domingo, 8 de febrero de 2026

DOCTORES DE LA IGLESIA


 


De las Confesiones de san Agustín, obispo
(Libro 1, 1, 1--2, 2; 5, 5: CSEL 33, 1-5)

NUESTRO CORAZÓN NO HALLA SOSIEGO HASTA QUE DESCANSA EN TI

Eres grande, Señor, y muy digno de alabanza; eres grande y poderoso, tu sabiduría no tiene medida. Y el hombre, parte de tu creación, desea alabarte; el hombre, que arrastra consigo su condición mortal, la convicción de su pecado y la convicción de que tú resistes a los soberbios. Y, con todo, el hombre, parte de tu creación, desea alabarte. De ti proviene esta atracción a tu alabanza, porque nos has hecho para ti, y nuestro corazón no halla sosiego hasta que descansa en ti.

Haz, Señor, que llegue a saber y entender qué es primero, si invocarte o alabarte, qué es antes, conocerte o invocarte. Pero, ¿quién podrá invocarte sin conocerte? Pues el que te desconoce se expone a invocar una cosa por otra. ¿Será más bien que hay que invocarte para conocerte? Pero, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? Y ¿cómo van a creer si nadie les predica?

Alabarán al Señor los que lo buscan. Porque los que lo buscan lo encuentran y, al encontrarlo, lo alaban. Haz, Señor, que te busque invocándote, y que te invoque creyendo en ti, ya que nos has sido predicado. Te invoca, Señor, mi fe, la que tú me has dado, la que tú me has inspirado por tu Hijo hecho hombre, por el ministerio de tu predicador.

Y ¿cómo invocaré a mi Dios, a mi Dios y Señor? Porque, al invocarlo, lo llamo para que venga a mí. Y ¿a qué lugar de mi persona puede venir mi Dios? ¿A qué parte de mi ser puede venir el Dios que ha hecho el cielo y la tierra? ¿Es que hay algo en mí, Señor Dios mío, capaz de abarcarte? ¿Es que pueden abarcarte el cielo y la tierra que tú hiciste, y en los cuales me hiciste a mí? O ¿por ventura el hecho de que todo lo que existe no existiría sin ti hace que todo lo que existe pueda abarcarte?

¿Cómo, pues, yo, que efectivamente existo, pido que vengas a mí, si, por el hecho de existir, ya estás en mí? Porque yo no estoy ya en el abismo y, sin embargo, tú estás también allí. Pues, si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. Por tanto, Dios mío, yo no existiría, no existiría en absoluto, si tú no estuvieras en mí. O ¿será más acertado decir que yo no existiría si no estuviera en ti, origen, camino y término de todo? También esto, Señor, es verdad. ¿A dónde invocarte que vengas, si estoy en ti? ¿Desde dónde puedes venir a mí? ¿A dónde puedo ir fuera del cielo y de la tierra, para que desde ellos venga a mí el Señor, que ha dicho: Acaso no lleno yo el cielo y la tierra?

¿Quién me dará que pueda descansar en ti? ¿Quién me dará que vengas a mi corazón y lo embriagues con tu presencia, para que olvide mis males y te abrace a ti, mi único bien? ¿Quién eres tú para mí? Sé condescendiente conmigo, y permite que te hable. ¿Qué soy yo para ti, que me mandas amarte y que, si no lo hago, te enojas conmigo y me amenazas con ingentes infortunios? ¿No es ya suficiente infortunio el hecho de no amarte?

¡Ay de mí! Dime, Señor Dios mío, por tu misericordia, qué eres tú para mí. Di a mi alma: «Yo soy tu salvación.» Díselo de manera que lo oiga. Mira, Señor: los oídos de mi corazón están ante ti; ábrelos y di a mi alma: «Yo soy tu salvación.» Correré tras estas palabras tuyas y me aferraré a ti. No me escondas tu rostro: muera yo, para que no muera, y pueda así contemplarlo.

sábado, 7 de febrero de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Sábado 4 de tiempo ordinario

Año Par

1Reyes 3,4-13



REFLEXIÓN

Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien

te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti.

En este caso sabiduría para gobernar. Por lo que podríamos hacer de Salomón el paradigma del gobernante ideal. 

Pero todo ser humano consciente está llamado a discernir, a juzgar. Una formulación antropológica que afecta todo: hombres y mujeres, creados para discernir. 

He ahí el secreto de su libertad y la vida que no termina.

Salmo responsorial: 118



REFLEXIÓN

En mi corazón escondo tus consignas

Porque sabemos, con sabiduría, que viene del Señor el mal y el bien.

Marcos 6,30-34



REFLEXIÓN

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: "Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco." Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma

A pesar de su deseo de descansar, no pierde la calma y retoma la enseñanza.

Atender la necesidad apremiante e inaplazable es primero.

Jesús como pastor de pastores que entiende su necesidad de descanso como todo humano.

La comprensión en favor del descanso de la nueva modalidad de pastores no es lo más común entre sus fieles.

De ahí que un nuevo pastor no puede descansar en su misericordia, siempre lista para apoyar y acompañar la necesidad del rebaño que no cesa.

Así el mayor bien aparece como una entrega que no se mide ni en el propio descanso porque la prioridad es compartirla cuando se necesite.

Parece que hay dos criterios previos a la escucha de la Palabra, quizás provistos por ella, que permanecen siempre junto a nosotros. 

Uno aprendido de la realidad: que la vida y los conflictos humanos y sociales son responsabilidad de los involucrados en diferentes formas, por acción u omisión.

Pero se forman bandos que se echan culpas y exculpan, que poco ayudan a la verdad, sin una autocrítica honesta. 

Otra cosa es que en el conflicto humano o social, lo primero es solucionar a las víctimas y sus necesidades y después vendrá la especulación sobre las causas. Atender la necesidad es primero y urgente.

Cuando se procede en otra forma, lo que se busca explícita o implícitamente es autojustificarse, sacarse el clavo, retaliar o vengar. 

Y eso echa leña al fuego de la violencia y aleja la paz.

https://x.com/motivaciondehoy/status/1753746920147726385?s=20

https://x.com/motivaciondehoy 070226

COMPARTIR LA PALABRA


Sábado 4 de tiempo ordinario

Año Par

1Reyes 3,4-13

Salmo responsorial: 118

Marcos 6,30-34