miércoles, 9 de septiembre de 2026

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS



 


MIÉRCOLES, XXIII SEMANA

De las homilías de San Gregorio de Nisa
(Hom. 1 sobre el amor a los pobres : PG 46, 459-462)
No desprecies a los pobres como si fuesen de ningún valor

No desprecies a los pobres que arrastran su miseria como si fuesen de ningún valor. Considera quiénes son y reconocerás su dignidad: son la presencialización del Salvador. En efecto, Cristo, en su bondad, les ha transferido su propia persona para que, a semejanza de los soldados que, frente al enemigo que ataca, blanden, cual escudo, las insignias reales, a fin de que a la vista de la efigie del soberano, se quebrante y refrene el ímpetu de los asaltantes, así también los pobres puedan, gracias a la representación de Cristo que ostentan, doblegar, calmar y apiadar a cuantos ignoran la compasión o aborrecen francamente a los pobres. Ellos son los administradores de los bienes que también nosotros esperamos; los porteros del reino de los cielos, que abren las puertas a los buenos y compasivos, y la cierran a los malos e inhumanos; ellos son también unos severos fiscales y unos magníficos abogados. Pero acusan o defienden, no con discursos, sino con sola su presencia, al comparecer ante el juez. Gritan lo que se ha hecho contra ellos y lo proclaman con mayor claridad, exactitud y eficacia que cualquier pregonero, en presencia de quien escudriña los corazones y conoce todos los pensamientos de los hombres y lee los movimientos secretos del alma. Por causa de ellos se nos describe con todo lujo de detalles aquel tremendo juicio, del que a menudo habéis oído hablar.

Veo, en efecto, allí al Hijo del hombre venir del cielo, avanzando sobre los aires como si caminase sobre la tierra, escoltado de miríadas de ángeles. Veo a continuación el trono de la gloria, erigido en un lugar excelso, y, sentado en él, al Rey. Veo entonces que todas las familias humanas, los pueblos y las naciones que pasaron por esta vida, que respiraron este aire y contemplaron la luz de este sol, están alineados ante el tribunal, divididos en dos grupos.

Oigo que a los situados a la derecha se les llama corderos y a los situados a la izquierda se los denomina cabritos, nombres que responden a la categoría moral de cada grupo. Oigo al Rey que los interroga y anota sus justificaciones. Oigo lo que ellos responden al Rey. Advierto, finalmente, que cada uno es adornado según sus méritos. A los que fueron buenos y compasivos y llevaron una vida intachable, se les premia con el descanso eterno en el reino de los cielos, en cambio, a los inhumanos, y a los malvados, se les condena al suplicio del fuego, y del fuego eterno. Como sabéis, todas estas cosas se explican en el evangelio con toda diligencia.

Me inclino a creer que esta descripción tan detallada de aquel juicio, que parece un cuadro pintado al vivo, no tiene otra finalidad que inculcarnos la beneficiencia e inducirnos a practicar la benevolencia. En ella va facturada la vida. Ella es la madre de los pobres, la maestra de los ricos, la bondadosa nodriza de sus pupilos, la protectora de los ancianos, la despensa de los necesitados, el puerto común de los miserables, la que se cuida de todas las edades, la que atiende en todas las aflicciones y calamidades.

martes, 8 de septiembre de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Natividad de la Virgen María

Miqueas 5,1-4ª



REFLEXIÓN

pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel

El oráculo cumple su cometido de animar la esperanza.

Belén fue el sitio donde se enterró a Raquel, esposa de Jacob, madre de José y Benjamín. Aunque José no era el primogénito, era el favorito de Jacob y Raquel la mujer que amó por encima de Lía.

En esta narración se vuelve sobre el tema del menor preferido al mayor, que tenía el derecho de primogenitura.

Belén también será el lugar de unción del rey David, a su vez un hijo no primogénito, pero el más grande en Israel, en todos los tiempos.Un paradigma de grandeza, gloria y mesianismo según muchas fuentes bíblicas.

Todo esto citado en tiempo del ministerio profético de Miqueas tiene el valor de un mensaje de esperanza a pesar de las denuncias de injusticias contra los campesinos empobrecidos de Judá.

pastoreará con la fuerza del Señor

y éste será nuestra paz.

El nombre de Jerusalén en su etimología para algunos está vinculado a paz. Actualmente es una ciudad reclamada por religiones diferentes que juntas hacen la mayoría de la humanidad y no se ponen de acuerdo entre sí para convivir pacíficamente, como una paradoja.

Es más que nada símbolo de un lugar que será destinada a la paz de los pueblos, a la estabilidad, a la seguridad y a la prosperidad (shalom)

Salmo responsorial: 12



REFLEXIÓN

alegra mi corazón con tu auxilio

Su auxilio puede sentirse en la sensibilidad solidaria con la suerte de los menos favorecidos, como los campesinos que pierden sus tierras, su medio de sustento y emigran a la gran urbe para subsistir.

Allí serán pasto de la violencia de la ciudad y hasta se incorporarán a ella, agravando las inseguridad.

Y este abandono forzado del campo repercutirá en el desarrollo de la riqueza alimentaria, redundando en mal de muchos otros.

El mal de algunos se puede convertir en mal de muchos y erosionar el bien común.

cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.

Un corazón arrepentido” puede ser completado por un “corazón agradecido”… tú no lo desprecias.

Mateo 1,1-16.18-23



REFLEXIÓN

Genealogía de Jesucristo

Aquí tenemos la presentación de Jesús en su árbol genealógico, cuya función es la vinculación de su historia personal con la historia de un pueblo y su cultura, y por lo mismo, identificarlo con la esperanza de un bien común concreto.

Cómo planteamos hoy desde el árbol genealógico de Jesús de Nazareth, la esperanza y redención en el nuestro propio y su vinculación con nuestro apropiado bien común.?

Porque el árbol de Jesús es la muestra de raíces que se mantienen transmisoras de vida no obstante las malas fibras que contienen. Porque todos tenemos en nuestra historia genealógica, nos lo dicen los descubrimientos genéticos actuales, lo bueno lo malo y lo feo.

Así Jesús emerge como transimor de vida por misericordia del Padre, superando sus limitados antecesores.

Esta gracia elevadora de la naturaleza se muestra en María, quien asume la maternidad sin forzar su virginidad.

De José, quien asume esa maternidad, superando la cultura que lo ve como un adulterio.

Y Jesús surge como nuevo David, recapitulando toda la esperanza de justicia que viene recorriendo su árbol genealógico.

esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo

José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto

tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados

Las apariencias están en contra de su inocencia. Es posible que afrontara el repudio social.

Jesús pasará por un bastardo, José por un marido traicionado y ella por estar involucrada en adulterio.

Pasó así en el pasado con elegidos del Señor para llevar su palabra.

En su carne sufrieron circunstancias que los exponían al escarnio, aunque escandalosamente eran signos del Señor.

Así el orden de la convivencia humana no es un absoluto. Está relativizado frente al designio del Señor.

Todos estamos llamados a un designio amoroso de plenitud, cuya encarnación pasa por circunstancias que no coinciden con la sabiduría de este mundo, sino con la de Jesús crucificado.

La salvación más profunda, radical, completa e integral de todas.

Se requiere visión de fe para asumirla, vivirla y practicarla hasta el fin.

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Natividad de la Virgen María

Miqueas 5,1-4a

La pequeñez de la cual todo grandeza proviene. Una lección de la Revelación bíblica, un testimonio de los enviados por Dios en la historia de salvación, un modo propio de Jesús como Emmanuel, y de quienes forman parte de sus seguidores, entre los que destaca su Madre.

Salmo responsorial: 12

Ella es la madre de la confianza en su Hijo Salvador: María de Nazaret

Mateo 1,1-16.18-23

Como figura y promotora de los convocados a la comunidad eclesial, María de Nazaret muestra un dinamismo perseverante de escucha y aplicación a la vida de la Palabra de Dios, con humildad y agape fraterno. Engendra a Jesús con Espíritu Santo, lo escucha, lo sigue y da testimonio de él como soporte de la comunidad creyente.