sábado, 31 de enero de 2026

PALABRA COMENTADA


Sábado 3 de tiempo ordinario

2Samuel 12,1-7a.10-17



REFLEXIÓN

cogió la cordera del pobre y convidó a su huésped.

Es una parábola, una comparación, un símil. Un relato aparentemente inocente que lleva una historia, que dramatiza la vida corriente.

Un rico hace valer su prepotencia para arrebatar un bien económico afectivamente valioso para un pobre:la corderilla.

El arte del narrador que es Natán, voz del Señor en esta coyuntura, consiste en sensibilizar al escucha, porque se trata de un tercero. Así las defensas del ego son sorprendidas por debajo o por detrás.

Antes de autojustificarse el oyente, David en este caso, se ha identificado con la víctima: el pobre y su corderilla.

David se puso furioso contra aquel hombre

Somos nítidos en nuestro juicio condenatorio cuando se trata de otro. Casi no reparamos en ningún atenuante.

Natán dijo a David: "¡Eres tú!

Es lo valioso del inductor de la parábola, de la voz del Señor en ella: que el responsable asuma su responsabilidad sin excusas.

por haberme despreciado

La desobediencia al mandato de Dios contra el adulterio-idolatría, es un irrespeto contra los valores de su dominio que es el universo. Porque no somos dueños, sino colaboradores, en todo caso con-dueños. Obrar contra la voluntad del Señor es afectar la relación con El y contra nosotros porque somos socios.

Pudo parecer inocente o de poca monta el capricho que se diò David con Betsabé, máxime en una cultura de varias mujeres para un hombre, como aún existe hoy. Pero se tratò de la mujer del prójimo. Se perjudicò al pròjimo Urìas. Se le traicionò.

Aparece el lazo màs profundo que une el mandato del Señor en su dominio, con nuestra infracción, relativamente grave según nuestro criterio cultural: se trata de un daño al prójimo, se ha producido una víctima inocente.

Hoy nos disculpamos frente al pecado y quebrantamiento de algún mandato del Señor cuando nos convencemos que no hemos dañado a nadie. Eso creemos. Cuando profundizamos en la dinámica y proceso de la desobediencia siempre aparece una vìctima, entre la que nos contamos nosotros tambièn.

Pretendemos que nuestros criterios ético morales sean los que use el Señor en su juicio, irrespetando su alteridad, libertad, y violando su carácter irreductible a un antropomorfismo.

Una paradoja de nuestro tiempo, porque evitamos mitificar a Dios con nuestros antropomorfismos pero caemos en una antropomorfizaciòn e idolización de nuestros criterios egocéntricos.

Tú lo hiciste a escondidas, yo lo haré ante todo Israel, en pleno día

No es que sobrevenga un castigo sino que entre las consecuencias del pecado está el desorden que afecta todas las relaciones. En cierta forma se nos complica la vida.

¡He pecado contra el Señor!"

Ojalá los episodios pecaminosos de nuestra existencia culminaran en una confesiòn semejante, que es el reconocimiento de la propia responsabilidad, y el inicio de la sanaciòn por el perdòn del Señor.

"El Señor ha perdonado tu pecado”

Cuando se valora existencialmente el pecado y el dolor de haberlo actuado se convierte en arrepentimiento del corazón, el cual nunca es una alharaca ni algarabía, se aprecia confesarlo a quien pueda perdonar: una víctima, un confesor.

Salmo responsorial: 50



REFLEXIÓN

renuévame por dentro con espíritu firme

afiánzame con espíritu generoso

Solo un Espìritu creador renueva una firmeza y un amor generoso, que deben salir de lo profundo.

Marcos 4,35-41



REFLEXIÓN

Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua.

Con la tesis del calentamiento global y los seismos manifestados en mayor intensidad, este pasaje podría llamarnos la atención de modo más pertinente.

NO relacionamos en la fe culta los acontecimientos catastróficos con la voluntad de Dios, porque nos repugna un Señor que hace sufrir a sus criaturas con la rebeldía de la naturaleza.

Pero esta rebeldía está plasmada por Pablo en Romanos, como muestra sobre la opresión que sufre la creación por la vanidad de los hombres.

Aun así el evangelio nos da cuenta de Jesús como intercesor de los humanos ante la naturaleza.

A cambio de qué? De un mayor sentido del reino y su justicia.

"Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?"

Porque se despierta muestra que sí le importa. Que no es su voluntad esa tragedia.

Él les dijo: "¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?"

Como David cuya fe en el Señor le ayudó a la conversión de su pecado.

La fe es un proceso que nos libera de miedos y cobardías

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Sábado 3 de tiempo ordinario

2Samuel 12,1-7a.10-17

Salmo responsorial: 50

Marcos 4,35-41

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS


EL BEATO CARLO POR SU FE OBTUVO LA ACEPTACIÓN GOZOSA DE SU MUERTE 

De las cartas de san Juan Bosco, presbítero
(Epistolario, Turín 1959, 4, 201-203)

TRABAJÉ SIEMPRE CON AMOR

Si de verdad buscamos la auténtica felicidad de nuestros alumnos y queremos inducirlos al cumplimiento de sus obligaciones, conviene ante todo que nunca olvidéis que hacéis las veces de padres de nuestros amados jóvenes, por quienes trabajé siempre con amor, por quienes estudié y ejercí el ministerio sacerdotal, y no sólo yo, sino toda la Congregación salesiana.

¡Cuántas veces, hijos míos, durante mi vida, ya bastante prolongada, he tenido ocasión de convencerme de esta gran verdad! Es más fácil enojarse que aguantar, amenazar al niño que persuadirlo; añadiré incluso que, para nuestra impaciencia y soberbia, resulta más cómodo castigar a los rebeldes que corregirlos, soportándolos con firmeza y suavidad a la vez.

Os recomiendo que imitéis la caridad que usaba Pablo con los neófitos, caridad que con frecuencia los llevaba a derramar lágrimas y a suplicar, cuando los encontraba poco dóciles y rebeldes a su amor.

Guardaos de que nadie pueda pensar que os dejáis llevar por los arranques de vuestro espíritu. Es difícil, al castigar, conservar la debida moderación, la cual es necesaria para que en nadie pueda surgir la duda de que obramos sólo para hacer prevalecer nuestra autoridad o para desahogar nuestro mal humor.

Miremos como a hijos a aquellos sobre los cuales debemos ejercer alguna autoridad. Pongámonos a su servicio, a imitación de Jesús, el cual vino para obedecer y no para mandar, y avergoncémonos de todo lo que pueda tener incluso apariencia de dominio; si algún dominio ejercemos sobre ellos, ha de ser para servirlos mejor.

Éste era el modo de obrar de Jesús con los apóstoles, ya que era paciente con ellos, a pesar de que eran ignorantes y rudos, e incluso poco fieles; también con los pecadores se comportaba con benignidad y con una amigable familiaridad, de tal modo que era motivo de admiración para unos, de escándalo para otros, pero también ocasión de que muchos concibieran la esperanza de alcanzar el perdón de Dios. Por esto nos mandó que fuésemos mansos y humildes de corazón.

Son hijos nuestros, y por esto, cuando corrijamos sus errores, hemos de deponer toda ira o, por lo menos, dominarla de tal manera como si la hubiéramos extinguido totalmente.

Mantengamos sereno nuestro espíritu, evitemos el desprecio en la mirada, las palabras hirientes; tengamos comprensión en el presente y esperanza en el futuro, como conviene a unos padres de verdad, que se preocupan sinceramente de la corrección y enmienda de sus hijos.

En los casos más graves, es mejor rogar a Dios con humildad que arrojar un torrente de palabras, ya que éstas ofenden a los que las escuchan, sin que sirvan de provecho alguno a los culpables.