sábado, 31 de mayo de 2025

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS


 


De las Homilías de san Beda el Venerable, presbítero
(Libro 1, 4: CCL 122, 25-26, 30)

MARÍA PROCLAMA LA GRANDEZA DEL SEÑOR POR LAS OBRAS QUE HA HECHO EN ELLA

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador. Con estas palabras, María reconoce en primer lugar los dones singulares que le han sido concedidos, pero alude también a los beneficios comunes con que Dios no deja nunca de favorecer al género humano.

Proclama la grandeza del Señor el alma de aquel que consagra todos sus afectos interiores a la alabanza y al servicio de Dios y, con la observancia de los preceptos divinos, demuestra que nunca echa en olvido las proezas de la majestad de Dios.

Se alegra en Dios su salvador el espíritu de aquel cuyo deleite consiste únicamente en el recuerdo de su creador, de quien espera la salvación eterna.

Estas palabras, aunque son aplicables a todos los santos, hallan su lugar más adecuado en los labios de la Madre de Dios, ya que ella, por un privilegio único, ardía en amor espiritual hacia aquel que llevaba corporalmente en su seno.

Ella con razón pudo alegrarse, más que cualquier otro santo, en Jesús, su salvador, ya que sabía que aquel mismo al que reconocía como eterno autor de la salvación había de nacer de su carne, engendrado en el tiempo, y había de ser, en una misma y úrica persona, su verdadero hijo y Señor.

Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. No se atribuye nada a sus méritos, sino que toda su grandeza la refiere a la libre donación de aquel que es por esencia poderoso y grande, y que tiene por norma levantar a sus fieles de su pequeñez y debilidad para hacerlos grandes y fuertes.

Muy acertadamente añade: Su nombre es santo, para que los que entonces la oían y todos aquellos a los que habían de llegar sus palabras comprendieran que la fe y el recurso a este nombre había de procurarles, también a ellos, una participación en la santidad eterna y en la verdadera salvación, conforme al oráculo profético que afirma: Todo el que invoque el nombre del Señor se salvará, ya que este nombre se identifica con aquel del que antes ha dicho: Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

Por esto se introdujo en la Iglesia la hermosa y saludable costumbre de cantar diariamente este cántico de María en la salmodia de la alabanza vespertina, ya que así el recuerdo frecuente de la encarnación del Señor enardece la devoción de los fieles y la meditación repetida de los ejemplos de la Madre de Dios los corrobora en la solidez de la virtud. Y ello precisamente en la hora de Vísperas, para que nuestra mente, fatigada y tensa por el trabajo y las múltiples preocupaciones del día, al llegar el tiempo del reposo, vuelva a encontrar el recogimiento y la paz del espíritu.

viernes, 30 de mayo de 2025

Ejercicios Espirituales



PRIMERA SEMANA

[45] PRIMER EXERCICIO ES MEDITACION CON LAS TRES POTENCIAS SOBRE EL 1º, 2º Y 3º PECADO; CONTIENE EN SI, DESPUES DE UNA ORACION PREPARATORIA Y DOS PREAMBULOS, TRES PUNTOS PRINCIPALES Y UN COLOQUIO.

REFLEXIÓN

[45]Meditación con las tres potencias es un método de reflexión en el que se involucran los aspectos de memoria, entendimiento y voluntad. Hoy diríamos integral.

[46] Oración. La oración preparatoria es pedir gracia a Dios nuestro Señor, para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio y alabanza de su divina majestad.

REFLEXIÓN

[46] Inicio solemne en el cual se solicita el favor del soberano Dios para que la totalidad del ser se ordene, dirija, siga la ruta más depurada hacia el servicio y alabanza de Él mismo. Así se plantea que desde el primer momento de preparación de la oración, se hace consciente el y la  ejercitante de la realidad Trascendente y Otra del Dios en quien se cree. Es todo lo contrario de un acto banal, superficial, negligente, o sin libertad. Es un momento que actualiza para cada oración y que se haga de aquí en adelante, el Principio y Fundamento, que surte el efecto de una Opción Fundamental, como una brújula que siempre apuntará al Norte.

[47] 1º preámbulo. El primer preámbulo es composición viendo el lugar. Aquí es de notar, que en la contemplación o meditación visible, así como contemplar a Christo nuestro Señor, el qual es visible, la composición será ver con la vista de la imaginación el lugar corpóreo, donde se halla la cosa que quiero contemplar. Digo el lugar corpóreo, así como un templo o monte, donde se halla Jesu Christo o nuestra Señora, según lo que quiero contemplar. En la invisible, como es aquí de los pecados, la composición será ver con la vista imaginativa y considerar mi ánima ser encarcerada en este cuerpo corruptible y todo el compósito en este valle como desterrado; entre brutos animales. digo todo el compósito de ánima y cuerpo.

REFLEXIÓN

[47] Se trata de una ayuda, tanto cuanto, para fijar la imaginación en algo, alguien, que ayude a desarrollar la meditación, ya sea en asuntos que se prestan a la visibilidad, o cosas más abstractas. Suele ayudar en el tema del pecado fijar la vista en un crucificado, Jesús, u otr@ inocente, que haya sido perjudicad@ sin culpa.

[48] 2º preámbulo. El segundo es demandar a Dios nuestro Señor lo que quiero y deseo. La demanda ha de ser según subiecta materia, es a saber, si la contemplación es de resurrección, demandar gozo con Christo gozoso; si es de passión, demandar pena, lágrimas y tormento con Christo atormentado. Aquí será demandar vergüenza y confussión de mí mismo, viendo quántos han sido dañados por un solo pecado mortal y quántas veces yo merescía ser condenado para siempre por mis tantos peccados.

REFLEXIÓN

[48]Es el fruto que deseo obtener de este ejercicio. En el caso del pecado nos debemos hacer cargo de la mentalidad actual que no entiende cómo puede haber condenación eterna. Sin embargo, ante crímenes horrendos, no falta quien esté de acuerdo con prisión perpetua o pena de muerte. Parece que el problema estriba en la imagen de Dios, con el cual es difícil conciliar una pena eterna, más por pena que por eterna. Es importante en la meditación llegar a cierta estimativa del desorden que significa el pecado y su daño colateral. Es importante para construir un arrepentimiento futuro.

[49] Nota. Ante todas contemplaciones o meditaciones, se deben hacer siempre la oración preparatoria sin mudarse y los dos preámbulos ya dichos, algunas veces mudándose, según subiecta materia.

REFLEXIÓN

[49] En adelante guardar estos preámbulos en todos los ejercicios que se harán. Parece a nivel de palabras que hay una equivalencia entre contemplación o meditación, pero en la práctica la meditación parece más detallista y sistemática, punto por punto. La contemplación más relajada, posándose en lo que parece que más mueve en un sentido o en otro, pero siempre todo para que al sensibilizarse se dé espacio al coloquio: una conversación o diálogo, que irá avanzando de acuerdo a la familiaridad lograda con el Señor por una fe viva.