domingo, 25 de enero de 2026

PALABRA COMENTADA


Sábado 2 de tiempo ordinario

Año Par

2Samuel 1, 1-27



REFLEXIÓN

¡Cómo sufro por ti, Jonatán, hermano mío! ¡Ay, cómo te quería! Tu amor era para mí más maravilloso que el amor de mujeres.

Este pasaje muestra un gran dolor por la muerte del amigo entrañable. Amado en forma especial. Uno de los hitos en la escala del amar: amor entre hombres.

Se usa este texto-para algunos se abusa-como justificación de la homosexualidad por parte de la Palabra.

Es anacrónico pronunciarse sobre enfoques actuales de cualquier problemática, fundamentados o legitimados por pasajes bíblicos, cuando quizás-hay que dar el beneficio de la duda- no tuvieron esa intención que le proyectamos.

Pero con todo, habla de una gran amistad entre hombres, como lo que pueden insinuar la de los compañeros de una causa, que se solidarizan unos con otros en su caminar, o los íntimos que encuentran una paz sin comparación, en compartir confidencias.

La Palabra recoge estas emociones humanas, cuyos atisbos hasta podemos entrever en la lealtad de ciertos animales, como preludio de la gran amistad con el Señor, que plenifica todos los matices, y en quien la pureza del amor del corazón humano es acogida, sin etiquetas de homofilia, homosexualidad u homofobia. En esto nos rebasa, como en otras cosas, su misterio.

Salmo responsorial: 79



REFLEXIÓN

Pastor de Israel, escucha

Es lo que nos inspira el Espíritu que alentó este salmo: que vayamos al Pastor que escucha. Que creamos que Él escucha. Que su silencio, su invisibilidad, su Misterio, no significan oidos sordos.

Marcos 3,20-21



REFLEXIÓN

no los dejaban ni comer.

Así de intensa era su vida pro muchos. 

al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.

Es curioso que una familia no esté orgullosa de la fama que acumula su familiar. Y más porque entre los discípulos hay también parientes.

Porque en las familias habrá quienes entiendan y quienes no. De ahí una división que produce el evangelio, verdad de Dios. 

No hay que temer a esas divisiones. Son necesarias para definir posiciones y liberar la energía de la palabra asegurando su pureza y eficacia.

Debemos pensar que en esa familia estaba María su madre. Quien a pesar de guardar las cosas en su corazón, no siempre tenía claridad suficiente para dar con la clave del misterio de su hijo.

Como nosotros en nuestras relaciones. No siempre tenemos claridad de las intenciones de las conductas de nuestros allegados. Y también tildamos de locura lo que no entendemos.

Jesús afrontó esa contradicción de sus parientes, porque persistió en su ministerio. La lealtad al Padre era superior.

Que es lo que podemos decir de quiénes vemos persistir en su ministerio de solidaridad, no obstante ser criticados por su conflictividad.

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Sábado 2 de tiempo ordinario

Año Par

2Samuel 1, 1-27

La amistad entre hombres no es frecuentemente citada por la Palabra. Y en el Nuevo Testamento aparece tambièn con el apòstol Juan y Jesùs. A la vez la amistad de Jesùs con la mujer. Es el reflejo de un aspecto del amor y amistad que alberga sentimientos profundos de comprensiòn, ternura, y lealtad. Otra forma de revelar el Misterio de misericordia y el amar de Dios infinitamente bueno.

Salmo responsorial: 79

La queja frecuente de parte del rebaño es sobre el supuesto abandono y poca atenciòn del pastor. Êste siempre serpa ingrato a sus ojos, porque nunca serà capaz de satisfacer a todos. Su amor y amistad es para muchos y muchas. Los que lo reciben lo desean posesivo.

Marcos 3, 20-21

La actividad de Jesùs, su servir era intenso y dedicado aun renunciando a su descanso. Un servicio agotador que no siempre es recompensado ni reconocido. Un gènero de amistad o amor generosos que pone el ènfasis màs en dar que en recibir, y para lo cual se requiere una frecuente nutriciòn de manera que no cese la entrega ni se falle a quienes lo necesitan.

sábado, 24 de enero de 2026

DOCTORES DE LA IGLESIA


LÚCIDA Y LIBREMENTE OFRECE SU VIDA
 
De la introducción a la vida devota, de san Francisco de Sales, obispo
(Parte 1, cap. 3)

LA DEVOCIÓN SE HA DE EJERCITAR DE DIVERSAS MANERAS

En la misma creación, Dios creador mandó a las plantas que diera cada una fruto según su propia especie: así también mandó a los cristianos, que son como las plantas de su Iglesia viva, que cada uno diera un fruto de devoción conforme a su calidad, estado y vocación.

La devoción, insisto, se ha de ejercitar de diversas maneras, según que se trate de una persona noble o de un obrero, de un criado o de un príncipe, de una viuda o de una joven soltera, o bien de una mujer casada. Más aún: la devoción se ha de practicar de un modo acomodado a las fuerzas, negocios y ocupaciones particulares de cada uno.

Dime, te ruego, mi Filotea, si sería lógico que los obispos quisieran vivir entregados a la soledad, al modo de los cartujos; que los casados no se preocuparan de aumentar su peculio más que los religiosos capuchinos; que un obrero se pasara el día en la iglesia, como un religioso; o que un religioso, por el contrario, estuviera continuamente absorbido, a la manera de un obispo, por todas las circunstancias que atañen a las necesidades del prójimo. Una tal devoción ¿por ventura no sería algo ridículo, desordenado o inadmisible?

Y, con todo, esta equivocación absurda es de lo más frecuente. No ha de ser así; la devoción, en efecto, mientras sea auténtica y sincera, nada destruye, sino que todo lo perfecciona y completa, y, si alguna vez resulta de verdad contraria a la vocación o estado de alguien, sin duda es porque se trata de una falsa devoción.

La abeja saca miel de las flores sin dañarlas ni destruirlas, dejándolas tan íntegras, incontaminadas y frescas como las ha encontrado. Lo mismo, y mejor aún, hace la verdadera devoción: ella no destruye ninguna clase de vocación o de ocupaciones, sino que las adorna y embellece.

Del mismo modo que algunas piedras preciosas bañadas en miel se vuelven más fúlgidas y brillantes, sin perder su propio color, así también el que a su propia vocación junta la devoción se hace más agradable a Dios y más perfecto. Esta devoción hace que sea mucho más apacible el cuidado de la familia, que el amor mutuo entre marido y mujer sea más sincero, que la sumisión debida a los gobernantes sea más leal, y que todas las ocupaciones, de cualquier clase que sean, resulten más llevaderas y hechas con más perfección.

Es, por tanto, un error, por no decir una herejía, el pretender excluir la devoción de los regimientos militares, del taller de los obreros, del palacio de los príncipes, de los hogares y familias; hay que admitir, amadísima Filotea, que la devoción puramente contemplativa, monástica y religiosa no puede ser ejercida en estos oficios y estados; pero, además de este triple género de devoción, existen también otros muchos y muy acomodados a las diversas situaciones de la vida seglar.

Así pues, en cualquier situación en que nos hallemos, debemos y podemos aspirar a la vida de perfección