Lunes 17 de tiempo ordinario
Año Par
Jeremías 13, 1-11
estaba estropeado, no servía para nada
De este modo consumiré la soberbia de Judá, la gran soberbia de Jerusalén
se niega a escuchar mis palabras
Las palabras que uno se niega a escuchar pueden venir por diferentes medios, como el gesto del ceñidor de lino de Jeremías.
Pueden venir de quienes no soportemos su presencia, y nos parezca querer molestar para vengarse y saciarse.
será como ese cinturón, que ya no sirve para nada
así me adherí la casa de Judá y la casa de Israel -oráculo del Señor-, para que ellas fueran mi pueblo, mi fama, mi alabanza, mi ornamento; pero no me escucharon
Según la Palabra, en su momento en Jerusalén, estando para ser aniquilada, el Señor que era como un cinturón que se adhería a la cintura, dejó de servir, por la cerrazón y soberbia del pueblo y sus dirigentes.
Total responsabilidad humana por no escuchar y seguir la Palabra.
Por lo tanto, el alegato de la Palabra es que si el Señor llega a ser inservible en la vida del fiel, no es su responsabilidad.
Y por lo tanto la consecuencia que conlleva: abandono del acompañamiento del Señor, por alejamiento del ex-fiel.
se comporta con corazón obstinado y sigue a dioses extranjeros
La soberbia que es sinónimo de no escuchar también es sinónimo de endurecerse en una conducta alienante e irresponsable.
Interleccional: Deuteronomio 32
Despreciaste a la Roca que te engendró, / y olvidaste al Dios que te dio a luz
En las relaciones familiares ocurren abominaciones, que sugieren como parábolas las distorsiones que acechan nuestra relación con el Señor, porque hay hijos que desconocen e irrespetan a quien los dio a luz con amor.
Y hay padres que abusan y dañan las relaciones que pudieron ser constructivas.
Mateo 13,31-35
"El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas."
Un modo de vivir, al alcance de la mano, pero con una enorme pujanza de crecimiento. Una realidad animada por un imparable desarrollo, aunque no lo pretendamos.
"El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente."
En nuestro tiempo se ha hecho sentir una realidad naciente, que colma nuestros sueños de equidad, y no hay forma de detener su avance, para preocupación de los que controlan el orden, más allá de lo justo.
La desproporción entre el inicio y el desarrollo, que produce asombro, admiración y satisfacción.
"Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo."
Porque estas realidades, por enigmáticas, no suelen ser material para la comunicación manipulada por el mercado. Más bien son temibles para quienes se aferran al orden inicuo y elitista.
Las parábolas, los enigmas, los desafíos a la comprensión de la existencia surgen como puertas que se pueden abrir a la sabiduría, que significa escuchar y cumplir la Palabra.
Hemos de preguntar cada día: cuál es la parábola de hoy? Aquella que nos revela lo pequeño, por donde llega la sabiduría y la salvación del reino.
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Lunes 17 de tiempo ordinario
Año Par
Jeremías 13, 1-11
Interleccional: Deuteronomio 32
Mateo 13,31-35
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