viernes, 18 de septiembre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Viernes 24 de tiempo ordinario Año Par

1Corintios 15, 12-20



REFLEXIÓN

 

Si anunciamos que Cristo resucitó de entre los muertos

 

Un anuncio no debe ser solo una proclamación oral sino también vivencial, existencial, experiencial.

Desde los mártires recibimos la muestra de un anuncio radical, con el ofrecimiento de la propia vida.

Pero también desde los confesores, que gastan la existencia en la dedicación a lo valores del evangelio, con intensidad y coherencia aun con debilidad. Con opción fundamental que significa una persistencia que viene desde el Espíritu, para mantenerse en la lucha y en el caminar, no obstante nuestras constantes deficiencias.

Es aquí donde se hace comprensible lo que es pecar contra el Espíritu: derrotarse definitivamente. Como el binario del talento que lo soterró por miedo al amo.

si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación carece de sentido y vuestra fe lo mismo.

No sólo carece de sentido, que es como una cosmovisión, un ordenamiento irrebasable. Sino que carece de verdad, la que se constituye como roca que resiste los embates.

resultamos unos embusteros, porque en nuestro testimonio le atribuimos falsamente haber resucitado a Cristo 

Ser mentirosos hoy, desde un punto de vista mediático y político, tiene mucho relieve y suscita gran escándalo, a veces fariseo porque está más atento al espectáculo que a la esencia del suceso. 

seguís con vuestros pecados; y los que murieron con Cristo se han perdido

En el disco duro del universo creado, sin posibilidad de trascender. 

somos los hombres más desgraciados

Gastados en un estilo de vida contracorriente

¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos

Como un grito que cohesiona desde los huesos, los afirma, los confirma, les da fortaleza, los mantiene erguidos, y anima a caminar hacia delante, y aun con miedos pero sin temor.

Como en el ojo del huracán donde la calma es un contraste asombroso con la furia que se va desatando en los bordes.

 

Salmo responsorial: 16



REFLEXIÓN

 

Señor, escucha mi apelación, / atiende a mis clamores, / presta oído a mi súplica, / que en mis labios no hay engaño 

Al menos nos has hecho más conscientes de los engaños que mantengo y no desecho.

tú que salvas de los adversarios

Que son más de los que uno pensaba.

yo con mi apelación vengo a tu presenci

Porque nos vas enseñando a llamarte y esperar, a entender la espera en tu dominio, a apreciar la transformación que sigilosamente operas desde nuestro centro, y preferir lo trascendente que eres tú, a lo provisional que son todos los bienes deseables.

Es como buscar el Reino de Dios y su justicia y lo demás vendrá por añadidura.

Lucas 8, 1-3



REFLEXIÓN

 

Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo

Itinerando como algunos políticos han descubierto que hay que hacer para enterarse de primera mano de los problemas y dar a conocer sus personas y propuestas.

A diferencia de algunos de ellos, Jesús conmovía por la credibilidad que despedía su persona y atraía, como un tesoro que se encuentra sorpresivamente. 

predicando el Evangelio del reino de Dios

Mostrando más bien, porque Jesús de Nazareth no prodigaba discursos demagógicos con promesas inciertas para quedar bien 

El ofrecía signos que provocaban fe y reflexión. Provocaban cambio de vida 

Un fenómeno de comunicación masiva de una buena noticia. 

No podemos decir algo así hoy, con tanta mala noticia del anti-reino.

Una profusa divulgación sádico-masoquista que martilla obstinadamente lo malo del mundo y su cúmulo de pobrezas y carencias. 

Un mundo así no parece que valga la pena vivirlo. Eso muestra la estadística de suicidios y deprimidos. 

Parece como la agenda envidiosa de una fuerza que detesta la buena nueva. Un dominio fatigante, como un imperio que resiste la obra buena, la buena palabra, la buena intención y busca desarmar con críticas aniquiladoras su proceso de bienaventuranza. 

María la Magdalena 

Quien es hoy la matriarca de las feministas y las activistas de género. 

A ellas le debemos por su reflexión e investigación, el énfasis en figuras que el sistema patriarcal no deja brillar suficientemente. 

En este logro también se cuela quien ya sabemos, para dañar por su extremismo la buena obra.

otras muchas que le ayudaban con sus bienes

Jesús es un modelo de libertad: se deja colaborar además con bienes, con dinero, pero sin apegarse, ni dejarse atar o manipular. 

Sin ese patrocinio quizá hubiera sido casi imposible la misión de Jesús por el Reino.

Pero tampoco tergiversó el sentido de una existencia que se mantenía lejos de la codicia.

Era el signo del Reino, donde el valor del dominio de Dios superaba todo inmediatismo y logro efímero. 

La intervención de Jesús mediante sanación y respuesta a ciertas necesidades de la población más pobre, no era para hacer un reino en este mundo, sino desde este mundo. 

Sino para abrirle paso a la comprensión del Reino del Padre y provocar una vida en armonía con él.

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Viernes 24 de tiempo ordinario Año Par

1Corintios 15, 12-20

Salmo responsorial: 16

Lucas 8, 1-3

DOCTORES DE LA IGLESIA



 

VIERNES, XXIV SEMANA

Del Sermón de san Agustín, obispo, Sobre los pastores
(Sermón 46, 10-11: CCL 41, 536-538)

PREPÁRATE PARA LAS PRUEBAS

Oísteis ya qué cosas buscan los malos pastores. Considerad ahora también lo que descuidan. No fortalecéis a las débiles, ni curáis a las enfermas, ni vendáis a las heridas, es decir, a las que sufren; no recogéis las descarriadas, ni buscáis a las perdidas y maltratáis brutalmente a las fuertes, destrozándolas y llevándolas a la muerte. Pues si la oveja está enferma, es decir, si tiene el corazón enfermo, y se presenta ante ella un hombre incauto y mal preparado, la oveja puede caer en la tentación.

El pastor negligente cuando se presenta la prueba no dice a la oveja: Hijo mío, si te llegas a servir al Señor, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente. Quien de esta forma habla da ánimo al débil y hace fuerte al que flaqueaba, afianzándole de tal modo en la fe que ya no pone más su esperanza en los éxitos de este mundo. Pues si se acostumbrara a poner su esperanza en los éxitos de este mundo, estos mismos éxitos lo llevarían a la perdición, ya que al sobrevenir las adversidades se conturbaría ante ellas y aun quizá decaería totalmente.

Este tal no construye ciertamente sobre roca firme, sino sobre arena movediza. La roca, en efecto, era Cristo. Por ello los cristianos deben imitar los sufrimientos de Cristo y no ir nunca tras las delicias del mundo. El débil queda confortado cuando oye que le dicen: «No te faltarán en este mundo las pruebas, pero, si tu corazón no se aparta del Señor, él te librará de todos tus males. Pues fue para confortar tu corazón que vino el Señor al mundo y por ti quiso padecer y morir; por ti recibió salivazos en su rostro y fue coronado de espinas; por ti recibió oprobios y murió finalmente en una cruz. Todo esto quiso sufrirlo por ti sin que tú hicieras nada, y él quiso sufrir todas estas cosas no para su propio bien, sino pensando sólo en ti.»

¿Te imaginas qué clase de pastores son aquellos que, para no disgustar a sus oyentes, dejan no sólo de prepararlos para las pruebas, sino que incluso llegan a prometerles una felicidad que ni el mismo Señor jamás prometió? El Señor anunció sufrimientos y trabajos sin medida hasta el fin de los tiempos, y tú, ¿pretendes que el cristiano puede vivir exento del sufrimiento? Por el solo hecho de ser cristiano el hombre sufrirá en este mundo más que sus semejantes.

En efecto, el Apóstol dice: Todos los que aspiran a vivir en Cristo Jesús, en conformidad con la voluntad de Dios, padecerán persecuciones. Si, pues, te agrada así, insensato pastor que buscas tus intereses personales, no los de Cristo Jesús, deja a tu Señor que diga: Todos los que aspiran a vivir en Cristo Jesús, en conformidad con la voluntad de Dios, padecerán persecuciones, y tú ves diciendo: «Si vives en Cristo Jesús, en conformidad con la voluntad de Dios, abundarás en toda clase de bienes: si no tienes hijos, los tendrás y podrás alimentarlos opíparamente y ninguno de ellos se te morirá.» ¿Es ésta tu manera de edificar? Fíjate bien cómo construyes, qué fundamentos pones. Estás edificando sobre arena. Caerá la lluvia, se precipitarán los torrentes, soplarán los vientos y darán sobre esta casa que se derrumbará con la ruina más completa.

Arranca, pues, a tus ovejas de este fundamento de arena y colócalas sobre la roca; quien desee ser cristianó debe estar cimentado sobre Cristo. Espere, pues, los sufrimientos humillantes de Cristo, esté atento a imitar a aquel, que, sin haber cometido pecado, no devolvió mal por mal, y escuche la Escritura que le dice: El Señor azota a todo el que por hijo acoge. Que el cristiano, pues, o bien se prepare para ser azotado, o bien renuncie a ser acogido