lunes, 9 de junio de 2025

Madre de la Iglesia



Madre de la Iglesia

Madre de la Iglesia es un título con el que la Iglesia católica honra a la Virgen María, de modo

oficial, desde el Concilio Vaticano II. El título ya era usado por San Ambrosio de Milán (338-397), y

recientemente usado con más frecuencia por Hugo Rahner, hermano de Karl Rahner. Su Festividad se

celebra el Lunes siguiente a Pentecostés conocida como la Coronación de la Virgen, reanudando el

Tiempo Ordinario, la cual fue interrumpido por el Tiempo de Cuaresma.

La mariología de Hugo Rahner, siguiendo de cerca a San Ambrosio de Milán, ve a María en su papel

de madre dentro de la realidad de la Iglesia. Su interpretación, basada únicamente en San Ambrosio, cuya visión mariológica redescubrió, y junto a los escritores tempranos, influyeron grandemente en el Concilio Vaticano II y sobre Pablo VI que, citando a Ambrosio de Milán, declaró a María “Madre de la Iglesia”. La misma visión han mantenido los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, este último en específico acreditó la postura de Hugo Rahnrer en este punto. Dice Benedicto: El gran logro de Hugo Rahner fue su redescubrimiento en los Padres (de la Iglesia) de la indivisibilidad entre María y la Iglesia.

El papa Pablo VI pronunció el título en la clausura de la tercera fase del Concilio.

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Del mismo modo que su antiguo predecesor de feliz memoria en la silla episcopal de Milán, Pablo VI usó su mismo lenguaje, llamando a María “Modelo de la Iglesia” en atención a su fe, amor y plena unión con Cristo, su Hijo; y “Madre de la Iglesia” por el hecho de dar a luz a Cristo, Cabeza del Cuerpo místico, que conforma su Iglesia

.

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La explicación teológica radica en que si ella es verdadera madre de Cristo, que a la vez es

Cabeza de la Iglesia; entonces, es también madre de todos los redimidos por Él, o sea, la Iglesia.

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Ambrosio de Milán y Hugo. RahnerbPablo VIbMosaico de Maria Mater

Ecclesiae, en la Plaza de SanPedro

En 1980, durante el Congreso Universitario UNIV -un encuentro de

universitarios realizado en Roma durante la Semana Santa que nació

bajo la inspiración de San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei-

un joven logró decir al Papa que no había encontrado ninguna imagen

de la Virgen en la Plaza de San Pedro. De hecho, aunque haya 162

estatuas de santos en la Plaza, ninguna de ellas retrata a la Virgen

María. El Papa le contestó "entonces habrá que completar la Plaza". A

pedido del Beato Álvaro del Portillo -sucesor de San Josemaría- el

arquitecto español Javier Cotelo buscó una solución arquitectónica para

la imagen, y se la sugirió al Papa en dos momentos: en julio de 1980 y

enero de 1981. El 7 de diciembre de 1981, se instaló un mosaico

dedicado a Maria Mater Ecclesiae -Madre de la Iglesia- en una antigua

ventana de edificio localizado entre la Plaza de San Pedro y el Cortile

de San Damaso, de manera que se la pueda ver desde toda la Plaza. El

mosaico fue hecho en el taller de mosaicos del Vaticano. El día

siguiente, 8 de diciembre de 1981 -fiesta de la Inmaculada- el papa

Juan Pablo II bendijo el mosaico desde su ventana, como la última

piedra de la Plaza de San Pedro.

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En 1987 el papa Juan Pablo II repitió este título de “Madre de la Iglesia” en su Carta Encíclica Redemptoris Mater y en una audiencia general el 17 de septiembre de1997.

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La Encíclica es un extenso y elocuente sumario de mariología

moderna.

Según Juan Pablo II, la Madre del Redentor ocupa un lugar especial en la economía salvífica. La Iglesia

católica cree que María apareció en el horizonte de la Historia de la Salvación precediendo a

Cristo

.

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De ahí la importancia en el catolicismo del dogma de la Inmaculada Concepción.

Como enseña el Concilio, con María, «excelsa Hija de Sion», tras larga espera de la promesa,

se cumple la plenitud de los tiempos y se inaugura la nueva economía, cuando el Hijo de

Dios asumió de ella la naturaleza humana para librar al hombre del pecado mediante los

misterios de su carne». Las palabras que Jesús pronuncia desde lo alto de la Cruz significan

que la maternidad de su madre encuentra una «nueva» continuación en la Iglesia y a

través de la Iglesia, simbolizada y representada por Juan. De este modo, la que como «llena

de gracia» ha sido introducida en el misterio de Cristo para ser su Madre, es decir, la Santa

Madre de Dios, por medio de la Iglesia permanece en aquel misterio como «la mujer»

indicada por el libro del Génesis (3, 15) al comienzo y por el Apocalipsis (12, 1) al final de la

historia de la salvación.

Papa Juan Pablo II

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El Papa Benedicto XVI dirige su atención a la relación existente entre la mariología católica y la

eclesiología: "A primera vista, dice él, puede parecer accidental que el Concilio tratara la mariología

dentro de la eclesiología. Esta relación ayuda a entender lo que la Iglesia es realmente. El teólogo Hugo

Rahner mostró que la mariología

en su origen era eclesiología . La Iglesia es como María".

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Juan Pablo II

Benedicto XVI

La Iglesia es virgen y madre, es inmaculada y lleva el peso de la historia. Ella sufre y es asunta a los

cielos. Poco a poco va aprendiendo que María es su espejo, que en ella encuentra su personificación.

María, por su parte, no es un ser aislado que se quede en sí misma. Ella va llevando el misterio de la

Iglesia.

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El Papa Francisco considerando atentamente que la promoción de la devoción puede incrementar el

sentido materno de la Iglesia en los Pastores, en los religiosos y en los fieles, así como la genuina piedad

mariana, ha establecido que la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, sea

inscrita en el Calendario Romano el lunes después de Pentecostés y sea celebrada cada año. Esta

celebración se ha propuesto para a recordar que el crecimiento de la vida cristiana, debe fundamentarse

en el misterio de la Cruz, en la ofrenda de Cristo en el banquete eucarístico, y en la Virgen oferente,

Madre del Redentor y de los redimidos.

Desde el 11 de febrero de 2018, fecha en la que se firmó el Decreto por la Congregación para el Culto

Divino, esta memoria aparece en todos los Calendarios y Libros litúrgicos para la celebración de la Misa y de la Liturgia de las Horas: los respectivos textos litúrgicos se adjuntan al nombrado decreto y sus traducciones, aprobadas por las Conferencias Episcopales, serán publicadas después de ser confirmadas por este Dicasterio.

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Mariología

Iglesia de Nuestra Señora Madre de la Iglesia (Florencia)

Santo Rosario

1. Mater Ecclesia - Lobpreis der Kirche aus dem ersten Jahrtausend, Einsiedeln/Köln 1944;

2. Lumen Gentium Cap. 8.,

3. Leo Cardinal Scheffczyk, Vaticanum II, in Marienlexikon 568

4. San Ambrosio de Milán, De inst. Virg 98, PL 16, 328 and IV, 3,4,PL17,876

5. Evangelio de San Juan 19, 25-27; Apocalipsis 12, 1-6. 13-18; Evangelio de San Lucas 1,

35-38. 42-49.

6. Javier Martinez (14 de julio de 2011), La historia del mosaico de la Virgen María "Mater

Ecclesia" de la plaza de San Pedro (https://www.youtube.com/watch?v=u00yUDAJUlU),

consultado el 20 de mayo de 2018.

7. «Ángelus de san Juan Pablo II, 8 de diciembre de 1981.» (https://www.vatican.va/content/jo

hn-paul-ii/es/angelus/1981/documents/hf_jp-ii_ang_19811208.html).

8. La Bienaventurada Virgen, Madre de la Iglesia (http://www.ewtn.com/library/papaldoc/jp2bv

m63.htm)

9. Redemptoris Mater 3

10. Redemptoris Mater 24

Francisco

Véase también

Referencias

11. Joseph Kardinal Ratzinger: Weggemeinschaft des Glaubens. Kirche als Communio.

Festgabe zum 75. Geburtstag, hg. vom Schülerkreis, Augsburg 2002)

12. Robert Card. Sarah: Decreto sobre la celebración de la bienaventurada Virgen María, Madre

de la Iglesia, en el Calendario Romano General, Ciudad del Vaticano, 11 de febrero de

2018)

Obtenido de «https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Madre_de_la_Iglesia&oldid=157369135»

domingo, 8 de junio de 2025

PALABRA COMENTADA


 

Pentecostés

Hechos de los apóstoles 2,1-11



REFLEXIÓN

cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua

Se inaugura la nueva creación haciendo la unidad de la diversidad en Dios.

Los proyectos humanos de unidad chocan frecuente y constantemente con la división y la incomunicación.

No es señal para abandonar el esfuerzo, pero es señal de hacerle espacio al Espíritu Santo, para que nuestros esfuerzos por la unidad den frutos que permanezcan.

El esfuerzo por la unidad debe darse en todo ámbito humano, entre ellos las religiones y creencias.

Pero sin el aporte que cada familia ofrezca, en tolerancia y comprensión de la diversidad, el crecimiento en la dirección de la unidad, por parte del mundo, se dificultará.

Porque la unidad y la paz que nos dona el Señor con su Espíritu es don y tarea.

En el contexto de la fiesta judía de Pentecostés que entraña varios significados: primicias de la cosecha, conmemoración de la alianza, libertad de la esclavitud y deudas, ocurre la celebración de los seguidores de Jesús.

En ella según Lucas son reforzados, confirmados y pasan del miedo a la misión.

En ella también esa misión se expresa para muchos más allá de Jerusalén y en lenguas varias, que permiten adherirse al gozo del Señor y dar gracias por sus maravillas.

Las lenguas no son como ahora en ciertos grupos carismáticos, expresión exótica de la posesión del Espíritu, lo cual da que pensar más bien en un dudoso egocentrismo y vanagloria.

Sino una expresión comprensible por las gentes del universo, que invita a la alabanza del Señor Padre de Jesucristo.

Salmo responsorial: 103



REFLEXIÓN

¡Dios mío, qué grande eres!

La vivencia del Espíritu resuena en la conciencia como un grito que expresa un descubrimiento: el Señor es Grande.

Él es lo más grande de lo más grande. Es su Trascendencia: el totalmente otro, el magis o más ignaciano que moviliza nuestra energía creativa para colaborarle en la construcción del reino.

Oportunamente confirmas la esperanza que has hecho nacer en nosotros sobre tu intervención portentosa. Porque de lo sencillo y humilde haces brotar la salvación.

envías tu aliento, y los creas, y repueblas la faz de la tierra

Hemos de reconocer que necesitamos el aliento creativo constante del Señor para  seguir construyendo una ciudad nueva, un nuevo cielo y una nueva tierra, que serán tu don más allá de nuestros esfuerzos, pero con nuestros esfuerzos.

1Corintios 12,3b-7.12-13



REFLEXIÓN

Nadie puede decir "Jesús es Señor", si no es bajo la acción del Espíritu Santo

La Palabra en Pablo afirma la dominancia absoluta del Espíritu en nuestra identidad cristiana, no obstante nuestra experiencia de autonomía.

La dificultad para concebir esta relación depende del modelo que se elija para entenderla.

Un modelo apto es la sinergia de las fuerzas provenientes de origen diverso, que tampoco es nuestro caso. Porque el origen de la fuerza espiritual que pasa por nosotros es el mismo Dios que envía su Espíritu-fuerza.

Sólo que ambas se dan a niveles e intensidades asimétricas.

En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común

Por tanto resulta destructivo, para nuestra obra de asociación con el Espíritu, alzarnos posesivamente con los dones y carismas que se nos han delegado, para bien de los hermanos y hermanas.

Los dones del Espíritu, por glamorosos que se vean, son para construir fraternidad y sororidad.

judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todo hemos bebido de un solo Espíritu

Nuestra eucaristía en nombre de Jesús de Nazareth es la oportunidad de beber la copa de su Espíritu Santo y prolongar la unidad en la Babel del mundo.

Juan 20,19-23



REFLEXIÓN

con las puertas cerradas por miedo a los judíos

Nuestro proceso de liberación inicia con el reconocimiento de nuestro miedo irracional y hasta racional a las fuerzas del anti-reino.

Es importante reconocer el miedo que nos penetra antes los males y el sitio del maligno.

entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a vosotros."

La experiencia espiritual integral que nos trae el Espíritu de Jesús de Nazareth resucitado es la Paz, la pacificación.

No elimina el miedo sino que ayuda a enfrentarlo

les enseñó las manos y el costado

Se establece una comunicación simbiótica entre la cruz de Jesús y la nuestra, para que no quede duda de nuestra verdadera necesidad de salvación.

Les comunicó su identidad. Por eso dice Pablo que él predica solamente a Jesús crucificado resucitado.

se llenaron de alegría al ver al Señor

Y se comienzan a dar los signos que nos van convenciendo que nuestro caminar es el del Espíritu del Señor Jesús.

Ya no estaban solos ni al garete. Tenían de nuevo a su protector.

Como el Padre me ha enviado, así también os envió yo

El proceso no ha terminado. Hay una misión, un envío, una alegría de salvación y liberación que debe ser comunicada.

exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos."

Esta misión es de perdón de los pecados para pacificar y unir la babel del anti-reino.

No se trata de un perdón restringido y tacaño disponible sólo desde confesionarios o con penitencia tarifada.

Es un perdón democrático, al alcance de todos y todas sin distinción, porque la nueva humanidad posee el don de la regeneración, de unos y unas, con otros y otras.

Jesús resucitado comunica el Espíritu como la hace el Padre, porque ambos son uno.

Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos

Es su don, su legado, su herencia, la actividad que mostrará su presencia: la comunidad apostólica queda en posesión del perdón de los pecados.

Quien dice perdón dice regeneración, nueva creación, volver a confiar entre nosotros, más allá del daño que hacemos.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1533414471435173889?s=20&t=Vg9IyeVin5vKvao62LOzVg

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Pentecostés

Hechos de los apóstoles 2,1-11

Salmo responsorial: 103

1Corintios 12,3b-7.12-13

Juan 20,19-23