miércoles, 4 de noviembre de 2026

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS

DOCTORES DE LA IGLESIA

DOCTORES DE LA IGLESIA



 

MIÉRCOLES, XXXI SEMANA

Del sermón pronunciado por san Carlos Borromeo en el último sínodo

(Acta Ecclesiae Mediolanensis, Milán 1599, 1177-1178)

 

NO SEAS DE LOS QUE DICEN UNA COSA Y HACEN OTRA

 

Todos somos débiles, lo admito, pero el Señor ha puesto en nuestras manos los medios con que poder ayudar fácilmente, si queremos, esta debilidad. Algún sacerdote querría tener aquella integridad de vida que sabe se le demanda, querría ser continente y vivir una vida angélica, como exige su condición, pero no piensa en emplear los medios requeridos para ello: ayunar, orar, evitar el trato con los malos y las familiaridades dañinas y peligrosas.

 

Algún otro se queja de que, cuando va a salmodiar o a celebrar la misa, al momento le acuden a la mente mil cosas que lo distraen de Dios; pero éste, antes de ir al coro o a celebrar la misa, ¿qué ha hecho en la sacristía, cómo se ha preparado, qué medios ha puesto en práctica para mantener la atención?

 

¿Quieres que te enseñe cómo irás progresando en la virtud y, si ya estuviste atento en el coro, cómo la próxima vez lo estarás más aún y tu culto será más agradable a Dios? Oye lo que voy a decirte. Si ya arde en ti el fuego del amor divino, por pequeño que éste sea, no lo saques fuera en seguida, no lo expongas al viento, mantén el fogón protegido para que no se enfríe y pierda el calor; esto es, aparta cuanto puedas las distracciones, conserva el recogimiento, evita las conversaciones inútiles.

 

¿Estás dedicado a la predicación y la enseñanza? Estudia y ocúpate en todo lo necesario para el recto ejercicio de este cargo; procura antes que todo predicar con tu vida y costumbres, no sea que, al ver que una cosa es lo que dices y otra lo que haces, se burlen de tus palabras meneando la cabeza.

 

¿Ejerces la cura de almas? No por ello olvides la cura de ti mismo, ni te entregues tan pródigamente a los demás que no quede para ti nada de ti mismo; porque es necesario, ciertamente, que te acuerdes de las almas a cuyo frente estás, pero no de manera que te olvides de ti.

 

Sabedlo, hermanos, nada es tan necesario para los clérigos como la oración mental; ella debe preceder, acompañar y seguir nuestras acciones: Salmodiaré -dice el salmista- y entenderé. Si administras los sacramentos, hermano, medita lo que haces; si celebras la misa, medita lo que ofreces; si salmodias en el coro, medita a quién hablas y qué es lo que hablas; si diriges las almas, medita con qué sangre han sido lavadas, y así hacedlo todo con espíritu de caridad; así venceremos fácilmente las innumerables dificultades que inevitablemente experimentamos cada día (ya que esto forma parte de nuestra condición); así tendremos fuerzas para dar a luz a Cristo en nosotros y en los demás.

martes, 3 de noviembre de 2026

PALABRA COMENTADA


Martes 31 de tiempo ordinario

Filipenses 2, 5-11




COMENTARIO

 Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.

Una traducción más literal del griego se traduciría como”En todo tengan o sean en uds. entrañables como Jesús” O: “tengan en uds. las entrañas que caracterizan a Jesús”.

La antropología subyacente en nuestro pensamiento occidental del siglo XXI adjudica a los sentimientos una gran carga favorable hasta el punto que algunos teóricos caracterizan nuestra época como emotivista.

Pero en el origen el genio de la cultura aramea a la que el evangelio deja asomar en su griego de uso común o koiné indica una cualidad de sentir que físicamente se ubica en la región cercana al diafragma y el corazón que quizás podemos traducir aproximadamente como afectarse o dejarse afectar.

Se trata de una experiencia que brota de lo profundo de la persona por la cual se identifica o se distancia de una persona, una idea o causa, una situación que lo saca de su indiferencia.

San Ignacio de Loyola en los ejercicios hace alusión a una experiencia de todo el hombre que puede asemejarse cuando describe un tipo de consolación que se piensa es de Dios nuestro Señor de tal manera que no puede dudar que sea de Él.

Cuántas veces en nuestra vida hemos llegado a ese punto, de tal manera que contamos con un criterio de seguimiento de la voluntad de Dios?

Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre"; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo,

y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Pablo recoge este himno cantado entre cristianos que tempranamente expresaba la subjetivación de Jesús de Nazaret, como Hijo de Dios abajado (kenótico).

Pablo se afecta o abre sus entrañas al modo que Jesús para exhortar a que su comunidad se mantenga en una fe que abre sus entrañas como Jesús, para ser capaces de seguirse abajando por los demás.

Parece resonar aquellas palabras de Jesús que hablan del mayor amor que tiene el amigo que da la vida por los amigos.

Salmo responsorial: 21



COMENTARIO

contarán su justicia al pueblo que ha de nacer: / todo lo que hizo el Señor

Se trata de una revolución de la justicia, tal como la conocemos y la practicamos.

Para entrar en su comprensión plena hay que afectarse, abrir las entrañas en seguimiento del Jesús abajado.

Lucas 14, 15-24




COMENTARIO

Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: "Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos."

En esto consiste la justicia del reino: abrirse como festín a quienes menos dignidad tienen a los ojos del mundo.

Los que son como ellos tiene las entrañas preparadas para entender el sentido del reino como la dicha de un banquete que estrecha lazos entre los dispuestos a compartir.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1323593506934456322?s=20

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Martes 31 de tiempo ordinario

Filipenses 2, 5-11

Salmo responsorial: 21

Lucas 14, 15-24