lunes, 29 de junio de 2026

DOCTORES DE LA IGLESIA




 
De los Sermones de san Agustín, obispo
(Sermón 295, 1-2. 4. 7-8: PL 38, 1348-1352)


ESTOS MÁRTIRES, EN SU PREDICACIÓN, DABAN TESTIMONIO DE LO QUE HABÍAN VISTO

El día de hoy es para nosotros sagrado, porque en él celebramos el martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo. No nos referimos, ciertamente, a unos mártires desconocidos. A toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje. Estos mártires, en su predicación, daban testimonio de lo que habían visto y, con un desinterés absoluto, dieron a conocer la verdad hasta morir por ella.

San Pedro, el primero de los apóstoles, que amaba ardientemente a Cristo, y que llegó a oír de él estas palabras: Y yo te digo que tú eres Pedro. Él había dicho antes: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Y Cristo le replicó: «Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Sobre esta piedra edificaré esta misma fe que profesas. Sobre esta afirmación que tú has hecho: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo, edificaré mi Iglesia. Porque tú eres Pedro.» «Pedro» es una palabra que se deriva de «piedra», y no
 al revés. «Pedro» viene de «piedra», del mismo modo que «cristiano» viene de «Cristo».

El Señor Jesús, antes de su pasión, como sabéis, eligió a sus discípulos, a los que dio el nombre de apóstoles. Entre ellos, Pedro fue el único que representó la totalidad de la Iglesia casi en todas partes. Por ello, en cuanto que él solo representaba en su persona a la totalidad de la Iglesia, pudo escuchar estas palabras: Yo te daré las llaves del reino de los cielos. Porque estas llaves las recibió no un hombre único, sino la Iglesia única. De ahí la excelencia de la persona de Pedro, en cuanto que él representaba la universalidad y la unidad de la Iglesia, cuando se le dijo: Yo te entrego, tratándose de algo que ha sido entregado a todos. Pues, para que sepáis que la Iglesia ha recibido las llaves del reino de los cielos, escuchad lo que el Señor dice en otro lugar a todos sus apóstoles: Recibid el Espíritu Santo. Y a continuación: Quedan perdonados los pecados a quienes los perdonéis; quedan retenidos a quienes los retengáis.

En este mismo sentido, el Señor, después de su resurrección, encomendó también a Pedro sus ovejas para que las apacentara. No es que él fuera el único de los discípulos que tuviera el encargo de apacentar las ovejas del Señor; es que Cristo, por el hecho de referirse a uno solo, quiso significar con ello la unidad de la Iglesia; y, si se dirige a Pedro con preferencia a los demás, es porque Pedro es el primero entre los apóstoles.

No te entristezcas, apóstol; responde una vez, responde dos, responde tres. Venza por tres veces tu profesión de amor, ya que por tres veces el temor venció tu presunción. Tres veces ha de ser desatado lo que por tres veces habías ligado. Desata por el amor lo que habías ligado por el temor.

A pesar de su debilidad, por primera, por segunda y por tercera vez encomendó el Señor sus ovejas a Pedro.

En un solo día celebramos el martirio de los dos apóstoles. Es que ambos eran en realidad una sola cosa, aunque fueran martirizados en días diversos. Primero lo fue Pedro, luego Pablo. Celebramos la fiesta del día de hoy, sagrado para nosotros, por la sangre de los apóstoles. Procuremos imitar su fe, su vida, sus trabajos, sus sufrimientos, su testimonio y su doctrina.

domingo, 28 de junio de 2026

PALABRA COMENTADA


 

13º domingo de tiempo ordinario

2Reyes 4, 8-11. 14-16a



REFLEXIÓN

Ese hombre de Dios es un santo, se quedará aquí

Un día pasaba Eliseo por Sunam y una mujer rica lo invitó con insistencia a comer. Y, siempre que pasaba por allí, iba a comer a su casa. Ella dijo a su marido: "Me consta que ese hombre de Dios es un santo; con frecuencia pasa por nuestra casa. Vamos a prepararle una habitación pequeña, cerrada, en el piso superior; le ponemos allí una cama, una mesa, una silla y un candil, y así, cuando venga a visitarnos, se quedará aquí."

Un día llegó allí, entró en la habitación y se acostó. Dijo a su criado Guejazi: "¿Qué podríamos hacer por ella?" Guejazi comentó: "Qué sé yo. No tiene hijos, y su marido es viejo." Eliseo dijo: "Llámala." La llamó. Ella se quedó junto a la puerta, y Eliseo le dijo: "El año que viene, por estas fechas, abrazarás a un hijo."

Como el ángel a Abraham, Eliseo anuncia a la estéril con una promesa que tendrá un hijo.

Es el agradecimiento de Dios al hospedaje de su siervo, porque el que da limosna a un profeta, tendrá recompensa de profeta.

Salmo responsorial: 88



REFLEXIÓN

Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor, / anunciaré tu fidelidad por todas las edades. / Porque dije: "Tu misericordia es un edificio eterno, / más que el cielo has afianzado tu fidelidad.".

La misericordia de Dios es una construcción que no para, no tiene orillas, no tiene tiempo.

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: / camina, oh Señor, a la luz de tu rostro; / tu nombre es su gozo cada día, / tu justicia es su orgullo.

Un colectivo digno, con la autoimagen de ser juzgados con equidad, sin corrupción, muestra su orgullo naturalmente, sin campaña alguna de proselitismo.

Porque tú eres su honor y su fuerza, / y con tu favor realzas nuestro poder. / Porque el Señor es nuestro escudo, / y el Santo de Israel nuestro rey.

Para eso es preciso afincarse en el valor absoluto que es Él.

Romanos 6,3-4.8-11



REFLEXIÓN

Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que andemos en una vida nueva. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios. Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

Somos la paradoja viviente, porque vivimos la muerte al pecado y vivimos a Cristo, que murió por nosotros.

Tal pecado muerto en nosotros sigue teniendo efectos perversos, incitaciones en nuestra debilidad.

Tal vida de Cristo va teniendo efectos saludables, fortaleciéndose.

Pero algo es preciso: aceptarlo, quererlo, optar.

Mateo 10,37-42



REFLEXIÓN

El que no coge su cruz no es digno de mí. El que os recibe a vosotros me recibe a mí… El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro."

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará.

Dos logias o dichos  se han juntado: una sobre el seguimiento y recompensa y otra sobre la preferencia a Jesús sobre cualquier otra cosa creada, como un absoluto.

Una encaminada a la otra, porque sin seguimiento y seguidores no habrá posibilidad de recompensa. Y el seguimiento tienen sus estándares, porque significa una elección definitiva por la persona y misión de Jesús.

https://twitter.com/motivaciondehoy/status/1675465926659940352?s=20



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13º domingo de tiempo ordinario

2Reyes 4, 8-11. 14-16a

El Profeta agradece la hospitalidad generosa con un don generoso: hace fértil a la infértil. Se recupera la promesa a Abraham

Salmo responsorial: 88

Es una misericordia eterna porque se sigue manifestando a traves del tiempo, generaciones, lugares, épocas.

Romanos 6,3-4.8-11

La explicación Paulina sobre muerte al pecado, como participación del a muerte de Cristo, y vida con su Resurrección, lo cual conlleva vivir como muertos y vivos, implica la dificultad real e histórica de confirmar lo contrario: vivir vivos, y seguir pecando. Para esto hay que recurrir a un manejo del tiempo que permita tomar lo actual histórico como un proceso en el que va tomando forma la vida del resucitad mientras vamos muriendo. Unos más en breve tiempo que otros.

Mateo 10,37-42

Pululan los revolucionarios zelotas crucificados por levantarse contra los romanos. Como ellos se anima a tomar la cruz a los discípulos, seguidores de Jesús. Pero para vivir. No para morir, y permanecer muertos.