miércoles, 23 de septiembre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Miércoles 25 de tiempo ordinario

PROVERBIOS 30, 5-9


COMENTARIO

La palabra de Dios es acendrada, él es escudo para los que se refugian en él

Vivimos y combatimos. Combatimos para vivir. Vivimos combatiendo. 

Son expresiones que surgen de la experiencia de vivir en la cotidianidad, luchando por los bienes necesarios, aspirando a los bienes imperecederos.

Vivir a plenitud requiere esfuerzo y conciencia, sin dormirse para no perder.

En ese contexto la Palabra del Señor se ofrece a acompañarnos como un soldado experimentado.

Y nos brindará protección y fuerzas más allá de cualquier ensalmo mágico o supersticioso, tan socorrido por gentes de toda clase y cultura.

No añadas nada a sus palabras, porque te replicará y quedarás por mentiroso

Jesús de Nazareth asumió el programa de simplificación de la Palabra de Dios, exageradamente adornada con leyes y reglamentos farisaico.

Por eso los escuchas lo oían con gusto y admiraban que hablaba con autoridad por sí mismo, no como los escribas que se apoyaban en otras autoridades.

Jesús nos legó pocas cosas: dos mandamientos que son uno: Amar a Dios y al prójimo. El resto sobra.

no me des riqueza ni pobreza

Se refiere a la riqueza escandalosa como la que actualmente poseen los tres mil millonarios del mundo o a la escandalosa miseria de millones de personas en diferentes continentes?

Podría ser, pero hemos de verlo en nuestra escala y localidad, para ubicarnos en aquella situación bendita que no se olvida de dar gracias al Señor, ni tampoco lo maldice.

SALMO RESPONSORIAL: 118

COMENTARIO

Considero tus decretos, / y odio el camino de la mentira. R. 

Detesto y aborrezco la mentira, / y amo tu voluntad

Se nos amonesta sobre el proceso y su final, tanto para lo bueno como para lo malo.

Hay que odiar el camino que lleva a la mentira, detestable y aborrecible. La mentira que daña y perjudica al prójimo. No la que se ha convertido en la obsesión de la libertad de expresión, que busca la recompensa del mercado.

Hay que amar la voluntad del Señor para tener favorablemente en cuenta sus decretos y leyes. Porque su voluntad es un proceso de discernimiento que nos da el sentido y la intención del legislador en las leyes.

LUCAS 9,1-6

COMENTARIO

les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades

Envía a hacedores de bien empoderados por el Espíritu, porque el combate es contra el anti-reino de Dios, mezcla de pecado y enfermedades.

La unción de los enfermos como signo de la cruzada contra el anti-reino tiene sentido.

En esa perspectiva nuestra fe no debe reducirse a una culpa individual, y desligar la enfermedad del pecado.

proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos

anunciando el Evangelio y curando en todas partes

Jesús curaba cuando se pensaba que la enfermedad no se podía desligar del pecado: ser enfermo es ser pecador y estar condenado sin remedio, a nivel de culpa individual o parental.

Hoy se piensa que es una situación autónoma, que tiene sus causas próximas, cada vez mejor conocidas. 

Pero esto descarta que también se asome en la enfermedad el pecado? Y si es así, qué tipo de pecado? 

Es sólo cultural como mentalidad o es teológico, en el designio de la antropología creyente? 

Es decir, si será un dominio que esclaviza como negación,impedimento u oposición del dominio amoroso del Padre?

Occidente está troquelado en sus categorías mentales por la libertad individual absoluta. Pierde de vista la responsabilidad colectiva, social, que nos compete por vivir en red social, en cuerpo.

Más bien nuestra fe nos abre a una invasión del Espíritu del reino de Dios en nuestro mundo e historia, afrontando los malos espíritus que subyacen en las anomalías de este mundo.

La comunidad inicial de seguidores de Jesús de Nazareth asumió una delegación de poder y autoridad. 

Hasta hoy diversas iglesias y congregaciones se disputan por ser reconocidas como la única y verdadera delegación.

Pero en nuestro tiempo hay mucha resistencia en reconocer a alguna tal cosa, en parte por los escándalos. Aunque éstos han existido en cada época, la nuestra tiene que pasar por su propia crisis sobre esto.

Lo que se debe enfatizar es que tal delegación de poder y autoridad se entendió concedida para un servicio de erradicación de los males del mundo: demonios y enfermedades. Y así proclamar el reino.

Quizá si nos juntáramos más en este servicio, lo de las delegaciones se resolvería con más facilidad, porque en fin de cuentas lo otro es una pelea por el poder dominante.

Ellos de pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes. 

Ponerse en camino y servir es el antídoto para no seguir profundizando nuestra babel de delegaciones.

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Miércoles 25 de tiempo ordinario

PROVERBIOS 30, 5-9

SALMO RESPONSORIAL: 118

LUCAS 9,1-6

DOCTORES DE LA IGLESIA

DOCTORES DE LA IGLESIA


De las Homilías de san Gregorio Magno, papa, sobre los evangelios

(Libro II, homilía 36, 11-13: PL 76, 1272-1274)

 

EN EL MUNDO, PERO NO DEL MUNDO

 

Mi intención es exhortaros a dejar todas las cosas, pero sin excederme. Si no podéis abandonar todas las cosas del mundo, por lo menos retenedlas de manera que no seáis vosotros retenidos en el mundo; las cosas terrenas han de ser poseídas, no han de poseernos ellas a nosotros; vuestras pertenencias han de estar bajo el dominio de la mente, sin dejar que vuestro espíritu se halle dominado por el amor de las cosas, ya que entonces caería él bajo el dominio de las mismas.

 

Por tanto, usad de las cosas de la tierra, pero que vuestro deseo tienda a las que son eternas; las cosas temporales sean una ayuda en vuestro peregrinar, las eternas el término deseado de esta peregrinación. Todos los acontecimientos del mundo han de ser mirados como de soslayo. Miremos, en cambio, de frente con los ojos de nuestro espíritu la meta hacia la cual caminamos.

 

Extirpemos de raíz nuestras malas costumbres, arrancándolas, no sólo de nuestro obrar, sino también de nuestro afecto. Que no nos aparten del convite eterno ni los deseos carnales, ni las preocupaciones absorbentes, ni el fuego de la ambición, sino que las cosas que hacemos en este mundo, aun las que son honestas, hagámoslas como de pasada, y así las cosas terrenales que nos causan placer de tal manera serán una ayuda para nuestro cuerpo que no obstaculizarán a nuestro espíritu.

 

Por esto, hermanos, no nos atrevemos a deciros que abandonéis todas las cosas; no obstante, si queréis, aun reteniéndolas, las abandonáis, cuando de tal modo gestionáis las cosas terrenas que no por ello dejáis de tender con todo vuestro corazón a las eternas. Pues usa del mundo, mas como si no usara de él, toda persona que se sirve de las cosas necesarias para su vida exterior y, con todo, no se deja dominar por ellas en lo interior,de tal modo que sirvan a lo de afuera sin debilitar las tendencias internas hacia lo de arriba. Para los que así obran, las cosas terrenas no son objeto de deseo, sino un mero instrumento del que se sirven. Que ninguna, pues, de las cosas de este mundo reprima el deseo de vuestro espíritu, que no os veáis enredados en el deleite que ellas procuran.

 

Si deseamos el bien, que nuestro espíritu se deleite en los bienes superiores, esto es, los celestiales. Si tememos el mal, pensemos en los males eternos y así, recordando dónde está el bien más deseable y el mal más temible, no dejaremos que nuestro corazón se apegue a las cosas de aquí abajo.

 

Para lograr esto, contamos con la ayuda del que es mediador entre Dios y los hombres; por su mediación lo alcanzaremos todo prontamente, si estamos inflamados de amor hacia él, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén