lunes, 14 de septiembre de 2026

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS





 De las Disertaciones de san Andrés de Creta, obispo
(Disertación 10, Sobre la Exaltación de la santa cruz: PG 97, 1018-1019. 1022-1023)


LA CRUZ ES LA GLORIA Y EXALTACIÓN DE CRISTO

Por la cruz, cuya fiesta celebramos, fueron expulsadas las tinieblas y devuelta la luz. Celebramos hoy la fiesta de la cruz, y junto con el Crucificado nos elevamos hacia lo alto, para, dejando abajo la tierra y el pecado, gozar de los bienes celestiales; tal y tan grande es la posesión de la cruz. Quien posee la cruz posee un tesoro. Y, al decir un tesoro, quiero significar con esta expresión a aquel que es, de nombre y de hecho, el más excelente de todos los bienes, en el cual, por el cual y para el cual culmina nuestra salvación y se nos restituye a nuestro estado de justicia original.

Porque, sin la cruz, Cristo no hubiera sido crucificado. Sin la cruz, aquel que es la vida no hubiera sido clavado en el leño. Si no hubiese sido clavado, las fuentes de la inmortalidad no hubiesen manado de su costado la sangre y el agua que purifican el mundo, no hubiese sido rasgado el documento en que constaba la deuda contraída por nuestros pecados, no hubiéramos sido declarados libres, no disfrutaríamos del árbol de la vida, el paraíso continuaría cerrado. Sin la cruz, no hubiera sido derrotada la muerte, ni despojado el lugar de los muertos.

Por esto la cruz es cosa grande y preciosa. Grande, porque ella es el origen de innumerables bienes, tanto más numerosos, cuanto que los milagros y sufrimientos de Cristo juegan un papel decisivo en su obra de salvación. Preciosa, porque la cruz significa a la vez el sufrimiento y el trofeo del mismo Dios: el sufrimiento, porque en ella sufrió una muerte voluntaria; el trofeo, porque 
en ella quedó herido de muerte el demonio y, con él, fue vencida la muerte. En la cruz fueron demolidas las puertas de la región de los muertos, y la cruz se convirtió en salvación universal para todo el mundo.

La cruz es llamada también gloria y exaltación de Cristo. Ella es el cáliz rebosante de que nos habla el salmo, y la culminación de todos los tormentos que padeció Cristo por nosotros. El mismo Cristo nos enseña que la cruz es su gloria, cuando dice: Ya ha entrado el Hijo del hombre en su gloria, y Dios ha recibido su glorificación por él, y Dios a su vez lo revestirá de su misma gloria. Y también: 
Glorifícame tú, Padre, con la gloria que tenía junto a ti antes que el mundo existiese. Y asimismo dice: «Padre, glorifica tu nombre.» Y, de improviso, se dejaron oír del cielo estas palabras: «Lo he glorificado y lo glorificaré de nuevo», palabras que se referían a la gloria que había de conseguir en la cruz.

También nos enseña Cristo que la cruz es su exaltación, cuando dice: 
Yo, cuando sea levantado en alto, atraeré a mí a todos los hombres. Está claro, pues, que la cruz es la gloria y exaltación de Cristo.
REFLEXIÓN

La cruz como instrumento de exaltación, a la par de ignominia, es un sentido inspirado para servir el peregrinaje del creyente. Muchas voces pastorales se esfuerzan en convocar seguidores eliminando el sufrimiento de la cruz en la existencia humana, para aliviar la depresión por el posible sin sentido de una vida que se obsesiona en sufrir. Pero el sentido de exaltación ayuda a contraponer a ese sentido destructivo otro exaltador, que brota de la experiencia del Jesús Resucitado que se dona al creyente.

domingo, 13 de septiembre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

24º domingo de tiempo ordinario

Eclesiástico 27,33-28,9



REFLEXIÓN

El furor y la cólera son odiosos; el pecador los posee

En la cultura globalizada actual sin embargo son emociones apreciadas. Están a la base de las protestas de los activistas. Se vienen dando muestras intensas de ellas por todas partes. Una primera ojeada parece retener la impaciencia: la gente está harta de ser victimizada por los gobiernos, por las autoridades de todo tipo, por el secreto impuesto durante generaciones, por el crimen y la violencia, por las exclusiones de diferente tipo.

Este fenómeno parece desmentir la eficacia del perdón, tolerancia, aceptación de las negatividades. Es como si los cristianos y antiguos cristianos hubieran tomado un extracto del pensamiento nitzcheano, y sintieron vergüenza de ser sufridos y pacíficos, porque eso no ha sido eficaz para erradicar el mal y el sufrimiento.

Es como una onda amplia de desesperanza que va contagiando personas y regiones. Un clamor desbordado e irritado. Un imperativo casi impuesto con exigencia, que parece haber contaminado el clamor de los pobres, reconocido en 1968 por los documentos de Medellín inspirados en el libro del Éxodo.

Será que en ese clamor global que parece voz del Espíritu, se puede colar también el mal espíritu de la decepción y la desesperanza?

Como sí más importante que aguardar una solución justa, sea desahogar el malestar, aunque el problema subsista.

Del vengativo se vengará el Señor y llevará estrecha cuenta de sus culpas

Porque es un círculo infernal del que no se puede casi salir.

Perdona la ofensa a tu prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas.

El paradigma de oración de Jesús recoge un tema sapiencial del perdón.

No tiene compasión de su semejante, ¿y pide perdón de sus pecados?

Recuerda los mandamientos, y no te enojes con tu prójimo; la alianza del Señor, y perdona el error.


Salmo responsorial: 102



REFLEXIÓN

y no olvides su beneficios

Él perdona todas tus culpas

No está siempre acusando / ni guarda rencor perpetuo

Reconocer ante el Señor nuestra actitud intolerante en ocasiones, y persistir en nuestra murmuración y atribución de bajas motivaciones a otros.

Romanos 14,7-9



REFLEXIÓN

en la vida y en la muerte somos del Señor

Ir cayendo en cuenta de esta posesión y pertenencia. Es como nuestro ecosistema en el que encontramos el calor, la humedad, la energía, el oxígeno para crecer.


Mateo 18,21-35



REFLEXIÓN

"No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Jesús rompe frecuentemente desde la perspectiva del Reino nuestros puntos éticos de referencia. Nuestros paradigmas y modelos lo encontramos en él: perdón sin agotamiento hasta el último suspiro. Aunque otros grupos hayan dado orientaciones, él los supera a todos en radicalidad, pero en la entrega, la fraternidad.

¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?"

Parece que se dan casos límite, en los que humanamente no es posible salir de la duda sobre si hay que seguir perdonando porque se sospecha una insinceridad. El perdón es fruto del discernimiento y del ágape, no una terapia sicológica.

Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.

Perdonar de corazón a los hermanos que me agravian o parecen agraviarme.Allí donde se conjuga el amor de ágape fraterno, por el reino de Dios, y el distanciamiento humilde de mi propio interés y autojustificación, pero no del legítimo amor a mi propia dignidad e integridad. El perdón no puede ser parte de mi autoaniquilación.

https://x.com/motivaciondehoy/status/1703370582920679446?s=20

https://x.com/motivaciondehoy

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24º domingo de tiempo ordinario

Eclesiástico 27,33-28,9

Importa mucho el control del rencor para no incurrir en venganza y no guardar los mandamientos de amor al prójimo

Salmo responsorial: 102

Si Dios no guarda rencor perpetuo, quiénes somos nosotros para hacerlo?

Romanos 14,7-9

Vivir y hacer todo en Cristo equivale a respirar su soberanía en todos los ámbitos de mi existencia, sin excluir ninguno. Somos de Él, tenemos que actuar desde Él, por tanto debemos perdonar siempre.

Mateo 18,21-35

Jesús revierte la venganza Gn4,24 24"Si siete veces es vengado Caín, Entonces Lamec lo será setenta veces siete." en los mismos términos. Además, entra en la oración que nos legó con la parábola que sitúa al Dueño que renuncia a su derecho y se compadece, frente al no dueño perdonado, que usufructa un derecho incomparablemente menor para no perdonar. Es una mezquindad que nos revienta cada vez que oramos el Padre Nuestro.