domingo, 28 de diciembre de 2025

SAN CARLO DE JESUS ACUTIS DE ASIS



OPTARON POR SER PARTE DE LA FAMILIA DE DIOS



VIERNES 30 DE DICIEMBRE 

De las Alocuciones del papa San Pablo sexto
(Alocución en Nazaret, 5 de enero de 1964)
 
EL EJEMPLO DE NAZARET

 

Nazaret es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, es la escuela donde se inicia el conocimiento de su Evangelio.

 Aquí aprendemos a observar, a escuchar, a meditar, a penetrar en el sentido profundo y misterioso de esta sencilla, humilde y encantadora manifestación del Hijo de Dios entre los hombres. Aquí se aprende incluso, quizá de una manera casi insensible, a imitar esta vida.

 Aquí se nos revela el método que nos hará descubrir quién es Cristo. Aquí comprendemos la importancia que tiene el ambiente que rodeó su vida durante su estancia entre nosotros, y lo necesario que es el conocimiento de los lugares, los tiempos, las costumbres, el lenguaje, las prácticas religiosas, en una palabra, de todo aquello de lo que Jesús se sirvió para revelarse al mundo. Aquí todo habla, todo tiene un sentido.

 Aquí, en esta escuela, comprendemos la necesidad de una disciplina espiritual si queremos seguir las enseñanzas del Evangelio y ser discípulos de Cristo.

 ¡Cómo quisiéramos ser otra vez niños y volver a esta humilde pero sublime escuela de Nazaret! ¡Cómo quisiéramos volver a empezar, junto a María, nuestra iniciación a la verdadera ciencia de la vida y a la más alta sabiduría de la verdad divina!

 Pero estamos aquí como peregrinos y debemos renunciar al deseo de continuar en esta casa el estudio, nunca terminado, del conocimiento del Evangelio. Mas no partiremos de aquí sin recoger rápida, casi furtivamente, algunas enseñanzas de la lección de Nazaret.

 Su primera lección es el silencio. Cómo desearíamos que se renovara y fortaleciera en nosotros el amor al silencio, este admirable e indispensable hábito del espíritu, tan necesario para nosotros, que estamos aturdidos por tanto ruido, tanto tumulto, tantas voces de nuestra ruidosa y en extremo agitada vida moderna. Silencio de Nazaret, enséñanos el recogimiento y la interioridad, enséñanos a estar siempre dispuestos a escuchar las buenas inspiraciones y la doctrina de los verdaderos maestros.

Enséñanos la necesidad y el valor de una conveniente formación, del estudio, de la meditación, de una vida interior intensa, de la oración personal que sólo Dios ve.

 Se nos ofrece además una lección de vida familiar. Que Nazaret nos enseñe el significado de la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable, lo dulce e irreemplazable que es su pedagogía y lo fundamental e incomparable que es su función en el plano social.

 Finalmente, aquí aprendemos también la lección del trabajo. Nazaret, la casa del hijo del artesano: cómo deseamos comprender más en este lugar la austera pero redentora ley del trabajo humano y exaltarla debidamente; restablecer la conciencia de su dignidad, de manera que fuera a todos patente; recordar aquí, bajo este techo, que el trabajo no puede ser un fin en sí mismo, y que su dignidad y la libertad para ejercerlo no provienen tan sólo de sus motivos económicos, sino también de aquellos otros valores que lo encauzan hacia un fin más noble.

 Queremos finalmente saludar desde aquí a todos los trabajadores del mundo y señalarles al gran modelo, al hermano divino, al defensor de todas sus causas justas, es decir: a Cristo nuestro Señor.

sábado, 27 de diciembre de 2025

PALABRA COMENTADA

 

San Juan apóstol y evangelista

1Juan 1,1-4



REFLEXIÓN

Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos: la Palabra de la vida (pues la vida se hizo visible), nosotros la hemos visto, os damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba con el Padre y se nos manifestó. Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos, para que estéis unidos con nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto, para que nuestra alegría sea completa

La natividad que celebramos se mira desde una perspectiva pascual, es decir, en la conciencia de celebrar el nacimiento de la vida palpable del Padre en su hijo Jesús y por medio de sus testigos cualificados.

Nuestra alegría es por tener vida plena, la vida eterna, la que proviene del Señor.

Y el testimonio fehaciente, acentuado, remarcado, ponderado de la Palabra en voz de Juan sirve a esa alegría vital para que siga hasta la plenitud

Hoy la palabra y el escrito están a merced de la hermenéutica, la semántica, la semiología, que ayudan a establecer el dicho original, pero pueden diluir, como agua entre los dedos, el contenido hasta dejarnos casi vacíos.

Por tanto urge que recuperemos la credibilidad en la Palabra que viene en las palabras de la cultura, y superemos los escándalos de la misma, que nos hacen tropezar, para decir con Pedro: Señor, a quién iremos. Tú tienes palabras de vida eterna.

La vida eterna hoy dejó de ser atractiva o seductora. Más que ella vivimos intensamente la vida actual, la que tiene término.

Cualquier género de comunicación humana que intenta representar una vida alternativa a ésta actual, se marchita. No importa los efectos técnicos que se empleen.

Pero algunos en la vivencia de fe creen encontrar una experiencia diferencial de vida, a la que en contraste podemos llamar eterna. Esta vivencia se alimenta de oración, contemplación, entrega solidaria y fraternidad.

Quienes la prueban logran establecer una comparación con la vida actual y  sus evasiones. Su cosmovisión se abre a una calidad y calidez en la profundidad de las cosas.

En esta región se vive la paz y un amor que afronta la muerte con resolución y esperanza.

Hay que hacer énfasis en estas palabras y dejar que se profundicen, o más bien, que el Espíritu las profundice en nosotros.

Nuestra cultura utilitaria y tecnológica no atina a encontrarles espacio significativo, más que en ciertos momentos críticos. No entiende que no se trata de hacer, sino de creer.

El enfoque social dominante, la transformación de las estructuras opresoras, se ha convertido en una obsesión que repele otros enfoques más contemplativos y pasivos. Contemplar para actuar, puede torcer el contemplar. Contemplar en el actuar es una sabiduría pasiva que permite desde dentro transformarse y transformar.

Es la palabra viva que produce vida.

Cómo es estar unidos : en la docilidad? En la iniciativa? En la subordinación?  En la autonomía? Más que nada en la cooperación, en la que ponemos de nuestra cosecha para un proyecto o designio común donde somos co-responsables.

Salmo responsorial: 96



REFLEXIÓN

justicia y derecho sostienen su trono

En este momento el salmo se queda un poco lejos, por su mirada al Dios Trascendente y montañero, que no hace justicia a la cercanía del mensaje de Juan.

O en esa cercanía y como garantía de la misma hemos de encontrar al totalmente otro, para que se disminuya la sospecha de que lo que creemos es obra de nuestra propia creación.

la alegría para los rectos de corazón

Alegría es una emoción que se basa en un acontecimiento favorablemente experimentado. Irradia en la existencia aportando un cambio además de ser comunicativa.

Se puede transformar en un gozo que implica una actitud permanente de positividad y visión.

Alegraos, justos, con el Señor

Alegrémonos pues con acción de gracias porque hacemos el esfuerzo por la justicia de Dios, que es mayor que la de los hombres, y creemos en una vida plena definitiva, que desde ya empezamos a gustar.

Alegría y gozo pueden sugerirnos que pisamos una realidad nueva y donada: una vida que contrasta pero paradójica. Mientras se consolida en esta vida también hay sombras, pero se disipan y vuelve la vivencia a mostrar su brillantez y sentido. Se requiere mantener en alerta una competencia que mantenga orientado al creyente para que no se desanime.

Juan 20,2-8



REFLEXIÓN

fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús

el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró

entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó

El otro discípulo, quizá innombrado por modestia, pero que reconoce la predilección afectiva de Jesús, es un modelo de aceptación de su rol y misión.

Nada de lo descrito sugiere ganancia propia y autoglorificación por tal afecto preferencial.

Más bien, se hace a un lado para que el carisma de la piedra haga su función: fundamentar la fe de los demás.

Pero aun sin esa gloria, este discípulo goza del carisma de la intuición de fe, porque no necesita muchas pruebas para creer.

Porque el amor no necesita tantas pruebas.

No se dice de Pedro que creyera, sino del otro discípulo, en un relato de Juan, y por eso la tradición de que fue él mismo.

No lo sabemos con certeza, pero subraya una experiencia de fe, que se alimenta de una intuición profunda, en la que no necesita tanta evidencia para entregarse en la fe.

Vio y creyó. Con pocos signos creyó, por la unidad histórica y vital que mantuvo con su maestro.

Unidad de amor de unos amigos plenamente identificados.

https://x.com/motivaciondehoy/status/1739963027993104712?s=20

https://x.com/motivaciondehoy  271225

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San Juan apóstol y evangelista

1Juan 1,1-4

La vida eterna comunicada por Jesús y en la tradición de los Amigos íntimos de Jesús, es para ser comunicada, compartida, en iniciación creciente a todo el que lo acepte.

Salmo responsorial: 96

Los justos al estilo del apóstol Juan son los que viven la iluminación subjetiva y la alegría compartida. Ya pregustan la vida eterna, su final de la historia.

Juan 20,2-8

La memoria de Juan el íntimo, está enriquecida de confidencias e intuiciones y probada por la amistad. Sus énfasis de ser un apóstol presencial, y de que todavía queda mucho más por decir, que no cabe en ninguna literatura, da fe fehaciente de alguien que no puede no hablar del Amigo y no del Amo. Si Dios en Jesús es el Esed w Emet: ternura y misericordia, Juan es el correspondiente Amigo amante enamorado. Será el modelo de tantos que mantendrán la tradición de los que aman con expresiones de intimidad con el crucificado en donde se vive la identificación viva en las propias circunstancias históricas, sobre todo asumiendo el sufrimiento del mundo en el propio para transfigurarlo. Un don para la comunidad eclesial que llama a la conversión del corazón.