jueves, 27 de agosto de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Jueves 21 de tiempo ordinario

1CORINTIOS 1, 1-9




COMENTARIO

a los santos que él llamó

A los que han sido bautizados y se mantienen en la comunidad con fe viva.

La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros

El don de Dios que es Dios mismo en su Hijo, es gracia y paz, que superan todo entendimiento.

Gracia y paz, es como una atmósfera de bienestar transmaterial transformatriz, que se vive en acción de gracias, en benignidad, moviendo a actitudes de fraternidad y filiación.

Un espíritu de inocencia y buena fe, que se combina con una inteligencia alerta a los peligros que amenazan y desafían ese dominio.

Un modus vivendi que se expresa en sencillez y modestia, que no comparte valores de muerte de este mundo.

Un juicio que salva, no condena y una oración constante por lo que se puede perder definitivamente, haciendo propio el sentimiento de amor redentor del propio Señor

en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo

Pablo alienta a una comunidad que inició, como quien observa desde fuera y desde lejos, por las noticias que le traen.

No es una comunidad sin problemas, ni debilidades, incluso con escándalos.

Pero en ella los creyentes crecen en fidelidad y se mantienen en el esfuerzo cotidiano por creer.

Es la muestra viviente del testimonio de Jesús el Cristo: su muerte y resurrección.

Se ha dado a probar, a gustar lo que Cristo nos comunicó.

SALMO RESPONSORIAL: 144



COMENTARIO

difunden la memoria de tu inmensa bondad

Las nuevas generaciones no tienen por qué saber de la intervención salvífica del Señor si las actuales no hacen memoria y alaban.

Los hijos creerán más si los antecesores les ayudan y asisten al Padre de los cielos.

Sin ese pedazo de gracia que aun de espaldas ha vivido una generación, otra no tendría bases para continuar y aun superarse en esta ascensión.

MATEO 24, 42-51



COMENTARIO

Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor

Es una recomendación para nuestro itinerario: permanecer velando, mantenerse alerta, no dormirse.

Un sentido de esta buscada ignorancia puede ser la sinceridad del buen obrar.

El Señor nos pide que actuemos de corazón, no con fingimiento.

Si supiéramos cuándo viene el Señor no seríamos todo lo honestos que debemos para hacer el bien, porque calcularíamos la bondad según que el Señor nos vea o no.

Por eso nuestra vida consiste en llevarlo en lo profundo, considerando por fe que siempre estamos en su presencia, y que seguimos su voluntad por Él, no por premios o castigos.

Obremos lo contrario de los empleados visitados por usuarios, que ocultamente son inspectores, para sorprender cualquier falla en su ejecución o atención a los demás usuarios. Ellos se "portan bien” por si acaso son vigilados.

Una sociedad configurada por la falta de credibilidad en la honradez de sus miembros, multiplica los medios de vigilancia, humanos e instrumentales, pero con ese método no asegura su buena voluntad.

si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa

Es correcto. Aun a pesar de nuestros modernos sistemas de vigilancia y seguridad, no sabemos el día y la hora en que nos puede sorprender un ladrón.

Aunque monitoreemos satelitalmente la tromba marina que se transforma en huracán, no sabemos a ciencia cierta el lugar exacto en el que tocará tierra, para prevenir mejor el daño.

Todavía hay eventos que escapan a nuestra predicción y localización y nos mantienen vigilantes para no dejarnos sorprender.

Es una actitud, la de la fe, que se yergue como centinela haciendo vela, para detectar al enemigo. Porque éste no descansa: ni el interno ni el externo.

Ignacio fue el maestro del discernimiento, del examen, del alerta que escruta la construcción de la fe, para que no sea saboteada, ni erosionada por falta de vigilancia.

estad también vosotros preparados

La madurez de la fe consiste en la autonomía moral.

Para los creyentes no se trata de un absoluto de la norma o de la ley o de la orden, o de la autoridad introyectada.

Esto acaba por no funcionar, porque el miedo y la culpa no sirven para siempre.

Se trata del amor agradecido y cooperador del creyente, que hace todo en nombre de una amistad eterna, que nunca terminará, y que es progresiva en el absoluto de su unión.

a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre

Lo cual puede significar en este dicho de Jesús: el que les habla, o el juez del último día.

Un dicho que alimentó la vigilancia ansiosa y expectante de las primeras generaciones de comunidades cristianas. Sólo que con el pasar del tiempo la vigilancia en algunos se descuidó.

Quizás porque esa venida está siendo todos los días, como un proceso hasta que se cierre finalmente la historia. Si es que algún día se cierra.

¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues dichosos ese criado si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así.

Un criado que sirve hasta el final es el paradigma de un fiel vigilante. Porque la alerta se debe dar como fidelidad en el servicio. No se alaba el vigilante refugiado en un templo, en adoración perpetua. Sino en servicio constante.

Porque en eso consistirá nuestro mérito para el juicio: en nuestro servicio de salvación.

La educación en todas sus manifestaciones y ámbitos se esfuerza, de acuerdo a su visión de extraer lo mejor de todos y todas, por constituir sujetos autónomos, responsables, involucrados y comprometidos con el buen obrar en alerta para no sucumbir.

Es una competencia genérica: la capacidad de comportarse como vigilantes de los procesos que forman personas de calidad.

Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes

Quien es así de responsable, será capaz de recibir misiones más complejas.

como se merecen los hipócritas

Servirse y maltratar en vez de servir, porque nadie nos hace nada ni se da cuenta es hipocresía.

Hacer de nuestra capa un sayo, sin cuidar la fraternidad porque no se nos vigila es hipocresía.

La convicción en el servicio que brota de dentro es lo que se aprecia.

Los que no están a la altura de su misión, debieron servir con un estilo propio y defraudaron.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1298947487022157826?s=20

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Jueves 21 de tiempo ordinario

1CORINTIOS 1, 1-9

SALMO RESPONSORIAL: 144

MATEO 24, 42-51

DOCTORES DE LA IGLESIA

LA ORACIÓN DE LA MADRE ANTONIA COMO LA DE MÓNICA

De las Confesiones de san Agustín, obispo
(Libro 9, 10, 23--11, 28: CSEL 33, 215-219)

ALCANCEMOS LA SABIDURÍA ETERNA

Cuando ya se acercaba el día de su muerte -día por ti conocido, y que nosotros ignorábamos-, sucedió, por tus ocultos designios, como lo creo firmemente, que nos encontramos ella y yo solos, apoyados en una ventana que daba al jardín interior de la casa donde nos hospedábamos, allí en Ostia Tiberina, donde, apartados de la multitud, nos rehacíamos de la fatiga del largo viaje, próximos a embarcarnos. Hablábamos, pues, los dos solos, muy dulcemente y, olvidando lo que queda atrás y lanzándonos hacia lo que veíamos por delante, nos preguntábamos ante la verdad presente, que eres tú, cómo sería la vida eterna de los santos, aquella que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre. Y abríamos la boca de nuestro corazón, ávidos de las corrientes de tu fuente, la fuente de vida que hay en ti.

Tales cosas decía yo, aunque no de este modo ni con estas mismas palabras; sin embargo, tú sabes, Señor, que, cuando hablábamos aquel día de estas cosas, y mientras hablábamos íbamos encontrando despreciable este mundo con todos sus placeres, ella dijo:

«Hijo, por lo que a mí respecta, ya nada me deleita en esta vida. Qué es lo que hago aquí y por qué estoy aún aquí, lo ignoro, pues no espero ya nada de este mundo. Una sola cosa me hacía desear que mi vida se prolongara por un tiempo: el deseo de verte cristiano católico, antes de morir. Dios me lo ha concedido con creces, ya que te veo convertido en uno de sus siervos, habiendo renunciado a la felicidad terrena. ¿Qué hago ya en este mundo?».

No recuerdo muy bien lo que le respondí, pero al cabo de cinco días o poco más cayó en cama con fiebre. Y, estando así enferma, un día sufrió un colapso y perdió el sentido por un tiempo. Nosotros acudimos corriendo, mas pronto recobró el conocimiento, nos miró, a mí y a mi hermano allí presentes, y nos dijo en tono de interrogación:

«¿Dónde estaba?»

Después, viendo que estábamos aturdidos por la tristeza, nos dijo:

«Enterrad aquí a vuestra madre».

Yo callaba y contenía mis lágrimas. Mi hermano dijo algo referente a que él hubiera deseado que fuera enterrada en su patria y no en país lejano. Ella lo oyó y, con cara angustiada, lo reprendió con la mirada por pensar así, y, mirándome a mí, dijo:

«Mira lo que dice».

Luego, dirigiéndose a ambos, añadió:

«Sepultad este cuerpo en cualquier lugar: esto no os ha de preocupar en absoluto; lo único que os pido es que os acordéis de mí ante el altar del Señor, en cualquier lugar donde estéis».

Habiendo manifestado, con las palabras que pudo, este pensamiento suyo, guardó silencio, e iba luchando con la enfermedad que se agravaba