lunes, 19 de octubre de 2026

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS


SAN FRANCISCO MARTO, pastorcito de Fátima


Del Tratado de san Fulgencio de Ruspe, obispo, Contra Fabiano

(Cap. 28, 16-19: CCL 91 A, 813-814)

 

LA PARTICIPACIÓN DEL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO NOS SANTIFICA

 

Cuando ofrecemos nuestro sacrificio realizamos aquello mismo que nos mandó el Salvador; así nos lo atestigua el Apóstol, al decir: Jesús, el Señor, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, después de pronunciar la Acción de Gracias, lo partió y dijo: «Éste es mi cuerpo, que se da por vosotros. Haced esto en memoria mía.» Lo mismo hizo con la copa después de la cena, diciendo: «Esta copa es la nueva alianza que se sella con Mi sangre. Cada vez que la bebáis hacedlo en memoria mía.» Porque cuantas veces coméis de este pan y bebéis de este cáliz, vais anunciando la muerte del Señor hasta que él venga.

 

Nuestro sacrificio, por tanto, se ofrece para anunciar la muerte del Señor y para reavivar, con esta conmemoración, la memoria de aquel que por nosotros entregó su propia vida. Ha sido el mismo Señor quien ha dicho: Nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos. Y porque Cristo murió por nuestro amor, cuando hacemos conmemoración de su muerte en nuestro sacrificio pedimos que venga el Espíritu Santo y nos comunique el amor; suplicamos fervorosamente que aquel mismo amor que impulsó a Cristo a dejarse crucificar por nosotros sea infundido por el Espíritu Santo en nuestros propios corazones, con objeto de que consideremos al mundo como crucificado para nosotros y nosotros sepamos vivir crucificados para el mundo; así, imitando la muerte de nuestro Señor, como Cristo murió al pecado de una vez para siempre, y su vida es vida para Dios, también nosotros vivamos una vida nueva, y, llenos de caridad, muertos para el pecado vivamos para Dios.

 

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado y la participación del cuerpo y sangre de Cristo, cuando comemos el pan y bebemos el cáliz, nos lo recuerda, insinuándonos, con ello, que también nosotros debemos morir al mundo y tener nuestra vida escondida con la de Cristo en Dios, crucificando nuestra carne con sus concupiscencias y pecados.

 

Debemos decir, pues, que todos los fieles que aman a Dios y a su prójimo, aunque no lleguen a beber el cáliz de una muerte corporal, deben beber, sin embargo, el cáliz del amor del Señor, embriagados con el cual, mortificarán sus miembros en la tierra y, revestidos de nuestro Señor Jesucristo, no se entregarán ya a los deseos y placeres de la carne ni vivirán dedicados a los bienes visibles, sino a los invisibles. De este modo, beberán el cáliz del Señor y alimentarán con él la caridad, sin la cual, aunque haya quien entregue su propio cuerpo a las llamas, de nada le aprovechará. En cambio, cuando poseemos el don de esta caridad, llegamos a convertirnos realmente en aquello mismo que sacramentalmente celebramos en nuestro sacrificio.

domingo, 18 de octubre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

domingo 29 de tiempo ordinario

Isaías 45,1.4-6



REFLEXIÓN

dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano

Ungido coyuntural. Alguien a quien se creyó designado pero no lo fue tanto, sino por un momento. Vocación temporal para su servicio puntual. Expresión de la libertad del Señor en su sembrado.

te di un título, aunque no me conocías

Es posible desde esa libertad y según su designio elegir y llamar un mesías que no conozcan, ni sepa a ciencia cierta para quién trabaja.

Incluso alguno puede ser mal visto como un agente contrario que no se identifica con otros operarios del Reino.

Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí, no hay dios

Uno solo es el designio del único Señor. Esta unidad y unicidad nos conviene para unificar nuestra lectura desde la fe en un solo propósito, y evitar que la diversidad de signos nos confunda y trastorne.

Salmo responsorial: 95



REFLEXIÓN

él gobierna a los pueblos rectamente.

No obstante no alcancemos a ver el fin de lo que parece curva, nuestra confianza en El se basa en su rectitud.

1Tesalonicenses 1,1-5b



REFLEXIÓN

fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda.

Ni la fuerza ni la profundidad son demostrables sino mostrables. No por argumentos y evidencias, sino por inspiraciones y señales que educan en la visión de trascendencia y en la conversión del corazón para ver a Dios.

Mateo 22,15-21



REFLEXIÓN

¿es lícito pagar impuesto al César o no?

La pregunta, habida cuenta de la imposición romana, es ociosa al preguntar por la licitud. No la hay, no se puede hablar de ella, porque no hay seguridad ni libertad para oponerse, menos para discutirla.

La pregunta entonces puede tentar a una respuesta de rebeldía, para poder acusarlo de instigador.

Comprendiendo su mala voluntad

Hipócritas, ¿por qué me tentáis?

Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios."

El impuesto y la moneda para pagarla son imposiciones romanas. Para qué quiere el imperio otra moneda que no es la de él?

La moneda del imperio son divisas que se van de Jerusalén. Es el saqueo del más fuerte.

No se puede hablar de licitud, había más bien que hablar de resignación o resistencia.

Pero el imperio y el César pasan por ser divinos, queridos por la divinidad.

Una cosa es que impongan por la fuerza su ideología y su causa, que no todo es malo. Pero otra es que no permita ser fieles al Dios de Israel, al Reino de Dios, tal como Jesús lo va manifestando.

Esta postura si no frontalmente, de algún modo terminará en la confrontación entre dos divinidades, que pagarán con el martirio Jesús y sus seguidores.

https://x.com/motivaciondehoy/status/1716045979076473052?s=20



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domingo 29 de tiempo ordinario

Isaías 45,1.4-6

Nuestro servicio de siervos, al misionar en el mundo, es vivir la convicción de un solo Dios, único por encima de todo. Nuestro Principio y Fundamento.

Salmo responsorial: 95

La fe nos abre a una realidad más profunda. El dominio absoluto es el de Dios. A éste nos debemos inspirados en el evangelio.

1Tesalonicenses 1,1-5b

Dar a Dios lo que es de Dios en el Mundo, bajo dominios mundanos, diversidad de poderes, diversidad de opresiones, exige aguante de la Esperanza. Que requiere fortaleza del Espíritu del Señor de la Gloria.

Mateo 22,15-21

Se puede pensar que Jesús propone que se pague al César como fuerza ocupante, Imperio exactor. También que se pague ocupándolo, quizá por la resistencia y la fuerza. Pero también que si la están usando es que pueden con ese sistema del cual están viviendo y lucrando, Pero lo importante es que Dios reciba lo suyo, porque es otro ocupante de sus vidas a quien deben servir. Vivir en las condiciones que nos impone pero con fidelidad al Señor. Buscando su agrado.