lunes, 15 de diciembre de 2025

SAN CARLO DE JESUS ACUTIS DE ASIS



 eres uno de los vírgenes que iluminas la gracia de tu cuerpo con el esplendor de tu espíritu
 
Del Tratado de Guillermo, abad del monasterio de San Teodorico, Sobre la contemplación de Dios
(Núms. 9-11: SC 61, 90-96)

DIOS NOS AMÓ PRIMERO

En verdad tú eres el único Señor, que al ejercer tu poder sobre nosotros nos salvas; en cambio, el servicio que nosotros te tributamos no consiste en otra cosa sino en aceptar tu salvación.

Señor, de ti viene la salvación y la bendición sobre tu pueblo; pero ¿qué es tu salvación sino la gracia que tú nos concedes de amarte y de ser amados por ti?

Por eso, Señor, quisiste que tu Hijo que está a tu derecha, el hombre que tú fortaleciste, fuera llamado Jesús, esto es, Salvador, porque él salvará a su pueblo de los pecados y en ningún otro se encuentra la salud. Él nos enseñó a amarlo, amándonos primero hasta la muerte de cruz e invitándonos a amar al que nos amó primero hasta el extremo.

Si nos amaste primero fue para que pudiéramos amarte, no porque necesitaras nuestro amor, sino porque de no amarte no podríamos llegar a ser lo que tú quisiste que fuéramos.

Por eso, después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los profetas en muchas ocasiones y de diversas maneras, ahora, en el tiempo final, nos has hablado por medio de tu Hijo, tu Palabra: por él fue hecho el cielo y por su Espíritu los ejércitos celestiales. El habernos hablado por medio de tu Hijo no fue otra cosa que poner de manifiesto cuánto y de qué manera nos amaste, ya que no perdonaste ni a tu propio Hijo, sino que lo entregaste por todos nosotros; él también nos amó y se entregó por nosotros.

Señor, ésta es la Palabra que nos has enviado, tu Palabra omnipotente, que cuando un silencio profundo envolvía toda la tierra, es decir, cuando estaba sumida en el error, bajó de tu trono real, para destruir todos los errores, para promulgar la suave ley del amor.

Y todo lo que él hizo, todo lo que dijo aquí en la tierra, todo lo que sufrió, los oprobios, salivazos y bofetadas, hasta la cruz y el sepulcro, no fue otra cosa sino el hablarnos tú por medio de tu Hijo, atrayéndonos con tu amor, suscitando nuestra respuesta de amor.

Dios, creador de los hombres, tú sabías que el amor no puede ser exigido por la fuerza, sino que es necesario suscitarlo en el corazón humano. Porque donde hay coacción ya no hay libertad, donde no hay libertad no hay justicia.

Por lo tanto quisiste que te amáramos, ya que no podíamos ser salvados con justicia si no te amábamos. Y no podríamos amarte si no recibiéramos de ti ese amor. Por eso, Señor, como ya lo dijo tu discípulo amado y nosotros lo hemos recordado ya más arriba, tú nos amaste primero, y has amado primero a todos los que te aman.

También nosotros te amamos con el mismo amor que has derramado en nuestros corazones. Pero tu amor es tu bondad -¿no eres acaso el único bueno y el sumo bien?-, es el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo, que en principio de la creación aleteaba sobre las aguas, esto es, sobre los espíritus fluctuantes de los hombres, brindándose a todos, atrayendo hacia sí todas las cosas, inspirando, impulsando, librándonos del mal, procurándonos lo necesario, uniendo a Dios con nosotros y a nosotros con Dios.

domingo, 14 de diciembre de 2025

PALABRA COMENTADA


 

Domingo 3 de Adviento A

Isaías 35,1-6a.10




REFLEXIÓN

desierto y el yermo se regocijarán

Alegría íntima, escondida y velada, discreta y profunda, serena y suave como procedente del Espíritu.

Realidades regocijantes que emergen suavemente en el curso de los acontecimientos y van confluyendo, convergiendo, sin ser forzados, adviniendo como rocío suave que empapa la tierra, como don inesperado y que colma deseos y anhelos.

verán la gloria del Señor, la belleza de nuestro Dios

Ver a Dios y ver su gloria en la historia requiere fe. Tal fe que transforma nuestra mirada para descubrir en lo pequeño lo grande.

La gloria de Dios es su prestigio, aquello que motiva a tributarle reconocimiento y alabanza.

Son giros en el devenir de la historia que misteriosamente terminan dando vida, procurando justicia, derramando ágape.

Salmo responsorial: 145




REFLEXIÓN

hace justicia a los oprimidos

Hay que creer y esperar que vivir y participar en el acompañamiento del oprimido es exponerse a la intervención justiciera del Señor por formas inéditas. Conviene por tanto  estar alerta y abrir los ojos

Santiago 5,7-10



REFLEXIÓN

Tened paciencia, hermanos, hasta la venida del Señor

Una actitud que nos forman, pero no por nuestra cuenta. De fuera vienen las contigencias que son las señales del Señor para aprender a verlo, y transformarnos.

Una actitud que se bebe a diario, y de nuestra parte solo queda permitir que crezca contra nosotros mismos y nuestros egoísmos.

El labrador aguarda paciente el fruto valioso de la tierra, mientras recibe la lluvia temprana y tardía

Sus dones pueden llegar temprano o tarde, para nuestro gusto. E irse lenta o precipitadamente. En todo ello se nos forma en la paciencia, por la que aprendemos a reconocer y dar gracias, porque lo importante es el Señor.

manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca

Un aprendizaje que genera firmeza, no pre-fabricada, ni militarizada, ni coercionada, sino espontánea, suave en su expresión, segura en su identidad.

Tomad, hermanos, como ejemplo de sufrimiento y de paciencia a los profetas, que hablaron en nombre del Señor.

Hablar de Dios es sencillo, pero no fértil necesariamente.

Hablar en nombre del Señor es su don profético, cocido con el sufrimiento que nace de la propia realidad y de la dureza de los escuchas.

Mateo 11,2-11



REFLEXIÓN

"¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?"

Juan era profeta, sufrido y creyente. Pregunta para asegurarse y para que también sus discípulos se aseguren. Porque ser creyentes no significa vivir con la evidencia que el mundo usa para sus certezas.

Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí

La respuesta de Jesús puede inquietar y desazonar, porque remite a su Palabra para ser verificada en los acontecimientos presentes.

Las visiones y mensajes que nos llegan en nuestra vida y atribuímos por fe al Señor cuando son auténticos muestran esa característica: remiten a su Palabra para ser verificada en los hechos presentes.

Así no somos escuchas pasivos de la Palabra, sino que ella nos pone la tarea de verificar, para creer.

no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista

Con Juan Bautista, según Jesús de Nazareth, tenemos un Grande. Por su fidelidad a su misión.

Con su testimonio hecho de sufrimiento, el anuncio ha logrado llegar y notificar del Mesías.

aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él

Pero en el reino los Grandes son los Pequeños.

Incluso la grandeza que viene de la Palabra tiene que ver con el Designio del Padre, a quienes los pequeños ven el rostro y cuyo juicio los favorece.

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Domingo 3 de Adviento A

Isaías 35,1-6a.10

Salmo responsorial: 145

Santiago 5,7-10

Mateo 11,2-11