sábado, 31 de octubre de 2026

DOCTORES DE LA IGLESIA


 


SÁBADO, XXX SEMANA

Del Diálogo de santa Catalina de Siena, virgen, Sobre la divina providencia

(Cap. 134: edición latina, Ingolstadt 1583, ff. 215v-216) 

CUAN BUENO Y CUAN SUAVE ES, SEÑOR, TU ESPÍRITU PARA CON TODOS NOSOTROS

 

El Padre eterno puso, con inefable benignidad, los ojos de su amor en aquella alma y empezó a hablarle de esta manera: 

«¡Hija mía muy querida! Firmísimamente he determinado usar de misericordia para con todo el mundo y proveer a todas las necesidades de los hombres. Pero el hombre ignorante convierte en muerte lo que yo le doy para que tenga vida, y de este modo se vuelve en extremo cruel para consigo mismo. Pero yo, a pesar de ello, no dejo de cuidar de él, y quiero que sepas que todo cuanto tiene el hombre proviene de mi gran providencia para con él. Y así, cuando por mi suma providencia quise crearlo, al contemplarme a mí mismo en él, quedé enamorado de mi creatura y me complací en crearlo a mi imagen y semejanza, con suma providencia. Quise, además, darle memoria para que pudiera recordar mis dones, y le di parte en mi poder de Padre eterno. 

Lo enriquecí también al darle inteligencia, para que en la sabiduría de mi Hijo comprendiera y conociera cuáles mi voluntad, pues yo, inflamado en fuego intenso de amor paternal, creo toda gracia y distribuyo todo bien. Di también al hombre la voluntad, para que pudiera amar y así tuviera parte en aquel amor que es el mismo Espíritu Santo; así le es posible amar aquello que con su inteligencia conoce y contempla.

Esto es lo que hizo mi inefable providencia para con el hombre, para que así el hombre fuese capaz de entenderme, gustar de mí y llegar así al gozo inefable de mi contemplación eterna. Pero, como ya te he dicho otras muchas veces, el cielo estaba cerrado a causa de la desobediencia de vuestro primer padre, Adán; por esta desobediencia vinieron y siguen viniendo al mundo todos los males.

Pues bien, para alejar del hombre la muerte causada por su desobediencia, yo, con gran amor, vine en vuestra ayuda, entregándoos con gran providencia a mi Hijo unigénito, para socorrer, por medio de él, vuestra necesidad. Y a él le exigí una gran obediencia, para que así el género humano se viera libre de aquel veneno con el cual fue infectado el mundo a causa de la desobediencia de vuestro primer padre. Por eso, mi Hijo unigénito, enamorado de mi voluntad, quiso ser verdadera y totalmente obediente y se entregó, con toda prontitud, a la muerte afrentosa de la cruz y con esta santísima muerte os dio a vosotros la vida, no con la fuerza de su naturaleza humana, sino con el poder de su divinidad.»

REFLEXIÓN

El mensaje choca con nuestro modo actual de preferir pensar porque sobre la voluntad hoy ponemos los afectos, importantísimos para la motivación, pero confusos sino son debidamente purificados los desordenados. Y también choca con la evacuación que hemos hecho de la divinidad en Jesús, única potencialidad que puede conferir la vida nueva que se manifiesta en Él.

viernes, 30 de octubre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Viernes 30 de tiempo ordinario

Filipenses 1, 1-11




COMENTARIO

Doy gracias a mi Dios

Qué más te pueden dar las acciones de gracias, y qué menos, a no ser recordarte la de tu hijo Jesús, y cómo nos escudamos en él, para ser gratos, siguiendo en procesión detrás de su madre.

La misma que aprendió ese modo de acción de gracias, que es obediencia de fe, entrega al designio y amor transformador, trastocador de conciencias y realidades, para el logro del dominio del Señor que llamamos su reino.

Por más terribles, espantosas y excecrables que nos parezcan las realidades miserables de nuestro mundo, que claman justicia e incendian las pasiones para el cambio de estructuras, si el trabajo pastoral no logra establecer una fraternidad, formada por hijos de Dios, tal empresa será deleznable, como letra muerta, llamada al desgaste, el fracaso y la corrupción, con su secuela de desengaño, desilusión y anarquía.

el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena la llevará adelante hasta el día de Cristo Jesús

La empresa buena es un tejido que empezamos desde nuestra aurora existencial, con o sin nuestra percepción, y que en algún momento se nos hace visible y cristaliza, como nuestra red de oportunidades, capital para el proceso de transformarnos en el Espíritu.

Y ésta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores

Cómo amamos ahora? Vamos creciendo en él?somos más sensibles y penetrantes en la apreciación de los valores?cuáles?

Así llegaréis al día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios

Es el designio que nos convoca diariamente hasta el final.

La misión de la palabra del Señor, cotidiana, es inspirarnos y mantenernos en esta convocatoria.

Salmo responsorial: 110



COMENTARIO

en compañía de los rectos

Los rectos a los ojos de Dios, pecadores a los ojos del mundo. Los que no son del mundo

ha hecho maravillas memorables

Las maravillas son los milagros constantes con los cuales nos rodea y traza su presencia amorosa.

Lucas 14, 1-6




COMENTARIO

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando

El escenario está dispuesto y los énfasis explícitos para la confrontación: sábado y fariseos. No se dice empero que el que lo recibe para comer, lo espíe. Invitar a comer y por otro lado emboscar, parece un refinamiento de perfidia. Pero podría ser.

Nos da un poco la talla de Jesús de Nazareth, midiéndose a quien quiera en el terreno del diálogo y la apertura al cuestionamiento. No parece temer, ni inclinado a la paranoia, aunque debe tener claro que lo que dice no calza del todo con el estilo fariseo.

Jesús se encontró delante

Jesús nos muestra que actúa como prójimo de la necesidad que se encuentra, sistemáticamente.

Lo que a nosotros puede cansarnos, porque nos incomoda, y desvía de nuestros planes, él lo asume con generosidad y sin distingos, en apertura absoluta.

Ese amor inagotable parece alimentarse a sí mismo como un reciclaje de energía, que se eleva exponencialmente en espiral.

Amar y servir a los necesitados, lleva a amar y servir MÁS a lo necesitados.

Y produce gozo en medio de sinsabores. Es per se gratificante.

"¿Es lícito curar los sábados, o no?"

Ellos se quedaron callados

No parece, por el silencio que responde la pregunta, que sea ilícito curar en sábado.

Alguna distorsión manipuladora de la ley  y mandatos debe haber hecho pensar que lo era.

Esta distorsión, que probablemente lleva a favorecer selectivamente unos intereses por encima de la misericordia, es lo que debe estar confrontando Jesús.

Va más allá de la curación presente y de la curación fisiológica. Se trata de transformar redentoramente, lo que el misterio de iniquidad insiste en descomponer: el mundo como dominio de Dios amoroso como Padre.

Jesús viola normas relativas a la preservación del sábado cronológico porque está al servicio del sábado escatológico.

El verdadero descanso es el shalom, la paz completa e integra, en proceso desde la historia.

¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?" Y se quedaron sin respuesta

Peor aún. Ni siquiera se lo aplican a los animales de producción, que es como decir el capital de la empresa. Entonces por qué lo hacen con seres humanos? Porque no son productivos?

Parece pues que Jesús se enfila hacia la misericordia, que como reflejo del Padre se prodiga a todos, en particular, al menos productivo, que no la puede comprar.

En nuestros días la malignidad del sistema de salud de muchos lugares, que favorece al que tiene y abandona a su suerte al que no tiene, clama al cielo. Los enfermos pobres perecen a las puertas de los sanatorios.

Algo que también llama a responsabilidad a quienes siendo pobres pueden lograr atención, y la malgastan, quitando oportunidad a otros que sí necesitan. Es el drama de las unidades de urgencia atestadas.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1322148550785073152?s=20

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Viernes 30 de tiempo ordinario

Filipenses 1, 1-11

Salmo responsorial: 110

Lucas 14, 1-6