sábado, 29 de agosto de 2026

PALABRA COMENTADA




 

Martirio de san Juan Bautista

Jeremías 1, 17-19



REFLEXIÓN

En aquellos días recibí esta palabra del Señor: "Ciñete los lomos, ponte en pie y diles lo que yo te mando. No les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos. Mira; yo te convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes y principes de Judá, frente a los sacerdotes y la gente del campo. Lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte." Oráculo del Señor. 

Los encargos del Señor se acompañan con exhortaciones al valor. 

Desde Moisés, en el encuentro con la zarza ardiente, el Señor anuncia a los que llama para una misión, que Él acompaña a los enviados y les da su valentía.

Eso no quiere decir ausencia de dificultad y riesgos. 

Se trata de adoptar una actitud clave ante la vida, la historia, las personas y sus circunstancias: determinación.

Es común encontrar personas tenaces para perseguir sus sueños: plaza fuerte. 

Fuertes para sus ambiciones de realización, de crecimiento, de futuro. Eso es muy importante. 

Un joven sin horizonte u oportunidades es una frustración peligrosa.

Pero también hay jóvenes, aunque menos, con ilusión de la justicia, de equidad, y cifran su realización, no en tener para el poder en sí, sino en poder para servir, en entrega de sí mismos.

Esa juventud, además de cronológica puede llegar hasta la edad avanzada, porque la ilusión de hacer el bien se mantiene.

Salmo responsorial 70



REFLEXIÓN

Sé tu mi roca de refugio, / el alcázar donde me salve, / porque mi peña y mi alcázar eres tú

Qué sería hoy una imagen de la fortaleza que buscamos en Dios. Nuestra cultura es de ciudad, y la roca no se ofrece como una imagen diáfana de solidez. Al contrario, se tritura, para dar paso a terrenos aptos para otros menesteres.

Más bien nuestra cultura moderna adolesce de falta de imágenes de estabilidad y firmeza, que sacramentalicen la experiencia del Dios sólido y firme. 

Todas las realidades que experimentamos son débiles, caóticas, inciertas, riesgosas. Vivimos un tiempo de penuria.

Parece entonces importante entender su Palabra que está disponible siempre, como un recurso único de afianzamiento y solidez.

Venimos a ti todos los días para ser nutridos y persistir contra los embates de una existencia moderna cambiante.

Mi boca contará tu auxilio, / y todo el día tu salvación

También los fanáticos y radicales pueden alucinar con un llamado y una misión de frente a cualquiera. Cómo distinguir y discernir?

Ignacio de Loyola se sintió llamado y en una primera etapa asumió conductas extremas de penitencia y oración. Incluso mostró intolerancia cuando estuvo dispuesto a despachar un moro.

Pero su conversión evolucionó a la búsqueda del bien común, de la salvación de las almas entonces, mejor entendido como reino hoy.

Entonces busco medios aptos para canalizar la radicalidad de su motivación: educarse mejor, organizarse con un grupo, compartir su carisma.

Esta experiencia de vida plasmada en sus Ejercicios Espirituales siempre fue acompañada de Examen, discenimiento y acción de gracias. 

Entrega y disponibilidad al Señor con prudencia siempre.

Marcos 6,17-29



REFLEXIÓN

Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto

La escucha de la voz de la Palabra tal como se plantea en una de las parábolas evangélicas se da en diversas disposiciones: unas más favorables que otras.

Herodes no obstante que Juan le enrostraba su adulterio no lo dañaba. Herodías en cambio maquinaba su muerte. 

Así de letal puede ser una palabra y aun la Palabra de salvación.

gustando mucho a Herodes y a los convidados

"Pídeme lo que quieras, que te lo doy."

Pero aun la mejor disposición si no llega a una decisión en firme para cambiar, se erosiona de muchas maneras. Aquí por Salomé y su danza.

La sutileza del relato apunta a una pasión, no a un goce estético. Tal debilitó la poca firmeza en la defensa de Juan por parte de Herodes.

No obstante la denuncia de adulterio por parte del Bautista, el rey sentía un valor respetable en su denuncia.

En nuestra cultura de mínimos, para algunos se aprecia más el débil apoyo que se tuvo alguna vez, aunque con resultados contrarios, que sostenerse firmemente en una convicción justa hasta dar la vida.

El círculo de Jesús, que Juan antecedía, es un círculo martirial: la vida se debe entregar a favor del Reino de Dios. 

El adulterio, tan fácilmente tolerado hoy, es un memorial del rompimiento de una alianza, que afecta la relación con Dios, y produce víctimas, muchas veces inocentes, o no tan culpables como el victimario.

trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre

La Palabra no muere porque elimines la cabeza con la boca que la profirió. 

Sigue vibrando en el aire y su efecto puede durar siglos. 

Porque es Palabra inspirada por el Señor.

En el caso de Ignacio su palabra fueron los Ejercicios Espirituales que han inspirado y siguen inspirando obras y decisiones salvíficas a lo largo del tiempo.

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Martirio de san Juan Bautista

Jeremías 1, 17-19

La jactancia no es la fortaleza requerida, sino la que inspira Dios en el testimonio que es parte de la misión de su amar salvífico.

Salmo responsorial 70

Por eso pedimos su fuerza en medio del temor al peligro de todo tipo que nos rodea. No temáis, es su respuesta bienaventurada. 

Marcos 6,17-29

El celo de Juan fue hasta el final, entregando la Palabra, y derramando su sangre como ofrenda de credibilidad fortalecida por el don de Dios. Siempre la verdad aunque me quiten la vida.

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS







 De las Homilías de san Beda el Venerable, presbítero
(Homilía 23: CCL 122, 354. 356-357)


PRECURSOR DEL NACIMIENTO Y DE LA MUERTE DE CRISTO

El santo Precursor del nacimiento, de la predicación y de la muerte del Señor mostró en el momento de la lucha suprema una fortaleza digna de atraer la mirada de Dios, ya que, como dice la Escritura, aunque, a juicio de los hombres, haya sufrido castigos, su esperanza estaba llena de inmortalidad. Con razón celebramos su día natalicio, que él ha solemnizado con su martirio y adornado con el fulgor purpúreo de su sangre; con razón veneramos con gozo espiritual la memoria de aquel que selló con su martirio el testimonio que había dado del Señor.

No debemos poner en duda que san Juan sufrió la cárcel y las cadenas y dio su vida en testimonio de nuestro Redentor, de quien fue precursor, ya que, 
si bien su perseguidor no lo forzó a que negara a Cristo, si trató de obligarlo a que callara la verdad; ello es suficiente para afirmar que murió por Cristo.

Cristo, en efecto, dice: Yo soy la verdad; por consiguiente, si Juan derramó su sangre por la verdad, la derramó por Cristo; y él, que precedió a Cristo en su nacimiento en su predicación y en su bautismo, anunció también con su martirio, anterior al de Cristo, la pasión futura del Señor.

Este hombre tan eximio terminó, pues, su vida derramando su sangre, después de un largo y penoso cautiverio. Él, que había evangelizado la libertad de una paz que viene de arriba, fue encarcelado por unos hombres malvados; fue encerrado en la oscuridad de un calabozo aquel que vino a dar testimonio de la luz y a quien Cristo, la luz en persona, dio el título de «lámpara que arde y que ilumina»; 
fue bautizado en su propia sangre aquel a quien fue dado bautizar al Redentor del mundo, oír la voz del Padre que resonaba sobre Cristo y ver la gracia del Espíritu Santo que descendía sobre él. Mas a él, todos aquellos tormentos temporales no le resultaban penosos, sino más bien leves y agradables, ya que los sufría por causa de la verdad y sabía que habían de merecerle un premio y un gozo sin fin.

La muerte —que de todas maneras había de acaecerle por ley natural— era para él algo apetecible, teniendo en cuenta que 
la sufría por la confesión del nombre de Cristo y que con ella alcanzaría la palma de la vida eterna. Bien lo dice el Apóstol: Dios os ha dado la gracia de creer en Jesucristo y aun de padecer por él. El mismo Apóstol explica, en otro lugar, por qué sea un don el hecho de sufrir por Cristo: Los padecimientos de esta vida presente tengo por cierto que no son nada en comparación con la gloria futura que se ha de revelar en nosotros.

viernes, 28 de agosto de 2026

PALABRA COMENTADA



Viernes 21ª de tiempo ordinario

1CORINTIOS 1, 17-25

 


COMENTARIO

no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo

Es Jesús el que salva: su vida, sus palabras, su pasión, muerte y resurrección. Todo su misterio de Palabra encarnada.

Anunciarlo más que bautizarlo como sentido de misión era para Pablo su prioridad. Bautizar era mantenerse al tanto de una comunidad permanentemente, preparar a los que iban a ser bautizados.

Pablo siente que debe rápidamente anunciar a Jesús hasta el fin del mundo para acelerar la venida del reino. Un sentido de urgencia apostólico, que no da tregua ni descanso, como el Maestro que no tenía donde reclinar la cabeza.

Y así muchos que han mordido el sabor del evangelio y no pueden dejar de propagarlo como un bien común.

El mensaje de la cruz es necedad para los que están en vías de perdición; pero para los que están en vías de salvación-para nosotros- es fuerza de Dios

Hay que contar con esto: el mundo carece de sentidos para entender que la fuerza del Señor no es prepotencia.

Las diferentes ciencias que diganostican la realidad que somos y en la que nos movemos se ufanan de la causas que van descubriendo, siempre más. Su orgullo es su conocimiento y técnica.

quiso Dios valerse de la necedad de la predicación, para salvar a los creyentes

Aun el predicador del evangelio puede hacerlo al estilo prepotente de la sabiduría y ciencia del mundo pero sin la fuerza del Señor. 

Mucho habría que preguntarse por qué los predicadores oficiales de las diversas iglesias parecen mostrar poca fuerza de Dios, visto que el mundo sigue albergando al anti-reino.

los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles

El creyente en Jesús de Nazaret, está llamado a la contra-cultura: una especie de anormalidad viviente porque le toca ir contra corriente en toda cultura humana que se construya. Porque la cultura humana si bien es producto de la libertad posible humana, también es una sabiduría que pretende competir con la del Señor.

Los judíos que se mencionan y los gentiles son los auditorios en tiempos de Pablo, a quienes anunciaba y confrontaba.

Pero son los paradigmas de toda cultura que se invente: busca signos para poder creer, busca sabiduría para poder entender, pero se escandaliza de que la ignominia de la cruz pueda proceder de Dios, y pueda enseñarse como sabiduría.

Una enfermedad, una injusticia, una situación de pobreza y miseria son para el mundo señales de desgracia y fracaso.

Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres

Se requiere la  iluminación por el Espíritu del sentido de fuerza de Dios que conlleva toda cruz para ir contra cultura, en paz.

SALMO RESPONSORIAL: 32



COMENTARIO

el plan del Señor subsiste por siempre, / los proyectos de su corazón, de edad en edad.

El designio del Señor provee una estabilidad que no puede otorgar el mundo a su realidad no obstante su técnica.

Esta convicción sólo puede llegar a serlo cuando es probada, saboreada, hecha sabiduría de la cruz.

MATEO 25, 1-13




COMENTARIO

"Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis"

La prudencia puede adquirise como una sabiduría humana, que consiste en la capacidad de preveer consecuencias de ciertas causas, para evitarlas o asumirlas.

La necedad de la cruz no puede confundirse con la ausencia de prudencia, sino con atribuir ciertas consecuencias a ciertas causas y despreciarlas o escandalizarse.

Como atribuir la pobreza de un pobre a causas que nos lleven al escándalo o desprecio y no hacer nada por solidarizarnos. Eso es desconocimiento de la sabiduría de la cruz. Porque el pobre es un clamor del Señor, independientemente de las causas que lo condujeron a ese estado.

Y así podemos ir repasando diferentes situaciones humanas individuales y colectivas, que claman nuestra compasión y solidaridad. Si entendiéramos todos la sabiduría de la cruz, el reino aceleraría su instalación perfecta entre nosotros.

Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora

Hay que saber velar. No ir a buscar aceite para la lámpara cuando puede venir el esposo. Sino llevar suficiente aceite para  que dure hasta que llegue. 

Puesto que hay que velar, hay que hacerlo como las vírgenes prudentes.

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Viernes 21ª de tiempo ordinario

1CORINTIOS 1, 17-25

SALMO RESPONSORIAL: 32

MATEO 25, 1-13

DOCTORES DE LA IGLESIA




De las Confesiones de san Agustín, obispo
(Libro 7, 10, 18; 10, 27: CSEL 33, 157-163. 255)

¡OH ETERNA VERDAD, VERDADERA CARIDAD Y CARA ETERNIDAD!

Habiéndome convencido de que debía volver a mí mismo, penetré en mi interior, siendo tu mi guía, y ello me fue posible porque tú, Señor, me socorriste. Entré y ví con los ojos de mi alma, de un modo u otro, por encima de la capacidad de estos mismos ojos, por encima de mi mente, una luz inconmutable; no esta luz ordinaria y visible a cualquier hombre, por intensa y clara que fuese y que lo llenara todo con su magnitud. Se trataba de una luz completamente distinta. Ni estaba por encima de mi mente, como el aceite sobre el agua o como el cielo sobre la tierra, sino que estaba en lo más alto, ya que ella fue quien me hizo, y yo estaba en lo más bajo, porque fui hecho por ella. La conoce el que conoce la verdad. ¡Oh eterna verdad, verdadera caridad y cara eternidad! Tú eres mi Dios, por ti suspiro día y noche. Y, cuando te conocí por vez primera, fuiste tú quien me elevó hacia ti, para hacerme ver que había algo que ver y que yo no era aún capaz de verlo. Y fortaleciste la debilidad de mi mirada irradiando con fuerza sobre mí, y me estremecí de amor y de temor; y me di cuenta de la gran distancia que me separaba de ti, por la gran desemejanza que hay entre tú y yo, como si oyera tu voz que me decía desde arriba: «Soy alimento de adultos: crece, y podrás comerme. Y no me transformarás en substancia tuya, como sucede con la comida corporal, sino que tú te transformarás en mí.»

Y yo buscaba el camino para adquirir un vigor que me hiciera capaz de gozar de ti, y no lo encontraba, hasta que me abracé al mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también él, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos, que me llamaba y me decía: Yo soy el camino de la verdad y la vida, y el que mezcla aquel alimento, que yo no podía asimilar, con la carne, ya que la Palabra se hizo carne, para que, en atención a nuestro estado de infancia, se convirtiera en leche tu sabiduría, por la que creaste todas las cosas.

¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti.

jueves, 27 de agosto de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Jueves 21 de tiempo ordinario

1CORINTIOS 1, 1-9




COMENTARIO

a los santos que él llamó

A los que han sido bautizados y se mantienen en la comunidad con fe viva.

La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros

El don de Dios que es Dios mismo en su Hijo, es gracia y paz, que superan todo entendimiento.

Gracia y paz, es como una atmósfera de bienestar transmaterial transformatriz, que se vive en acción de gracias, en benignidad, moviendo a actitudes de fraternidad y filiación.

Un espíritu de inocencia y buena fe, que se combina con una inteligencia alerta a los peligros que amenazan y desafían ese dominio.

Un modus vivendi que se expresa en sencillez y modestia, que no comparte valores de muerte de este mundo.

Un juicio que salva, no condena y una oración constante por lo que se puede perder definitivamente, haciendo propio el sentimiento de amor redentor del propio Señor

en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo

Pablo alienta a una comunidad que inició, como quien observa desde fuera y desde lejos, por las noticias que le traen.

No es una comunidad sin problemas, ni debilidades, incluso con escándalos.

Pero en ella los creyentes crecen en fidelidad y se mantienen en el esfuerzo cotidiano por creer.

Es la muestra viviente del testimonio de Jesús el Cristo: su muerte y resurrección.

Se ha dado a probar, a gustar lo que Cristo nos comunicó.

SALMO RESPONSORIAL: 144



COMENTARIO

difunden la memoria de tu inmensa bondad

Las nuevas generaciones no tienen por qué saber de la intervención salvífica del Señor si las actuales no hacen memoria y alaban.

Los hijos creerán más si los antecesores les ayudan y asisten al Padre de los cielos.

Sin ese pedazo de gracia que aun de espaldas ha vivido una generación, otra no tendría bases para continuar y aun superarse en esta ascensión.

MATEO 24, 42-51



COMENTARIO

Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor

Es una recomendación para nuestro itinerario: permanecer velando, mantenerse alerta, no dormirse.

Un sentido de esta buscada ignorancia puede ser la sinceridad del buen obrar.

El Señor nos pide que actuemos de corazón, no con fingimiento.

Si supiéramos cuándo viene el Señor no seríamos todo lo honestos que debemos para hacer el bien, porque calcularíamos la bondad según que el Señor nos vea o no.

Por eso nuestra vida consiste en llevarlo en lo profundo, considerando por fe que siempre estamos en su presencia, y que seguimos su voluntad por Él, no por premios o castigos.

Obremos lo contrario de los empleados visitados por usuarios, que ocultamente son inspectores, para sorprender cualquier falla en su ejecución o atención a los demás usuarios. Ellos se "portan bien” por si acaso son vigilados.

Una sociedad configurada por la falta de credibilidad en la honradez de sus miembros, multiplica los medios de vigilancia, humanos e instrumentales, pero con ese método no asegura su buena voluntad.

si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa

Es correcto. Aun a pesar de nuestros modernos sistemas de vigilancia y seguridad, no sabemos el día y la hora en que nos puede sorprender un ladrón.

Aunque monitoreemos satelitalmente la tromba marina que se transforma en huracán, no sabemos a ciencia cierta el lugar exacto en el que tocará tierra, para prevenir mejor el daño.

Todavía hay eventos que escapan a nuestra predicción y localización y nos mantienen vigilantes para no dejarnos sorprender.

Es una actitud, la de la fe, que se yergue como centinela haciendo vela, para detectar al enemigo. Porque éste no descansa: ni el interno ni el externo.

Ignacio fue el maestro del discernimiento, del examen, del alerta que escruta la construcción de la fe, para que no sea saboteada, ni erosionada por falta de vigilancia.

estad también vosotros preparados

La madurez de la fe consiste en la autonomía moral.

Para los creyentes no se trata de un absoluto de la norma o de la ley o de la orden, o de la autoridad introyectada.

Esto acaba por no funcionar, porque el miedo y la culpa no sirven para siempre.

Se trata del amor agradecido y cooperador del creyente, que hace todo en nombre de una amistad eterna, que nunca terminará, y que es progresiva en el absoluto de su unión.

a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre

Lo cual puede significar en este dicho de Jesús: el que les habla, o el juez del último día.

Un dicho que alimentó la vigilancia ansiosa y expectante de las primeras generaciones de comunidades cristianas. Sólo que con el pasar del tiempo la vigilancia en algunos se descuidó.

Quizás porque esa venida está siendo todos los días, como un proceso hasta que se cierre finalmente la historia. Si es que algún día se cierra.

¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues dichosos ese criado si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así.

Un criado que sirve hasta el final es el paradigma de un fiel vigilante. Porque la alerta se debe dar como fidelidad en el servicio. No se alaba el vigilante refugiado en un templo, en adoración perpetua. Sino en servicio constante.

Porque en eso consistirá nuestro mérito para el juicio: en nuestro servicio de salvación.

La educación en todas sus manifestaciones y ámbitos se esfuerza, de acuerdo a su visión de extraer lo mejor de todos y todas, por constituir sujetos autónomos, responsables, involucrados y comprometidos con el buen obrar en alerta para no sucumbir.

Es una competencia genérica: la capacidad de comportarse como vigilantes de los procesos que forman personas de calidad.

Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes

Quien es así de responsable, será capaz de recibir misiones más complejas.

como se merecen los hipócritas

Servirse y maltratar en vez de servir, porque nadie nos hace nada ni se da cuenta es hipocresía.

Hacer de nuestra capa un sayo, sin cuidar la fraternidad porque no se nos vigila es hipocresía.

La convicción en el servicio que brota de dentro es lo que se aprecia.

Los que no están a la altura de su misión, debieron servir con un estilo propio y defraudaron.

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Jueves 21 de tiempo ordinario

1CORINTIOS 1, 1-9

SALMO RESPONSORIAL: 144

MATEO 24, 42-51

DOCTORES DE LA IGLESIA

LA ORACIÓN DE LA MADRE ANTONIA COMO LA DE MÓNICA

De las Confesiones de san Agustín, obispo
(Libro 9, 10, 23--11, 28: CSEL 33, 215-219)

ALCANCEMOS LA SABIDURÍA ETERNA

Cuando ya se acercaba el día de su muerte -día por ti conocido, y que nosotros ignorábamos-, sucedió, por tus ocultos designios, como lo creo firmemente, que nos encontramos ella y yo solos, apoyados en una ventana que daba al jardín interior de la casa donde nos hospedábamos, allí en Ostia Tiberina, donde, apartados de la multitud, nos rehacíamos de la fatiga del largo viaje, próximos a embarcarnos. Hablábamos, pues, los dos solos, muy dulcemente y, olvidando lo que queda atrás y lanzándonos hacia lo que veíamos por delante, nos preguntábamos ante la verdad presente, que eres tú, cómo sería la vida eterna de los santos, aquella que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre. Y abríamos la boca de nuestro corazón, ávidos de las corrientes de tu fuente, la fuente de vida que hay en ti.

Tales cosas decía yo, aunque no de este modo ni con estas mismas palabras; sin embargo, tú sabes, Señor, que, cuando hablábamos aquel día de estas cosas, y mientras hablábamos íbamos encontrando despreciable este mundo con todos sus placeres, ella dijo:

«Hijo, por lo que a mí respecta, ya nada me deleita en esta vida. Qué es lo que hago aquí y por qué estoy aún aquí, lo ignoro, pues no espero ya nada de este mundo. Una sola cosa me hacía desear que mi vida se prolongara por un tiempo: el deseo de verte cristiano católico, antes de morir. Dios me lo ha concedido con creces, ya que te veo convertido en uno de sus siervos, habiendo renunciado a la felicidad terrena. ¿Qué hago ya en este mundo?».

No recuerdo muy bien lo que le respondí, pero al cabo de cinco días o poco más cayó en cama con fiebre. Y, estando así enferma, un día sufrió un colapso y perdió el sentido por un tiempo. Nosotros acudimos corriendo, mas pronto recobró el conocimiento, nos miró, a mí y a mi hermano allí presentes, y nos dijo en tono de interrogación:

«¿Dónde estaba?»

Después, viendo que estábamos aturdidos por la tristeza, nos dijo:

«Enterrad aquí a vuestra madre».

Yo callaba y contenía mis lágrimas. Mi hermano dijo algo referente a que él hubiera deseado que fuera enterrada en su patria y no en país lejano. Ella lo oyó y, con cara angustiada, lo reprendió con la mirada por pensar así, y, mirándome a mí, dijo:

«Mira lo que dice».

Luego, dirigiéndose a ambos, añadió:

«Sepultad este cuerpo en cualquier lugar: esto no os ha de preocupar en absoluto; lo único que os pido es que os acordéis de mí ante el altar del Señor, en cualquier lugar donde estéis».

Habiendo manifestado, con las palabras que pudo, este pensamiento suyo, guardó silencio, e iba luchando con la enfermedad que se agravaba