lunes, 16 de marzo de 2026

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS





De las homilías de Orígenes, presbítero, sobre el libro del Levítico
(Homilía 9, 5. 10: PG 12, 515. 523)
CRISTO ES NUESTRO SUMO SACERDOTE, NUESTRA PROPICIACIÓN

Una vez al año, el sumo sacerdote, alejándose del pueblo, entra en el lugar donde se hallan el propiciatorio, los querubines, el arca de la alianza y el altar del incienso, en aquel lugar donde nadie puede penetrar, sino sólo el sumo sacerdote. Si pensamos ahora en nuestro verdadero sumo sacerdote, el Señor Jesucristo, y consideramos cómo, mientras vivió en carne mortal, estuvo durante todo el año con el pueblo, aquel año del que él mismo dice: Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar el año de gracia del Señor, fácilmente advertiremos que, en este año, penetró una sola vez, el día de la propiciación, en el santuario, es decir, en los cielos, después de haber realizado su misión, y que subió hasta el trono del Padre, para hacerle propicio al género humano y para interceder por cuantos creen en él. Aludiendo a esta propiciación con la que vuelve a reconciliar a los hombres con el Padre, dice el apóstol Juan: Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados.

Cristo Jesús mientras vivió hasta que fue crucificado nunca entró en el Sancta Sanctorum. Sino que evangelizó a los pobres, hasta que fue ejecutado fuera de la ciudad y fuera del Templo, derramando su sangre cuando los corderos eran sacrificados. Una por otra Alianza. Novedad inédita. 


Y, de manera semejante, Pablo vuelve a pensar en esta propiciación cuando dice de Cristo: A quien Dios constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. De modo que el día de propiciación permanece entre nosotros hasta que el mundo llegue a su fin. Dice el precepto divino: Pondrá incienso sobre las brasas, ante el Señor; el humo del incienso ocultará la cubierta que hay sobre el documento de la alianza; y así no morirá. Después tomará sangre del novillo y salpicará con el dedo la cubierta, hacia oriente. Así se nos explica cómo se llevaba a cabo entre los antiguos el rito de propiciación a Dios en favor de los hombres; pero tú, que has alcanzado a Cristo, el verdadero sumo sacerdote, que con su sangre hizo que Dios te fuera propicio, y te reconcilió con el Padre, no te detengas en la sangre física; piensa más bien en la sangre del Verbo, y óyele a él mismo decirte: Ésta es mi sangre, derramada por vosotros para el perdón de los pecados. No pases por alto el detalle de que esparció la sangre hacia oriente. Porque la propiciación viene de oriente, pues de allí proviene el hombre cuyo nombre es Oriente, que fue hecho mediador entre Dios y los hombres. Esto te está invitando a mirar siempre hacia oriente, de donde brota para ti el sol de justicia, de donde nace siempre para ti la luz del día, para que no andes nunca en tinieblas ni en ellas aquel día supremo te sorprenda: no sea que la noche y el espesor de la ignorancia te abrumen, sino que, por el contrario, te muevas siempre en el resplandor del conocimiento, tengas siempre en tu poder el día de la fe y no pierdas nunca la lumbre de la caridad y de la paz.

domingo, 15 de marzo de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Domingo 4 de Cuaresma

1Samuel 16,1b.6-7.10-13ª



REFLEXIÓN

Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón

Es lo que funda la esperanza en su misericordia, porque no oye uno u otro sino que tiene su propio juicio y el criterio que usa es el amor y la bondad.

En aquel momento, invadió a David el espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante.

El Espíritu de Jesús resucitado nos ha invadido desde el bautismo y nos conduce, más allá y remontando nuestra resistencia, dependencias y codependencias.

Salmo responsorial: 22



REFLEXIÓN

repara mis fuerzas

Cuando creemos que íbamos a caer y todo había terminado contra nosotros, nos viene un nuevo aliento

Aunque camine por cañadas oscuras, / nada temo, porque tú vas conmigo:

Las que nos aguardan en el camino, y en ellas lo que nos puede acechar y hacer caer.

Efesios 5,8-14



REFLEXIÓN

En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor.

Se refiere a la nueva situación de la fe del creyente en Jesús. Una situación teológica, y también moral. Pero no necesariamente coinciden.

El creyente siempre, aunque caído, estará en una nueva situación respecto a su creencia. Se trata de un mundo nuevo, de una visión distinta de todo. A la vista tiene, si quiere, un conocimiento de lo profundo de la realidad.

toda bondad, justicia y verdad son fruto de luz

Porque son los frutos los que dan idea de la calidad del árbol

todo descubierto es luz

Aunque muchos no sepan todo, si un acompañante es testigo de lo oculto, esto secreto se hace luz y ya no es oculto.

Juan 9,1-41



REFLEXIÓN

"Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado."

En el discernimiento del designio utilizamos criterios que no son aptos para conocerlo en su significado preciso.

Aplicaron a Jesús y su obra de misericordia el criterio del descanso sabático, sin ponderar lo básico: que el amor a Dios en el amor al hombre y mujer, es prioritario antes del descanso legal en honor a Dios. Lo cual es bueno, pero lo otro es fundamental.

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Domingo 4 de Cuaresma

1Samuel 16,1b.6-7.10-13a

Dios no ve como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el SEÑOR mira el corazón." 

el Espíritu del SEÑOR vino poderosamente sobre David

Salmo responsorial: 22

No obstante las variedades y riesgos del camino y en la comida el Dios pastor cuida y dirige a buen fin

Efesios 5,8-14

fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad no participen en las obras estériles de las tinieblas. sino más bien, desenmascárenlas (repróchenlas). todo lo que se hace visible es luz.

"Despierta, tú que duermes, Y levántate de entre los muertos, Y te alumbrará Cristo."

Juan 9,1-41

"Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es." Cura al ciego de nacimiento, que no se puede lavar en la piscina de purificación del templo, porque no verá las fuentes de impureza y volverá a ser impuro. Jesús lo hace ver ya para limpiarse siempre. Pero además para que lo crea como Hijo de Hombre. Una visión salvífica.