sábado, 14 de febrero de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Sábado 5 de tiempo ordinario

1Reyes 12,26-32;13,33-34



REFLEXIÓN

¡Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto!

Cuando una instancia de poder obliga a tener como absoluto una idea, un acontecimiento, una memoria y demás, y su objetivos no son salvìficos sino mantener y expandir su poder, hace una proclama como la de Jeroboam.

La Palabra como espada de dos filos, hacia otros y hacia así, muestra como en escáner el modo humano corrupto de proceder:las intenciones egoístas de aprovechamiento y acumulación de poder sobre todo.

La Palabra sirve a un juicio permanente, vivo, actual, dinámico pero de conciencias,en donde se gesta las decisiones que salvan o pierden, y que generan corrientes edificantes o caóticas.

La Palabra puede ser objeto de estudio cultural, folklórico, lingüístico, literario, y cualquier ciencia puede atreverse con ella. Estos abordajes no deben cubrir ni atenuar ni camuflar su aporte fundamental:el juicio del Señor para la conversión y salvación de muchos.

Este proceder llevó al pecado a la dinastía de Jeroboán y motivó su destrucción y exterminio de la tierra.

Un juicio de la Palabra que no aporta evidencias pero que anima a creer que la causa profunda de la destrucción de organizaciones sociales de cualquier tipo, como construcción meramente humana, está originada por la desviación de la fidelidad al Señor.

Salmo responsorial: 105



REFLEXIÓN

hemos cometido maldades e iniquidades

Y como los que transmitimos el juicio de la Palabra somos palabra falible humana, tenemos que confesar y reconocer que no somos dignos de transmitirlo, que debemos convertirnos constantemente al mensaje de salvación, pero que no podemos inhibirnos de transmitir, porque es una misión ineludible.

Se olvidaron de Dios, su salvador

El olvido de reconocer al Señor su salvación en nuestra liberación, llevó a muchos testigos de su misericordia a manifestar en sus escritos el dolor por el olvido del Señor y su misericordia.

Marcos 8,1-10



REFLEXIÓN

no tenían qué comer

Jesús de Nazaret probó la carencia de comida, el hambre actual y en el horizonte, cuando se siente la angustia de no saber de dónde vendrá una posible comida. Porque en la hambruna de muchos congéneres además de la fatiga y el dolor del hambre fisiológica, se junta la desesperanza de alcanzar una fuente de alimento estable.

"Me da lástima de esta gente; llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y, si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos."

Pero su calidad humana y divina lo lleva a preocuparse más del desfallecimiento de la gente que lo sigue que de sí mismo. El reino es empatía con la necesidad de salvación humana en todos los niveles. Y esto significa además incluir las relaciones que contribuyen a su humanidad como los animales y la fuentes renovables.

¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para que se queden satisfechos?" Él les preguntó: "¿Cuántos panes tenéis?" Ellos contestaron: "Siete.

Ante una realidad de escasez que llama a la impotencia, Jesús incita la búsqueda de soluciones desde nosotros mismos, superando la dependencia que reduce nuestra creatividad, y que fomenta la actitud cómoda que espera que todo se lo den.

La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas

Porque incluso los que todo lo recibieron ayudaron a recoger los sobrantes que llenaron las canastas.Es decir que primaba el espíritu de cooperación entre todos.

tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran

Jesús como Hijo del Padre aportó lo que en aquel momento sabía que era insustituíble: multiplicar milagrosamente la comida.El Señor Dios aportó en la acción de gracias del hijo lo que sabía necesitaban sus hijos hambrientos.

Por eso estamos llamados a calmar la hambruna humana que desencadena nuestros errores con actitudes de cooperación y dando espacio al Padre para que con nosotros de comida a sus hijos.

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https://x.com/motivaciondehoy 140226

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Sábado 5 de tiempo ordinario

1Reyes 12,26-32;13,33-34

Salmo responsorial: 105

Marcos 8,1-10

SAN CARLO DE JESUS ACUTIS DE ASIS



 


DISPONIBLE PARA TODOS

De la Vida eslava de Constantino
(Cap. 18: Denkschriften der kaiserlichen Akademie der Wissenschaften 19, Viena 1870, p. 246)

HAZ CRECER A TU IGLESIA Y MANTENLA SIEMPRE EN LA UNIDAD

Constantino Cirilo, sobrecargado de trabajo, cayó enfermo y, cuando hacía ya muchos días que soportaba su enfermedad, tuvo en cierta ocasión una visión divina y se puso a cantar estas palabras:

«Qué alegría para mi espíritu y que gozo para mi corazón cuando me dijeron: " Entraremos en la casa del Señor."»

Después, permaneció así todo el día, lleno de alegría y diciendo:

«Desde ahora soy siervo, no ya del emperador ni de otro hombre alguno, sino tan sólo del Dios todopoderoso. Antes no existía, pero ahora existo y existiré para siempre. Amén.»

Al día siguiente vistió el santo hábito monástico y, como quien añade más luz a la luz, tomó el nombre de Cirilo. Con este hábito permaneció durante cincuenta días. Al acercarse ya la hora de recibir el descanso y de trasladarse a las moradas eternas, elevando sus manos hacia Dios, rogaba con lágrimas en sus ojos, pronunciando estas palabras:

«Señor, Dios mío, tú que creaste las diversas categorías de ángeles y todas las fuerzas incorpóreas, que extendiste el cielo, diste solidez a la tierra y sacaste de la nada todo lo que existe, tú que escuchas siempre a los que cumplen tu voluntad, te respetan y observan tus preceptos, escucha mi oración y guarda a la grey de tus fieles, al frente de la cual me pusiste a mí, tu siervo inepto e indigno.

Líbralos de la malicia de los impíos y paganos que blasfeman de ti, haz crecer en número a tu Iglesia y mantenla siempre en la unidad. Haz que tu pueblo se distinga por su concordia en la fe verdadera y por la recta profesión de la misma, e inspira en sus corazones la palabra de tu doctrina: porque es don tuyo el que nos hayas aceptado como predicadores del Evangelio de tu Ungido, incitándonos a que practicáramos las buenas obras que te son agradables. Te devuelvo los que me confiaste, porque son tuyos; gobiérnalos con tu diestra poderosa y cúbrelos con la sombra de tus alas, para que todos alaben y glorifiquen tu nombre, el del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.»

Besó a todos con el ósculo santo y dijo:

«Bendito el Señor, que no nos entregó como presa a los dientes de nuestros adversarios invisibles, sino que rompió su red y nos libró del mal que tramaban contra nosotros.»

Y así se durmió en el Señor, a la edad de cuarenta y dos años. El papa mandó que todos los griegos que se encontraban en Roma, así como los romanos, se reuniesen, con cirios en las manos, para cantar en sus exequias, que quiso que se celebraran como si se tratase del mismo papa; y así se hizo