lunes, 12 de octubre de 2026

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASÍS


 


"La Virgen María es la única Mujer de mi vida"

Del tratado de Nicolás Cabasilas, sobre la vida en Cristo
(Lib 1: PG 150, 494-495)
Siento en mi interior la voz de un agua viva que me habla y me dice:«Ven al
Padre»

Nuestra vida en Cristo nace, es verdad, en este mundo y aquí tiene sus comienzos, pero logrará la perfección y se consumará en el mundo futuro, cuando lleguemos al día sin fin. Pero ni este tiempo presente ni el futuro son

capaces de introducir e inocular en las almas de los hombres este tipo de vida de que estamos hablando, a menos que aquí tenga sus comienzos.

Pues lo cierto es que de momento la carne difunde las tinieblas por doquier, y la niebla y la corrupción que allí existen no pueden poseer la incorrupción. Por eso san Pablo pensaba que partir de esta vida para estar con Cristo le era enormemente beneficioso: Por un lado —dice—, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor. La vida futura no aportará felicidad alguna a quienes la muerte sorprenda desprovistos de las facultades y de los sentidos necesarios a tal tipo de vida, sino que en aquel mundo feliz e inmortal vivirán muertos y desventurados. 

Es verdad que amanece el día y que el sol difunde sus luminosos rayos, pero no es ése el momento de que se forme el ojo. De idéntica

forma, aquel día a los amigos les será permitido participar en los misterios

juntamente con el Hijo de Dios y escuchar de su boca lo que él ha oído a su Padre, pero es absolutamente necesario que esos mismos amigos se acerquen provistos de oídos.

Este mundo presente alumbra al hombre totalmente interior, al hombre nuevo creado a imagen de Dios; y este hombre plasmado y troquelado aquí, una vez ya perfecto, es engendrado para aquel mundo perfecto y que jamás envejece.

Lo mismo que el feto vive en las tinieblas y en la noche todo el tiempo que permanece en el claustro materno, y la naturaleza lo va preparando para que pueda respirar al nacer a esta luz y lo dispone para la vida que lo va a recibir conformándolo a determinados cánones o reglas, así ocurre también con los

santos. Es lo que dice el apóstol Pablo escribiendo a los Gálatas: Hijos míos, otra vez me causáis dolores de parto, hasta que Cristo tome forma en vosotros.

Con una diferencia: que los niños nonatos no conocen esta vida, mientras que los bienaventurados, ya en este mundo, conocen muchas cosas del mundo futuro. Y esta diferencia radica en que los primeros todavía no han disfrutado de esta vida, que sólo más tarde conocerán, pues en los oscuros lugares en que de momento habitan, no se filtra ni un rayo de luz, como tampoco tiene noticia de

ninguna de las realidades en las que nuestra vida presente se apoya y la sustentan. En cambio, nuestra situación es completamente distinta: como la vida que esperamos está como fusionada y fundida con esta vida, y el sol que allí luce nos alumbra también a nosotros por la bondad de Dios, el ungüento celeste ha sido derramado en las regiones pestilentes y el pan de los ángeles ha sido

distribuido también a los hombres.

Por cuya razón, a los hombres santos se les concede, ya en esta vida mortal, no sólo informarse y prepararse para la vida futura, sino incluso vivir y actuar conforme a ella. Conquista la vida eterna, dice Pablo en la primera carta a Timoteo. Y san Ignacio: «Siento en mi interior la voz de un agua viva que me habla y me dice: Ven al Padre».

domingo, 11 de octubre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

domingo 28 de tiempo ordinario

Isaías 25,6-10ª



REFLEXIÓN

Preparará(asa) para todos los pueblos, en este monte, un festín

Arrancará (bala)en este monte el velo

Aniquilará (bala) la muerte para siempre.

enjugará (maja)El Señor Dios las lágrimas de todos los rostros

alejará (yasir)el oprobio de su pueblo

Aquí está(jineh)nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara(yasha)


En la anticipación o avance de la consolación o salvación o ayuda, está el Señor en proceso de preparar un banquete, arrancar lo desconocido, aniquilar la muerte, secar las lagrimas alejar el daño.

Por eso debemos dar gracias y alabarlo. Porque ya viene, ya está viniendo, ya se acerca.

La fe como don opera en nosotros el cambio de dimensión, por el cual asumimos la visión del proceso de acercamiento del Señor y su consumación, en una actitud paciente y comprensiva del tiempo histórico que dura.

Jesús y los profetas “vieron” el día del Señor, cada día de sus existencias históricas. De esa visión extraían sus fuerzas, más que humanas, para comportarse como Palabra de Dios.

Salmo responsorial: 22



REFLEXIÓN

El Señor es mi pastor, nada me falta

Una experiencia de consumación va subiendo de lo profundo cuando nada, o cada vez menos algo, echamos de menos, y Él es cada vez más suficiente para nuestra plenitud.

Así como el año litúrgico en su secuencia de Palabra, alabanza y acción de gracias avanza hacia su fin, la existencia en su complejidad se va resumiendo y entregando en un acto total de confianza.

El tú del Señor en el nosotros de su Espíritu, gana espacio significativo y nos aporta un peso favorable.

Filipenses 4,12-14.19-20



REFLEXIÓN

Sé vivir en pobreza y abundancia

Todo lo puedo en aquel que me conforta.( Endinamo: empodera)

La anticipación de la ayuda del Señor es como una píldora de energía y poder, para proseguir y afrontar lo que vaya viniendo.

Fiarse es una empresa ardua que en sí misma lleva la indemnización, cuando nuestra debilidad es superada.

Mateo 22,1-14



REFLEXIÓN

habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo

Esta introducción responde más a una situación de la comunidad post-pascual dando a las palabras de Jesús recibidas un encuadre de solemnidad y trascendencia. La realidad debió ser más humilde en su origen.

Pero la comunidad empoderada las hizo resonar en toda coyuntura significativa, como efecto del acompañamiento del Espíritu de Jesús.

Los convidados no hicieron caso

Una invitación tan importante y prestigiosa difícilmente podría ser rechazada o ignorada. Era una ofensa inadmisible. Se cargan las tintas en un relato fantástico que da la clave de lo que a los ojos de la comunidad cristiana se juega en la aceptación de Jesús y su mensaje.

El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad

Posible reminiscencia de la caída de Jerusalén por las tropas de Tito César, permite a la comunidad mateana reinterpretar un dicho del Señor

los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda

Se reitera invitación a otro tipo de invitados, quienes llenan el espacio del festín.

muchos son los llamados y pocos los escogidos

Pero aun con nuevos comensales la selección se mantiene. Hay que tener vestido de bodas, no es suficiente la invitación. No es automático sino que requiere un compromiso.

Quizá a la luz del mismo, nos gane la cobardía por nuestra debilidad, pero con todo y eso se nos da un empoderamiento desde el Espíritu de Jesús.

https://x.com/motivaciondehoy/status/1713522831206572469?s=20

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domingo 28 de tiempo ordinario

Isaías 25,6-10a

La ciudad de Paz, Jerusalén es un festin pero aún no está en plenitud. Llama al encuentro con Dios en su reinar de amor y justicia. Pero no todos son dignos todavía. Aunque se visiten los lugares santos, eso no es garantía de vivir la actitud correcta: fraternidad, perdón, amor al enemigo. Las piedras y la geográfía de los lugares santos pueden inspirar, pero sobretodo deben ayudar a la conversión al Reino y su Palabra.

Salmo responsorial: 22

El festín del Reino está cerca no lejos, y mientras llega el final, incluye enemigos, con los cuales he de convivir, lo que dará oportunidades de conversión, para lo cual debo estar disponible.

Filipenses 4,12-14.19-20

Aunque Pablo no se aferra a nada, porque se siente confortado por el Señor, agradece que la comunidad se solidarice con él. El Reino en acción es solidaridad, empatizar con la necesidad.

Mateo 22,1-14

El Reino de los cielos no está tan lejos que no se pueda aceptar su invitación, como sería la invitación a una comida importante. De tal modo que no acudir sería un infortunio, porque el que pierde es el que no acude. Pero acudir, aunque no sea tan bueno como persona, no es excusa de no tener el vestido apropiado. De tal modo que una cosa es estar invitado, vengas de donde vengas y otra no tener la condición adecuada. Y así serán muchos, todos, los que se llama e invitan. No todos se revestirán o convertirán como se debe. En todo se requiere un compromiso de corazón, sincero, honesto.