miércoles, 1 de julio de 2026

DOCTORES DE LA IGLESIA

                                                                            


el corazón de Carlo

Miércoles 13 de Tiempo Ordinario Par

Del libro de santa Teresa de Ávila sobre el Camino de perfección.
(Cap. 30, 1-5)

                                  VENGA TU REINO


¿Quién hay, por disparatado que sea, que cuando pide a una persona grave no lleva pensado cómo pedirla, para contentarle y no serle desabrido, y qué le ha de pedir, y para qué ha menester lo que le ha de dar, en especial si pide cosa señalada, como nos enseña que pidamos nuestro buen Jesús? Cosa me parece para notar. ¿No pudierais, Señor mío, concluir con una palabra y decir: «Dadnos, Padre, lo que nos conviene»? Pues a quien tan bien lo entiende todo, no parece era menester más.

¡Oh Sabiduría eterna! Para entre vos y vuestro Padre esto bastaba, que así lo pedisteis en el huerto: mostrasteis vuestra voluntad y temor, mas os dejasteis en la suya. Mas a nosotros nos conocéis, Señor mío, que no estamos tan rendidos como lo estabais vos a la voluntad de vuestro Padre, y que era menester pedir cosas señaladas para que nos detuviésemos en mirar si nos está bien lo que pedimos, y si no, que no lo pidamos. Porque, según somos, si no nos dan lo que queremos (con este libre albedrío que tenemos), no admitiremos lo que el Señor nos diere; porque, aunque sea lo mejor, como no vemos luego el dinero en la mano, nunca nos pensamos ver ricos.

Pues dice el buen Jesús que digamos estas palabras en que pedimos que venga en nosotros un tal reino:

Santificado sea tu nombre, venga en nosotros tu reino.

Ahora mirad, qué sabiduría tan grande de nuestro Maestro. Considero yo aquí y es bien que entendamos, qué pedimos en este reino. Mas como vio su majestad que no podíamos santificar, ni alabar, ni engrandecer, ni glorificar este nombre santo del Padre eterno, conforme a lo poquito que podemos nosotros (de manera que se hiciese como es razón), si no nos proveía su majestad con darnos acá su reino, por ello lo puso el buen Jesús lo uno cabe lo otro. Porque entendamos esto que pedimos, y lo que nos importa importunar por ello, y hacer cuanto pudiéremos para contentar a quien nos lo ha de dar, os quiero decir aquí lo que yo entiendo. El gran bien que me parece a mí hay en el reino del cielo, con otros muchos, es ya no tener cuenta con cosa de la tierra, sino un sosiego y gloria en sí mismos, un alegrarse que se alegren todos, una paz perpetua, una satisfacción grande en sí mismos, que les viene de ver que todos santifican y alaban al Señor, y bendicen su nombre y no le ofende nadie. Todos le aman, y la misma alma no entiende en otra cosa sino en amarle, ni puede dejarle de amar, porque le conoce. Y así le amaríamos acá, aunque no en esta perfección, ni en un ser; mas muy de otra manera le amaríamos de lo que le amamos, si le conociésemos

martes, 30 de junio de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Martes 13 de tiempo ordinario

Amós 3, 1-8; 4, 11-12



REFLEXIÓN

"A vosotros solos os escogí, entre todas las familias de la tierra; por eso os tomaré cuentas por vuestros pecados.

La exclusividad de la elección divina es un patrimonio de Israel, que los cristianos le arrebatamos, por nuestra fe en Jesús de Nazareth, crucificado y resucitado.

En medio de otros pueblos, culturas y civilizaciones Israel fue formando su dogma de fe en cuanto a la vocación y elección única por parte del Señor.

Otros tiempos, en los que los pueblos guerreaban, y las divinidades eran concebidas por territorio. 

Sin embargo Israel rompió con la territorialidad, cuando probó la humillación del exilio, y le fue donada la visión de un Dios más allá de los límites geográficos.

Los cristianos, inicialmente sectarios y minoritarios, entre judíos y gentiles, crecieron y aupados por el Imperio bizantino, medraron como los únicos y absolutos y verdaderos salvados por Dios en su Hijo, el unigénito.

Hoy el panorama es más bien de anhelos de paz, y hastío de divisiones, por el daño que nos ha traído desde antiguo.

En ese contexto el énfasis se enfoca en la igualdad de las religiones, creencias y credos. Se sepulta la selección exclusiva para que no incomode a otros creyentes y todos nos hagamos la ilusión de la salvación universal.

Que no hará cosa el Señor sin revelar su plan a sus siervos, los profetas.

Nuestra fe bíblica es fe en una revelación, pero de un misterio de voluntad benévola y salvífica.

Las causalidades con las que nos tropezamos en nuestro diario vivir, más que aciertos científicos, son una sabiduría revelacional que el mundo nos pone a nuestra disposición para que asimilemos con menos trauma la propia autoapertura del Señor.

En el mundo y en la naturaleza se encuentra una metodología de comuniación del misterio, que didáctica y pedagógicamente nos encamina a un amén creyente y gozoso.

Por eso, así te voy a tratar, Israel, y, porque así te voy a tratar, prepárate a encararte con tu Dios

No hemos cambiado gran cosa, en nuestra pretenciosa era tecnológica, pues seguimos duros de cerviz. Indispuestos para agachar la cabeza, aun conscientes de nuestros errores.

Según las teorías últimas en educación, los errores son oportunidades de aprendizaje. Tal aserto es otro error, que no sirve para aprender, si no se cae en cuenta que el verdadero aprendizaje emerge cuando nos arrepentimos del error, y resolvemos superarlo, es decir, flexibilizamos la cerviz.

Salmo responsorial: 5



REFLEXIÓN

Tú no eres un Dios que ame la maldad, / ni el malvado es tu huésped, / ni el arrogante se mantiene en tu presencia

Porque el malo no entiende a un Dios que ama, ni el malvado se deja hospedar, ni el arrogante entra en una presencia que le pueda hacer competencia.

Detestas a los malhechores, / destruyes a los mentirosos; / al hombre sanguinario y traicionero / lo aborrece el Señor

Hoy día no es de buen gusto pensar un Dios capaz de hacer daño, ni de vengarse.

Por eso recurrimos a la autodestrucción del mentirosos, la autoexclusión de los malehechores, al autoaborrecimiento de los sanguinarios y traicioneros.

Nosotros mismos nos hacemos daño solitos, no necesitamos ayuda de nadie más.

Mateo 8,23-27



REFLEXIÓN

se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía.

Una confianza a prueba de tormentas. Para pensarlo en el insomnio de las noches, cuando las preocupaciones y miedos atenazan.

La confianza es un bien donado para ser conquistado, asumido. Hasta que descienda a los profundos lugares inconscientes de donde salen los miedos y cobardías que nos empujan a claudicar.

"¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!" Él les dijo: "¡Cobardes! ¡Qué poca fe!"

Aceptar que sí lo somos, para comprometerlo a actuar su confianza en nuestra poquedad.

Ellos se preguntaban admirados: "¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!"

Ojalá la resonancia que recoge el evangelista de la fama de Jesús entre sus contemporáneos, nos alcanzara para despertar y avivar nuestra confianza en su presencia en medio de nosotros. Esa fue su intención al escribir un evangelio.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1541742218209382400?s=20&t=uY2TDdAkJKdWBzDEW8XiDw

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Martes 13 de tiempo ordinario

Amós 3, 1-8; 4, 11-12

Salmo responsorial: 5

Mateo 8,23-27