jueves, 29 de enero de 2026

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS


 

SU FE LO LLEVÓ A TENER A JESÚS SACRAMENTADO COMO AMIGO Y A MARÍA COMO INTERCESORA

JUEVES, III SEMANA

De los Sermones de Juan Mediocre de Nápoles, obispo
(Sermón 7: PLS 4, 785-786)

AMA AL SEÑOR Y SIGUE SUS CAMINOS

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? Dichoso el que así hablaba, porque sabía cómo y de dónde procedía su luz y quién era el que lo iluminaba. Él veía la luz, no esta que muere al atardecer, sino aquella otra que no vieron ojos humanos. Las almas iluminadas por esta luz no caen en el pecado, no tropiezan en el mal.

Decía el Señor: Caminad mientras tenéis luz. Con estas palabras se refería a aquella luz que es él mismo, ya que dice: Yo he venido al mundo como luz, para que los que ven no vean y los ciegos reciban la luz. El Señor, por tanto, es nuestra luz, él es el sol de justicia que irradia sobre su Iglesia católica extendida por doquier. A él se refería proféticamente el salmista, cuando decía: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

El hombre interior, así iluminado, no vacila, sigue recto su camino, todo lo soporta. El que contempla de lejos su patria definitiva aguanta en las adversidades, no se entristece por las cosas temporales, sino que halla en Dios su fuerza; humilla su corazón y es constante, y su humildad lo hace paciente. Esta luz verdadera que viniendo a este mundo ilumina a todo hombre, el Hijo, revelándose a sí mismo, la da a los que lo temen, la infunde a quien quiere y cuando quiere.

El que vivía en tiniebla y en sombra de muerte, en la tiniebla del mal y en la sombra del pecado, cuando nace en él la luz se espanta de sí mismo y sale de su estado, se arrepiente, se avergüenza de sus faltas y dice: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? Grande es, hermanos, la salvación que se nos ofrece. Ella no teme la enfermedad, no se asusta del cansancio, no tiene en cuenta el sufrimiento. Por esto debemos exclamar plenamente convencidos, no sólo con la boca, sino también con el corazón: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? Si es él quien ilumina y quien salva, ¿a quién temeré? Vengan las tinieblas del engaño: el Señor es mi luz. Podrán venir, pero sin ningún resultado, pues, aunque ataquen nuestro corazón, no lo vencerán. Venga la ceguera de los malos deseos: el Señor es mi luz. Él es, por tanto, nuestra fuerza, él que se da a nosotros y nosotros a él. Acudid al médico mientras podéis, no sea que después queráis y no podáis.

miércoles, 28 de enero de 2026

PALABRA COMENTADA


Miércoles 3 de tiempo ordinario

Año Par

2Samuel 7,4-17

REFLEXIÒN

no he habitado en una casa, sino que he viajado de acá para allá en una tienda que me servía de santuario

La tienda es ahora Jesús. Y los más pequeños.

Mirar a Jesús en los más pequeños es una visión de amor, llegar a la esencia de la persona.

Porque en Jesús se contempla el Señor, yendo de aquí para allá, en afán ininterrumpido, prodigando servicio de consuelo, de respeto a la dignidad de hijos de Dios, de empoderamiento desde la debilidad.

Así Jesús tampoco tenía donde reclinar la cabeza, convertido en tránsfuga como el arca, sin dejarse atrapar en un espacio exclusivo que pretendiera poseerlo. Con libertad suprema.

Salmo responsorial: 88

REFLEXIÒN

Tú eres mi padre, / mi Dios, mi Roca salvadora

Una roca sólida y estable en su movilidad, dando a nuestro tiempo-espacio limitado, la lección de su Trascendencia, porque está más allá de nuestro incesante cambio. Su eterna juventud es nuestro cambio.

Marcos 4,1-20

REFLEXIÒN

tuvo que subirse a una barca

Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar

Salió el sembrador a sembrar

El escenario y el tema de la parábola muestran una incongruencia: sentado en una barca no habla de parábolas de pesca, sino de siembra y semillas.

Es posible un montaje posterior que disloca del escenario original.

Eso más que fraude puede indicar acomodación al tipo de auditorio, flexibilidad del mensaje según los oyentes.

Una estrategia pedagógica aprendida del mismo Jesús por los apóstoles y catequistas posteriores.

El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno

En el mensaje de la parábola hay reminiscencias proféticas a propósito de una realidad observada durante siglos: el resto.

El resto es la cantidad indeterminada de personas que se mantienen leales y fieles a la Palabra, que son tierra buena, que abren los oídos y escuchan.

Y aun en el resto hay diferencias de aprovechamiento y señalamiento. Diferencias individuales, de la variedad de ejercicios de libertad personal, porque se dan diferentes cantidades de cosecha.

Entonces por un lado hemos de reflexionar sobre nuestra pertenencia al resto: se da?

Y por otro hemos de ponderar nuestra cosecha, la que debemos y la que podemos en acción de gracias por ser buena tierra aún.

"¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a entender las demás?

En la experiencia del ministerio de la Palabra los predicadores fueron recogiendo dificultades de los que escuchaban.

Se consternaban observando que no todo el mundo acogía la palabra congruentemente, y aunque escuchaban no actuaban de acuerdo a ella.

Incluso aunque actuaran no todos eran tan perfectos en su aprovechamiento. Establecían comparaciones y hasta se etiquetaban creyéndose unos más justos que otros.

Entonces proponen los evangelizadores que los escuchas sean honestos y se examinen sus actitudes al escuchar la palabra y se cuestionen sobre su cumplimiento.

Nos invitan pues a una autocrítica.

Ayuda entender la parábola en una fase posterior de alegoría que se brinda como una tipología de actitudes de escucha basada en las diferencias que se pueden dar en una siembra, dependiendo de la clase de tierra en la que cae la semilla, cuando se siembra al voleo.

Así hay semillas a borde del camino, en tierra llena de piedras o entre zarzas.

Aun en la tierra fértil, unas dan más cosecha que otras.

viene una dificultad o persecución por la palabra, en seguida sucumben

Convertirse en mejor tierra sería el compromiso.

Mejor escucha, mayor constancia y valentía, menos ambición del mundo y más cosecha.

https://x.com/motivaciondehoy/status/1750127382650827199?s=20

https://x.com/motivaciondehoy 280126

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Miércoles 3 de tiempo ordinario

2Samuel 7,4-17

Salmo responsorial: 88

Marcos 4,1-20

Entender y no entender, según estés dentro o fuera. Será que no es suficiente escuchar, sino que hay que involucrarse y comprometerse.?