miércoles, 29 de julio de 2026

DOCTORES DE LA IGLESIA



 

De los sermones de san Agustín, obispo
(Sermón 103,1-2. 6: PL 38, 613. 615)
TIEMPO ORDINARIO - SANTORAL
29 DE JULIO Santos Marta, María y Lázaro (Memoria)

Dichosos los que pudieron hospedar al Señor en su casapage747image49982432

Las palabras del Señor nos advierten que, en medio de la multiplicidad de ocupaciones de este mundo, hay una sola cosa a la que debemos tender. Tender, porque somos todavía peregrinos, no residentes; estamos aún en camino, no en la patria definitiva; hacia ella tiende nuestro deseo, pero no disfrutamos aún de su posesión. Sin embargo, no cejemos en nuestro esfuerzo, no dejemos de tender hacia ella, porque sólo así podremos un día llegar a término.

Marta y María eran dos hermanas, unidas no sólo por su parentesco de sangre, sino también por sus sentimientos de piedad; ambas estaban estrechamente unidas al Señor, ambas le servían durante su vida mortal con idéntico fervor. Marta lo hospedó, como se acostumbra a hospedar a un peregrino cualquiera. Pero, en este caso, era una sirvienta que hospedaba a su Señor, una enferma al Salvador, una criatura al Creador. Le dio hospedaje para alimentar corporalmente a aquel que la había de alimentar con su Espíritu. Porque el Señor quiso tomar la condición de esclavo para así ser alimentado por los esclavos, y ello no por necesidad, sino por condescendencia, ya que fue realmente una condescendencia el permitir ser alimentado. Su condición humana lo hacía capaz de sentir hambre y sed.

Así, pues, el Señor fue recibido en calidad de huésped, él, que vino a su casa, y los suyos no lo recibieron; pero a cuantos lo recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, adoptando a los siervos y convirtiéndolos en hermanos, redimiendo a los cautivos y convirtiéndolos en coherederos. Pero que nadie de vosotros diga: "Dichosos los que pudieron hospedar al Señor en su propia casa." No te sepa mal, no te quejes por haber nacido en un tiempo en que ya no puedes ver al Señor en carne y hueso; esto no te priva de aquel honor, ya que el mismo Señor afirma: Cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.

Por lo demás, tú, Marta —dicho sea con tu venia, y bendita seas por tus buenos servicios—, buscas el descanso como recompensa de tu trabajo. Ahora estás ocupada en los mil detalles de tu servicio, quieres alimentar unos cuerpos que son mortales, aunque ciertamente son de santos; pero ¿por ventura, cuando llegues a la patria celestial, hallarás peregrinos a quienes hospedar, hambrientos con quienes partir tu pan, sedientos a quienes dar de beber, enfermos a quienes visitar, litigantes a quienes poner en paz, muertos a quienes enterrar?

Todo esto allí ya no existirá; allí sólo habrá lo que María ha elegido: allí seremos nosotros alimentados, no tendremos que alimentar a los demás. Por esto, allí alcanzará su plenitud y perfección lo que aquí ha elegido María, la que recogía las migajas de la mesa opulenta de la palabra del Señor. ¿Quieres saber lo que allí ocurrirá? Dice el mismo Señor, refiriéndose a sus siervos: Os aseguro que los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.

martes, 28 de julio de 2026

PALABRA COMENTADA



 

Martes 17 de tiempo ordinario

Año Par

Jeremías 14, 17-22



REFLEXIÓN

Salgo al campo: muertos a espada; entro en la ciudad: desfallecidos de hambre; tanto el profeta como el sacerdote vagan sin sentido por el país

La desolación de la guerra, sobre todo para los inocentes, es eso: desolación. Experiencia amarga del fin del mundo.

Así es la guerra, cualquiera y en dondequiera. Llegar a ella-plaga apocalíptica- es la consecuencia final de nuestros egoísmos y nuestra iniquidad, construídos en un proceso que arranca de la pequeñez de las cosas y los gestos, pero crece como un anti-reino cuyas tinieblas opacan el reino.

Se espera la paz, y no hay bienestar, al tiempo de la cura sucede la turbación

La paz es una consolación, es don del Padre al que hay que disponerse en autocrítica. No es lo común en los discursos y actuaciones de los líderes de todo tipo.

Si ellos no saben de paz, cómo la van a procurar a otros?

Señor, reconocemos nuestra impiedad, la culpa de nuestros padres, porque pecamos contra ti

Hasta que no logremos una confesión de una calidad como la que nos sugiere la Palabra, la paz será un sol poniente y su luz un ocaso.

Salmo responsorial: 78



REFLEXIÓN

que tu compasión nos alcance pronto, / pues estamos agotados

líbranos y perdona nuestros pecados / a causa de tu nombre

Perdona sobretodo aquello que ni miramos en nosotros pues damos por descontado que es nuestro derecho.

Es preciso alcanzar del Señor la gracia de tener todo por gracia, por iniciativa amorosa de Él, quien comparte con nosotros la vida.

Tal perspectiva nos inspira una existencia en acción de gracias, venga lo que venga.

Mateo 13,36-43



REFLEXIÓN

Jesús dejó a la gente y se fue a casa

Jesús regresa a su hogar(oikos). Su refugio, su base. Allí donde se supone que puede restaurar sus fuerzas.

Los discípulos se le acercaron a decirle:

Pero no lo dejan quieto sino que le siguen para que sigan instruyendo, aclarando, compartiendo su sabiduría.

En estos pequeños detalles se capta el servicio entregado de Jesús a la Palabra del Padre. Hasta copar su privacidad.

la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo

El maligno es como el autor intelectual de un anti-designio, del sabotaje al designio, para lograr que el mismo no culmine. 

Hay una guerra, se dan batallas, entre las mediaciones que siembran cizaña y los seguidores del Reino.

arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados

Cada vez se enardece más la ira de los que protestan contra la corrupción rampante en todos los países. 

Es una oleada cuyo fragor hace temer un tsunami.

los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre

Benditos entonces quienes no se hacen oídos sordos, autoridades y no autoridades, y ponen de su parte para salirse de la gran corrupción.

La corrupción por sexo, por codicia y por soberbia. Cadenas que atan la libertad de hombres y mujeres, denunciadas por los ejercicios espirituales ignacianos como el terreno de la bandera enemiga, al que Jesús convoca a derrotar.

Sí, se trata de una batalla sin cuartel, hasta que se extinga la vida terrena y es mejor hacerse la idea que en esa dimensión no hay descanso permanente.

Para quienes toman en serio el proceso de justificación por la Palabra, al que podemos identificar como un proceso de discernimiento, imparable mientras se vive, estas palabras de reconocimiento en el reino del Padre son un estímulo y aliciente.

Porque el mundo no se cansa de descalificar una existencia entregada al proceso de justificación, como una inversión vana.

Los creyentes que perfeccionemos nuestro proceso de discernimiento tenemos un premio: brillar en el reino del Padre.

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Martes 17 de tiempo ordinario

Año Par

Jeremías 14, 17-22

Salmo responsorial: 78

Mateo 13,36-43