROS

La venida al mundo del Verbo del Padre, tan digno, tan santo y tan glorioso, fue anunciada por el Padre altísimo, por boca de su santo arcángel Gabriel, a la santa y gloriosa Virgen María, de cuyo seno recibió una auténtica naturaleza humana, frágil como la nuestra. Él, siendo rico sobre toda ponderación, quiso elegir la pobreza, junto con su santísima madre. Y, al acercarse su pasión, celebró la Pascua con sus discípulos. Luego oró al Padre, diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mi este cáliz.

Sin embargo, sometió su voluntad a la del Padre. Y la voluntad del Padre fue que su Hijo bendito y glorioso, a quien entregó por nosotros y que nació por nosotros, se ofreciese a sí mismo como sacrificio y víctima en el ara de la cruz, con su propia sangre, no por sí mismo, por quien han sido hechas todas las cosas, sino por nuestros pecados, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas. Y quiere que todos nos salvemos por él y lo recibamos con puro corazón y cuerpo casto.

¡Qué dichosos y benditos son los que aman al Señor y cumplen lo que dice el mismo Señor en el Evangelio: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y a tu prójimo como a ti mismo! Amemos, pues, a Dios y adoremoslo con puro corazón y con mente pura, ya que él nos hace saber cuál es su mayor deseo, cuando dice: Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque todos los que lo adoran deben adorarlo en espíritu y en verdad. Y dirijámosle, día y noche, nuestra alabanza y oración, diciendo: Padre nuestro, que estás en el cielo; porque debemos orar siempre y no desfallecer jamás.

Procuremos, además, dar frutos de verdadero arrepentimiento. Y amemos al prójimo como a nosotros mismos. Tengamos caridad y humildad y demos limosna, ya que ésta lava las almas de la inmundicia del pecado. En efecto, los hombres pierden todo lo que dejan en este mundo; tan sólo se llevan consigo el premio de su caridad y las limosnas que practicaron, por las cuales recibirán del Señor la recompensa y una digna remuneración.

No debemos ser sabios y prudentes según la carne, sino más bien sencillos, humildes y puros. Nunca debemos desear estar por encima de los demás, sino, al contrarío, debemos, a ejemplo del Señor, vivir como servidores y sumisos a toda humana creatura, movidos por el amor de Dios. El Espíritu del Señor reposará sobre los que así obren y perseveren hasta el fin, y los convertirá en el lugar de su estancia y su morada, y serán hijos del Padre celestial, cuyas obras imitan; ellos son los esposos, los hermanos y las madres de nuestro Señor Jesucristo.