miércoles, 3 de junio de 2026

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS

 


De la Homilía del papa Pablo sexto, en la canonización de los mártires de Uganda
(AAS 56 [1964], 905-906)

LA GLORIA DE LOS MÁRTIRES SIGNO DE RENOVACIÓN

Estos mártires africanos añaden una nueva página a aquella lista de vencedores llamada Martirologio, página que contiene unos hechos a la vez siniestros y magníficos; página digna de formar parte de aquellas ilustres narraciones de la antigua África, que nosotros, los que vivimos en esta época, pensábamos, como hombres de poca fe, que nunca tendrían una continuación adecuada.

¿Quién hubiera podido sospechar, por ejemplo, que aquellas actas, tan conmovedoras, de los mártires escilitanos, de los mártires cartagineses, de los mártires de la «blanca multitud» de Útica, recordados por san Agustín y Prudencia, de los mártires de Egipto, ampliamente ensalzados en los escritos de Juan Crisóstomo, de los mártires de la persecución de los vándalos, se verían enriquecidas en nuestro tiempo con nuevas historias, en las que se narrarían unas hazañas no inferiores en fortaleza y en brillantez?

¿Quién hubiera podido imaginar que a aquellos ilustres mártires y confesores africanos, tan conocidos y recordados, como Cipriano, Felicidad y Perpetua, y Agustín, aquel gran hombre, añadiríamos un día los nombres tan queridos de Carlos Lwanga, de Matías Mulumba Kalemba y de sus veinte compañeros? Sin olvidar aquellos otros, de confesión anglicana, que sufrieron la muerte por el nombre de Cristo.

Estos mártires africanos significan, en verdad, el inicio de una nueva era. No permita Dios que el pensamiento de los hombres retorne a las persecuciones y conflictos de orden religioso, sino que tiendan a una renovación cristiana y civil.

África, regada con la sangre de estos mártires, los primeros de esta nueva era (y quiera Dios que los últimos, tratándose de un holocausto tan grande y de tanto precio), África renace libre y dueña de sí misma.

Aquel crimen, del que ellos fueron víctima, es tan abominable y tan significativo, que proporciona un motivo claro y suficiente para que este nuevo pueblo adquiera una formación moral, para que prevalezcan nuevas costumbres espirituales y sean transmitidas a los descendientes, para que sea como un símbolo eficaz del paso de un estado de vida simple y primitivo, en el que no faltaban unos valores humanos dignos de consideración, pero que era también corrompido y débil y como esclavo de sí mismo, a una cultura más civilizada, que tienda a unas más elevadas expresiones de la mente humana y a unas superiores condiciones de vida social.

martes, 2 de junio de 2026

PALABRA COMENTADA


Martes 9 de tiempo ordinario

2Pedro 3,12-15a.17-18

REFLEXIÓN

esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia.

Un anhelo de todos los que han vivido la injusticia en cualquiera de sus formas, y la corrupción enseñoreada sobre personas e instituciones. Una lucha sin término ni cuartel que no conoce el reloj, ni el grado de entrega. 

Pero también un motivo de discordia y desunión, lo que para unos es justicia para otros no. Lo que para unos se logra definitivamente en esta tierra, para otros en un lugar Trascendente.

Salmo responsorial: 89

REFLEXIÓN

Mil años en tu presencia / son un ayer, que pasó; / una vela nocturna.

Comprenderlo es su don

Marcos 12, 13-17

REFLEXIÓN

unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta

Las alianzas contra Jesús son de diferente tipo, y entre contrarios entre sí. Hundirlo es superior a sus rencillas de poder y saber.

no te importa de nadie; porque no te fijas en lo que la gente sea,

Más que una adulación, un reconcimiento. Es la impresión que deja Jesús tal como se expone en los evangelios. Una impresión que se desprende más allá de las teologías de los evangelistas y sus comunidades. La impresión de libertad e independencia que no se deja doblegar, no porque goce de gran poder y fuerza, sino por el espíritu que comunica. 

Aprehenderlo es el don que solicitan los ejercicios ignacianos en la segunda semana.

No es alguien a quien deba acudir con alguna estrategia previa para que se muestre benévolo, sino alguien a quien nos acercamos confiados sabiendo que nos cambia, nos mueve, nos envía.

 viendo su hipocresía,

Porque sabemos en lo profundo cuando nuestro acercamiento es malicioso y pretende algo que no dice. Con frecuencia queremos que sancione nuestro desorden. 

Contra esto, contra este autoengaño que pretende la autojustificación en el desorden de la vida trabaja la oración de los ejercicios espirituales, hora tras hora, día tras día, semana tras semana. Hasta que terminemos por no fiarnos de nosotros mismos.

Traedme un denario, que lo vea

Un denario en ese momento es la prueba concreta del dueño de la economía de la que se sustentan los supuestos nacionalistas fariseos.Es hipócrita hacer una pregunta para detectar en Jesús su postura frente a la ocupación mientras se vive de la moneda extranjera para sustentarse.

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Martes 9 de tiempo ordinario

2Pedro 3,12-15a.17-18

Salmo responsorial: 89

Marcos 12, 13-17