sábado, 22 de agosto de 2026

PALABRA COMENTADA

 

Sábado 20 de tiempo ordinario

EZEQUIEL 43, 1-7ª



COMENTARIO

vi la gloria del Dios de Israel que venía de oriente, con estruendo de aguas caudalosas: la tierra reflejó su gloria.

El profeta era una voz de la Palabra. EN este punto del desarrollo de la Revelación bíblica se vuelve un vidente:además de oir, también ve.

La Palabra como voz, daba a Israel una experiencia del Señor sin apoyo de imágenes, y se remontaba por encima de cualquier semejanza humana.

Ahora la Palabra recoge también una visión y afinca más en semejanzas de la realidad circundante.

Este cambio de nivel en la experiencia de Dios corresponde a una coyuntura crítica:el Profeta da a entender que la santidad de Dios ya no está en el templo, sino abierta a los desterrados para un encuentro doquiera.

EL Dios de Israel se libera de su anclaje a un lugar para ir hacia una novedad en su comunicación.

Es una enseñanza sobre la disponibilidad de la fe a la libre manifestación del Señor.

me hablaba desde el templo

Al nuevo templo reconstruído llegará Israel avisado, experimentado sobre la libertad de la santidad del Señor, que rebasa todo espacio.

Por eso Jesús de Nazareth en su mensaje sobre el Padre, anunciará la libertad del Espíritu que es como el viento.

El nuevo templo del Espíritu como dice Pablo es nuestro cuerpo, nuestra identidad. A partir de allí somos teóforos:portadores de Dios.

SALMO RESPONSORIAL: 84


COMENTARIO

Voy a escuchar lo que dice el Señor

Además de escuchar y obedecer, veo con luz de fe de manera que todo el ser entra en contacto con la gloria del Señor que es el hombre nuevo.

MATEO 23, 1-12



COMENTARIO

"En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen.

Benedicto XVI a los seminaristas españoles, en la Jornada Mundial de los Jóvenes, pide santidad. Ésta entendida para superar la contradicción de lo que se dice y lo que se vive. Por santidad entonces podemos entender la coherencia de creencia y vida que tanto anhela como testimonio este mundo de hoy. Santidad-coherencia que es un don impetrado al Señor, y una búsqueda honesta y valiente.

Hoy es preciso fundamentarnos más en esta sabiduría, porque la festinación de los escándalos de las figuras de autoridad lleva la intención hipócrita de justificar la desobediencia.

uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos

Donde el poder se transforma en agape y servicio.

uno solo es vuestro Padre, el del cielo.

La paternidad del Señor Padre de Jesucristo, ilumina y da sentido a toda otra paternidad y no lo contrario. No debe ser nuestra proyección de aciertos y desaciertos.

El primero entre vosotros será vuestro servidor

Es el perfil de Pedro y por el que se mide su magisterio, fuente de todo otro magisterio en la Iglesia. Si el magisterio no es servicio, es como la sal que se hace sosa.

El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido

Una actitud que difiere del hambre de protagonismo que se infiltra por todos los medios de comunicación masiva. Es como la calificación de éxito y significado de una existencia. Pero el que está tocado por la presencia del Señor entiende el gozo de una existencia humillada.

En el reino, la importancia está en el amor fraternal: que es un servicio libre de interés egoísta. Esta es la máxima congruencia entre decir y hacer. Es la verdadera autoridad.

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Sábado 20 de tiempo ordinario

EZEQUIEL 43, 1-7ª

SALMO RESPONSORIAL: 84

MATEO 23, 1-12

DOCTORES DE LA IGLESIA


 


San Carlo de Jesús Acutis y el cuidado de la Creación
Sábado, XX
San Ambrosio Comentario sobre los salmos 48,14-15

Cristo, que reconcilió el mundo con Dios, personalmente no tuvo necesidad de reconciliación. Él, que no tuvo ni sombra de pecado, no podía expiar pecados propios. Y así, cuando le pidieron los judíos la didracma del tributo que, según la ley, se tenía que pagar por el pecado, preguntó a Pedro: «¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?» Contestó: «A los extraños.» Jesús le dijo: «Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti». Dio a entender con esto que él no estaba obligado a pagar para expiar pecados propios; porque no era esclavo del pecado, sino que, siendo como era Hijo de Dios, estaba exento de toda culpa. Pues el Hijo libera, pero el esclavo está sujeto al pecado. Por tanto, goza de perfecta libertad y no tiene por qué dar ningún precio en rescate de sí mismo. En cambio, el precio de su sangre es más que suficiente para satisfacer por los pecados de todo el mundo. El que nada debe está en perfectas condiciones para satisfacer por los demás. Pero aún hay más. No sólo Cristo no necesita rescate ni propiciación por el pecado, sino que esto mismo lo podemos decir de cualquier hombre, en cuanto que ninguno de ellos tiene que expiar por sí mismo, ya que Cristo es propiciación de todos los pecados, y él mismo es el rescate de todos los hombres.


COMENTARIO

No hay necesidad de más víctimas,  y en profundidad toda víctima ya no lo es sólo ella sino Cristo lo une a sí, por lo cual una víctima de cualquier injusticia y violencia, es Cristo entre nosotros nuevamente vivo y clamante de solidaridad. No sólo somos hijos de Dios en el Hijo, garantía y fundamento de nuestra dignidad y de nuestro derechos humanos trascendentes, sino que somos víctimas en el Hijo y nuestro sufrimiento es el suyo y nuestro clamor, no menos suyo. Se entiende así por qué se desviven los místicos en unirse a las víctimas en el cuido y solidaridad. Porque alivian la víctima única que reúne a todas.

viernes, 21 de agosto de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Viernes 20 de tiempo ordinario

Año Par

Ezequiel 37, 1-14



REFLEXIÓN

Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago.

Aspiramos a tener el sabor del Señor, Aquél que dice y hace. 

Es posible desde la opción fundamental tratar de ponernos en la actitud de renuncia total, pero en los hechos más bien irnos apegando otra vez, y las veces que hayamos propuesto volver a la renuncia total, por debilidad o amor fácil, no lo mantenemos.

¿Estaremos siendo fieles al Señor, o burlando su voluntad? Es  sabiduría o capricho?

Una vez gustamos la sabiduría del Señor, nos viene casi sin darnos cuenta una sensibilidad espiritual para sentir su paso, sus señales, su voluntad. Se da con frecuencia al sorprendernos con sus maravillas salvadoras en las coyunturas históricas que lo necesitamos.

Salmo responsorial: 106



REFLEXIÓN

Pero gritaron al Señor en su angustia, / y los arrancó de la tribulación

La angustia va consistiendo en un miedo a vivir con menos, y al límite, y llegar a faltarle al compromiso con nuestra familia.

Es como una agonía.

Mateo 22,34-40



REFLEXIÓN

""Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser." Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo."

Se trata de un primer mandamiento y uno segundo, pero semejantes, es decir, de igual rango. 

En qué? En amar: agapao. Amor de preferencia, que implica a la persona. No es amor sólo de afecto como Fileo.

Así amar a Dios por sí mismo, amar al prójimo por sí mismos, porque son dignos de amor, y no excusas ni propaganda para amarlos. 

Ambos ágapes se relacionan estrechamente como vasos comunicantes. Si crece uno, crece el otro. Si merma uno, merma el otro.

Somos una familia y amarnos unos a otros, en ágape, entraña que hay amor para todos y cada uno.

Este es el núcleo duro de la ley, los profetas y Jesús de Nazareth.

De la palabra revelada y encarnada de Dios.

Su mandato, su voluntad, su beneplácito, su gloria.

Si respecto a cualquier prójimo se procediera con un bien obrar intencional, deberíamos aplicar el discernimiento espiritual de segunda semana, de los ejercicios espirituales ignacianos, para personas que van haciendo la lucha por ser mejores.

Quizás más que pecar se pretende hacer bien las cosas. Pero, viene el enemigo y se mezcla.

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Viernes 20 de tiempo ordinario

Año Par

Ezequiel 37, 1-14

Salmo responsorial: 106

Mateo 22,34-40

SAN CARLO DE JESÚS ACUTIS DE ASIS



 


VIERNES, XX

Del Comentario de san Gregorio de Agrigento, obispo, sobre el Eclesiastés
(Libro 8, 6: PG 98, 1071-1074)

MI CORAZÓN SE ALEGRA EN EL SEÑOR

Anda, come tu pan con alegría y bebe tu vino con alegre corazón, que Dios está ya contento con tus obras.

Si queremos explicar estas palabras en su sentido obvio e inmediato, diremos con razón que nos parece justa la exhortación del Eclesiastés, de que, llevando un género de vida sencillo y adhiriéndonos a las enseñanzas de una fe recta para con Dios, comamos nuestro pan con alegría y bebamos nuestro vino con alegre corazón, evitando toda maldad en nuestras palabras y toda sinuosidad en nuestra conducta, procurando, por el contrario, hacer objeto de nuestros pensamientos todo aquello que es recto, y procurando, en cuanto nos sea posible, socorrer a los necesitados con misericordia y liberalidad; es decir, entregándonos a aquellos afanes y obras en que Dios se complace.

Pero la interpretación mística nos eleva a consideraciones más altas y nos hace pensar en aquel pan celestial y místico, que baja del cielo y da la vida al mundo; y nos enseña asimismo a beber con alegre corazón el vino espiritual, aquel que manó del costado del que es la vid verdadera, en el tiempo de su pasión salvadora. Acerca de los cuales dice el Evangelio de nuestra salvación: Jesús tomó pan, dio gracias, y dijo a sus santos discípulos y apóstoles: «Tomad y comed, esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros para el perdón de los pecados.» Del mismo modo, tomó el cáliz, y dijo: «Bebed todos de él, éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados.» En efecto, los que comen de este pan y beben de este vino se llenan verdaderamente de alegría y de gozo y pueden exclamar: Has puesto alegría en nuestro corazón.

Además, la Sabiduría divina en persona, Cristo, nuestro salvador, se refiere también, creo yo, a este pan y este vino, cuando dice en el libro de los Proverbios: Venid a comer de mi pan y a beber el vino que he mezclado, indicando la participación sacramental del que es la Palabra. Los que son dignos de esta participación tienen en toda sazón sus ropas, es decir, las obras de la luz, blancas como la luz, tal como dice el Señor en el Evangelio: Alumbre vuestra luz a los hombres para que, viendo vuestras buenas obras, den gloria a vuestro Padre celestial. Y tampoco faltará nunca sobre su cabeza el ungüento rebosante, es decir, el Espíritu de la verdad, que los protegerá y los preservará de todo pecado.

jueves, 20 de agosto de 2026

PALABRA COMENTADA


 

Jueves 20 de tiempo ordinario

Año Par

Ezequiel 36, 23-28



REFLEXIÓN

cuando les haga ver mi santidad al castigaros

Cuando el testigo se echa a perder y olvida su misión el mismo Señor viene por lo suyo: su gloria y prestigio.

Tal intervención es correctora para ajustarnos de nuevo a la misión y para el designio de salvación.

Pero nos demuestra que también sin nosotros Él es Él. Que si nos llama a colaborar no depende de nosotros sino cómo y hasta dónde llega su libertad.

Mantener la fe de generación en generación es lo propio del Espíritu. La colaboración de diferentes agentes sociales en esa misión es una elección libre del Señor. Él sabrá suplir nuestra fallas. Es una gran esperanza para el cumplimiento del designio.

os daré un corazón de carne

Aquí la carne está en función de la sensibilidad a la voz de la Palabra. Esa es la importancia de una realidad que por otro lado es corruptible y termina en polvo.

Porque en nuestro núcleo personal el Padre-madre creador ha implantado un sensor de su voz y su presencia.

Todo aparato jurídico y normativo sólo puede algo si este sensor da paso a la aceptación y docilidad.

Por eso la pastoral de la Palabra emplea las estrategias que la misma Palabra ha ido enseñando a través de generaciones: hablar al corazón para que haya reacción.

Os infundiré mi espíritu

Desde la fe en Jesús confesamos que tenemos un Espíritu residente. Los sacramentos de las iglesias y la iglesia sacramento hacen gestos y señales para dramatizar esa realidad dinámica que poseemos.

Salmo responsorial: 50



REFLEXIÓN

Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; / un corazón quebrantado y humillado, / tú no lo desprecias

Aquí radica nuestro auténtico sentido de religión: en el sí que doy de corazón.

Mateo 22,1-14



REFLEXIÓN

habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo

Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.

La parábola en boca de Jesús no es un mero enigma para divertirse o quedarse pensando como ante una adivinanza, celebrando su creatividad o ingeniosidad. Es un llamado a decidirse por el Reino. Un llamado a una conversión.

Incluso es una exhortación a un trabajo que incluye un despertar de la seguridad de sentirse elegidos quizás por algún título: pertenencia a una cultura, raza, sociedad, credo.

Para desarrollar un mundo unido por lazos que broten de la propia entrega como sacrificio para la libertad y la solidaridad.

Las caricaturas pasadas o presentes del sentido del sacrificio de la cruz, como por ejemplo las desviaciones patológicas del masoquismo y el sadismo cubiertas de devoción, no deben echar a pique el sentido evangélico de sacrificio.

un rey que celebraba la boda de su hijo

El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad

Una realidad histórica sobre un reinado odiado sirve a Jesús como base para un relato que da a entender un cambio, pero no político.

salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos

Otro tipo de gente es invitada a entrar al reino y su festín.

Se plasma así el cambio que ha venido con Jesús porque los oficialmente incluídos serán excluídos para incluir a otros que estaban excluídos y ni se consideraban dignos.

"Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos""

El evangelista refleja una situación posterior a Jesús cuando comunidades cristianas estaban formadas de personas de diferente procedencia y condición. 

Entonces se advierte que también aquí hay posibilidad de selección, porque haber sido llamado al reino y su festín no asegura su permanencia.

Un nuevo llamado a nuestra colaboración en el seguimiento del designio.

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Jueves 20 de tiempo ordinario

Año Par

Ezequiel 36, 23-28

Salmo responsorial: 50

Mateo 22,1-14

SAN CARLO DE JESUS ACUTIS DE ASIS



 

De las homilías de san Amadeo de Lausana, obispo

(Homilía 7: SC 72, 188. 190.192. 200)

Reina del mundo y de la paz

SANTA MARÍA VIRGEN, REINA

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Observa cuán adecuadamente brilló por toda la tierra, ya antes de la asunción, el admirable nombre de María y se difundió por todas partes su ilustre fama, antes de que fuera ensalzada su majestad sobre los cielos. Convenía, en efecto, que la Madre virgen, por el honor debido a su Hijo, reinase primero en la tierra y, así, penetrara luego gloriosa en el cielo; convenía que fuera engrandecida aquí abajo, para penetrar luego, llena de santidad, en las mansiones celestiales, yendo de virtud en virtud y de gloria en gloria por obra del Espíritu del Señor.

Así pues, durante su vida mortal, gustaba anticipadamente las primicias del reino futuro, ya sea elevándose hasta Dios con inefable sublimidad, como también descendiendo hacia sus prójimos con indescriptible caridad. Los ángeles la servían, los hombres le tributaban su veneración. Gabriel y los ángeles la asistían con sus servicios; también los apóstoles cuidaban de ella, especialmente san Juan, gozoso de que el Señor, en la cruz, le hubiese encomendado su Madre virgen, a él, también virgen. Aquéllos se alegraban de contemplar a su Reina, éstos a su Señora, y unos y otros se esforzaban en complacerla con sentimientos de piedad y devoción.

Y ella, situada en la altísima cumbre de sus virtudes, inundada como estaba por el mar inagotable de los carismas divinos, derramaba en abundancia sobre el pueblo creyente y sediento el abismo de sus gracias, que superaban a las de cualquiera otra criatura. Daba la salud a los cuerpos y el remedio para las almas, dotada como estaba del poder de resucitar de la muerte corporal y espiritual. Nadie se apartó jamás triste o deprimido de su lado, o ignorante de los misterios celestiales. Todos volvían contentos a sus casas, habiendo alcanzado por la Madre del Señor lo que deseaban.

Plena hasta rebosar de tan grandes bienes, la Esposa, Madre del Esposo único, suave y agradable, llena de delicias, como una fuente de los jardines espirituales, como un pozo de agua viva y vivificante, que mana con fuerza del Líbano divino, desde el monte de Sión hasta las naciones extranjeras, hacía derivar ríos de paz y torrentes de gracia celestial. Por esto, cuando la Virgen de las vírgenes fue llevada al cielo por el que era su Dios y su Hijo; el Rey de reyes, en medio de la alegría y exultación de los ángeles y arcángeles y de la aclamación de todos los bienaventurados, entonces se cumplió la profecía del Salmista, que decía al Señor: De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.

miércoles, 19 de agosto de 2026

PALABRA COMENTADA


Miércoles 20 de tiempo ordinario

Año Par

Ezequiel 34, 1-11



REFLEXIÓN

¿No son las ovejas lo que tienen que apacentar los pastores?

Quién pensó que la jerarquía debía obedecer? No es el sentido usual. Sin embargo entre las revoluciones de cierto tiempo para acá que vivimos en el mundo, es frecuente que se deponga –y violentamente- a la autoridad que no obedece a los súbditos cuando reclaman.

Y no importa el signo ideológico de las jerarquías, porque en algún momento se da la coyuntura para desembarazarse de la autoridad para poner otra. 

Incluso en la democracia más perfeccionada toda autoridad elegida sabe que sus días están contados hasta la próxima elección.

Os coméis su enjundia, os vestís con su lana; matáis las más gordas, y las ovejas no las apacentáis. No fortalecéis a las débiles, ni curáis a las enfermas, ni vendáis a las heridas; no recogéis a las descarriadas, ni buscáis las perdidas, y maltratáis brutalmente a las fuertes. 

Es una parábola de la autoridad cuyo poder se sirve de los súbditos para sus intereses personales y egoístas. 

Mis ovejas se desperdigaron y vagaron sin rumbo por montes y altos cerros; mis ovejas se dispersaron por toda la tierra, sin que nadie las buscase, siguiendo su rastro.

Sin embargo el Señor cuya autoridad y poder es indiscutible ofrece en su intervención ante la creación y la historia una lección de servicio. Trabaja hasta por el último y más olvidado de sus súbditos. 

Por eso cuidar de los pequeños y excluídos e invisibles de la sociedad es una semejanza con el modo propio de obrar del servicio del Señor. En eso somos sus colaboradores.

"Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro.""

Creemos que Jesús de Nazareth encarna el nuevo modelo de pastor, autoridad de cuidado, según nos relata el evangelio.

Salmo responsorial: 22



REFLEXIÓN

Me guía por el sendero justo, / por el honor de su nombre

La disposición que nace de dentro de nuestro ser en seguir las mociones y el rumbo de la Palabra en la conciencia es el seguimiento del Señor como Pastor, que nos conduce por la vida verdadera.

Preparas una mesa ante mí, / enfrente de mis enemigos; / me unges la cabeza con perfume, / y mi copa rebosa

En boca y corazón de Jesús este salmo implica su acción de gracias por la suerte que le está afectando con su pasión y muerte en cruz.

Porque él comió con sus adversarios y con el que lo entregó. Y en una comida fue ungido como anticipo de su sepultura. 

Todo esto lo vivía como una conducción de su Padre, Pastor supremo y así nos enseñaba.

Mateo 20,1-16



REFLEXIÓN

Nadie nos ha contratado

La ocupación plena es un objetivo deseado de las sociedades, pues asegura un nivel de bienestar económico generalizado, y previene el malestar socioeconómico, lo cual es una amenaza para su estabilidad.

En la parábola sobre el reino se muestra este ideal de ocupación plena, que también era un problema en la Jerusalén de tiempos de Jesús.

Tal ideal y la paga se muestran como dones gratuitos del Señor, dueño de todo. 

Pero no es mirado por todos de la misma forma. Para unos lo que es una paga correcta, proporcionada y justa, para otros es una injusticia. mirado en relación a la proporción del trabajo realizado. Conclusión que alimenta la comparación envidiosa.

El reino se muestra como un dominio donde trabajo y paga pueden ser vistos con agradecimiento, como bendición del dueño de todo.

Un agradecimiento que brota de tener ocupación y sustento, sin envidias ni divisiones.

Un enfoque que desafía los proyectos de sociedad que elaboramos, en los que la envidia no se cuenta como mal común.

Y la envidia no se cura con campañas publicitarias engañosas.

pensaban que recibirían más

Las expectativas que nacen de las suposiciones que dicta nuestro auto merecimiento y auto apreciación muchas veces nos enajenan de nuestro real valor, y en base a a este auto engaño exigimos y protestamos por no ser tratados de acuerdo al auto perfil.

Falla nuestra auto crítica para establecer un balance honesto de nuestras fortalezas y debilidades por un lado, y para aceptar de buen grado la valoración que se hace de mí.

En el terreno de la fe implica enfocarme más en lo que yo debo obtener y lo que se me debe, que en la gratuidad y amor del Señor.

Cuando nos abrimos a esa libertad del Señor y a la valoración que nos comunica a través de los acontecimientos, nos liberamos de nosotros mismos y las exigencias de nuestro ego. 

¿Es que no tengo libertad para hacer lo quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno? Así, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos".

Descubrimos entonces que en el reino el servicio es la gloria que más nos plenifica y mejor nos realiza en presencia del Señor.

De esa convicción nace la paz del corazón y del Espíritu.

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Miércoles 20 de tiempo ordinario

Año Par

Ezequiel 34, 1-11

Salmo responsorial: 22

Mateo 20,1-16