miércoles, 1 de octubre de 2025

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS


 
De la Narración de la vida de santa Teresa del Niño Jesús, virgen, escrita por ella misma
(« Manuscrits autobiographiques», Lisieux 1957, 227-229)

EN El CORAZÓN DE LA IGLESIA, YO SERÉ El AMOR

Teniendo un deseo inmenso del martirio, acudí a las cartas de san Pablo, para tratar de hallar una respuesta. Mis ojos dieron casualmente con los capítulos doce y trece de la primera carta a los Corintios, y en el primero de ellos leí que no todos pueden ser al mismo tiempo apóstoles, profetas y doctores, que la Iglesia consta de diversos miembros y que el ojo no puede ser al mismo tiempo mano. Una respuesta bien clara, ciertamente, pero no suficiente para satisfacer mis deseos y darme la paz.

Continué leyendo sin desanimarme, y encontré esta consoladora exhortación: Aspirad a los dones más excelentes; yo quiero mostraros un camino todavía mucho mejor. El Apóstol, en efecto, hace notar cómo los mayores dones sin la caridad no son nada y cómo esta misma caridad es el mejor camino para llegar a Dios de un modo seguro. Por fin había hallado la tranquilidad.

Al contemplar el cuerpo místico de la Iglesia, no me había reconocido a mi misma en ninguno de los miembros que san Pablo enumera, sino que lo que yo deseaba era más bien verme en todos ellos. En la caridad descubrí el quicio de mi vocación. Entendí que la Iglesia tiene un cuerpo resultante de la unión de varios miembros, pero que en este cuerpo no falta el más necesario y noble de ellos: entendí que la Iglesia tiene un corazón y que este corazón está ardiendo en amor. Entendí que sólo el amor es el que impulsa a obrar a los miembros de la Iglesia y que, si faltase este amor, ni los apóstoles anunciarían ya el Evangelio, ni los mártires derramarían su sangre. Reconocí claramente y me convencí de que el amor encierra en sí todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que abarca todos los tiempos y lugares, en una palabra, que el amor es eterno.

Entonces, llena de una alegría desbordante, exclamé:

«Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia, y este lugar es el que tú me has señalado, Dios mío. En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor; de este modo lo seré todo y mi deseo se verá colmado.»

martes, 30 de septiembre de 2025

PALABRA COMENTADA


 

MARTES 26 DE TIEMPO ORDINARIO

Año Impar

Zacarías 8,20-23



REFLEXIÓN

"Vamos con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros.""

En la fe y las obras se muestra el acompañamiento del Señor.

Y atrae a otros por lo menos a preguntarse la naturaleza de la fe de esos testigos y qué los hace conducirse así.

Lo contrario aleja la credibilidad y se les condena.

Sin embargo no es una ecuación perfecta, porque el proceder contra la iniquidad y la injusticia de algunos creyentes puede levantar oposición y disgusto, y por egoísmo rechazarlos, porque no se quiere asentir a su denuncia, y menos aún cambiar de conducta.

Salmo responsorial: 86



REFLEXIÓN

"Todas mis fuentes están en ti."

Se trata del reconocimiento universal del reinado del Señor.

Hoy según parece, una fuerte tendencia plural ofrece reconocimiento universal a un Señor, encima incluso de quienes se estimaban elegidos para mediar.

Toda religión es equivalente, parece ser la verdad pluralista. Desde el punto del amor salvífico universal del Señor, puede ser de otra forma? Se requiere un pueblo único mediador?

Y Jesucristo? Cómo concebir su exclusiva y suprema mediación recibida por tradición cristiana para converger en un pluralismo fraternal?

Lucas 9,51-56



REFLEXIÓN

De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: "Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?" Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.

Nada de revanchas ni de castigos ni de desquite.

Sencillamente, cambio de rumbo. Ya se sabe que allí no se les acepta.

Por encima de cualquier enojo está la verdad del designio: salvar hombres en continuidad de Jesús.

En algunos manuscritos se añade en el v.55:

"No sabéis de qué espíritu sois. Porque el Hijo del hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a salvarlos".

Cómo hemos querido acabar con el adversario de todo tipo, para afirmar nuestra idea y afirmarnos con ella.

Un Espíritu de Jesús es la gloria que tenemos junto al Padre, que se prodiga a todo hermano desde este mundo.

Estamos llamados a contribuir con la vida, no a pulverizarla en alguien distinto.

No por las apariencias de la tolerancia y la convivencia, que son motivos frágiles, sino porque todos estamos llamados a la fraternidad de los hijos del Señor.

https://x.com/motivaciondehoy/status/1709162834314088723?s=20

https://x.com/motivaciondehoy  300925

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MARTES 26 DE TIEMPO ORDINARIO

Zacarías 8,20-23

El designio es una religión para todos los pueblos, centralizada en una ciudad abierta a todos: Jerusalén. Para ello deberá atraer por su credibilidad, no por una conquista violenta e impositiva.

Salmo responsorial: 86

El pueblo en su oración alimenta su elección. Deberá aprender que es un servicio y no un privilegio.

Lucas 9,51-56

Jesús se sabe miembro de un pueblo elegido entre otros. Se sabe con una misión única. Tiene una conciencia única de su mediación. Pero no se inscribe en la imposición de la misma, a cualquier precio, como quieren sus discípulos que piensan en que se baje fuego del cielo sobre los que los rechazan