domingo, 1 de junio de 2025

DOCTORES DE LA IGLESIA


 

Ascensión del Señor





San Agustín Sermón sobre la Ascensión del Señor, Mai 98, 1-2

Nuestro Señor Jesucristo ascendió al cielo tal día como hoy; que nuestro corazón ascienda también con él.

REFLEXIÓN

Por qué nuestro corazón? Porque allí donde está nuestro tesoro está nuestro corazón(Mt 6,21). Con Jesús ha ascendido nuestro tesoro. Nuestro tesoro es lo que más apreciamos y estimamos, por encima de cualquier otra cosa o persona creada. Por nuestro tesoro invertimos todo lo que tenemos, para apropiarnos de ello. (Mt13,44ss).

Escuchemos al Apóstol: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Y así como él ascendió sin alejarse de nosotros, nosotros estamos ya allí con él, aun cuando todavía no se haya realizado en nuestro cuerpo lo que nos ha sido prometido. Él fue ya exaltado sobre los cielos; pero sigue padeciendo en la tierra todos los trabajos que nosotros, que somos sus miembros, experimentamos.

REFLEXIÓN

El tesoro arriba con Jesús Exaltado, ya está, y como es nuestro también nosotros. Pero no del todo todavía, porque seguimos sufriendo acá abajo, en la tierra, en nuestro cuerpo. Por lo que, hay una comunicación, un vínculo, entre el tesoro en lugar de exaltación, de Jesús y nuestro, y el cuerpo terrenal sufriente, que aguarda llegar hasta arriba, con el tesoro. Y así el sufriente es parte del tesoro, porque está en proceso de culminar arriba, en la Exaltación. Y así debemos preferir los pobres sufrientes , como candidatos a ser Jesús tesoro arriba.

De lo que dio testimonio cuando exclamó: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Así como, tuve hambre, y me disteis de comer. ¿Por qué no vamos a esforzarnos sobre la tierra, de modo que gracias a la fe, la esperanza y la caridad, con las que nos unimos con él, descansemos ya con él en los cielos? Mientras él está allí, sigue estando con nosotros; y nosotros, mientras estamos aquí, podemos estar ya con él allí. Él realiza aquello con su divinidad, su poder y su amor; nosotros, en cambio, aunque no podemos llevarlo a cabo como él con la divinidad, sí que podemos por el amor hacia él. No se alejó del cielo, cuando descendió hasta nosotros; ni de nosotros, cuando regresó hasta él. Él mismo es quien asegura que estaba allí mientras estaba aquí: nadie subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. Esto se refiere a la unidad, ya que es nuestra cabeza, y nosotros su cuerpo. Y nadie, excepto él, podría decirlo, ya que nosotros estamos identificados con él, en virtud de que él, por nuestra causa, se hizo Hijo del hombre, y nosotros, por él, hemos sido hechos hijos de Dios. En este sentido dice el Apóstol: Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. No dice: «Así es Cristo», sino: Así es también Cristo. Por tanto, Cristo es un solo cuerpo formado por muchos miembros. Bajó, pues, del cielo por su misericordia, pero ya no subió él solo, puesto que nosotros subimos también en él por la gracia. Así, pues, Cristo descendió él solo, pero ya no ascendió él solo; no es que queramos confundir la dignidad de la cabeza con la del cuerpo, pero sí afirmamos que la unidad de todo el cuerpo pide que éste no sea separado de su cabeza.

REFLEXIÓN

Jesús y nosotros en unidad de exaltación-sufrimiento, de pobreza enriquecida por la gloria, gloria abajada por el sufrimiento. No estamos solos, sino que somos comensales en una mesa única donde a la cabecera se sienta el Exaltado Glorioso, y el resto lo componemos los sufrientes peregrinos a la gloria. Hacia el tesoro de nuestro corazón.

sábado, 31 de mayo de 2025

PALABRA COMENTADA


 Visitación de la Virgen María

Sofonías 3,14-18



REFLEXIÓN

El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos

Unas circunstancias favorables son proclamadas como acción salvadora del Señor en beneficio del pueblo.

Leer hechos que favorecen la suerte de uno y dan una nueva oportunidad de cambio en el curso de la existencia, es un efecto de fe viva.

Es el evangelio de la historia que trae una buena noticia para cambiar a favor del designio del Señor.

El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva

El hecho María madre del Señor, es la de la portadora de una buena noticia paradójica.

En su seno, en medio de ella como Jerusalén en un tiempo de asedio, está el Señor aparentemente inocuo e inofensivo, pero guerrero.

El sentido de la guerra de parte del Señor es otro, es para salvar. Se reescribe la guerra: no es genocidio ni matanza, ni venganza ni defensa mortal.

O bien:

Romanos 12,9-16b



REFLEXIÓN

Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones, sino poneos al nivel de la gente humilde

La proclama de la igualdad se ofrece con intensidad como un requisito de convivencia en nuestro tiempo. Se movilizan redes sociales y masas en ese sentido.

Incluso sociedades que alcanzaron algo de la igualdad tras producirse revueltas, reformas y revoluciones de diferente signo en ellas, se van viendo resquebrajadas por algún tipo de desigualdad que como hongos proliferan en su seno y dan pie a nuevos inconformismos, protestas, huelgas de hambre.

Frente a ellas el estilo evangélico inspirado por el Espíritu de Jesús aporta un trato igual, sin preferencias ni discriminaciones, pero de corazón, movidos por un conversión de la fe que practica el ágape o caridad.

Es la disposición de llegar más allá en el amor y la entrega que lo que pueda obtener cualquier estructura impositiva y autoritaria de poder.

De acuerdo a las advocaciones marianas ella es la Madre de Dios. Un título de gran poder.

Pero de qué Dios es madre? cuál divinidad prohija?

Lo poco que aparece de ella en los evangelios hace pensar que bien poco poderosa se muestra de acuerdo a nuestros criterios de poder corrientes.

María, Jesús y todos los seguidores que ha inspirado su Espíritu en la historia se rigen por un poder nuevo, un Espíritu nuevo, que no se arrebata sino al cual nos disponemos para dejarnos llevar.

La humanidad se divide en dos ramas, fundamentalmente.

Una es la marcada por la lucha del poder que recuerda a los orígenes primates.

Hoy la podríamos descubrir, entre otras, en la mentalidad machista y sus secuelas; en el combate corrupto por el poder político; en la competitividad cruel del mercado.

La otra rama es marcada por la persuasión del Espíritu de Jesús, por su Palabra.

Hoy la podríamos sentir espiritualmente y en fe, en una convivencia fraterna unida por el ágape.

Interleccional: Isaías 12,2-6



REFLEXIÓN

mi fuerza y mi poder es el Señor

Y sacaréis aguas con gozo / de las fuentes de la salvación

No obstante el asedio y el sitio, el ataque y el hostigamiento del anti-reino, reconocer al Señor como único salvador, provee un gozo estable.

Único quiere decir el que agota su especie, pero sobretodo a quien experimentamos como peculiar, sin paralelo, especial.

Porque nuestra experiencia de vida en la fe conlleva el descubrimiento progresivo y personal del Señor y su intervención en nuestra cotidianidad.

Lucas 1,39-56



REFLEXIÓN

Se llenó Isabel del Espíritu Santo

Es tan importante la actividad del Espíritu Santo para las narraciones de Lucas que se menciona con harta frecuencia. Un aspecto enfático y diferencial de este evangelista.

Ya que en los Hechos de los Apóstoles adquiere los perfiles de una persona en medio de la comunidad dirigiendo y conduciendo.

Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."

María modelo de fe y por eso bienaventurada.

Cree y lee serenamente los signos del Señor en la existencia, y se los apropia vivencialmente, para que sigan resonando en su persona.

María es un prodigio de memoria bienaventurada, que mantiene presente y viva la intervención favorable del Señor, para mover a una constante acción de gracias.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1663867031169519618?s=20

https://x.com/motivaciondehoy

COMPARTIR LA PALABRA

 Visitación de la Virgen María

Sofonías 3,14-18

Gozo y alegría al descubrir que Jesús, es como el Dios anunciado de Israel: un guerrero defensor que erradica el temor del vulnerable

Romanos 12,9-16b

Pablo nos regala un epítome de vida cristiana ordinaria, apacible en su sencillez, pero esforzada docilidad en su escucha obediente permanente al Espíritu Santo que pasa. No debe ser confundido con popularidad y aceptación unánime y como evidencia están los desacuerdos, confrontaciones y persecuciones, que nos desafían a seguir bendiciendo

Interleccional: Isaías 12,2-6

Las fuentes de la salvación como la Palabra de Dios es el pozo del gozo del que sacamos agua sin que se agote

Lucas 1,39-56

Se cumple aquello de que la boca de los niños y lactantes broto la alabanza del Señor.Lo que haga y diga Juan Bautista será un servicio al Espíritu Santo que habitará en plenitud en su ungido Jesús de Nazaret. María la madre, e Isabel serán testigos de esta fiesta de Espíritu concedido para Gloria de Dios.