martes, 10 de marzo de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Martes 3 de Cuaresma

Daniel 3,25.34-43



REFLEXIÓN

no nos desampares para siempre, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia

Resulta difícil creer que un pueblo centre su fe en el Misericordioso Alá, pero tenga gente inmisericorde entre sus creyentes, como los fundamentalistas radicales.

También en Israel se celebraba la misericordia del Señor, el de la Alianza eterna, pero con el enemigo no había perdón posible, aplicando la ley del talión.

Ni siquiera Jesús, que practicó la misericordia con el perdón al verdugo, lo ha logrado inspirar a la totalidad de sus seguidores.

Pero no hay otro medio, sistema o estructura sino el que se inspira en el perdón al enemigo y emprende la reconciliación.

Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo; por Israel, tu consagrado; a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como la arena de las playas marinas

Se invoca un memorial del Señor al Señor: si en varias ocasiones manifestaste tu bendición y favor como signo promisiorio de bienes mayores, de bien común, en este momento de prueba nos viene bien recordarlo para no desfallecer, y recordárselo al Señor para moverlo a misericordia y a una intervenciòn favorable. No tenemos mucho más a nuestro haber para confirmar la fe, sino recordar la historia de intervenciones favorables, y haciendo pie en ellas mirar el horizonte futuro con esperanza. Así el  recuerdo se convierte en memorial y éste se carga de energía del Espíritu para mantenernos en pie esperando.

hoy estamos humillados por toda la tierra a causa de nuestros pecados

Nosotros somos responsables directos e indirectos del mal que nos aqueja.

Un primer fruto de la prueba es el nivel de conciencia responsable al que se accede.

No se rehuye la responsabilidad de pecadores. Más bien se reconoce que sus consecuencias y la red que forman van más allá de lo que se puede llevar, crecen solas y se vuelven contra nosotros nuestras iniquidades.

En este momento no tenemos príncipes, ni profetas, ni jefes; ni holocausto, ni sacrificios, ni ofrendas, ni incienso; ni un sitio donde ofrecerte primicias, para alcanzar misericordia

Israel vivía en el destierro el más grave de los momentos de su existencia, cuando a manos de los Neobabilonios sufren la destrucción de Jerusalén, el arrasamiento de Judá y la expulsión de su propia tierra a un lugar donde volverían a ser extranjeros.

Hemos vivido alguna frustración cuando perdemos cualquier punto de referencia en nuestra vida? Quizá sí.

La Palabra es pródiga en reflejar situaciones humanas que lo muestran, como la historia de Job, la huida de Elías, la agonía de Jesús.

En su experiencia mística algunos espirituales como Ignacio de Loyola o Juan de la Cruz han  expresado su conciencia de desamparo y confusión.

No nos es ajeno algo así en medio de nuestro itinerario vital y entonces reconocemos que la única fuerza viene de la fe en el designio apropiado y la solidaridad de los demás.

La más grande postración y descalabro que los despojó de sus bienes apreciados en los que fundaban los valores de esa sociedad.

En el exilio fueron reducidos a la pobreza absoluta, desde la cual, desnudos, descubrían al Señor como única salida.

Para Israel bíblico llegó un momento de extrema desnudez y orfandad. En la mirada de los otros pueblos, su desaparición implicaba también el descrédito de su divinidad. En cierta forma el descalabro de Israel había atraído el descalabro y muerte de su Dios Yavé.

En nuestro tiempo en ciertos momentos el pueblo de Dios y sus pastores han caído en el descrédito. Y las donaciones y la membresía ha disminuido. Se ve y suena mejor no pertenecer a ese grupo, para no verse humillado por la mirada arrogante de los no creyentes. Estamos humillados por nuestros pecados.

Líbranos con tu poder maravilloso y da gloria a tu nombre, Señor

La Palabra nos puede acusar de escudarnos en la penuria para no reconocerla en su prestigio, cuando actúa en nuestro favor y salvación.

No somos tan generosos para dar gracias con corazón contrito  y espíritu humilde. Pronto nuestra memoria de agradecimiento se esfuma para dar paso al olvido y a otra cosa.

No sólo somos siervos inútiles, sino beneficiarios ingratos que precisamos cambiar de actitud.

acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde

Lo único que le quedó a Israel que ofrecer: un corazón arrepentido, era precisamente lo único que el Señor aceptaría. Había muerto la religiosidad del sacrificio de cualquier cosa y su aparato o estructura sustentante. Se iniciaba el eón de la adoración en Espíritu y en Verdad.

Salmo 24



REFLEXIÓN

Señor, enséñame tus caminos,

No te canses de enseñarnos porque somos duros para aprender.

haz que camine con lealtad

Porque leal no es sólo quien guarda las espaldas del amigo en las buenas y en las malas y defiende su causa, poniéndose de su lado, sino también quien reconoce la generosidad y el bien que el amigo derrama en la propia existencia.

Recuerda, Señor, que tu ternura / y tu misericordia son eternas;

Y tu paciencia ante nuestra limitación es infinita.

Nuestro olvido y mezquindad para reconocer puede ser reconsiderado por la eternidad de la amistad del Señor.

Su lealtad eterna compensa nuestra infidelidad temporal.

Tenemos de nuestro lado su Palabra eterna, la cual nos protege de cualquier cambio adverso.

hace caminar a los humildes con rectitud, / enseña su camino a los humildes.

Humildes por la humillación padecida, pero humildes por la libertad profunda desarrollada desde la humillación.

Con lecciones cotidianas para afrontar la malicia de cada día.

Mateo 18,21-35



REFLEXIÓN

Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?

No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

No lo necesario sino muchísimo más. Ni lo cuentes, porque es más allá de cualquier límite cuando no hay límite.

El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda

Nos cuesta tener lástima, fundamentados en la presunción que en esa forma empequeñecemos su autoestima.

Tener lástima, sentir misericordia es el principio que mueve nuestras entrañas a la solidaridad.

La reacción del mundo contra tener lástima más bien puede ser porque nos quedamos en ese sentimiento sin hacer nada para cambiar la situación de la víctima.

Y además no queremos sentirla para que nuestras defensas del individualismo se vengan abajo y quedemos expuestos y vulnerables. Así creemos escapar a la posible manipulación de nuestra libertad.

Pero nunca tendremos certeza de si somos engañados por el otro que causa lástima.

Se trata de una decisión que solo puedo tomar de buena fe, arriesgándome incluso a ser tomado por tonto.

Un señor de aquel entonces, pero también de ahora, pudiente y rico, no lo llega a ser por ser débil como para tener lástima.

En este caso es un señor distinto que plantea una alternativa en el dominio del señorío: señorío con misericordia.

¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?"

Y así, no terminamos de aprender a orar el Padrenuestro en la actitud del mismo Jesús, teniendo lástima del que nos debe: dinero, reconocimiento, favores, amor…

El ángulo preferencial de nuestro enfoque interpretativo de la fraternidad y la igualdad, es la misericordia. Preferir ceder a asfixiar, conceder a negar, acceder a cerrar. Es la única forma permanentemente eficaz de volver carne al corazón de piedra.

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Martes 3 de Cuaresma

Daniel 3,25.34-43

Salmo 24

Mateo 18,21-35

DOCTORES DE LA IGLESIA


 



San Padre Crisólogo Sermón 43

Tres son, hermanos, los resortes que hacen que la fe se mantenga firme, la devoción sea constante, y la virtud permanente. Estos tres resortes son: la oración, el ayuno y la misericordia. Porque la oración llama, el ayuno intercede, y la misericordia recibe. Oración, misericordia y ayuno constituyen una sola y única cosa, y se vitalizan recíprocamente. El ayuno, en efecto es el alma de la oración, y la misericordia es la vida del ayuno. Que nadie trate de dividirlas, pues no pueden separarse. Quien posee uno solo de los tres, si al mismo tiempo no posee los otros, no posee ninguno. Por tanto, quien ora, que ayune; quien ayuna, que se compadezca: que preste oídos a quien le suplica aquel que, al suplicar, desea que se le oiga, pues Dios presta oído, a quien no cierra los suyos al que le suplica. Que el que ayuna, entienda bien lo que es el ayuno; que preste atención al hambriento quien quiere que Dios preste atención a su hambre; que se compadezca quien espera misericordia; que tenga piedad quien la busca; que responda, quien desea que le responda a el.

REFLEXIÓN

Nada santo y bueno lo es en sí para nosotros, si no produce fraternidad: la oración debe producir escucha, el ayuno debe producir solidaridad, la misericordia debe obtenerla para sí, se da a otros.Es decir: nada santo es de consumo individualista o egocéntrico, sino que se desborda a otros que necesitan, como nosotros hemos necesitado.Orar, ayunar y tener misericordia es un débito, mucho más que el conyugal, porque trata de lo profundo, no de la superficie del cuerpo.

Es un indigno suplicante quien pide para sí lo que niega a otro. Díctate a ti mismo la norma de la misericordia de acuerdo con la manera, la cantidad y la rapidez con que quieres que tengan misericordia contigo. Compadécete tan pronto como quisieras que los otros se compadezcan de ti. En consecuencia, la oración, la misericordia, y el ayuno, deben ser como un único intercesor en favor nuestro ante Dios, una única llamada, una única y triple petición.

REFLEXIÓN

Si fuera de otro modo, no se eliminaría la hipocresía, tan criticada a los fariseos, sino que más bien se prolongaría, corrompiendo la fe cristiana inspirada en el modelo Jesús de Nazareth.

Recobremos, pues, con ayunos lo que perdimos por el desprecio: inmolemos nuestras almas con ayunos, porque no hay nada mejor que podamos ofrecer a Dios, de acuerdo con lo que el profeta dice: Mi sacrificio es un espíritu quebrantado, un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias. Hombre, ofrece a Dios tu alma, y ofrece la oblación del ayuno, para que sea una hostia pura, un sacrificio santo, una víctima viviente, provechosa para ti y acepta a Dios. Quien no dé esto a Dios, no tendrá excusa, porque no hay nadie que no se posea a sí mismo para darse. Pero para que estas ofrendas sean aceptadas, tiene que venir después la misericordia; el ayuno no germina si la misericordia no le riega, el ayuno se torna infructuoso si la misericordia no lo fecundiza; lo que es la lluvia para la tierra, eso mismo es la misericordia para el ayuno. Por más que perfeccione su corazón, purifique su carne, desarraigue los vicios, y siembre las virtudes, como no produzca caudales de misericordia, el que ayuna no cosechará fruto alguno. Tú que ayunas, piensa que tu campo queda en ayunas si ayuna tu misericordia; lo que siembras en misericordia, eso mismo rebosará en tu granero. Para que no pierdas a fuerza de guardar, recoge a fuerza de repartir; al dar al pobre te haces limosna a ti mismo: porque lo que dejes de dar a otro, no lo tendrás tampoco para ti.

REFLEXIÓN

No se trata de un automatismo sino de una proporcionalidad, que dicta el Espíritu en el corazón.

PALABRA COMENTADA



 

Lunes 3 de Cuaresma

2Reyes 5,1-15ª



REFLEXIÓN

por su medio el Señor había dado la victoria a Siria

La Palabra en el autor humano propicia un juicio de fe sobre acontecimientos de la historia de otras naciones fuera de Israel, desde la perspectiva del dominio universal del Dios de Israel.

Ya no hay ámbito fuera de su intervención salvífica, aunque no se vea a la primera una consecuencia para Israel.

En una incursión, una banda de sirios llevó de Israel a una muchacha, que quedó como criada de la mujer de Naamán

Los hechos aparentemente inocuos aparecen en la Palabra realzados por la inspiración del Espíritu del Señor.

Aprendemos así a valorar lo pequeño como pieza providencial de su amor en la historia para transformarla en liberación, salvación, plenitud de vida.

Así como una noticia sobre la curación de la lepra llegó a oídos de Naaman, por mano de una esclava, otras informaciones relevantes para la vida de personas y pueblos, pueden llegar a constituirse oportunamente en presencia salvadora del Señor.

Naamán se puso en camino, llevando tres quintales de plata, seis mil monedas de oro y diez trajes

Pero la lógica infatuada del poder humano  gestiona la humilde información de la doméstica como asunto de estado.

Nuestra grandilocuencia, jactancia y retórica torna una y otra vez para querer hacer sombra a la dinámica del Espíritu, sencilla, confiada, callada, eficaz.

Fijaos bien, y veréis cómo está buscando un pretexto contra mí.

Hoy en día cuando queremos que algún constructo nuestro sea reputado por digno de credibilidad y confianza, lo titulamos “teoría”.

Así cuando la malicia y suspicacia echa a correr un rumor o especula, le llamamos “teoría de la conspiración”. Y con eso nos parece que está acreditada como científica, el máximo galardón intelectual de nuestra cultura positivista.

Pero falló la especulación suspicaz del rey de Israel, aunque no era extraño estar prevenido con un Imperio al acecho.

Muchos argumentos y juicios se elaboran sobre presunciones y conjeturas enfocadas en agendas ocultas, no en verdades.

Las manifestaciones públicas de tales subjetividades erosionan la verdad y entorpecen el logro de su encuentro. Hacen fatigosa su búsqueda, hasta el extremo de ser tentados en renunciar a ella.

Pero la verdad se da a conocer temprano o tarde, y hay que servirle con paciencia y serenidad.

¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y verá que hay un profeta en Israel.

Un profeta entonces para un no israelita es como un adivino o derviche, casi brujo.

En Israel este servicio va camino de una evolución distinta: se trata de la voz u oráculo de Yavé, el Dios de Israel.

Y por lo tanto una divinidad que habla y se manifiesta como un ser vivo y con quien se establece una relación personal.

"Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia."

Continúa la enseñanza del Señor por los medios más humildes y sencillos.

Yo me imaginaba

Uno piensa sobre el cómo de la salvación, y se sorprende del cómo de su realización.

La regla de oro de la intervención del Señor en la transformación de la vida de las personas es la sencillez y pobreza de medios.

Porque así se marca la desproporción y contraste que hace vislumbrar la otreidad o alteridad de Dios.

y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad

Se contrastan dos imágenes o conceptos de la divinidad. La de Eliseo se muestra casi imperceptible, con gran economía de medios en su intervención, tan cotidiana como lavarse en un río. Se muestra una relación entre Eliseo y su Dios de gran familiaridad y confianza.

sus siervos se le acercaron y le dijeron

Los humildes tienen más sensibilidad con la proximidad de ese estilo sencillo de hacer por parte del Señor.

Cuanto más si lo que te prescribe para quedar limpio es simplemente que te bañes

Como la realidad teológica del bautismo que no deja de ser un baño, un diluvio que arrasa con todo impedimento, para el crecimiento en el seguimiento del evangelio.

"Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel."

Porque glorificarlo por su intervención es nuestro gozo y salud.

Este es el fondo edificante de la narración: sólo Yavé es Dios.

Un credo que se va estructurando mediante realidades humanas, incluso hasta contrarias que pueden abortar su confesión.

Salmo responsorial: 41



REFLEXIÓN

¿cuándo entraré a ver / el rostro de Dios?

Cuándo terminará este dominio del símbolo y traspondremos a la realidad sin velos?

Envía tu luz y tu verdad: / que ellas me guíen

La luz produce un ambiente que por su iluminación permite ver lo que hay.

Semejantemente la luz sencilla y humilde, que ni siquiera advertimos casi por lo acostumbrados que estamos y la presuponemos, nos permite mirar, ver y observar.

En el ambiente de la luz del Señor, si vamos más allá de darla por descontado, y contemplamos con sencillez y maravilla lo que nos permite ver del Espíritu, logramos presencias no advertidas usualmente.

En este medio precario que es la realidad histórica.

que te dé gracias al son de la cítara, / Dios, Dios mío

Saber darte gracias con generosidad por tu multiforme presencia e intervención es también tu gracia y nuestro gozo.

Lucas 4,24-30



REFLEXIÓN

Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra

Porque lo obvio y lo acostumbrado lo miramos con desdén, cuando una mirada sencilla y en la luz del Señor nos ayudaría a penetrar esa superficie y descodificar significados relevantes, que oscurecen las apariencias.

Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio

No es el extranjero inversionista sino el enfermo leproso el que es relevado por la Palabra de Jesús.

Como hoy migrantes de todas las razas van ingresando en regiones que pretenden para su subsistencia y progreso.

Ellos no son muchas veces bienvenidos porque no son los extranjeros ricos que invierten.

Sin embargo también pueden aportar riqueza de todo tipo.

Porque el extranjero bendecido en la Palabra es el que recuerda al pueblo cómo fue su condición cuando estuvieron oprimidos y cómo los libró el Señor.

Jesús aborda otro sentido en el relato de Naaman. Ese sentido lo vincula al kairos que él representa por parte del Padre de los cielos.

Su carne no es suficientemente transparente para que se revele con evidencia ese Señor.

Su don de profecía no funciona ante la incredulidad de sus paisanos, que creen conocerlo suficientemente.

Estamos ante una actitud como la de Naaman frente a la sencillez del remedio de la lepra ofrecido por Eliseo.

Tal sencillez, tal humanidad no basta a la poca fe para suscitar cambios.

Y así hay lugares y épocas donde el cambio no es posible por la poca fe en el sencillo liderazgo con el que se convive.

Se ilumina otra faceta de la historia: el Dios único, Yave, y su profeta son reconocidos y confesados por extraños y no por los propios de Israel.

De quién depende que esto sea así? Del endurecimiento de los propios y de la apertura de los extraños.

todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo

Por lo tanto no fueron solamente los miembros de la elite quienes buscaron la muerte de Jesús, sino parte del pueblo a quien no convino aplicarse su enseñanza. Porque la verdad puede endurecer más a los endurecidos.

Seremos los servidores del evangelio capaces y fieles para enseñar la verdad aunque le duela al pueblo? Más bien parece que buscamos alianzas de poder con él y convenientemente rehuimos la libertad para dar a todos el Espíritu.

Y así nos hacemos cómplices de su endurecimiento.

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Lunes 3 de Cuaresma

2Reyes 5,1-15ª

Salmo responsorial: 41

Lucas 4,24-30

lunes, 9 de marzo de 2026

DOCTORES DE LA IGLESIA

DOCTORES DE LA IGLESIA


 
Lunes III semana de Cuaresma
San Basilio Magno Homilía sobre la humildad 20,3

No se gloríe el sabio de su sabiduría, no se gloríe el fuerte de su fortaleza, no se gloríe el rico de su riqueza. Entonces ¿en qué puede gloriarse con verdad el hombre? ¿Dónde halla su grandeza?

REFLEXIÓN

Una pregunta asaz pertinente para nuestro mundo y siglo, toda vez que nos encontramos en la época glorificada del postmodernismo, la posverdad, el antisistema, el emotivismo, la modernidad líquida, la sociedad de consumo, la sociedad de la incertidumbre, el antihéroe, la post-centralidad humana, el cambio climático, la sociedad del caos, los sistemas tecnológicos inteligentes  y así…todo lo que contribuya a la deconstrucción, la protesta, la asonada, la rebelión, la revolución…

Quien se gloría –continúa el texto sagrado– que se gloríe de esto: de conocerme y comprender que soy el Señor.

REFLEXIÓN

Cómo así? Tan ausente de todo y todos, nos podremos gloriar? Dirán muchos y muchas.

En esto consiste la sublimidad del hombre, su gloria y su dignidad, en conocer dónde se halla la verdadera grandeza y adherirse a ella, en buscar la gloria que procede del Señor de la gloria.

REFLEXIÓN

Dicho en otra forma, ya se dijo que el hombre, su gloria y dignidad no se entiende sin la fuente de su grandeza y gloria: el Señor de la Gloria.

Dice, en efecto, el Apóstol: El que se gloríe, que se gloríe en el Señor, afirmación que se halla en aquel texto: Cristo, que Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención; y así –como dice la Escritura–: «El que se gloríe, que se gloríe en el Señor».

REFLEXIÓN

Qué bueno que ya lo dijo Pablo de Tarso, quien es testimonio de un convertido de la propia glorificación, ganada por  la persecución de los creyentes de Jesús de Nazareth.

Por tanto, lo que hemos de hacer para gloriarnos de un modo perfecto e irreprochable en el Señor es no enorgullecernos de nuestra propia justicia, sino reconocer que en verdad carecemos de ella y que lo único que nos justifica es la fe en Cristo.

REFLEXIÓN

Se trata de un punto interesante, porque si algo tenemos en exceso ahora es el reconocimiento y la queja de que no tenemos justicia verdadera. Pero no damos el siguiente paso: reconocer la única verdadera justificación, la de Jesús de Nazareth

En esto precisamente se gloría San Pablo, en despreciar su propia justicia y en buscar la que se obtiene por la fe y que procede de Dios, para así tener íntima experiencia de Cristo, del poder de su resurrección y de la comunión en sus padecimientos, muriendo su misma muerte, con la esperanza de alcanzar la resurrección de entre los muertos. Así caen por tierra toda altivez y orgullo. El único motivo que te queda para gloriarte, oh hombre, y el único motivo de esperanza consiste en hacer morir todo lo tuyo y buscar la vida futura en Cristo; de esta vida poseemos ya las primicias, es algo ya incoado en nosotros, puesto que vivimos en la gracia y en el don de Dios.

REFLEXIÓN

Y por esto no lo damos: porque es preciso reconocer que es otra vida, la del crucificado-resucitado, la que nos justifica. Cómo se hace este reconocimiento?

Y es el mismo Dios quien activa en nosotros el querer y la actividad para realizar su designio de amor. Y es Dios también el que, por su Espíritu, nos revela su sabiduría, la que de antemano destinó para nuestra gloria. Dios nos da fuerzas y resistencia en nuestros trabajos. He trabajado más que todos –dice Pablo–; aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Dios saca del peligro más allá de toda esperanza humana. En nuestro interior –dice también el Apóstol– dimos por descontada la sentencia de muerte; así aprendimos a no confiar en nosotros, sino en Dios que resucita a los muertos. Él nos salvó y nos salva de esas muertes terribles; en él está nuestra esperanza, y nos seguirá salvando.

REFLEXIÓN

Pues, acercándonos al Señor de la Gloria, y abriéndonos a su activación en nosotros del amor, las fuerzas y resistencia en nuestros trabajos. Todos ellos emprendidos por el bien común. Confiando más en Él. Poniendo nuestra esperanza en Él.

domingo, 8 de marzo de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Domingo 3 de Cuaresma

Éxodo 17,3-7



REFLEXIÓN

el pueblo, torturado por la sed, murmuró contra Moisés

Si las hubiera, cerrarían calles para lograr agua. Modalidad actual de la protesta, para hacerse oír.

Y también para sensibilizar u obstaculizar a terceros. Unos lo entienden como solidaridad. Otros como interferencia indebida.

Una caos creciente en las urbes que patentiza los contrastes entre progreso y carencias básicas.

¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados

La teoría de la conspiración no se inventó ahora. La suspicacia y hostilidad hacia el líder, que representa la autoridad, viene de muy atrás.

¿Qué puedo hacer con este pueblo? Poco falta para que me apedreen

Y un líder como Moisés sólo podía salir adelante con un sentido de misión divina, para no renunciar y abandonar toda responsabilidad.

vete, que allí estaré yo ante ti

Pero también el líder con sentido de misión debe confiar en la asistencia de quien lo llamó. E insistir y persistir.

Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel

Y debe formar otros líderes, como Jesús a sus discípulos, en el modelo que él aprendió, no en la rebeldía e inconformidad de la masa.

El servicio apostólico como autoridad se aprende con mucha humildad pero se mantiene con firmeza y confianza en el Señor.

La firmeza no sería un acto ni actitud de prepotencia y afirmación egocéntrica. Pero tampoco es un acto de debilidad y miedo a la presión, que se erosiona por la falta de popularidad.

Salmo responsorial: 94



REFLEXIÓN

entremos a su presencia dándole gracias

Lo que contrasta con la exaltación de la masa que no confía, porque le faltó agua.

el rebaño que él guía

Necesitamos fortalecer nuestra confianza en la guía del Señor, cada día, y alejarnos de la desconfianza que se da cuando sentimos un retraso de su presencia.

No endurezcáis el corazón como en Meribá, / como el día de Masá en el desierto; / cuando vuestros padres me pusieron a prueba / y me tentaron, aunque habían visto mis obras

Si hemos visto sus obras y están presentes en nuestra memoria, no tiene sentido alzarse en duda respecto a su intervención.

Sólo que nuestra memoria es frágil y emotiva, y el acusador es sedicioso.

Romanos 5, 1-2.5-8



REFLEXIÓN

Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo

Esta es nuestra memoria, nuestra eucaristía, nuestra acción de gracias. La convicción de fe que nos debe acompañar en nuestro itinerario.La que aporta la paz fundamental.

todavía estábamos sin fuerza

La evaluación del ex – fariseo Pablo sobre el régimen anterior, es que si se dio revelación, no había suficiente fuerza.En la esperanza actual está una fuerza nueva:el Espíritu Santo.

Es el mensaje de los profetas que veían en el futuro un horizonte de espíritu para todos, que los impeliera al conocimiento propio de Dios.

siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros

Una muestra de amor distinto y peculiar: morir por pecadores para salvarlos.

Juan 4,5-42



REFLEXIÓN

La samaritana le dice: "¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?

Se muestra un Jesús que traspone límites culturales y teológicos.

El pueblo de la salvación ha venido a ser el judío, y así lo confirma Jesús.

No obstante alguien fuera de ese pueblo puede dar de beber al sediento, un gesto que no quedará sin recompensa, porque se le da la mismo Jesús. Cualquiera lo puede hacer. Está al alcance de todo el que quiera abrir sus entrañas a la necesidad del que se aproxima.

Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?;

Es la dificultad de ver con otra mirada el fondo de las cosas y encontrar a Jesús, a quien se da de beber en este transeúnte.

el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna

La experiencia del encuentro con Jesús en la sed del sediento a quien se sirve agua, abre el acceso a una vivencia del Señor que transforma de bebedor en surtidor hasta la vida que permanece para siempre.

Se entra en un servicio que permite una novedad: no tener sed sino ser siempre quien apaga la sed del necesitado.

"Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla."

Se da paso a la conversión hacia el Jesús desconocido en el sediento y una nueva existencia al servicio de los sedientos.

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Domingo 3 de Cuaresma

Éxodo 17,3-7

Salmo responsorial: 94

Romanos 5, 1-2.5-8

Juan 4,5-42