martes, 31 de marzo de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Martes Santo

Isaías 49, 1-6



REFLEXIÓN

Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre

Un atractivo de nuestra fe que recibe y reflexiona la Palabra es su llamada personal, que nosotros entendemos y aplicamos personalizada.

Se sugiere a los educadores conocer y llamar por el nombre a sus discípulos, para salir de la invisibilidad y anonimato de la masa, y adquirir la conciencia de ser alguien.

El Señor con su Palabra nos muestra en la historia de salvación varios alguien, que va levantando y enviando, por lo cual nosotros guardamos el gozo de que también somos nombrados y enviados, para ser alguien en su presencia.

Hoy en día en el lenguaje de la solidaridad social y sociológica es común el pregón sobre la lucha por hacer visibles a los invisibles, aquellos a quienes algunas sociedades desatienden, descuidan y hasta marginan.

Frente a ello nuestra inspiración de fraternidad solidaria tiene un fundamento en el paradigma de nuestro Señor que nos llama y envía, a seguir llamando y haciendo personas.

Es quizá el fondo de la misión evangelizadora y ética de los cristianos: lograr personas, personificar y con ello dignificar.

Cuando un padre y madre contempla a sus hijos crecidos y autónomos, su satisfacción y gozo es concluir que han llegado a ser personas dignas.

Desde el vientre se es persona, con vocación individual desde el Señor, con misión propia, no un número más, una cosa más, que se pueda desechar.

"Tu eres mi esclavo (Israel), de quien estoy orgulloso".

Se cuenta que S. Francisco de Borja, tercer Superior General de la Compañía de Jesús, tenía acceso a la corte del emperador español Carlos V, antes de entregarse a su vocación religiosa.

Y su admiración era la emperatriz Isabel de Portugal, por su belleza. Cuando ella falleció, al contemplarla en su féretro, tuvo la revelación de su vida, que él llamó su conversión, y exclamó: juro también no más servir a señor que se me pueda morir(La vida de santa Teresa de Jesús (14ª edición). Madrid: Ediciones Palabra. pp. 97–98. ISBN 84-7118-298-X.)

Quizá debiéramos tomar pie de esa experiencia y hacer nuestra propia deducción, porque hemos de servir a alguien o algo en la vida. Qué tal que lo hagamos con el señor o señora equivocados?

Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: "Tu eres mi esclavo (Israel), de quien estoy orgulloso".

La misión única y propia viene inspirada por el Señor y a Él hay que rendir cuentas de ella. Es una misión para hacerse realidad, se quiera o no. Por eso la docilidad ayuda, pero aun en rebeldía, el objetivo se logra, porque en su misterio el Señor respeta la libertad donada, pero lleva a término su proyecto.

Mientras yo pensaba: "En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas", en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios

Podríamos considerar que el siervo por excelencia, Jesús de Nazareth, al final de su vida, como en esta semana que celebramos, tendría también los pensamientos que salen de la depresión por la cercanía del fin. Y sentiría que quizá su misión no había sido tan exitosa porque terminaba mal.

El Espíritu en cambio lo ascendía a consideraciones más positivas y llamaban a su esperanza, poniendo su éxito en manos de su Padre.

Nuestra autopercepción puede engañarnos de más o de menos sobre el éxito o sentido de nuestra existencia individual.

Muchos afanes de cualquier tipo son como ansiosos alegatos a favor de la valía de nuestra existencia, para conjurar el miedo que surge de la posibilidad de nuestro fracaso vital.

Pero es bueno considerar que somos como un tejido que se confecciona a lo largo de la existencia con hilos de diversos tonos, colores y calidad. De manera que todavía no sabemos nuestro aspecto final y de conjunto, y lo más positivo es dejar bajo la mirada amorosa del Padre la auténtica percepción del resultado final.

Muchas vocaciones de servicio, en el cambio cultural que experimentamos en el siglo 21, nos cuestionamos y deprimimos ante la poca estima, y la dudosa eficacia de nuestros esfuerzos. Porque el reconocimiento es magro, la crítica que nos rodea es mucha, la indiferencia es evidente, y los resultados son aparentemente nulos o ambiguos.

Ante el Señor nosotros mismos nos vemos en la situación del siervo inútil, que si hace lo que tiene que hacer, no merece mayor gratificación.

Y así hay que vivir en la oscuridad de la fe y con la esperanza que da el texto: que en lo profundo del designio Él lleve mi derecho, y tenga mi salario.

Los resultados parecen escasos y cunde el desaliento. Es un gozo saber que, quien pondera nuestros resultados es el Señor, y no el éxito necesariamente.

te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra

Quizá esto escuchó Jesús de Nazareth al ser levantado de entre los muertos, como aquella revelación que el Padre reserva al final para el tejido de nuestra vida.

En la identificación de la comunidad de Jesús sobre su maestro y las Escrituras, late una convicción de su validez universal, no obstante que ahora se le relativice, sobretodo entre los mismos cristianos.

El afán de fraternidad con otros pueblos y culturas no nos debe conducir al menosprecio y desprestigio de la misión universal de Jesús de Nazareth.

Así Jesús cuyo éxito era evidente por la respuesta de la gente, también experimentó la merma de la aceptación y entró en la duda de su misión, porque debió aprender que el criterio de la fama no es absoluto, ni permanente, y la significatividad del carisma se acrisola de varias formas. Todo esto aprendido con lágrimas y sangre.

Salmo responsorial 70



REFLEXIÓN

no quede yo derrotado para siempre

Nos preocupamos por no fallar definitivamente en la misión.

Confesemos que eres el único absoluto que nos puede sostener en medio del descrédito y el abandono.

Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza /Y mi confianza, Señor, desde mi juventud. / En el vientre materno ya me apoyaba en ti, / en el seno, tú me sostenías

Los minutos aciagos de amenaza y peligro para Jesús eran el Kayros, el tiempo oportuno, para la presencia del Padre, a quien le oraba con esperanza, llamando a la confianza que apaciguaba su temor.

Mi boca contará tu auxilio

Porque me llamaste a participar debo confiar en tu apoyo.

Juan 13, 21-33. 36-38



REFLEXIÓN

Jesús, profundamente conmovido, dijo: Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.

Quizá Jesús sintió que no era buen indicio del éxito de su misión esta traición de Judas. Los fracasos de los seguidores de un carisma, de una autoridad, de un educador, se erigen como juicios de nuestra propia capacidad, pero en el fondo se trata del misterio de la libertad humana y la iniciativa gratuita del Señor.

Señor: ¿quién es?

Quien esté detrás de este evangelio debe estar muy cerca de esa fuente tan íntima de Jesús, que en un momento como este revela la identidad del traidor. Este mismo evangelio trata a Judas con los términos más duros de todos los evangelios. Incluso parece un sentimiento personal.

Este íntimo de Jesús debió sentir lo que significaba para su maestro esa deserción, el sufrimiento que le acarreaba. Y el íntimo sufrió con él, como es propio de los amigos.

La confianza de la intimidad, de la aceptación, de ser contado entre los depositarios de secretos.

Detrás del pan, entró en él Satanás.

Quien tienta a Judas para hacer algo asumido como bien.

Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él (Si Dios es glorificado en el, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará).

El tono solemne de este comentario nos alerta sobre una realidad de fe compleja a desentrañar: la gloria, la glorificación del enviado y del Padre que envía, que se dan en una realidad trágica como es la muerte de Jesús y su posterior resurrección.

Puede ser que el relato está llegando al punto máximo en el que se da testimonio de una intención salvífica. Se acerca un gesto extremo y radical que sirva como un lenguaje creíble de entrega, amor, perdón y salvación.

Quizá porque en este momento el resto que permaneció con Jesús, en su proceso de aciertos y desaciertos, mantendría el rumbo de la misión a la que fueron llamados.

Los evangelios gnósticos asignan a Judas la misión de la traición, quizá en un intento de salvarlo y redimirlo. Quizá tienen razón desde el punto de vista del designio de Dios, que todos acabaremos cumpliendo, dóciles y rebeldes.

El doble lenguaje o el doble registro: el hombre Jesús que camina hacia su glorificación, que es la de Dios, porque entre ellos hay una comunicación excepcional.

me acompañarás más tarde

Jesús goza de una glorificación también colectiva, como servidor de una colectividad, y Pedro es el símbolo de ésta.

Daré mi vida por ti. Jesús le contesto: ¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.

Pedro se pudo haber motivado para este ofrecimiento, viendo la traición de Judas, pero no midió sus fuerzas. Nuevamente Jesús lo puso en su sitio. Cuando las circunstancias nos ponen en nuestro sitio y volvemos a nuestro verdadero tamaño histórico, es posible despreciarnos y desesperarnos. Es una gracia que la mirada de Jesús nos sostenga, perdonándonos. Porque es el único que conoce como se ve nuestro tejido finalmente.

La sabiduría de Pedro estuvo en mantenerse en el proceso no obstante sus errores.

La Iglesia es una colectividad que debe aprender en cabeza de su paradigma Pedro, quien porta el carisma de la confirmación en la fe, a convertirse, a pesar de la traición que comete, de la debilidad de la que hace gala, hasta encontrar la fortaleza que viene del Padre.

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Martes Santo

Isaías 49, 1-6

El argumento de la poquedad del Siervo es desechado por el Señor que llama, quien hace digno al que atrae para una misión. El Israel que se llama para convertir a Isrel no es el mismo sentido. Dentro de Israel hay un Siervo o un servicio para el todo. Del mismo cuero salen las correas.Así han sido los dirigentes hasta llegar a Jesús.

Salmo responsorial 70

La edad trae la capacidad de recordar, que hace presente lo vivido y prepara lo que está por vivir. Una sabiduría que viene de Dios.

Juan 13, 21-33. 36-38

Un discípulo amado, como quien es amado por guardar los mandamientos, perteneciente a la comunidad eclesial de Juan y en cierta comparación superior a Pedro, recibe la identidad de un traidor entre ellos mismos: Judas Iscariote. El confidente discípulo se ubicaba en un lugar de honor durante la cena, recostado cerca de Jesús. Con el gesto del pan mojado y entregado en Judas ingresa el demonio, el momento en el que la tentación que ronda penetra por fin en la persona y la transforma. Por eso es de noche, la noche que empiezca a desatarse la fuerza anti-reino contra Jesús, y no se detendrá hasta crucificarlo.

DOCTORES DE LA IGLESIA



 


Martes Santo
San Basilio Magno Libro sobre el Espíritu Santo 15,35

Nuestro Dios y Salvador realizó su plan de salvar al hombre levantándolo de su caída y haciendo que pasara del estado de alejamiento, en que había incurrido por su desobediencia, al estado de familiaridad con Dios. Éste fue el motivo de la venida de Cristo en la carne, de su convivencia con los hombres, de sus sufrimientos, de su cruz, de su sepultura y de su resurrección: que el hombre, una vez salvado, recobrara, por la imitación de Cristo, su antigua condición de hijo adoptivo.

Y así, para llegar a una vida perfecta, es necesario imitar a Cristo, no sólo en los ejemplos que nos dio durante su vida, ejemplos de mansedumbre, de humildad y de paciencia, sino también en su muerte, como dice Pablo, el imitador de Cristo: Muriendo su misma muerte, para alcanzar también la resurrección de entre los muertos.

Mas, ¿de qué manera podremos reproducir en nosotros su muerte? Sepultándonos con él por el bautismo. ¿En qué consiste este modo de sepultura, y de qué nos sirve el imitarla? En primer lugar, es necesario cortar con la vida anterior. Y esto nadie puede conseguirlo sin aquel nuevo nacimiento de que nos habla el Señor, ya que la regeneración, como su mismo nombre indica, es el comienzo de una vida nueva. Por esto, antes de comenzar esta vida nueva, es necesario poner fin a la anterior. En esto sucede lo mismo que con los que corren en el estadio: éstos, al llegar al fin de la primera parte de la carrera, antes de girar en redondo, necesitan hacer una pequeña parada o pausa, para reemprender luego el camino de vuelta; así también, en este cambio de vida, era necesario interponer la muerte entre la primera vida y la posterior, muerte que pone fin a los actos precedentes y da comienzo a los subsiguientes.

¿Cómo podremos, pues, imitar a Cristo en su descenso a la región de los muertos? Imitando su sepultura mediante el bautismo. En efecto, los cuerpos de los que son bautizados quedan, en cierto modo, sepultados bajo las aguas. Por esto el bautismo significa, de un modo arcano, el despojo de las obras de la carne, según aquellas palabras del Apóstol: Habéis sido circuncidados, no con operación quirúrgica, sino con la circuncisión de Cristo, que consiste en el despojo de vuestra condición mortal; con Cristo fuisteis sepultados en el bautismo, ya que el bautismo en cierto modo purifica el alma de las manchas ocasionadas en ella por el influjo de esta vida en carne mortal, según está escrito: Lávame: quedaré más blanco que la nieve. Por esto reconocemos un solo bautismo salvador, ya que es una sola la muerte en favor del mundo y una sola la resurrección de entre los muertos, y de ambas es figura el bautismo.

REFLEXIÓN

El bautismo libremente recibido, no el ritualmente impuesto, dramatiza la muerte y la resurrección, el quiebre de la vida anterior y la posterior, la sepultura del hombre viejo y la salida del hombre nuevo. El don del Espíritu donado con el Bautismo en nombre de Jesús se va mostrando en todos para ir formando el Cristo Total, y durante la existencia propicia la constante muerte y resurrección, el paso de la muerte de una vida estéril y al de una fructífera. Para unos antes, para otros después. Este don se hace sentir desde la fe, en iluminación, adhesión, identificación con la dimensión de Jesús muerto y resucitado.

lunes, 30 de marzo de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Lunes Santo

Isaías 42, 1-7



REFLEXIÓN

Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero

Esta Palabra aparece en el contexto de la deportación a Babilonia, con la caída del reino de Judá.

Expresa una preferencia paradójica: en alguien, persona o colectivo, se publica un apoyo, una cercanía, un amor mayor.

Hoy el mundo desde muchas trincheras de opinión clama por una preferencia: los pobres.

Parece haber cundido y haberse puesto al rojo vivo la proclama de Jesús: que lo que hagamos con uno de sus pequeños lo hacemos con él.

Y así todo tipo de víctimas son ahora defendidas, escuchadas, recordadas, pero con poco éxito aún.

Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamara, no voceará por las calle.

Más que decir, el siervo hace. Es el modelo de la frase ignaciana de los ejercicios en la contemplación para alcanzar amor: el amor se debe poner más en las acciones que en las palabras.

Un criterio filoso como un cuchillo que separa la verdad de la mentira. La autenticidad de la propaganda.

Vivimos más bien una hiperinflación del decir más que del hacer, tanto que vivimos crispados con tanta denuncia, reclamo, queja, inconformidad en nombre de los derechos conculcados.

Lo que nos debemos preguntar es por el Espíritu que los anima, si produce buenos frutos, buenas acciones, amor de servicio.

Al oprimido, aplastado y estrellado no lo terminará de dañar, porque no viene a castigar sino todo lo contrario.

La caña cascada no la quebrará., el pabilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas

No es suficiente ese discurso. Se requiere un seguimiento al estilo del paradigma de todo siervo: Jesús de Nazareth.

Estamos en la semana memoria y contemplación de su estilo redentor, y sobre todo hemos de celebrar su generosidad para ir hasta las últimas consecuencias que fue el patíbulo.

Esa lección nos hace bien, porque solemos dejar el arado y mirar atrás. Nos devolvemos del camino andado. Nos endurecemos. Olvidamos las promesas. Perdemos la inspiración y el amor del Señor Jesús, que nos inspira.

Estamos en el tiempo bendito y la oportunidad de gracia, para recuperar en algo ese carisma que es el núcleo del Kerygma: Jesús muerto y resucitado.

Amar con Espíritu significa atarse a la buena acción hasta lograr un objetivo: derecho en todo, justicia en todo.

Más allá de la legalidad.

dio el respiro al pueblo que lo habita y el aliento a los que se mueven en ella.

Porque la constante tribulación desalienta y corroe la confianza.

te he hecho alianza de un pueblo

La alianza estuvo en tablas de ley. Ahora en una existencia única, la de Jesús de Nazareth.

La alianza de Dios es Jesús, la de Jesús es el pobre, el pequeño hermano

abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas

Las buenas acciones del servicio se refieren a situaciones en las que seres humanos gimen por un sufrimiento que los tiene atados, y viven sin esperanza. En su horizonte no aparece el cambio para mejorar.

Viene a iluminar.

Salmo responsorial 26



REFLEXIÓN

me esconderá en lo escondido de su morada, me alzará sobre la roca

Sentimientos como éstos expresados en los salmos nos ayudan a asomarnos en el interior del corazón de Jesús de Nazareth durante su pasión. Porque nos ha legado una confianza en el Señor, firme como asentada en roca.

Un servidor con su Espíritu no desfallece ni teme. Pero aunque tema, se mantiene en la brecha.

Juan 12, 1-11



REFLEXIÓN

¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?

Juan es el evangelista más duro con Judas. Algunos entendidos vinculan el autor de este evangelio con Lázaro y con el discípulo amado. Parece en todo caso, que es un evangelio que va más allá, sobre algunas circunstancias privadas de Jesús.

Señala algo que pasa a veces con los frenéticos que usan a los pobres: que los usan para sus intenciones ocultas.

Y reducen el evangelio a la causa sociológica de los pobres y así lo separan de la fuente de esa inspiración, que es el propio Jesús.

Hoy también es posible que reclamáramos y protestáramos por vincularnos a Jesús y honrarlo alegando que nos olvidamos de los pobres y que él nunca centró en su persona el mensaje sino en lo estructural: el reino de Dios.

Este tipo de reducciones rasgan a lo largo de la historia, la fraternidad de nuestra comunidad eclesial. Porque el balance equilibrado de los énfasis interpretativos es un don para la fe por parte del Señor.

(Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando)

Actualmente hay quienes revalorizan a Judas y su papel, basados en documentación gnóstica antigua.

Se inscribe esta iniciativa en una interpretación generalizada que parte de las víctimas y de los excluidos, también en las fuentes oficiales de las instituciones.

Se sospecha y toma por falsedad y adulteración los relatos que han sido aprobados oficialmente por la jerarquía eclesial, porque pueden dolosamente callar injusticias, aferramiento al poder y la codicia.

El creyente tiene ante sí un texto, un relato y un anti-texto o un anti-relato.

En Judas Juan censura su pretendida defensa de los pobres, que también descalifica la acción de María, hermana de Lázaro, quien unge los pies de Jesús.

Déjala: lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis con vosotros, pero a mi no siempre me tenéis.

Tampoco es del gusto de los activistas una sentencia que se pueda interpretar como un determinismo.

Los que gastan parte o toda su vida en trabajar por un cambio discrepan que la pobreza o los pobres sean para siempre.

Pero se trata de una visión desde la revelación del designio del Padre para la fe. Según ella del corazón humano brota la injusticia. Mientras exista uno existirá el otro y sus víctimas: los pobres.

Se trata de un acto profético, una anticipación del embalsamamiento de Jesús, quien próximamente será ejecutado.

Por otro lado, María tenía motivos de sobra para festejar y homenajear a su huésped, quien había resucitado a su hermano, ahora presente como comensal.

Judas en ninguna de estas motivaciones se ubica, enfocado en robar dinero. Queda muy mal parado Judas, en este relato de Juan.

Más que extrapolar el dicho sobre los pobres, como si se profetizara que nunca terminará de haber pobres, cosa que parece una blasfemia para los esfuerzos de los objetivos del milenio según la ONU, lo que resalta es que en la práctica Jesús pronto ya no estará vivo, no al modo de Lázaro, porque su muerte está cerca. Otro modo de vida le espera.

Pero por otro lado si nos referimos a la existencia de pobres, sin desalentar nuestros esfuerzos para eliminar la pobreza, hemos de tener en cuenta que la multiforme pobreza, como la mala yerba, siempre aparece para retar nuestros esfuerzos, y anuncia así enigmáticamente, que sólo el dueño de la historia tiene la hoz que la segará definitivamente al final de todo, cuando la justicia de Dios sobrevenga.

Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

Para los saduceos, semillero de Sumos Sacerdotes, lo tocante a otra vida más allá de la muerte contrariaba su visión de las escrituras.

No sólo era por el poder amenazado, sino por la creencia que se anidaba en el poder.

Una nueva vida como la del mensaje del Reino era temible para los saduceos y su estilo de vida. Iban a perderlo todo.

Ni se imaginaban que aunque Jesús fuera eliminado físicamente, más adelante habría una revuelta de los zelotas que materializaría ese temor. Lo perdieron todo.

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Lunes Santo

Isaías 42, 1-7

La justicia del Siervo es proceder a la enseñanza de la Palabra sellada en obras buenas, salvíficas. El método o pedagogía es a través de la debilidad que patentiza la fortaleza de Dios, por encima del instrumento humano. Es el proceso adecuado para transformarse en Pueblo de la Alianza, agradable a Dios.

Salmo responsorial 26

En la presencia de Dios, los temores y peligros encuentran refugio y seguridad.

Juan 12, 1-11

Se juntan dos acciones : lavado de pies y unción de la cabeza. Parece re edición de Lucas 7,38. Jesús da el sentido profundo contra la interpretación populista: se le embalsama con dignidad, cosa que no tendrá luego. Interesante la reacción de la gente y las autoridades. Habría también una reacción de envidia por haber favorecido a Lázaro, su amigo, con habrlo vuelto a la vida?

DOCTORES DE LA IGLESIA



LOS DESFAVORECIDOS MUESTRAN QUE SAN CARLO SIRVIÓ EN ELLOS EL EVANGELIO
 

San Agustín Sermón Güelferbitano 3

La pasión de nuestro Señor y Salvador Jesucristo es una prenda de gloria y una enseñanza de paciencia. Pues, ¿qué dejará de esperar de la gracia de Dios el corazón de los fieles, si por ellos, el Hijo único de Dios, coeterno con el Padre, no se contentó con nacer como un hombre entre los hombres, sino que quiso Incluso morir por mano de aquellos hombres que él mismo había creado? Grande es lo que el Señor nos promete para el futuro, pero es mucho mayor aún aquello que celebramos recordando lo que ya ha hecho por nosotros. ¿Dónde estaban o quiénes eran, aquellos impíos por los que murió Cristo ? ¿Quién dudará que a los santos pueda dejar de darles su vida, si él mismo entregó su muerte a los impíos? ¿Por qué vacila todavía la fragilidad humana en creer que un día será realidad el que los hombres vivan con Dios? Lo que ya se ha realizado es mucho más increíble: Dios ha muerto por los hombres. Porque ¿quién es Cristo, sino aquel de quien dice la Escritura: En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios?

REFLEXIÓN

El viejo deseo humano, ser como dioses, ha sido colmado con la realidad de Dios en Jesús hecho hombre. Si dudamos en la fe es por fragilidad, porque no cabe en nosotros aún tamaña realidad. No tenemos que salir, ni alienarnos de la condición humana, porque Él llegó a ser la nuestra. Vino a mejorar nuestra condición, para no abandonarla nunca.

Esta Palabra de Dios se hizo carne y acampó entre nosotros. El no poseería lo que era necesario para morir por nosotros si no hubiera tomado de nosotros una carne mortal. Así el inmortal pudo morir, Así pudo dar su vida a los mortales: y hará que más tarde tengan parte en su vida aquellos de cuya condición él primero se había hecho participe. Pues nosotros, por nuestra naturaleza, no teníamos posibilidad de vivir, ni él por la suya, posibilidad de morir. Él hizo, pues, con nosotros este admirable intercambio, tomó de nuestra naturaleza la condición mortal y nos dio de la suya la posibilidad de vivir. Por tanto, no sólo no debemos avergonzarnos de la muerte de nuestro Dios y Señor, sino que hemos de confiar en ella con todas nuestras fuerzas y gloriarnos en ella por encima de todo: pues al tomar de nosotros la muerte, que en nosotros encontró, nos prometió con toda su fidelidad que nos daría en si mismo la vida que nosotros no podemos llegar a poseer por nosotros mismos.

REFLEXIÓN

Estamos en un comercio novedoso, y cuya ganancia es otra. Jesús desde Dios nos da vida asume nuestra mortalidad, destruyendo la muerte. Se opera un cambio  regenerador, porque recibe de nosotros chatarra, para devolvernos novedad. Cómo íbamos a pensar que la Vida anhelada sería concedida en la muerte aborrecida?

Y si aquel que no tiene pecado nos amó hasta tal punto que por nosotros, pecadores, sufrió lo que habían merecido nuestros pecados, ¿cómo después de habernos justificado, dejará de darnos lo que es justo? Él, que promete con verdad, ¿cómo no va a darnos los premios de los santos, si soportó, sin cometer iniquidad, el castigo que los inicuos le infligieron?

REFLEXIÓN

Como en todo desfallecemos por falta de credibilidad, porque nos prometen pero no cumplen, desde la cuna hasta la tumba. La incredibilidad mina toda la relación humana intersubjetiva, social y aun la autoimagen personal. Nos aferramos a no dejarnos engañar más, en la amargura del último engaño, antes que volver a tener ilusión.

Confesemos, por tanto, intrépidamente, hermanos, y declaremos bien a las claras que Cristo fue crucificado por nosotros: y hagámoslo no con miedo, sino con júbilo, no con vergüenza, sino con orgullo. El apóstol Pablo, que cayó en la cuenta de este misterio, lo proclamó como un título de gloria. Y siendo así que podía recordar muchos aspectos grandiosos y divinos de Cristo, no dijo que se gloriaba de estas maravillas –que hubiese creado el mundo, cuando, como Dios que era, se hallaba junto al Padre, y que hubiese imperado sobre el mundo, cuando era hombre como nosotros–, sino que dijo: Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo.

REFLEXIÓN

Gloriarse en la cruz, la verdad de Dios por su hijo Jesús. Porque Jesús al entregarse y morir sin echarse atrás convalidó las buenas intenciones de Dios  y nos lo dio como Padre fiel.

domingo, 29 de marzo de 2026

PALABRA COMENTADA


 

SEMANA SANTA

Domingo de Ramos

Isaías 50, 4-7



REFLEXIÓN

Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento

La Palabra se expresa en coyunturas históricas, en circunstancias de tiempo, lugar, intereses de personas y grupos.

Se expresa en personas y culturas que deben hacerse eficientes y eficaces para comunicarla, pero que también la obstaculizan, opacan o distorsionan.

La Palabra por tanto, lleva en sí una dinámica de conversión del emisario para que ofrezca una resultante apta, hacia el cumplimiento del Designio del Señor.

El esfuerzo por involucrar la propia fe en esa dinámica, nos compromete en un proceso de conversión que puede llevar toda la existencia, en la que la misma Palabra nos impulsa a serle fiel.

La finalidad de la Palabra a la cual nos debemos es la salvación trascendente, pero no reducida a un momento final, sino referida a toda la creación, a cuya transformación nos debemos.

Todo este proceso acarrea, además del gozo y la alegría de la salvación, desaliento, prueba, dolor, crucifixión por la oposición y la resistencia al designio.

El testigo mayor y definitivo de este proceso es Jesús de Nazareth.

Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor Dios me ha abierto el oído; y yo no me he rebelado ni me he echado atrás

Escuchar y decir para sostener al amargado.

También tiene su aplicación en la relación del director de ejercicios espirituales con el ejercitante:

[7] 7ª La séptima: el que da los exercicios, si vee al que los rescibe, que está desolado y tentado, no se haya con él duro ni desabrido, mas blando y suave, dándole ánimo y fuerzas para adelante, y descubriéndole las astucias del enemigo de natura humana, y haciéndole preparar y disponer para la consolación ventura.

Es como parte de la dinámica de acompañamiento solidario y gratuito que, como don del Señor, se otorga a unos para beneficio y sostén de otros.

Es una parte de la fraternidad que se construye en el mundo, cuando nos apoyamos moralmente mutuamente, más allá de nuestro propio interés.

Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que mesaban mi barba. No oculté el rostro a insultos y salivazos. Mi Señor me ayudaba, por eso no quedaba confundido; por eso ofrecí el rostro como pedernal, y sé que no quedaré avergonzado.

En el relato del profeta se lee la subjetividad de Jesús, lo que debió sentir.

Así se completa la objetividad del relato de la pasión.

La fuente de fortaleza del Señor es la confianza en su Padre y en lo correcto de su misión.

No sólo en que la misión del Reino es buena, sino que ha ejercido el ministerio éticamente.

Sus dolores y humillaciones van más allá del mero rechazo a su persona individual. Tienen que ver con su ministerio, su dedicación al Designio.

Este es un enfoque que ayudaría a dimensionar las pruebas de nuestra vida y aportarles coraje de esperanza.

Salmo responsorial: 21



REFLEXIÓN

"Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre, si tanto lo quiere."

La pasión o dicho en otra forma, el padecer de Jesús, a pesar de su transformación icónica, es sobre todo el drama del dolor, la amargura y la desilusión, pero también del coraje, la fe y la fidelidad hasta la muerte, en su adhesión a un Padre amado y a su voluntad.

Este testimonio, en nuestro tiempo deshumanizado, que se mueve por la adhesión de la causas y el pulular de ideologías, nos baja a la tierra sólida del amor martirial, que llega hasta las últimas consecuencias de fidelidad y seguimiento.

Por eso otros maestros en la vida espiritual nos han ido señalando ese valor sobre todo valor y a él se han consagrado en su personas y sus obras, tal como Teresa de Jesús, Juan de la Cruz e Ignacio de Loyola.

Este momento de la celebración inicial de la pasión y muerte de Jesús, corazón del Kerygma apostólico, es óptimo para revisar las actitudes de nuestro abordaje y si es preciso empeñarnos en nuestra conversión para alcanzar ese amor.

La estrategia premium del anti-reino, no es la pasión y la muerte, sino arrancar en ese proceso una apostasía, una renegación del Dios Padre y Madre, amoroso y presente.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos; / fuerza mía, ven corriendo a ayudarme

Una pobreza sin par: quedarse solamente con el Padre en quien se confía por fe, más allá de toda certidumbre. Como un gesto generoso, en cuya plusvalía debemos creer que alienta el Espíritu del Padre.

Filipenses 2, 6-11



REFLEXIÓN

no hizo alarde de su categoría de Dios

Pensar que este himno de la primitiva comunidad implica un voltear la imagen de divinidad de pueblos teocráticos, con mentalidad fideísta y providencialista, para quienes la divinidad externa y de poder es como el aire que se respira. Algo diametralmente opuesto a nuestro ethos actual.

Y que en esa atmósfera gane fuerza una divinidad renunciada, despojada, desvestida, completamente humanizada, tiene que haber dado pie a un escándalo mayúsculo como un preámbulo para iniciarse en esa fe.

Una fe que comienza o nace por el desconcierto, por una metanoia que equivale a un fin del mundo, donde se vienen abajo los puntos referenciales que orientan el sentido de la existencia.

se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos

Por qué este camino de abajamiento, esta lógica de autonegación de la propia importancia y valía es el camino de Jesús que salva? Que prospera en el Reino de Dios?

Para su traducción más adaptada a nuestro mundo no parece conveniente recurrir a modelos clásicos de abajamiento, porque está desacreditados por las ciencias actuales como trastornos de la personalidad: baja autoestima, inseguridad, tendencia a la autodestrucción y el castigo.

Para nuestra actualidad es más creíble un despojo y auto-olvido que se cifra en luchas, consignas, entrega a movimientos de cambio social.

Pero lo pongas donde lo pongas, toda clave de abajamiento es susceptible de corrupción, de larvada manipulación, si no se da una vigilancia constante y una apertura sensible y constante al Padre viviente de Jesús.

A esto se refiere el profeta cuando habla de tener una lengua de discípulo y abrir el oído cada día muy temprano.

Mateo 26, 14-27, 66(A)

Mc14,1-15,47(B)

Lc22,14-23,56(C)





Prendimiento

 

andaba buscando ocasión propicia para entregarlo

preparemos la cena de Pascua

apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los senadores del pueblo

Habéis salido a prenderme con espadas y palos como a un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis

todos los discípulos lo abandonaron y huyeron

Indagatoria de autoridades judías

lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote

se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús

el traidor sintió remordimiento

fue y se ahorcó

Juicio ante el gobernador romano: Pilatos

Jesús fue llevado ante el gobernador

no contestaba a ninguna pregunta

el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera

se estaba formando un tumulto

les soltó a Barrabás

a Jesús, después de azotado, lo entregó para que lo crucificaran

REFLEXIÓN MARCO

Los evangelios traen una mezcla de escasas menciones con una proporción de credibilidad histórica, y diálogos, dichos y referencias a la escritura, que comprensiblemente corresponden a la reflexión de fe de las comunidades cristianas del comienzo.

Esta plusvalía de subjetividad creyente ha llevado en diferentes momentos desde el siglo 18 al presente, a investigaciones de lo histórico de Jesús de Nazareth.

Un tema hoy muy debatido y profusamente escrito que se ubica bajo la etiqueta de “Jesús Histórico”.

Una interpretación que le haga justicia a la credibilidad histórica de los evangelios, tendría que vérselas con la escasa cantidad de datos y testigos, pero también con la posibilidad de una dramatización realizada por las comunidades cristianas, unos 25 o 30 años después de la muerte y resurrección de Jesús.

En esa dramatización con propósitos catequéticos y evangelizadores, no tenemos por qué descartar autenticidad o base histórica en algunos planteamientos.

Lo contrario sería tenerlos como ilusos fantaseadores que imaginaron en demasía, llevados por su fanatismo sobre Jesús.

El tiempo de dos milenios se está encargando de convencernos que esta última hipótesis es la verdaderamente ilusa y de poco sentido común.

Por lo tanto si las comunidades por su re-lectura de las escrituras, la vida y muerte de Jesús y su experiencia de fe, encontraron esencial confesar a Jesús de Nazareth como hijo de Dios, en sentido trascendente y divino, incluso hasta el extremo del martirio, no parece proporcionado ni justo denegarle base histórica a sus creencias.

En este supuesto de fe nos apoyamos las generaciones que venimos después, y así confiamos.

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Domingo de Ramos

Isaías 50, 4-7

El siervo obediente es el modelo que contrasta y desafía al pueblo endurecido. Y supera el horror del maltrato, vituperios e injurias que lo deshonran, tomando fuerza en la misión del Señor para llamar a la conversión, y en su propia inocencia.

Salmo responsorial: 21

El torturado sufriente describe su abajamiento físico, en su dignidad humana, y el sentimiento de abandono que lo tienta sobre el posible abandono de Dios. Su fuerza es dirigirse a El con fe desnuda y en la fuerza ante la ignominia, descubrir su presencia. Una vez superado el padecimiento alabara comunitariamente el Dios que lo ha rescatado

Filipenses 2, 6-11

El seguimiento de Jesús en la antítesis divino-esclavo, es para los creyentes más impactante en la fe, que el seguimiento del Justo acosado, en la literatura de Sabiduría.

Mateo 26, 14-27, 66

Las secciones que sobresalen en este conjunto son:

La traición de Judas

La última cena

Profeciá de Jesús sobre el abandono de sus discípulos

Agonía en el Huerto

Ante el Sanhedrin

Negación de Pedro

Arrepentimiento de Judas

Ante Pilatos

Burlas a Jesús

Crucifixión

Muerte

Entierro

Guardias en la tumba