sábado, 6 de junio de 2026

DOCTORES DE LA IGLESIA



 
Sábado IX de Tiempor ordinario
De las Homilías de san Bernardo, abad, Sobre las excelencias de la Virgen Madre
(Homilía 2, 1-2. 4: Opera omnia, edición cisterciense, 4, [1966], 21-23)

PREPARADA POR EL ALTÍSIMO, DESIGNADA ANTICIPADAMENTE POR LOS PADRES ANTIGUOS

El único nacimiento digno de Dios era el procedente de la Virgen; asimismo, la dignidad de la Virgen demandaba que quien naciere de ella no fuere otro que el mismo Dios. Por esto el Hacedor del hombre, al hacerse hombre, naciendo de la raza humana, tuvo que elegir, mejor dicho, que formar para sí, entre todas, una madre tal cual él sabía que había de serle conveniente y agradable.

Quiso, pues, nacer de una virgen inmaculada, él, el inmaculado, que venía a limpiar las máculas de todos.

Quiso que su madre fuese humilde, ya que él, manso y humilde de corazón, había de dar a todos el ejemplo necesario y saludable de estas virtudes. Y el mismo que ya antes había inspirado a la Virgen el propósito de la virginidad y la había enriquecido con el don de la humildad le otorgó también el don de la maternidad divina.

De otro modo, ¿cómo el ángel hubiese podido saludarla después como llena de gracia, si hubiera habido en ella algo, por poco que fuese, que no poseyera por gracia? Así pues, la que había de concebir y dar a luz al Santo de los santos recibió el don de la virginidad para que fuese santa en el cuerpo, el don de la humildad para que fuese santa en el espíritu.

Así engalanada con las joyas de estas virtudes, resplandeciente con la doble hermosura de su alma y de su cuerpo, conocida en los cielos por su belleza y atractivo, la Virgen regia atrajo sobre sí las miradas de los que allí habitan, hasta el punto de enamorar al mismo Rey y de hacer venir al mensajero celestial.

Fue enviado el ángel, dice el Evangelio, a la Virgen. Virgen en su cuerpo, virgen en su alma, virgen por su decisión, virgen, finalmente, tal cual la describe el Apóstol, santa en el cuerpo y en el alma; no hallada recientemente y por casualidad, sino elegida desde la eternidad, predestinada y preparada por el Altísimo para él mismo, guardada por los ángeles, designada anticipadamente por los padres antiguos, prometida por los profetas

viernes, 5 de junio de 2026

PALABRA COMENTADA

Viernes 9 de tiempo ordinario

2Timoteo 3,10-17

¡Qué persecuciones padecí! Pero de todas me libró el Señor

El mensaje más que el sentido de hacerse una víctima es de glorificación del Señor, que lo libró de las persecuciones.

No es cuánto sufro, sino cómo nos asiste el Señor en la prueba que se deriva del servicio.

El servicio a la fraternidad es la que suscita pruebas en las que nos conforta el Padre.

Las pruebas y sufrimientos en sí mismas no tienen sentido para una vocación de plenitud como la nuestra.

todo el que se proponga vivir piadosamente en Cristo Jesús será perseguido. En cambio, esos perversos embaucadores irán de mal en peor, extraviando a los demás y extraviándose ellos mismos

Se trata de la doctrina general sobre los buenos y malos que aparece en la sabiduría de los salmos. Pero debe confrontar la apariencia de bienestar que tienen los que son injustos.

desde niño conoces la sagrada Escritura; ella puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación

Sobre este fundamento construímos nuestra esperanza: la escucha diaria de la Palabra que nos aporta sabiduría de salvación.

Toda Escritura inspirada por Dios es también útil para enseñar, para reprender, para corregir, para educar en la virtud; así el hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena.

La escucha es para el servicio de la obra buena.

Salmo responsorial: 118

Mucha paz tienen los que aman tus leyes, / y nada los hace tropezar. R.

La señal de la sabiduría es la paz en el corazón y escuchar con gusto la Palabra. María de Betania fue alabada por Jesús en eso.

Aguardo tu salvación, Señor, / y cumplo tus mandatos

Es más llevadera la espera de la salvación cuando escuchamos la palabra asiduamente.

Marcos 12,35-37

Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?"

Jesús despejaba los sentidos de ciertos textos de la Escritura. Así el hijo de David no podía ser entendido en sentido literal porque David lo consideraba su Señor. Había que entenderlo en otro sentido, como el del mismo Jesús, que podía ser llamado Hijo de David no  en sentido genealógico y de sangre, sino en una función que se reformulaba para su tiempo.

En esto Jesús es mostrado por el evangelista como una clave de la historia de salvación y cómo redunda en su misión y servicio la elección en él por parte del Padre como hijo suyo.

Quién fue David en Israel para su historia de salvación? Que es lo que Jesús rescata para su tiempo de ese aporte? Y hoy qué nos dice a gentiles y judíos Jesús como clave del Mesianismo davídico.

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VIERNES 9 DE TIEMPO ORDINARIO

2Timoteo 3,10-17

Salmo responsorial: 118

Marcos 12,35-37