Reflexiones o Comentarios para compartir, orientar, iluminar la fe, la esperanza y el amor. Dirigido a todos y todas que sientan algún provecho. Tanto cuanto
sábado, 24 de enero de 2026
DOCTORES DE LA IGLESIA
viernes, 23 de enero de 2026
PALABRA COMENTADA
Viernes 2 de tiempo ordinario
Año Par
1Samuel 24, 3-21
REFLEXIÓN
el Señor te había puesto en mi poder dentro de la cueva; me dijeron que te matara, pero te respeté y dije que no extendería la mano contra mi señor, porque eres el ungido del Señor
El Espíritu del Señor inspira la conciencia de David para que proceda por conciencia: el ungido del Señor y no por oportunidad: en mi poder dentro de la cueva.
Saúl-algunos dicen que era un trastornado-actúa por pasíón, instigado por el rumor, imaginando en David una amenaza.
Nuestro tiempo da constantes muestras de relaciones sociales basadas en incitaciones de la subjetividad, y menos en certezas de conciencia.
Éstas requieren un temple para resistir las propias bajas motivaciones al desquite, la venganza, la envidia, los celos, la competitividad.
Ayudan estas pasiones la estructura social, económica, cultural que ahoga la sensatez de la conciencia, y que se oiga la voz de la convicción de ciertos valores por encima de la algarabía interesada de ciertos poderes, como algunos medios de comunicación, por ejemplo.
Salmo responsorial: 56
REFLEXIÓN
me refugio a la sombra de tus alas, mientras pasa la calamidad
La Palabra nos muestra una actitud que no es fácil de conquistar, pero que obtenida nos permite pensar dos veces antes de actuar movidos por la pasión y la subjetividad, y cometer una injusticia.
Marcos 3,13-19
REFLEXIÓN
Jesús subió a la montaña, llamó a los que quiso, y se fueron con él
Jesús es comparado con Moisés, que subió a la montaña del pacto. El texto subraya que su llamado es por iniciativa propia, por soberanía. No es un derecho, no es un arrebato de poder, no se pertenece por una revolución, ni por una protesta. Es un don, que habla de la libertad del donante. No es exigible, como parece sugerir la corriente del pluralismo religioso, cuando va más allá de la libertad de conciencia y de fe.
A doce los hizo sus compañeros
Una amistad de caminantes, que comparten el caminar, para comunicar una buena nueva del reino de Dios. Son un nuevo Israel, un nuevo Pueblo. Se muestra una intención de proyección futura, llámese o no institución eclesial.
Con más sentido de trabajo en equipo, que un protagonismo solitario.
Un nuevo comienzo, un nuevo Moisés y un nuevo pueblo, representado en 12 hombres-tribus.
para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios
Abriendo paso a una nueva realidad de libertad de la opresión maligna, ejercida por diversos agentes.
En la decepción de la acción guerrera, militar, sanguinaria, por la violencia de las armas confluyen en una liberación de otro tipo, con mayor énfasis trascendente y transformante.
Así constituyó el grupo de los Doce:
De ellos unos son caracterizados por alguna función o pronunciamiento: Pedro, hijos del Trueno, traidor.
Otros no se les caracteriza y poco sabemos de ellos.
En el nuevo pueblo peregrino todos son importantes, pero no todos son visibles.
El don puede ser pisoteado. La elección malversada. Y contarse un traidor entre los elegidos. Hay quienes trabajan y viven por oportunidad no por conciencia. Hay quienes empiezan por conciencia y terminan en oportunidad, porque les cansa estar entre perdedores. O más bien son ganadores? Ganadores de vida nueva, del Reino, de fraternidad, de conciencia transparente, enriquecidos en valores trascendentes.
Son enfoques y visiones contrapuestas que no pueden hacer las paces.
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1 Salmo responsorial: 56
Marcos 3, 13-19
SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS
MUERE VIRGEN DEDICADO EXCLUSIVAMENTE A DIOS
De los Capítulos de Diadoco de Foticé, obispo, Sobre la perfección espiritual
(Capítulos 12. 13. 14: PG 65, 1171-1172)HAY QUE AMAR SOLAMENTE A DIOS
El que se ama a sí mismo no puede amar a Dios; en cambio, el que, movido por la superior excelencia de las riquezas del amor a Dios, deja de amarse a sí mismo ama a Dios. Y como consecuencia ya no busca nunca su propia gloria, sino más bien la gloria de Dios. El que se ama a sí mismo busca su propia gloria, pero el que ama a Dios desea la gloria de su Hacedor.
En efecto, es propio del alma que siente el amor a Dios buscar siempre y en todas sus obras la gloria de Dios y deleitarse en su propia sumisión a él, ya que la gloria conviene a la magnificencia de Dios; al hombre, en cambio, le conviene la humildad, la cual nos hace entrar a formar parte de la familia de Dios. Si de tal modo obramos, poniendo nuestra alegría en la gloria del Señor, no nos cansaremos de repetir, a ejemplo de Juan Bautista: Es preciso que él crezca y que yo disminuya.
Sé de cierta persona que, aunque se lamentaba de no amar a Dios como ella hubiera querido, sin embargo lo amaba de tal manera que el mayor deseo de su alma consistía en que Dios fuera glorificado en ella y que ella fuese tenida en nada. El que así piensa no se deja impresionar por las palabras de alabanza, pues sabe lo que es en realidad; al contrario, por su gran amor a la humildad, no piensa en su propia dignidad, aunque fuese el caso que sirviese a Dios en calidad de sacerdote; su deseo de amar a Dios hace que se vaya olvidando poco a poco de su dignidad y que extinga en las profundidades de su amor a Dios, por el espíritu de humildad, la jactancia que su dignidad pudiese ocasionar, de modo que llega a considerarse siempre a sí mismo como un siervo inútil, sin pensar para nada en su dignidad, por su amor a la humildad. Lo mismo debemos hacer también nosotros, rehuyendo todo honor y toda gloria, movidos por la superior excelencia de las riquezas del amor a Dios, que nos ha amado de verdad.
Dios conoce a los que lo aman sinceramente, porque cada cual lo ama según la capacidad de amor que hay en su interior. Por tanto, el que así obra desea con ardor que la luz de este conocimiento divino penetre hasta lo más íntimo de su ser, llegando a olvidarse de sí mismo, transformado todo él por el amor.
El que es así transformado vive y no vive; pues, mientras vive en su cuerpo, el amor lo mantiene en un continuo peregrinar hacia Dios; su corazón, encendido en el ardiente fuego del amor, está unido a Dios por la llama del deseo y su amor a Dios le hace olvidarse completamente del amor a sí mismo, pues, como dice el Apóstol, si nos hemos portado como faltos de juicio, ha sido por Dios; si ahora somos razonables, es por vuestro bien
jueves, 22 de enero de 2026
PALABRA COMENTADA
Jueves 2 de tiempo ordinario
1Samuel 18, 6-9
REFLEXIÓN
A Saúl le sentó mal aquella copla, y comentó enfurecido: "¡Diez mil a David, y a mí mil! ¡Ya sólo le falta ser rey!" Y a partir de aquel día Saúl le tomó ojeriza a David.
La Palabra es muy sobria en la descripción de las motivaciones profundas de la conducta humana, pero certera en su simplicidad. No se parece a nuestra compleja descripción de los estados mentales alterados, ni de los análisis de las decisiones apasionadas.
Quizás porque no es cómplice para suavizar en su juicio lo que está mal, y como tal lo establece.
Hoy somos muy comprensivos de las posibles circunstancias que pudieran atenuar la libertad de la voluntad que decide. Es que todos somos cómplices. Todos tenemos algo por lo que sentirnos culpables. Todos cuando somos sinceros nos reconocemos culpables de algo. Y las atenuaciones del juicio sobre las conductas manifiestan una empatía cercana a la impunidad. Juzgamos como quisiéramos que nos juzgaran. Más que misericordiosos somos complacientes y permisivos.
Saúl expresó –hoy diríamos que espontáneamente- su amargura por no ser reconocido en la copla que elogiaba más a David, su subordinado. Pero era objetivo al dejarse llevar por esa indignación? No porque David efectivamente había terminado la batalla con un despliegue de eficacia envidiable. Y eso fue lo que hizo palidecer a Saúl: la envidia. No era feliz con el reconocimiento ajeno.
Jonatán, hijo de Saúl, quería mucho a David y le avisó
La historia se construye con decisiones humanas favorables y desfavorables a otros. Para el creyente su estabilidad y paz, así como el sustrato que nutre sus decisiones según Dios, es la confianza mediante la que descansa en el abrigo que el Señor le provee contra las decisiones dañinas y perjudiciales. Y aun cuando sea víctima de ellas, cuenta con la esperanza de fortaleza para superar esas adversidades.
Esta visión aporta una perspectiva saludable y positiva sobre el curso de la historia personal y general. Por lo que los creyentes que han asumido libre y conscientemente la misma son ciudadanos constructivos de cualquier sociedad que quiera contar con ellos.
Saúl hizo caso a Jonatán y juró: "¡Vive Dios, no morirá!"
Una pausa, un respiro, una tregua. No la intención definitiva porque el corazón de Saúl siguió entenebrecido.
Inquinas susurradas al oído del corazón han determinado el desvío de muchas existencias del Designio del Señor. Como lo que nos cuenta Juan de Judas Iscariote, cuando salió de la última cena con Jesús a la oscuridad, a las tinieblas.
Salmo responsorial: 55
REFLEXIÓN
en Dios confío y no temo; ¿qué podrá hacerme un hombre?
Una oración que se puede convertir en mantra para preservar nuestra confianza y gusto por la vida, y alejar los nubarrones que inspiran pensamientos paranoides.
Marcos 3,7-12
REFLEXIÓN
Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo
La necesidad, la carencia, el dolor, el sufrimiento, la miseria imparable de la gente del tiempo de Jesús y de todo tiempo, hace pensar en un caldo de cultivo de otros males, y también de redención.
Porque a más de uno el servicio aportado por Jesús ha inspirado su propia vocación para aliviar a las gentes.
No solamente tal caldo de cultivo incita a la revancha del resentimiento incubado por tanta frustración. No solamente la revolución que no construye lo suficiente para compensar la destrucción ocasionada sale de ese caldo.
También la revolución silenciosa de servicio por el reino va cundiendo con su alivio, reparación, perdón, fraternidad.
Esto debieron aprender de Jesús sus discípulos conviviendo con él: inspirarse en él para servir la necesidad de muchos.
él les prohibía severamente que lo diesen a conocer
De los espíritus inmundos no puede provenir la confesión y reconocimiento del Hijo de Dios.
Jesús muestra saber bien quién es él, su autenticidad, su misión, y saber que cuenta con el amor de su Padre, de manera que no lo desvía, ni lo enajena, el elogio desproporcionado y desde fuera, o el oprobio que victimiza.
Jesús de Nazaret como paradigma de solidez y equilibrio que se autoustenta y se afirma en sus convicciones.
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Jueves 2 de tiempo ordinario
1Samuel 18, 6-9
Salmo responsorial: 55
Marcos 3,7-12
SAN CARLO DE JESUS ACUTIS DE ASIS
De las Cartas de san Fulgencio de Ruspe, obispo
(Carta 14, 36-37: CCL 91, 429-431)
CRISTO VIVE PARA SIEMPRE PARA INTERCEDER POR NOSOTROS
Fijaos que en la conclusión de las oraciones decimos: «Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo»; en cambio, nunca decimos: «Por el Espíritu Santo.» Esta práctica universal de la Iglesia tiene su explicación en aquel misterio, según el cual, el mediador entre Dios y los hombres es Cristo Jesús, hombre también él, sacerdote eterno según el rito de Melquisedec, que entró de una vez para siempre con su propia sangre en el santuario, pero no en un santuario hecho por mano de hombre y figura del venidero, sino en el mismo cielo, donde está a la derecha de Dios e intercede por nosotros.
Teniendo ante sus ojos este oficio sacerdotal de Cristo, dice el Apóstol: Por medio de él ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el tributo de los labios que van bendiciendo su nombre. Por él, pues, ofrecemos el sacrificio de nuestra alabanza y oración, ya que por su muerte fuimos reconciliados cuando éramos todavía enemigos. Por él, que se dignó hacerse sacrificio por nosotros, puede nuestro sacrificio ser agradable en la presencia de Dios. Por esto nos exhorta san Pedro: También vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo. Por este motivo decimos a Dios Padre: «Por nuestro Señor Jesucristo.»
Al referirnos al sacerdocio de Cristo, necesariamente hacemos alusión al misterio de su encarnación, en el cual el Hijo de Dios, a pesar de su condición divina, se anonadó a sí mismo, y tomó la condición de esclavo, según la cual se rebajó hasta someterse incluso a la muerte; es decir, fue hecho un poco inferior a los ángeles, conservando no obstante su divinidad igual al Padre. El Hijo fue hecho un poco inferior a los ángeles en cuanto que, permaneciendo igual al Padre, se dignó hacerse como un hombre cualquiera. Se abajó cuando se anonadó a sí mismo y tomó la condición de esclavo. Más aún, el abajarse de Cristo es el total anonadamiento, que no otra cosa fue el tomar la condición de esclavo.
Cristo, por tanto, permaneciendo en su condición divina, en su condición de Hijo único de Dios, según la cual le ofrecemos el sacrificio igual que al Padre, al tomar la condición de esclavo fue constituido sacerdote, para que, por medio de él, pudiéramos ofrecer la hostia viva, santa, grata a Dios. Nosotros no hubiéramos podido ofrecer nuestro sacrificio a Dios si Cristo no se hubiese hecho sacrificio por nosotros: en él nuestra propia raza humana es un verdadero y saludable sacrificio. En efecto, cuando precisamos que nuestras oraciones son ofrecidas por nuestro Señor, sacerdote eterno, reconocemos en él la verdadera carne de nuestra misma raza, de conformidad con lo que dice el Apóstol: Todo sumo sacerdote, tomado de entre los hombres, es constituido en favor de los hombres en lo tocante a las relaciones de éstos con Dios, a fin de que ofrezca dones y sacrificios por los pecados. Pero al decir: «tu Hijo», añadimos: «que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo», para recordar, con esta adición, la unidad de naturaleza que tienen el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y significar de este modo que el mismo Cristo, que por nosotros ha asumido el oficio de sacerdote, es por naturaleza igual al Padre y al Espíritu Santo.
miércoles, 21 de enero de 2026
PALABRA COMENTADA
Miércoles 2 de tiempo ordinario
Año Par
1Samuel 17, 32—51
REFLEXIÓN
El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las garras oso, me librará de las manos de este filisteo
David es para Israel el paradigma de un guerrero. Su valentía, audacia y astucia son para el Israel moderno, una inspiración de lucha aun. Condensa la expectativa de un régimen exitoso y próspero en medio de las naciones. Un dominio mesiánico, inclusive en lo civil y administrativo.
Pero la Palabra lo destaca y lo guarda para las futuras generaciones como alguien creyente fiel, que debe su éxito a la confianza puesta en el Señor, y en el reconocimiento de su soberanía y señorío.
Para la Palabra se trata de un ejemplo de mediador, de asistente, de rey en sentido salvífico. No dueño absoluto de un poder, sino lugarteniente de Dios, fiel administrador y subordinado.
todo el mundo reconocerá que hay un Dios en Israel; y todos los aquí reunidos reconocerán que el Señor da la victoria sin necesidad de espadas ni lanzas, porque ésta es una guerra del Señor
El reconocimiento del Señor es el objetivo fundamental del testimonio de confianza en la lucha. La guerra del Señor se cambiará a la viña del Señor, con Jesús de Nazaret. Pero los enemigos de la causa se mantendrán y contra ellos y sus mediadores, las mínimas armas de Dios, son suficientes.
Así venció David al filisteo, con la honda y una piedra; lo mató de un golpe, sin empuñar espada.
La desproporción como una parábola en acción debe provocar la admiración hacia la gloria del Señor desde lo pequeño.
Salmo responsorial: 143
REFLEXIÓN
Defiéndeme de la espada cruel.
Hay que reconocer que nuestro mundo y nuestra realidad no es un lecho de rosas, y además de los males hay malas intenciones de perjudicar, dañar y hacer iniquidades. Tanto desde las personas como desde las colectividades. Basta que se persiga un bien en forma exclusiva y egocéntrica, sin mirar el bien al que otros tienen derecho, para que la injusticia se desprenda como fruto maduro.
Por eso la Palabra en su invitación a la confianza en la defensa del Señor a sus ungidos, los bautizados en el nombre de su hijo, nos aporta un gran descanso y estabilidad. Una visión más serena de los conflictos.
Marcos 3,1-6
REFLEXIÓN
Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo.
La transgresión material del sábado por parte de Jesús es lo que obsesiona a sus adversarios. La escala de valores y sus prioridades no son las mismas para Jesús y sus enemigos. Es comprensible que en un sistema teocrático, con un templo magnífico como insignia de santidad y progreso material, ubique la tradición del sábado, transmitida durante cientos de años, como una piedra miliar.
La dedicación de este tiempo al Señor invisible preservó a Israel en el exilio. Es como si a los cristianos nos ofendieran en el rito sacramental del bautismo o la eucaristía.
Pero cuando estos medios se hacen fines y se olvida para quién y para qué están destinados, se trastocan los valores.
Jesús de Nazaret significa el rescate del ser humano desde su pobreza, en toda su riqueza semántica, para ponerlo como fin de los desvelos salvíficos del reino del Padre.
Jesús es el mediador en su carne de esta reestructuración.
"Levántate y ponte ahí en medio"
Jesús muestra así que el ser humano, pobre y pecador en cuanto la justificación, es el centro del Designio.
¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?
Una pregunta crucial que ataca la yugular de la hipocresía religiosa y moral. En muchas formas se repite en la historia inquietando el conformismo del establishment.
Solo que los inquietos de un momento son establishment más adelante y se endurecen, nos endurecemos, en nuestros supuestos logros.
Es un círculo fatídico de derrota para la humanidad? Más bien es la falla de la autocrítica: el reconocimiento oportuno que el espíritu se va convirtiendo en ley, el sábado va impidiendo curar al necesitado.
Es una cuestión fundamental. Es la base de la ética. Qué es lo permitido en un contexto de prohibición. La cultura judía contemporánea a Jesús hace del sábado-tiempo y lugar, un tabú. Jesús deshace el tabú.
Y corre el acento a lado humano en su vida y calidad de vida.
Echando en torno una mirada de ira y dolido de su obstinación
Es la subjetivación de Jesús frente al endurecimiento.La ira al servicio de la justicia de Dios, no de la destrucción y el daño.
los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él
El establishemt fariseo(no parece histórico: sería saduceo más bien) y el herodiano se odiaban entre sí y se descalificaban. Pero a la hora de un enemigo común se alían. Nada nuevo.
Desde temprano la seguridad de Jesús estuvo en riesgo. Su mensaje concitaba fuerzas que aunque enemigas entre sí, se aliaban para derrotar un enemigo mayor de su establecimiento.
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Miércoles 2 de tiempo ordinario
1Samuel 17, 32—51
Con desproporcionados medios que logran la victoria Dios se asegura que la Gloria le serà reconocida y en ellla la de David, pequeño frente al gigante Goliat.
Salmo responsorial: 143
La victoria de Jesùs sobre la enfermedad es superada por la superaciòn que hace del sàbado tal como ha sido administrado por el Estado teocràtico.
Marcos 3, 1-6
El dolor por el endurecimiento que refleja la mirada de Jesùs es un rasgo de subjetivaciòn poco frecuente en los evangelios. Lo que no se expresa en Moisès frente al Faraòn pero sì en los profetas y salmos respecto de la emocionalidad divina.