sábado, 11 de julio de 2026

PALABRA COMENTADA


 



Sábado 14 de tiempo ordinario

Isaías 6, 1-8

REFLEXIÓN

llenaba el templo

"¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos

Un tiempo como el de este oráculo en el que se asume y prestigia con la visión, la ocupación del templo, con la presencia del señor.

Se reservaba un espacio vacío, el santo de los santos, como indicador de la presencia del tres veces santo. Con esta visión se le prestigia.

Es el momento en el que Judá ha quedado como único reino de los dos israel, porque el norte fue invadido y colapsó.

Y el reino de Judá cuya capital Jerusalén contenía el templo de Salmomón, vivía del dogma de la presencia de Yavé en el templo.

Un dogma de muchos, que luego se vendrá abajo cuando el templo sea destruído siglo y medio después de este oráculo.

Hay tiempos en que los dogmas son el asidero de la fe, y otros en los que la fe debe superar la destrucción de los dogmas.

Y para que esta fe se mantenga en proceso de crecimiento es preciso que llegue a la comprensión que los dogmas son expresiones de un absoluto, pero pero concebidos y expresados en el tiempo histórico, que cambia.

Por eso la fe fiel equivale a reformulación.

"Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado."

"Aquí estoy, mándame."

La misión del Señor, la siente como propia quien ha sido purificado por la santidad del Señor, no aplastado por ella.

Salmo responsorial: 92



REFLEXIÓN

la santidad es el adorno de tu casa

Con el tiempo y más allá del dogma de la presencia del Señor en el templo, el creyente aprendió a reverenciar la santidad en otro modo de manifestarse el Señor.

Cuál es el lugar de su santidad para nuestro tiempo? El dogma que se construye mediáticamente o el que es fiel al camino de Jesús de Nazareth.?

La visión con características antropomórficas, es importante por el cambio que propicia en el visionario: sus actitudes, su modo de concebir la vida y su relación con Dios; y por la disponibilidad a cumplir una misión.

Se puede parafrasear como una oportunidad para un aprendizaje significativo, relacionado con la disponibilidad para un encargo, con impacto fuera de la propia subjetividad.

El encargo o misión tienen como referente al Señor. Es un testimonio cualificado de la intervención o presencia del Señor en circunstancias específicas.

La misión intenta producir una audición de la palabra de salvación del Señor para una coyuntura particular.

Y se presenta como una propuesta que no incluye la imposición o la fuerza, sino un dominio que brota desde dentro de un convencimiento. Se trata de un servicio a la convicción.

Mateo 10, 24-33



REFLEXIÓN

"Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo

La fraternidad en el reino de Dios establece una proporción de equidad entre el discípulo y el maestro, el esclavo y el amo.

No se presta a la revancha por la que el discípulo sea más que el maestro o el esclavo más que el amo, porque sería mantener el ciclo de dominación en dinámica perpetua.

Los nuevos maestros dominarián los nuevos discípulos y los nuevos amos a los nuevos esclavos.

Es el virus propio de la lucha de clases como método para lograr la equidad.

Es el susurro de la vieja serpiente enroscada en un árbol del paraíso, envidiando la inicial convivencia en fraternidad de la primera pareja.

No se cuestiona el orden social imperante y que constituye una lacra en tiempos posteriores. Se asume, se perpetúa y se es cómplice de ello. Sólo se suaviza y humaniza.

Sin embargo, aun para la estructura que mantiene la polaridad amo-esclavo, es posible decantar, no a un ser más sino a un ser igual. Se puede llenar de un nuevo espíritu, con lo cual la estructura deja de ser funcional.

El mundo hoy clama por la igualdad. Se presenta como algo perentorio.

Sólo hemos de preguntarnos si se trata de la igualdad del discípulo como el maestro, o más que él. Si la igualdad del siervo con el amo, o más que él?

Algunos movimientos y activismo por la igualdad incurren en el revanchismo, para tomar el poder que los hará más que sus explotadores y así vengarse.

Es una dinámica que nos mantendrá siempre en guerra.

No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse.

Se refiere a la falsa acusación de que son demonios los que siguen a Jesús. Esa persecución tiene fin.

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma.

No es envalentonamiento sino valentía como virtud teológica, inspirada por un Espíritu de Jesús.

Se nos pide una adhesión fundamental al valor básico y esencial. El que propicia el valor para el servicio al reino.

Cuando en alguna coyuntura de nuestra vida nos enfrentamos al dilema de elegir la vida del cuerpo o la del alma, las conveniencias  o los valores, no deberíamos tener miedo de elegir y actuar lo último en el contexto del reino.

Tantas mediciones sobre la corrupción de los gobiernos, empresarios y sociedad civil quedarían sin uso si la corrupción desaparece por actitudes valerosas por el reino.

no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones

El sustrato de la confianza en el Señor se nutre de la convicción de su amor, de cuán valiosos le somos.

En este nicho descansa en definitiva la conciencia de la dignidad de la persona.

Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo

Induce un mayor compromiso por el reino la adhesión a la persona de Jesús de Nazareth que la promoción de un valor abstracto o genérico.

No se puede reemplazar la fuerza que tiene para la lealtad una relación personal íntima y sincera.

Por eso requerimos una relación fuerte con el Señor Jesús de Nazareth.

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Sábado 14 de tiempo ordinario

Isaías 6, 1-8

Salmo responsorial: 92

Mateo 10, 24-33

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS



 De la Regla de san Benito, abad

(Prólogo, 4-22; cap. 72, 1-12: CSEL 75, 2-5. 162-163)

NO ANTEPONGAN NADA ABSOLUTAMENTE A CRISTO

Cuando emprendas alguna obra buena, lo primero que has de hacer es pedir constantemente a Dios que sea él quien la lleve a término, y así nunca lo contristaremos con nuestras malas acciones, a él, que se ha dignado contarnos en el número de sus hijos, ya que en todo tiempo debemos someternos a él en el uso de los bienes que pone a nuestra disposición, no sea que algún día, como un padre que se enfada con sus hijos, nos desherede, o, como un amo temible, irritado por nuestra maldad, nos entregue al castigo eterno, como a servidores perversos que han rehusado seguirlo a la gloria.

Por lo tanto, despertémonos ya de una vez, obedientes a la llamada que nos hace la Escritura: Ya es hora que despertéis del sueño. Y, abiertos nuestros ojos a la luz divina, escuchemos bien atentos la advertencia que nos hace cada día la voz de Dios: Hoy, si escucháis su voz, no endurezcáis el corazón; y también: El que tenga oídos oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

¿Y qué es lo que dice? Venid, hijos, escuchadme: os instruiré en el temor del Señor. Caminad mientras tenéis luz, para que las tinieblas de la muerte no os sorprendan.

Y el Señor, buscando entre la multitud de los hombres a uno que realmente quisiera ser operario suyo, dirige a todos esta invitación: ¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad? Y si tú, al oír esta invitación, respondes: «Yo», entonces Dios te dice: «Si amas la vida verdadera y eterna, guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella. Si así lo hacéis, mis ojos estarán sobre vosotros y mis oídos atentos a vuestras plegarias; y, antes de que me invoquéis, os diré: Aquí estoy.»

¿Qué hay para nosotros más dulce, hermanos muy amados, que esta voz del Señor que nos invita? Ved cómo el Señor, con su amor paternal, nos muestra el camino de la vida.

Ceñida, pues, nuestra cintura con la fe y la práctica de las buenas obras, avancemos por sus caminos, tomando por guía el Evangelio, para que alcancemos a ver a aquél que nos ha llamado a su reino. Porque, si queremos tener nuestra morada en las estancias de su reino, hemos de tener presente que para llegar allí hemos de caminar aprisa por el camino de las buenas obras.

Así como hay un celo malo, lleno de amargura, que separa de Dios y lleva al infierno, así también hay un celo bueno, que separa de los vicios y lleva a Dios y a la vida eterna. Éste es el celo que han de practicar con ferviente amor los monjes, esto es: tengan por más dignos a los demás; soporten con una paciencia sin límites sus debilidades, tanto corporales como espirituales; pongan todo su empeño en obedecerse los unos a los otros; procuren todos el bien de los demás, antes que el suyo propio; pongan en práctica un sincero amor fraterno; vivan siempre en el temor y amor de Dios; amen a su abad con una caridad sincera y humilde; no antepongan nada absolutamente a Cristo, el cual nos lleve a todos juntos a la vida eterna.

viernes, 10 de julio de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Viernes 14 de tiempo ordinario

Oseas 14, 2-10



REFLEXIÓN

"Perdona del todo la iniquidad, recibe-benévolo el sacrificio de nuestros labios. No nos salvará Asiria, no montaremos a caballo, no volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos. En ti encuentra piedad el huérfano."

Una pregunta de cuño nitzcheano nos atormenta: somos una raza los humanos cuya divinidad sólo se muestra amorosa cuando estamos en las malas?

Porque según Nietzche y otros de pensamiento parecido, el ser cristiano con su herencia bíblica, es de sufrimiento y debilidad. No parece digno de los seres humanos tal reducción a la inferioridad.

Prometeo o Job: parece el dilema.

Pero si asumimos como creyentes la Palabra y su salvación, tenemos que superar este pensar malicioso que arroja sombras de sospecha sobre las buenas intenciones del Señor.

Hemos de remontarnos hasta la primera de las alianzas: la creación y constatar el designio inicial de su libre iniciativa al asociarnos a su empresa. Nuestro destino es la felicidad, el crecimiento, la plenitud.

Es el Principio y Fundamento ignaciano que se pone como la piedra fundacional de nuestra fe. 

Los males, los fracasos, las injusticias son nuestra responsabilidad, al menos en parte.

La maravilla que enfatiza la Palabra es la persistencia del designio, a pesar de nuestra postración. Por eso el huérfano, la viuda, el extranjero como símbolos de ausencia de protección y de existencias truncadas son enfática e insistentemente atendidas por la solicitud amorosa del Señor. 

Porque su compromiso con nuestra plenitud, va más allá de nuestra postración, para repararla, asistirla y seguirle dando viabilidad.

Yo curaré sus extravíos, los amaré sin que lo merezcan, mi cólera se apartará de ellos

Más bien lo fuerte del problema es entender por qué nuestra libertad se ejerce con tanta limitación y conflicto. Por qué soy responsable incluso de lo que ni me acuerdo, o ignoro? Por qué, aun en forma de omisión, establezco solidaridad con la injusticia, el daño a otros, también sin querer? Por qué hago el mal que no quiero, como dice Pablo en Romanos.

Al tratar de responder este escándalo que somos para nosotros mismos, podemos contaminar la relación con el Señor, echando culpa al inocente. De ello es muestra la pasión y muerte de Jesús.

¿Quién es el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda? Rectos son los caminos del Señor: los justos andan por ellos, los pecadores tropiezan en ellos."

Justos son entonces los que caminan a pesar de este escándalo, confiando y no sospechando maliciosamente, ni echando culpas al Señor.

Salmo responsorial: 50



REFLEXIÓN

Te gusta un corazón sincero, / y en mi interior me inculcas sabiduría

La sabiduría de mantenerse en colaboración con el designio no obstante el escándalo de nuestra libertad sitiada.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, / renuévame por dentro con espíritu firme;

Porque caminar como justos que confían en el Señor requiere de firmeza. 

Atender las situaciones de inocentes dañados por las culpas de la sociedad, también requiere firmeza.

Mateo 10, 16-23



REFLEXIÓN

 "Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas.

así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles

Sagaz (fronimos) inteligente, que sopesa las cosas desde una percepción profunda que implica la emocionalidad. 

Sería la actitud del que discierne los espíritus, pondera, usa de sensatez.

Inocente (akereios) simple, sin complicaciones, sincero,intachable. 

Hoy diríamos: sin trastienda, sin doble vida, sin agenda. 

El caminar del justo no es fácil, ni suave, porque implica una destreza de navegante, siempre alerta a los posibles escollos, de día y de noche.

No es sagacidad (fren) visceral, para hacer el mal, sino para percibirlo y evitarlo.

Se distingue de sofos (perspicacia como habilidad adquirida) y de sunetos (sabio por reflexión o arrogante en mal sentido).

(Akeraios) es inocente, simple, transparente, intachable, sincero, de una pieza.

Nuestro tiempo es obsesivo con la demostración de transparencia reducida a la esfera de la honradez económica.

Como los fariseos, que cuelan el mosquito y tragan el camello, se preocupan menos de la integridad en la solidaridad con el necesitado.

en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.

No estamos solos sino acompañados del Espíritu para que convirtamos nuestro caminar en martirio, en testimonio, que desde nuestra construcción de fe, anime a otros a construir en fe y esperanza.

el que persevere hasta el final, se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Creedme, no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre".

Perseverar(hupomeno) es endurecerse para aguantar. 

Pero en cosas del Espíritu no se trata de puños y dientes cerrados, sino de dejarse llevar y confiar más en la fuerza que nos viene que la que podamos producir.

La perseverancia se gesta en el conflicto que puede afectar hasta el núcleo familiar, lugar donde se tiene el refugio humano más seguro.

No se trata de entregarse al martirio a la primera. La huída también es preservar la vida, y por lo mismo hacer la voluntad de Dios, hasta que el Señor quiera.

No se trata de pavimentar con masacrados la vía hacia la utopía, en nuestro caso: el reino de Dios.

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Viernes 14 de tiempo ordinario

Oseas 14, 2-10

Salmo responsorial: 50

Mateo 10, 16-23

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS



 

De la carta de san Clemente primero, papa, a los Corintios.
              (Cap. 50, 1--51, 3; 55, 1-4: Funk 1, 125-127. 129)


DICHOSOS NOSOTROS SI HUBIÉRAMOS CUMPLIDO LOS MANDAMIENTOS DE DIOS EN LA CONCORDIA DE LA CARIDAD

Ya veis, queridos hermanos, cuán grande y admirable cosa es la caridad, y cómo no es posible describir su perfección. ¿Quién será capaz de estar en ella, sino aquellos a quienes Dios mismo hiciere dignos? Roguemos, pues, y supliquémosle que, por su misericordia, nos permita vivir en la caridad, sin humana parcialidad, irreprochables. Todas las generaciones, desde Adán hasta el día de hoy, han pasado; mas los que fueron perfectos en la caridad, según la gracia de Dios, ocupan el lugar de los justos, los cuales se manifestarán en la visita del reino de Cristo. Está escrito, en efecto: Entrad en los aposentos, mientras pasa mi cólera, y me acordaré del día bueno y os haré salir de vuestros sepulcros.

Dichosos nosotros, queridos hermanos, si hubiéremos cumplido los mandamientos de Dios en la concordia de la caridad, a fin de que por la caridad se nos perdonen nuestros pecados. Porque está escrito: Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito y en cuya boca no se encuentra engaño. Esta bienaventuranza fue concedida a los que han sido escogidos por Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, a quien sea dada gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Roguemos, pues, que nos sean perdonadas cuantas faltas y pecados hayamos cometido por asechanzas de nuestro adversario, y aun aquellos que han encabezado sediciones y banderías deben acogerse a nuestra común esperanza. Pues los que proceden en su conducta con temor y caridad prefieren antes sufrir ellos mismos y no que sufran los demás; prefieren que se tenga mala opinión de ellos mismos, antes que sea vituperada aquella armonía y concordia que justa y bellamente nos viene de la tradición. Más le vale a un hombre confesar sus caídas, que endurecer su corazón.

Ahora bien, ¿hay entre vosotros alguien que sea generoso? ¿Alguien que sea compasivo? ¿Hay alguno que se sienta lleno de caridad? Pues diga: «Si por mi causa vino la sedición, contienda y escisiones, yo me retiro y me voy a donde queráis, y estoy pronto a cumplir lo que la comunidad ordenare, con tal de que el rebaño de Cristo se mantenga en paz con sus ancianos establecidos.» El que esto hiciere se adquirirá una grande gloria en Cristo, y todo lugar lo recibirá, pues del Señor es la tierra y cuanto la llena. Así han obrado y así seguirán obrando quienes han llevado un comportamiento digno de Dios, del cual no cabe jamás arrepentirse.

Selección de las Sentencias de los Padres y de los relatos de Juan Mosco y otros autores

(Patericon 142b: CSCO, Scriptores Aethiopici, t. 54, 62-64)

Considérate pecador si quieres llegar a ser justo

Dijo el sabio: El que oculta su crimen no prosperará, el que lo confiesa y se enmienda será compadecido. Soporta la iniquidad y el mundo lo tendrá por ignominia. El corazón del Señor se fija en los soberbios para humillarlos. La humildad es objeto de una misericordia eterna.

Hazte pequeño en todo quehacer humano y te exaltará sobre los príncipes del mundo; sea modesto tu talante ante cualquier hombre, y

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adelántate a saludarlos como a personas importantes. Quien se cree superior por su sabiduría, será considerado pequeño ante los hombres, aunque sea realmente sabio y docto, y es sabio sólo para sí mismo por sus descubrimientos. Dichoso quien se presta para cualquier trabajo, pues será exaltado sobre todos.

El que por el Señor se humilla y ante el Señor se empequeñece, da gloria al Señor; el que por el Señor padece hambre y sed, lo colmará de bienes; el que por el Señor reparte consuelo, lo vestirá de ornamentos gloriosos; el que es pobre y se aflige por el Señor, Dios lo consolará con aquellas verdaderas riquezas.

Desprecia tu vida a causa del Señor, para que tu fama se difunda —sin tú saberlo— por todos los días de tu vida. Considérate pecador si quieres llegar a ser justo. Sé humilde en tu propia sabiduría y no te jactes de tu saber. Frecuenta el trato de los buenos para, por su medio, acercarte al Señor. Cultiva la compañía de los humildes para que aprendas su modo de vivir.

Conviene que el monje tenga el corazón siempre preparado para cualquier obra celestial y que jamás dé cabida a la tristeza en sus pensamientos. Quien siembra entre espinas nunca llegará a cosechar: ya se pierde su alma con ese su afán de sobresalir, de acumular y con toda clase de malas obras. Los ojos del Señor se fijan en los humildes. La oración del humilde pasa directamente de la boca al oído. El espíritu de servicio y la humildad hacen al hombre Dios en la tierra. La fe y la misericordia pronto florecen en sabiduría.

Dichosos los que, por amor del Señor, se sumergen en las tribulaciones, sin ira ni tristeza: al desaparecer éstas, inmediatamente consiguen la salvación, acogidos al puerto de la Divinidad y se dirigen a la casa de Dios por el camino de las buenas obras, donde descansan de sus fatigas y gozan del fruto de su esperanza. Los que corren en alas de la esperanza no se sienten acobardados por las tribulaciones del camino ni desisten de la búsqueda. Y cuando finalmente salen del mar, contemplan y alaban al Señor que los ha salvado de la perdición y de una multitud de dificultades que ellos desconocían, pues nunca pensaron en hacer una exhibición.

Mejor es morir por el Señor que vivir en la ignominia y en la impotencia. Piensa siempre en lo que sucederá después de la muerte, y nunca en tu alma tendrá cabida la debilidad. Opta por hacer el bien según el Señor, y

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accederás a él. No te dejes seducir por el doble de corazón y sigue tu camino confiando en la gracia del Señor, no sea que te esfuerces en vano. Abriga en tu corazón la firme seguridad de que el Señor es misericordioso y que otorgará su gracia a los que lo buscan, y no en la medida de nuestras obras, sino según la medida de nuestro amor y de nuestra fe, como dice la Escritura: Que se cumpla lo que has creído.

jueves, 9 de julio de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Jueves 14 tiempo ordinario

Oseas 11, 1-4. 8c-9



REFLEXIÓN

Cuando lo llamaba, él se alejaba

Yo enseñé a andar a Efraín, lo alzaba en brazos; y él no comprendía que yo lo curaba. Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer.

Son nuestras experiencias personales las que permiten encarnar en el ahora la voz de la Palabra del Señor.

El amor no correspondido fielmente y a cabalidad como se quisiera es un tema frecuente de las experiencias humanas del amor. Y aportan no poca amargura a la existencia por la decepción que acarrean.

Ese registro es el que usa el profeta voz del Señor, para sensibilizarse y sensibilizar a su auditorio. Es ponernos en el lugar del Señor y sus “sentimientos” para empatizar con Él.

Y así como con el corazón humano tenemos que reconocer que no terminamos de comprenderlo, que el misterio de su libertad nos rebasa, también con el misterio trascendente del Señor, de quien es más lo que no sabemos que lo contrario.

El amor de Dios es circundante para quien lo descubre en su manifestación pluriforme mediante el testimonio de la conciencia. La misma no sólo vibra con fe ante el amor que beneficia, sino también ante el amor que clama la justicia en la víctima.

No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta

Sólo tú sabes nuestro fondo, y aun el error innegable e inexcusable puedes cubrirlo con tu misericordia y compasión, porque esa parece tu última y fundamental palabra.

Aunque nuestra ingratitud lo colme, su amor pesa más. Como la madre incapaz de repudiar del todo a su hijo que es oveja negra. Siempre sentirá por él, como si fuera el más débil y el menos afortunado.

Salmo responsorial: 79



REFLEXIÓN

ven a visitar tu viña, / la cepa que tu diestra plantó, / y que tú hiciste vigorosa

Es algo que el no creyente ignora: que puede acercarse confiado, más en las entrañas de misericordia del Señor, que su posible juicio condenatorio. Es la postura de extrema dependencia, cuando uno no se tiene ni a sí mismo y sólo cuenta con Él.

No sólo ahora en esta coyuntura crítica sino como unidad de producción de lo bueno y lo malo, permítenos sanar y dar buenos frutos.

Mateo 10, 7-15



REFLEXIÓN

"Id y proclamad que el Reino de los cielos está cerca; curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.

La cercanía del Reino que Jesús escenifica con sus colaboradores, es la cercanía de un misterio de paternidad-maternidad, un misterio que sobrepasa y sobrepuja todo posible cálculo. Y por ello a su paso hay curación, liberación, amor gratuito.

Todo lo contrario a un régimen de mercado en el que importa la mercancía y la ganancia, más que la persona, la cual le está subordinada.

En el momento que la mentalidad común de su tiempo ubicaba el reino de los cielos en la lejanía e invisibilidad como un nombre alternativo del Dios innombrable, Jesús lo ubica al alcance de la mano, tan cerca como el contexto social que clama solidaridad.

Sólo hay que abrir los ojos, ser honestos con lo que se ve y compartir sin afán de lucro.

Las angosturas de la vida en este momento pueden significar la purificación de la intención en el ministerio de la limosna, como señal del Amor Providencial del Señor capaz de transformar la desgracia en bendición.

Servir gratis al Reino nos potencia más allá de nuestros límites y fuerzas, transformando nuestra mirada y visión de las cosas y personas, en el don de amor providencial del Señor.

Es la cercanía y proximidad del dominio del Señor manifestada en los bienes de la vida al alcance de todos. 

El servicio de Providencia que compartimos con los hermanos debe reflejar la generosidad del Señor con nosotros y por nuestro medio con los demás.

No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni otra túnica, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento

Cómo se podría visibilizar la total y radical dependencia del Señor si nos pertrechamos y atrincheramos con cosas y personas en las que ponemos nuestra absoluta confianza? No seríamos sacramento, signo de la cercanía y aproximación del Reino.

Nuestra inseguridad de lo material es como nuestra ofrenda a la seguridad que viene del Espíritu.

El despojo de bienes y la libertad consecuente se gana como obsequio de nuestro servicio para inspirar a otros a su despojo

Nuestro servicio como un llamado a la solidaridad con nuestro sustento, asi convencemos y nos hacemos creíbles.

Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros.

Porque la buena voluntad con la que se ofrece un servicio al reino no es garantía automática de una respuesta equivalente y nuestra expectativa ha de ser amplia ya que el rechazo es posible. 

No es entendible que la paz que se retira con ese rechazo sea una retaliación de nuestra parte, sino la libertad de los demás que no alcanzan a ver salvación en nuestro servicio.

Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies.

En esas regiones polvorientas, el polvo era un elemento común y omnipresente. Por eso se lavaban con frecuencia, y al que recién llegaba a una casa se le ofrecía agua para lavarse y quitarse el polvo.

En la instrucción de Jesús puede haber muchos sentidos pero una que es consistente con todo el discurso podría ser que al sacudirse el polvo cuando no los recibían, les hacían sentir que ni el polvo de sus hogares se querían llevar, que todo lo que hacían era gratis, sin interés de recompensa. Porque la salvación del Padre es gratuita como el amor verdadero.

Porque hay que seguir caminando, pues alli no hay nada que hacer. Allá ellos y su responsabilidad ante el Señor.

 el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo.

No nos corresponde ante el rechazo de esa cercanía del Reino, ni vengarnos ni condenar. El juicio, cual sea, es del Señor.

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Jueves 14 tiempo ordinario

Oseas 11, 1-4. 8c-9

Salmo responsorial: 79

Mateo 10, 7-15