lunes, 26 de enero de 2026

DOCTORES DE LA IGLESIA


 


De las Homilías de san Juan Crisóstomo, obispo
(Homilía 2 sobre las alabanzas de san Pablo: PG 50. 477·480) 

Qué es el hombre, cuán grande su nobleza y cuánta su capacidad de virtud lo podemos colegir sobre todo de la persona de Pablo. Cada día se levantaba con una mayor elevación y fervor de espíritu y, frente a los peligros que lo acechaban, era cada vez mayor su empuje, como lo atestiguan sus propias palabras: Olvidando lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que veo por delante; y, al presentir la inminencia de su muerte, invitaba a los demás a compartir su gozo, diciendo: Alegraos y congratulaos conmigo; y, al pensar en sus peligros y oprobios, se alegra también y dice, escribiendo a los corintios: Vivo contento en medio de mis debilidades de los insultos y de las persecuciones; incluso llama a estas cosas armas de justicia, significando con ello que le sirven de gran provecho.

REFLEXIÓN

Nuestro tiempo actual, tomando en cuenta el volumen de reclamos y quejas, amparados en derechos supuestos o reales, se ha debilitado la actitud de energía como la del apóstol, que sigue sin mirar atrás y no gasta tiempo en lamer sus heridas. Lo cual no debe ser una argumentación a favor de la insensibilidad con las víctimas verdaderas e inocentes de los diferentes abusos que producimos.


Y así, en medio de las asechanzas de sus enemigos, habla en tono triunfal de las victorias alcanzadas sobre los ataques de sus perseguidores y, habiendo sufrido en todas partes azotes, injurias y maldiciones, como quien vuelve victorioso de la batalla, colmado de trofeos, da gracias a Dios, diciendo: Gracias sean dadas a Dios, que en todo tiempo nos lleva en el cortejo triunfal de Cristo. Imbuido de estos sentimientos, se lanzaba a las contradicciones e injurias, que le acarreaba su predicación, con un ardor superior al que nosotros empleamos en la consecución de los honores, deseando la muerte más que nosotros deseamos la vida, la pobreza más que nosotros la riqueza, y el trabajo mucho más que otros apetecen el descanso que lo sigue. La única cosa que él temía era ofender a Dios; lo demás le tenía sin cuidado. Por esto mismo, lo único que deseaba era agradar siempre a Dios.

REFLEXIÓN

Lo único, lo que más deseaba era agradar a Dios. Su magis, la estatura máxima que se deseaba alcanzar era la identificación con el beneplácito de Dios. Lo cual por ser un Misterio de fe, entregado a nuestro discernimiento por obediencia de fe, no es fácil de determinar, porque todos amamos nuestra opinión por encima de todo, incluso en formas sutiles de búsqueda de nosotros mismos, no importa que probada santidad sea la nuestra.

Y, lo que era para él lo más importante de todo, gozaba del amor de Cristo; con esto se consideraba el más dichoso de todos, sin esto le era indiferente asociarse a los poderosos y a los príncipes; prefería ser, con este amor, el último de todos, incluso del número de los condenados, que formar parte sin él, de los más encumbrados y honorables.
Para él, el tormento más grande y extraordinario era el verse privado de este amor: para él, su privación significaba el infierno, el único sufrimiento, el suplicio infinito e intolerable.
Gozar del amor de Cristo representaba para él la vida, el mundo, la compañía de los ángeles, los bienes presentes y futuros, el reino, las promesas, el conjunto de todo bien; sin este amor, nada catalogaba como triste o alegre. Las cosas de este mundo no las consideraba, en sí mismas, ni duras ni suaves.
Las realidades presentes las despreciaba como hierba ya podrida. A los mismos gobernantes y al pueblo enfurecido contra él les daba el mismo valor que a un insignificante mosquito.
Consideraba como un juego de niños la muerte y la más variada clase de tormentos y suplicios,
con tal de poder sufrir algo por Cristo.

domingo, 25 de enero de 2026

PALABRA COMENTADA


 

domingo 3 de tiempo ordinario

Isaías 8,23b-9,3



REFLEXIÓN

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierra de sombras, y una luz les brilló.

Mas bien tropezaba. No se puede llamar caminar cuando se tropieza con obstáculos que retardan la marcha.

Los pueblos pobres tropiezan por condiciones endógenas y exógenas, en alianza perniciosa.

Liberarse como proceso requiere liderazgo, voluntad y tiempo, si no el desarrollo mostrará lagunas y regresiones.

Para mantener el proceso la voluntad requiere energía, que sostenga el esfuerzo continuado.

Proveerla es asunto de inspiración. La calidad de la misma es un trabajo de discernimiento porque no todo es bueno, ni todo lo bueno es mejor. Se da lo bueno que es alienante y resulta en retroceso. La inspiración de calidad requiere tiempo y paciencia, porque no se puede recoger inmediatamente después de sembrado. La ganancia fácil es el espejismo que tienta a los caminantes, y troncha la inspiración de calidad.

Acreciste la alegría, aumentaste el gozo

la vara del opresor, y el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste

Las personas y los pueblos crucificados pueden identificar sus opresiones reconociendo la causa de sus lágrimas.

Entre ellas las muertes que se multiplican por la violencia de diferente clase.

La esperanza de liberación descansa en la certeza de fe sobre quien, con su muerte de justo y su resurrección rompió el señorío de la violencia y la muerte.

Aun en la muerte natural se muestra la violencia de la enfermedad y la muerte que pretenden atajar el flujo de la vitalidad.

La esperanza en el Resucitado nos provee del triunfo sobre la muerte opresora, y nos devuelve la dignidad a los humillados mortales para transformarnos en vivientes raizales.

Salmo responsorial: 26



REFLEXIÓN

¿a quién temeré?

Cada día tu palabra viene a fortalecer nuestros puños para la pelea, y así el temor se aleja, esperando mejores momentos para volver a dejarse sentir. No hay agobio en el temor con tu Espíritu de fortaleza.

habitar en la casa del Señor

Porque tu casa es tu obra: el universo. Habitar contigo tu universo es el anhelo supremo. Explorar contigo tus riquezas y tus bondades es un gozo que esperamos vivenciar en una existencia transformada.

Espero gozar de la dicha del Señor / en el país de la vida

Espera en el Señor, sé valiente, / ten ánimo, espera en el Señor

La valentía no es actuar con arrojo, necesariamente, sino mantener el ánimo. Se puede con la esperanza de la intervención del Señor, quien no defrauda.

1Corintios 1,10-13.17



REFLEXIÓN

poneos de acuerdo y no andéis divididos

En el acompañamiento de los pueblos la lección de la concordia es de primer orden. La torre de babel emerge constantemente en nuestras sociedades, como la señal de quien no ceja en entorpecer la unidad que busca la transformación en mejor calidad de vida.

Los profetas y Jesús constantemente hablaron en contra de la división y procuraron dar signos de solución.

Más que el enemigo externo, el interno socava las verdaderas soluciones. La distribución egoísta de la riqueza es una muestra de la división y es la fuente de otras divisiones que enfrentan los grupos en las sociedades.

Muchas soluciones a esta división operan como aceleradores de división y no como restauradores de unidad.

Una cosa es que la palabra alerte sobre la división que se vive, y otra que la división pretenda concitar la unificación.

hay discordias entre vosotros

"Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Pedro, yo soy de Cristo." ¿Está dividido Cristo?

No debo afligirme porque los que me escuchan prefieren otro estilo de decir, de pensar, de comunicar. En toda esta diversidad existe un anhelo único: servir la causa de Jesús.

Mateo 4,12-23



REFLEXIÓN

se retiró a Galilea.

En ese momento no era oportuno dejarse matar, porque su ministerio estaba en los comienzos. Preservar la vida tiene un sentido de misión para Jesús. Es una vida para dar un servicio.

"Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos."

La luz que alumbra a los pueblos se enciende con la conversión.

"Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres."

De los que quieran picar, porque pescar hombres en la actualidad no puede ser un ejercicio de proselitismo, que implica violentar la conciencia del candidato.

Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo

Así quebrantaba Jesús el yugo del opresor y suprimía la carga sobre sus hombros.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1617137777337946112?s=20&t=sqOInP_Rm8gEagAGQ_rYKQ

https://x.com/motivaciondehoy 250126


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domingo 3 de tiempo ordinario

Isaías 8,23b-9,3

Salmo responsorial: 26

1Corintios 1,10-13.17

Mateo 4,12-23