lunes, 29 de diciembre de 2025

DOCTORES DE LA IGLESIA


 

ABUELA, ESTOY EN EL CIELO ENTRE LOS ÁNGELES;ESTOY MUY FELIZ. NO LLORES PORQUE SIEMPRE ESTARÉ CERCA DE TÍ.

29 DE DICIEMBRE

De los Sermones de san Bernardo, abad
(Sermón 1, En la Epifanía del Señor, 1-2: PL 133, 141-143)

CUANDO LLEGÓ LA PLENITUD DE LOS TIEMPOS, SE NOS DIO TAMBIÉN LA PLENITUD DE LA DIVINIDAD

Dios, nuestro Salvador, hizo aparecer su misericordia y su amor por los hombres. Demos gracias a Dios, pues por él abunda nuestro consuelo en esta nuestra peregrinación, en este nuestro destierro, en esta vida tan llena aún de miserias.

Antes de que apareciera la humanidad de nuestro Salvador, la misericordia de Dios estaba oculta; existía ya, sin duda, desde el principio, pues la misericordia del Señor es eterna, pero al hombre le era imposible conocer su magnitud. Ya había sido prometida, pero el mundo aún no la había experimentado y por eso eran muchos los que no creían en ella. Dios había hablado, ciertamente, de muchas maneras por ministerio de los profetas. Y había dicho: Sé muy bien lo que pienso hacer con vosotros: designios de paz y no de aflicción. Pero, con todo, ¿qué podía responder el hombre, que únicamente experimentaba la aflicción y no la paz? «¿Hasta cuándo -pensaba- iréis anunciando: "Paz, paz", cuando no hay paz?» Por ello los mismos mensajeros de paz lloraban amargamente, diciendo: Señor, ¿quién ha dado fe a nuestra predicación? Pero ahora, en cambio, los hombres pueden creer, por lo menos, lo que ya contemplan sus ojos; ahora los testimonios de Dios se han hecho sobremanera dignos de fe, pues, para que este testimonio fuera visible, incluso a los que tienen la vista enferma, el Señor le ha puesto su tienda al sol.

Ahora, por tanto, nuestra paz no es prometida, sino enviada; no es diferida, sino concedida; no es profetizada, sino realizada: el Padre ha enviado a la tierra algo así como un saco lleno de misericordia; un saco, diría, que se romperá en la pasión, para que se derrame aquel precio de nuestro rescate, que él contiene; un saco que, si bien es pequeño, está ya totalmente lleno. En efecto, un niño se nos ha dado, pero en este niño habita toda la plenitud de la divinidad. Esta plenitud de la divinidad se nos dio después que hubo llegado la plenitud de los tiempos. Vino en la carne para mostrarse a los que eran de carne y, de este modo, bajo los velos de la humanidad, fue conocida la misericordia divina; pues, cuando fue conocida la humanidad de Dios, ya no pudo quedar oculta su misericordia. ¿En qué podía manifestar mejor el Señor su amor a los hombres sino asumiendo nuestra propia carne? Pues fue precisamente nuestra carne la que asumió, y no aquella carne de Adán que antes de la culpa era inocente.

¿Qué cosa manifiesta tanto la misericordia de Dios como el hecho de haber asumido nuestra miseria? ¿Qué amor puede ser más grande que el del Verbo de Dios, que por nosotros se ha hecho como la hierba débil del campo? Señor, ¿qué es el hombre para que le des importancia, para que te ocupes de él? Que comprenda, pues, el hombre hasta qué punto Dios cuida de él; que reflexione sobre lo que Dios piensa y siente de él. No te preguntes ya, oh hombre, por qué tienes que sufrir tú; pregúntate más bien por qué sufrió él. De lo que quiso sufrir por ti puedes deducir lo mucho que te estima; a través de su humanidad se te manifiesta el gran amor que tiene para contigo. Cuanto menor se hizo en su humanidad, tanto mayor se mostró en el amor que te tiene, y cuanto más se anonadó por nosotros, tanto más digno es de nuestro amor. Dios, nuestro salvador -dice el Apóstol-, hizo aparecer su misericordia y su amor por los hombres. ¡Qué grande y qué manifiesta es esta misericordia y este amor de Dios a los hombres! Nos ha dado una grande prueba de su amor al querer que el nombre de Dios fuera añadido al título de hombre.

REFLEXIÓN

Qué añade a la eterna misericordia de Dios sobre todos, la carne de Jesús? La carne endiosada de Jesús es un acto de amor, es misericordia abierta y derramada en la cruz, eterna y para todos en la gloria de la Resurrección. La firma del Padre, con la sangre del Hijo, entregada por la fuerza del Espíritu, para todos generacionalmente, para siempre, en y más allá del tiempo.

domingo, 28 de diciembre de 2025

PALABRA COMENTADA


 

La Sagrada Familia

Eclesiástico 3, 2-6. 12-14



REFLEXIÓN

Dios hace al padre más responsable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole.

Padre, madre y autoridad tiene a Dios como fuente.

La tradición de autoridad, que hoy hace crisis, ha tenido este principio del origen divino como patente de corso-con frecuencia- para legitimar abusos a la persona.

Esta crisis nos podría ayudar, si leemos las señales de los tiempos, a cambiar el sentido del origen divino de la autoridad, si nos abrimos a la revelación del Padre que nos confió Jesús. Un Padre que entregó a su hijo por amor a nosotros.Y un hijo que por amor al Padre y a nosotros se encarnó para salvar la creación.

Toda autoridad está obligada a reflejar este modo de servir por amor. Solo esta clase de autoridad se hace creíble hasta el final, con estabilidad saludable.

Por eso el pastor es una imagen expresiva, en su celo por todos, y en particular por los más débiles, para cuidar, preservar, salvar.

El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros

Honrar la autoridad paterna y materna es hoy un valor crítico, por la relativización de los jóvenes que no quieren frenos en su experimentar, y por la incapacidad de los padres que no fundamentaron su autoridad en el ejemplo.

el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha.

El tema del cuarto mandamiento: honrarás a tu padre y a tu madre, es el que nos trae esta primera Palabra.

Aunque el libro del que procede, el Sirácida o Eclesiástico, es tenido por católicos como inspirado y por los judíos y protestantes como no tanto, toca temas que están relacionados con otras partes de la Escritura en las que se acepta la inspiración.

Entonces podemos decir que un libro no tan inspirado trata temas inspirados. En este caso el relacionado con el cuarto mandamiento de la ley de Dios.

En nuestro tiempo no hay tanta veneración por este tema, aunque existen personas creyentes o no, que saben honrar sus padres y madres.

Porque nuestra cultura laica y secular, aficionada a la validación que hace el complejo de Edipo del antagonismo con el padre, practica menos esa veneración.

Es otra de las acciones de contracultura a la que estamos llamados los creyentes de la Palabra.

Salmo responsorial: 127, 1-2. 3. 4-5



REFLEXIÓN

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. R.

Hay un temor que se lleva con el amor. Es el propio del cuarto mandamiento.

Que se aprende.

Ahí influirá poderosamente en el temor amoroso a Dios.

Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. R.

 Se comprueba día a día, pero sobretodo resplandece en ciertas celebraciones: la felicidad a la que aspira el ser humano en su peregrinaje, la saborea por instantes en momentos de unión familiar.

Así como lamentablemente la discordia que aflora en reuniones familiares, amarga la existencia.

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida

Un sentido atractivo de bendición es cuando se dan estos momentos de dicha familiar.

Se llega como a un oasis, después de una caminata por el caluroso desierto.

Son muchas las familias actuales que toman estos pensamientos como orientación de su vida común y como parámetros de bendición.

Cómo negar que en estos versos se condensa un estilo de vida amigable, positivo, nutritivo y que apoya el crecimiento humano y la dignidad de la persona?

Lo cual es posible aunque la familia no sea tradicional.

Colosenses 3, 12-21



REFLEXIÓN

vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión.

Se trata del amor en su plenitud humana, inclusivo de muchas facetas que se proyectan positivas en los demás, para aportar dicha en sus existencias.

No se trata de cohonestar las malas decisiones de otros, ni justificarlas.

Más bien de amar a quienes pueden hacerlo, para que sientan que no se les descalifica como personas, pero sí se censuran las malas acciones.

Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo

La verdadera fraternidad, la del Reino de Dios, puede iniciar en la familia, de cualquier tipo, si tiene Espíritu.

Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada.

Esta palabra no tiene comentario, sino un silencio acogedor.

Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

Diremos hoy: hombres y mujeres, mujeres y hombres, vivan bajo la autoridad mutua de sus consortes, compañeros, parejas.

Pero que aparezca alguna autoridad, reflejo del Padre.

Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.

Cómo elaborar positiva y prácticamente estas sugerencias de la Palabra de manera que trasciendan las resistencias y rebeldías actuales?

O hay que desecharlas todas por impracticables en nuestra cultura?

Si así fuera no estaríamos abocados a un caos en vez de la comunión?

Mateo 2,13-15.19-23



REFLEXIÓN

José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes

Dice Saramago en su novela sobre Jesucristo, que José actuó en forma insolidaria, porque se preocupó de su hijo, pero no avisó a los otros cuando supo que habría matanza.

Siempre es posible inducir a la sospecha de ocultamente mal obrar en todo lo que se haga. Es el pensamiento dialéctico que se practica en todo lo que tiene que ver con lo tradicional, oficial o la versión de la autoridad. Es la mentalidad de conspiración perpetua, de sospecha constante.

El efecto es que nada queda en pie. Y no hay edificación posible.

ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño

Jesús y su familia son un paradigma para los asilados y migrantes que por razones de violencia han tenido que huir para conservar la vida, pero hacia una vida incierta y más empobrecida.

En ellos interviene el tiempo para madurar circunstancias más propicias.

Esta maduración es la que se asume con visión de fe y esperanza para superar la venganza, el resentimiento y el odio.

Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret.

En esta versión Nazaret es también un refugio, lugar de ocultamiento por razones políticas.

El poder de los Herodes sospechaba de una dinastía distinta a la de ellos. Pero la de Jesús era otro tipo de poder.

La vida oculta así no sería sólo asunto íntimo y privado, sino miedo a la persecución política. Anonimato de un exilio.

Hasta que llegara y madurara un mejor tiempo para el mensaje de la buena nueva.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1608797067681599488?s=20&t=MqOBSI6xEy2C0u_0TTnkuw

https://x.com/motivaciondehoy 281225

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La Sagrada Familia

Eclesiástico 3, 2-6. 12-14

Salmo responsorial: 127, 1-2. 3. 4-5

Colosenses 3, 12-21

Mateo 2,13-15.19-23