sábado, 4 de julio de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Sábado 13 de tiempo ordinario[i]

Amós 9, 11-15



COMENTARIO

Así dice el Señor

-Oráculo del Señor

Este estribillo recuerda que lo que oímos y leemos es en nombre del Señor, que Él lo respalda. No es solo palabra de hombre o mero decir humano. Porque la palabra humana es deleznable en su dignidad, y se prestigia por la convergencia del Señor en ella.

Caer en cuenta de esto significa que este decir del Señor requiere nuestra escucha que es docilidad y fidelidad. Para llevarlo a cabo nos atrae desde lo profundo con una fuerza tal que nos impulsa a ir superando los obstáculos y resistencias para tal escucha y docilidad.

La tentación será en todo momento transmitir el decir del Señor con prepotencia y violencia de algún género. Para serles fiel, la violencia nos la tenemos que hacer nosotros a nosotros mismos con el fin de conquistarnos y transformarnos en transparentes a la seducción de su Palabra y designio.

levantaré la tienda caída de David,

Aunque el profeta Amós esté muy indignado en su protesta su palabra se presta a la esperanza que impulsa la palabra del Señor.

Es lo que hemos de concluir en nuestro mundo actual plagado de protestas y reclamos: un clamor de esperanza, y ésa hemos de enfocarnos para liberarla y amortizarla.

Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que el que ara sigue de cerca al segador; el que pisa las uvas, al sembrador; los montes manarán vino, y fluirán los collados. Haré volver los cautivos de Israel, edificarán ciudades destruidas y las habitarán, plantarán viñas y beberán de su vino, cultivarán huertos y comerán de sus frutos. Los plantaré en su campo, y no serán arrancados del campo que yo les di, dice el Señor, tu Dios."

La etiqueta que se coloca al profeta Amós tiene que ver con la justicia. Lamentablemente se reduce a nuestra justicia vindicativa.

Sin embargo la amortización de la esperanza también es parte del mensaje de Amós. La imagen de bienestar y de paz plena es una forma de significar la felicidad compartida en fraternidad.

Debemos advertir que es una amortización de la deuda de salvación que el Señor ha querido contraer con nosotros. Y como tal hemos de recibirla y agradecerla, porque la plenitud de ese bienestar es Él mismo que se nos entrega por etapas.

Salmo responsorial: 84



COMENTARIO

Voy a escuchar lo que dice el Señor

La ilusión de escuchar la Palabra podría constituirse en nuestra hoja de ruta diaria para caminar en su compañía.

 la justicia y la paz se besan

El mejor custodio del bienestar donado por el Señor es el esfuerzo por la justicia. Sin justicia no hay paz de bienestar, de shalom. Sin las alertas por la justicia no hay preservación de la paz. En paz podemos prevenir y mantener la justicia como un instinto de conservación de la paz.

La justicia marchará ante él, / la salvación seguirá sus pasos

Todo el sufrimiento y mortandad que se hubiera podido evitar en la historia humana y en la creación si hubiéramos atendido y consentido en este mensaje.

El adagio latino dice: si quieres la paz, prepara la guerra. Se puede contrarestar con el mensaje bíblico: si quieres la paz prepara la justicia.

Mateo 9, 14-17

 



COMENTARIO

Jesús les dijo

Palabras de Jesús asumidas por sus creyentes como Palabra del Señor. Jesús de Nazareth es nuestra palabra humana totalmente fiel al decir del Señor. En su transparencia descansa nuestra esperanza sobre la capacidad de los humanos de superar sus propias falencias y transformarse en auténticos escuchas de la Palabra.

 Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán.

Los seguidores más cercanos de Jesús sintieron e hicieron duelo ante su trágica muerte. La experiencia del resucitado los levantó de ese duelo y los abrió a la consideración de su nuevo modo de presencia. En estas circunstancias tan nuevas el duelo no tuvo ya cabida.

Pero en el tiempo las sucesivas generaciones van a ir experimentando la lejanía-cercanía de Jesús el Viviente. Entonces eventualmente el duelo tendrá pertinencia, pero solo por momentos. Porque la fe heredada contiene una experiencia de presencia del Señor Jesús que entraña lejanía y cercanía, distancia e intimidad, distinción y unión.

el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan

Para el creyente todo orden constituído es un punto de referencia, pero no un caso cerrado.

Porque todo orden pertenece a la caducidad que sobreviene por erosión, desgaste y corrupción.

El orden es como el sábado en el nuevo testamento: sirve al hombre, pero no es mayor que el hombre.

Nuestro tiempo es muy sensible al cambio del orden, sobretodo porque no satisface a todos por igual, y así como ocurre que unos lo usufructúan, también otros se perjudican y son victimizados.

Por lo tanto, en el Designio del Señor hemos de encontrar por fe la capacidad de distinguir los momentos de guardar el orden y los momentos de cambiarlo.

Cuando haya vino nuevo, saberlo guardar en odres nuevos. Cuando sea boda, saber comer y ayunar cuando sea luto.

Por su especial y connatural sensibilidad humana la mujer, desde tiempos bíblicos aporta la intuición de cambio, quizás con mayor carisma que el varón, quien con firmeza mantiene el orden.

Se trata de una novedad siempre nueva. Más vale que cambiemos la actitud.

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Sábado 13 de tiempo ordinario[i]

Amós 9, 11-15

Salmo responsorial: 84

Mateo 9, 14-17

DOCTORES DE LA IGLESIA




 
De las Catequesis de san Cirilo de Jerusalén, obispo.
                 (Catequesis 1, 2-3. 5-6: PG 33, 371. 375-378)


RECONOCE EL MAL QUE HAS HECHO, AHORA QUE ES EL TIEMPO PROPICIO


Si hay aquí alguno que esté esclavizado por el pecado, que se disponga por la fe a la regeneración que nos hace hijos adoptivos y libres; y así, libertado de la pésima esclavitud del pecado y sometido a la dichosa esclavitud del Señor, será digno de poseer la herencia celestial. Despojaos, por la confesión de vuestros pecados, del hombre viejo, viciado por las concupiscencias engañosas, y vestíos del hombre nuevo que se va renovando según el conocimiento de su creador. Adquirid, mediante vuestra fe, las arras del Espíritu Santo, para que podáis ser recibidos en la mansión eterna. Acercaos a recibir el sello sacramental, para que podáis ser reconocidos favorablemente por aquel que es vuestro dueño. Agregaos al santo y racional rebaño de Cristo, para que un día, separados a su derecha, poseáis en herencia la vida que os está preparada.

Porque los que conserven adherida la aspereza del pecado, a manera de una piel velluda, serán colocados a la izquierda, por no haberse querido beneficiar de la gracia de Dios, que se obtiene por Cristo a través del baño de regeneración. Me refiero no a una regeneración corporal, sino al nuevo nacimiento del alma. Los cuerpos, en efecto, son engendrados por nuestros padres terrenos, pero las almas son regeneradas por la fe, porque el Espíritu sopla donde quiere. Y así entonces, si te has hecho digno de ello, podrás escuchar aquella voz: Bien, siervo bueno y fiel, a saber, si tu conciencia es hallada limpia y sin falsedad.

Pues si alguno de los aquí presentes tiene la pretensión de poner a prueba la gracia de Dios, se engaña a sí mismo e ignora la realidad de las cosas. Procura, oh hombre, tener un alma sincera y sin engaño, porque Dios penetra el interior del hombre.

El tiempo presente es tiempo de reconocer nuestros pecados. Reconoce el mal que has hecho, de palabra o de obra, de día o de noche. Reconócelo ahora que es el tiempo propicio, y en el día de la salvación recibirás el tesoro celeste.

Limpia tu recipiente, para que sea capaz de una gracia más abundante, porque el perdón de los pecados se da a todos por igual, pero el don del Espíritu Santo se concede a proporción de la fe de cada uno. Si te esfuerzas poco, recibirás poco, si trabajas mucho, mucha será tu recompensa. Corres en provecho propio; mira, pues, tu conveniencia.

Si tienes algo contra alguien, perdónalo. Vienes para alcanzar el perdón de los pecados: es necesario que tú también perdones al que te ha ofendido.
REFLEXIÓN

La gracia que se ofrece no es automática, sino que requiere nuestra cooperación. De nuestra parte, quitar frenos y obstáculos, que en eso consiste el reconocimiento de los pecados. El cual no sólo es verbal sino integral, incluyendo la reparación. Porque hoy en día los díálogos que terminan en arrepentimiento, reconocimiento y confesión, no llegan hasta los signos de reparación del daño causado, aunque sea simbólicamente.

viernes, 3 de julio de 2026

PALABRA COMENTADA



Santo Tomás apóstol

Efesios 2,19-22


REFLEXIÓN

sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios

Parece que siempre habrá en esta vida terrenal algún lugar del cual seamos excluídos:nación, región, asociación, grupo, familia, amistad.

Sin embargo la buena nueva del Reino conlleva una pertenencia universal sin exclusiones- y si la intuición moderna de que no existen condenados en el infierno es cierta- ni los excomulgados estarán fuera de la familia de Dios definitivamente.

Es el espacio siempre abierto a la membresía gratuita y de calidad, al contrario de las políticas de mercado que sólo te conceden membresía si obtienen alguna ventaja económica.

Al contrario también de las políticas alternativas contra-mercado que al ponerse en ejecución terminan consolidando otra elites y fabricando nuevos excluídos.

el mismo Cristo Jesús es la piedra angular

Jesús de Nazareth en carne, en historia, en misión practicó la no acepción de personas. Un individuo anti-apartheid viviente. Luego tal es el fundamento de la nueva familia.De la nueva fraternidad.

Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

En un proceso de diferente ritmo y velocidad, en la medida de nuestra libertad. 

Un sentido procesual que nos consuela, porque todavía es posible, aún es tiempo, permanece la oportunidad de integrarnos.

Salmo responsorial: 116



REFLEXIÓN

aclamadlo todos los pueblos

Porque no hay quien esté excluído excepto el que se autoexcluya. Éste cuenta con toda su existencia para que lo piense y decida. 

Así puede pensarse que en la familia abierta del Señor fundadamentada en Jesús, hay autoexcluídos que por propia voluntad ingresan en un infierno.

Para siempre?

Juan 20,24-29



REFLEXIÓN

"Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo."

"¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto."

Podemos nombrar a Tomás patrono de los auto-excluídos. Hasta un evangelio gnóstico, de mucha utilidad para conocer aspectos complementarios de los canónicos lleva su nombre.

Quizá el mensaje con este apóstol, convencido por amor y paciencia después de los demás, sobre la resurrección, sea precisamente el del amor y la paciencia, para que los auto-excluídos se abran a una realidad más salvadora para ellas que su actual encerramiento.

Nos viene bien en el cuerpo de creyentes un Tomás incrédulo, mal pensado, suscrito a la teoría y práctica permanente de la conspiración, abogado del diablo, cínico burlador de las verdades de otros, epítome de la amargura, el desengaño y la decepción.

Así este carisma inquietante y transgresor nos ayudará a cribar nuestra fe, a fundamentarnos más sólidamente, a acrisolar nuestra esperanza por medio de la Palabra.

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Santo Tomás apóstol

Efesios 2,19-22

Dios en Jesús ha formado una comunidad inclusiva que el gobierna como un padre de familia. Se incluye toda forma de división, exclusión y discriminación que afectan mujeres, empobrecidos, indocumentados y marginalizados.

Salmo responsorial: 116

Todas las naciones, todos los pueblos pueden alabar y esperar misericordia. Toda mediación hacia este objetivo es permitida.

Juan 20,24-29

Tomás, desde un claro escepticismo materialista se transforma en un claro confesor de la divinidad de Jesús. Una transformación propia del Espíritu Santo del Glorificado, comparable a la de Pablo, a la de Pedro, y en la historia de las mediaciones, a tódo aquel que nos ha dado testimonio de incredulidad y a la vez de confesión de fe, dando pie a la aclamación de la Gloria de Dios en medio de la asamblea de creyentes

DOCTORES DE LA IGLESIA



 

Jueves, XIII semana
San Agustín Sermón 47, sobre las ovejas 1.2.3.6

Las palabras que hemos cantado expresan nuestra convicción de que somos rebaño de Dios: Él es nuestro Dios, creador nuestro. Él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebano que él guía. Los pastores humanos tienen unas ovejas que no han hecho ellos, apacientan un rebaño que no han creado ellos. En cambio, nuestro Dios y Señor, porque es Dios y creador, se hizo él mismo las ovejas que tiene y apacienta. No fue otro quien las creó y él las apacienta, ni es otro quien apacienta las que el creo. Por tanto, ya que hemos reconocido en este cántico que somos sus ovejas, su pueblo y el rebaño que él guía, oigamos qué es lo que nos dice a nosotros, sus ovejas. Antes hablaba a los pastores, ahora a las ovejas. Por eso, nosotros lo escuchábamos, antes, con temor, vosotros, en cambio, seguros. Cómo lo escucharemos en estas palabras de hoy. ¿Quizá al revés, nosotros seguros y vosotros con temor? No, ciertamente. En primer lugar porque, aunque somos pastores, el pastor no sólo escucha con temor lo que se dice a los pastores, sino también lo que se dice a las ovejas. Si escucha seguro lo que se dice a las ovejas, es porque no se preocupa por las ovejas. Además, ya os dijimos entonces que en nosotros hay que considerar dos cosas: una, que somos cristianos; otra, que somos guardianes. Nuestra condición de guardianes nos coloca entre los pastores, con tal de que seamos buenos. Por nuestra condición de cristianos, somos ovejas igual que vosotros. Por lo cual, tanto si el Señor habla a los pastores como si habla a las ovejas, tenemos que escuchar siempre con temor y con ánimo atento..

REFLEXIÓN

No hay seguridad absoluta en nada, sólo fortaleza en la esperanza, ya seamos pastores o seamos ovejas. Menos ser machos cabríos disonantes en medio del rebaño de ovejas. Todos a nuestro turno somos pastores, y a nuestro turno ovejas del común. Unas veces liderando y  absorbiendo las exigencias del mismo liderazgo. Otras obedeciendo, cumpliendo lo que se nos señala para el bien de todos. Los machos cabríos son la oportunidad de revolver esa mansedumbre, y desorientar tanto a pastores como a ovejas. Por eso no hay seguridad absoluta.

SANTO TOMÁS

El Papa Francisco, en el día de la fiesta de Santo Tomás de 2013, hizo una profunda reflexión sobre el apóstol Tomás, y recordó a los fieles que “el Señor sabe por qué hace las cosas. A cada uno de nosotros le da el tiempo que él piensa que es mejor para nosotros. A Tomás le ha concedido una semana. Jesús se presenta con sus llagas: todo su cuerpo estaba limpio, hermoso, lleno de luz, pero las llagas estaban y están todavía, y cuando el Señor vendrá, al final del mundo, nos enseñará sus llagas (...)”

“Tomás, para creer, quería meter sus dedos en las llagas: era un testarudo. Pero el Señor quiso precisamente un testarudo para hacernos comprender algo más grande. Tomás vio al Señor, que le invitó a meter el dedo en la herida de los clavos, a poner su mano en el costado y no dijo: es verdad: el Señor ha resucitado. ¡No! Fue más allá. Dijo: ¡Dios! Es el primer discípulo que confiesa la divinidad de Cristo después de la resurrección, y que adora propiamente"

jueves, 2 de julio de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Jueves 13 de tiempo ordinario

Amós 7, 10-17



REFLEXIÓN

En aquellos días, Amasías, sacerdote de Casa-de-Dios, envió un mensaje a Jeroboam, rey de Israel: "Amós conjura contra ti en medio de Israel; la tierra ya no puede soportar sus palabras. Porque así predica Amós: "Morirá a espada Jeroboam. Israel saldrá de su país al destierro.""

El profeta como voz de la Palabra afecta y estremece la vida pública y privada de una población. Así no puede negar su vocación política por el bien común, que entra en competencia y desafía la política del poder para bien propio.

Para ser voz de la Palabra solo se necesita que se deje llevar por el impulso del Espíritu, pero para ser escuchada se necesita docilidad en la conciencia.

Pero la voz de la Palabra de un profeta parece acreditarse por el monto de persecución y sufrimiento que acumula, más que por la aclamación que se le preste. Incluso el aplauso puede ser engañoso en cuanto a la efectividad de los resultados.

Como voz para el bien común: decimos la Palabra, para complacer o para concienciar?

"No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: "Ve y profetiza a mi pueblo de Israel."

La voz de la Palabra es solitaria y no establece alianzas con el poder para bien propio. Huye las etiquetas que le puedan aportar reconocimiento según la época. Porque siente que su fuerza viene de una llamado del Señor y huye toda gloria que no sea la del Señor.

Pues bien, así dice el Señor: "Tu mujer será deshonrada en la ciudad, tus hijos e hijas caerán a espada; tu tierra será repartida a cordel, tú morirás en tierra pagana, Israel saldrá de su país al destierro.""

Pareciera que al final el profeta con su voz de la Palabra sale ganando para el Señor, porque por la historia sabemos que el reino de Israel sucumbió ante el Imperio Asirio.

Pero sería una interpretación indigna de la Palabra que busca la conversión, la reconciliación y la salvación. La satisfacción de la Palabra a través de su voz profética no es la destrucción, ni la revancha, ni salirse con la suya. Sino ser dócil al designio de salvación.

Salmo responsorial: 18



REFLEXIÓN

La voluntad del Señor es pura / y eternamente estable; / los mandamientos del Señor son verdaderos / y enteramente justos

Si algo ofrece la Palabra en su designio es pureza y estabilidad. Estabilidad en la pureza y pureza en la estabilidad. Quien dice pureza dice transparencia. Quien dice estabilidad dice firmeza, solidez.

Un mundo como el nuestro que se glorifica con el cambio concebido a imagen y semejanza de la tecnología, sabe de confusión y opacidad, pero no de pureza y estabilidad. Incluso las menosprecia como sospechosas de ocultar malas intenciones. Hemos llegado al extremo de no saber distinguir el bien del mal.

Mateo 9, 1-8



REFLEXIÓN

Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: "¡Animo, hijo!, tus pecados están perdonados".

En este momento se satisfaría el paralítico con este dicho de Jesús? El pecado es entonces la fuente de las enfermedades y éstas son síntomas de pecado. Hay una íntima relación en esa cultura entre ambas. Pero también esperaría su curación física.

Para haberle llevado al enfermo los acudientes daban muestra de alguna fe, aunque fuera por intentar cualquier alternativa, como era la de acudir a un afamado taumaturgo.

Porque no solo la fe del enfermo es importante sino también la de sus acompañantes que sienten como propia su enfermedad. Ese gesto de solidaridad es ya una proclamación de fe.

Pero Jesús no sana por fuera sino de raíz y acorde a la sabiduría de su tiempo se enfoca en el pecado como causa de todo lo malo.

Será solo una sabiduría trasnochada porque hoy existen ámbitos en los que el pecado como causa de males y enfermedades es invisible.

¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados están perdonados", o decir: "Levántate y anda"?

En esta cultura una palabra que dice y hace es lo cabal, lo normal, lo esperado. El hiato y equizofrenia entre decir y hacer pertenece a otra mentalidad más interesada en el concepto como método de análisis, no como estilo de vida.

Pero esta teocultura mira al Señor como Paradigma del decir y hacer, como en la creación del Génesis. Y Jesús lo trae a cuento porque su decir y hacer son los del Padre. Si dicen que perdonan los pecados hacen que brote la salud para una mayor calidad de vida.

para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados -dijo dirigiéndose al paralítico-: "Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa.""

Jesús sabía de ese anhelo y procedió en conformidad, estableciendo en ese contexto de pecado-enfermedad, causa-consecuencia, un poder curativo, regenerador, liberador.

El evangelista utiliza un título que según muchos estudiosos representa el único aceptado y usado por el mismo Jesús.

En este nivel redaccional parece referirse a una potestad terrenal delegada porque en el credo israelita sólo Dios perdonaba pecados.

Tal delegación hace de Jesús de Nazareth alguien muy especial en conexión con el Padre Dios.

La naturaleza de ese vínculo especial será tema de estudio y reflexión en la historia de la comunidad de seguidores de Jesús hasta alcanzar el estatus de dogma cristológico.

En nuestro tiempo los dogmas, incluso los más antiguos están en revisión porque su expresión lingüística y la mentalidad que los concibió no son las mismas que las actuales.

Frente a esa revisión caben básicamente dos posturas: una que mantiene el dogma mientras lo actualiza, y otra que lo suspende.

Pero tal discrepancia no nos exime de asumir cada uno una definición frente a Jesús de Nazareth según la fe que profesemos.

Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.

Este comentario al final del relato recoge el fondo de la catequesis: Jesús de Nazareth es un hombre que representa el inicio de una humanidad con el poder de perdonar, de modo que el atributo propio de Dios, parte de su misterio y trascendencia, ahora es nuestro.

Nosotros podemos, si queremos, hacerle frente al misterio de iniquidad en el mundo y restaurar el designio original como reino de los cielos.

Es nuestro legado de fe en Jesús de Nazareth.

Con su decir y hacer, Jesús daba testimonio de tomar al Señor en serio al hacerlo presente en la vida corriente. Por eso se sobrecogían. 

Algunos encuentros con Dios son como un fogonazo en la conciencia que nos hace exclamar sobrecogidos: ”no pensábamos que el Señor estuviera aquí!”

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Jueves 13 de tiempo ordinario

Amós 7, 10-17

Salmo responsorial: 18

Mateo 9, 1-8

DOCTORES DE LA IGLESIA



 


JUEVES, XIII SEMANA

San Jerónimo Homilía a los recién bautizados, sobre el salmo 41 

Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Como la cierva del salmo busca corrientes de agua, así también nuestros ciervos, que salido de Egipto y del mundo, y han aniquilado en las aguas del bautismo al Faraón con todo su ejército, desde haber destruido el poder del diablo, buscan las fuentes de la Iglesia, que son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Que el Padre sea fuente, lo hallamos escrito en el libro de Jeremías: Me abandonaron a mi fuente de agua viva y cavaron aljibes, aljibes agrietados, que no retienen el agua. Acerca del Hijo, leemos en otro lugar: Abandonaron la fuente de la sabiduría. Y del Espíritu Santo: El que bebe del agua que yo le daré, nacerá dentro de él un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna, palabras cuyo significado nos explica luego el evangelista, cuando nos dice que el Salvador se refería al Espíritu Santo. De todo lo cual se deduce con toda claridad que la triple fuente de la Iglesia es el misterio de la Trinidad. Esta triple fuente es la que busca el alma del creyente, el alma del bautizado, y por eso dice: Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. No es un tenue deseo el que tiene de ver a Dios, sino que lo desea con un ardor parecido al de la sed. Antes de recibir el bautismo, se decían entre sí: ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios? Ahora ya han conseguido lo que deseaban: han llegado a la presencia de Dios y se han acercado al altar y tienen acceso al misterio de salvación. Admitidos en el cuerpo de Cristo y renacidos en la fuente de vida, dicen confiadamente: Pasaré al lugar del tabernáculo admirable, hacia la casa de Dios. La casa de Dios es la Iglesia, ella es el tabernáculo admirable, porque en él resuenan los cantos de júbilo y alabanza, en el bullicio de la fiesta. Decid, pues, los que acabáis de revestiros de Cristo y, siguiendo nuestras enseñanzas, habéis sido extraídos del mar de este mundo, como pececillos con el anzuelo: «En nosotros, ha sido cambiado el orden natural de las cosas. 

REFLEXIÓN

La Trinidad operativa en los creyentes, comparada con una fuente originaria, con un ojo de agua que mana sin cesar, y cuya agua es pura siempre, sin contaminación posible, porque brota de lo profundo de la montaña, ladera abajo. Los peces, imagen también de los creyentes, subvierten la imagen natural, del pez que muere fuera del agua, más bien para vivir en un nuevo contexto. El misterio de Dios comunicado trinitariamente como fuente, y las salvación encontrada fuera del mar, en la luz.

miércoles, 1 de julio de 2026

PALABRA COMENTADA

Miércoles 13 de tiempo ordinario 

Año Par

Amós 5, 14-15. 21-24

Buscad el bien y no el mal, y viviréis

Odiad el mal, amad el bien, defended la justicia en el tribunal

Defender aunque sean pocos y cansones. Con convicción. Incansablemente. Aun a pesar de las burlas y menosprecios. Sin recibir paga.

Eso significa buscar, eso significa amar.

Una actitud de vida desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Tanto dentro como fuera de casa.

Lograr la congruencia e integridad en la defensa de la justicia, es evitar el soborno de cualquier tipo.

Odiar el mal y amar el bien, es llegar hasta las consecuencias de la propia afectación de los propios intereses.

Todo esto parece por encima de las fuerzas humanas, pero su inspiración y fortaleza viene del Señor.

Como viene de él también la humillación, el perdón y la conversión cuando se da el traspiés en esta misión.

Cuando se es joven esta causa se lleva adelante con todas las hormonas. Cuando se avanza en la edad, sólo la conciencia se mantiene en pie, si el Señor la apoya.

El Señor siempre está, quizás no del mismo modo, porque puede estar bendiciendo una existencia dócil a su proyecto, o puede estar instando a la conversión a la que no lo es. La cosa se complica para nuestra comprensión si aún en una existencia fiel su presencia es dolorosa como una prueba, o como su abajamiento, según nos lo revela la cruz de Jesús.

En el tribunal de la vida, alineándonos con lo que es justo que es más exigitivo, en vez de una causa institucionalizada, la cual nos levanta suspicacias.

Retirad de mi presencia el estruendo del canto, no quiero escuchar el son de la cítara; fluya como el agua el juicio, la justicia como arroyo perenne

El Señor es nuestra inspiración por la integridad que muestra en su Palabra, y es nuestro juez ante nuestra prevaricación.

En otros profetas se clama por la misericordia en vez de sacrificios.

En Amós es la justicia.

Nos lleva a enriquecer la experiencia amorosa para que no se desvíe hacia una muestra de debilidad y complacencia permisiva de lo injusto.

El amor auténtico es justo y procura la justicia, pero según el Señor.

Salmo responsorial: 49

"¿Por qué recitas mis preceptos / y tienes siempre en la boca mi alianza, / tú que detestas mi enseñanza / y te echas a la espalda mis mandatos?

Hoy la rebeldía y la desobediencia han sido elevadas al estatuto de Palabra de Dios. La objeción de conciencia es el pan de la mesa diaria. Toda autoridad, incluida la del Señor es debatible, en nombre del Señor.

No es algo nuevo. Desde antiguo vienen las advertencias sobre la rebeldía autojustificada como verdadera obediencia.

Pero se siente hoy una gran resonancia porque estamos en el cielo histórico nitzcheano y dice bien ser contestatario. Además vende bien a los gustos del mercado.

Sin un sentido espiritual, construído en el discernimiento frecuente que nos ayude a desenmascarar el ángel de luz, la confusión como la mala hierba se nos echa encima de los bien sembrado.

No hay salida para una conversión duradera sino se fundamenta en una relación amorosa con el Señor, desde la cual se sienta como propia cualquier ofensa o desvío de su voluntad.

Es la única experiencia de Espíritu que promete la profundidad de un manantial que se proyecta a la vida sin término con Él.

Mateo 8,28-34

Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. Y le dijeron a gritos: "¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?"

Jesús puede haber transitado por ese camino sin enterarse que por allí no caminaba nadie por miedo a la agresión de los locos del cementerio.

El evangelista y su comunidad leen en ese gesto de Jesús la misión de curarlos.

Éstos pueden temer que Jesús como otros que han transitado los agredan, porque están confinados en el cementerio por ser energúmenos .

Donde eran relegados para esperar la muerte, porque no les quedaba más. 

El evangelista y su comunidad leen en su rechazo el fondo de su resistencia: tienen miedo que se les atormente y haga sufrir más.

En estos enfermos lo religioso no es un consuelo sino un tormento, por su grado de obsesión y una conciencia cargada de sentimientos de culpa.

En un acomodo a las patologías de nuestro tiempo, digamos que eran esquizofrénicos, cuyas crisis los hace furiosos, en muchos casos, de manera que son difíciles de controlar y hasta peligrosos.

Vivían aislados en el cementerio, casi como muertos en vida, sin esperanza social alguna.

"¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?"

Sabemos que todo proceso curativo y sanador, genera sufrimiento o dolor, en alguna de sus fases.

Este evento, elevado por una reflexión teológica del evangelista, concibe la fase dolorosa como un juicio anticipado sobre las fuerzas diabólicas o demoníacas, para desterrarlas de la vida humana.

Se trata de un anticipo del reino que conlleva la salud y el bienestar integral.

Los demonios le rogaron: "Si nos echas, mándanos a la piara".

Demonios, piaras de cerdos y región pagana son un epítome de impureza y alejamiento del verdadero Dios. Una región de temor y sufrimiento sin visos de cambio.

Por lo cual el evangelista refuerza el sentido de la misión de Jesús en el título que cruza su obra: Hijo de Dios.

Jesús como un hijo de Dios, que hace bien a cualquiera, es confesado con mayor compromiso y radicalidad por Marcos.

Como si dijera: este hijo de Dios es verdadero Hijo de Dios.

Cambia el nivel hacia una existencia de los demonios que piden salir y entrar en los cerdos, animales impuros según la época.

Y en este nivel Jesús confirma su existencia, accediendo a su petición.

Luego no sólo hablamos de enfermos esquizofrénicos que sienten estar habitados. Sino de los que los poseen, y a quienes se les adjudica una consistencia existencial.

al verlo, le rogaron que se marchara de su país

En la dieta judía no cabe el cerdo, porque se considera animal impuro. Un lugar a propósito para que residan los demonios.

Pero los pobladores de la otra orilla no eran judíos, y los puercos son el medio de sustento del pueblo.

Jesús parece haber obrado favorablemente para los enfermos, pero no para la economía del pueblo.

Si nos ubicáramos en la búsqueda del bien común, parece que el bien del pueblo estaba por encima del de los enfermos o endemoniados.

Pero hay que detenerse en el énfasis que se da a la liberación que aporta el reino en cuanto a la opresión del maligno, que está por encima de otros bienes materiales.

Eso sucede con frecuencia entre los que no pueden o no quieren ver otra luz que las que conocen, y se niegan a una renovación y un cambio, que afecte otros intereses más apreciados.

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Miércoles 13 de tiempo ordinario 

Año Par

Amós 5, 14-15. 21-24

Salmo responsorial: 49

Mateo 8,28-34