viernes, 6 de noviembre de 2026

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS


 


VIERNES, XXXI SEMANA

De las Disertaciones de san Gregorio de Nacianzo, obispo

(Disertación 7, en honor de su hermano Cesáreo, 23-24: PG 35, 786-787)

 

SANTA Y PIADOSA ES LA IDEA DE ORAR EN FAVOR DE LOS DIFUNTOS

 

¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él? Un gran misterio me envuelve y me penetra. Pequeño soy y, al mismo tiempo, grande, exiguo y sublime, mortal e inmortal, terreno y celeste. Con Cristo soy sepultado y con Cristo debo resucitar; estoy llamado a ser coheredero de de Cristo e hijo de Dios; llegaré incluso a ser Dios mismo.

 

Esto es lo que significa nuestro gran misterio; esto lo que Dios nos ha concedido, y para que nosotros lo alcancemos quiso hacerse hombre; quiso ser pobre, para levantar así la carne postrada y dar la incolumidad al hombre que él mismo había creado a su imagen; así todos nosotros lleguamos a ser uno en Cristo, pues él ha querido que todos nosotros lleguemos a ser aquello mismo que él es con toda perfección; así entre nosotros ya no hay judío ni gentil, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer, es decir, no queda ya ningún residuo ni discriminación de la carne, sino que brilla sólo en nosotros la imagen de Dios, por quien y para quien hemos sido creados y a cuya semejanza estamos plasmados y hechos, para que nos reconozcamos siempre como hechura suya.

 

¡Ojalá alcancemos un día aquello que esperamos de la gran munificencia y benignidad de nuestro Dios! Él pide cosas insignificantes y promete en cambio grandes dones, tanto en este mundo como en el futuro, a quienes lo aman sinceramente. Sufrámoslo, pues, todo por él y aguantémoslo todo esperando en él; démosle gracias por todo (él sabe ciertamente que con frecuencia nuestros sufrimientos son un instrumento de salvación); encomendémosle nuestras vidas y las de aquellos que, habiendo vivido en otro tiempo con nosotros, nos han precedido ya en la morada eterna.

 

¡Señor y hacedor de todo y especialmente del ser humano! ¡Dios, Padre y guía de los hombres que creaste! ¡Árbitro de la vida y de la muerte! ¡Guardián y bienhechor de nuestras almas! ¡Tú que lo realizas todo en su momento oportuno y, por tu Verbo, vas llevando a su fin todas las cosas según la sublimidad de aquella sabiduría tuya que todo lo sabe y todo lo penetra! Te pedimos que recibas ahora en tu reino a Cesáreo, que como primicia de nuestra comunidad ha ido ya hacia ti.

 

Dígnate también, Señor, velar por nuestra vida, mientras moramos en este mundo, y, cuando nos llegue el momento de dejarlo, haz que lleguemos a ti preparados por el temor que tuvimos de ofenderte, aunque no ciertamente poseídos de terror. No permitas, Señor, que en la hora de nuestra muerte, desesperados y sin acordarnos de ti, nos sintamos como arrancados y expulsados de este mundo, como suele acontecer con los hombres que viven entregados a los placeres de esta vida, sino que, por el contrario, alegres y bien dispuestos, lleguemos a la vida eterna y feliz, en Cristo Jesús Señor nuestro, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

jueves, 5 de noviembre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Miércoles 31 de tiempo ordinario

Filipenses 2, 12-18




COMENTARIIO

seguid actuando vuestra salvación con temor y temblor, porque es Dios quien activa en vosotros el querer y la actividad para realizar su designio de amor.

Podemos parafrasear este mensaje en esta otra forma:

Porque es Dios quien activa en nosotros el querer y la actividad para realizar su designio de amor, seguid actuando vuestra salvación con temor y temblor.

Y cuál sería la diferencia? El énfasis práctico se pondría en lo que está de último: actuar con temor y temblor.

De parte de la Palabra la revelación nos confirma que el Señor activó, que ya tomó la iniciativa de llamarnos y hacernos capaces, que su Espíritu está con nosotros.

Pero si nos conocemos y tenemos alguna experiencia de nosotros mismos, deberemos tener conciencia de nuestra debilidad para secundar ese llamamiento y esa gracia.

De ahí el temor y temblor. No en cuanto al Señor, sino en cuanto a nosotros, porque nuestra libertad herida nos puede fallar.

Es un mensaje tradicional cristiano que arranca desde el evangelio: orad y velad para no caer en tentación, porque el espíritu está pronto pero la carne es débil.

El espíritu es activado por la Palabra pero nuestra debilidad puede interferir con esa activación y abortarla. Por eso hay que trabajar con temor y temblor, sin fiarnos completamente de nosotros mismos.

La ciencia sicológica nos ha confirmado cuán sutil es nuestro autengaño diario y conocernos es una conquista que se debe ir haciendo con discernimiento y sabiduría humana y espiritual.

Se trata de entablar una colaboración que se desarrolla en el tiempo justo para que se den los efectos salvíficos oportunos.

Tal colaboración no está automáticamente armonizada sino que se desarrolla históricamente, en el tiempo de las contingencias.

sea sin protestas ni discusiones

Que diría hoy el evangelizador Pablo a la reacción que parece más y más común: la protesta. La protesta es moda.

en medio de una gente torcida y depravada, entre la cual brilláis como lumbreras del mundo, mostrando una razón para vivir

Como en todas las épocas de la historia los hombres y mujeres han ido encontrando metas sociales y personales que les dan una razón para vivir. 

Y también muchos quedan en las cunetas del camino de la vida cuando esas razones se desinflan por diferentes circunstancias.

Pero si vivimos con temor y temblor, vigilantes y confiados en la Palabra, nos mantendremos como luz en medio de las culturas. Y podremos apoyar para que los desviados recuperen un sentido de vida más veraz.

En el diálogo entre gracia y libertad humana, aquella funciona como principio activo al que ésta ofrece condiciones de posibilidad para su despliegue.

Será un testimonio para un sentir que cunde incluso entre los que han hecho profesión de obediencia.?

Salmo responsorial: 26



COMENTARIO

mi luz y mi salvación

porque le das dimensión y perspectiva a las realidades creadas.

El Señor es la defensa de mi vida, / ¿quién me hará temblar? 

El único que me debería hacer temblar soy yo mismo en mi debilidad. Me haré más fuerte mientras más lo reconozca.

Lucas 14, 25-33




COMENTARIO

mucha gente acompañaba a Jesús;

Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío

Jesús arroja una bomba para desalentar a los seguidores falsos, ingenuos, oportunistas y calculadores.

Siempre estará así: zarandeando para que despertemos de nuestro seguimiento falso y nos enfrentemos a la decisión de seguirlo en serio. Dando garantías con sinceridad y entrega. 

Nos libera de nuestras falsedades y poses.

Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío

Por eso muchos que acompañaban a Jesús no eran discípulos, no llevaban su cruz. 

No caminaban con temor y temblor por la conciencia de su debilidad.

Nuestro mundo está eufórico con la experiencia de libertad renovada generacionalmente.

Una libertad con poca conciencia de su herida y debilidad. 

Por eso las decisiones débiles de esa libertad son sancionadas como afirmación de una libertad eximida.

La cruz implica asumir la libertad tal como se ha de vivir en la carne débil, y preservarla y vigilarla para mantenerse en el designio del amor que nos ha donado el Espíritu.

el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío

La cruz que carguemos y que nos hace discípulos de Jesús, consiste en renuncia a los apegos. Esta renuncia opera a medida que amamos al prójimo. 

Esto purifica nuestra libertad para el amor auténtico. Le da alas.

Nos fortalece en medio del temor y temblor que significa nuestra debilidad probada.

Qué esperamos entonces? Amemos.

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Miércoles 31 de tiempo ordinario

Filipenses 2, 12-18

Salmo responsorial: 26

Lucas 14, 25-33