sábado, 12 de septiembre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Sábado 23 de tiempo ordinario

1CORINTIOS 10, 14-22


 


COMENTARIO

El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?

Estar contigo y compartir entre nosotros genera algún grado de comunión, de fraternidad.

Ya no somos enteramente extraños, ni incomunicados.El compartir de la familia, de la pareja, de los grupos con los con se tiene contacto profesional, ministerial.

Hay una demanda de solidaridad en esos contactos, una salida del anonimato y una construcción de redes sanadoras, positivas y amorosas, sopladas o inspiradas desde dentro con una energía suave, pacífica, intensa y profunda.

los gentiles ofrecen sus sacrificios a los demonios, no a Dios, y no quiero que os unáis a los demonios.

Hoy se revalora la cultura indígena y sus sacrificios. Ya no se les llama demonios.

Pero entre los mismos indígenas había cultos más humanos que otros, menos dañinos que otros.

Como entre nosotros, hay elementos de la cultura que favorecen y otros que no la fraternidad y la comunión en Cristo.

No podéis beber de los dos cálices, del del Señor y del de los demonios

Es como el cojear que denunciaba Elías:baal y Yavé.

Pero cómo evitar un crecimiento o decrecimiento en el sincretismo, que afirma uno y debilita otro en un proceso de purificación o de degeneración.

¿Vamos a provocar al Señor?

Una cosa es la maldad y otra la debilidad. Es lo que debemos discernir.

SALMO RESPONSORIAL: 115



COMENTARIO

¿Cómo pagaré al Señor / todo el bien que me ha hecho? / Alzaré la copa de la salvación, / invocando su nombre

Tú me has sacado de la idolatría, así sea en intención y gracia.

Nos queda irte agradeciendo con el alzar de la copa y la comida de tu pan, para que este proceso no se detenga y se profundice tu purificación.

Cumpliré al Señor mis votos / en presencia de todo el pueblo

Habíamos hecho votos y promesas en tu presencia y no los seguimos cumpliendo. A menos que en la práctica rutinaria de nuestra vida posterior, hayamos podido con tu gracia entrar en el proceso de entrega de lo que una vez te prometimos, pero sin una estructura determinada institucional.

LUCAS 6, 43-49



COMENTARIO

No hay árbol sano que dé fruto dañoso, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto

A la vista de algunos resultados parciales en nuestro servir nos consuela esta palabra, porque sostienes nuestra sanidad por encima de lo dañoso.

El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal, porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca

Viniendo de ti es muy alentador esta palabra.

Por encima de las constantes denuncias del acusador, quien logra desanimarnos y deprimirnos, haciéndonos sentir indignos de ti.

Hacer el bien esporádicamente puede ser improvisación, pero mantenerse en el bien obrar no.

Por que me llamáis "Señor, Señor", y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra, se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó desplomándose".

Escuchar y obedecer la palabra, como construir sobre cimiento de roca, requiere una dedicación, un tiempo. No es asunto de magia, sino de amor.

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Sábado 23 de tiempo ordinario

1CORINTIOS 10, 14-22

SALMO RESPONSORIAL: 115

LUCAS 6, 43-49

DOCTORES DE LA IGLESIA


 

San Atanasio Sermón sobre la encarnación del Verbo 10

 RENUEVA NUESTROS DÍAS COMO ANTAÑO


El Verbo eterno del Padre no abandonó la naturaleza humana que corría hacia su ruina, sino que con la oblación de su propio cuerpo destruyó la muerte bajo cuyo dominio el hombre había sucumbido, con sus enseñanzas corrigió los errores humanos y con su poder restauró los bienes que el género humano había perdido.

Quienquiera que lea los escritos de los discípulos del Señor verá confirmado, con la autoridad de estos teólogos, lo que hemos afirmado. Leemos, en efecto, en estos escritos: El amor de Cristo nos apremia, al pensar que, si uno murió por todos, consiguientemente todos murieron en él; y murió por todos, para que los que viven no vivan ya para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos, nuestro Señor Jesucristo. Y en otro lugar dice: Vemos a Jesús, a quien Dios puso momentáneamente bajo los ángeles, coronado de gloria y de honor por haber padecido la muerte; así por amorosa dignación de Dios gustó la muerte en beneficio de todos.

La Escritura nos da la razón por la que fue precisamente el Verbo de Dios y no otro el que tenía que hacerse hombre: Era conveniente para Dios -dice-, para quien y por quien son todas las cosas, que, queriendo llevar una multitud de hijos a la gloria, consumase en la gloria, haciéndolo pasar por los sufrimientos, al jefe de la salud de todos ellos. Con estas palabras se nos significa que librar a los hombres de la corrupción corresponde únicamente al Verbo de Dios, por quien fueron creados en el principio.

La razón por la cual el Verbo quiso tomar carne y hacerse hombre no fue otra sino la de salvar a los hombres con quienes se había hecho semejante al asumir un cuerpo; así lo dice, en efecto, la Escritura: Como los hijos comparten carne y sangre, también él entró a participar de las mismas; así por su muerte reducía a la impotencia al que retenía el imperio de la muerte, es decir, al demonio; y libraba a los que por temor a la muerte vivían toda su vida sometidos a esclavitud. Así, al inmolar su propio cuerpo, destruyó la ley que había sido dada contra nosotros, y renovó nuestra vida, dándonos la esperanza de la resurrección.

Pues si la muerte penetró en la humanidad fue por culpa de los hombres, en cambio, fue gracias a la encarnación del Verbo de Dios que la muerte fue destruida y se recuperó la vida, como lo afirma aquel apóstol, cuyo vivir era Cristo: Porque, como por un hombre vino la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos; y, así como todos mueren, asociados a Adán, así todos revivirán, asociados a Cristo, y lo demás que sigue. Ya no morimos, pues, como unos condenados, sino que morimos con la esperanza de resucitar de entre los muertos en el día de la resurrección universal que Dios realizará cuando llegue el tiempo.

COMENTARIO

Cómo es la lógica de la destrucción de la muerte en la muerte del cuerpo de Cristo? Es una tradición de la tradición, que se enarbola como argumento definitivo a favor de nuestra resurrección. Es un acto histórico, el de la muerte de Jesús, que se mira como la suma injusticia, porque se trata de una sentencia condenatoria que ejecuta un inocente. Al hacerlo esa muerte es indigna, clama al cielo y al Padre, en representación de toda muerte como injusta, y no hay una que no lo sea. Y en la Resurrección recibe una sentencia la muerte: falló porque la inocencia del justo ha sido revalidada. Desde un punto eminencial es una muerte sin muerte eterna, verdadera muerte, y su aguijón se ha roto.

viernes, 11 de septiembre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Viernes 23 de tiempo ordinario Año Par

1Corintios 9, 16-19. 22b-27



REFLEXIÓN

El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. 

No tengo más remedio 

Predicar no nace de cualquier impulso cuando se trata de la Palabra. Nace del corazón que anhela servir y comunicar la buena nueva de la salvación porque es un gozo.

¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!

Es el predicamento del profeta, del apóstol, del misionero, del testigo. 

Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga

Es importante purificar la intención para hacerlo por convicción, no por alguna ventaja e interés 

si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio

No es que hacerlo duela o mortifique, sino que responde a un sentido de su enviado, de responsabilidad por el bien profundo de todos 

Me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos 

No se trata de una popularidad de líder demagogo, sino del objetivo de ganar para el Reino. 

hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes

No es una gratuidad tal que no nos importe participar en el bien de lo anunciado.

Si la palabra es un bien para otros, también lo es para mí y dedicarle fuerzas y amor, es dármelos a mi mismo.

mis golpes van a mi cuerpo y lo tengo a mi servicio

En esta época hedonista sería suficiente asumir las debilidades y conflictos que trae el vivir a diario el reino.

 

Salmo responsorial: 83



REFLEXIÓN 

mi corazón y mi carne / retozan por el Dios vivo.

Lo profundo en mí y lo externo, todo el ser. La carne también anhela a Dios y tendrá lo suyo.

Dichosos los que encuentran en ti su fuerza / al preparar su peregrinación

No es como cualquiera fuerza que mueve desde fuera, sino que transforma los estados de conciencia 

el Señor no niega sus bienes

A justos e injustos, añade el nuevo testamento

 

Lucas 6,39-42



REFLEXIÓN

 

¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?

Pudiera estarse dando que somos ciegos conduciendo a otros ciegos, cuando nos aferramos o apegamos a nuestra ideología, filosofía, sabiduría, conocimiento, información, perspectiva o expresión de lenguaje, sin dejar ni el mínimo resquicio a la autocrítica, revaloración, re evaluación,re formulación o arrepentimiento y reconocimientode un error 

Porque la soberbia es una ceguera, y la obediencia de fe es visión 

si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro

Estar en un aprendizaje tiene el riesgo de perder la perspectiva cuando se domina una etapa. Podemos alzarnos con lo que no es nuestro.

no reparas en la viga que llevas en el tuyo 

Sin autocrítica que conduzca al cambio de mente es difícil ver ni mota ni ojo del hermano.

No aprendemos en los movimientos y activismo social, embriagados como estamos en la denuncia de la injusticia del otro.

Por eso caemos después en lo mismo que denunciamos.

¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano 

O sea que somos hipócritas y que debo sacar mi viga que entorpece la visión correcta, para ver bien la mota y la pequeñez del otro que me saca de quicio y me hace intolerante 

Podría ser ciego por no ver, e hipócrita por no querer ver, pero pretender que veo para no dar mi brazo a torcer y rehuir el cambio necesario.

Hay situaciones en las que nos ensañamos con la culpabilidad de personas y colectivos, por el daño objetivo ocasionado, sin reconocer que no podemos ser sin más jueces puros e inocentes, sino que en todos tenemos algún grado de responsabilidad personal y social por acción u omisión 

Entonces brilla la sabiduría de la frase que dijo: el que esté sin pecado que tire la primera piedra.

 

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Viernes 23 de tiempo ordinario Año Par

1Corintios 9, 16-19. 22b-27

Salmo responsorial: 83

Lucas 6,39-42

DOCTORES DE LA IGLESIA




 De las homilías de san Juan Crisóstomo, obispo

(Homilía antes de partir en exilio, 1-3: PG 52, 427*-430)
Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir

Muchas son las olas que nos ponen en peligro, y una gran tempestad nos amenaza: sin embargo, no tememos ser sumergidos porque permanecemos de pie sobre la roca. Aun cuando el mar se desate, no romperá esta roca aunque se levanten las olas, nada podrán contra la barca de Jesús. Decidme, ¿qué podemos temer? ¿La muerte? Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. ¿El destierro? Del Señor es la tierra y cuanto la llena. ¿La confiscación de los bienes? Sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él. Yo me río de todo lo que es temible en este mundo y de sus bienes. No temo la muerte ni envidio las riquezas. No tengo deseos de vivir, si no es para vuestro bien espiritual. Por eso, os hablo de lo que sucede ahora exhortando vuestra caridad a la confianza.

¿No has oído aquella palabra del Señor: Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos? Y, allí donde un pueblo numeroso esté reunido por los lazos de la caridad, ¿no estará presente el Señor? Él me ha garantizado su protección, no es en mis fuerzas que me apoyo. Tengo en mis manos su palabra escrita. Este es mi báculo, ésta es mi seguridad, éste es mi puerto tranquilo. Aunque se turbe el mundo entero, yo leo esta palabra escrita que llevo conmigo, porque ella es mi muro y mi defensa. ¿Qué es lo que ella me dice? Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Cristo está conmigo, ¿qué puedo temer? Que vengan a asaltarme las olas del mar y la ira de los poderosos; todo eso no pesa más que una tela de araña. Si no me hubiese retenido el amor que os tengo, no hubiese esperado a mañana para marcharme. En toda ocasión yo digo: «Señor, hágase tu voluntad: no lo que quiere éste o aquél, sino lo que tú quieres que haga.» Éste es mi alcázar, ésta es mi roca inamovible, éste es mi báculo seguro. Si esto es lo que quiere Dios, que así se haga. Si quiere que me quede aquí, le doy gracias. En cualquier lugar donde me mande, le doy gracias también.

Además, donde yo esté estaréis también vosotros, donde estéis vosotros estaré también yo: formamos todos un solo cuerpo, y el cuerpo no puede separarse de la cabeza, ni la cabeza del cuerpo. Aunque estemos separados en cuanto al lugar, permanecemos unidos por la caridad, y ni la misma muerte será capaz de desunirnos. Porque, aunque muera mi cuerpo, mi espíritu vivirá y no echará en olvido a su pueblo.

Vosotros sois mis conciudadanos, mis padres, mis hermanos, mis hijos, mis miembros, mi cuerpo y mi luz, una luz más agradable que esta luz material. Porque, para mí, ninguna luz es mejor que la de vuestra caridad. La luz material me es útil en la vida presente, pero vuestra caridad es la que va preparando mi corona para el futuro.

jueves, 10 de septiembre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Jueves 23 de tiempo ordinario

1CORINTIOS 8, 1B-7. 11-13


COMENTARIO

El conocimiento engríe(fisioi:llenar de aire), lo constructivo(oikodomeo:hacer crecer) es el amor.

Lo que importa es la intención aunque el conocimiento sea erróneo.

La Palabra por medio de Pablo que se dirige a una comunidad que ha hecho crecer con su predicación evangélica y su acompañamiento, subraya un aspecto fundamental para nuestra Sociedad de la Información, del Conocimiento.

Y también ofrece mayor claridad a la propuesta pedagógica actual que insiste en saberes:conocimiento, valores, praxis y convivir.

La energía que edifica es el amor(agape:amor de preferencia). No el eros, no la filia, que equivale a la carne y la sangre, semitismo bíblico que indica el amor obligado por la pasión o los lazos de parentezco.

El amor agape es amor libre, de libertad, de una preferencia que nace de la gratuidad, como el que Dios Padre nos tiene por adelantado.

Un amor que hace crecer la fraternidad, la hermandad abierta.

Quien se figura haber terminado de conocer algo, aún no ha empezado a conocer como es debido. En cambio, al que ama a Dios, Dios lo reconoce

La teología se puede convertir en un ejercicio de información y conocimiento que no conduce al amor fraterno. Entonces no es conocimiento del Dios auténtico, sino otro ídolo o caricatura.

tu conocimiento llevará al desastre al inseguro, a un hermano por quien Cristo murió

El inseguro es nuestra responsabilidad. Alguna  puede ser una insegura respecto de mi estilo de vida y la escandaliza, aunque para mí el conocimiento me lleve a actuar como si no hubiera malicia. Y lo que digo de una lo digo de muchas otras.

Al pecar de esa manera contra los hermanos, turbando su conciencia insegura, pecáis contra Cristo

Quizás no peco por el hecho en sí pero si los hermanos se escandalizan, sí peco. Ese sería el caso de comportarme sin discreción y abiertamente como si nada importara.Pero Pablo habla de abstenerse, no de comer con discreción. Así debería actuar yo, con abstinencia. Aunque actúe con discreción y no con abstinencia, corro el riesgo de escandalizar a los hermanos débiles.

si por cuestión de alimento peligra un hermano mío, nunca volveré a comer carne, para no ponerlo en peligro

Es propio del agape cuidar la conciencia del hermano y no ponerle tropiezo a su fe insegura.

Nuestro tiempo hace gala de la desfachatez, y no se prohibe nada aunque escandalice al que sea. Muchas conciencias frágiles han naufragado escandalizadas por los ejemplos de 

relativismo e indolencia de otros.

SALMO RESPONSORIAL: 138

COMENTARIO

Señor, tú me sondeas y me conoces; / me conoces cuando me siento o me levanto, / de lejos penetras mis pensamientos; / distingues mi camino y mi descanso, / todas mis sendas te son familiares.

Quisiéramos participar más del conocimiento con el cual nos conoces, para ver con más veracidad nuestra verdad.

Tú has creado mis entrañas, / me has tejido en el seno materno. / Te doy gracias, / porque me has escogido portentosamente, / porque son admirables tus obras

Así las entrañas sienten la compasión por los hermanos como reflejo del amor de quien las hizo. 

Se dice que el cuerpo tiene memoria. Las entrañas cuando sienten hacen memoria de su hacedor.

Da miedo de la prueba, pero queremos inclinarnos a hacer tu designio, que es la realización más plena.

LUCAS 6, 27-38

COMENTARIO

Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian

He aquí el techo del amor cristiano cuando es ágape.

Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. 

Nuestra memoria no dejará de recordarnos la cantidad de veces que nos hemos evadido de tal desafío de amor.

Porque superar la sospecha de que somos abusados en nuestra candidez por la solicitud constante de ayuda sólo es posible al ágape.

Este amor nos ayuda a enfrentar la vergüenza posible de haber sido engañados, burlados.

Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. 

Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadoresaman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores con intención de cobrárselo.

Si rompemos con el orden y la estructura fundada en el amor de exclusividad en la carne y sangre, y nos orientamos al amor de preferencia todo cambiará, un mundo nuevo aparecerá ante nuestra mirada agradecida.

Expandir el amor para hacerse semejante al Padre causa el dolor del crecimiento y la perfección.

Porque si no cuesta el camino de la perfección como darnos cuenta del crecimiento.?

¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada: tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desgraciados. 

Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados; dady se os dará; os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis la usarán con vosotros.

El circuito del amor de ágape conlleva una práctica de compasión: no condenar, perdonar, entregar con medida generosa. 

Entonces experimentaremos que vivimos un juicio de salvación, que nos aporta salvación sin condena, y entrega del Padre sin límite.

Un programa de vida nada fácil, porque nos inhibimos y recortamos cuando no nos vemos correspondidos.

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Jueves 23 de tiempo ordinario

1CORINTIOS 8, 1B-7. 11-13

SALMO RESPONSORIAL: 138

LUCAS 6, 27-38

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS




De la exhortación de San Clemente de Alejandría, a los paganos
(Cap 1: PG 8, 59-63)
Llevemos desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa aguardando la aparición gloriosa del gran Dios

Pero el Día del Señor llegará como un ladrón. Entonces los cielos desaparecerán estrepitosamente, los elementos se disolverán abrasados y la tierra con cuantas obras hay en ella quedará al descubierto.

El Señor se compadece, castiga, exhorta, amonesta, conserva, guarda y, en compensación de la doctrina que nos ha enseñado, promete en la sobreabundancia de su generosidad, el reino de los cielos, sin percibir de nosotros otro fruto que el de nuestra propia salvación. De hecho, el vicio se ceba en la destrucción del hombre, mientras que la verdad, que cual abeja inocua se posa en las cosas, sólo se alegra de la felicidad de los hombres.

Conoces lo que promete; conoces también con qué afecto ama al género humano. Por tanto, acércate y participa de esta gracia. Ahora bien, no has de considerar «nuevo» mi cántico, como se llama nuevo un objeto o una casa. De hecho él fue engendrado antes de la aurora de los siglos, y en el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.

En cierto sentido, también nosotros somos anteriores a la creación del mundo, en cuanto que preexistíamos en Dios mismo en razón de nuestra futura creación. Somos, pues, criaturas racionales del Verbo divino, es decir, de la inteligencia divina, y por él somos llamados «primeros», puesto que en el principio ya existía la PalabraPalabra que por existir ya antes de ser echados los cimientos del mundo, fue el divino principio de todas las cosas, y lo sigue siendo; pero como quiera que, en los últimos tiempos quiso asumir aquel venerable nombre de Cristo, considerado ya antiguamente como santo, yo lo llamo Cántico nuevo.

Así pues, este Verbo que es Cristo, no sólo fue causa de nuestra preexistencia, sino que, además, es causa de nuestra existencia feliz, y en estos últimos tiempos se ha manifestado a los hombres como el único que es a la vez Dios y hombre. En efecto, enseñados por él a vivir rectamente, somos reexpedidos a la vida eterna. Pues, como dice aquel divino apóstol del Señor: Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación a todos los hombres, enseñándonos a renunciar a la vida sin religión y a los deseos mundanos y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro: Jesucristo.

En conclusión: el cántico nuevo es el del Verbo, que existía en el principio. El que ya existía desde antiguo, ha aparecido ahora como Salvador, me refiero al Verbo que estaba junto a Dios y por medio del cual se hizo todo. Se manifestó en la condición de maestro: y el que como artífice del mundo nos dio la vida en la primera creación, adoptando el talante de maestro nos enseñó la norma del bien vivir, a fin de otorgarnos después, corno Dios, la vida eterna.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Miércoles 23 de tiempo ordinario Año Par

I Corintios 7, 25-31



REFLEXIÓN

 

Pero estos tales sufrirán la tribulación(thlipsis)de la carne. 

La unión carnal es un bien, como realidad de este mundo. Luego el mundo es un bien. El mundo no es un mal. Una diferencia abismal con respecto al odio del mundo de la filosofía griega y de los primeros anacoretas.

Sin embargo éstos tampoco negaban el bien en el mundo, pero no canonizaban el mundo en cuanto tal. 

Pablo como judío ama el mundo como creación de Dios y entre los bienes del mundo está la unión carnal. Solo que como los bienes de este mundo tiene sus tribulaciones, sus conflictos, porque está de por medio la unión de voluntades, de libertades, que es una conquista, una tarea, un don procesual.

Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina. 

La mejor disposición para llevar a cabo esta conquista es caer en cuenta del mundo que pasa y no dura para siempre. Una lección que muchos no aprenden sino hasta el final de sus días, con amargura.

Y de esa convicción o previsión se extrae la lección fundamental de no asirse, no apoderarse, no aferrarse sino liberarse. Vivir los bienes con la sabiduría del peregrino: el que está de paso. 

3.  Nos podemos preguntar: ¿Qué «tribulaciones de la carne» tenía Pablo en el pensamiento? Cristo hablaba sólo de los sufrimientos (o «aflicciones») que padece la mujer cuando ha de dar «a luz al hijo», subrayando a la vez la alegría (cf. Jn 16, 21) con que se regocija en compensación de estos sufrimientos, después del nacimiento del hijo: la alegría de la maternidad. En cambio, Pablo escribe sobre las «tribulaciones del cuerpo» que esperan a los casados. ¿Acaso será ésta la expresión de una aversión personal del Apóstol hacia el matrimonio? En esta observación realista hay que ver una advertencia justificada a quienes —como a veces los jóvenes— piensan que la unión y convivencia conyugal han de proporcionarles sólo felicidad y gozo. La experiencia de la vida demuestra que no rara vez los cónyuges quedan desilusionados respecto de lo que principalmente se esperaban. El gozo de la unión lleva consigo también las «tribulaciones de la carne», sobre las que escribe el Apóstol en la Carta a los Corintios. Con frecuencia son «tribulaciones» de naturaleza moral. Si él quiere decir con esto que el verdadero amor conyugal —aquel precisamente por el que «el hombre... se adherirá a su mujer y vendrán a ser los dos una sola carne» (Gén 2, 24)— es al mismo tiempo un amor difícil, ciertamente se mantiene dentro del terreno de la verdad evangélica y no hay razón alguna para descubrir aquí síntomas de la actitud que caracterizaría más tarde al maniqueísmo. ( JUAN PABLO II AUDIENCIA GENERAL( Miércoles 30 de junio de 1982)

 

Salmo Responsorial: 44



REFLEXIÓN

 

Escucha, hija, mira: inclina el oído, / olvida tu pueblo y la casa paterna; / prendado está el rey de tu belleza:

Porque no nos liberamos para el duelo de la pérdida de unos bienes, sino para el encuentro definitivo del Padre que colmará todo deseo.

"A cambio de tus padres, tendrás hijos, / que nombrarás príncipes por toda la tierra."

En la ley común de la existencia por la unión carnal se dejan los padres y se adquiere descendencia. Un bien reemplaza otro, en una escalada hacia la plenitud, que se fundamenta en la esperanza.

 Es un proceso que nos advierte de un horizonte mayor, más allá de esa unión, que consiste en la unión divina.

 

Lucas 6,20-26



REFLEXIÓN

 

Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios 

Despojados de la ambición, de la avaricia y la acumulación de bienes de cualquier tipo, entienden cuál y cómo es el reinar de Dios.

 La dinámica de su dominio está en el compartir. 

Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados

Porque la palabra que sale de la boca de Dios será la que los sacie.

Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis

Hay promesa y esperanza que tras el dolor vendrá la alegría. Tras la desolación la consolación.

Nuestro tiempo está dedicando especial concentración de atención y cuidado a la realidad social de los despojados de bienes de este mundo. 

Se insiste con razón que la creación es para que todos vivan a plenitud los bienes de la vida y que no existan excluidos porque si no se violan sus derechos al bienestar material, y su derecho a la felicidad de este mundo. 

Lo que podemos olvidar o menospreciar cuando insistimos en este enfoque es la felicidad y dicha anunciada a los que asumen la falta de posesión como una liberación para el mundo venidero y se abren en su carencia a la dicha de la unión definitiva con el Padre. 

Esto también es evangelio, buena nueva. Y si dejamos de señalar el Principio y fundamento, fallamos en la consistencia de nuestra misión. 

Por eso en los ejercicios espirituales ignacianos se abre al horizonte último de la unión desde el principio, y se cierra con la metodología y proceso de peregrinaje en la Contemplación para alcanzar amor. 

Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre-Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo

Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas 

Lo que acarrea vivir en contracultura de la idolatría circundante. Lo que acarrea vivir la palabra y significarla en un estilo de vida. 

Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas." 

Los ayes o lamentaciones, al estilo profético, no son maldiciones, sino dolor, como el de Jesús cuando llora sobre Jerusalén, porque el estilo de vida idólatra no cesa ni cesará, y el camino de vida para muchos se perderá.

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Miércoles 23 de tiempo ordinario Año Par

I Corintios 7, 25-31

Salmo Responsorial: 44

Lucas 6,20-26