viernes, 25 de septiembre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Viernes 25 de tiempo ordinario

Año Par

Eclesiastés 3, 1-11



REFLEXIÓN

 

Todo tiene su tiempo y sazón, todas las tareas bajo el sol

Se llega así a una sola causa absoluta que da cuenta de la totalidad, del conjunto, incluyendo sus variaciones y cambios. 

Es una ancestral habilidad humana: lograr una síntesis significativa del todo de la realidad. Se trata de elaborar un pensamiento explicativo basado en la identificación de un origen o causa única irrebatible. 

Es la pretensión de la filosofía en un sentido primigenio. Para los griegos cuyo genio depuró este pensamiento causal absoluto o Logos mediante observación y para los semitas que ubicaron su causa universal en Yavé Dios, también su logos. Y para los cristianos que encuentran en Jesús de Nazareth glorificado su propio Logos. 

En este absoluto y razón de todo es posible que se realice un encuentro entre humanos que etiquetan diferente al único Logos. 

Una mente abierta y liberada de pre-saberes lastrantes sería capaz de establecer ventajas en preferir uno u otro Logos. 

Es sabiduría tradicional que ayuda a entender la del Señor. Es también el reconocimiento de nuestra ignorancia de otros planes, de otros pensamientos, que pueden ser más inteligentes, más oportunos.

El bien mayor de Ignacio de Loyola, para el cual se precisa el tiempo del discernimiento, el cual prepara para la sazón a su tiempo. 

Tiempo de nacer, de morir/de plantar, de arrancar/de matar, de sanar/de derruir, de construir/de llorar, de reír/de hacer duelo, de bailar/de arrojar piedras, de recoger piedras/de abrazar, de desprenderse/de buscar, de perder/ de guardar, de desechar/ de rasgar, de coser/ de callar, de hablar/de amar, de odiar/de guerra, de paz. 

En conclusión: hay tiempo para todo. Tiempo es lo que hay. No es un todo desordenado y caótico, sino que se da en ello un designio y plan. 

¿Qué saca el obrero de sus fatigas? 

El estrés es el mal del siglo XX y XXI. Un haz de ansiedades que mina la salud física y mental y erosiona nuestra capacidad de vivir el tiempo presente y su característica. 

Por eso Jesús en el evangelio recomendaba vivir el presente y dejar de ansiar con preocupación porque no íbamos a añadir con eso una medida más a nuestra estatura.

Transformarse: no son inútiles en la gestión de la transformación final. Es la esperanza de la nueva alianza en Jesús muerto y resucitado. 

dio al hombre el mundo para que pensara 

Pensar no es estresarse. Es discernir, establecer que es lo propio del tiempo presente y vivirlo. Así nos unimos al designio del Señor. El único capaz de discernir

 

Salmo responsorial: 143



REFLEXIÓN

¿qué es el hombre para que te fijes en él?;

A la luz del designio y su discernimiento en el tiempo, es de maravillarse haber sido elegidos para la obra, vista nuestra incompetencia frecuente.

Alguien tiene que amarnos con demasía.

Lo podemos glorificar en una forma semejante a él: haciendo comunidad de salvación.

 

Lucas 9,18-22



REFLEXIÓN

"Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" 

Uno de tantos que han aparecido, pululan y aparecerán o el mero mero? 

Nadie se libra en su momento de discernir, entre las ofertas con apariencia de salvación y liberación, la genuina, en la cual depositar su fidelidad. 

Hoy en día hay mucha discrepancia por el testimonio que Pedro aporta sobre quién es Jesús. 

No le gusta a muchos ese testimonio.

Además, la institución que Pedro fundamenta parece poco creíble. 

Es nuestra fragilidad, dice Pablo, la fortaleza del Señor. 

Para que se vea cómo su gracia es operante, no nuestras fuerzas. 

Pedro tomó la palabra y dijo: "El Mesías de Dios". 

Pedro dijo mucho más de lo que supo, en ese momento, pero fue capaz de discernir el tiempo presente. 

En los líderes políticos se admira su olfato para las necesidades del tiempo presente. En eso radica su carisma. 

Hoy en este tiempo por ejemplo, para muchos pueblos el liderazgo apropiado es el que sabe discernir la equidad, la distribución de las riquezas acumuladas por pocos, la sensatez en el uso de las fuentes de vida en peligro de extinción: agua, aire. 

En tal sentido Pedro reconoció a Jesús ser mesías de Dios, no cualquier líder temporal.

Porque entrevió el alcance del carisma de Jesús y su repercusión para todos 

El les prohibió terminantemente decírselo a nadie 

Por seguridad. Para que la acechanza no impidiera su ministerio. Para que el sentido de su mesianismo no fuera banalizado. 

Cuál sería el enfoque Jesuánico: éste o que el martirio sería la clave de tal mesianismo? Quiso vivir hasta el final de su ministerio? O de salida supo que esto terminaría en muerte? 

Fue la resurrección un plan de salvación y la jugada final del Padre frente al endurecimiento humano? 

Para algunos el final era el jaque mate pensado desde siempre para la victoria del reino de Dios. 

Para otros fue la improvisación genial del genio humano, único responsable de su propia salvación.

Siempre se le ofrecerá al espíritu de la humanidad la disyuntiva de reconocer al Señor o jactarse con su autosuficiencia. 

"El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día." 

Se trata de un dicho Jesuánico o Eclesial? 

La dimensión eclesial no es Palabra de Dios también?

Sin embargo, hoy parece desprestigiada como mera palabra de poder mundano. 

No obstante hay signos de resurrección en medio de los signos de crucifixión.

Todavía Pedro alienta a muchos, a pesar de los rechazos y protestas. Muchos más de lo que desearían las conspiraciones del anti-reino, enquistadas en la comunicación masiva del mundo. 

Contemplar este misterio, en el sentido que desafía la lógica: por qué al justo tenía que sucederle esto?

No es una ley universal, le había pasado a ciertos justos: otros han muerto honrados y en paz. 

Pero no todos. 

Moisés después de lo que hizo murió a la entrada de la tierra prometida. 

Los cantos del Siervo se refieren a   “alguien – muchos”, que salvarán con su ignominia.

Juan Bautista termina sin cabeza. 

Los niños inocentes masacrados. 

Líbranos del mal. 

Pero no está bien dejar aquí la reflexión, no es completa, porque se anuncia desde la experiencia vivida la resurrección, como la última palabra. 

En esta confianza debemos vivir: nos librarás del mal. 

Pedro entendió más tarde, todavía no era en ese momento el tiempo, que la pasión de Jesús formaba parte de tal mesianismo.

Cómo discernimos nosotros hoy el mesianismo de Jesús de Nazareth? Sabemos pensar qué tiempo nos toca vivir?

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Viernes 25 de tiempo ordinario

Año Par

Eclesiastés 3, 1-11

Salmo responsorial: 143

Lucas 9,18-22

DOCTORES DE LA IGLESIA




SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASÍS



Del Sermón de san Agustín, obispo, Sobre los pastores

(Sermón 46, 29-30: CCL 41, 555-557)

 

TODOS LOS BUENOS PASTORES SON COMO LOS MIEMBROS DEL ÚNICO PASTOR

 

Cristo, pues, te apacienta con justicia, distinguiendo entre quienes son ovejas suyas y quienes no lo son. Mis ovejas -dice- me siguen, porque conocen mi voz.

 

Aquí, en estas palabras, me parece descubrir que todos los buenos pastores son como los miembros del único pastor. No es que falten buenos pastores, pero todos son como los miembros del único pastor. Si hubiera muchos pastores habría división, y, porque aquí se recomienda la unidad, se habla de un único pastor. Si se silencian los diversos pastores y se habla de un único pastor, no es porque el Señor no encontrara a quien encomendar el cuidado de sus ovejas, pues cuando encontró a Pedro las puso bajo su cuidado. Pero incluso en el mismo Pedro el Señor recomendó la unidad. Eran muchos los apóstoles, pero sólo a Pedro se le dice: Apacienta mis ovejas. Dios no quiera que falten nunca buenos pastores, Dios no quiera que lleguemos a vernos faltos de ellos; ojalá no deje el Señor de suscitarlos y consagrarlos.

 

Ciertamente que si existen buenas ovejas habrá también buenos pastores, pues de entre las buenas ovejas salen los buenos pastores. Pero hay que decir que todos los buenos pastores son, en realidad, como miembros del único pastor y forman una sola cosa con él. Cuando ellos apacientan es Cristo quien apacienta. Los amigos del esposo no pretenden hacer oír su propia voz, sino que se complacen en que se oiga la voz del esposo. Por esto, cuando ellos apacientan es el Señor quien apacienta; aquel Señor que puede decir por esta razón: «Yo mismo apaciento», porque la voz y la caridad de los pastores son la voz y la caridad del mismo Señor. Ésta es la razón por la que quiso que también Pedro, a quien encomendó sus propias ovejas como a un semejante, fuera una sola cosa con él: así pudo entregarle el cuidado de su propio rebaño, siendo Cristo la cabeza y Pedro como el símbolo de la Iglesia que es su cuerpo; de esta manera fueron dos en una sola carne, a semejanza de lo que son el esposo y la esposa.

 

Así pues, para poder encomendar a Pedro sus ovejas, sin que con ello pareciera que las ovejas quedaban encomendadas a otro pastor distinto de sí mismo, el Señor le pregunta: «Pedro, ¿me amas?» Él respondió: «Te amo.» Y le dice por segunda vez: «¿Me amas?» Y respondió: «Te amo.» Y le pregunta aun por tercera vez: «¿Me amas?» Y respondió: «Te amo.» Quería fortalecer el amor para forzar así la unidad. De este modo el que es único apacienta a través de muchos, y los que son muchos apacientan formando parte del que es único.

 

Por tanto, en realidad, puede decirse que al mismo tiempo se habla de muchos pastores y se afirma que hay un solo pastor. Que se gloríen, pues, los pastores de ser pastores, pero el que se gloría, que se gloríe en el Señor. Apacentar a Cristo, apacentar para Cristo, apacentar en Cristo significa, pues, no querer apacentarse a sí mismo, sino a Cristo solamente. No fue por falta de pastores -como anunció el profeta que ocurriría en futuros tiempos de desgracia- que el Señor dijo: Yo mismo apacentaré a mis ovejas, como si dijera: «No tengo a quien encomendarlas.» Porque, cuando todavía Pedro y los demás apóstoles vivían en este mundo, aquel que era el único pastor, en el que todos los otros pastores eran uno, dijo: Tengo otras ovejas que no son de este redil; es necesario que las recoja, para que se forme un solo rebaño y un solo pastor.

 

Que todos los pastores, pues, formen parte del único pastor y que a través de todos ellos resuene solamente la voz del único pastor; al oír esta voz las ovejas seguirán no a éste o aquél, sino a su único pastor. Que todos los pastores hagan, pues, resonar en él una única voz, que no dejen oír voces diversas. Os exhorto, hermanos, a que tengáis todos unión y concordia; no haya disensiones entre vosotros. Que las ovejas oigan siempre esta voz, limpia de toda disensión, purificada de toda herejía, y puedan, así, seguir a su propio pastor que les dice: Mis ovejas me siguen, porque conocen mi voz