martes, 29 de julio de 2025

DOCTORES DE LA IGLESIA


De los Sermones de san Agustín, obispo
(Sermón 103, 1-2. 6: PL 38, 613. 615)

DICHOSOS LOS QUE PUDIERON HOSPEDAR AL SEÑOR EN SU PROPIA CASA

Las palabras del Señor nos advierten que, en medio de la multiplicidad de ocupaciones de este mundo, hay una sola cosa a la que debemos tender. Tender, porque somos todavía peregrinos, no residentes; estamos aún en camino, no en la patria definitiva; hacia ella tiende nuestro deseo, pero no disfrutamos aún de su posesión. Sin embargo, no cejemos en nuestro esfuerzo, no dejemos de tender hacia ella, porque sólo así podremos un día llegar a término.

Marta y María eran dos hermanas, unidas no sólo por su parentesco de sangre, sino también por sus sentimientos de piedad; ambas estaban estrechamente unidas al Señor, ambas le servían durante su vida mortal con idéntico fervor. Marta lo hospedó, como se acostumbra a hospedar a un peregrino cualquiera. Pero, en este caso, era una sirvienta que hospedaba a su Señor, una enferma al Salvador, una creatura al Creador. Le dio hospedaje para alimentar corporalmente a aquel que la había de alimentar con su Espíritu. Porque el Señor quiso tomar la condición de esclavo para así ser alimentado por los esclavos, y ello no por necesidad, sino por condescendencia, ya que fue realmente una condescendencia el permitir ser alimentado. Su condición humana lo hacía capaz de sentir hambre y sed.

Así, pues, el Señor fue recibido en calidad de huésped, él, que vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; pero a cuantos lo recibieron dio poder de llegar a ser hijos de Dios, adoptando a los siervos y convirtiéndolos en hermanos, redimiendo a los cautivos y convirtiéndolos en coherederos. Pero que nadie de vosotros diga: «Dichosos los que pudieron hospedar al Señor en su propia casa.» No te sepa mal, no te quejes por haber nacido en un tiempo en que ya no puedes ver al Señor en carne y hueso; esto no te priva de aquel honor, ya que el mismo Señor afirma: Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.

Por lo demás, tú, Marta —dicho sea con tu venia, y bendita seas por tus buenos servicios—, buscas el descanso como recompensa de tu trabajo. Ahora estás ocupada en los mil detalles de tu servicio, quieres alimentar unos cuerpos que son mortales, aunque ciertamente son de santos; pero ¿por ventura, cuando llegues a la patria celestial, hallarás peregrinos a quienes hospedar, hambrientos con quienes partir tu pan, sedientos a quienes dar de beber, enfermos a quienes visitar, litigantes a quienes poner en paz, muertos a quienes enterrar?

Todo esto allí ya no existirá; allí sólo habrá lo que María ha elegido: allí seremos nosotros alimentados, no tendremos que alimentar a los demás. Por esto, allí alcanzará su plenitud y perfección lo que aquí ha elegido María, la que recogía las migajas de la mesa opulenta de la palabra del Señor. ¿Quieres saber lo que allí ocurrirá? Dice el mismo Señor, refiriéndose a sus siervos: Os aseguro que se pondrá de faena, los hará sentar a la mesa y se prestará a servirlos.

lunes, 28 de julio de 2025

PALABRA COMENTADA


LUNES 17 DE TIEMPO ORDINARIO

Año Impar

Éxodo 32,15-24.30-34



REFLEXIÓN

Las tablas estaban escritas por ambos lados; eran hechura de Dios, y la escritura era escritura de Dios, grabada en las tablas

Si se toma al pie de la letra, la imagen que nos viene es la de un rayo esculpiendo la piedra de las tablas, sin intervención humana, portentosamente.

Así nos lo han ejemplificado algunos filmes sobre esta gesta.

Pero en el fondo lo que valdría para toda mentalidad, tanto la que se mueve por los portentos como la que desconfía de ellos, es la intención de esta redacción en hacer derivar del mismísimo Dios la ley, el decálogo.

Hasta nuestros días, al menos para amplios sectores de población, tanto de oriente como de occidente, el decálogo sigue inspirando como referente de los derechos de Dios y de los seres humanos.

Sin este aporte de la literatura bíblica nos hubiera costado más dar con una plataforma de derechos tan humanizante, de una gran calidad de vida y tan respetable en su origen divino.

Este aporte a la civilización humana caracteriza la religión bíblica como una ética, que procura la acción transformante de la sociedad y los individuos, para garantizar el discurso de fe.

"Haznos un Dios que vaya delante de nosotros, pues a ese Moisés que nos sacó de Egipto no sabemos qué le ha pasado

En ausencia prolongada del líder quién puede criticar que habría que buscar un reemplazo para el ordenamiento de la gente, y que no incurrieran en un caos? Aaron hizo lo que pudo, y echó mano de esquemas anteriores, visibilizando la divinidad en alguna forma.

Pero Moisés que ya había subido al monte y experimentado la invisibilidad activa de Dios, no podía permitir semejante retroceso.

Dos visiones confrontadas, pero con resultados diferentes para el derrotero humano y su ascensión. La divinidad irrepresentable pero ética y la divinidad visible y manipulable para los intereses del más fuerte y astuto.

Toda rebeldía humana que enarbole la libertad y la dignidad de la persona asumirá al Dios libre y ético.

Volvió, pues, Moisés al Señor y le dijo: "Este pueblo ha cometido un pecado gravísimo, haciéndose dioses de oro. Pero ahora, o perdonas su pecado o me borras del libro de tu registro."

Sin embargo la visión ética no es fundamentalista sino misericordiosa. Se trata de un Dios al que se puede regresar para que volvamos a comenzar y salvarnos. Hasta cuándo? Setenta veces siete.

Salmo responsorial: 105



REFLEXIÓN

cambiaron su gloria por la imagen

Hemos de aprender la verdadera Gloria de Dios que radica en su libertad única, para entender la dignidad a la que nos convoca, como pueblo, como hijos. Tal gloria y dignidad resplandece en Jesús de Nazareth.

Se olvidaron de Dios, su salvador

No importa tanto un olvido de memoria, como el seguir viviendo y actuando como seres manipulables y manipuladores de la libertad humana, para satisfacer intereses menos nobles.

Moisés, su elegido, / se puso en la brecha frente a él

En Jesús se nos ofrece el líder que muere en la brecha, para impedir que se consolide la divinidad vengativa, inspiradora de los regímenes totalitarios.

Mateo 13,31-35



REFLEXIÓN

"El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas."

Un modo de vivir, al alcance de la mano, pero con una enorme pujanza de crecimiento. Una realidad animada por un imparable desarrollo, aunque no lo pretendamos.

"El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente."

En nuestro tiempo se ha hecho sentir una realidad naciente, que colma nuestros sueños de equidad, y no hay forma de detener su avance, para preocupación de los que controlan el orden, más allá de lo justo.

La desproporción entre el inicio y el desarrollo, que produce asombro, admiración y satisfacción.

"Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo."

Porque estas realidades, por enigmáticas, no suelen ser material para la comunicación manipulada por el mercado. Más bien son temibles para quienes se aferran al orden inicuo y elitista.

Las parábolas, los enigmas, los desafíos a la comprensión de la existencia surgen como puertas que se pueden abrir a la sabiduría, que significa escuchar y cumplir la Palabra.

Hemos de preguntar cada día: cuál es la parábola de hoy? Aquella que nos revela lo pequeño, por donde llega la sabiduría y la salvación del reino.

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Lunes 17ª semana de tiempo ordinario

Éxodo 32,15-24.30-34

Salmo responsorial: 105

Mateo 13,31-35