jueves, 5 de febrero de 2026

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS


TESTIGO DEL AMOR DE JESÙS CRUCIFICADO Y RESUCITADO
SAN FELIPE DE JESÚS, protomártir mexicano. (FIESTA.)

Felipe de las Casa o de Jesús nació en la ciudad de México el año de 1572. En su adolescencia fue rebelde e inconstante. Sus padres lo enviaron a comerciar en las Islas Filipinas. Algún tiempo después, vistió el hábito de la Orden de san Francisco, en Manila. Ya profeso, le permitieron sus superiores regresar a México, para recibir allí la unción sacerdotal, pero la tempestad arrojó el navío en que viajaba a las costas del Japón, en donde poco después se descencadenó una sangrienta persecución contra los cristianos. Felipe fue condenado a morir, juntamente con otros veinticinco cristianos. Tuvo oportunidad de librarse de la muerte, por su calidad de náufrago, pero prefirió compartir la suerte de los perseguidos. Murió con ellos heróicamente por la fe, crucificado y atravesado por tres lanzas en 1597. Pío IX, en el año de 1862, lo canonizó, juntamente con sus compañeros de martirio-.

DE LOS OPÚSCULOS DE SAN FRANCISCO DE ASÍS

Los hermanos que van entre sarracenos y otros infieles pueden tratar con ellos Espiritualmente de dos maneras. La primera: que no muevan contiendas ni discusiones, mas sean sujetos a toda humana creatura por Dios y confiesen siempre que son cristianos. La segunda: que, cuando vieren ser voluntad de Dios, anuncien su palabra, para que crean en Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, creador de todas las cosas, y en el Redentor y Salvador del mundo, Hijo del Padre eterno, y para que se bauticen y hagan cristianos; porque el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Estas y otras cosas que fueren de la voluntad del Señor puedan decir a los infieles, porque dice el Señor en el Evangelio: A todo aquel que me reconozca ante los hombres lo reconoceré yo también ante mi Padre que está en los cielos. Y de aquel que se avergüence de mí y de mi doctrina se avergonzará el Hijo del hombre, cuando venga revestido de su gloria, de la del Padre y de la gloria de los santos ángeles.

Y todos los hermanos, dondequiera que estuvieren, acuérdense que hicieron entrega de sí mismos y dejaron sus cuerpos a nuestro Señor Jesucristo, porque dice el Señor: Quien pierda su vida por amor a mí la salvará. Dichosos los que padecen persecución por razón del bien, porque de ellos es el reino de Dios. Si a mí me han perseguido, también a vosotros perseguirán. Cuando os persigan en una ciudad huid a otra. Dichosos seréis cuando los hombres os aborrezcan y os insulten y proscriban y persigan vuestro nombre como infame y propalen contra vosotros toda clase de calumnias por mi causa. Alegraos entonces y saltad de gozo, porque grande será en los cielos vuestra recompensa. A vosotros, amigos míos, os doy este consejo: No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero después de esto ya no pueden hacer otra cosa. No os alarméis, pues, siendo constantes, salvaréis vuestras vidas. Y el que persevere hasta el fin se salvará.

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