miércoles, 21 de enero de 2026

PALABRA COMENTADA


Miércoles 2 de tiempo ordinario

Año Par

1Samuel 17, 32—51



REFLEXIÓN

El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las garras oso, me librará de las manos de este filisteo

David es para Israel el paradigma de un guerrero. Su valentía, audacia y astucia son  para el Israel moderno, una inspiración de lucha aun. Condensa la expectativa de un régimen exitoso y próspero en medio de las naciones. Un dominio mesiánico, inclusive en lo civil y administrativo.

Pero la Palabra lo destaca y lo guarda para las futuras generaciones como alguien creyente fiel, que debe su éxito a la confianza puesta en el Señor, y en el reconocimiento de su soberanía y señorío.

Para la Palabra se trata de un ejemplo de mediador, de asistente, de rey en sentido salvífico. No dueño absoluto de un poder, sino lugarteniente de Dios, fiel administrador y subordinado.

todo el mundo reconocerá que hay un Dios en Israel; y todos los aquí reunidos reconocerán que el Señor da la victoria sin necesidad de espadas ni lanzas, porque ésta es una guerra del Señor

El reconocimiento del Señor es el objetivo fundamental del testimonio de confianza en la lucha. La guerra del Señor se cambiará a la viña del Señor, con Jesús de Nazaret. Pero los enemigos de la causa se mantendrán y contra ellos y sus mediadores, las mínimas armas de Dios, son suficientes.

Así venció David al filisteo, con la honda y una piedra; lo mató de un golpe, sin empuñar espada.

La desproporción como una parábola en acción debe provocar la admiración hacia la gloria del Señor desde lo pequeño.

Salmo responsorial: 143



REFLEXIÓN

Defiéndeme de la espada cruel.

Hay que reconocer que nuestro mundo y nuestra realidad no es un lecho de rosas, y además de los males hay malas intenciones de perjudicar, dañar y hacer iniquidades. Tanto desde las personas como desde las colectividades. Basta que se persiga un bien en forma exclusiva y egocéntrica, sin mirar el bien al que otros tienen derecho, para que la injusticia se desprenda como fruto maduro.

Por eso la Palabra en su invitación a la confianza en la defensa del Señor a sus ungidos, los bautizados en el nombre de su hijo, nos aporta un gran descanso y estabilidad. Una visión más serena de los conflictos.

Marcos 3,1-6



REFLEXIÓN

Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo.

La transgresión material del sábado por parte de Jesús es lo que obsesiona a sus adversarios. La escala de valores y sus prioridades no son las mismas para Jesús y sus enemigos. Es comprensible que en un sistema teocrático, con un templo magnífico como insignia de santidad y progreso material, ubique la tradición del sábado, transmitida durante cientos de años, como una piedra miliar.

La dedicación de este tiempo al Señor invisible preservó a Israel en el exilio. Es como si a los cristianos nos ofendieran en el rito sacramental del bautismo o la eucaristía.

Pero cuando estos medios se hacen fines y se olvida para quién y para qué están destinados, se trastocan los valores.

Jesús de Nazaret significa el rescate del ser humano desde su pobreza, en toda su riqueza semántica, para ponerlo como fin de los desvelos salvíficos del reino del Padre.

Jesús es el mediador en su carne de esta reestructuración.

"Levántate y ponte ahí en medio"

Jesús muestra así que el ser humano, pobre y pecador en cuanto la justificación, es el centro del Designio. 

¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?

Una pregunta crucial que ataca la yugular de la hipocresía religiosa y moral. En muchas formas se repite en la historia inquietando el conformismo del establishment.

Solo que los inquietos de un momento son establishment más adelante y se endurecen, nos endurecemos, en nuestros supuestos logros.

Es un círculo fatídico de derrota para la humanidad? Más bien es la falla de la autocrítica: el reconocimiento oportuno que el espíritu se va convirtiendo en ley, el sábado va impidiendo curar al necesitado.

Es una cuestión fundamental. Es la base de la ética. Qué es lo permitido en un contexto de prohibición. La cultura judía contemporánea a Jesús hace del sábado-tiempo y lugar, un tabú. Jesús deshace el tabú.

Y corre el acento a lado humano en su vida y calidad de vida.

 Echando en torno una mirada de ira y dolido de su obstinación

Es la subjetivación de Jesús frente al endurecimiento.La ira al servicio de la justicia de Dios, no de la destrucción y el daño.

los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él

El establishemt fariseo(no parece histórico: sería saduceo más bien) y el herodiano se odiaban entre sí y se descalificaban. Pero a la hora de un enemigo común se alían. Nada nuevo.

Desde temprano la seguridad de Jesús estuvo en riesgo. Su mensaje concitaba fuerzas que aunque enemigas entre sí, se aliaban para derrotar un enemigo mayor de su establecimiento.

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Con desproporcionados medios que logran la victoria Dios se asegura que la Gloria le serà reconocida y en ellla la de David, pequeño frente al gigante Goliat. 

Salmo responsorial: 143 

La victoria de Jesùs sobre la enfermedad es superada por la superaciòn que hace del sàbado tal como ha sido administrado por el Estado teocràtico. 

Marcos 3, 1-6 

El dolor por el endurecimiento que refleja la mirada de Jesùs es un rasgo de subjetivaciòn poco frecuente en los evangelios. Lo que no se expresa en Moisès frente al Faraòn pero en los profetas y salmos respecto de la emocionalidad divina. 

DOCTORES DE LA IGLESIA


SU TESTIMONIO DE VIDA ES UN LLAMADO A LA UNIDAD DE UN SOLO PUEBLO  

Del tratado de san Ambrosio, obispo, sobre las vírgenes
(Libro 1, cap. 2. 5. 7-9: PL 16 [edición 1845], 189-191)

NO TENÍA AÚN EDAD DE SER CONDENADA, PERO ESTABA YA MADURA PARA LA VICTORIA

Celebramos hoy el nacimiento para el cielo de una virgen, imitemos su integridad; se trata también de una mártir, ofrezcamos el sacrificio. Es el día natalicio de santa Inés. Sabemos por tradición que murió mártir a los doce años de edad. Destaca en su martirio, por una parte, la crueldad que no se detuvo ni ante una edad tan tierna; por otra, la fortaleza que infunde la fe, capaz de dar testimonio en la persona de una jovencita.

¿Es que en aquel cuerpo tan pequeño cabía herida alguna? Y, con todo, aunque en ella no encontraba la espada donde descargar su golpe, fue ella capaz de vencer a la espada. Y eso que a esta edad las niñas no pueden soportar ni la severidad del rostro de sus padres, y si distraídamente se pican con una aguja, se ponen a llorar como si se tratara de una herida.

Pero ella, impávida entre las sangrientas manos del verdugo, inalterable al ser arrastrada por pesadas y chirriantes cadenas, ofrece todo su cuerpo a la espada del enfurecido soldado, ignorante aún de lo que es la muerte, pero dispuesta a sufrirla; al ser arrastrada por la fuerza al altar idolátrico, entre las llamas tendía hacia Cristo sus manos, y así, en medio de la sacrílega hoguera, significaba con esta posición el estandarte triunfal de la victoria del Señor; intentaban aherrojar su cuello y sus manos con grilletes de hierro, pero sus miembros resultaban demasiado pequeños para quedar encerrados en ellos.

¿Una nueva clase de martirio? No tenía aún edad de ser condenada, pero estaba ya madura para la victoria; la lucha se presentaba difícil, la corona fácil; lo que parecía imposible por su poca edad lo hizo posible su virtud consumada. Una recién casada no iría al tálamo nupcial con la alegría con que iba esta doncella al lugar del suplicio, con prisa y contenta de su suerte, adornada su cabeza no con rizos, sino con el mismo Cristo, coronada no de flores, sino de virtudes.

Todos lloraban, menos ella. Todos se admiraban de que con tanta generosidad entregara una vida de la que aún no había comenzado a gozar, como si ya la hubiese vivido plenamente. Todos se asombraban de que fuera ya testigo de Cristo una niña que, por su edad, no podía aún dar testimonio de sí misma. Resultó así que fue capaz de dar fe de las cosas de Dios una niña que era incapaz legalmente de dar fe de las cosas humanas, porque el Autor de la naturaleza puede hacer que sean superadas las leyes naturales.

El verdugo hizo lo posible para aterrorizarla, para atraerla con halagos, muchos desearon casarse con ella. Pero ella dijo:

«Sería una injuria para mi Esposo esperar a ver si me gusta otro; él me ha elegido primero, él me tendrá. ¿A qué esperas, verdugo, para asestar el golpe? Perezca el cuerpo que puede ser amado con unos ojos a los que yo no quiero».

Se detuvo, oró, doblegó la cerviz. Hubieras visto cómo temblaba el verdugo, como si fuese él el condenado; como temblaba su diestra al ir a dar el golpe, cómo palidecían los rostros al ver lo que le iba a suceder a la niña, mientras ella se mantenía serena. En una sola víctima tuvo lugar un doble martirio: el de la castidad y el de la fe. Permaneció virgen y obtuvo la gloria del martirio