sábado, 31 de enero de 2026

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS


EL BEATO CARLO POR SU FE OBTUVO LA ACEPTACIÓN GOZOSA DE SU MUERTE 

De las cartas de san Juan Bosco, presbítero
(Epistolario, Turín 1959, 4, 201-203)

TRABAJÉ SIEMPRE CON AMOR

Si de verdad buscamos la auténtica felicidad de nuestros alumnos y queremos inducirlos al cumplimiento de sus obligaciones, conviene ante todo que nunca olvidéis que hacéis las veces de padres de nuestros amados jóvenes, por quienes trabajé siempre con amor, por quienes estudié y ejercí el ministerio sacerdotal, y no sólo yo, sino toda la Congregación salesiana.

¡Cuántas veces, hijos míos, durante mi vida, ya bastante prolongada, he tenido ocasión de convencerme de esta gran verdad! Es más fácil enojarse que aguantar, amenazar al niño que persuadirlo; añadiré incluso que, para nuestra impaciencia y soberbia, resulta más cómodo castigar a los rebeldes que corregirlos, soportándolos con firmeza y suavidad a la vez.

Os recomiendo que imitéis la caridad que usaba Pablo con los neófitos, caridad que con frecuencia los llevaba a derramar lágrimas y a suplicar, cuando los encontraba poco dóciles y rebeldes a su amor.

Guardaos de que nadie pueda pensar que os dejáis llevar por los arranques de vuestro espíritu. Es difícil, al castigar, conservar la debida moderación, la cual es necesaria para que en nadie pueda surgir la duda de que obramos sólo para hacer prevalecer nuestra autoridad o para desahogar nuestro mal humor.

Miremos como a hijos a aquellos sobre los cuales debemos ejercer alguna autoridad. Pongámonos a su servicio, a imitación de Jesús, el cual vino para obedecer y no para mandar, y avergoncémonos de todo lo que pueda tener incluso apariencia de dominio; si algún dominio ejercemos sobre ellos, ha de ser para servirlos mejor.

Éste era el modo de obrar de Jesús con los apóstoles, ya que era paciente con ellos, a pesar de que eran ignorantes y rudos, e incluso poco fieles; también con los pecadores se comportaba con benignidad y con una amigable familiaridad, de tal modo que era motivo de admiración para unos, de escándalo para otros, pero también ocasión de que muchos concibieran la esperanza de alcanzar el perdón de Dios. Por esto nos mandó que fuésemos mansos y humildes de corazón.

Son hijos nuestros, y por esto, cuando corrijamos sus errores, hemos de deponer toda ira o, por lo menos, dominarla de tal manera como si la hubiéramos extinguido totalmente.

Mantengamos sereno nuestro espíritu, evitemos el desprecio en la mirada, las palabras hirientes; tengamos comprensión en el presente y esperanza en el futuro, como conviene a unos padres de verdad, que se preocupan sinceramente de la corrección y enmienda de sus hijos.

En los casos más graves, es mejor rogar a Dios con humildad que arrojar un torrente de palabras, ya que éstas ofenden a los que las escuchan, sin que sirvan de provecho alguno a los culpables.

viernes, 30 de enero de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Viernes 3 de tiempo ordinario

Año Par

2Samuel 11,1-4a.5-10a.13-17



REFLEXIÓN

y desde la azotea vio a una mujer bañándose, una mujer muy bella.

mandó a preguntar

le dijeron: esposa de Urías

mandó a unos para que se la trajesen

quedó encinta

Cuando llegó Urías, David le preguntó por Joab, el ejército y la guerra.

Luego le dijo: "Anda a casa a lavarte los pies

Pero Urías durmió a la puerta del palacio, con los guardias de su señor; no fue a su casa.

"Pon a Urías en primera línea, donde sea más recia la lucha, y retiraos dejándolo solo, para que lo hieran y muera."

y hubo bajas en el ejército entre los oficiales de David; murió también Urías, el hitita.

La Palabra, como la espada o daga de dos filos, hiere por todos los lados, porque interpela, busca una respuesta responsable, justa, una conversión al amor que corresponda al amor que nos dió primero.

En la secuencia presentada arriba del relato de David, se enfatiza una progresión del egoísmo, hasta plasmarse en la injusticia del crimen.

La Palabra nos presenta la tentación o la prueba como un proceso que puede y debe ser detenido en algún punto, para que no pase a mayores injusticias.

David el rey, hombre encumbrado, con poder, dio rienda suelta a su deseo sexual, a su encubrimiento de la preñez, para terminar fraguando y decidiendo desde lo alto de su trono, el crimen de su fiel guerrero. Pagó con traición la dedicación con su vida de Urías.

Desde el primer pecado que se presenta en Génesis la Palabra nos enseña para nuestra conversión, el asedio que nos hacemos por nuestras debilidades y decisiones injustas, que no solo nos afectan sino a otros, trayendo infelicidad, amargura, tristeza.

No hay ser humano que esté blindado contra este mecanismo o dinámica que entorpece y erosiona la propia felicidad sino también la de otros y más allá.

El pecado de cualquier tipo, denunciado desde el primero, tiene la cualidad de multiplicar sus efectos, debilitando y escandalizando a muchos.

Salmo responsorial: 50



REFLEXIÓN

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, / por tu inmensa compasión borra mi culpa; / lava del todo mi delito, / limpia mi pecado. 

Pues yo reconozco mi culpa, / tengo siempre presente mi pecado

Cuando el Espíritu toca el corazón por su Palabra hiere las entrañas y sensibilidad de las conciencias, para lograr el dolor por el daño infligido a sí y a otros.

Ese Espíritu es el que nos hace caer en cuenta que SOLO la misericordia del Señor nos prodigará sanación.

contra ti, contra ti solo pequé, / cometí la maldad que aborreces

Así como la tentación es un proceso destructivo, por etapas, la conversión al amor activo del Señor es un proceso de reconstrucción y regeneración.

Una fase de ese proceso entra en el descubrimiento vivencial, existencial, integral de que el pecado-ese es su sentido profundo-afecta nuestra relación amistosa con el Señor.

Es un misterio para contemplar, pero es una realidad para asumir, por insistencia de la Palabra.

Él no es indiferente, respecto a lo que decidamos al provocar la injusticia, máxime si afectamos víctimas inocentes como Betsabé y Urías.

Mira, en la culpa nací, / pecador me concibió mi madre.

Es una realidad que somos precedidos por circunstancias, y nos desenvolvemos en circunstancias, que afectan nuestra libre decisión.

No quitan la responsabilidad, nos conmina la Palabra, aunque declara que somos frágiles utensilios de arcilla, prontos a resquebrajarse y romperse en pedazos.

Hazme oír el gozo y la alegría, / que se alegren los huesos quebrantados. / Aparta de mi pecado tu vista, / borra en mí la culpa.

El proceso de regeneración y sanación integral cuenta con la alegría del perdón, y cierta conciencia de que no todo dependió de nosotros.

Pero ese Espíritu urge a asumir la responsabilidad de lo que nos toca, la vergüenza del juicio del Señor y el ajeno, y un compromiso de reparación en alguna forma como aporte y signo del perdón.

Marcos 4,26-34



REFLEXIÓN

El reino de Dios se parece

Son las claves de Jesús para entender y entenderse con el Reino, en el mundo y en la vida ordinaria.

La vida que discurrimos son visos de la vida definitiva.

Y podemos ayudarnos de lo que acontece para asomarnos a lo profundo, donde se debate el final.

la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo

El reino tiene su propia energía, la del Señor, no le hace que requiera nuestra colaboración.

La vida de Dios está en el mundo. No sabemos cómo, pero está.

Su presencia se nos actualiza en diferentes coyunturas y momentos.

Lo que parece exclusivo protagonismo nuestro, tiene una asistente misterioso que consiste en la vida de Dios.

Reconocerlo es un aprendizaje para la conciencia, que vivencia al Padre como un acompañante de su crecimiento, mientras camina en su existencia mundana.

Porque en toda esta gesta evangélica no nos podemos tampoco considerar actores únicos e irremplazables hasta el extremo de hundir la causa del reino.

Ya que el dueño de la mies sigue trabajando en todo, como en la semilla que sigue creciendo mientras dormimos.

"¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas."

Muchas otras parábolas o semejanzas podemos inventar, porque nos alienta la palabra de Jesús.

La creatividad en encontrar esos visos de presencia es parte del Espíritu del Señor que nos alienta.

Sin embargo, Jesús les afirmaba lo contrario: que el Reino de Dios nacía de los pobres, de los marginados, de los pecadores, es decir, del desecho de la sociedad... que los poderosos, empezando por los del templo, tenían que cambiar de vida... que los ricos debían compartir con los pobres sus riquezas, para así devolverles lo que habían robado

No es un automatismo evidente: el desecho de la sociedad. No es una fenomenología e identificación sociológica, o científico-social, aunque se apoye en ello. Los salvados son decisión de Dios, y una condición social no es garantía de salvación.

En la aparición y crecimiento de este reino se da una desproporción: lo más pequeño origina lo más grande, y no puedo medir lo uno por lo otro.

La humildad y el silencio de largas temporadas puede ser el presagio de una vida potente, que explosionará en algún momento, más que la paz de los sepulcros.

Todo aquél que honestamente se deja formar por la palabra en el tiempo oportuno, ofrecerá un testimonio relevante, también oportuno.

Porque es posible que otros vengan a unirse a este testimonio, atraídos por su vitalidad y fortaleza. Y en encuentren en él, el sentido de su propia fe.

Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado

Es la finalidad de un buen educador de la fe como Jesús: que entiendan.

Se trata de una cadena que formamos en la fraternidad, en la que unos a otros nos vamos formando y explicando las parábolas de la vida con sentido de reino. Somos a la vez unos para otros maestros y alumnos.

Es posible que la experiencia histórica enseñara a las comunidades, y el evangelio que transmiten, a fijarse en el sentido diverso para la comprensión del mensaje de Jesús de Nazaret.

Un grupo con un seguimiento más íntimo y cercano recibía explicaciones adicionales, dada la evolución escandalosa de los hechos: pasión y muerte de Jesús.

Esta suerte del Señor Jesús no era suficientemente entendida por otros, que desfallecían.

La pieza clave para pasar de una a otra comprensión era el acontecimiento pascual:la resurrección de Jesús por su Padre.

No podemos decir que ese problema no exista en nuestros días, ante la diversidad de comprensiones del mensaje de Jesús de Nazaret.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1487029329456472071?s=20

https://x.com/motivaciondehoy 300126

COMPARTIR LA PALABRA


Viernes 3 de tiempo ordinario

Año Par

2Samuel 11,1-4a.5-10a.13-17

Salmo responsorial: 50

Marcos 4,26-34