martes, 31 de marzo de 2026

DOCTORES DE LA IGLESIA



 


Martes Santo
San Basilio Magno Libro sobre el Espíritu Santo 15,35

Nuestro Dios y Salvador realizó su plan de salvar al hombre levantándolo de su caída y haciendo que pasara del estado de alejamiento, en que había incurrido por su desobediencia, al estado de familiaridad con Dios. Éste fue el motivo de la venida de Cristo en la carne, de su convivencia con los hombres, de sus sufrimientos, de su cruz, de su sepultura y de su resurrección: que el hombre, una vez salvado, recobrara, por la imitación de Cristo, su antigua condición de hijo adoptivo.

Y así, para llegar a una vida perfecta, es necesario imitar a Cristo, no sólo en los ejemplos que nos dio durante su vida, ejemplos de mansedumbre, de humildad y de paciencia, sino también en su muerte, como dice Pablo, el imitador de Cristo: Muriendo su misma muerte, para alcanzar también la resurrección de entre los muertos.

Mas, ¿de qué manera podremos reproducir en nosotros su muerte? Sepultándonos con él por el bautismo. ¿En qué consiste este modo de sepultura, y de qué nos sirve el imitarla? En primer lugar, es necesario cortar con la vida anterior. Y esto nadie puede conseguirlo sin aquel nuevo nacimiento de que nos habla el Señor, ya que la regeneración, como su mismo nombre indica, es el comienzo de una vida nueva. Por esto, antes de comenzar esta vida nueva, es necesario poner fin a la anterior. En esto sucede lo mismo que con los que corren en el estadio: éstos, al llegar al fin de la primera parte de la carrera, antes de girar en redondo, necesitan hacer una pequeña parada o pausa, para reemprender luego el camino de vuelta; así también, en este cambio de vida, era necesario interponer la muerte entre la primera vida y la posterior, muerte que pone fin a los actos precedentes y da comienzo a los subsiguientes.

¿Cómo podremos, pues, imitar a Cristo en su descenso a la región de los muertos? Imitando su sepultura mediante el bautismo. En efecto, los cuerpos de los que son bautizados quedan, en cierto modo, sepultados bajo las aguas. Por esto el bautismo significa, de un modo arcano, el despojo de las obras de la carne, según aquellas palabras del Apóstol: Habéis sido circuncidados, no con operación quirúrgica, sino con la circuncisión de Cristo, que consiste en el despojo de vuestra condición mortal; con Cristo fuisteis sepultados en el bautismo, ya que el bautismo en cierto modo purifica el alma de las manchas ocasionadas en ella por el influjo de esta vida en carne mortal, según está escrito: Lávame: quedaré más blanco que la nieve. Por esto reconocemos un solo bautismo salvador, ya que es una sola la muerte en favor del mundo y una sola la resurrección de entre los muertos, y de ambas es figura el bautismo.

REFLEXIÓN

El bautismo libremente recibido, no el ritualmente impuesto, dramatiza la muerte y la resurrección, el quiebre de la vida anterior y la posterior, la sepultura del hombre viejo y la salida del hombre nuevo. El don del Espíritu donado con el Bautismo en nombre de Jesús se va mostrando en todos para ir formando el Cristo Total, y durante la existencia propicia la constante muerte y resurrección, el paso de la muerte de una vida estéril y al de una fructífera. Para unos antes, para otros después. Este don se hace sentir desde la fe, en iluminación, adhesión, identificación con la dimensión de Jesús muerto y resucitado.

lunes, 30 de marzo de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Lunes Santo

Isaías 42, 1-7



REFLEXIÓN

Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero

Esta Palabra aparece en el contexto de la deportación a Babilonia, con la caída del reino de Judá.

Expresa una preferencia paradójica: en alguien, persona o colectivo, se publica un apoyo, una cercanía, un amor mayor.

Hoy el mundo desde muchas trincheras de opinión clama por una preferencia: los pobres.

Parece haber cundido y haberse puesto al rojo vivo la proclama de Jesús: que lo que hagamos con uno de sus pequeños lo hacemos con él.

Y así todo tipo de víctimas son ahora defendidas, escuchadas, recordadas, pero con poco éxito aún.

Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamara, no voceará por las calle.

Más que decir, el siervo hace. Es el modelo de la frase ignaciana de los ejercicios en la contemplación para alcanzar amor: el amor se debe poner más en las acciones que en las palabras.

Un criterio filoso como un cuchillo que separa la verdad de la mentira. La autenticidad de la propaganda.

Vivimos más bien una hiperinflación del decir más que del hacer, tanto que vivimos crispados con tanta denuncia, reclamo, queja, inconformidad en nombre de los derechos conculcados.

Lo que nos debemos preguntar es por el Espíritu que los anima, si produce buenos frutos, buenas acciones, amor de servicio.

Al oprimido, aplastado y estrellado no lo terminará de dañar, porque no viene a castigar sino todo lo contrario.

La caña cascada no la quebrará., el pabilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas

No es suficiente ese discurso. Se requiere un seguimiento al estilo del paradigma de todo siervo: Jesús de Nazareth.

Estamos en la semana memoria y contemplación de su estilo redentor, y sobre todo hemos de celebrar su generosidad para ir hasta las últimas consecuencias que fue el patíbulo.

Esa lección nos hace bien, porque solemos dejar el arado y mirar atrás. Nos devolvemos del camino andado. Nos endurecemos. Olvidamos las promesas. Perdemos la inspiración y el amor del Señor Jesús, que nos inspira.

Estamos en el tiempo bendito y la oportunidad de gracia, para recuperar en algo ese carisma que es el núcleo del Kerygma: Jesús muerto y resucitado.

Amar con Espíritu significa atarse a la buena acción hasta lograr un objetivo: derecho en todo, justicia en todo.

Más allá de la legalidad.

dio el respiro al pueblo que lo habita y el aliento a los que se mueven en ella.

Porque la constante tribulación desalienta y corroe la confianza.

te he hecho alianza de un pueblo

La alianza estuvo en tablas de ley. Ahora en una existencia única, la de Jesús de Nazareth.

La alianza de Dios es Jesús, la de Jesús es el pobre, el pequeño hermano

abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas

Las buenas acciones del servicio se refieren a situaciones en las que seres humanos gimen por un sufrimiento que los tiene atados, y viven sin esperanza. En su horizonte no aparece el cambio para mejorar.

Viene a iluminar.

Salmo responsorial 26



REFLEXIÓN

me esconderá en lo escondido de su morada, me alzará sobre la roca

Sentimientos como éstos expresados en los salmos nos ayudan a asomarnos en el interior del corazón de Jesús de Nazareth durante su pasión. Porque nos ha legado una confianza en el Señor, firme como asentada en roca.

Un servidor con su Espíritu no desfallece ni teme. Pero aunque tema, se mantiene en la brecha.

Juan 12, 1-11



REFLEXIÓN

¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?

Juan es el evangelista más duro con Judas. Algunos entendidos vinculan el autor de este evangelio con Lázaro y con el discípulo amado. Parece en todo caso, que es un evangelio que va más allá, sobre algunas circunstancias privadas de Jesús.

Señala algo que pasa a veces con los frenéticos que usan a los pobres: que los usan para sus intenciones ocultas.

Y reducen el evangelio a la causa sociológica de los pobres y así lo separan de la fuente de esa inspiración, que es el propio Jesús.

Hoy también es posible que reclamáramos y protestáramos por vincularnos a Jesús y honrarlo alegando que nos olvidamos de los pobres y que él nunca centró en su persona el mensaje sino en lo estructural: el reino de Dios.

Este tipo de reducciones rasgan a lo largo de la historia, la fraternidad de nuestra comunidad eclesial. Porque el balance equilibrado de los énfasis interpretativos es un don para la fe por parte del Señor.

(Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando)

Actualmente hay quienes revalorizan a Judas y su papel, basados en documentación gnóstica antigua.

Se inscribe esta iniciativa en una interpretación generalizada que parte de las víctimas y de los excluidos, también en las fuentes oficiales de las instituciones.

Se sospecha y toma por falsedad y adulteración los relatos que han sido aprobados oficialmente por la jerarquía eclesial, porque pueden dolosamente callar injusticias, aferramiento al poder y la codicia.

El creyente tiene ante sí un texto, un relato y un anti-texto o un anti-relato.

En Judas Juan censura su pretendida defensa de los pobres, que también descalifica la acción de María, hermana de Lázaro, quien unge los pies de Jesús.

Déjala: lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis con vosotros, pero a mi no siempre me tenéis.

Tampoco es del gusto de los activistas una sentencia que se pueda interpretar como un determinismo.

Los que gastan parte o toda su vida en trabajar por un cambio discrepan que la pobreza o los pobres sean para siempre.

Pero se trata de una visión desde la revelación del designio del Padre para la fe. Según ella del corazón humano brota la injusticia. Mientras exista uno existirá el otro y sus víctimas: los pobres.

Se trata de un acto profético, una anticipación del embalsamamiento de Jesús, quien próximamente será ejecutado.

Por otro lado, María tenía motivos de sobra para festejar y homenajear a su huésped, quien había resucitado a su hermano, ahora presente como comensal.

Judas en ninguna de estas motivaciones se ubica, enfocado en robar dinero. Queda muy mal parado Judas, en este relato de Juan.

Más que extrapolar el dicho sobre los pobres, como si se profetizara que nunca terminará de haber pobres, cosa que parece una blasfemia para los esfuerzos de los objetivos del milenio según la ONU, lo que resalta es que en la práctica Jesús pronto ya no estará vivo, no al modo de Lázaro, porque su muerte está cerca. Otro modo de vida le espera.

Pero por otro lado si nos referimos a la existencia de pobres, sin desalentar nuestros esfuerzos para eliminar la pobreza, hemos de tener en cuenta que la multiforme pobreza, como la mala yerba, siempre aparece para retar nuestros esfuerzos, y anuncia así enigmáticamente, que sólo el dueño de la historia tiene la hoz que la segará definitivamente al final de todo, cuando la justicia de Dios sobrevenga.

Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

Para los saduceos, semillero de Sumos Sacerdotes, lo tocante a otra vida más allá de la muerte contrariaba su visión de las escrituras.

No sólo era por el poder amenazado, sino por la creencia que se anidaba en el poder.

Una nueva vida como la del mensaje del Reino era temible para los saduceos y su estilo de vida. Iban a perderlo todo.

Ni se imaginaban que aunque Jesús fuera eliminado físicamente, más adelante habría una revuelta de los zelotas que materializaría ese temor. Lo perdieron todo.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1642863762066530304?s=20

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Lunes Santo

Isaías 42, 1-7

La justicia del Siervo es proceder a la enseñanza de la Palabra sellada en obras buenas, salvíficas. El método o pedagogía es a través de la debilidad que patentiza la fortaleza de Dios, por encima del instrumento humano. Es el proceso adecuado para transformarse en Pueblo de la Alianza, agradable a Dios.

Salmo responsorial 26

En la presencia de Dios, los temores y peligros encuentran refugio y seguridad.

Juan 12, 1-11

Se juntan dos acciones : lavado de pies y unción de la cabeza. Parece re edición de Lucas 7,38. Jesús da el sentido profundo contra la interpretación populista: se le embalsama con dignidad, cosa que no tendrá luego. Interesante la reacción de la gente y las autoridades. Habría también una reacción de envidia por haber favorecido a Lázaro, su amigo, con habrlo vuelto a la vida?