lunes, 1 de junio de 2026

PALABRA COMENTADA

Lunes 9 de tiempo ordinario Año Par

2Pedro 1,1-7

 REFLEXIÒN

con los cuales podéis escapar de la corrupción que reina en el mundo por la ambición, y participar del mismo ser de Dios

 

Porque la fe apostólica entra por su propio ímpetu en medio del campo de fuerzas de este mundo y su corrupción alimentada por la ambición que no se conforma.

Se dice que sin ambición, sin libido no hay energía que se

 movilice hacia un fin identificado como bueno y apto.

No se trata del ímpetu vital sino de aquella codicia que subordina todo a su paso y coopera con la edificación del anti-reino.

Por lo tanto necesitamos el auxilio del Señor que nos preserve en nombre de Jesús de Nazaret mientras laboramos en el campo donde hay mala yerba.

En vista de eso, poned todo empeño en añadir a vuestra fe la honradez, a la honradez el criterio, al criterio el dominio propio, al dominio propio la constancia, a la constancia la piedad, a la piedad el cariño fraterno, al cariño fraterno el amor.

 

Un perfil moral que enriquece la fe y es motivado por ella. Un perfil que se manifiesta como una construcción procesual desde la conciencia individual hasta la social:Fe, Honradez, Criterio, Autodominio, Constancia, Piedad, Cariño Fraterno, Amor.

Salmo responsorial: 90

REFLEXIÓN

 

"Lo defenderé, lo glorificaré, / lo saciaré de largos días / y le haré ver mi salvación."

 

Es Jesús quien ha mostrado estar a la sombra del Señor su Padre y quien mediante su nombre nos hace conocer diariamente su salvación.

Quienes se van uniendo a este designio en su nombre.


Marcos 12,1-12

REFLEXIÓN

 

Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos:

 

Es como si Jesús hablara al Sanedrín de Jerusalén, auditorio muy prestigiado para un galileo desconocido. Puede ser una recomposición posterior. En todo caso es como si en el ahora de la comunidad se quisiera hacer llegar el mensaje a esas alturas.

Le quedaba uno, su hijo querido. Y lo envió el último, pensando que a su hijo lo respetarían

 

Se muestra la vinculación del último emisario, nombrado como hijo. La claridad que alcanzaba ya la comunidad sobre Jesús el hijo en sentido único.

Acabará con los ladrones y arrendará la viña a otros.

 

La división de clases sociales es un hecho incontrovertible. Se da y punto. El hecho en la parábola de matar al heredero es una forma de

querer solucionar esa división. Pero resulta estéril. Se trata de otra clase que mantendrá divisiones también.

La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular

 

Quienes organizaban esa sociedad, como tantos otros, no habían procedido como les exigía el Señor, dueño del designio.

Y a muchos enviados los habían liquidado para no dar cuenta. El hijo fue enviado como último recurso, el más valioso pero también fue eliminado.

Pero ésta fue su última fechoría. Porque el Hijo resultó la clave de una nueva organización, de un nuevo Reino, y todo esto brotó de su muerte y resurrección.

La clave para que toda organización inicua termine y se autoliquide es la crucifixión en nombre de Jesús, misterio pascual, misterio de liberación.

veían que la parábola iba por ellos

 

A su modo la parábola es también denuncia profética: llamado a la conversión de las malas acciones.

Es la solución que se ofrece en la construcción del Reino para superar las divisiones que creamos sin parar. Sólo que suscitan irritación, odio, violencia. Es el riesgo.


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Lunes 9 de tiempo ordinario Año Par

2Pedro 1,1-7

Salmo responsorial: 90

Marcos 12,1-12

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS




De las Actas del martirio de los santos Justino y compañeros
(Cap. 1-5: cf. PG 6, 1566-1571)

HE ABRAZADO LAS VERDADERAS ENSEÑANZAS DE LOS CRISTIANOS

Aquellos santos varones, una vez apresados, fueron conducidos al prefecto de Roma, que se llamaba Rústico. Cuando estuvieron ante el tribunal, el prefecto Rústico dijo a Justino:
«Antes que nada, profesa tu fe en los dioses y obedece a los emperadores.»
Justino respondió:
«No es motivo de acusación ni de detención el hecho de obedecer a los mandamientos de nuestro Salvador Jesucristo.»
Rústico dijo:
«¿Cuáles son las enseñanzas que profesas?»
Respondió Justino:
«Yo me he esforzado en conocer toda clase de enseñanzas, pero he abrazado las verdaderas enseñanzas de los cristianos, aunque no sean aprobadas por los que viven en el error.»
El prefecto Rústico dijo:
«¿Y tú las apruebas, miserable?»
Respondió Justino:
«Así es, ya que las sigo según sus rectos principios.»
Dijo el prefecto Rústico:
«¿Y cuáles son estos principios?»
Justino respondió:
«Que damos culto al Dios de los cristianos, al que consideramos como el único creador desde el principio y artífice de toda la creación, de todo lo visible y lo invisible, y al Señor Jesucristo, de quien anunciaron los profetas que vendría como mensajero de salvación al género humano y maestro de insignes discípulos. Y yo, que no soy más que un mero hombre, sé que mis palabras están muy por debajo de su divinidad infinita, pero admito el valor de las profecías que atestiguan que éste, al que acabo de referirme, es el Hijo de Dios. Porque sé que los profetas hablaban por inspiración divina al vaticinar su venida a los hombres.»
Rústico dijo:
«Luego, ¿eres cristiano?»
Justino respondió:
«Así es, soy cristiano.»
El prefecto dijo a Justino:
«Escucha, tú que eres tenido por sabio y crees estar en posesión de la verdad: si eres flagelado y decapitado ¿estás persuadido de que subirás al cielo?»
Justino respondió:
«Espero vivir en la casa del Señor, si sufro tales cosas, pues sé que, a todos los que hayan vivido rectamente, les está reservado el don de Dios para el fin del mundo.»
El prefecto Rústico dijo:
«Tú, pues, supones que has de subir al cielo, para recibir un cierto premio merecido.»
Justino respondió:
«No lo supongo, lo sé con certeza.»
El prefecto Rústico dijo:
«Dejemos esto y vayamos a la cuestión que ahora interesa y urge. Poneos de acuerdo y sacrificad a los dioses.»
Justino dijo:
«Nadie que piense rectamente abandonará la piedad para caer en la impiedad.»
El prefecto Rústico dijo:
«Si no hacéis lo que se os manda, seréis atormentados sin piedad.»
Justino respondió:
«Nuestro deseo es llegar a la salvación a través de los tormentos sufridos por causa de nuestro Señor Jesucristo, ya que ello será para nosotros motivo de salvación y de confianza ante el tribunal de nuestro Señor y Salvador, que será universal y más temible que éste.»
Los otros mártires dijeron asimismo:
«Haz lo que quieras; somos cristianos y no sacrificamos a los ídolos.»
El prefecto Rústico pronunció la sentencia, diciendo:
«Por haberse negado a sacrificar a los dioses y a obedecer las órdenes del emperador, serán flagelados y decapitados en castigo de su delito y a tenor de lo establecido por la ley.»
Los santos mártires salieron, glorificando a Dios, hacia el lugar acostumbrado y allí fueron decapitados, coronando así el testimonio de su fe en el Salvador