sábado, 18 de abril de 2026

PALABRA COMENTADA


 Sábado 2 de Pascua

Hechos 6,1-7



REFLEXIÓN

No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos de la administración.

Hay Papas de la Iglesia Católica Romana que han captado esta distinción con más claridad que otros.

Pero además, han tenido el buen juicio de emprender reformas, a lo largo de la historia de la Iglesia, para asegurar que el carisma de la Palabra no se sofoque bajo el peso de la administración.

Incluso las revoluciones mejor inspiradas han perdido velocidad de marcha y contaminado sus objetivos por la incapacidad o insuficiencia en la administración del cambio.

Moisés lideró al pueblo elegido por su carisma de portavoz de la liberación de Yavé, pero enfrentó el descontento popular durante la rutina diaria del proceso de liberación.

Esto significa que la Palabra, el carisma, la intervención del Señor en la Historia humana es encarnacionista. Nos asume como somos, con nuestras complejidades, y lleva adelante su designio con nuestra potencialidad que puede oscilar de poco a mucho, según los casos.

La palabra de Dios iba cundiendo, y en Jerusalén crecía mucho el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe

Estamos acostumbrados a medir el éxito de algo por las encuestas y sondeos. Nos satisfacen como criterios de eficiencia, y realimentación de nuestros aciertos.

Pero el éxito de la palabra de Dios no es sencillo ni fácil de medir, ni de establecer criterios de éxito por las expresiones favorables o no.

Ciertos índices se pueden considerar:la afluencia a actos religiosos, sacramentales y demás. Y los censos de pertenencia a diferentes religiones.

Pero esto puede resultar falaz porque no toma en cuenta y no puede, el grado de compromiso de la conciencia, aunque se hagan actos y obras en nombre de la fe.

Esta aspiración al conocimiento exacto deberá esperar al juicio final del Señor. Y entretanto movernos en medio de la fe y esperanza, confiando en que hacemos lo mejor posible.

Que la administración de la primitiva comunidad se hiciera más compleja no necesariamente significaba una calidad de crecimiento mayor, aunque así lo esperaba el autor de Hechos.

Igualmente la motivación de la comida a los necesitados podía funcionar como un señuelo para atraer y quizás no todos eran comprometidos con el evangelio del Señor Jesús.

Incluso cuando falta o escasea el aspecto material, se enfría la fe y seguimiento de muchos, como la experiencia que tuvo Moisés del reclamo del pueblo airado por el hambre.

Salmo responsorial: 32



REFLEXIÓN

Que la palabra del Señor es sincera, / y todas sus acciones son leales

Es por tanto afincarnos en la Palabra de Pascua del Señor, que promete y muestra signos de liberación y salvación, a pesar de las deficiencias y limitaciones en el proceso de historización de las mismas.

Nuestro propio egoísmo además de nuestros límites de creaturas, tiene mucho que ver con la torpeza aparente con la que avanza el reino de Dios.

Juan 6,16-21



RELEXIÓN

Al oscurecer

Por qué ese momento del día para cruzar el lago, si en la oscuridad parece más arriesgado hacerlo?

Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado

Si no lo es puede parecer simbólico e intencional: sin Jesús los que le siguen pasan por periodos de oscuridad.

caminando sobre el lago, y se asustaron

Efectivamente el relato tiene características de una visión pascual.

Qué necesidad tiene Jesús de ir caminando sobre las aguas, si pudo originalmente partir con ellos en la barca?

"Soy yo, no temáis."

Este podría ser el mensaje encuadrado en el relato con visos pascuales. Hoy cuando oscurece la fe y la noche parece cerrada, y nos gana el temor, Jesús sigue estando con nosotros, caminando sobre aquello que nos atemoriza.Es posible que no lo reconozcamos fácilmente, y esa es nuestra tarea de fe: reconocerlo, experimentarlo y proclamarlo.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1649741334364712961?s=20



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Sábado 2 de Pascua

Hechos 6,1-7

Los apóstoles se reúnen para tomar decisión colegiada sobre un primer desafío entre los seguidores: la queja de un sector, de lengua griega, probablemente peregrinos en Jerusalén, judíos de la diáspora, respecto de otro de lengua hebrea o aramea, habitantes locales de Jerusalén y Galilea. Es un clamor sobre la desigualdad en obtener beneficios: la atención a las viudas, personas entre las más vulnerables de esa sociedad. Y el criterio que emerge es el de un ministerio que atienda ese aspecto, para no descuidar lo prioritario que es la predicación.

Salmo responsorial: 32

Se alaba con sinceridad a Dios, si se respeta y promueve la justicia y el derecho, acompañadas de su misericordia. Sobre justicia y derecho se puede legislar. La misericordia es asunto del corazón amoroso.

Juan 6,16-21

Aunque se trata de un relato que puede haberse extraído de la vida pública de Jesús, tiene el sabor de la aparición del Resucitado en Pascua. Tal como el pasaje de Juan junto al lago cuando en medio de la faena de pesca aparece Jesús en la orilla. Ahora es cruzando el lago, calmando los ánimos de los discípulos en medio de la tempestad. Una imagen de Iglesia que es protegida por Jesús en trances que nos orillan al miedo y la desesperación.

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS


 


 

EL AMIGO BUSCA EL BIEN PROFUNDO

MIÉRCOLES IV SEMANA DEL TIEMPO PASCUAL

Del Tratado de Tertuliano, presbítero, Sobre la prescripción de los herejes
(Cap. 20, 1-9; 21, 3; 22, 8-10: CCL 1, 201-204)


LA PREDICACIÓN APOSTÓLICA

Cristo Jesús, nuestro Señor, durante su vida terrena, iba enseñando por sí mismo quién era él, qué había sido desde siempre, cuál era el designio del Padre que él realizaba en el mundo, cuál ha de ser la conducta del hombre para que sea conforme a este mismo designio; y lo enseñaba unas veces abiertamente ante el pueblo, otras aparte a sus discípulos, principalmente a los doce que había elegido para que estuvieran junto a él, y a los que había destinado como maestros de las naciones.

Y así, después de la defección de uno de ellos, cuando estaba para volver al Padre, después de su resurrección, mandó a los otros once que fueran por el mundo a adoctrinar a los hombres y bautizarlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Los apóstoles —palabra que significa «enviados»—, después de haber elegido a Matías, echándolo a suertes, para sustituir a Judas y completar así el número de doce (apoyados para esto en la autoridad de una profecía contenida en un salmo de David), y después de haber obtenido la fuerza del Espíritu Santo para hablar y realizar milagros, como lo había prometido el Señor, dieron primero en Judea testimonio de la fe en Jesucristo e instituyeron allí Iglesias, después fueron por el mundo para proclamar a las naciones la misma doctrina y la misma fe.

De modo semejante, continuaron fundando Iglesias en cada población, de manera que las demás Iglesias fundadas posteriormente, para ser verdaderas Iglesias, tomaron y siguen tomando de aquellas primeras Iglesias el retoño de su fe y la semilla de su doctrina. Por esto también aquellas Iglesias son consideradas apostólicas, en cuanto que son descendientes de las Iglesias apostólicas.

Es norma general que toda cosa debe ser referida a su origen. Y, por esto, toda la multitud de Iglesias son una con aquella primera Iglesia fundada por los apóstoles, de la que proceden todas las otras. En este sentido son todas primeras y todas apostólicas, en cuanto que todas juntas forman una sola. De esta unidad son prueba la comunión y la paz que reinan entre ellas, así como su mutua fraternidad y hospitalidad. Todo lo cual no tiene otra razón de ser que su unidad en una misma tradición apostólica.

El único medio seguro de saber qué es lo que predicaron los apóstoles, es decir, qué es lo que Cristo les reveló, es el recurso a las Iglesias fundadas por los mismos apóstoles, las que ellos adoctrinaron de viva voz y, más tarde, por carta.

El Señor había dicho en cierta ocasión: Tendría aún muchas cosas que deciros, pero no estáis ahora en disposición de entenderlas; pero añadió a continuación: Cuando venga el Espíritu de verdad, os conducirá a la verdad completa; con estas palabras demostraba que nada habían de ignorar, ya que les prometía que el Espíritu de verdad les daría el conocimiento de la verdad completa. Y esta promesa la cumplió, ya que sabemos por los Hechos de los apóstoles que el Espíritu Santo bajó efectivamente sobre ellos.