Anda, come tu pan con alegría y bebe contento tu vino, porque Dios ya ha aceptado tus obras.
Si queremos explicar estas palabras en su sentido obvio e inmediato, diremos, con razón, que nos parece justa la exhortación del Eclesiastés, de que, llevando un género de vida sencillo y adhiriéndonos a las enseñanzas de una fe recta para con Dios, comamos nuestro pan con alegría y bebamos contentos nuestro vino, evitando toda maldad en nuestras palabras y toda sinuosidad en nuestra conducta, procurando, por el contrario, hacer objeto de nuestros pensamientos todo aquello que es recto, y procurando, en cuanto nos sea posible, socorrer a los necesitados con misericordia y liberalidad; es decir, entregándonos a aquellos afanes y obras en que Dios se complace.
Pero la interpretación mística nos eleva a consideraciones más altas y nos hace pensar en aquel pan celestial y místico, que baja del cielo y da la vida al mundo; y nos enseña asimismo a beber contentos el vino espiritual, aquel que manó del costado del que es la vid verdadera, en el tiempo de su pasión salvadora. Acerca de los cuales dice el Evangelio de nuestra salvación: Jesús tomó pan, dio gracias, y dijo a sus santos discípulos y apóstoles: "Tomad y comed, esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros para el perdón de los pecados." Del mismo modo, tomó el cáliz, y dijo: "Bebed todos de él, éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados." En efecto, los que comen de este pan y beben de este vino se llenan verdaderamente de alegría y de gozo y pueden exclamar: Has puesto alegría en nuestro corazón.
Además, la Sabiduría divina en persona, Cristo, nuestro salvador, se refiere también, creo yo, a este pan y este vino, cuando dice en el libro de los Proverbios: Venid a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado, indicando la participación sacramental del que es la Palabra. Los que son dignos de esta participación tienen en toda sazón sus ropas, es decir, las obras de la luz, blancas como la luz, tal como dice el Señor en el Evangelio: Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo. Y tampoco faltará nunca sobre su cabeza el ungüento rebosante, es decir, el Espíritu de la verdad, que los protegerá y los preservará de todo pecado.
Reflexiones o Comentarios para compartir, orientar, iluminar la fe, la esperanza y el amor. Dirigido a todos y todas que sientan algún provecho. Tanto cuanto
viernes, 28 de febrero de 2025
SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS
jueves, 27 de febrero de 2025
PALABRA COMENTADA
JUEVES 7 DE TIEMPO ORDINARIO
Año Impar
Eclesiástico 5,1-10
No tardes en volverte a él ni des largas de un día para otro; porque su furor brota de repente, y el día de la venganza perecerás. No confíes en riquezas injustas, que no te servirán el día de la ira.
Un pensamiento aparentemente bueno se ha hecho dominante entre la gente en la actualidad: Dios es Padre, es bueno, es perdón, es compasivo. Pero algo tan bueno puede también esconder una perfidia e hipocresía: la coartada para continuar con mis inequidades y pecados. Sería una espiritualidad egoísta que no toma en serio el misterio del Señor vivo.
En estos dos a tres años D ha entrado y salido de circunstancias en las que aparentemente y según sus palabras es víctima de sus errores objetivos. Subjetivamente sólo Dios sabe su conciencia de responsabilidad y cuánto hubiera podido decidir en forma diferente para no tener que afrontar la secuelas posteriores. Uno se detiene y duda ante el cúmulo de traumas y heridas que ha tenido que soportar desde muy pequeño y uno tiende a atenuar su culpabilidad real. Pero a veces siento la inquietud de hasta dónde? Y si no tendrá una coartada para la irresponsabilidad. Por eso pido para que en su terapia actual logre reaccionar al cambio o conversión auténtica.
Salmo responsorial: 1
Ni se sienta en la reunión de los cínicos
Quien comparte con el criminal tiene el riesgo de ser ganado para su maldad y no al contrario. Se requiere una misión para acompañarlos y servir al Señor en el logro de su conversión.
Con L tuve la experiencia del fracaso y del riesgo de envilecimiento, de lo cual aún queda cierta atracción.
Con D todavía está por verse como cristalizará definitivamente o sustancialmente esa conversión.
Será como un árbol / plantado al borde de la acequia: / da fruto en su sazón / y no se marchitan sus hojas; / y cuanto emprende tiene buen fin
Es una imagen que habremos vivenciado por algún tiempo, pero que sin una gracia especial no se puede mantener, porque el maligno nos rodea constantemente, y en lo bueno y positivo intenta y logra introducirse.
Marcos 9,41-50
"El que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa
donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Dos extremos: recompensa y castigo permanente, según se sirva o no a los creyentes en el Mesías. Porque lo uno entraña fe y lo otro no. Hoy no aceptamos lo segundo como un lugar de castigo, porque no empata con la imagen de la misericordia de Dios Padre. Pero si no cercenamos la palabra y nos quedamos con lo más conveniente. Creemos que estamos en un nivel en el que no se requiere saber de un castigo y menos con esa imagen mitológica del fuego que no cesa. Pero más allá de la literalidad, no hemos de abrirnos a la comprensión de la desdicha que se nos asoma en la infelicidad que vivenciamos muchas veces? Qué tal cuando no se tiene fe, y ese sentido se ausenta de nuestra existencia.?
Que no falte entre vosotros la sal, y vivid en paz unos con otros."
La fe que contempla el gesto solidario como la extensión de la misión del discípulo, restaurando el tejido social falto de equidad.
COMPARTIR LA PALABRA
JUEVES 7 DE TIEMPO ORDINARIO
Año Impar
Eclesiástico 5,1-10
Salmo responsorial: 1
Marcos 9,41-50